{"id":41041,"date":"2023-02-19T23:00:00","date_gmt":"2023-02-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-19T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-19T23:00:00","slug":"algunos-con-un-piropo-abren-piernas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/algunos-con-un-piropo-abren-piernas\/","title":{"rendered":"Algunos, con un piropo, abren piernas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41041\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los domingos damos rienda suelta a nuestros deseos de vagancia. Desayunamos en la cama y, al amparo del buen descanso y ausencia de compromisos, Elisa, mi se&ntilde;ora que cumpli&oacute; treinta y yo cuarent&oacute;n, preparamos concienzuda y tranquilamente alg&uacute;n polvo de antolog&iacute;a. Las pausadas caricias con leves aceleraciones, el deleitoso saboreo de su jugosa conchita, la sensaci&oacute;n maravillosa de esa boca envolvi&eacute;ndome la pija, y la explosiva culminaci&oacute;n, eyaculando en el fondo de su vagina que me exprime r&iacute;tmicamente, es el mejor inicio de la jornada.<\/p>\n<p>Este domingo no hubo intimidad pues mi esposa me dijo sentirse algo indispuesta, algo normal que ya hab&iacute;a sucedido ocasionalmente en el pasado. Es irrazonable pensar que las personas siempre deben tener la misma disposici&oacute;n. Salimos a comer, luego siesta, alg&uacute;n entretenimiento deportivo por televisi&oacute;n y comida liviana a la noche. Durante todo el d&iacute;a la sent&iacute; como ausente, o con alguna incomodidad y lo atribu&iacute; a su pr&oacute;xima menstruaci&oacute;n. Sentados a la mesa se desat&oacute; el sismo con epicentro en la copa de buen vino que estaba paladeando.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Jacinto, lamento dec&iacute;rtelo, pero me he enamorado de otro hombre&rdquo;.<\/p>\n<p>Me cost&oacute; volver a mis cabales despu&eacute;s del sorpresivo y demoledor golpe.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y cuanto hace que llevo cuernos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni siquiera un segundo porque nunca te enga&ntilde;&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Y a qu&eacute; viene esta declaraci&oacute;n!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Casualmente a que no te quiero enga&ntilde;ar, nunca te ment&iacute; y no voy a empezar ahora. Te aprecio y te respeto, y por lealtad es que te cuento que mi coraz&oacute;n est&aacute; con otro. No me ha tocado, de &eacute;l solo he recibido piropos pero s&eacute; que cuando se me insin&uacute;e no opondr&eacute; resistencia&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, por supuesto no voy a compartir cama con vos, as&iacute; que mudate a la otra habitaci&oacute;n. Ahora d&eacute;jame solo&rdquo;<\/p>\n<p>A la segunda copa llena par&eacute;, sabiendo que el alcohol no calma el dolor profundo del coraz&oacute;n y solamente embota los sentidos nublando el entendimiento. En una de las pasadas llevando sus cosas se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdoname, lamento haber tenido que decirte algo as&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto que me duele como la gran puta, pero te agradezco la sinceridad. En los hechos te libero del deber de fidelidad, pero el primer d&iacute;a que tengamos tiempo iniciaremos el tr&aacute;mite de divorcio. Hasta tanto consigas d&oacute;nde vivir pod&eacute;s quedarte aqu&iacute;. Voy a esforzarme en no ser grosero o descort&eacute;s pero te ruego que entiendas c&oacute;mo que me siento y por eso mi contacto con vos ser&aacute; el m&iacute;nimo indispensable&rdquo;.<\/p>\n<p>En mis cuarenta a&ntilde;os de vida nunca me hab&iacute;a sentido tan mal. Mi matrimonio con Elisa hab&iacute;a durado una d&eacute;cada, y&eacute;ndose al carajo de manera s&uacute;bita y sin posibilidad de retorno, pues el argumento esgrimido era irrebatible, cumpliendo el conocido dicho &laquo;El coraz&oacute;n tiene razones que la raz&oacute;n no entiende&raquo;.<\/p>\n<p>A media ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente llam&eacute; a mi patrona.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buen d&iacute;a se&ntilde;ora Clara, lamento molestarla pero necesito hablar con usted algunos minutos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Jacinto, que vos me hables es algo raro, d&oacute;nde est&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En el jard&iacute;n, al lado de la entrada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te muevas de ah&iacute; que ya voy&rdquo;.<\/p>\n<p>Clara y Juan son los esposos para quienes trabajo. Me inici&eacute; en esta tarea siendo chofer del patr&oacute;n mientras mis padres, adem&aacute;s de caseros, eran cocinera y jardinero. La jubilaci&oacute;n de pap&aacute;, mam&aacute; y don Juan fue casi simult&aacute;nea por lo cual mi responsabilidad de conducir el auto se transform&oacute; en algo espor&aacute;dico y pas&eacute; a reemplazar a mis progenitores. Ahora soy casero y jardinero, y ocasionalmente manejo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s mala cara, contame qu&eacute; te pasa&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi pretensi&oacute;n no era tomarla de pa&ntilde;o de l&aacute;grimas as&iacute; que, despu&eacute;s de relatar lo sucedido, le ped&iacute; la ayuda que necesitaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como podr&aacute; imaginar no pienso demorar la separaci&oacute;n un minuto m&aacute;s de lo imprescindible y por eso la molesto. Quisiera que me oriente sobre alg&uacute;n abogado que nos pueda hacer el tr&aacute;mite de divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y pens&aacute;s que no hay posibilidad de recomponer la relaci&oacute;n, d&aacute;ndose ambos un tiempo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni loco aceptar&iacute;a pasar un lapso en constante zozobra esperando el milagro, pues recomponer un v&iacute;nculo que no tenga rastros de la fractura solo puede ser algo milagroso. Y a eso hay que agregarle la angustia de ignorar la duraci&oacute;n de la espera, sin tener en cuenta la refinada tortura de ver regularmente a la esposa regresar al hogar satisfecha de su contacto con otro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no te vayas, simplemente voy a hacer una llamada telef&oacute;nica al estudio que atiende desde hace veinte a&ntilde;os los temas judiciales de la empresa de mi esposo, y que tranquilamente pod&eacute;s escuchar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No quisiera molestarla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te aseguro que no es molestia. Hola Guillermo, te interrumpo un minuto, necesito que me env&iacute;es a alguien que entienda de divorcios indic&aacute;ndome cu&aacute;ndo debo esperarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sab&iacute;a que pod&iacute;a contar con vos, muchas gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora, no s&eacute; c&oacute;mo agradecerle&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Jacinto, escuch&aacute; bien lo que te voy a decir. La lealtad de a&ntilde;os de tus padres y tuya no tiene precio, lo que estoy haciendo es simplemente un modesto reconocimiento. Te avisar&eacute; cu&aacute;ndo deb&eacute;s estar disponible para hablar con el abogado. Ese estudio jur&iacute;dico ha ganado mucha, pero much&iacute;sima plata con nosotros, as&iacute; que este asunto no tendr&aacute; ning&uacute;n costo para vos. Arriba el &aacute;nimo y no vaciles en pedirme lo que necesites&rdquo;.<\/p>\n<p>Pasado el primer fin de semana desde el anuncio de mierda, vi que era necesario agregar algunas reglas buscando una convivencia aceptablemente tranquila. Ella ya no era la esposa con las responsabilidades hogare&ntilde;as de antes, ni sujeta a los horarios otrora habituales; por ejemplo su regreso del trabajo se produc&iacute;a a diferentes horas, salidas nocturnas viernes y s&aacute;bado, descanso m&aacute;s prolongado durante la ma&ntilde;ana del domingo, etc. La tarde del &uacute;ltimo d&iacute;a feriado, despu&eacute;s de la siesta la llam&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Elisa, tenemos que hablar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Creo que debemos charlar y ponernos de acuerdo sobre algunos puntos para evitar incomodidades o reclamos que nada bueno van a aportar a la actual relaci&oacute;n. Hoy, lo &uacute;nico que compartimos es techo; reconocer eso es lo primero, y sobre esa base movernos. En todo lo dem&aacute;s manda nuestra personal manera de ver, sentir y querer; si respetamos nuestras particularidades seguramente vamos a vivir sin dificultades. Me hago entender?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aclar&aacute; un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; lo haga mejor con ejemplos. A ambos nos gusta el caf&eacute;, lo que no implica compartir marca, granulado o sabor; y en ese caso cada uno consume lo que le gusta, en cantidad, horario, etc. Y as&iacute; en todo, desayuno, almuerzo, cena, descanso, actividades fuera de la casa, y cuanto puedas imaginar. Ninguna obligaci&oacute;n nos liga. Acerca de compartir vivienda, quiero que sepas que no es por un lapso indeterminado; ten&eacute;s dos meses para dejar la casa. Voy a contratar una persona para tareas de limpieza tres veces por semana, luego de dir&eacute; cu&aacute;nto deb&eacute;s aportar para eso. Te parece bien o quer&eacute;s modificar algo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si se me plantea alguna duda seguramente ser&aacute; m&aacute;s adelante. Cuando suceda pregunto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto&rdquo;.<\/p>\n<p>Un domingo la o&iacute; llegar cuando amanec&iacute;a, imagin&aacute;ndome que la farra hab&iacute;a sido de larga duraci&oacute;n, y como nada me requer&iacute;a segu&iacute; durmiendo hasta las nueve. Despu&eacute;s de desayunar, yendo hasta la pieza que uso de peque&ntilde;o taller, pas&eacute; frente al dormitorio que ahora usaba ella y al ver la puerta abierta, cosa rara, me gan&oacute; la curiosidad y mir&eacute; hacia la cama donde estaba dormida, con el corpi&ntilde;o colocado y la s&aacute;bana hasta la cintura. Haciendo un esfuerzo segu&iacute; de largo, pues detenerme a observarla solo incrementar&iacute;a el dolor que sent&iacute;a al saberla de otro.<\/p>\n<p>Como me hab&iacute;a comprometido a preparar un asado para mis patrones y sus invitados en el quincho cercano a la pileta, teniendo en cuenta que ya eran las diez, fui nuevamente a la pieza de Elisa a dejarle un papel para que supiera que no almorzar&iacute;a en casa. Al trasponer la entrada vi lo que nunca hubiera imaginado presenciar en la que, hasta hace poco, era mi mujer. El calor le hab&iacute;a hecho correr la s&aacute;bana mostr&aacute;ndose en bombacha y sost&eacute;n asomando un pez&oacute;n, que no estaba solo pues lo acompa&ntilde;aban dos oscuros moretones, cuyo color hac&iacute;a juego con las ojeras que mostraba su cara y los dedos marcados en las nalgas. Desentonaban con el conjunto dos cosas, los pegotes en el pelo y el olor a alcohol que emanaba del cuerpo transpirado. Tan asqueado como dolido me fui despu&eacute;s de dejar el mensaje.<\/p>\n<p>En la comida eran alrededor de veinte, seis matrimonios y sus respectivos hijos con alg&uacute;n amigo. Promediando la comida se acercaron la due&ntilde;a de casa con otra se&ntilde;ora, m&aacute;s joven y ciertamente bella.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Jacinto, Luc&iacute;a est&aacute; asombrada con el orden y limpieza del sector de la parrilla por lo cual quiere conocerte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un gusto Jacinto&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un placer se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves aquel hombre de bigotes, algo pelado y un poco de panza?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El de camisa cuadriculada?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Exacto, ese es mi marido. Le salen bien las cosas a la parrilla, pero cuando termina nos quedan veinticuatro horas para encontrar lo que us&oacute;, limpiar y ordenar. Ahora nosotros estamos terminando de comer y es m&iacute;nimo lo que te queda por limpiar y guardar. Cu&aacute;l es el secreto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es sencillo, lo que usa est&aacute; a mano ocupando el m&iacute;nimo espacio, lo que dej&oacute; de usarse se lava y lo que est&aacute; seco se guarda, sin intervalos ociosos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y cuando hac&eacute;s el amor tambi&eacute;n segu&iacute;s un orden?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Luc&iacute;a, qu&eacute; est&aacute;s preguntando!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amiga, no te enoj&eacute;s, es simple curiosidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; se&ntilde;ora, en eso tambi&eacute;n sigo un orden&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como respuesta inteligente y con humor est&aacute; muy bien, pero no entiendo tu sonrisa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es broma, sigo el orden que me indica el placer que muestra la mujer que est&aacute; conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces ten&eacute;s dos cosas para ense&ntilde;arle a mi esposo. Voy a ver si acepta un curso acelerado&rdquo;.<\/p>\n<p>Tiempo despu&eacute;s, con conocimiento de mi patrona, me habl&oacute; la se&ntilde;ora Luc&iacute;a, pidi&eacute;ndome si el domingo siguiente pod&iacute;a hacer un asado para unas treinta y cinco personas que festejaban el cumplea&ntilde;os de su esposo, por supuesto bien recompensado. Acept&eacute; encantado pues el trabajo era una buena terapia para el dolor que iba lentamente declinando, y le ped&iacute; ir el s&aacute;bado a conocer las instalaciones, limpiar lo que fuera necesario y dejar la carne en la heladera ya lista para colocar en el asador. Acept&oacute; y dispuso que dos empleadas suyas ayudaran seg&uacute;n mis indicaciones.<\/p>\n<p>El d&iacute;a pactado hice lo previsto ayudado de Felisa y Carla, madre de mi edad y la hija en edad de votar. Ambas agraciadas, sencillas, sobrias y muy educadas, por lo cual fue f&aacute;cil hacer buenas migas con ellas. Despu&eacute;s de contarme algunos detalles de su vida, ciertamente laboriosa, me enter&eacute; que hac&iacute;an estas tareas mermadas al descanso, porque quer&iacute;an comprar un celular para la menor. Ah&iacute; record&eacute; que yo era peri&oacute;dico heredero de celulares. Cuando la se&ntilde;ora Clara actualizaba el modelo, lo hac&iacute;a yo tambi&eacute;n, pues el que era viejo para ella, para m&iacute; constitu&iacute;a algo nuev&iacute;simo que recib&iacute;a. Poco hac&iacute;a de la &uacute;ltima renovaci&oacute;n, por lo cual resolv&iacute; llev&aacute;rselos de regalo al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>El domingo, despu&eacute;s de buena tarea, regres&eacute; a casa dejando muy satisfechos a los due&ntilde;os de casa y, por ello con abundante paga, am&eacute;n de haber podido proporcionar una alegr&iacute;a en mis compa&ntilde;eras de trabajo. El agradecimiento aut&eacute;ntico, sentido, de ambas mujeres que por turno me abrazaron, con las manos en movimiento acariciando la espalda y un beso en la mejilla, fueron una endovenosa de b&aacute;lsamo, directa al coraz&oacute;n haciendo desaparecer melancol&iacute;a, tristeza y dolor subsistentes desde aquel indeseable anuncio.<\/p>\n<p>El dolor me hace tener conciencia de la cronolog&iacute;a; seis meses llevo sin esposa y cuatro solo en casa. Estaba en esas cavilaciones cuando son&oacute; el tel&eacute;fono, era mi ex.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Elisa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Jacinto, est&aacute;s en casa?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, aqu&iacute; estoy&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puedo ir a verte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te espero&rdquo;.<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n su aspecto, nunca hab&iacute;a tenido abundancia de carnes pero ahora estaba m&aacute;s delgada y con poco arreglo respecto de lo que me ten&iacute;a acostumbrado. Sentados en los sillones individuales le ofrec&iacute; algo de tomar y solo acept&oacute; agua fresca. Que estaba nerviosa, lo evidenciaba el temblor de las manos cuando no las ten&iacute;a tomadas entre s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos dir&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Con la mirada fija en la mesa donde reposaba el vaso comenz&oacute; a hablar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy muy mal, en unos d&iacute;as probablemente quede sin trabajo y sin lugar para vivir. No tengo a quien recurrir, salvo vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por lo que cont&aacute;s, una situaci&oacute;n bastante dif&iacute;cil. Y qu&eacute; pensaste para salir de ella?&rdquo;.<\/p>\n<p>La expresi&oacute;n de su cara ya era un anticipo de lo que iba a decirme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo dos caminos, que vos me recibas hasta que pueda valerme por m&iacute; misma o trabajar de puta para mi novio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y pareciera que el sendero menos malo es volver a la que fue tu casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es as&iacute;, volver al lugar del que nunca deb&iacute; salir. Quer&eacute;s que te relate qu&eacute; me pas&oacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; como un episodio curioso, porque lo importante y esencial ya lo s&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y c&oacute;mo pod&eacute;s saber si nada te cont&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que est&eacute;s ac&aacute;, pidi&eacute;ndome que te reciba, significa que tu enamoramiento fue un fracaso, y as&iacute; perdiste algo muy bueno como es el trabajo que sustenta tus necesidades. El resto son complementos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, pero en realidad perd&iacute; mucho m&aacute;s que el trabajo. Me met&iacute; con un tipo que solo me quer&iacute;a para su placer, y cuando pas&oacute; la novedad me compart&iacute;a con sus amigos. Poco pod&iacute;a hacer para enfrentarlo, ya que es mi supervisor en el trabajo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuando quieras pod&eacute;s regresar, naturalmente como las circunstancias son distintas tambi&eacute;n ser&aacute;n distintas las condiciones&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y cu&aacute;les ser&iacute;an?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo veo como un intercambio, yo cubro tus necesidades y vos las m&iacute;as. Te doy techo, comida, lo necesario para tu higiene personal y una modesta suma de dinero, y a cambio te hac&eacute;s cargo del orden y limpieza de la casa, realizar las compras y preparar desayuno, almuerzo y cena de lunes a mediod&iacute;a del s&aacute;bado. Tarde de ese d&iacute;a y domingo, libre. Adem&aacute;s, de vez en cuando servirme de hembra en la cama. Sobra decir que a nadie pod&eacute;s hacer entrar a la casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por la forma de decirlo pareciera que no me has perdonado el haberme ido hace unos meses&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una suposici&oacute;n equivocada. Nada tengo que perdonarte, pues al decirme lo que sent&iacute;as fuiste sincera, leal y valiente; que para m&iacute; fuera algo traum&aacute;tico es otra cosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Igualmente suenan fr&iacute;as, impersonales, semejan una transacci&oacute;n comercial&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y as&iacute; es en cierto modo, antes eras la se&ntilde;ora de la casa porque mi amor te daba ese lugar; pero el amor ha desaparecido cediendo su lugar a la conveniencia, y eso es lo &uacute;nico que vale en este momento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo no quer&iacute;a lastimarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso lo s&eacute;, el dolor, la angustia, la tristeza fueron un efecto secundario, un da&ntilde;o colateral no buscado ni deseado, pero estuvieron, y todav&iacute;a no se han extinguido aunque sean muchos menores&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; establecimos un acuerdo de rutinario cumplimiento, comidas sanas y en horario, casa limpia y ordenada, y convivencia cordial y respetuosa. L&oacute;gicamente manteniendo cierta distancia, algo particularmente presente al compartir la mesa, donde la conversaci&oacute;n era escasa y superficial, pues nos un&iacute;a un v&iacute;nculo muy d&eacute;bil. En uno de esos almuerzos me sorprendi&oacute; con una pregunta que se sal&iacute;a de los temas habituales.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s otra mujer?&rdquo;<\/p>\n<p>Estaba por contestarle mal cuando tom&eacute; conciencia de que no val&iacute;a la pena arruinar el momento.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por ahora no, pero pienso que pronto conseguir&eacute; una. A qu&eacute; viene la pregunta?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que hace m&aacute;s de un mes que estoy viviendo aqu&iacute; y todav&iacute;a no me dijiste de compartir tu cama, que es parte del convenio que tenemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, esa parte del acuerdo no te la ped&iacute;. Pasa que despu&eacute;s de haberlo incluido me di cuenta que no me conven&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No entiendo por qu&eacute;, salvo que tengas otra persona que satisfaga esa necesidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hay dos razones, y ambas pueden tener un efecto negativo para m&iacute;. Por un lado est&aacute; que, teniendo esos momentos de intimidad durante cierto tiempo, vuelva a enamorarme de vos y exponerme al peligro de un nuevo dolor si tu coraz&oacute;n se orienta hacia otro. Por otro lado, como has tenido sexo con varios, de quienes sab&eacute;s muy poco, es posible que te hayan pegado alguna ven&eacute;rea que yo no tengo ning&uacute;n inter&eacute;s en contraer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s siendo cruel conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo no, en este caso es cruel la verdad, pues simplemente trato de protegerme de dos peligros posibles que no son invento m&iacute;o sino reales. Sin embargo, y ahora caigo en cuenta, hay una posibilidad de evitar los contratiempos y adem&aacute;s quedar algo satisfecho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y de qu&eacute; manera?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuando las ganas aprieten, te llamo para que me hag&aacute;s una mamada. El contacto es m&aacute;s impersonal y por la saliva no hay contagios&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Creo que prefiero insultos y no esa frialdad te&ntilde;ida de desprecio&rdquo;.<\/p>\n<p>Verla caminar hacia su dormitorio con l&aacute;grimas surcando las mejillas me dio pena, pero fue nada m&aacute;s que un instante, cuando se hizo presente en la memoria el tiempo de dolor ante el abandono. Durante un tiempo m&aacute;s mi actividad estuvo circunscripta al trabajo, algunos encuentros con viejos amigos, y mi nueva tarea de asador eficiente para amistades de mis patronos. As&iacute; profundic&eacute; mi amistad con Felisa y Carla pues el trabajo en casa de sus empleadores se dio varias veces.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, Elisa me anuncia que iba a regresar la casa de sus padres porque en ese pueblo le iba a ser m&aacute;s f&aacute;cil conseguir trabajo recurriendo a algunas amistades. Sin pedir otras explicaciones le dije que le deseaba buena suerte, y cuando le toc&oacute; partir la acompa&ntilde;&eacute; hasta la puerta, ah&iacute; se dio vuelta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me vas a dar un beso?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Con certeza que no, el recuerdo que quiero conservar es aquel, cuando al besarte, estaba demostrando un amor inmenso que era correspondido. Ahora sos poco menos que una extra&ntilde;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Estando solo en casa pens&eacute; en invitarlas a mis compa&ntilde;eras de trabajo a almorzar un domingo. Se presentaron cambiadas respecto de lo usual en los d&iacute;as laborales, la madre con un vestido suelto a media pierna y delgado que permit&iacute;a vislumbrar su silueta nada despreciable para una mujer con un parto y dedicada a trabajar un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n. La hija con un overol de tiras que llegaba a mitad del muslo bastante holgado y una camiseta cuello redondo que no cubr&iacute;a el ombligo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de alabar el buen gusto en el vestir les mostr&eacute; la casa y estuvimos charlando y tomando algo fresco hasta la llegada de la comida comprada, que caliente, la tra&iacute;a un cadete. Al ver la vivienda Felisa coment&oacute; que la que ellas alquilaban era menos de la mitad de la que yo ocupaba. Pasamos un buen momento y al t&eacute;rmino de la comida les ofrec&iacute; mi cama por si ambas deseaban hacer una siesta mientras yo ve&iacute;a un partido. La madre acept&oacute; pues era su costumbre placentera para el &uacute;nico d&iacute;a que ten&iacute;a, completamente libre, durante la semana, as&iacute; que le indiqu&eacute; la habitaci&oacute;n cerrando las ventanas para mayor comodidad.<\/p>\n<p>Carla prefiri&oacute; quedarse conmigo y vino a mi lado, cuando al rato, fui a la cocina para renovar el contenido de los vasos. Apoyado en la mesada le pregunt&eacute; qu&eacute; deseaba tomar, y ese fue el momento en que se acerc&oacute; rodeando mi cuello con sus brazos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hace tiempo que deseaba agradecerte debidamente el celular que me regalaste&rdquo;.<\/p>\n<p>Y uni&oacute; sus labios a los m&iacute;os, para luego cubrirlos, abrirlos con su lengua y pegarse totalmente, con fuerte presi&oacute;n en la pelvis. La sorpresa inicial fue r&aacute;pidamente diluida por las sensaciones, el deseo y la prolongada ausencia de un natural desahogo haciendo que mi miembro pasara a ser pija y luego verga, convenientemente frotado por la entrepierna de la ni&ntilde;a que se mov&iacute;a en subibaja recorriendo el tronco a trav&eacute;s de la ropa.<\/p>\n<p>Mientras mis labios y lengua respond&iacute;an a los fren&eacute;ticos est&iacute;mulos de la dulce criatura, baj&eacute; las manos para introducirlas por la holgada cintura y capturar las nalgas, delgadas pero apetitosas, ayudando en el movimiento de frotaci&oacute;n. Luego la di vuelta para acariciar la entrepierna por debajo de la bombacha. Al llegar a la divisoria de los labios me recibi&oacute; un abundante caudal de flujo que distribu&iacute; pacientemente desde el cl&iacute;toris al ano.<\/p>\n<p>Hasta ese momento me hab&iacute;a privado de quitarle alguna prenda por la cercana presencia de la madre, pero su primer orgasmo con solo caricias tir&oacute; por tierra mis precauciones. La hice desprenderse de pantal&oacute;n y bombacha, sentarse sobre la mesada y sumergirme a devorar esa hendidura de la cual segu&iacute;a surgiendo una manantial de jugo delicioso.<\/p>\n<p>Nada me cost&oacute; hacerla acabar de nuevo. Apenas repuesta de esa nueva tensi&oacute;n y, sabiendo que el d&iacute;a anterior hab&iacute;a dejado de menstruar puse sus talones en mis hombros y, mir&aacute;ndola a los ojos empuj&eacute; para ocupar el canal vaginal.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Papito querido c&oacute;mo me entr&oacute;! Sacala despacito y despu&eacute;s entrala de golpe, as&iacute; mi amor, as&iacute; fuerte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Baj&aacute; la voz que tu mam&aacute; est&aacute; a unos metros&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te preocup&eacute;s, igual se va a enterar, comeme la boca para que me calle, pero segu&iacute; como si quisieras traspasarme, llename de leche mi vida&rdquo;.<\/p>\n<p>Con tres s&uacute;bitas explosiones qued&eacute; acabado, abrazado a ella buscando normalizar la respiraci&oacute;n. Por suerte esta deliciosa mujercita alcanz&oacute; su tercera corrida junto a mi &uacute;ltimo espasmo. En la despedida creo que fingimos bien, aunque no estoy seguro.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente me llam&oacute; Felisa dici&eacute;ndome que quer&iacute;a hablar conmigo a lo que le respond&iacute; que encantado si me indicaba lugar y hora. Nos reunimos en las inmediaciones de la casa de sus empleadores y la invit&eacute; a tomar algo fresco en una confiter&iacute;a cercana donde pedimos dos gaseosas dando comienzo a la charla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pienso que alguna idea ten&eacute;s sobre lo que quiero hablar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Imagino que ser&aacute; sobre Carla&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tal cual. Entre ella y yo, respetando la intimidad personal, no hay secretos. Me dijo que ayer tuvo sexo con vos, m&aacute;s a&uacute;n, reconoci&oacute; que te sedujo sin que hubieras hecho algo en esa direcci&oacute;n y, como si eso fuera poco, confes&oacute; estar feliz&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, y yo comparto esa felicidad inmerecida&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La forma en que te mira, la cercan&iacute;a que manifiesta, y lo que dice de vos, me hicieron pensar que m&aacute;s temprano que tarde iba a suceder lo que sucedi&oacute;. Decirte que la cuides, que la respetes, es ocioso porque te conozco. Solo te ruego que no la pre&ntilde;es&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso dalo por seguro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te voy a contar algo que explica mi temor. Qued&eacute; embarazada de Carla casi a la misma edad que ella tiene ahora. Cuando constat&eacute; que mi novio era un malandra lo dej&eacute;, recibiendo en mi casa solo reproches. Entonces me hice el prop&oacute;sito de abrirme camino sola en cuanto pudiera. Durante algunos a&ntilde;os la inestabilidad sumada a la inexperiencia hicieron que la felicidad me fuera esquiva y alguno se aprovech&oacute; de eso. Volv&iacute; a tener una vida aceptable cuando empec&eacute; este trabajo que cubre nuestras necesidades b&aacute;sicas aunque vivamos al d&iacute;a. No quiero que mi hija querida pase por lo mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me atrevo a asegurar que soy incapaz de hacerle da&ntilde;o u ocasionarle alg&uacute;n perjuicio. He pensado mucho sobre esto y quiero que escuches mis conclusiones&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Soy toda o&iacute;dos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es altamente probable que alg&uacute;n d&iacute;a Carla conozca un joven que le robe el coraz&oacute;n. A esa relaci&oacute;n la apoyar&eacute; como un padre que desea la felicidad de la hija. Considero que ella tiene todo el derecho de encaminar libremente su vida sin condicionamientos, sin obst&aacute;culos. No se lo voy a decir porque puede sonar a desapego, a pensar que lo de ayer fue nada m&aacute;s que un desahogo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Veo que no me equivoqu&eacute; al recibirte como amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hay algo m&aacute;s que proponerte. Ser&iacute;a un placer inmenso compartir con ustedes mi casa, naturalmente con el conocimiento y aprobaci&oacute;n de la se&ntilde;ora Clara y don Juan. No creo que se opongan pues me aprecian, saben que la soledad es mala compa&ntilde;&iacute;a y a ustedes las conocen bien. Rog&aacute;ndote que acepten, te avisar&eacute; en cuanto tenga la autorizaci&oacute;n y de paso ahorran el alquiler que, como todo alquiler, es tirar la plata. Adem&aacute;s desde casa ten&eacute;s bastante menos en tiempo de transporte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo creer lo que has dicho, por supuesto que acepto encantada, y estoy convencida mi hija lo estar&aacute; m&aacute;s que yo. Puedo conocer el sabor de tus labios?&rdquo;<\/p>\n<p>Mi respuesta fue secarle las l&aacute;grimas que bajaban, acariciarle una mejilla y arrimarme para darle un beso. Despu&eacute;s nos despedimos con un abrazo.<\/p>\n<p>Y sucedi&oacute; lo previsto, mis patrones se alegraron de la buena compa&ntilde;&iacute;a que iba a tener, por lo cual le avis&eacute; a Felisa para que acord&aacute;ramos ir trasladando las cosas de a poco y as&iacute; unos d&iacute;as antes de cumplirse el mes pagado, pudieran con poco equipaje completar la mudanza.<\/p>\n<p>Para tener adecuada comodidad compr&eacute; otra cama de una plaza para que ellas compartieran la pieza pues la casa tiene solo dos dormitorios y as&iacute; armoniosamente comenzamos una nueva etapa complement&aacute;ndonos bien, tanto en el hogar cuanto en el trabajo especialmente con oportunidad de celebraciones familiares<\/p>\n<p>La convivencia fue aceptable, mejorando r&aacute;pidamente a medida pul&iacute;amos detalles. Peri&oacute;dicamente ten&iacute;amos nuestros escarceos amorosos con Carla, tratando que las demostraciones de placer llegaran m&iacute;nimamente a Felisa. Una noche, en que la criatura vino a visitarme, me coment&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sab&eacute;s que me dijo la bruja de mi madre, cuando vio que ven&iacute;a para ac&aacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni idea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me larg&oacute; muy suelta de cuerpo &laquo;No grit&eacute;s mucho pero, por si acaso, cerr&aacute; la puerta de la habitaci&oacute;n al salir&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi risa fue la respuesta. Y as&iacute; pas&aacute;bamos los d&iacute;as en un ambiente agradable y alegre.<\/p>\n<p>Una noche miraba f&uacute;tbol acostado, esperando el sue&ntilde;o, cuando en el marco de la puerta aparece Felisa vestida con un camis&oacute;n largo y delgado que permit&iacute;a distinguir su silueta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puedo pasar?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Naturalmente, encantado por tu visita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me manda Carla a decirte que no va a venir porque seguro est&aacute; ovulando. Si te parece bien puedo yo acompa&ntilde;arte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Solo si, al entrar, apoy&aacute;s la cabeza en el hueco de mi hombro&rdquo;.<\/p>\n<p>Su respuesta fue correr la s&aacute;bana y ocupar el lugar indicado. Ya ubicada me cont&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sab&eacute;s qu&eacute; me dijo esa mocosa atrevida? &laquo;No grit&eacute;s mucho pero, por si acaso, cerr&aacute; la puerta de la habitaci&oacute;n al salir&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y grit&aacute;s abundante con voz fuerte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo s&eacute;. Ha pasado mucho tiempo y yo fui cambiando con la edad. Quiz&aacute; vos puedas develar la inc&oacute;gnita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s c&oacute;moda, as&iacute; a mi lado y abrazada?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; la pregunta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque lo que menos quiero hacer es incomodarte, o que tengas que tolerar algo por cierta obligaci&oacute;n, compromiso o presi&oacute;n. De ser as&iacute; mi placer ser&iacute;a nulo y no como el que siento ahora&quot;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aceptar&iacute;as un pedido m&iacute;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin dudar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, te pido que no abras la boca, para contestar nov&eacute; la cabeza, nada m&aacute;s. Est&aacute;s de acuerdo?&rdquo;<\/p>\n<p>Afirmaci&oacute;n con cabeceo<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Comencemos, dame la mano, toca los pezones erguidos, ahora bajemos a mi conchita; sent&iacute;s que estoy empapada? Quiero, deseo, estoy loca de ganas que me hagas tuya, que me dej&eacute;s la panza llena de leche, ans&iacute;o desfallecer de placer en tus brazos. Te das cuenta que no lo hago por obligaci&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>Afirmaci&oacute;n con cabeceo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora te la voy a poner dura hasta que te duela. Vaya, parece que no hace falta, mantenete quieto mientras la ubico en la entrada pero con precauci&oacute;n, sea para cuidar ese m&aacute;stil, sea para que me entre sin dolor. Lleva mucho tiempo en desuso. Vamos bien?&rdquo;<\/p>\n<p>Afirmaci&oacute;n con cabeceo<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya est&aacute; mi amor, tengo la cabecita adentro, ahora clavame con furia&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin necesidad de palabras, la cadera peg&oacute; un salto hacia arriba satisfaciendo el pedido de ella, pero contradiciendo el pedido de la hija porque el grito sali&oacute; estridente. Lo que sigui&oacute; fue una marat&oacute;n de dar y recibir, cambiar de postura, estrujar tetas, hombros mordidos, y dedos ara&ntilde;ando nalgas y espaldas. Conclu&iacute; con cuatro disparos de semen en el fondo de la vagina que, r&iacute;tmicamente, me exprim&iacute;a como pidiendo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Por pedido suyo no me mov&iacute; pues deseaba sentir c&oacute;mo el miembro disminu&iacute;a de volumen, mientras las caricias hac&iacute;an su trabajo despu&eacute;s de haber satisfecho la urgencia instintiva.<\/p>\n<p>Dif&iacute;cil es prever el futuro cuando los factores que lo condicionan est&aacute;n fuera del control de uno, pero de todos modos tengo pensado obrar al rev&eacute;s de mi matrimonio anterior. Si la relaci&oacute;n se mantiene estable y la convivencia es armoniosa, dentro de algunos a&ntilde;os pienso pedirle a Felisa que nos casemos. Por el momento d&iacute;a tras d&iacute;a sembramos semillas de felicidad para que sean, m&aacute;s adelante, nuestro alimento.<\/p>\n<p>Dios dir&aacute;.<\/p>\n<p>P&aacute;rrafo para mis pacientes y amables lectores. Pido disculpas por el excesivo tiempo trascurrido entre mi &uacute;ltimo relato y &eacute;ste. De forma s&uacute;bita y tajante se me cort&oacute; la inspiraci&oacute;n, traba que se fue hace unos d&iacute;as de la misma manera que lleg&oacute;, y por eso, con alegr&iacute;a, ahora retomo la comunicaci&oacute;n. Quiz&aacute; alguno me haya extra&ntilde;ado, les aseguro que yo, a ustedes, tambi&eacute;n. Reciban mi afectuoso saludo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Los domingos damos rienda suelta a nuestros deseos de vagancia. 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