{"id":41046,"date":"2023-02-20T00:47:31","date_gmt":"2023-02-20T00:47:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-20T00:47:31","modified_gmt":"2023-02-20T00:47:31","slug":"haciendo-las-paces-con-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/haciendo-las-paces-con-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Haciendo las paces con la ciudad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41046\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre tuve miedo de volver.<\/p>\n<p>Hui de mi ciudad en cuanto pude, culp&aacute;ndola de todo el mal que hab&iacute;a sufrido, como si los lugares pudieran odiar. Pensaba que en una ciudad m&aacute;s grande podr&iacute;a ser quien realmente era; que cuantas m&aacute;s calles interminables, m&aacute;s posibilidades de hallar mi camino. Y, si cre&iacute; que un lugar peque&ntilde;o pod&iacute;a odiar, tonta fui de no darme cuenta que una ciudad m&aacute;s grande pod&iacute;a devorar.<\/p>\n<p>No termin&eacute; siendo qui&eacute;n quer&iacute;a ser, sino una mezcla entre eso y lo que la gente esperaba que fuese; pero al menos ya ten&iacute;a identidad con la que sentirme yo. Sin embargo, tras varios a&ntilde;os, el ritmo y la exigencia de la gran ciudad se me hizo abrumador. Llegu&eacute; a echar de menos algunas cosas del sitio que m&aacute;s odiaba del mundo: mi vieja cama calentita, los abrazos de mi madre, su ritmo pausado y no preocuparme por tener un plato de comida en la mesa. As&iacute; que termin&eacute; aceptando los ruegos de mi madre porque le hiciera una visita.<\/p>\n<p>En todo este tiempo no hab&iacute;a visto otra foto m&iacute;a que no fuera la del perfil de WhatsApp. No ten&iacute;a ni idea de a qu&eacute; se hab&iacute;a dedicado su hija este tiempo, ni los sitios oscuros que frecuentaba a diario. A parte de ella, muy pocas personas all&iacute; sab&iacute;an que Jose ahora era Carla y que ten&iacute;a las tetas m&aacute;s grandes que la mayor&iacute;a de mujeres del lugar.<\/p>\n<p>El rostro de mi madre no pudo ocultar la impresi&oacute;n de ver por primera vez a la hija que ella crey&oacute; un hijo. Pero su abrazo llevaba tanto amor para Jose como para Carla. Y yo le devolv&iacute; todo el amor que no le hab&iacute;a podido mostrar en a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Trat&eacute; que los vecinos no me vieran mucho durante el d&iacute;a, no quer&iacute;a dar explicaciones; trat&eacute; de no contar demasiados detalles de mi vida a mi madre, no quer&iacute;a asustarla. Las primeras noches me comport&eacute;, fui una ni&ntilde;a buena que se qued&oacute; con su madre viendo la tele. Pero mi animal interior rug&iacute;a por dentro y, a la tercera noche, me aventur&eacute; a redescubrir la noche de esta ciudad como si fuera una desconocida. Visit&eacute; varios garitos donde los t&iacute;os me comieron con la mirada; me dej&eacute; invitar y agasajar por tipejos que hubieran salido corriendo de saber que la maciza a la que estaban cortejando la ten&iacute;a m&aacute;s grande que ellos, haci&eacute;ndoles creer que ten&iacute;an posibilidades, para luego escabullirme con excusas y rapidez a pesar de su insistencia. Otras veces dejaba que me llevaran de aqu&iacute; para all&aacute;, conociendo as&iacute; los antros m&aacute;s escondidos; y fue as&iacute; como conoc&iacute; el bar con el nombre m&aacute;s adecuado que pod&iacute;a imaginar: El Agujero.<\/p>\n<p>Un camello de poca monta me llev&oacute; hasta all&iacute;, diciendo que era un lugar sin ley donde podr&iacute;amos meternos unos tiros sin preocupaciones. Tras la primera visita al ba&ntilde;o, me invit&oacute; a una cerveza. Pude ver como le hac&iacute;a gestos con disimulo al camarero para que se la anotara, porque no ten&iacute;a ni un duro encima. Del torpe aspirante a Pablo Escobar no me interesaba nada m&aacute;s que su droga y las cervezas que pudiera sacarme, sus batallitas y bravuconadas me daban exactamente igual. Pero fue el camarero al que se dirigi&oacute; el primer hombre que despert&oacute; mi atenci&oacute;n en este viaje. Alto, guapo, con aspecto desenfadado y vestido de negro, no parec&iacute;a un simple troglodita como los que se me hab&iacute;an acercado hasta el momento.<\/p>\n<p>Hice lo posible por volver a ese bar cada noche de mis vacaciones, con la intenci&oacute;n de hablar con &eacute;l. Siempre hab&iacute;a alguna chica que le tonteaba, cosa que no me extra&ntilde;aba, y tuve que aguantar muchas horas al triste camello desesperado por tocar una teta grande y a otros tantos buitres que ni se imaginaban ni hubiesen tolerado lo que ten&iacute;a entre las piernas. Hasta que un d&iacute;a hicimos contacto.<\/p>\n<p>Reconozco que no tengo conjunto recatado, pero esa noche iba especialmente potente. Un top salm&oacute;n de encaje, que parec&iacute;a m&aacute;s un sujetador y una minifalda vaquera que me llegaba poco m&aacute;s que a la ingle, no m&aacute;s. Mi descartado pretendiente me invit&oacute; a la cerveza que ten&iacute;a por costumbre y, mientras el apuesto camarero nos serv&iacute;a, apareci&oacute; un cliente de mi acompa&ntilde;ante, digamos, poco satisfecho. El tipo entr&oacute; derecho hacia el camello y comenz&oacute; a recriminarle sobre alg&uacute;n asunto turbio de venta de droga. El camello trat&oacute; de calmarlo, me dijo que esperara un momento y consigui&oacute; salir con el tipo para discutirlo en otro lugar. Cuando el camarero nos sirvi&oacute; las cervezas, estaba yo sola y se me hizo la sonrisa.<\/p>\n<p>-&iquest;Se las apunto? -me pregunt&oacute;, por la costumbre.<\/p>\n<p>-No, pagar&eacute; yo -me dio pena Pablito Escobar y pens&eacute; que me tocaba a m&iacute; ya.<\/p>\n<p>Cuando pagu&eacute; me asegur&eacute; de inclinarme lo suficiente para que se me viera bien el escote. Trataba de evitar mirarme, pero pod&iacute;a ver como sus pupilas se mov&iacute;an inquietas. Me dio las gracias, meti&oacute; el dinero en la caja y, al girarse de nuevo, all&iacute; segu&iacute;a yo manteni&eacute;ndole la mirada. Se puso un poco nervioso, pero se rio y se vio obligado a darme algo de conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Todo bien con&#8230;? -se&ntilde;al&oacute; el asiento de mi acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>-S&iacute;, supongo. No s&eacute;, sus historias raras.<\/p>\n<p>-Ya, me puedo imaginar.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos los dos, sabiendo de qu&eacute; habl&aacute;bamos pero sin decirlo. Sigui&oacute; un silencio, estaba costando arrancar, as&iacute; que mantuve la mirada en &eacute;l, forz&aacute;ndolo una vez m&aacute;s a que se quedara all&iacute;. Ten&iacute;a las piernas cruzadas, exponiendo uno de mis muslos casi hasta el culo, y los brazos bien juntitos al cuerpo, apretando mis tetas. Cada vez pod&iacute;a disimular menos que se le iban los ojos.<\/p>\n<p>Se ve&iacute;a cortado, ten&iacute;a que ser yo la que siguiera. Estaba a punto de decirle algo, cuando uno de los pocos clientes lo llam&oacute; para que le sirviera. Huy&oacute; de la tensi&oacute;n y no tard&oacute; un segundo en acudir a la llamada, dej&aacute;ndome con la palabra en la boca.<\/p>\n<p>La noche corr&iacute;a y mi camello no volv&iacute;a. El camarero se mov&iacute;a entre dos aguas, evitando pararse cerca m&iacute;a, pero sin perder la oportunidad de lanzar una mirada o decirme alguna broma cuando pasaba a toda prisa por mi lado. El bar se estaba vaciando (m&aacute;s a&uacute;n), mi cerveza se estaba gastando y la del camello estaba intacta.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto queda para que cierres? -le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-Unos veinte minutos.<\/p>\n<p>-No s&eacute; si este aparecer&aacute;, creo que su cerveza se va a desperdiciar. No la ha tocado nadie, &iquest;te la tomas conmigo? Si este hombre aparece, le sacas una nueva.<\/p>\n<p>-Mmm&#8230; bueno. S&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Con la cerveza en la mano, como si fuera un ancla, se sinti&oacute; m&aacute;s c&oacute;modo al tener una excusa para pararse a hablar conmigo. Comenzaron las preguntas de cortes&iacute;a: los nombres, Carla y Jack, que si &eacute;ramos de aqu&iacute;, que si el camellucho era mi pareja, que si la ten&iacute;a &eacute;l&#8230;<\/p>\n<p>-Esta cerveza est&aacute; ya caliente -dijo pasados unos cinco minutos, con la cerveza a poco m&aacute;s de la mitad-. Me voy a abrir otra, &iquest;te saco a ti una?<\/p>\n<p>-Vale -contest&eacute; mirando a la m&iacute;a, que le quedaba poco m&aacute;s de un sorbo.<\/p>\n<p>Brindamos con nuestras nuevas y fresquitas cervezas. Acab&aacute;bamos de darle el primer sorbo y el &uacute;ltimo cliente que quedaba se levant&oacute; y se march&oacute; haciendo ochos sin despedirse.<\/p>\n<p>-Quedar&aacute;n quince o diez minutos para el cierre, &iquest;no? &iquest;Puedes salir de la barra y nos la tomamos juntos? No creo que mi amigo venga ya y es triste tomarse una cerveza sola estando de vacaciones.<\/p>\n<p>Sin decir nada, solo afirmando con la cabeza, sali&oacute; de la barra y se sent&oacute; en el taburete que fuera del camello. Volvimos a brindar.<\/p>\n<p>-La verdad que me ten&iacute;a un poco harta ya -continu&eacute;-. Es un poco pesado y he salido con &eacute;l porque no conozco a nadie. A nadie interesante, al menos.<\/p>\n<p>-Otra cosa, quiz&aacute;s no, pero en esta ciudad gente interesante puedes conocer. Te lo aseguro. Sobre todo en este bar.<\/p>\n<p>-Cierto, creo que ya he conocido a uno -se le escap&oacute; una risilla nerviosa al escucharme.<\/p>\n<p>-Oye, vengo ahora mismo -me dijo, pens&eacute; que quer&iacute;a huir-. Es casi la hora y voy a cerrar la puerta ya. Cuando te quieras ir te abro o, si tu amigo tiene que entrar que te llame y que pase.<\/p>\n<p>-Tranquilo, se ha llevado sus cosas y, si llama, no se lo voy a coger.<\/p>\n<p>Cuando Jack se levant&oacute;, di un buen trago a mi cerveza. Fue bastante r&aacute;pido y estuvo de vuelta en un momento. Antes de que se sentara, le ense&ntilde;&eacute; mi vaso y, poniendo cara de buena, le di a entender que quer&iacute;a otra, Jack se rio y entro a la barra a por otras dos m&aacute;s. Antes de que se sentara, me gir&eacute; hacia &eacute;l, apoyando mis pies en su taburete, quedando nuestras piernas cruzadas en posiciones alternas.<\/p>\n<p>-Creo que es el primer rato que estoy pasando realmente a gusto en estas vacaciones.<\/p>\n<p>-La pr&oacute;xima vez que vengas ya sabes a d&oacute;nde tienes que venir. Ya te he dicho antes que seguro puedes conocer a un mont&oacute;n de gente interesante. Esta ciudad es &uacute;nica.<\/p>\n<p>-Y yo te he dicho que creo que ya he conocido a uno.<\/p>\n<p>-&iexcl;Menudo piropazo me acabas de echar!<\/p>\n<p>-Y podr&iacute;a echarte m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;S&iacute;? Con lo de interesante me daba por satisfecho. &iquest;Cu&aacute;les m&aacute;s me puedes decir?<\/p>\n<p>-&iquest;Buenorro?<\/p>\n<p>-&iexcl;Ja, ja, ja! No creo que tanto, yo s&iacute; lo podr&iacute;a decir de ti.<\/p>\n<p>-&iexcl;Vaya! Que me lo digas t&uacute; s&iacute; que es un piropazo, con la de chicas guapas que tienes a tu alrededor no se que me puedes ver a m&iacute;.<\/p>\n<p>-No digas eso, Carla. No se trata de comparar.<\/p>\n<p>-No s&eacute;, tienes que decirme que me ves para decir que estoy buenorra.<\/p>\n<p>-&iquest;Y t&uacute; a m&iacute;? Yo te lo he dicho porque t&uacute; me lo has dicho primero -grit&oacute; Jack nervios&iacute;simo, le daba miedo al callej&oacute;n al que lo estaba llevando.<\/p>\n<p>-Pero tambi&eacute;n te pregunt&eacute; primero -le rebat&iacute; con seguridad, terminando con un trago a la cerveza y arqueando las cejas.<\/p>\n<p>-Vale, vale, ganaste. Bueno, veamos&#8230; creo que eres muy guapa, tienes unos ojos grandes y lindos, me gusta tu pelo cortito y tus labios gorditos tienen una forma muy&#8230; muy &iquest;sensual? Parecen como hechos a medida.<\/p>\n<p>-Lo son. Contin&uacute;a bajando.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; baje? -mir&oacute; hacia otro lado tragando saliva &ndash; Si tengo que seguir bajando&#8230; tienes unas tetas bien grandes y se ven preciosas. Para qu&eacute; lo voy a negar &iquest;Tambi&eacute;n a medida? -se envalenton&oacute; el p&iacute;caro, aunque estaba todo colorado.<\/p>\n<p>-S&iacute; -se me escap&oacute; la primera carcajada. Bien contenta que estoy con ellas. Dime m&aacute;s cosas, que me gusta esto.<\/p>\n<p>-Se nota que tienes un tipazo y tienes unas caderas bastante lindas -continu&oacute; sin dejar de afirmar con la cabeza -. Y tienes unas piernas redondeadas, fuertes y preciosas. Muy completa, s&iacute; se&ntilde;or. &iexcl;Ah! Se me olvidaba algo de lo m&aacute;s importante: no te he visto mucho, pero cuando te levantaste antes me pareci&oacute; que ten&iacute;as muy buen culo. Lo que te dec&iacute;a, complet&iacute;sima.<\/p>\n<p>Me di cuenta de que llevaba un buen rato con la mano sobre mis piernas. Cuando las mencion&oacute;, las acarici&oacute; acerc&aacute;ndose con cierto peligro a la falda, apretando un poquito en varias ocasiones. Respond&iacute; poniendo morritos en se&ntilde;al de aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;Joder! Me doy por satisfecha, me creo que te parezca que estoy buenorra. Y, bueno, tengo un secreto. No s&eacute; si te lo imaginas.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; secreto?<\/p>\n<p>-Pues un secreto. Creo que puedes saber de qu&eacute; hablo.<\/p>\n<p>-Se me ocurre una cosa, pero no s&eacute; si te refieres&#8230;<\/p>\n<p>-Y, &iquest;no te importa?<\/p>\n<p>-Si es lo que tengo en mente, para nada.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres comprobarlo? Con esa mano que tienes en mi muslo, por ejemplo, te dejo que suba todo lo que necesites.<\/p>\n<p>Me abr&iacute; de piernas. Dej&oacute; la risa nerviosa a un lado y me mir&oacute; serio. Al principio su cara me dec&iacute;a no estar seguro de lo que le dec&iacute;a; m&aacute;s tarde, sus ojos me dijeron que aquello le encantaba. Sin que ninguno de los dos pronunci&aacute;ramos m&aacute;s palabras, su mano se desliz&oacute; lenta y suave por mi muslo, curv&oacute; hacia el interior al acercarse a la falda y se adentr&oacute; en ella. Avanz&oacute; en las tinieblas de aquel corto t&uacute;nel, sin apartarme la mirada, e hizo contacto.<\/p>\n<p>Cuando salgo siempre visto con trucadoras: tangas o bragas con un compartimento en la zona del perineo donde guardar el pene y que no se note. Pero como tengo la polla tan gorda, despu&eacute;s de unas cervezas me la saco porque estoy s&uacute;per inc&oacute;moda. Cuando su mano lleg&oacute; al destino, mi polla morcillona estaba guardada a duras penas por un tanga mucho m&aacute;s chico, casi por fuera. Hubo contacto piel con piel y un flujo de sangre corri&oacute; por mis entra&ntilde;as. Jack dud&oacute; al tocar, no supo si seguir o retroceder. Esperaba de mi una respuesta y yo me mord&iacute; el labio para d&aacute;rsela. Era lo que necesitaba para seguir y agarrar mi polla ya erecta, que rehusaba de quedarse dentro del tanga. La mene&oacute; poquito a poco y ech&oacute; su otra mano a mi otra pierna, agarrando con fuerza. Yo le devolv&iacute; el gesto, contone&aacute;ndome, acercamos nuestras caras y nos besamos.<\/p>\n<p>Se puso en pie y, sin soltarme la polla, me tom&oacute; por la nuca para que el beso fuera m&aacute;s apasionado. Esa mano no tard&oacute; en bajar por mi escote y agarrar una de mis tetas abri&eacute;ndose todo lo que pod&iacute;a. Mord&iacute; su boca y rug&iacute;. Recorr&iacute; su espalda en un segundo y no me entretuve m&aacute;s antes de buscar su paquete. La primera impresi&oacute;n, con el vaquero de por medio, fue buena; se me llen&oacute; la mano y tuve la necesidad de sentir la carne. Sent&iacute;a como crec&iacute;a mientras desabrochaba botones con presteza y, cuando saqu&eacute; lo que escond&iacute;an sus calzoncillos, una lujuria desenfrenada me hizo retorcerme. Por fin una polla tan grande como la m&iacute;a, m&aacute;s estilizada y no tan gruesa, pero un poll&oacute;n a fin de cuentas al que me entraron ganas de devorar. Me la tragu&eacute;, desesperada como si no hubiese follado en mi vida, sin saborear, hasta el l&iacute;mite de mi garganta. De la boca de Jack salieron suaves gemidos mientras estiraba sus brazos para remangarme la falda y contemplar y tocarme as&iacute; el culo.<\/p>\n<p>Con la boca llena de babas colgantes, me ergu&iacute; de nuevo. Junt&eacute; mi polla con la suya, necesitando de las dos manos para pajearlas sin que se separaran. &Eacute;l, mientras, me manoseaba las tetas como si no hubiera ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>-&iquest;Activo, pasivo? -le pregunt&eacute; sin que par&aacute;ramos.<\/p>\n<p>-No tengo mucha experiencia en esto&#8230;<\/p>\n<p>Lo call&eacute; con un beso guarro y le susurr&eacute; &ldquo;no digas m&aacute;s&rdquo;. Hubiese preferido escuchar otra cosa, pero aquel chico me gustaba tanto que me daba igual qui&eacute;n le reventara el culo a qui&eacute;n. Abr&iacute; mi bolso y saqu&eacute; un cond&oacute;n y un botecito de lubricante. Me ech&eacute; un chorre&oacute;n en la mano y lo restregu&eacute; por su polla, una vez se puso el preservativo. Le pas&eacute; el botecito y me apoy&eacute; contra la barra, de espaldas a &eacute;l y sacando culete. Me baj&oacute; el tanga y, tras unos besos en los cachetes, not&eacute; el fr&iacute;o y caliente lubricante entrando por mi ano. Me vibraron las piernas. Me extend&iacute;a el lubricante y me agarraba la polla con la otra mano. De un peque&ntilde;o brinco, se puso derecho y se peg&oacute; a m&iacute;, metiendo las manos por mi top en un r&aacute;pido movimiento hasta llegar a las tetas y levant&aacute;ndolas con fuerza. Sent&iacute;, en ese momento, su polla apretada contra mi culo, haci&eacute;ndome resoplar. Estando paralizada, esperando el momento clave, empez&oacute; a besarme el cuello por detr&aacute;s y solt&oacute; una de mis tetas para encaminar su polla hacia mi culo.<\/p>\n<p>Y me atraves&oacute;.<\/p>\n<p>El lubricante hizo que entrara r&aacute;pida y fluida, not&eacute; como mi ano se dilat&oacute; de cero a cien en una fracci&oacute;n de segundo. Me sent&iacute; rellena. En el primer gemido se me fueron las fuerzas. Me tuve que aguantar con las manos en la barra para no caer al suelo. El lubricante y mi excitaci&oacute;n abrieron r&aacute;pido el camino y, por m&aacute;s que Jack quisiera empezar despacito para no hacerme da&ntilde;o, enseguida tuvo las puertas abiertas.<\/p>\n<p>La acci&oacute;n pas&oacute; a varios frentes. Con su polla me penetraba el culo con potencia, como animal fogoso, haci&eacute;ndome gemir; sus manos, por su parte, danzaban por cada cent&iacute;metro de mis tetas, ansiosas y curiosas, como si fueran un para&iacute;so perdido. Satisfecho con la exploraci&oacute;n, dej&oacute; mis tetas y me agarr&oacute; por las caderas. Despeg&oacute; su tronco del m&iacute;o, tom&oacute; posici&oacute;n, presionando hacia dentro mis caderas, y comenz&oacute; el verdadero espect&aacute;culo.<\/p>\n<p>Sus penetraciones ahora eran m&aacute;s profundas, m&aacute;s constantes. Hab&iacute;a encontrado su ritmo. No pod&iacute;a levantar la cabeza por mucho que intentara y solo me qued&oacute; seguir apoyada en la barra y con una mano pajearme al comp&aacute;s de sus embestidas. Las gotas de sudor me ca&iacute;an por la frente y se precipitaban en la barra, otras se deslizaban por mi espalda hasta llegar hasta donde mi culo se juntaba con su polla. Entre temblores, cog&iacute; fuerza para quitarme el top y la minifalda, enrollada en mi est&oacute;mago. Estando desnuda, solo con el calzado y el tanga colgando de uno de mis pies, &eacute;l respondi&oacute; con a&uacute;n m&aacute;s intensidad hasta dejarnos exhaustos a los dos.<\/p>\n<p>Fren&oacute; para respirar, sac&oacute; su polla y sent&iacute; el vac&iacute;o en mi recto. Me gir&eacute; y le quit&eacute; la camiseta empapada para restregarnos en un abrazo resbaladizo, mientras nuestras pollas chocaban por abajo en un duelo de espadas. Para mi sorpresa, se agach&oacute; y comenz&oacute; a chup&aacute;rmela. Era cierto eso que dijo de la falta de experiencia, pero, aunque solo fuera un ratito a modo de transici&oacute;n, el cari&ntilde;o y el empe&ntilde;o que puso fueron m&aacute;s que suficientes para ponerme a tono para el siguiente asalto.<\/p>\n<p>Jack se levant&oacute; y me bes&oacute;, impregn&aacute;ndome la boca con el sabor de mi propia polla. Ca&iacute; apoyada otra vez contra la barra, esta vez frente a &eacute;l. Los dos quer&iacute;amos continuar, necesit&aacute;bamos continuar. Alc&eacute; una pierna para indicarle el camino. Mir&aacute;ndonos cara a cara, agarr&aacute;ndonos para no dejar de estar juntitos, busc&oacute; con la punta de su polla la v&iacute;a hacia mi culo para retomar las embestidas. El camino ya estaba hecho, su polla volv&iacute;a a estar en mi interior. No nos apartamos la mirada, la velocidad fue in crescendo. Apret&eacute; los dientes para retarlo a que siguiera sacando fuerzas de donde las tuviera. Creo que sin pensarlo, me estaba agarrando una teta por la parte inferior, tan fuerte que casi me hac&iacute;a da&ntilde;o. Todos los m&uacute;sculos de nuestros dos cuerpos estaban en tensi&oacute;n, ten&iacute;amos la maquinaria a tope. Sin esperarlo, me lanz&oacute; un beso que pareci&oacute; m&aacute;s un bocado. Hizo subir (a&uacute;n m&aacute;s) mi temperatura.<\/p>\n<p>Mi polla estaba tan erecta como la suya, bailando libre al son de sus penetraciones, entre nuestros dos vientres. Liber&eacute; una mano y segu&iacute; masturb&aacute;ndome, con dificultad por el intenso traqueteo. Pasados unos minutos se me puso ardiendo, me quemaban las manos; no lo vi venir, pero iba a correrme. El &uacute;nico aviso que me dio tiempo a dar fueron unos gemidos fuertes e incontrolados, no m&aacute;s de tres segundos antes, que se convirtieron en una larga exhalaci&oacute;n cuando un blanco lefazo sali&oacute; disparado hacia arriba, cayendo unas gotas sobre su cara y, la mayor parte sobre mis propias tetas.<\/p>\n<p>Perd&iacute; la visi&oacute;n parcialmente. Solo ve&iacute;a su rostro, yendo y viniendo, con los colores distorsionados, y la gota de lefa cayendo por su mejilla. Cerr&oacute; los ojos, apret&oacute; los labios, retorci&oacute; una mano sobre mi pecho, la otra sobre mi cadera y explot&oacute; en un grito digno de una guerra.<\/p>\n<p>Recuper&eacute; la visi&oacute;n. Su polla en mi culo aminor&oacute; la velocidad y, tras unas cuantas penetraciones suaves, sali&oacute; resbalada. Jack se apoy&oacute; en la barra, a mi lado; casi se cae al suelo. Lo acarici&eacute; y le pregunt&eacute; como estaba. Quiso contestar, pero no pudo. Al cabo de un rato, rio tras recuperarse y me abraz&oacute;. Me dio un tierno beso en la mejilla y, aunque a&uacute;n no pudo articular palabra, aprovech&oacute; para tocarme las tetas una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Todo bien? -fue lo primero que pudo decir, entre jadeos.<\/p>\n<p>-&iquest;Bien? -contest&eacute;-. Creo que llevabas raz&oacute;n. Parece que s&iacute; hay gente interesante en esta ciudad. Puede que terminemos haciendo las paces si me sigue brindando m&aacute;s momentos como este -se sorprendi&oacute; un poco al escucharme, no le hab&iacute;a contado que me hab&iacute;a criado all&iacute;-. Espero que me sigas ayudando a ello&#8230; y a tener unas vacaciones que nunca olvide.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Siempre tuve miedo de volver. Hui de mi ciudad en cuanto pude, culp&aacute;ndola de todo el mal que hab&iacute;a sufrido, como si los lugares pudieran odiar. Pensaba que en una ciudad m&aacute;s grande podr&iacute;a ser quien realmente era; que cuantas m&aacute;s calles interminables, m&aacute;s posibilidades de hallar mi camino. Y, si cre&iacute; que un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18801,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41046","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18801"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41046\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}