{"id":41060,"date":"2023-02-20T23:00:00","date_gmt":"2023-02-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-20T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-20T23:00:00","slug":"tras-el-primer-concierto-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tras-el-primer-concierto-i\/","title":{"rendered":"Tras el primer concierto (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41060\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 31<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&Aacute;lvaro volv&iacute;a a estar totalmente emocionado. H&eacute;ctor iba a pasarse en media hora para llevarle al concierto de su grupo favorito. No solo eso, le hab&iacute;a prometido pases de backstage e iba a presentarle al bajista: Sk&ouml;ll. Como hab&iacute;a hecho tantas otras veces en los dos d&iacute;as pasados desde el concierto repas&oacute; la foto de la banda. Aunque todos hab&iacute;an elegido nombres n&oacute;rdicos, de dioses ligados a conceptos negativos o directamente antagonistas de los &AElig;sir, solo &eacute;l llevaba un nombre de lobo. Inclin&aacute;ndose hacia delante estudi&oacute; con m&aacute;s detalle la foto, de alta definici&oacute;n, pero peque&ntilde;a. Su ropa negra se confund&iacute;a con el fondo y aparec&iacute;a ligeramente oculto tras Helblindi, el cantante. De los cinco integrantes era quien m&aacute;s distante se le antojaba, y la idea de conocerle le llenaba de nervios. Adem&aacute;s, todos en el grupo manten&iacute;an en secreto sus nombres personales. No era tan raro en la industria del espect&aacute;culo, aunque s&iacute; inusual.<\/p>\n<p>Al percatarse de lo tarde que se le hab&iacute;a hecho se visti&oacute; a toda prisa, remeti&eacute;ndose la camiseta que ya llevase la otra vez dentro de los mismos pantalones de ce&ntilde;ido cuero negro. Hab&iacute;a tenido que comprarse otro tanga, ya que H&eacute;ctor hab&iacute;a roto el que llev&oacute; al primer concierto, y aunque sospechaba que este seguir&iacute;a el mismo destino no le seduc&iacute;a ir sin nada debajo. Se at&oacute; con fuerza las deportivas negras y se puso la cazadora de cuero, antes de su hermano Alberto y ahora suya. Dud&oacute; sobre las mu&ntilde;equeras de cuero, pero recordando que le quedaban grandes y que corr&iacute;a el riesgo de perderlas (y que su hermano le montase una buena por ello) decidi&oacute; prescindir de ellas, con lo que llevaba era suficiente. Pein&oacute; su melena rubia hasta que consigui&oacute; una uniforme cortina y embuti&oacute; en una mochila los discos de la banda, un par de rotuladores plateados y las bater&iacute;as port&aacute;tiles para poder cargar el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Cuando ya se dispon&iacute;a a salir de casa su hermano le detuvo agarr&aacute;ndole de la manga de la cazadora. Su cabellera, del mismo tono que la suya, pero mucho m&aacute;s larga estaba revuelta y despeinada como si acabase de salir de la cama, y sus so&ntilde;olientos ojos verdes apenas pod&iacute;an mantenerse abiertos. Cualquiera podr&iacute;a haberles confundido de no ser por la barba de su hermano y sus doce cent&iacute;metros m&aacute;s de altura. Restreg&aacute;ndose los ojos con gesto cansado Alberto consigui&oacute; enfocar su mirada en el chico, que botaba de impaciencia con una mano en el picaporte mientras chasqueaba la lengua con fastidio.<\/p>\n<p>&ndash;&Aacute;lvaro, &iquest;te vas ya? &ndash;ante el mudo asentimiento de su hermano peque&ntilde;o sonri&oacute; con indulgencia, pero frunci&oacute; el ce&ntilde;o antes de a&ntilde;adir en un tono mortalmente serio&ndash;: Esc&uacute;chame bien. Si hay cualquier problema me llamas y voy a por ti, si no te sientes c&oacute;modo me llamas y voy a por ti, si la situaci&oacute;n te parece peligrosa me llamas y voy a por ti. &iquest;Te ha quedado claro? Ante cualquier cosa que te parezca extra&ntilde;a o te haga sentir inc&oacute;modo quiero que me llames. Si me entero de que no lo has hecho y ha habido problemas juro que te la ganas, mocoso. &iquest;Entendido?<\/p>\n<p>&ndash;Que s&iacute;, pesado. Te entend&iacute; la primera vez. Su&eacute;ltame o llegar&eacute; tarde.<\/p>\n<p>&ndash;No exageres. H&eacute;ctor es puntual, pero siempre avisa antes de pasarse y a ti a&uacute;n no te ha avisado. Adem&aacute;s, voy a bajar contigo, as&iacute; le digo hola. &ndash;Reprimi&oacute; un bostezo con el dorso de la mano y por fin solt&oacute; la cazadora de su hermano&ndash;. T&iacute;o, que asco da tener que trabajar de noche. Me pierdo toda la diversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ambos hermanos esperaron juntos a que H&eacute;ctor mensajease a &Aacute;lvaro, quien no cab&iacute;a en s&iacute; de impaciencia. Cuando por fin lleg&oacute; el esperado aviso Alberto tuvo que correr para conseguir mantenerse a la par del joven, que bajaba las escaleras de tres en tres. Lo &uacute;nico que Alberto sab&iacute;a era que le iba a presentar al grupo y que ten&iacute;a pases de backstage, pero &Aacute;lvaro, con buen criterio, no le hab&iacute;a contado el motivo real por el que H&eacute;ctor se mostraba tan generoso, por lo que este lo hab&iacute;a atribuido a su amistad con el hombret&oacute;n y se sent&iacute;a profundamente agradecido y ligeramente en deuda con &eacute;l.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor hab&iacute;a conseguido aparcar justo frente al portal, por lo que ambos hermanos se toparon de bruces con el inmenso Land Cruiser negro que conduc&iacute;a siempre que quer&iacute;a viajar c&oacute;modo. Dando dos palmadas en la carrocer&iacute;a Alberto llam&oacute; la atenci&oacute;n del hombre mientras su hermano se rezagaba, sutilmente intimidado por el cochazo e intentando a la vez disimular una rebelde erecci&oacute;n que empezaba a asomar en sus ajustados pantalones. Algo ruborizado clav&oacute; la mirada en un punto de la reluciente pintura del coche mientras su hermano abrazaba a H&eacute;ctor sin ninguna restricci&oacute;n, palme&aacute;ndole la ancha y musculosa espalda. Apart&aacute;ndole ligeramente de su hermano Alberto se inclin&oacute; hacia el hombre y, estir&aacute;ndose cuanto pudo pues tambi&eacute;n a &eacute;l le sacaba bastantes cent&iacute;metros de altura, ech&oacute; un vistazo para asegurarse de que &Aacute;lvaro no se hab&iacute;a acercado y no podr&iacute;a escucharle.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias por estar pendiente de &eacute;l. Me sab&iacute;a mal que fuese solo a su primer concierto, pero me ha dicho que t&uacute; te ocupaste de que no se le comiesen vivo y encima ahora vas a llev&aacute;rtele contigo a conocer al grupo. S&eacute; que Sk&ouml;ll y t&uacute; sois amigos y eso, pero aun as&iacute; gracias.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor esboz&oacute; una genuina y ancha sonrisa mientras dirig&iacute;a su mirada al joven que esperaba detr&aacute;s, algo apocado, y enmascarando sus verdaderos pensamientos palme&oacute; el hombro de su amigo mientras sacud&iacute;a la cabeza.<\/p>\n<p>&ndash;No me des las gracias, para mi ha sido un placer. No te preocupes y c&eacute;ntrate en el trabajo, yo me ocupo de tenerle bien vigilado hoy para que no le pase nada. De todos modos, te aviso que es posible que no volvamos hoy, el concierto termina tarde y no pienso conducir con sue&ntilde;o. &ndash;Se lo pens&oacute; un momento y al final a&ntilde;adi&oacute;&ndash;: De todos modos, no s&eacute; qu&eacute; planes tiene Sk&ouml;ll para despu&eacute;s del concierto, si dice de ir de fiesta nos uniremos a &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;De acuerdo. Si eso pasa por favor, m&eacute;teme un mensaje o algo, me quedar&eacute; m&aacute;s tranquilo.<\/p>\n<p>&ndash;Descuida.<\/p>\n<p>Se despidi&oacute; de Alberto con un gesto indolente y con suma facilidad subi&oacute; al alto veh&iacute;culo. A trav&eacute;s de la ventanilla pudo observar como se desped&iacute;an ambos hermanos y como Alberto volv&iacute;a a entrar en el portal. &Aacute;lvaro rode&oacute; el veh&iacute;culo y tras abrir la puerta se encaram&oacute; como pudo al todoterreno. Dejando la mochila a sus pies alcanz&oacute; el cintur&oacute;n de seguridad y consigui&oacute; abrocharle tras bregar con el enganche durante un largo y bochornoso minuto. Con las mejillas encendidas mir&oacute; a H&eacute;ctor, que sonre&iacute;a con socarroner&iacute;a. La seguridad que hab&iacute;a sentido en la sala de conciertos parec&iacute;a haberse evaporado en el aire, quiz&aacute; debido al contacto m&aacute;s estrecho que forzaba la cabina del coche. H&eacute;ctor alarg&oacute; la manaza y revolvi&oacute; el pelo perfectamente peinado de &Aacute;lvaro que se resisti&oacute; con un adem&aacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Para!<\/p>\n<p>&ndash;Me alegro de verte, novato. Pens&eacute; que te echar&iacute;as atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro neg&oacute; con la cabeza, recoloc&aacute;ndose la cascada de cabello gracias al espejo retrovisor. H&eacute;ctor arranc&oacute; el veh&iacute;culo y condujo por la ciudad a un ritmo tranquilo, robando vistazos del chico que parec&iacute;a haberse quedado paralizado. Ahora que pod&iacute;a contemplarle a capricho y con buena luz, se dio cuenta de que ten&iacute;a unos muslos anchos pero firmes, a juego con sus fant&aacute;sticas nalgas. De piel igual de blanca que su hermano, tambi&eacute;n ten&iacute;a los ojos verdes y los labios rosas, carnosos. En conjunto parec&iacute;a atl&eacute;tico, f&aacute;cil de manejar. Tamborileando con los dedos sobre el volante se pregunt&oacute; si estar&iacute;a dispuesto a volver a repetir lo del concierto e incluso cosas m&aacute;s salvajes o si su aspecto t&iacute;mido de ahora ser&iacute;a el reflejo de su verdadera personalidad. Condujo en silencio, dando vueltas a como plantear la relaci&oacute;n que quer&iacute;a, y acab&oacute; aparcando en un &aacute;rea de servicio a las afueras. Ante la mirada sorprendida de &Aacute;lvaro se&ntilde;al&oacute; la terraza, desierta debido a la temprana hora, y le indic&oacute; con la cabeza que bajase mientras cog&iacute;a un sobre del salpicadero.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te apetece un caf&eacute;? &ndash;pregunt&oacute; en tono cordial mientras eleg&iacute;a la mesa m&aacute;s alejada de las dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;No, la verdad es que no. &iquest;Por qu&eacute; hemos parado? &iquest;Pasa algo? &ndash;pregunt&oacute; el joven, inquieto de repente.<\/p>\n<p>&ndash;No, pero quiero hablar contigo de algo y pens&eacute; que era mejor hacerlo fuera del coche, en un ambiente neutral &ndash;desliz&oacute; el sobre por la mesa en direcci&oacute;n al chico, que le abri&oacute; mir&aacute;ndole ligeramente desconfiado. En cuanto hubo sacado de su interior el pase de backstage el gigante volvi&oacute; a hablar&ndash;. Para que veas que soy legal. Mira, lo que quiero decirte es que me gustar&iacute;a repetir lo del concierto, pero no como algo espor&aacute;dico. Me gustas, me pareces muy atractivo y quiero acostarme contigo, pero nada de sexo suave y lento.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute;&hellip; qu&eacute; quieres decir con eso?<\/p>\n<p>&ndash;Quiero decir que me interesa pasarlo bien contigo. &iquest;Te gust&oacute; lo del concierto? &ndash;&Aacute;lvaro asinti&oacute; con una sonrisa traviesa y las mejillas encendidas. H&eacute;ctor sonri&oacute; como un lobo y apoy&oacute; los codos en la mesa, que qued&oacute; empeque&ntilde;ecida por su inmensa masa&ndash;. Bueno, pues te garantizo que lo pasar&aacute;s muy bien.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y si no me lo paso bien? &ndash;pregunt&oacute; en voz baja.<\/p>\n<p>&ndash;Si eso pasa siempre podemos ser amigos &ndash;dijo tranquilizador&ndash;. De hecho, si te estoy diciendo esto ahora, antes del concierto, es para que no te tomes la invitaci&oacute;n al concierto o ese pase como un soborno, aunque no te interese no soy tan mezquino como para usar esa treta. Simplemente quiero que sepas lo que me gustar&iacute;a y por qu&eacute; me interesas.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro se lo pens&oacute; un momento, mordisque&aacute;ndose el labio inferior. La idea de volver a acostarse con H&eacute;ctor le encantaba, aunque el que se lo hubiese tenido que plantear as&iacute; le extra&ntilde;aba. Recorri&oacute; con los dedos el canto de la mesa de madera hasta que encontr&oacute; un hoyo en ella. La disparatada idea de que Alberto se hubiese enterado de sus gustos y despu&eacute;s se hubiese ido de la lengua desfil&oacute; por su cabeza e intrigado y excitado a partes iguales, se anim&oacute; a preguntar.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Mi hermano te ha hablado de mis gustos?<\/p>\n<p>H&eacute;ctor entorn&oacute; sus p&aacute;rpados hasta que sus ojos se convirtieron en dos estrechas ranuras. &Aacute;lvaro se acobard&oacute; ante la expresi&oacute;n de enfado y desd&eacute;n que adopt&oacute; la cara del gigante.<\/p>\n<p>&ndash;No. Tu hermano me ha hablado de ti, pero desde luego no para comentarme tus gustos sexuales, a pesar de que me encantar&iacute;a conocerlos. Y ya que sacas eso a relucir: no me gustar&iacute;a nada que &eacute;l se enterase de que follamos. Y mucho menos de c&oacute;mo follamos. Si se llegase a enterar me arrancar&iacute;a los huevos y me les har&iacute;a comer, cuando se trata de ti es demasiado sobreprotector.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro asinti&oacute;, d&aacute;ndole la raz&oacute;n. Juguete&oacute; con el pase entre los dedos y volvi&oacute; a asentir con la cabeza, notando que sus mejillas se encend&iacute;an y una erecci&oacute;n crec&iacute;a en sus estrechos pantalones de cuero ante la posibilidad de que quisiera hacerlo ah&iacute; mismo, al descubierto. El hombret&oacute;n enarc&oacute; una ceja ante su nuevo asentimiento, sin dejar de com&eacute;rselo con los ojos, tan negros como el &oacute;nice.<\/p>\n<p>&ndash;Me apunto, a lo de tener sexo contigo. Fue una de las mejores folladas de mi vida.<\/p>\n<p>La carcajada de H&eacute;ctor reson&oacute; por el desierto aparcamiento, estruendosa y sincera. Palme&oacute; la mesa con su manaza y se puso de pie se&ntilde;alado el coche con un gesto. Mientras ambos echaban a andar, con el joven intentando disimular su erecci&oacute;n, aunque con escaso &eacute;xito, el gigante pas&oacute; el brazo por los hombros de &Aacute;lvaro en un gesto posesivo.<\/p>\n<p>&ndash;Dudo que tengas mucha experiencia para comparar, novato, pero me alegro de o&iacute;rlo. Sube al coche.<\/p>\n<p>En cuanto se volvieron a acomodar en el interior del todoterreno H&eacute;ctor le abroch&oacute; &eacute;l mismo el cintur&oacute;n, dando un brusco tir&oacute;n que activ&oacute; el bloqueo autom&aacute;tico de la cinta. &Aacute;lvaro le mir&oacute; sorprendido y abri&oacute; la boca como si quisiera hablar, pero cuando el hombret&oacute;n apoy&oacute; la manaza sobre su erecci&oacute;n las palabras murieron en su garganta, sin llegar siquiera a sus labios. Sonriendo con suficiencia H&eacute;ctor solt&oacute; la bragueta del pantal&oacute;n e hizo a un lado el tanga del chico, revelando su duro pene. Le aferr&oacute; con su mano, abarc&aacute;ndole casi por completo, y comenz&oacute; a masturbarle arriba y abajo con firmeza, apretando m&aacute;s de lo que el joven esperaba. Con la mano libre le cogi&oacute; por la barbilla y le oblig&oacute; a mirarle a la cara.<\/p>\n<p>&ndash;Antes de nada, vamos a establecer unas reglas b&aacute;sicas, y m&aacute;s te vale abrir bien los o&iacute;dos porque no te las voy a repetir y no voy a permitir que te las saltes &ndash;no hab&iacute;a elevado la voz en ning&uacute;n momento, pero su tono acerado bast&oacute; para que el joven prestase atenci&oacute;n. H&eacute;ctor movi&oacute; la mano m&aacute;s despacio, satisfecho, y prosigui&oacute;&ndash;: Regla n&uacute;mero uno: solo follar&aacute;s conmigo o con quien yo te diga que puedes. Si te pillo con otro, y m&aacute;s sin cond&oacute;n, te destrozo, aunque tambi&eacute;n te garantizo que yo solo estar&eacute; contigo.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; bien &ndash;accedi&oacute; el chico intentando centrarse y no dejarse arrastrar por el placer que le causaba al masturbarle.<\/p>\n<p>&ndash;Regla n&uacute;mero dos &ndash;coment&oacute; aumentando nuevamente el ritmo y jugando con el prepucio&ndash;: Nada de condones. Esa mierda me agobia demasiado, yo s&eacute; que estoy limpio y no me importa demostr&aacute;rtelo, y voy a suponer que t&uacute; tambi&eacute;n, pero si me contagias de algo, te mato.<\/p>\n<p>&ndash;Estoy limpio, lo juro, siempre he usado cond&oacute;n y solo he estado con tres personas &ndash;consigui&oacute; articular entre gemidos.<\/p>\n<p>Complacido el gigante aceler&oacute; el ritmo. Gotas de l&iacute;quido preseminal flu&iacute;an sin pausa alguna y le ayudaban a masturbarle. Con h&aacute;bil pericia acariciaba el pene de &Aacute;lvaro que gem&iacute;a y se mord&iacute;a el labio inferior intentando controlarse, agarrado al asiento del todoterreno y manteniendo las piernas separadas para facilitar el acceso. Sus jadeos se aceleraron cuando H&eacute;ctor apret&oacute; m&aacute;s la mano y estimul&oacute; el frenillo con los dedos, sin dejar de subirla y bajarla, jugando con la suave piel y llev&aacute;ndole al l&iacute;mite.<\/p>\n<p>&ndash;Regla n&uacute;mero tres, la m&aacute;s importante de todas: cuando te acuestes conmigo yo mando y t&uacute; obedeces. Si quieres parar, si algo no te gusta, si no quieres seguir quiero que lo digas, que te comuniques, pero si no es el caso quiero obediencia absoluta. Si protestas, si no cumples o si eres demasiado respond&oacute;n, me asegurar&eacute; de corregirte hasta que te comportes como debes &ndash;acerc&aacute;ndose m&aacute;s al chico clav&oacute; sus ojos en los suyos, abras&aacute;ndole con la intensidad de su mirada mientras le masturbaba m&aacute;s r&aacute;pido, acerc&aacute;ndole al orgasmo&ndash; &iquest;Has entendido?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;S&iacute;! He entendido, lo prometo &ndash;se apresur&oacute; a responder.<\/p>\n<p>Aparentemente satisfecho con la respuesta el hombre dio un &uacute;ltimo tir&oacute;n al pene de &Aacute;lvaro que solt&oacute; un grito ahogado, mezcla de placer y sorpresa, y se mordi&oacute; los labios esperando que siguiera masturb&aacute;ndole, permiti&eacute;ndole por fin el ansiado alivio. Para su consternaci&oacute;n, H&eacute;ctor sac&oacute; un pa&ntilde;uelo de papel de la guantera y se limpi&oacute; las manos, sonriendo con una suficiencia que dejaba traslucir que sab&iacute;a de sobra lo que el joven esperaba y quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A qu&eacute; esperas? Ponte bien la ropa, tenemos que arrancar ya o llegaremos tarde, y si eso pasa Sk&ouml;ll no se lo tomar&aacute; nada bien.<\/p>\n<p>&ndash;Pero&hellip; &iquest;vas a dejarme as&iacute;? &ndash;pregunt&oacute; incr&eacute;dulo, con el pene erecto y de un intenso color rojo en el glande.<\/p>\n<p>Sus ojos verdes se clavaron en los negros de H&eacute;ctor que se limit&oacute; a ensanchar la sonrisa, con socarroner&iacute;a, disfrutando del conflicto del chico. Le estaba poniendo a prueba, le excitaba tenerle as&iacute;: confuso, cachondo y con el dilema de si rendirse a sus caprichos o alcanzar por su cuenta el orgasmo, desobedeci&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&ndash;Pens&eacute; que eras m&aacute;s listo, o al menos m&aacute;s honesto &ndash;se burl&oacute;&ndash; &iquest;no acabas de decirme que entend&iacute;as la norma n&uacute;mero tres?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero&hellip; &ndash;empez&oacute; a decir.<\/p>\n<p>&ndash;Si quieres parar adelante, puedes masturbarte si t&uacute; quieres, pero tambi&eacute;n puedes ser un buen chico, aceptar que yo quiero que te aguantes, colocarte la jodida ropa y no volver a protestar.<\/p>\n<p>Ah&iacute; estaba, el duelo. H&eacute;ctor mir&oacute; con fijeza al joven, todo ojos y mejillas encendidas, la imagen misma del erotismo para &eacute;l. Si no se jugase tanto en esa confrontaci&oacute;n de voluntades podr&iacute;a haber cedido y haber seguido, solo por ver su cara al terminar, pero consciente de lo f&aacute;cil que ser&iacute;a despu&eacute;s si ahora consegu&iacute;a que cediese y cruzase la primera barrera mantuvo las manos en el volante. Su decisi&oacute;n tuvo su recompensa.<\/p>\n<p>Con un suspiro en el que se mezclaba derrota, aceptaci&oacute;n y excitaci&oacute;n &Aacute;lvaro dej&oacute; caer la cabeza y se coloc&oacute; bien la ropa, haciendo lo posible porque su pene quedase m&iacute;nimamente acomodado dentro de sus estrechos pantalones. Antes de poder protestar el gigante le agarr&oacute; por la barbilla y le dio un r&aacute;pido beso, sonriendo con satisfacci&oacute;n y a&uacute;n m&aacute;s prepotencia si cabe, sabedor de que hab&iacute;a ganado y que eso le facilitaba volver a ganar m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute; me gusta, que seas un buen chico y obedezcas.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro inspir&oacute; hondo mientras H&eacute;ctor arrancaba el coche. No sab&iacute;a por qu&eacute;, pero aquel hombre consegu&iacute;a excitarle como ning&uacute;n otro. Intent&oacute; relajarse para que la erecci&oacute;n bajase cuanto antes, ignorando la molestia que sent&iacute;a en su pene que parec&iacute;a rebelarse contra su decisi&oacute;n, pero el hombret&oacute;n no le concedi&oacute; tregua. Durante todo el viaje mantuvo una conversaci&oacute;n tranquila con &eacute;l, pregunt&aacute;ndole por sus aficiones, experiencias, gustos musicales&hellip; casi cualquier cosa sobre su vida privada por la que mostraba gran inter&eacute;s y a pesar de estar hablando con toda coherencia, su inmensa manaza no sol&iacute;a apartarse por mucho tiempo de su entrepierna, masajeando y apretando sobre la tela su pene, que manten&iacute;a un estado de semierecci&oacute;n bastante molesto. Solo al acercarse a la inmensa nave donde ser&iacute;a el concierto redujo sus asaltos y le permiti&oacute; relajarse por fin.<\/p>\n<p>Aparcaron detr&aacute;s de la nave, en el espacio se&ntilde;alado como reservado. Con cierta inquietud y los nervios atenazando su est&oacute;mago como una garra helada &Aacute;lvaro baj&oacute; del coche detr&aacute;s de H&eacute;ctor, agradeciendo enormemente que su erecci&oacute;n por fin hubiese bajado. Derrochando seguridad el gigant&oacute;n se acerc&oacute; al guardia de seguridad de la entrada trasera y le ense&ntilde;&oacute; el pase. Al ver la cautela con la que le examinaba antes de escanear el c&oacute;digo de barras adjunto para verificar su autenticidad el chico se temi&oacute; lo peor, pero cuando les franque&oacute; la entrada sin una sola palabra solt&oacute; un suspiro de alivio y procur&oacute; pegarse m&aacute;s al hombr&oacute;n, quien se comportaba como si fuese el due&ntilde;o del lugar. Deteni&eacute;ndose frente a una estrecha puerta de aspecto anodino, H&eacute;ctor se encar&oacute; con el chico y repas&oacute; su aspecto, poni&eacute;ndole la manaza sobre el hombro.<\/p>\n<p>&ndash;No me dejes en mal lugar &iquest;eh? &ndash;dijo mientras llamaba a la puerta con los nudillos&ndash;. No te mees encima como una chiflada ante los Beatles en el Shea Stadium o te la ganas.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro se limit&oacute; a poner los ojos en blanco, intentando aparentar una tranquilidad que no sent&iacute;a, aunque se traicion&oacute; a s&iacute; mismo cuando empez&oacute; a cambiar el peso del cuerpo de un pie a otro. H&eacute;ctor volvi&oacute; a llamar, m&aacute;s fuerte esta vez, y se apart&oacute; un paso de la puerta sonriendo son sorna al ver la emoci&oacute;n de &Aacute;lvaro, quien pudo escuchar como alguien arrastraba una silla al levantarse de ella y unos pesados pasos dirigi&eacute;ndose a ellos acompa&ntilde;ados de un extra&ntilde;o tintineo met&aacute;lico. La puerta se abri&oacute; de golpe, hacia dentro. All&iacute;, en el quicio de la puerta y ya maquillado y vestido para el concierto, estaba Helblindi, que no pareci&oacute; sorprendido de verlos.<\/p>\n<p>&ndash;H&eacute;ctor, pasa. Nos avis&oacute; Sk&ouml;ll. &iquest;Te has tra&iacute;do compa&ntilde;&iacute;a esta vez?<\/p>\n<p>Franque&aacute;ndoles el acceso les precedi&oacute; al interior de la habitaci&oacute;n usada de camerino. Lejos de lo que pudiese haber esperado o imaginado no hab&iacute;a tocadores, luces extra&ntilde;as ni monta&ntilde;as de regalos hechas llegar por los fans. Tan solo hab&iacute;a unas cuantas maletas, cajas y cajas de botellas de agua y refrescos varios, una larga mesa en el centro rodeada por varias sillas con aspecto viejo y desastrado y dos sof&aacute;s colocados contra las paredes. El estudio de la habitaci&oacute;n por parte de &Aacute;lvaro se vio interrumpido cuando se percat&oacute; de la presencia de cuatro personas m&aacute;s: tres de ellas a la mesa y la cuarta sentada en el sof&aacute;. Todos maquillados, silenciosos, cubiertos de cuero y agresivos accesorios de clavos o tachuelas. Todos con largas melenas y barbas, aunque estas &uacute;ltimas en distintos estilos.<\/p>\n<p>&ndash;Es hermano de un amigo. Gran fan vuestro, aunque un novato.<\/p>\n<p>&ndash;Ah, anda, hermano de Albertito &iquest;verdad? &ndash;al ver la mirada extra&ntilde;ada de &Aacute;lvaro el enjuto cantante se ech&oacute; a re&iacute;r y extendi&oacute; su mano para presentarse&ndash; hemos coincidido varias veces, muy de pasada y antes de que yo me dedicase a la m&uacute;sica. Es el &uacute;nico rubio con el que se junta H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&ndash;Soy &Aacute;lvaro, su hermano peque&ntilde;o. &ndash;Consigui&oacute; articular, abrumado por la presencia de los m&uacute;sicos que ahora le miraban en su mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor le dio un empuj&oacute;n suave en el hombro, anim&aacute;ndose a acercarse a ellos, antes de ir derecho al que esperaba en el sof&aacute; que se incorpor&oacute; para recibirle. Ambos hombres se palmearon afectuosamente en la espalda y comenzaron a charlar en voz muy baja, con r&aacute;pidos susurros mientras no le quitaban la mirada de encima.<\/p>\n<p>&ndash;Ven, te presentar&eacute;. Tenemos algo de tiempo ahora, por si quieres que te firmemos algo. &ndash;Ofreci&oacute; el cantante volviendo a tomar asiento a la mesa e introduciendo con un gesto al resto de miembros de su banda, m&aacute;s por cortes&iacute;a que por necesidad, pues &Aacute;lvaro los conoc&iacute;a a todos&ndash;. &Eacute;l es B&yacute;leistr, Hrym, Surtr y el que habla con H&eacute;ctor es Sk&ouml;ll.<\/p>\n<p>Los tres sentados a la mesa le estrecharon las manos con cordialidad, pero Sk&ouml;ll se limit&oacute; a sonre&iacute;rle desde lejos, sin dejar su charla con H&eacute;ctor quien se hab&iacute;a recostado contra la pared de brazos cruzados. Cuando &Aacute;lvaro mir&oacute; al bajista, este le devolvi&oacute; una sonrisa tan semejante a la de H&eacute;ctor que todo su cuerpo se vio sacudido por un escalofr&iacute;o y una oleada de s&uacute;bita excitaci&oacute;n que encendi&oacute; sus mejillas con un furioso rubor que solo sirvi&oacute; para ensanchar la sonrisa del m&uacute;sico, que asinti&oacute; con la cabeza mirando a H&eacute;ctor. Agradeciendo quedar cubierto por la mesa intent&oacute; quitarse de la cabeza la impresi&oacute;n de que ambos hombres hablaban de &eacute;l y centrarse en la conversaci&oacute;n con el resto de m&uacute;sicos, mucho m&aacute;s cordiales de lo que aparentaban cuando sal&iacute;an a escena.<\/p>\n<p>Cuando por fin comenzaba a serenarse y a participar algo m&aacute;s en la charla la puerta se abri&oacute; de golpe, sobresalt&aacute;ndole, y uno de los t&eacute;cnicos asom&oacute; la cabeza. B&yacute;leistr se levant&oacute; y tras cruzar un par de impresiones hizo un gesto a los dem&aacute;s m&uacute;sicos, que se levantaron con fastidio.<\/p>\n<p>&ndash;Hay que salir a hacer una segunda prueba de sonido, hay algo que falla con tu toma y la m&iacute;a y no s&eacute; qu&eacute; problema con el audio entre nosotros.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Os importa si me quedo un rato con H&eacute;ctor y nos ponemos al d&iacute;a? Si no os hago falta, claro &ndash;intervino Sk&ouml;ll dando un par de pasos en direcci&oacute;n a la mesa.<\/p>\n<p>El t&eacute;cnico asinti&oacute; y mientras el resto de la banda se desped&iacute;a de &Aacute;lvaro, quien se hab&iacute;a puesto de pie junto a ellos, y le promet&iacute;an pasar otro rato con &eacute;l tras finalizar el concierto, Sk&ouml;ll se acerc&oacute;, seguido de H&eacute;ctor. A solas en la habitaci&oacute;n, que de repente se le antoj&oacute; mucho m&aacute;s peque&ntilde;a de lo que le hab&iacute;a parecido en un principio, su nombre art&iacute;stico empez&oacute; a cobrar m&aacute;s sentido si cabe. Se mov&iacute;a casi igual que un lobo, cerc&aacute;ndole, llev&aacute;ndole al sof&aacute; con una facilidad asombrosa. A solas con &eacute;l y con H&eacute;ctor qued&oacute; claro quien de todos ten&iacute;a el verdadero carisma. Tragando saliva se percat&oacute; de que la parte de atr&aacute;s de sus piernas chocaba contra el mueble, y que H&eacute;ctor se sentaba a su lado. Sk&ouml;ll adelant&oacute; la mano para presentarse, como ya hiciesen antes sus compa&ntilde;eros, pero esta vez &Aacute;lvaro vacil&oacute; ligeramente antes de estrecharla.<\/p>\n<p>&ndash;No nos hemos presentado como es debido. Soy Sk&ouml;ll, bajista y fundador de Odin&rsquo;s Executioners. Soy amigo de H&eacute;ctor desde hace a&ntilde;os, aunque no conozco a tu hermano personalmente, como s&iacute; parece hacer el resto del mundo.<\/p>\n<p>A pesar del tono cordial, sus ojos, de un color marr&oacute;n mucho m&aacute;s claro que los de H&eacute;ctor, mostraban una frialdad absoluta y un brillo apreciativo que distaba mucho de ser amistoso, estaba claro que le evaluaba y &Aacute;lvaro no pudo evitar erguirse, sin saber muy bien por qu&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;A mi hermano le conoce mucha gente, es un t&iacute;o que se hace amigo de todos en seguida. No ha podido venir por trabajo &ndash;coment&oacute; a toda prisa, intentando no trabarse con las palabras.<\/p>\n<p>Visto de cerca, Sk&ouml;ll le intimidaba m&aacute;s que el resto. Su maquillaje era el &uacute;nico que ten&iacute;a un tercer color, pues chorreaduras rojas bordeaban el contorno de su nariz algo ganchuda, su boca y sus ojos, fundi&eacute;ndose con el negro y resultando casi inapreciables salvo a escasa distancia. Sus ojos marrones eran fr&iacute;os, calculadores y distantes. La larga cabellera oscura, aunque bien cuidada, ca&iacute;a enmara&ntilde;ada en ondas naturales hasta alcanzar la mitad de su espalda. De todos era el que llevaba la barba m&aacute;s larga, dividida en dos trenzas rematadas con dos peque&ntilde;os abalorios de acero que reflejaban la luz.<\/p>\n<p>Al tenerle de frente confirm&oacute; su primera impresi&oacute;n que le dec&iacute;a que no alcanzaba la altura de H&eacute;ctor, tarea harto complicada por las descomunales dimensiones de este, aunque s&iacute; sobrepasaba su propia altura por quince cent&iacute;metros, m&aacute;s o menos. Al igual que H&eacute;ctor, su constituci&oacute;n en exceso musculosa parec&iacute;a llenar su atuendo de cuero, tanto que daba la impresi&oacute;n de que este reventar&iacute;a por alg&uacute;n lado al primer movimiento brusco que hiciese. No solo sus brazos eran enormes, tambi&eacute;n el pecho, el torso y las piernas parec&iacute;an estar cubiertos de m&aacute;s m&uacute;sculos de los que habr&iacute;a jurado posibles. Sus brazaletes de clavos cubr&iacute;an toda la piel que el chaleco de cuero y la camiseta de manga corta no cubr&iacute;an y combinaban con las alt&iacute;simas botas de cuero, igualmente tachonadas.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor palme&oacute; el sof&aacute; con su manaza, invit&aacute;ndole a sentarse con una sonrisa tranquilizadora y a la vez socarrona pintada en la cara. Con cierta rigidez el joven se dej&oacute; caer junto al hombret&oacute;n, mientras el m&uacute;sico tomaba asiento justo a su lado. Comprimido entre las dos moles no pudo evitar excitarse nuevamente. Sent&iacute;a la presi&oacute;n de las piernas de ambos contra las suyas y el calor que emanaba de sus cuerpos. El haberse quedado a medias antes no ayudaba, sent&iacute;a la cabeza nublada por el deseo y la excitaci&oacute;n y cuando la mano ruda y &aacute;spera del bajista se apoy&oacute; en su pierna no pudo evitar un suave gemido. Con las mejillas ardiendo fij&oacute; la mirada en la mesa, deseando que no se hubieran percatado de ello.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute; que este es el chaval por el que me diste plant&oacute;n el otro d&iacute;a. He de decir que merece la pena, es una aut&eacute;ntica monada, un poco cortado, pero adorable. &ndash;El tono jocoso no enmascaraba del todo el acero de debajo y &Aacute;lvaro se estremeci&oacute; ante la evaluaci&oacute;n recibida.<\/p>\n<p>&ndash;Ya te dije que val&iacute;a, &iquest;o no? Pero ve m&aacute;s despacio, el chaval a&uacute;n es un novato. &ndash;Con una peque&ntilde;a risa apoy&oacute; su manaza en el otro muslo del chico que separ&oacute; m&aacute;s las piernas a pesar de su embarazo&ndash;. El otro d&iacute;a fue su primer concierto.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y ya en tu primer concierto conseguiste acostarte con esta bestia? &ndash;pregunt&oacute; francamente sorprendido mientras acariciaba la pierna del joven, ascendiendo despacio hasta las ingles&ndash;. Es sorprendente, tienes que ser realmente bueno follando, H&eacute;ctor siempre ha tenido muy buen gusto.<\/p>\n<p>La mano &aacute;spera sigui&oacute; ascendiendo, tocando su entrepierna con m&aacute;s suavidad de la esperada. El contacto c&aacute;lido y pesado bast&oacute; para generarle de nuevo una erecci&oacute;n, m&aacute;s molesta que placentera debido a las negaciones que hab&iacute;a sufrido su pene. Recordando las palabras y normas de H&eacute;ctor se apart&oacute; de un salto, como atravesado por una corriente el&eacute;ctrica. La manaza de H&eacute;ctor ejerci&oacute; m&aacute;s presi&oacute;n sobre su muslo, gentil pero firme. Al girarse a mirarle la sonrisa en su rostro era c&aacute;lida, alentadora. Al advertir su confusa expresi&oacute;n H&eacute;ctor se ech&oacute; a re&iacute;r y aferr&oacute; el muslo del joven, subiendo hasta agarrar su pene sobre la ropa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Recuerdas lo que te dije de acostarse s&oacute;lo con quien yo te digo que puedes? Bueno, acabas de conocer a la otra persona con quien puedes poner el culo si te apetece y si me pides permiso antes.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Va en serio? &ndash;pregunt&oacute; &Aacute;lvaro incr&eacute;dulo, mirando a ambos hombres como si se temiese que todo fuese una broma de muy mal gusto.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, a parte de pedirme permiso es evidente que no va a ser s&oacute;lo con &eacute;l. Nos mola compartir a las conquistas, pero siempre en tr&iacute;os.<\/p>\n<p>Sk&ouml;ll esbozaba una ancha sonrisa con una expresi&oacute;n satisfecha, su mano volvi&oacute; a la entrepierna de &Aacute;lvaro que esta vez no se apart&oacute;, pero tampoco particip&oacute;, todav&iacute;a dubitativo. H&eacute;ctor apret&oacute; ligeramente su mano, bajando la cremallera del pantal&oacute;n y haciendo a un lado el tanga, dejando al aire el pene del joven que jade&oacute;, sin saber muy bien qu&eacute; hacer. Notando sus nervios y su falta de experiencia Ambos hombres tomaron la iniciativa, acarici&aacute;ndole despacio. H&eacute;ctor comenz&oacute; a masturbarle, moviendo su mano arriba y abajo por el pene del joven que ya estaba goteando. Sk&ouml;ll col&oacute; la mano por dentro de la camiseta, subiendo hasta encontrar uno de los pezones. Le pellizc&oacute; con fuerza y parec&iacute;a estar dispuesto a m&aacute;s cuando su tel&eacute;fono son&oacute;, sobresaltando a todos.<\/p>\n<p>El m&uacute;sico ech&oacute; un molesto vistazo al m&oacute;vil y se puso de pie. Recogi&oacute; el disco que el joven hab&iacute;a dejado sobre la mesa y tras a&ntilde;adir su firma a la de los dem&aacute;s se encamin&oacute; hacia la puerta con pasos pesados y r&aacute;pidos. Con la mano sobre el pomo ech&oacute; un vistazo atr&aacute;s y asinti&oacute; una sola vez, en direcci&oacute;n a H&eacute;ctor m&aacute;s que &Aacute;lvaro. Abri&oacute; de un tir&oacute;n y se march&oacute; sin decir una sola palabra m&aacute;s, dejando al joven confuso y cachondo.<\/p>\n<p>&ndash;No es como te esperabas &iquest;eh?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;De qu&eacute; iba todo esto? &ndash;pregunt&oacute; &Aacute;lvaro moviendo ligeramente las caderas.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;No lo has adivinado? &ndash;al ver que el chico negaba con la cabeza H&eacute;ctor se recost&oacute; en el sof&aacute; sin volver a tocarle, ponderando cu&aacute;nto contarle y calibrando el aguante que tendr&iacute;a. Se encogi&oacute; de hombros y rodeando los menudos hombros del chico con el brazo empez&oacute; a hablar en un tono bajo y sosegado, diferente al que usaba habitualmente&ndash;. Mira, te cuento esto s&oacute;lo porque lo considero justo. Sk&ouml;ll y yo somos amigos desde hace muchos a&ntilde;os, nos conocimos cuando &eacute;ramos m&aacute;s j&oacute;venes y porque tenemos gustos en com&uacute;n, nos hicimos &iacute;ntimos y de cuando en cuando nos gusta montarnos tr&iacute;os. &Eacute;l est&aacute; sano, yo estoy sano y procuramos que el que participe en el tr&iacute;o lo est&eacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ese es el motivo? Por el que me has tra&iacute;do aqu&iacute; &ndash;pregunt&oacute; &Aacute;lvaro ligeramente dolido.<\/p>\n<p>&ndash;No, eso es lo que te ofrezco hoy, o al menos una de las posibilidades. Como ya te dije, no tienes que hacer nada que no quieras hacer, y no te preocupes por ofenderle, no se lo tomar&aacute; mal.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y si digo que no quiero? &ndash;musit&oacute; &Aacute;lvaro mir&aacute;ndole de frente. Sus dientes se clavaron en su labio inferior con tanta fuerza que H&eacute;ctor temi&oacute; que acabase haci&eacute;ndose herida&ndash;. La verdad es que no s&eacute;, no estoy muy seguro, ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo se llama y parece&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Intimidante? &ndash;le ayud&oacute; H&eacute;ctor con una sonrisa&ndash;. Siempre ha sido as&iacute;, incluso antes de hacerse famoso, si es que a esto se le puede llamar as&iacute;. Son un grupo grande, pero en una escena minoritaria. Y sobre su nombre, bueno, &eacute;l quiere mantener su privacidad y respeto eso, pero tienes raz&oacute;n, otra vez. Se llama V&iacute;ctor.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro volvi&oacute; a mordisquearse el labio. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Por un lado, se sent&iacute;a muy excitado ante la idea del tr&iacute;o, pero por otro lado no acababa de convencerse. Sk&ouml;ll, V&iacute;ctor, le intimidaba mucho m&aacute;s de lo que hab&iacute;a esperado. El resto de m&uacute;sicos parec&iacute;an mucho m&aacute;s tranquilos y sosegados, se distingu&iacute;a bien que la actitud adoptada en el escenario era una fachada, con V&iacute;ctor resultaba m&aacute;s complicado trazar esa l&iacute;nea. Se gir&oacute; a mirar a su acompa&ntilde;ante que le dirigi&oacute; una sonrisa sesgada. Sus ojos de &oacute;nice le recorrieron de arriba abajo y un nuevo estremecimiento le sacudi&oacute; el cuerpo.<\/p>\n<p>&ndash;No me has respondido, &iquest;qu&eacute; pasa si no quiero?<\/p>\n<p>&ndash;Nada. Te llevar&eacute; de fiesta, te quedar&aacute;s conmigo y repetiremos lo de la otra noche, posiblemente en mi casa y cuando volvamos, los dos solos, si t&uacute; quieres.<\/p>\n<p>Aquellas palabras relajaron al joven que acab&oacute; por sonre&iacute;r. Recogi&oacute; su disco y examin&oacute; las cinco firmas dejadas en &eacute;l, la de Sk&ouml;ll peque&ntilde;a y apretada. Resiguiendo los trazos plateados con el dedo acab&oacute; por asentir. Nunca hab&iacute;a hecho nada parecido, pero la actitud sincera, aunque dominante, de H&eacute;ctor le tranquilizaba. Sab&iacute;a que pod&iacute;a confiar en &eacute;l, al fin y al cabo, era un buen amigo de su hermano y eso bastaba para eliminar el resto de dudas que pudiese tener.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; bien, creo que s&iacute; que quiero.<\/p>\n<p>&ndash;No lo decidas a&uacute;n, tienes todo el concierto para tomar una decisi&oacute;n. Y por el ruido de fuera debe estar a punto de empezar, as&iacute; que vamos, nosotros lo veremos desde el foso. Ventajas de los pases VIP.<\/p>\n<p>El gigante arranc&oacute; a andar seguido por &Aacute;lvaro, quien segu&iacute;a dando vueltas a la proposici&oacute;n de los hombres mientras se colocaba la ropa, nuevamente frustrado. Cuando llegaron al foso pudo contemplar que la inmensa nave ya estaba abarrotada de gente que se empujaba, gritaba y beb&iacute;a, cerveza en su mayor&iacute;a. Uno de los numerosos guardias de seguridad les indic&oacute; que se colgasen al cuello los pases y les condujo a una zona del foso reservada para el p&uacute;blico VIP, en un espacio seguro y a bastante distancia de los ca&ntilde;ones de fuego. Como en el concierto pasado las luces se atenuaron y el grupo sali&oacute; a escena. Hoscos, malhumorados y centrados en exclusiva en la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>A diferencia de la &uacute;ltima vez H&eacute;ctor no le toc&oacute;, por lo que pudo dedicar toda su atenci&oacute;n a la m&uacute;sica. Las l&iacute;neas agresivas y en apariencia mon&oacute;tonas le sacud&iacute;an los huesos. Las vibraciones y el volumen excesivo consegu&iacute;an retumbar dentro de su cabeza y agitarle por entero mientras la banda desgranaba una a una las canciones de su disco, sin prestar atenci&oacute;n a nada, sin apenas interacci&oacute;n entre ellos o el p&uacute;blico. Una asocial se&ntilde;a de identidad que poco o nada parec&iacute;a molestar a los fans. Por unos segundos, sin embargo, la mirada casta&ntilde;a y fr&iacute;a de Sk&ouml;ll se cruz&oacute; con la suya, y casi pudo jurar que en el impasible rostro del m&uacute;sico aparec&iacute;a una leve sonrisa.<\/p>\n<p>Concentrando toda su atenci&oacute;n en &eacute;l se le comi&oacute; con los ojos. Sobre el escenario era otro. Se embeb&iacute;a tanto en la m&uacute;sica que pod&iacute;a ver perfectamente que para &eacute;l no exist&iacute;a nada fuera de ella. Sus dedos sub&iacute;an y bajaban con &aacute;gil velocidad por el m&aacute;stil del bajo, apresando y soltando las cuerdas de acero mientras les arrancaba nota tras nota, en veloz progresi&oacute;n. Ni siquiera cuando cambiaba el peso del cuerpo perd&iacute;a el comp&aacute;s ni parec&iacute;a que su largu&iacute;sima melena, ca&iacute;da frente a sus ojos por las feroces sacudidas de cabeza, le dificultase la actuaci&oacute;n. Tocaba de memoria, deleit&aacute;ndose en cada pulso, cada peque&ntilde;o movimiento, el conjunto de la m&uacute;sica. Derrochaba carisma, y a pesar de ello, No destacaba de los dem&aacute;s, quiz&aacute; por su estatismo en el escenario, a diferencia de Helblindi, quien se mov&iacute;a incansable de un lado a otro a pesar del desapego hacia los dem&aacute;s m&uacute;sicos.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica pronto subi&oacute; de intensidad, acerc&aacute;ndose a los &uacute;ltimos compases. Atronadora, brutal, cargada de energ&iacute;a. Las &uacute;ltimas notas se dispersaron y las luces del escenario se apagaron, permitiendo al grupo abandonar el lugar mientras el p&uacute;blico les aclamaba y ped&iacute;a m&aacute;s. No hubo bises. Fieles a su imagen se fueron en completo silencio, igual que hab&iacute;an llegado. El resto de luces se encendi&oacute; con un chisporroteo, anunciando el final definitivo del concierto de m&aacute;s de dos horas. La manaza de H&eacute;ctor se pos&oacute; en su hombro, conduci&eacute;ndole hasta el pasillo por el que hab&iacute;an venido, ahora m&aacute;s lleno de gente que antes. T&eacute;cnicos de sonido y de luces se afanaban en salir ahora a desmontar y guardar los equipos<\/p>\n<p>&ndash;Deber&iacute;as llamar a tu hermano, decirle que todo ha ido bien. Conociendo a Albertito estar&aacute; ya hist&eacute;rico por saber c&oacute;mo est&aacute;s. Y yo tengo que decirle a Sk&ouml;ll qu&eacute; planes tenemos, as&iacute; que dime qu&eacute; te apetece hacer.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ya te lo dije antes no? Me apunto &ndash;murmur&oacute; con las mejillas encendidas como la grana mientras sacaba el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor sonri&oacute; con satisfacci&oacute;n y le dej&oacute; hablando con su hermano mientras comunicaba al m&uacute;sico la decisi&oacute;n. &Aacute;lvaro les sigui&oacute; con la mirada, Sk&ouml;ll enarc&oacute; las cejas, parec&iacute;a ligeramente incr&eacute;dulo y al percatarse de que el joven los miraba volvi&oacute; a levantarlas, esta vez en su direcci&oacute;n, como pidi&eacute;ndole una confirmaci&oacute;n directa. Cuando &Aacute;lvaro asinti&oacute; la sonrisa de lobo que le dirigi&oacute; bast&oacute; para hacerle perder el hilo de la conversaci&oacute;n. Colg&oacute; finalmente a su hermano y con cierta timidez se dirigi&oacute; a los m&uacute;sicos. Para su sorpresa y lejos de lo que habr&iacute;a esperado de una banda de black metal, la mayor&iacute;a de ellos estaban bebiendo agua mineral, y Helblindi un t&eacute; de color dorado con un fuerte olor a lim&oacute;n y miel, sin duda para cuidar sus cuerdas vocales.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Novato! &ndash;exclam&oacute; al verle, con la voz ligeramente ronca por el esfuerzo en los guturales&ndash; &iquest;Te ha gustado el concierto?<\/p>\n<p>&ndash;Ha sido una pasada &ndash;asinti&oacute; con fervor acerc&aacute;ndose m&aacute;s a ellos.<\/p>\n<p>&ndash;Y que lo digas &ndash;asinti&oacute; el cantante risue&ntilde;o&ndash;. Por cierto, vamos a ir ahora a tomar algo, de tranquis &iquest;te apetece venir?<\/p>\n<p>Abrumado por la oferta observ&oacute; el maquillaje corrido de sudor de los m&uacute;sicos, sus expresiones amables y sonrientes. Iba a responder cuando un pesado antebrazo cubierto de tachuelas afiladas y clavos le rode&oacute; por los hombros, haci&eacute;ndole tambalearse moment&aacute;neamente por el peso inesperado y convirtiendo en un milagro el hecho de no pincharse con ninguno de los adornos. Al mirar hacia arriba vio que Sk&ouml;ll sonre&iacute;a a sus compa&ntilde;eros, con H&eacute;ctor a su lado.<\/p>\n<p>&ndash;En otra ocasi&oacute;n. Me gustar&iacute;a ponerme al d&iacute;a con H&eacute;ctor y, por lo que me ha contado, si Albertito se entera de que su hermanito se ha ido por libre nos mata a todos. &iquest;Qu&eacute; os parece si en el pr&oacute;ximo concierto salimos despu&eacute;s a cenar todos juntos? Yo pago, y estos dos est&aacute;n invitados.<\/p>\n<p>&ndash;Si insistes en pagar&hellip; &ndash;coment&oacute; socarr&oacute;n el m&uacute;sico mientras se afanaban en recoger para poder irse cuanto antes&ndash; invita tambi&eacute;n a Albertito, hace mucho que no le veo &ndash;remat&oacute; dirigi&eacute;ndose de nuevo al joven.<\/p>\n<p>&ndash;Si no tiene trabajo vendr&aacute;, seguro. Va a flipar cuando se lo comente.<\/p>\n<p>Sonriendo con indulgencia los m&uacute;sicos se despidieron de H&eacute;ctor y del joven, quienes se encaminaron a la salida trasera. Unos cuantos fans del grupo esperaban all&iacute; a que saliesen los m&uacute;sicos, por los que Sk&ouml;ll les pas&oacute; una tarjeta sin acercarse a la puerta. Se inclin&oacute; sobre H&eacute;ctor y tras susurrarle algo al o&iacute;do se alej&oacute; de vuelta al camerino, sin despedirse. &Aacute;lvaro sigui&oacute; al hombre hasta el coche, muerto de curiosidad, pero en silencio. Si era algo de lo que ten&iacute;a que enterarse ya se lo dir&iacute;a, y la verdad es que rodeado de tantos fans de miradas hostiles no se sent&iacute;a del todo c&oacute;modo. Cuando por fin se vio en el coche pudo relajarse y dejar que parte de la tensi&oacute;n acumulada se disipase.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor introdujo una nueva direcci&oacute;n en su tel&eacute;fono antes de arrancar el veh&iacute;culo. Cuando arranc&oacute; a conducir su manaza comenz&oacute; nuevamente a tocarle, causando nuevos gemidos y que abriese las piernas. Comenzaba a estar muy excitado y rozando la desesperaci&oacute;n. El manoseo de antes, haberse quedado a medias en varias ocasiones y la idea del tr&iacute;o le ten&iacute;an al l&iacute;mite. Ni siquiera el no saber a d&oacute;nde se dirig&iacute;an parec&iacute;a servir para bajarle la calentura. Los nervios y la impaciencia compet&iacute;an en su interior junto a la lujuria. Iba a soltar el cierre de sus pantalones cuando H&eacute;ctor le detuvo, indicando con la cabeza el parking subterr&aacute;neo de un hotel. Aparcando con rapidez en el s&oacute;tano casi vac&iacute;o el hombre se encamin&oacute; a los ascensores seguido por &Aacute;lvaro, que trotaba detr&aacute;s de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;D&oacute;nde estamos?<\/p>\n<p>&ndash;En su hotel. En cuanto terminen de recoger vendr&aacute; aqu&iacute;, por fortuna tiene la habitaci&oacute;n para &eacute;l s&oacute;lo. Me dio antes la llave, as&iacute; podemos esperarle aqu&iacute;.<\/p>\n<p>El ascensor sub&iacute;a y sub&iacute;a, cada vez m&aacute;s alto. &Aacute;lvaro cambi&oacute; el peso del cuerpo de un pie a otro con nerviosismo mientras ve&iacute;a los n&uacute;meros luminosos indicar los pisos conforme ascend&iacute;an. Por fin, en el piso duod&eacute;cimo, la cabina se detuvo y las puertas se abrieron. El elegante pasillo se encontraba desierto. La moqueta de color crema y los paneles de madera clara de las paredes sumado a las luces tenues creaban una atm&oacute;sfera &iacute;ntima y tranquila. H&eacute;ctor sigui&oacute; caminando y se detuvo frente a la puerta n&uacute;mero setenta y dos. Sacando la tarjeta que le hab&iacute;a dado antes Sk&ouml;ll la acerc&oacute; al lector acoplado al picaporte y la puerta se abri&oacute; con un chasquido. Introdujo la tarjeta en el sistema que accionaba las luces y la ducha del peque&ntilde;o ba&ntilde;o de la habitaci&oacute;n y encendi&oacute; las luces, regulando la temperatura del cuarto.<\/p>\n<p>La mayor parte del espacio estaba dominado por una inmensa cama, con s&aacute;banas blancas, un edred&oacute;n de plumas y un cobertor en un tono azul oscuro. Frente a ella y anclada a la pared un televisor de tama&ntilde;o mediano era lo m&aacute;s destacable. Dos mesillas peque&ntilde;as a cada lado del cabecero sosten&iacute;an id&eacute;nticas lamparitas. Una de las paredes conten&iacute;a un armario empotrado y en la otra una puerta de cristal daba acceso a un ba&ntilde;o con un plato de ducha y dos lavabos sobre los que hab&iacute;a dos espejos rectangulares. &Aacute;lvaro examin&oacute; la suite con cierta curiosidad, probando despu&eacute;s la firmeza de la cama. Blanda y mullida se dej&oacute; caer encima balanceando las piernas adelante y atr&aacute;s. H&eacute;ctor le agarr&oacute; de la barbilla e inclin&aacute;ndose sobre &eacute;l clav&oacute; sus ojos de &oacute;nice en los del joven. &Aacute;lvaro trag&oacute; saliva de manera m&aacute;s que audible, causando que una sonrisa ladina se extendiese por la cara del gigante.<\/p>\n<p>&ndash;Me he dejado la mochila en el coche y tengo algo all&iacute; que nos har&aacute; falta ahora, as&iacute; que mientras yo bajo a por ella quiero que seas bueno, te duches y est&eacute;s preparado y limpio para cuando yo suba. Me voy a llevar la llave, as&iacute; que salvo que quieras quedarte fuera en el pasillo no salgas de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; me duche?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Y r&aacute;pido, no creo que se retrasen mucho m&aacute;s. No te molestes en vestirte de nuevo.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo a decir nada m&aacute;s, sac&oacute; la llave de su lugar tras pulsar en el panel de control que no se apagasen las luces ni el agua y se fue sin despedirse. Ligeramente confundido &Aacute;lvaro se inclin&oacute; y se desat&oacute; las deportivas. Sin saber muy bien qu&eacute; hacer con ellas las dej&oacute; en el suelo del armario, donde colg&oacute; tambi&eacute;n su cazadora. Ya en el ba&ntilde;o se sac&oacute; la camiseta y los ce&ntilde;idos pantalones. Les dobl&oacute; sobre el lavabo impoluto y se introdujo en la ducha. El agua caliente recorri&oacute; su piel y consigui&oacute; relajarle los m&uacute;sculos. Haciendo uso del peque&ntilde;o bote de jab&oacute;n del hotel se asegur&oacute; de restregarse hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del cuerpo, prestando especial atenci&oacute;n a sus nalgas, ingles, axilas y genitales. A pesar de no pretenderlo no pudo evitar tener una erecci&oacute;n mientras se enjabonaba. Resistiendo las ganas de masturbarse se aclar&oacute; el jab&oacute;n procurando no mojarse el pelo y se envolvi&oacute; las caderas en una de las mullidas toallas del hotel tras secarse con ella. Estaba a punto de prender el televisor cuando la puerta se abri&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&ndash;Veo que me has hecho caso, muy bien &ndash;coment&oacute; H&eacute;ctor a modo de &uacute;nico saludo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te hab&iacute;as dejado? &ndash;pregunt&oacute; el joven algo apocado, ci&ntilde;&eacute;ndose m&aacute;s la toalla en torno a las caderas.<\/p>\n<p>&ndash;Oh, no te preocupes, lo descubrir&aacute;s pronto. Ven aqu&iacute;.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor se acerc&oacute; al joven que se puso de pie. La peque&ntilde;a toalla no consegu&iacute;a disimular su erecci&oacute;n, pero para su sorpresa el gigante la ignor&oacute;. Agarr&aacute;ndole por los hombros le hizo girar y caer boca abajo en la cama. Acariciando su espalda el hombre retir&oacute; el trozo de tela h&uacute;meda y aferr&oacute; las blandas nalgas del chico que solt&oacute; un gemido, dej&aacute;ndose manosear sin oponer resistencia. H&eacute;ctor separ&oacute; los gl&uacute;teos y examin&oacute; detenidamente el ano del joven. Rosado, estrecho y con peque&ntilde;os pliegues ten&iacute;a un aspecto realmente apetecible. Pasando uno de sus grandes dedos por el ano de &Aacute;lvaro le abri&oacute; ligeramente. El chico soport&oacute; el escrutinio en silencio, observ&aacute;ndole por encima del hombro, con los ojos brillantes y el pene duro y goteando sobre la cama.<\/p>\n<p>Sin dirigirle la palabra H&eacute;ctor retir&oacute; una de las almohadas y sac&oacute; un antifaz con el logo del hotel estampado en &eacute;l de debajo de la misma, obsequio para los hu&eacute;spedes. Con una sonrisa maquiav&eacute;lica le desliz&oacute; por la cabeza del chico y, coloc&aacute;ndole sobre sus ojos, ceg&oacute; su vista. &Aacute;lvaro volvi&oacute; a gemir y llev&oacute; una de sus manos al antifaz de tela, pero antes de que pudiese rozarle H&eacute;ctor le retuvo por la mu&ntilde;eca y dobl&oacute; el brazo del chico hacia atr&aacute;s, en su espalda. Junt&aacute;ndole con el otro brazo les mantuvo sujetos con una sola mano, con una facilidad insultante, y sacando un juego de esposas de cuero de la mochila que hab&iacute;a dejado a sus pies inmoviliz&oacute; ambas mu&ntilde;ecas, una contra otra.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; haces? &ndash;pregunt&oacute; &Aacute;lvaro, m&aacute;s excitado que preocupado.<\/p>\n<p>&ndash;Asegurarme de que eres una buena puta, y de que no te mueves hasta que nosotros te digamos que lo hagas. Ahora cierra la boca, no hagas preguntas y aguarda ah&iacute; quieto y tranquilo. Si no te ves capaz, siempre puedo amordazarte.<\/p>\n<p>A pesar de su tono duro pudo notar que la situaci&oacute;n le divert&iacute;a. Mordi&eacute;ndose el labio inferior el chico movi&oacute; las piernas, buscando una postura m&aacute;s c&oacute;moda sobre la cama, resignado a esperar. Si bajaba las caderas pod&iacute;a notar como rozaba su pene contra la tela, pero consciente de que eso no le ayudar&iacute;a en lo m&aacute;s m&iacute;nimo procur&oacute; mantenerse quieto. No sab&iacute;a qu&eacute; hac&iacute;a H&eacute;ctor, pero escuchaba c&oacute;mo abr&iacute;a y cerraba las cremalleras de la mochila y como sacaba objetos de ella, aunque no pudo precisar cu&aacute;les. Dej&aacute;ndole sobre la cama &eacute;l tambi&eacute;n se fue a la ducha. &Aacute;lvaro pudo escuchar el agua cayendo al suelo y pudo aspirar el olor del jab&oacute;n, el mismo que hab&iacute;a usado &eacute;l antes. H&eacute;ctor sali&oacute; de la ducha y tras secarse con la toalla se acomod&oacute; a los pies de la cama. Unos golpes secos en la puerta dispararon los latidos del coraz&oacute;n y por instinto gir&oacute; la cabeza, buscando con la vista el origen del sonido.<\/p>\n<p>&ndash;Veo que no hab&eacute;is empezado sin m&iacute;, se agradece. &ndash;La &aacute;spera voz de V&iacute;ctor le lleg&oacute; con claridad acompa&ntilde;ada del sonido de sus pasos pesados.<\/p>\n<p>&ndash;No te preocupes, no empezar&iacute;amos la fiesta a solas.<\/p>\n<p>&ndash;Voy a ducharme, &iquest;por qu&eacute; no le vas preparando mientras? Despu&eacute;s podemos ver qu&eacute; sabe hacer, aunque t&uacute; ya llevas ventaja en eso.<\/p>\n<p>&ndash;S&oacute;lo con su culo, y le tiene fant&aacute;stico, cr&eacute;eme. &ndash;Se jact&oacute; H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>A sus o&iacute;dos lleg&oacute; la risa de V&iacute;ctor y el sonido del agua cuando este se meti&oacute; en la ducha. H&eacute;ctor le dio dos fuertes azotes en las nalgas que le arrancaron dos gritos cortos. Procurando contenerse y no volver a gritar consigui&oacute; mantenerse en silencio, temblando de excitaci&oacute;n. Algo fr&iacute;o y h&uacute;medo se extendi&oacute; por su ano y no le cost&oacute; reconocer el lubricante. Los gruesos dedos del hombre presionaron sobre su orificio y consiguieron entrar ligeramente, extendiendo el lubricante dentro y fuera de su ano. Mordiendo la colcha de la cama volvi&oacute; a gemir y se removi&oacute; ligeramente, gan&aacute;ndose otro azote. Algo met&aacute;lico y suave pas&oacute; por sus test&iacute;culos, ascendiendo hasta su ano. La punta del objeto borde&oacute; varias veces el orificio y finalmente se detuvo presionando contra la entrada, pero sin llegar a introducirse. La larga melena de H&eacute;ctor se desparram&oacute; sobre su espalda cuando el gigante se inclin&oacute; sobre &eacute;l, pegando los labios a su oreja.<\/p>\n<p>&ndash;No voy a dec&iacute;rtelo de nuevo porque ya eres mayorcito, pero te lo repetir&eacute; una vez m&aacute;s antes de empezar: si en alg&uacute;n momento quieres parar, o no quieres hacer algo, dilo y pararemos &ndash;insisti&oacute; H&eacute;ctor, en un susurro apenas audible.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor&hellip; por favor sigue, no sabes c&oacute;mo llevo todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>El hombre se retir&oacute; con una breve risa y la presi&oacute;n de su ano aument&oacute;, hasta que un objeto fr&iacute;o, largo y cada vez m&aacute;s ancho entr&oacute; por completo en su interior. Soltando un gemido movi&oacute; las caderas. Era indudable que el objeto alojado en su ano era un plug anal de metal, de tama&ntilde;o m&aacute;s que mediano. H&eacute;ctor sac&oacute; el plug de un tir&oacute;n y volvi&oacute; a meterle, acariciando el pene del joven que goteaba sin parar manchando la mano del hombre y la cama. Recogiendo el l&iacute;quido preseminal lo extendi&oacute; por las nalgas del joven mientras mov&iacute;a el plug nuevamente. &Aacute;lvaro gem&iacute;a, sin importarle nada salvo que siguiera movi&eacute;ndole. Tan concentrado estaba en las sensaciones que apabullaban su cuerpo que no se percat&oacute; de c&oacute;mo cesaba el ruido de la ducha.<\/p>\n<p>&ndash;Es toda una puta &iquest;eh? Ni siquiera te has sacado la polla y ya est&aacute; gimiendo como si estuviese en celo.<\/p>\n<p>Ambos hombres rieron mientras el chico se sonrojaba intensamente. Mordi&eacute;ndose el labio inferior intent&oacute; controlarse y no gemir, pero el plug saliendo de su ano y volviendo a entrar nuevamente bast&oacute; para acabar con su d&eacute;bil resistencia. Sinti&oacute; hundirse la cama bajo el peso del cuerpo de alguien y como le agarraban por el cabello, sin descolocarle el antifaz. Moviendo su cabeza como si la de un mu&ntilde;eco se tratase &Aacute;lvaro not&oacute; como le guiaban hasta quedar contra el cuerpo de alguien. Pod&iacute;a sentir unos m&uacute;sculos inmensos y c&oacute;mo bajaban su cabeza hasta que un pene grueso y grande choc&oacute; contra sus mejillas.<\/p>\n<p>Un azote duro, m&aacute;s que los anteriores, sumados a un brusco tir&oacute;n de sus test&iacute;culos le hizo jadear y abrir la boca. Antes de que pudiese protestar el glande del pene que estaba contra su mejilla se introdujo en su boca, llen&aacute;ndola por completo e inund&aacute;ndola de un intento sabor salado. El gru&ntilde;ido de placer de V&iacute;ctor bast&oacute; para que comenzase a moverse por propia iniciativa, acariciando el glande con la lengua, buscando el frenillo para poder estimularle. El m&uacute;sico empuj&oacute; la cabeza del joven hacia abajo y palmeando sus mejillas con la fuerza suficiente como para marcarle los dedos movi&oacute; a la vez las caderas, clavando su pene hasta la garganta de &Aacute;lvaro que tosi&oacute; ligeramente, sin intentar rechazar la intrusi&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Joder, es mejor de lo que me imaginaba&ndash; coment&oacute; V&iacute;ctor haciendo fuerza sobre la cabeza del joven, que se mov&iacute;a cuanto se le permit&iacute;a, tragando el pene del bajista&ndash;. Te gusta mi polla &iquest;verdad? S&iacute;, por como tragas es obvio que s&iacute;.<\/p>\n<p>Incapaz de responder el joven solo fue consciente de que retiraban nuevamente el plug de su ano, reemplaz&aacute;ndole por los dedos de H&eacute;ctor. Tres de sus gruesos dedos se abrieron camino dentro del estrecho ano del joven, alcanzando el esf&iacute;nter y dilat&aacute;ndole sin dejar de moverse. Su cabeza bajaba y, privado del sentido de la vista como estaba, sus dem&aacute;s sentidos trabajaban el doble para compensarlo. A su nariz llegaba el olor a jab&oacute;n que emanaba de la piel del m&uacute;sico, su lengua captaba todas y cada una de las gruesas venas que surcaban el pene, lo suficientemente ancho como para provocarle una ligera molestia en la mand&iacute;bula y que se sumaba al sabor salado del l&iacute;quido preseminal y pod&iacute;a escuchar con claridad los gemidos y jadeos de ambos hombres.<\/p>\n<p>Con un tir&oacute;n el m&uacute;sico le retir&oacute; el antifaz. Parpadeando a causa de la luz su mirada recorri&oacute; como un cohete todo el cuerpo del bajista. Lo primero que resaltaban eran sus m&uacute;sculos, enormes, abultados, sobresaliendo en todas direcciones. Lo segundo eran los tatuajes. Cientos de peque&ntilde;as runas corr&iacute;an por su piel en frases incomprensibles para &eacute;l. En los deltoides de ambos brazos dos amenazadoras cabezas de lobo gru&iacute;an ense&ntilde;ando unos inmensos colmillos, en un estilo que recordaba a los antiguos grabados vikingos. Descendiendo por los pectorales, rodeados de m&aacute;s y m&aacute;s runas, dos cuervos negros aferraban el mango de un martillo de guerra que bajaba hasta que su cabeza se defin&iacute;a justo antes del pubis. Por lo poco que pod&iacute;a ver de las piernas, la izquierda estaba igualmente cubierta de runas y escenas que no supo identificar, pero en la derecha se enroscaba un drag&oacute;n de aspecto extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al percatarse de la direcci&oacute;n de la mirada del joven, V&iacute;ctor agarr&oacute; su rubia melena con fuerza y le volvi&oacute; a palmear la mejilla. Oblig&aacute;ndole a mirarle a la cara, ahora completamente desmaquillada, se arrodill&oacute; en la cama y movi&oacute; con fuerza sus caderas, penetr&aacute;ndole la boca una y otra vez, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Ligeras arcadas cerraban la garganta de &Aacute;lvaro quien sin embargo no pidi&oacute; tregua en ning&uacute;n momento. La saliva se le escapaba de las comisuras de los labios sin que pudiese hacer nada por evitarlo, descendiendo por su barbilla y su cuello y cayendo a la cama. Con cada empuj&oacute;n el glande del m&uacute;sico llegaba hasta su garganta y su mand&iacute;bula se abr&iacute;a casi hasta el l&iacute;mite. Con un gru&ntilde;ido de placer V&iacute;ctor aferr&oacute; su cabeza, impidi&eacute;ndole casi cualquier movimiento, se movi&oacute; de forma que la nariz del joven chocaba contra su pubis en cada embestida. El rizado vello oscuro del hombre le hac&iacute;a ligeras cosquillas en la nariz cada vez que le empujaba contra &eacute;l y cuando le dejaba el pene clavado, disfrutando de toda su profundidad, sac&aacute;ndole cuando empezaba a pensar que se ahogar&iacute;a.<\/p>\n<p>Mientras, H&eacute;ctor segu&iacute;a dilatando su ano, introduciendo un dedo tras otro, sac&aacute;ndoles, metiendo todos juntos o abri&eacute;ndoles y separ&aacute;ndoles. Trabajaba de forma met&oacute;dica, buscando m&aacute;s abrirle y dilatarle que el que disfrutase. A&uacute;n as&iacute;, la sensaci&oacute;n en su interior era tan placentera que dudaba que pudiese aguantar mucho m&aacute;s. Su pene palpitaba y soltaba gotas de l&iacute;quido preseminal con tanta frecuencia que una considerable mancha oscura se hab&iacute;a formado en el cobertor azul de la cama. Procurando mantener la espalda arqueada y las nalgas hacia fuera acab&oacute; por encontrar un ritmo donde pod&iacute;a moverse de forma que pudiese tragar y a la vez facilitar que los robustos dedos del hombre encontrasen un mejor camino en su interior, a&uacute;n as&iacute;, cuando este empez&oacute; a estimularle la pr&oacute;stata, rotando y engarfiando los dedos en su interior, gimi&oacute; y se retorci&oacute;, ansiando soltar sus manos y poder tocarse.<\/p>\n<p>Su reacci&oacute;n divirti&oacute; a ambos hombres, que se echaron a re&iacute;r sin cesar en sus asaltos. V&iacute;ctor se movi&oacute; con m&aacute;s fuerza, casi con rabia, mientras le agarraba por la melena y daba ocasionales bofetadas a sus mejillas, sin hacerle da&ntilde;o realmente, pero s&iacute; con fuerza suficiente como para obligarle a dar un respingo y concentrar toda su atenci&oacute;n en complacerle, olvid&aacute;ndose de su propio cuerpo. H&eacute;ctor retir&oacute; sus dedos, pero en lugar de penetrarle, como el joven esperaba y ansiaba, introdujo un nuevo juguete en su interior. El tacto suave y m&aacute;s c&aacute;lido le permiti&oacute; saber que se trataba de un consolador esta vez, mucho m&aacute;s grueso que los dedos o el plug. Su bien lubricado ano se distendi&oacute; y le permiti&oacute; el acceso sin demasiados problemas. H&eacute;ctor le empuj&oacute; con fuerza hasta que el tope de silicona del final choc&oacute; contra los gl&uacute;teos del joven.<\/p>\n<p>El hombre aferr&oacute; con fuerza el juguete y comenz&oacute; a meterlo y sacarlo del ano del chico, que se esforzaba por no perder el ritmo impuesto por V&iacute;ctor y a la vez soportar los repetidos asaltos de H&eacute;ctor, quien no le conced&iacute;a ni un momento de relax. Inclin&aacute;ndose sobre &eacute;l aferr&oacute; sus test&iacute;culos y les masaje&oacute; con su manaza mientras el consolador entraba y sal&iacute;a a un ritmo constante. Abrumado y llevado al l&iacute;mite &Aacute;lvaro no pudo aguantar m&aacute;s. Un potente orgasmo irradi&oacute; desde su pene y le forz&oacute; a arquear la espalda hacia dentro, mientras largos chorros de semen ca&iacute;an sobre la colcha. Ambos hombres se detuvieron, observando como terminaba sin manos. H&eacute;ctor cruz&oacute; una mirada significativa con V&iacute;ctor que sonri&oacute; a su vez, dando cr&eacute;dito a lo que ya le hab&iacute;a contado el gigante. Violentos escalofr&iacute;os recorrieron al joven que por fin termin&oacute;.<\/p>\n<p>En el momento en que el placer empezaba a disiparse, H&eacute;ctor le agarr&oacute; del pelo, tirando bruscamente de su cabeza hacia atr&aacute;s y forz&aacute;ndole a dejar de chupar por un momento. V&iacute;ctor aprovech&oacute; el breve descanso para pasar su pene por la cara del chico, que pudo apreciar perfectamente sus diecinueve cent&iacute;metros. Aunque m&aacute;s corto que el de H&eacute;ctor, era m&aacute;s grueso y sus venas resaltaban much&iacute;simo m&aacute;s que las del gigante que ahora acariciaba sus nalgas casi con dulzura, caus&aacute;ndole un escalofr&iacute;o de excitaci&oacute;n al comprender que hab&iacute;a cometido un error.<\/p>\n<p>&ndash;Vamos a ver, &ndash;empez&oacute; con un tono suave y meloso&ndash; &iquest;Te he dado permiso para que te corras?<\/p>\n<p>&ndash;No&hellip; no lo has hecho &ndash;musit&oacute; &Aacute;lvaro mientras el pene de V&iacute;ctor pasaba sobre sus labios, cubri&eacute;ndolos de l&iacute;quido preseminal.<\/p>\n<p>&ndash;Ya, eso pensaba. &iquest;Te ha dado V&iacute;ctor permiso para hacerlo?<\/p>\n<p>&ndash;Tampoco lo ha hecho, pero no aguantaba m&aacute;s, no he podido evitarlo &ndash;gimote&oacute; intentando mirar a H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>El hombre afianz&oacute; m&aacute;s el pu&ntilde;ado de cabello en su pu&ntilde;o y sin dejarle continuar descarg&oacute; su manaza en las tiernas nalgas de &Aacute;lvaro, que gimi&oacute; excitad&iacute;simo por el rudo trato que recib&iacute;a. Agarrando el pene a&uacute;n erecto del chico le apret&oacute; con fuerza y le masturb&oacute; ejerciendo m&aacute;s presi&oacute;n de la necesaria, a modo de castigo. Los h&uacute;medos gemidos del joven se intensificaron y movi&oacute; las caderas sin percatarse de ello siquiera. El bajista volvi&oacute; a frotarse contra los labios cubiertos de saliva y l&iacute;quido preseminal y golpe&oacute; sus mejillas con el pene, sonriendo con tiran&iacute;a mientras le ve&iacute;a retorcerse.<\/p>\n<p>&ndash;No importa si no te aguantas, est&uacute;pido. Si nosotros no te damos permiso, no puedes ni siquiera moverte. &ndash;Le reprendi&oacute; V&iacute;ctor empleando el mismo tono impostado y meloso y sin perder la sonrisa&ndash;. No obstante, podemos ser indulgentes y suavizar un poco el castigo. No lo has hecho nada bien, pero as&iacute; estar&aacute;s m&aacute;s tranquilo el resto de la noche.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro se estremeci&oacute; nuevamente. H&eacute;ctor recogi&oacute; toda la melena del joven en su manaza y se la tendi&oacute; a V&iacute;ctor, que la enrosc&oacute; en torno a su pu&ntilde;o a modo de correa. Con el coraz&oacute;n desbocado y lati&eacute;ndole como loco contra las costillas &Aacute;lvaro alcanz&oacute; a ver c&oacute;mo se reacomodaba el gigante detr&aacute;s de &eacute;l, con ambas manos sobre sus nalgas. El bajista alcanz&oacute; la almohada y coloc&aacute;ndola sobre su regazo enterr&oacute; la cara del chico en ella, ahogando sus gemidos hasta que apenas fueron audibles. Usando su mano libre para masturbar su grueso pene se inclin&oacute; hacia delante y tras una se&ntilde;a r&aacute;pida a H&eacute;ctor para que se preparase, peg&oacute; sus labios al o&iacute;do del chico.<\/p>\n<p>&ndash;Puedes gritar si quieres, te damos permiso.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a terminado de decirlo cuando el primer azote, duro y seco, impact&oacute; contra las blancas nalgas del joven, que se retorci&oacute; y grit&oacute; sin poder contenerlo. Las esposas de sus mu&ntilde;ecas le impidieron mover los brazos para cubrirse, haciendo imposible que se defendiese del siguiente azote, igual de fuerte que el primero. H&eacute;ctor ten&iacute;a fuerza, y empleando su peso sobre las piernas de &Aacute;lvaro las inmoviliz&oacute; contra la cama, mientras V&iacute;ctor sosten&iacute;a su melena y se masturbaba. El pecho plano del chico sub&iacute;a y bajaba con agitaci&oacute;n entre cada azote, fruto de los r&aacute;pidos jadeos causados por la adrenalina que ahora recorr&iacute;a su cuerpo. Su pene manten&iacute;a su dureza a pesar del orgasmo, traicionando el intenso placer que sent&iacute;a al ser dominado por aquellos dos hombres. A&uacute;n as&iacute;, el no saber cu&aacute;ntos azotes m&aacute;s le har&iacute;an soportar le inquietaba, manteni&eacute;ndole alerta.<\/p>\n<p>La mano recia de H&eacute;ctor volvi&oacute; a aterrizar en su carne, enrojeci&eacute;ndola y marc&aacute;ndola con la silueta de sus gruesos dedos. Los tiempos entre azotes se acortaban con cada uno y los dos restantes aterrizaron casi seguidos. La almohada conten&iacute;a sus gritos con bastante eficacia, pero a&uacute;n as&iacute; tanto V&iacute;ctor como H&eacute;ctor apreciaron que m&aacute;s que gritos de dolor eran de placer. Moviendo el consolador dentro de su ano el gigante palme&oacute; con ligereza el enrojecido trasero del joven, disfrutando de los suaves gemidos que este soltaba con cada suave golpe. Dej&oacute; que se relajase y cuando su respiraci&oacute;n se normaliz&oacute; volvi&oacute; a azotarle, encadenando un azote tras otro hasta llegar a los diez.<\/p>\n<p>El chico se desplom&oacute; sobre la cama con las piernas temblorosas y las nalgas de un vivo color rojo, pero los hombres, lejos de darle tregua, le ayudaron a volver a la posici&oacute;n original. V&iacute;ctor retir&oacute; la almohada e introdujo nuevamente su pene en la boca de &Aacute;lvaro, moviendo las caderas con brusquedad y buscando el orgasmo. H&eacute;ctor sac&oacute; el consolador del ano del joven y tras comprobar lo dilatado que estaba volvi&oacute; a introducirlo, imitando el ritmo de su amigo y forzando la flexible silicona para que se ondulase en el interior del chico, de forma que siguiese abri&eacute;ndole sin tregua.<\/p>\n<p>Con un gru&ntilde;ido de placer V&iacute;ctor empuj&oacute; la cabeza del chico contra su pubis, sintiendo c&oacute;mo bregaba por controlar las arcadas y escuchando los h&uacute;medos ruidos que indicaban que hab&iacute;a invadido su garganta. El orgasmo le lleg&oacute; de inmediato, haci&eacute;ndole jadear y moverse sin ninguna consideraci&oacute;n, disfrutando de la boca del chico y terminando tanto en su garganta como en su boca. Al mirarle apreci&oacute; los ojos enrojecidos, las l&aacute;grimas desliz&aacute;ndose por las mejillas y la saliva colgando de su boca. Movi&eacute;ndose m&aacute;s despacio disfrut&oacute; de la imagen, dejando al chico tragar y limpiar toda su longitud a su ritmo. &Aacute;lvaro movi&oacute; la lengua con pericia, recorriendo el glande enrojecido e hinchado, las venas marcadas y la l&iacute;nea media del rafe, alternando el uso de la punta de la lengua y toda su totalidad.<\/p>\n<p>El bajista finalmente se retir&oacute;, d&aacute;ndole un par de palmadas apreciativas en sus mejillas. El chico frot&oacute; la cara contra la colcha para limpiarse m&iacute;nimamente y suspir&oacute; con cansancio, cerrando los ojos. A su espalda not&oacute; como H&eacute;ctor se levantaba y escuch&oacute; sus pasos acerc&aacute;ndose a su cabeza. V&iacute;ctor le cedi&oacute; su sitio y H&eacute;ctor se sent&oacute; delante de &Aacute;lvaro que abri&oacute; los ojos solo para encontrarse los veintid&oacute;s cent&iacute;metros de H&eacute;ctor copando todo su campo visual. Levantando la vista pudo ver su ancha sonrisa en el momento en que V&iacute;ctor se acomodaba detr&aacute;s de &eacute;l, sacando de un tir&oacute;n el consolador de su ano.<\/p>\n<p>&ndash;Espero que no est&eacute;s pensando en irte a la cama, novato &ndash;se burl&oacute; H&eacute;ctor al percatarse de su cansancio&ndash;. No hemos hecho m&aacute;s que empezar.<\/p>\n<p>&ndash;Nota de ShatteredGlassW&ndash;<\/p>\n<p>Gracias a todos por haber le&iacute;do este relato. Espero que os haya gustado y le hay&aacute;is disfrutado mucho. El grupo que figura en el relato es completamente ficticio y la figura de Sk&ouml;ll, o cualquier otro miembro de la banda, no se basa en ninguna persona real.<\/p>\n<p>Antes de dejar mi email debo disculparme por la excesiva demora en subir nuevos relatos. Por desgracia me pas&eacute; casi todo enero con anginas y una desagradable faringitis que se resisti&oacute; a irse hasta finales del mes, y despu&eacute;s he tenido que emplear febrero en ponerme al d&iacute;a con todo lo que no pude hacer en enero, por lo que mi tiempo para escribir, no solo relatos er&oacute;ticos sino cualquier cosa, se vio reducido a cero. Como compensaci&oacute;n, estos d&iacute;as subir&eacute; cuatro relatos seguidos (contando el tiempo de demora que tienen en subirse), y despu&eacute;s retomar&eacute; el horario que est&aacute; puesto en mi perfil. Nuevamente pido disculpas por la demora y espero que sep&aacute;is perdonarme.<\/p>\n<p>Si ten&eacute;is comentarios o sugerencias y quer&eacute;is comunicaros de una forma m&aacute;s personal conmigo pod&eacute;is hacerlo a trav&eacute;s de mi correo electr&oacute;nico: shattered_glass_writer@outlook.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 31<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 &Aacute;lvaro volv&iacute;a a estar totalmente emocionado. H&eacute;ctor iba a pasarse en media hora para llevarle al concierto de su grupo favorito. No solo eso, le hab&iacute;a prometido pases de backstage e iba a presentarle al bajista: Sk&ouml;ll. 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