{"id":41085,"date":"2023-02-22T23:00:00","date_gmt":"2023-02-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-22T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-22T23:00:00","slug":"cerrando-un-buen-trato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cerrando-un-buen-trato\/","title":{"rendered":"Cerrando un buen trato"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41085\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las palabras que siguen son una transcripci&oacute;n exacta en cuanto a la veracidad de los hechos que cuentan y, estoy cada d&iacute;a m&aacute;s seguro que realmente pasaron. Est&aacute;n basados en una conversaci&oacute;n, que mi amigo grab&oacute; subrepticiamente, en la que me vi envuelto casi contra mi voluntad con una atractiva mujer casada que ese d&iacute;a conocimos en un bar un jueves cualquiera de principios de octubre. Agonizaba el a&ntilde;o 2016.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>El reloj del cerro marcaba las 10 de la noche. El tr&aacute;nsito era lento por la avenida debido al cl&aacute;sico embotellamiento nocturno, uno m&aacute;s. Sab&iacute;a que mi compadre de toda la vida me estar&iacute;a esperando en el bar del hotel. Al dar la vuelta pude verlo parado al borde de la esquina, realizando todo tipo de se&ntilde;as y morisquetas, incluso de aquellas. Subi&oacute; al carro casi en movimiento y nos fuimos al local del que me hab&iacute;an hablado.<\/p>\n<p>Llegamos media hora despu&eacute;s. A mitad de camino entre la entrada y la barra, mis ojos se acostumbraron a la semi penumbra y comenc&eacute; a distinguir rostros. A poco de llegar a la barra, choqu&eacute; accidentalmente con una mujer baja de unos 30 y algo de a&ntilde;os (o eso representaba), cabello largo y fino, agraciado rostro y un agradable perfume.<\/p>\n<p>Yo: disc&uacute;lpeme, mi dama, solo un tonto como yo no la ver&iacute;a pasar&hellip;<\/p>\n<p>Mujer: idiota&hellip;<\/p>\n<p>Juan Carlos (JC): que lindos modales tienen en esta ciudad&hellip;<\/p>\n<p>Yo: d&eacute;jala, es una rota&hellip; aunque, al fin y al cabo, la culpa fue m&iacute;a&hellip; vamos por los margaritas.<\/p>\n<p>Encontramos una mesa desocupada a menos de dos metros de donde se encontraba acompa&ntilde;ada, la chica bonita y mal educada, de un hombre que parec&iacute;a su esposo y dos parejas m&aacute;s. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n por el s&iacute;ndrome de florero de mesa que manifestaba una de las amigas. Era crespa, entrada en carnes y con un descomunal culo.<\/p>\n<p>En el transcurso de la siguiente hora fue un show aparte la mesa de esos locos. Las doce y media de la noche no alcanzaban a ser cuando la otra pareja, no la de la gordita gritona, se despidi&oacute; para irse. Las risas y las bromas continuaron por otra media hora.<\/p>\n<p>El esposo de Valeska (supimos el nombre de la chica mal educada al poco rato por boca de la gordita que a su vez se llamaba Rosana) de pronto contest&oacute; el celular y tras hablar menos de un minuto, le dijo algo al o&iacute;do a su mujer y luego de decirle a sus amigos que volver&iacute;a, parti&oacute;.<\/p>\n<p>Momentos despu&eacute;s la pareja de Rosana sigui&oacute; los pasos del esposo de la chica que acababa de salir con rumbo desconocido. En cuanto el primer tipo se fue, Valeska, como si no recordara el episodio que hac&iacute;a poco hab&iacute;amos protagonizado, comenz&oacute; a mirar hacia nuestra mesa disimulada, pero constantemente.<\/p>\n<p>Poco m&aacute;s de 5 minutos despu&eacute;s el tel&eacute;fono de Rosana anunciaba que la hora de despedirse hab&iacute;a llegado. Sin embargo, la gordita, luego de mirarnos fijamente por casi medio minuto, de un beso en cada mejilla de su amiga, se despidi&oacute; para en instantes perderse entre la gente.<\/p>\n<p>Una vez qued&oacute; sola, Valeska se levant&oacute; de su asiento y camin&oacute; directamente hacia nosotros al tiempo que, coquetamente, jugaba con su largo cabello. Al notarlo, me levant&eacute; y raudo fui por otra silla para nuestra auto invitada. Tras presentarnos, salud&aacute;ndonos de mano, tom&oacute; asiento, encendi&oacute; un cigarrillo y con una sonrisa casi angelical solt&oacute;: -qu&eacute; me dicen de ustedes, chiquillos?<\/p>\n<p>Para aquellos que no leyeron &ldquo;Esclava del placer&rdquo; y quieran saber c&oacute;mo es nuestra esposa infiel les comento que la imagen que decora el cuento es real.<\/p>\n<p>Por casi 15 minutos gozamos de una casual, fluida y amena conversaci&oacute;n. De pronto, mi compa se disculpa para dirigirse al excusado. Valeska, lo notamos, si bien ebria no se encontraba, ten&iacute;a en el cuerpo varios mojitos por lo que todo fue risa hasta que otro tel&eacute;fono, esta vez el suyo, nos interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>Sin decir nada se puso de pie y, sin vacilaciones, camin&oacute; hacia el sector de los ba&ntilde;os donde hab&iacute;a menos ruido para contestar. Estuve solo por poco m&aacute;s de un minuto, pues JC apareci&oacute; como un fantasma. Su rostro era todo sonrisa.<\/p>\n<p>JC: adivina a quien me encontr&eacute; a la salida del ba&ntilde;o y no me vio&hellip;<\/p>\n<p>Yo: a Valeska&hellip;<\/p>\n<p>JC: exacto&hellip; pero lo que ignoras es lo que alcanc&eacute; a escuchar de su conversaci&oacute;n&hellip; te lo adelant&eacute; viejito&hellip; es una putita esta chiquita y se hace la de la chacra&hellip;<\/p>\n<p>Yo: por qu&eacute; hablas as&iacute; de alguien que no conocemos, Juanca&#8230;<\/p>\n<p>Juanca: -con su cara de &quot;me extra&ntilde;a viejito&quot;, se&ntilde;al&oacute;.- Escuha, hombre&#8230; cuento corto: la chiquilla dijo que estaba con Rosana; que se quedar&iacute;a un ratito m&aacute;s; que ella la ir&iacute;a a dejar y cuando comenz&oacute; a despedirse, me vine&hellip; y ahora qu&eacute; opinas, amigo m&iacute;o?<\/p>\n<p>Yo: opino que&hellip; -me call&eacute;, en cuanto vi a Valeska a menos de dos metros de nosotros.-<\/p>\n<p>Valeska: pedimos otro o seguimos la conversa en otro lado?<\/p>\n<p>Yo: sin saberlo ped&iacute; para todos&hellip; mira de hecho ah&iacute; vienen con la tabla que tambi&eacute;n ped&iacute; por si ten&iacute;amos hambre&hellip;<\/p>\n<p>Con el trago que ped&iacute; para Valeska, no tard&oacute; en quedar arriba de la pelota, solt&aacute;ndosele la lengua de tal forma que las palabras brotaban de su boca como un torrente, un tsunami por largo rato contenido&hellip; Pudimos reproducirlo gracias a la astucia de JC quien lo grab&oacute; en su celular desde la llegada del picadillo y los tragos.<\/p>\n<p>Tras una hora de escucharla, de pronto, guard&oacute; un herm&eacute;tico silencio, inclin&oacute; la cabeza y suspir&oacute;. Que sus mejillas y pecho estuviesen te&ntilde;idas de rojo, denotaba que el alcohol nadaba en su sangre. Cuando la ausencia de conversaci&oacute;n empez&oacute; a parecer inc&oacute;moda, con un r&aacute;pido movimiento, levant&oacute; su rostro, busc&aacute;ndonos. Con intensidad nos mir&oacute;, a ambos, a los ojos. Parec&iacute;a que nos escaneara, tratando de descubrir nuestros pensamientos.<\/p>\n<p>Valeska: Saben guardar secretos&hellip; si les cuento algo&hellip; ustedes me dar&iacute;an su opini&oacute;n?<\/p>\n<p>Yo: por supuesto&#8230;<\/p>\n<p>JC: no faltaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Valeska: quiero que sepan que nunca me arrepiento de nada&hellip; eso&#8230;<\/p>\n<p>Y comenz&oacute;.<\/p>\n<p>Desde ac&aacute;, no ser&eacute; yo el que contar&aacute; la historia, sino que tomar&aacute; el micr&oacute;fono, Valeska, quien relatar&aacute; (en raconto) su incre&iacute;ble historia&hellip;<\/p>\n<p>Antes de comenzar les dar&eacute; algunos tips para que comprendan mejor el contexto. Mi esposo sabe que lo enga&ntilde;&eacute; con un tipo el 2010. Luego de la tormenta, le ped&iacute; perd&oacute;n y &eacute;l, noble como es, lo hizo. &Eacute;l, hasta la fecha, est&aacute; convencido que fue solo eso y nada m&aacute;s. Sin embargo, perd&iacute; la cuenta de todos con los que me he acostado desde que estoy con &eacute;l.<\/p>\n<p>No es que sea malo en la cama o algo por el estilo. El problema soy yo que, a veces, no logro controlar mi calentura y le entro no m&aacute;s. Eso no quiere decir que me acuesto con cualquiera. Solo lo hago con los que quiero sin dejar, por supuesto, desatendido a mi amado esposo. Que por qu&eacute; no lo dejo??? pues porque lo necesito. Por los ni&ntilde;os, por el negocio, por mi estabilidad emocional&#8230; Ahora que lo pienso&#8230; nunca se lo he dicho.<\/p>\n<p>Siempre presumo, incluso con &eacute;l, que la empresa es m&iacute;a, que funciona gracias a que soy la que vendo m&aacute;s carros, pero, para ser honesta, los clientes llegan casi todos listos cuando es &eacute;l quien los atiende. Tal vez nunca se lo diga, pero la verdad es que en este d&uacute;o, yo soy la cara bonita y &eacute;l, el coraz&oacute;n y la cabeza de todo&#8230; En fin&#8230; qu&eacute; les puedo decir&#8230; desde temprana edad he sido caliente.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>A fines de mayo del 2015, un par usuarios de la zona franca austral me compraron dos veh&iacute;culos cada uno, representando aquel negocio la semilla que a la corta germin&oacute;, creci&oacute; y un lucrativo y amargo fruto dio.<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s de la entrega de los carros, uno de los usuarios sure&ntilde;os (Rodrigo), minutos antes de cerrar, se hizo presente con una mujer que buscaba un carro. El rato pas&oacute; y fui despidiendo a todos los dem&aacute;s, qued&aacute;ndonos los tres hasta las 9 pm. Casi al final de la reuni&oacute;n, recibo un mensaje de Rodrigo donde me ped&iacute;a, por favor, que la despachara por pegote.<\/p>\n<p>El auto de la mujer acababa partir y de inmediato, el sure&ntilde;o grandote mir&aacute;ndome a los ojos con deseo, sin rodeos me dijo, -te follar&iacute;a aqu&iacute; mismo, chica calentona-. Con una sonrisa adornando mi cara, repliqu&eacute;, -todos los sure&ntilde;os son puro bla, bla, o t&uacute; eres el &uacute;nico-.<\/p>\n<p>Tuve sexo en la oficina con Rodrigo, sencillamente porque me gustaba. La cuesti&oacute;n, al menos en ese momento, qued&oacute; ah&iacute;, como lo que fue, sexo casual y mediocre, debo agregar. A mi esposo le tir&eacute; el cacho y como siempre, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora bien, los meses pasaron. Agonizaba enero de 2016 cuando Rodrigo, de la nada, volvi&oacute; llamar. El motivo era que el fin de semana siguiente arribar&iacute;a a la ciudad con un suculento negocio para los dos. Los d&iacute;as pasaron lentos. Me devanaba los sesos pensando en cual ser&iacute;a el negocio del cual, el sure&ntilde;o hablaba.<\/p>\n<p>Al llegar, me cont&oacute; que si me la jugaba con todo, tendr&iacute;a la oportunidad de ser los primeros en obtener con la suficiente antelaci&oacute;n la lista de aquellos que ser&iacute;an transferidos a otra destinaci&oacute;n. El due&ntilde;o del tesoro era un militar retirado de unos 60 y tantos a&ntilde;os, radicado ya en Punta Arenas y su cliente por a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Para ello, Rodrigo insisti&oacute; permanentemente en que ten&iacute;a que impresionar, al viejo que me presentar&iacute;a, con el mejor servicio y el m&aacute;s bello carro que le pudiera ofrecer, gui&ntilde;&aacute;ndome el ojo p&iacute;caramente como broche de oro a sus palabras. No pude evitar mirarlo con desprecio.<\/p>\n<p>El casi medio minuto de fr&iacute;o silencio que sigui&oacute; a la conversaci&oacute;n, fue quebrado cuando Rodrigo, en un tono casi de s&uacute;plica, de su boca solt&oacute;:<\/p>\n<p>Rodrigo: usted cree que nosotros podr&iacute;am&hellip;- Al ver mi mano levantada con la palma hacia &eacute;l, call&oacute; de una-.<\/p>\n<p>Yo (Valeska): no y no&hellip; estuvo rico, pero ni tanto tampoco. Adem&aacute;s, nada nuevo tienes para ofrecer por lo que te ofrezco seamos socios de negocios&hellip; nada m&aacute;s&hellip; t&oacute;malo o d&eacute;jalo.<\/p>\n<p>Rodrigo: comprendo&hellip; acepto.<\/p>\n<p>Yo: entonces&hellip; deja ver si te entend&iacute;. El Don Jos&eacute; que me presentar&aacute;s est&aacute; buscando un autom&oacute;vil. La idea es atenderlo bien para que suelte la lista de los transferidos&hellip; Es eso?<\/p>\n<p>Rodrigo: afirmativo.<\/p>\n<p>Yo: y cuando me dijiste que vendr&iacute;a?<\/p>\n<p>Rodrigo: el s&aacute;bado siguiente y estar&aacute; hasta el martes. Debes cerrar ese d&iacute;a para que el lunes solo te quede la notar&iacute;a. Comprendes, cierto?<\/p>\n<p>Yo: perfectamente&hellip; d&eacute;jamelo a m&iacute; no m&aacute;s. Este negocio no se me escapar&aacute;.<\/p>\n<p>El d&iacute;a acordado lleg&oacute; y, en resumen, fue perfecto, pues como siempre la presencia de mi marido result&oacute; impecable. Ese d&iacute;a fui vestida con un vestido de seda muy sexy y corto. Como detalle, no us&eacute; sost&eacute;n, lo que claramente fue decisivo a la hora de lograr el cierre de la venta. Durante toda la reuni&oacute;n, el viejo, no sac&oacute; los ojos de mis piernas o escote. Si bien al principio me trat&oacute; de sra, a mitad de la conversaci&oacute;n ya nos tute&aacute;bamos sin fingida cercan&iacute;a.<\/p>\n<p>Al final, el acuerdo que firmamos el lunes en la notar&iacute;a daba cuenta de la importaci&oacute;n y venta de 3 veh&iacute;culos por la suma de 50 millones de pesos, cancel&aacute;ndose el 50% al momento de la firma y el otro 50% contra entrega. El arribo estaba programado por la naviera entre fines de abril o principios de mayo de ese mismo a&ntilde;o. Adem&aacute;s me pasar&iacute;a la lista con la condici&oacute;n de recibir por cada venta efectiva una conveniente comisi&oacute;n. Est&aacute;bamos felices.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Por diferentes inconvenientes, el embarque y posterior llegada sufri&oacute; un considerable retraso, sin embargo, el 30 de mayo, por mail, le avis&eacute; a Don Jos&eacute; que sus carros llegaban el 3 de junio y que ese mismo d&iacute;a, si todo sal&iacute;a bien, ser&iacute;an entregados. Don Jos&eacute; contest&oacute; casi de inmediato, asegur&aacute;ndome que estar&iacute;an en la ciudad un d&iacute;a antes: Rodrigo, Oscar (due&ntilde;o de uno de los carros) y &eacute;l, para arreglar los detalles al primer d&iacute;a h&aacute;bil de la semana.<\/p>\n<p>Ese lunes, muy temprano por la ma&ntilde;ana (7:30 am), parados fuera de un caf&eacute; c&eacute;ntrico fumando, esperaban por m&iacute; los tres ping&uuml;inos. A la distancia los not&eacute; algo nerviosos, mas cuando la distancia se acort&oacute;, lograba verlo con pr&iacute;stina claridad. En cuanto vieron que me acercaba, dejaron de charlar. Fue obvio para m&iacute; que yo era el centro de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Rodrigo, una vez acomodados en nuestra mesa, llam&oacute; al garz&oacute;n. Luego de realizado el pedido, comenzaron los tres a hablar entre ellos sobre temas varios: f&uacute;tbol, militares, autos, como retomando una conversaci&oacute;n anterior y de paso, ignorando mi presencia. Cuando me sent&iacute; cansada de escucharlos (menos de 2 minutos hab&iacute;an pasado), los interrump&iacute;.<\/p>\n<p>Yo: no les voy a negar la importancia que tiene esta venta para nosotros. Detecto desde antes de saludarnos un ambiente tenso que me dice que pasa algo y que ese &ldquo;algo&rdquo; es determinante&hellip; hablen ahora o me levanto y marcho totalmente humillada por un tr&iacute;o de perfectos y arrogantes est&uacute;pidos.<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: disc&uacute;lpenos se&ntilde;ora Valeska&hellip; pero antes que nada, le presento formalmente a uno de mis clientes, el se&ntilde;or Gorta, Oscar Gorta&hellip;<\/p>\n<p>Yo: mucho gusto, caballero&hellip; -le dije r&aacute;pida y desabridamente al nuevo para luego dirigirme a don Jos&eacute;- ahora resulta que de nuevo soy la se&ntilde;ora Valeska&hellip; donde qued&oacute; el Vali o el Chica???<\/p>\n<p>Rodrigo: al grano, don Jos&eacute;, por favor&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: s&iacute;, se&ntilde;or&hellip; Vali&hellip; En cierta medida, un 90% dir&iacute;a yo, que el negocio de los carros es un hecho. Llevo conmigo el 50% faltante, de hecho&hellip; El punto es que no le puedo pasar la lista as&iacute; como as&iacute;&hellip; no puedo&hellip; imag&iacute;nese c&oacute;mo quedo yo si estos atrasos son frecuentes&hellip; me cocinar&iacute;an vivo all&aacute; y lo perder&iacute;a todo&hellip;<\/p>\n<p>En ese momento lo tuve todo claro. Supe que aquel viejo cochino de mediana edad (55) quer&iacute;a &ldquo;servicios especiales&rdquo; de mi parte a cambio de la lista. Sus ojos, sedientos de lujuria al menos as&iacute; me lo confirmaban. Observ&eacute; a los otros dos que por sus miradas detect&eacute; que estaban de acuerdo con lo expresado por el viejo. Orden&eacute; las palabras en mi cabeza y les dije,<\/p>\n<p>Yo: Don Jos&eacute;, para empezar, este error en los tiempos fue m&iacute;o, pues le di los tiempos ideales y lo normal es aumentar a ese lapso de tiempo dos o tres meses para evitar, precisamente lo que me acaba de decir&hellip; ahora, don Jos&eacute;, sepa usted que si hay algo que yo pueda hacer para cambiar el &ldquo;no puedo&rdquo; por un &ldquo;s&iacute; puedo&rdquo;, le ruego no dude en coment&aacute;rmelo&hellip; por favor, sin verg&uuml;enza&hellip; tiene el permiso de hablar de lo que sea&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: bueno&hellip; en ese caso, si usted accede a juntarse con nosotros tres, hoy mismo, a la hora que usted estime conveniente en un lugar apropiado que oportunamente le se&ntilde;alaremos para por tres horas hacerla nuestra&hellip; Los l&iacute;mites los impondr&aacute;, por supuesto, usted&hellip; Si acepta, la lista es suya desde este mismo momento&hellip; qu&eacute; me dice?<\/p>\n<p>Yo: cu&aacute;ntos nombres tiene la lista?<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: 26.<\/p>\n<p>Yo: Acepto, pero con dos condiciones&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: pero a&uacute;n no le he dicho qu&eacute; queremos hacer&hellip;<\/p>\n<p>Yo: no es necesario, ya lo s&eacute;&hellip; Escuchar&aacute; mis condiciones?<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: la escucho.<\/p>\n<p>Yo: la primera es que si no le vendo al 50% de los nombres de la lista en las fechas indicadas para ello, me compensar&aacute; a mi entera satisfacci&oacute;n en lo que proporcionadamente le solicite: sea esto que haga, me d&eacute; o deje de hacer&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: le doy mi palabra, se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Yo: y la segunda es&hellip; quiero me prometa, bajo juramento, que me conseguir&aacute; las listas de las otras ramas&hellip; s&eacute; de buena fuente que conoce a sus pares y que es amigo de uno de ellos y que mantiene buenas relaciones con los otros 3&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: y si no las consigo todas?<\/p>\n<p>Yo: me compensar&aacute;s prometiendo exclusividad y que publicitar&aacute;s a mi empresa entre tus compa&ntilde;eros y cosas por el estilo&hellip; eso lo podemos arreglar&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: eso es todo???<\/p>\n<p>Yo: No&hellip; no me gustan los lugares corrientes o vulgares; bebo champagne helado en una copa decente, al menos de vidrio y por sobre todo, cero tolerancia a la violencia, sobre todo a la f&iacute;sica&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: Entiendo&hellip; Me parecen razonables sus peticiones por lo que evidentemente estamos dispuestos a cumplirlas. Entender&eacute; que con esto el acuerdo est&aacute; sellado por lo que pasar&eacute; a preguntarle por su disponibilidad&hellip;<\/p>\n<p>Yo: inmediata y por toda la ma&ntilde;ana&hellip; Ah&hellip; una &uacute;ltima cosa&hellip; &eacute;l &ndash;apuntando a Rodrigo- no puede estar presente&hellip; no lo quiero tener cerca. Y necesito un poco de tiempo para prepararme&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: -se miraron y asintieron- En ese caso, una hora despu&eacute;s de la notar&iacute;a, le enviar&eacute; por mensaje la hora y direcci&oacute;n a la cual deber&aacute; asistir. Sea puntual, pues la estaremos esperando. Antes de ir por la firma y si usted me permite el atrevimiento, Rodrigo aqu&iacute; le presentar&aacute; en letra manuscrita nuestro singular cuasi contrato. L&eacute;alo por favor. Ver&aacute; que contiene los t&eacute;rminos que exigimos de usted a cambio de la lista y la leal promesa de conseguir las otras similares de mis pares.<\/p>\n<p>Yo: p&aacute;salo&hellip; -sin siquiera leer el t&iacute;tulo, lo firm&eacute;.-<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: perfecto&hellip; entonces&hellip; nos vamos a la notar&iacute;a?<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana fr&iacute;a y despejada avanz&oacute;. A las 8:30 am a&uacute;n estaba fresco el clima por lo que lo &uacute;nico que hice antes de ir por mi lista, fue guardar el dinero y cambiarme el abrigo por uno negro y largo. Acababa de decidir quitarme los calzones cuando el esperado mensaje lleg&oacute;. Las detalladas instrucciones no daban posibilidad a la equivocaci&oacute;n. Dec&iacute;a: Sra Valeska, debe dirigirse al hotel Diego de Almagro y en recepci&oacute;n preguntar por Eduardo Reyes. &Eacute;l le dir&aacute; el resto para llegar.<\/p>\n<p>Eduardo, result&oacute; ser un chico de unos 24 a&ntilde;os, 1,70 mts. moreno, atractivo y atl&eacute;tico cuerpo. En cuanto cruc&eacute; el umbral de la entrada, Eduardo, con gestos de su alzada mano, llam&oacute; mi atenci&oacute;n. Me acerqu&eacute; sin dudarlo.<\/p>\n<p>Eduardo: buenas noches, se&ntilde;ora. Es usted la persona que busca a Don Jos&eacute;, no es as&iacute;?<\/p>\n<p>Yo: entonces supongo que t&uacute; eres Eduardo Reyes&hellip; qu&eacute; tienes qu&eacute; decirme, chico?<\/p>\n<p>Eduardo: el se&ntilde;or me pidi&oacute; lo excusara por su demora. Llegar&aacute; con unos 30 minutos de retraso, por lo que me solicit&oacute; adem&aacute;s, atenderla y cumplir con sus deseos en su ausencia. Desea pasar al bar o directo a la habitaci&oacute;n para esperar, mi se&ntilde;ora?<\/p>\n<p>Yo: est&aacute; bien&hellip; a pesar de la hora (8:50 am) quiero ir al bar&hellip; te acepto una copa de champagne. Me sentar&eacute; all&aacute;, -se&ntilde;alando con el dedo una mesa media escondida entre unos grandes maceteros y la pared. &#8211;<\/p>\n<p>Eduardo: hago que se lo lleven de inmediato, se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Yo: y por qu&eacute; no me lo traes t&uacute;? &ndash;le dije toda coqueta-<\/p>\n<p>Eduardo: Estoy en turno hasta las 4 de la tarde y debo estar en la recepci&oacute;n&hellip; pero si la se&ntilde;ora a esa hora a&uacute;n est&aacute; por ac&aacute;, con gusto la atender&eacute;.<\/p>\n<p>Yo: gracias&hellip; eres muy dulce&hellip;<\/p>\n<p>Estaba algo nerviosa y lo not&eacute; cuando en menos de 10 minutos ya hab&iacute;a bebido 3 copas llenas del burbujeante brebaje y comenzaba a sentirlo. El cuarto trago llegaba cuando ya los otros tres anteriores viajaban por mi sangre como Pedro por su casa. Quer&iacute;a estar ebria, pero tambi&eacute;n necesitaba estar bien para tratar de llevar la situaci&oacute;n como me conviniera. Los sure&ntilde;os llegaron en el momento en el que vaciaba la cuarta copa. El reloj del bar anunciaba que eran las 9:20 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: -a&uacute;n a unos 8 metros de distancia- disc&uacute;lpanos Valeska, pero tu presencia aqu&iacute;, me deja onerosamente endeudado con su persona&hellip; perm&iacute;tame resarcirla de inmediato. Tome, -dijo en cuanto qued&oacute; parado frente a m&iacute;, al otro lado de la mesa. Lo flanqueaban Rodrigo y Oscar. Luego agreg&oacute;,- se sirve otro, dama?<\/p>\n<p>Yo: no&hellip; a lo que vinimos, mejor ser&aacute;&hellip; solo tenemos un par de horas antes que los autos bajen del barco&#8230; -y pens&eacute; mientras despu&eacute;s de verificar lo que era, guardaba en mi bolso,- lo que r&aacute;pido se empieza, r&aacute;pido termina-.<\/p>\n<p>Oscar: c&oacute;mo usted lo diga, se&ntilde;ora&hellip;<\/p>\n<p>Rodrigo: Pase usted primero entonces, -me dijo, pas&aacute;ndome la tarjeta que abr&iacute;a la puerta- yo los sigo. Necesito hablar con Eduardo y adem&aacute;s, no estoy invitado.<\/p>\n<p>Yo: oh, vamos&hellip; no seas infantil&hellip; puedes estar all&iacute;&hellip; escuchaste bien&hellip; estar, ocupar un espacio f&iacute;sico&hellip; nada m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>En cuanto la puerta se abri&oacute;, cada uno de nosotros tom&oacute; un rumbo diferente. De esa manera, Oscar, fue por unos tragos, Oscar encendi&oacute; la m&uacute;sica y corri&oacute; las cortinas mientras yo tomaba asiento en el sitial m&aacute;s alejado de la entrada. Tras unos cuantos minutos de ajetreo, los dos tipos convergieron donde me encontraba.<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: -pas&aacute;ndome una copa llena- tome&hellip; c&oacute;mo lo hacemos???<\/p>\n<p>Yo: que les parece que bebamos un poco mientras llega el p&aacute;nfilo de Rodrigo&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: es usted una mujer muy audaz, Valeska&hellip;<\/p>\n<p>Oscar: audaz y bella&hellip;<\/p>\n<p>Yo: jajaja&hellip; gracias por los piropos&hellip; y miren quien acaba de llegar&hellip; que bueno&hellip; a ver qu&eacute; hora es&hellip; -mientras hablaba en mi mente solo hab&iacute;a un pensamiento&hellip; lo tienes&hellip; ahora a pagar el precio, pero lo tienes&hellip;- Ahora esc&uacute;chenme por favor&hellip; no es no&hellip; si me hacen da&ntilde;o, mejor me matan, porque les juro que me dedicar&eacute; el resto de mis d&iacute;as a arruinarles la vida&hellip; ni sue&ntilde;en con que les pasar&eacute; el culo, por lo que tambi&eacute;n mejor olv&iacute;dense de las dobles penetraciones y otras vainas similares&hellip; me tendr&aacute;n, pero en mis t&eacute;rminos o nada&hellip; -y pens&eacute;, puta, pero con clase.-<\/p>\n<p>Oscar: al menos a m&iacute; y creo que a ustedes tambi&eacute;n, parecen justas y adecuadas sus peticiones, las que acataremos a rajatablas. Quiere otra copa?<\/p>\n<p>Yo: por favor&hellip; gracias&hellip;<\/p>\n<p>Don Jorge: est&aacute; usted satisfecha, mi dama?<\/p>\n<p>Yo: hasta ahora, si&hellip;<\/p>\n<p>Don Juan: entonces, como nada dijo del trato verbal, siento que tengo la libertad para decirle lo siguiente&hellip; desde ahora, dejar&aacute;s de ser la se&ntilde;ora Valeska para pasar a ser nuestra puta, por lo que nos dirigiremos a ti en esos t&eacute;rminos&hellip; Dicho lo anterior, -tom&oacute; de mi brazo para ponerme de pie y continu&oacute;.- ahora te dejas de hablar, quitas la ropa, te subes a la cama y nos esperas en cuatro&hellip; mientras nosotros nos preparamos&hellip; -al ver que no reaccionaba de inmediato, elevando la voz, repiti&oacute;,- AHORA!!!<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a desvestirme r&aacute;pidamente, como si me fuera a tomar una ducha. Tanto don Jos&eacute; como Oscar de puro calientes que estaban casi no pusieron atenci&oacute;n mientras me despojaba de lo &uacute;nico que llevaba aparte de las botas: mi vestido. Solo Rodrigo se dio cuenta de la ausencia de ropa interior y su bulto fue evidente debajo del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Tuve que esperar menos de un minuto para sentir sobre mi gl&uacute;teo derecho la primera mano de la ma&ntilde;ana. Moderadas nalgadas y toscas caricias eran acompa&ntilde;adas con insultantes frases emitidas por diferentes voces como: que puta m&aacute;s rica eres o te daremos la verga que te falta, chica putita o ep&iacute;tetos sencillos como perra, zorra, zorra infiel, puta caliente y escatolalias similares.<\/p>\n<p>Si bien llegu&eacute; a ese lugar pensando que era solo un trabajo que terminar, esa idea comenz&oacute; a derrumbarse antes incluso de lo que hab&iacute;a pensado pudiese pasar, pues el trato de puta escort que recib&iacute;a, impensadamente comenzaba a excitarme.<\/p>\n<p>Por algunos minutos que no pasaron de los cinco, entre don Jos&eacute; y Oscar se turnaron para tocar, morder, chupar, lamer, besar, apretar y gentilmente golpear mi cuerpo con las pullas y v&iacute;tores de Rodrigo como tel&oacute;n de fondo y bizarro complemento para mis a&uacute;n reprimidos gemidos.<\/p>\n<p>Estuvieron a punto de lograr que acabara en dos oportunidades, antes que don Juan me penetrara. El viejo, siempre a lo perrito y de manera brusca, pero sin dolor, clav&oacute; su corta y gruesa verga en mi co&ntilde;o solo para iniciar una fren&eacute;tica follada, que se extendi&oacute; por menos de 3 minutos. Con Oscar, una vez reemplazado don Jos&eacute;, fue m&aacute;s o menos igual.<\/p>\n<p>En menos de una hora, los dos cacheros de las pampas patag&oacute;nicas estaban fuera de combate y sin siquiera con sus manos o lenguas, lograron hacerme acabar. Estaba caliente y quer&iacute;a mi orgasmo. Despu&eacute;s de dudarlo un par de segundos, con un adem&aacute;n de mi mano, llam&eacute; a Rodrigo.<\/p>\n<p>A&uacute;n vestido, frot&aacute;ndose la verga por encima del pantal&oacute;n, obediente lo hizo de inmediato. Al llegar a mi lado, casi con desesperaci&oacute;n baj&oacute; el cierre para ofrecerle a mi boca su delgada, larga y erecta verga la que acept&eacute; de inmediato.<\/p>\n<p>Chup&eacute; con devoci&oacute;n esa verga por largo rato. Estaba afanada en ello, cuando en r&aacute;pidos movimientos, me tomaron por las caderas y penetraron, foll&aacute;ndome desde la primera estocada con un r&aacute;pido y profundo mete y saca.<\/p>\n<p>Como comenz&oacute; a producirme dolor, me acost&eacute; completamente de vientre sobre la cama, quedando mi boca al borde de la cama con la verga de Rodrigo hasta la mitad y la verga de Oscar en mi a&uacute;n excitado, pero ya mal tratado y dolorido co&ntilde;o.<\/p>\n<p>En esos instantes, don Jos&eacute;, al notar que mis ojos se cerraban al tener la verga de Rodrigo llenando mi boca, tom&oacute; su celular y tom&oacute; una foto. A&uacute;n con los ojos cerrados, vi el resplandor de todas formas lo que verdaderamente me molest&oacute;. Detuve la fiesta entre insultos y golpes al aire.<\/p>\n<p>Yo: desgraciado&hellip; o la borras justo ahora delante de mis ojos o pesco mis cosas y me voy en este mismo momento&hellip;<\/p>\n<p>Don Jos&eacute;: disc&uacute;lpame, me dej&eacute; llevar&hellip; lo har&eacute;, pero antes quiero que la mires&hellip;<\/p>\n<p>Yo: m&aacute;ndamela ahora&hellip; y ahora b&oacute;rrala&hellip; -mir&eacute; mi reloj de pulsera. Ni una hora y media hab&iacute;a pasado- rompieron el acuerdo&hellip; Acaban ustedes dos y se acaba&hellip; y si a usted no se le para antes de eso, pas&oacute; la vieja no m&aacute;s&hellip; ahora sigamos, que me quiero ir&hellip;<\/p>\n<p>Entonces, acost&aacute;ndome mirando al techo, abr&iacute; las piernas y apuntando a Oscar le dije, -t&uacute; primero, ven.- Unos minutos despu&eacute;s, Oscar, era reemplazado por el viejo quien hab&iacute;a logrado una media erecci&oacute;n, pero suficiente dado lo mojado que estaba el co&ntilde;o. El viejo dur&oacute; unos cuantos suspiros antes de acabar en mi est&oacute;mago entre sonoros quejidos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todos, por fin, era el turno de Rodrigo. En cuanto lleg&oacute; a la cama, le ped&iacute; se acostara para cabalgar su dura polla. Sab&iacute;a que en esa pose poco ser&iacute;a lo que aguantar&iacute;a. Ya no me interesaba el orgasmo (lo buscar&iacute;a con mi esposo). La prioridad n&uacute;mero uno era terminar con esto. Finalmente, mi idea tuvo el efecto buscado, pues menos de dos minutos despu&eacute;s, el sure&ntilde;o acababa en mi co&ntilde;o grit&aacute;ndome lo puta y bruja que era.<\/p>\n<p>Cuando me encontraba a medio vestir, medio minuto despu&eacute;s, comenzaron sus reclamos que no consider&eacute; hasta cuando aparecieron las amenazas. En ese momento los detuve con el mismo gesto de la mano alzada con la palma extendida.<\/p>\n<p>Yo: miren los jetones&hellip; no me vengan con esos cuentos&hellip; si me juegan chuecos, sus vidas se arruinan&hellip; comp&oacute;rtense como los hombres y caballeros que dijeron en alg&uacute;n momento ser y c&aacute;llense&hellip; -Continu&eacute; con mi perorata mientras me vest&iacute;a. Una vez con la ropa puesta, me acerqu&eacute;, siempre halando en voz alta, a la puerta. Una vez abierta, me di la vuelta y remat&eacute;-. Deber&iacute;a darles verg&uuml;enza&hellip; a&uacute;n no me han pagado mis servicios de puta&hellip; as&iacute; que o me depositan de aqu&iacute; a la noche 200 mil cada uno o ya lo saben&hellip; -cerr&eacute; la puerta con un sonoro portazo.-<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Con una mezcla de frustraci&oacute;n y alegr&iacute;a llegu&eacute; a mi departamento. Como cualquier d&iacute;a h&aacute;bil, estaba vac&iacute;o. Me tom&eacute; una caliente y larga ducha durante la cual, empero, no me masturb&eacute;, porque sab&iacute;a que eso no lograr&iacute;a satisfacerme. Antes de meterme a la tina, llam&eacute; a mi esposo, pidi&eacute;ndole que regresara a la casa porque lo necesitaba con urgencia. Terminaba de esparcir crema por todo mi cuerpo cuando siento que entra, como una tromba, al dormitorio.<\/p>\n<p>Esposo: qu&eacute; necesitas. Vali&hellip; wow&hellip; qu&eacute; bella eres&hellip; nunca me canso de mirarte&hellip; lo sab&iacute;as, peque&ntilde;a diablilla, cierto???<\/p>\n<p>Yo: mi conchita est&aacute; palpit&aacute;ndo y me dice que quiere tu rica vergota para jugar con ella&hellip;<\/p>\n<p>Esposo: -desvisti&eacute;ndose r&aacute;pidamente- pues en ese caso, trataremos de darle en el gusto a esa bella y golosa conchita&hellip;<\/p>\n<p>Con sus manos y lengua en un par de minutos logr&oacute; excitarme tanto que me hizo acabar tan brutalmente que tuve ganas nuevamente, una hora despu&eacute;s. Hicimos el amor por largo rato, acabando tres veces, logrando los dos, en la &uacute;ltima, el cl&iacute;max al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Tan deseosa estaba que el suertudo de mi esposo me pudo follar y tratar, a petici&oacute;n m&iacute;a, como si yo fuera una puta contratada y dispuesta a todo. As&iacute;, tap&oacute; y acab&oacute; en mis tres agujeros una vez en cada uno en lo que estoy segura ser&aacute; una sesi&oacute;n que siempre recordar&aacute;. (yo igual)<\/p>\n<p>Esposo: estabas caliente, amor&hellip; me gusta cuando eres as&iacute; conmigo&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -en la cocina, lavando platos mientras mi esposo preparaba la ensalada.- y a m&iacute; me gusta serlo&hellip; estuvo rico, chini&hellip; de postre podr&iacute;amos volver a hacerlo&hellip;<\/p>\n<p>Esposo: jejeje&hellip; por supuesto que s&iacute;&hellip; pero ahora me podr&iacute;as contar el desenlace de la teleserie de ese usuario de punta arenas y sus compipas&hellip; sabes, antes que empieces, quiero decirte que no me agrada ni el viejo ni ese Rodrigo&hellip; andan con secretos&hellip;<\/p>\n<p>Yo: naaaa&hellip; son unos pueblerinos tontos&hellip; y ahora que me lo recuerdas, le tengo que mandar algo que se me olvid&oacute; al viejo&hellip; dame permiso&hellip;<\/p>\n<p>Esposo: tan secreto es que no lo puedes mandar desde ac&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Yo: es que tengo el 1% de carga, voy a la pieza. Vuelvo al tiro.<\/p>\n<p>A partir de ahora, vuelvo como relator en lugar de Valeska.<\/p>\n<p>Los dedos se mov&iacute;an sin tocar el celular, imitando la acci&oacute;n de estar escribiendo el mensaje de texto. Ten&iacute;a la mirada perdida, m&aacute;s all&aacute; de la pantalla. Suspir&oacute; una, dos veces. Levant&oacute; la vista, busc&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>Vali: -sin dejar de mirarnos a los ojos- a veces me siento mal por enga&ntilde;ar a mi chini, pero es necesario hacerlo para estar bien los dos&hellip; Lo amo o eso creo, me gusta el sexo con &eacute;l, pero ni con &eacute;l ni con nadie, es suficiente&hellip; soy una puta caliente y lo acepto&hellip;<\/p>\n<p>Yo: eso no lo sabemos a ciencia cierta&hellip; verdad JC?<\/p>\n<p>JC: est&aacute;s en lo cierto, amigo&hellip;<\/p>\n<p>Vali: por qu&eacute; dicen eso???<\/p>\n<p>Yo: porque a&uacute;n, despu&eacute;s de medio a&ntilde;o de lo que acabas de contarnos, veo que sigues enga&ntilde;&aacute;ndolo clandestinamente y eso que reci&eacute;n venimos conoci&eacute;ndote&hellip;y adem&aacute;s porque hay que ver para creer&#8230; o eso dicen&#8230;<\/p>\n<p>Vali: Vali: no digas estupideces, Cri&hellip; d&eacute;jalo as&iacute;&hellip; Mejor me voy&hellip; ustedes solo me juzgan&hellip;<\/p>\n<p>JC: Nadie te est&aacute; juzgando&hellip; El tema es que ni mi amigo ni yo tenemos antecedentes que prueben concretos que prueben que eres una puta caliente&hellip; En cambio, solo contamos con la caliente historia de una mujer en estado de ebriedad, en medio de una juerga con dos hombres a los que acaba de conocer&hellip;<\/p>\n<p>Yo: as&iacute; que t&oacute;mate otro trago a ver si lo terminamos de comprobar&hellip;<\/p>\n<p>Vali: jajaja&hellip; tontos&hellip; ahora d&eacute;jenme contarles el final po&hellip; queda poquito&hellip;<\/p>\n<p>JC: pues dale&hellip;<\/p>\n<p>Vali: en el trayecto, mis dedos se movieron a la velocidad de la luz. El mensaje que borr&eacute; en cuanto confirm&eacute; su lectura dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;Don Jos&eacute;, Rodrigo y Oscar&hellip; quiero partir d&aacute;ndoles las gracias por el negocio que hoy sellamos y por aquellos negocios que en el futuro estoy segura fruct&iacute;feros ser&aacute;n. Les recuerdo que los tres aparecen foll&aacute;ndose a una puta en una imagen que de hacerse p&uacute;blica en su pueblo, acabar&iacute;a con sus reputaciones y actuales vidas. Les reenv&iacute;o una copia corregida de manera que solo ustedes han quedado reconocibles, pues me parece justo que los 4 tengamos una copia. Finalizar&eacute; mis palabras con algo que quise decirles en sus caras, pero por miedo no lo hice. Quiero que sepan que es la primera vez que tengo sexo sin siquiera un m&iacute;sero orgasmo&hellip; P&oacute;ngale ojo a sus esposas porque me tinca que est&aacute;n insatisfechas y eso es peligroso, chiquillos&hellip; No olviden el dep&oacute;sito&hellip; hasta nunca.<\/p>\n<p>Al terminar la historia, la mirada vac&iacute;a de Valeska, luego de uno o dos pesta&ntilde;eos, volvi&oacute;. Mir&oacute; su celular&hellip; Todos miramos la hora. La una y media. Al levantar los ojos y encontrarse nuestras miradas en su rostro de ni&ntilde;a buena se dibuj&oacute; una enigm&aacute;tica sonrisa.<\/p>\n<p>No sab&iacute;amos si era cierto lo que acab&aacute;bamos de escuchar, pero en ese momento muy poco nos import&oacute;, pues la verdad, todos hab&iacute;amos quedado ultra prendidos y calientes&hellip; Prueba de ello fue que no pude evitar una tremenda erecci&oacute;n que por estar al lado de Valeska, no logr&eacute; ocultar aunque ella se hizo la desentendida&hellip;<\/p>\n<p>Este es el fin de la precuela de &ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esclava-del-placer\/\">Esclava del placer<\/a>&rdquo;, el cual fue publicado primero y donde les cuento lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s de finalizado el relato en aquella caliente e inolvidable noche, donde realmente conocimos a Valeska y hasta donde pod&iacute;a llegar su puteria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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