{"id":41089,"date":"2023-02-22T23:00:00","date_gmt":"2023-02-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-22T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-22T23:00:00","slug":"que-viva-la-diversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/que-viva-la-diversion\/","title":{"rendered":"\u00a1Que viva la diversi\u00f3n!"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41089\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con mi esposa tenemos claro que, si se despierta alg&uacute;n deseo o curiosidad sobre lo sexual en nuestro matrimonio, solo tiene que comunicarse, lo consideramos y vemos si es viable la aventura. Hasta ahora todo ha funcionado sin mayores contratiempos. A veces se dan las cosas, otras veces no. A veces la realidad supera la fantas&iacute;a y otras veces no. En algunas ocasiones las situaciones simplemente surgen sin tanto preparativo ni planeamiento.<\/p>\n<p>Es claro que ella aprovecha las circunstancias y, si la oportunidad aparece, por qu&eacute; no hacerlo. Se trata de calmar las ganas si la energ&iacute;a sexual est&aacute; disparada y las ganas aparecen. No siempre las cosas fluyen como quisi&eacute;ramos, pero la mayor&iacute;a de las veces las cosas se han dado. No hay inter&eacute;s de mi mujer de comportarse como una puta, aunque las experiencias que hemos tenido dar&iacute;an pie a pensar que es as&iacute;. &iexcl;No! Simplemente, ante la apertura que hay para que cada uno se sienta libre de expresar su sexualidad y calme su calentura como mejor le parezca y crea conveniente, se aprovecha cada oportunidad que se presenta.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s del intercambio sexual con otros, fuera del matrimonio, existen un sin fin de motivaciones. Ella quiere sentir que es apreciada y deseada por los hombres, que sigue vigente su capacidad de seducci&oacute;n si lo desea, que los hombres la encuentren atractiva y darse el gusto de escoger y disponer de ellos a su antojo, que tiene la libertad para decidir cu&aacute;ndo, en qu&eacute; momento y con qui&eacute;n tener un encuentro, y que puede disfrutar de su sexualidad de la mejor manera posible sin que la relaci&oacute;n matrimonial se vea lesionada y se mantenga la aventura como un prop&oacute;sito de pareja.<\/p>\n<p>No hay un patr&oacute;n definido cuando le surge a ella el impulso de tener una aventura. Algo en su interior la motiva y, sabiendo que hay complicidad de mi parte, la posibilidad de tener una experiencia se pone a andar. Nunca tenemos claro los m&oacute;viles de tiempo, modo y lugar. Aparece la tentaci&oacute;n y activamos los mecanismos para tratar de lograr el prop&oacute;sito. A m&iacute; me gusta observar, claro est&aacute;, y a ella, por supuesto, copular. Nunca est&aacute; de por medio hacer algo para el otro. Si se da la aventura, los dos sacamos provecho.<\/p>\n<p>Tenemos establecido, eso s&iacute;, que, si queremos lograr un ligue, pues tenemos que acudir a donde la gente, especialmente los hombres, van con esa intenci&oacute;n. Nuestro escenario preferido son las discotecas, especialmente aquellas que est&aacute;n situadas convenientemente en proximidades de moteles, bares o sitios de encuentros swingers. Hasta ahora, esa estrategia no ha fallado. Si ella anda de cacer&iacute;a, de seguro en aquellos lugares encuentra la presa que le gusta. Pero no siempre es as&iacute;.<\/p>\n<p>Alguna vez, ella me acompa&ntilde;&oacute; a un evento acad&eacute;mico, un congreso de la industria aeron&aacute;utica, que versaba sobre temas de seguridad a&eacute;rea. El evento ten&iacute;a lugar en Miami y la idea era que, mientras yo asist&iacute;a a las conferencias, ella tuviera la oportunidad de conocer la ciudad y sus atracciones. Hab&iacute;amos revisado las opciones cuando nos registramos en el hotel y ella hab&iacute;a decidido visitar algunos lugares de inter&eacute;s. De ese modo estar&iacute;a ocupada mientras yo atend&iacute;a los compromisos acad&eacute;micos. Despu&eacute;s, en la tarde, nos reunir&iacute;amos para compartir otras actividades, ya que parte de la programaci&oacute;n inclu&iacute;a cocteles, comidas, presentaciones art&iacute;sticas y dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Mientras yo atend&iacute;a las conferencias, ella, disponiendo de su tiempo, decid&iacute;a a solas su rutina de paseo y, en esa t&oacute;nica, pregunt&oacute; en la recepci&oacute;n del hotel sobre las opciones disponibles. Le propusieron realizar un city tour para que se familiarizara con las ofertas tur&iacute;sticas y sitios de atracci&oacute;n en la ciudad, de manera que pudiera decidir posteriormente qu&eacute; lugar quisiera visitar con m&aacute;s disponibilidad de tiempo. Y, considerando que era una buena opci&oacute;n, opt&oacute; por realizar el recorrido.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu&eacute;s vino a recogerla un muchacho, morenito &eacute;l, quien se present&oacute; como su anfitri&oacute;n para realizar el recorrido. Le indico, utilizando un mapa, c&oacute;mo se desarrollar&iacute;a el recorrido. No ser&iacute;an m&aacute;s de cuatro horas para estar de vuelta en el Hotel, as&iacute; que mi esposa estuvo de acuerdo y, aprovechando que era un d&iacute;a soleado, partieron. En ese viaje, b&aacute;sicamente, le mostraron la ciudad, el centro, las playas, los parques, los museos, las atracciones acu&aacute;ticas y le mencionaron algunos sitios de potencial inter&eacute;s, como &ldquo;Hollywood&rdquo;, una playa nudista.<\/p>\n<p>En la tarde, cuando nos encontramos, ella se mostr&oacute; muy animada con la actividad realizada durante el d&iacute;a, sin mayores comentarios. Todo era nuevo y le llamaba su atenci&oacute;n. De hecho, hubo varios sitios que despertaron su inter&eacute;s y me coment&oacute; sobre la posibilidad de irlos a visitar juntos, si quedaba tiempo libre para hacerlo. Por lo dem&aacute;s, aquel d&iacute;a, atendimos una velada social preparada por los organizadores de los seminarios. Y todo transcurri&oacute; sin contratiempos.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, en la ma&ntilde;ana, me desped&iacute; para continuar con las conferencias del d&iacute;a. Ella, como hab&iacute;amos acordado, ver&iacute;a que opciones tendr&iacute;a para pasar el tiempo y mantenerse entretenida. En la tarde, cuando nos encontramos, me cont&oacute; que hab&iacute;an ido a realizar un recorrido por la costa, visitando las playas m&aacute;s renombradas, llegando incluso hasta West Palm Beach, donde visitaron el museo en la estaci&oacute;n del tren. Me indic&oacute; que le hab&iacute;an propuesto realizar un tour nocturno para visitar los lugares de entretenimiento m&aacute;s renombrados, pero, dado que yo ten&iacute;a compromiso con la organizaci&oacute;n, las actividades se cruzaban.<\/p>\n<p>Bueno, pens&eacute; yo, podemos ir ma&ntilde;ana. A qu&eacute; hora, indic&oacute; ella. &iquest;Acaso no es la clausura de tu evento? S&iacute;, es cierto, contest&eacute;. Tendremos que volver en otro momento, pens&eacute; en voz alta. Y vi contrariedad en la expresi&oacute;n de su semblante, as&iacute; que pregunt&eacute; &iquest;qu&eacute; opciones tienes en mente? Pues, no s&eacute;. Me llama la atenci&oacute;n hacer ese recorrido en vez de ir al evento de esta noche. Seguro es igual o parecido al que fuimos ayer.<\/p>\n<p>De seguro as&iacute; ser&iacute;a, tambi&eacute;n lo pens&eacute;, pero yo ya hab&iacute;a dado mi palabra a otros colegas y no quedaba bien desistir a &uacute;ltimo momento. No me sent&iacute;a a gusto evadiendo el compromiso, as&iacute; que, siendo tolerante con ella y sus demandas, le suger&iacute; que se adelantara y que, si me desocupaba temprano, yo me reunir&iacute;a con ella donde estuviera en ese momento. Aunque, la verdad, no lo ve&iacute;a posible. De hecho, con aquella sugerencia, sab&iacute;a que le estaba dando a ella licencia para hacer lo que quisiera, sin estar seguro de qu&eacute; ser&iacute;a.<\/p>\n<p>Ciertamente, el evento de aquella noche se extendi&oacute; m&aacute;s de lo que yo hubiera querido, as&iacute; que volv&iacute; al hotel a eso de la 1 am. Ella a&uacute;n no hab&iacute;a llegado y pens&eacute;, de seguro, que no tardar&iacute;a en hacerlo. No me equivoqu&eacute;. Al poco tiempo ella tambi&eacute;n lo hizo. &iquest;C&oacute;mo estuvo aquello? Pregunt&eacute;. Interesante, contest&oacute;. La oferta de entretenimiento es buena y hay actividades para todos los gustos. Hay que volver con m&aacute;s tiempo. Hablamos de varias cosas, la agenda del d&iacute;a siguiente, detalles del viaje de regreso y opciones para disponer de tiempo libre antes de nuestro viaje. Y la verdad, no hab&iacute;a espacio, porque, terminado el evento de clausura, solo hab&iacute;an unas horas antes de emprender nuestro viaje de regreso.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, la rutina sigui&oacute; igual. Desayunamos juntos y nos despedimos. Ella visitar&iacute;a alg&uacute;n lugar si era de su inter&eacute;s y yo atender&iacute;a los compromisos del seminario hasta poco despu&eacute;s del mediod&iacute;a. En la noche acudir&iacute;amos al evento de clausura y a media ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente estar&iacute;amos saliendo hacia el aeropuerto para emprender nuestro regreso.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al hotel poco despu&eacute;s del mediod&iacute;a y decidimos ir a visitar el &ldquo;Parrot jungle&rdquo; para pasar la tarde realizando alguna actividad. Volvimos a eso de las 6 pm, tom&aacute;ndonos el tiempo necesario para alistarnos y asistir al acto programado. Trat&aacute;ndose de algo bastante formal, ten&iacute;amos que disponer de nuestras mejores galas, as&iacute; que ella se visti&oacute; con un traje negro de coctel, muy elegante y se arregl&oacute; de manera muy llamativa y coqueta. Disfrutamos del evento y volvimos al hotel a eso de las 11 pm.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al hotel, a la entrada, ella salud&oacute; a un muchacho muy afectivamente. Se acerc&oacute; a &eacute;l y, volvi&eacute;ndose a m&iacute;, me invit&oacute; a que fu&eacute;ramos a un lugar que recomendaban, un sitio para bailar, presenciar espect&aacute;culos para adultos y pasar un rato de esparcimiento. Al fin y al cabo, dijo ella, yo me hab&iacute;a perdido las actividades del d&iacute;a anterior. Sin darle vueltas al asunto, aunque no ten&iacute;a planes en mente, acept&eacute;. &iquest;Qui&eacute;n nos lleva? Pregunt&eacute;. Felipe, contest&oacute; ella. &iquest;Quien? Pregunt&eacute;. El, contest&oacute; ella se&ntilde;al&aacute;ndome a un hombre joven. Pero, &iquest;nos lleva y nos trae? S&iacute;, respondi&oacute;. Ya todo est&aacute; arreglado. Ok, dije, sin darle tantas vueltas al asunto.<\/p>\n<p>Subimos al auto, guiados por el joven Felipe, un mulato apuesto, quien nos llev&oacute; a un lugar llamado &ldquo;Miami male strippers unleashed&rdquo;, que, ciertamente, pudiera ser un sitio para distraer los gustos de mi esposa. En el lugar hab&iacute;a hombres de todos los tama&ntilde;os, colores y sabores. Y ciertamente, desde el principio, not&eacute; en mi esposa la satisfacci&oacute;n de ver tantos hombres, bonitos, como dec&iacute;a ella, atractivos, apuestos y provocativos. Los shows ya estaban en curso cuando llegamos al lugar y los hombres, desnudos, andaban por all&iacute;, haciendo las delicias de las damas presentes, quienes no perd&iacute;an la oportunidad para acariciar sus pectorales bien formados y cuerpos trabajados.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sala de baile y los strippers se mezclaban con las damas que acud&iacute;an a la pista para bailar picarescamente con ellos, acariciar y dejarse acariciar como parte de la diversi&oacute;n. Mi esposa, bien pronto, acudi&oacute; a la sala de baile, en principio para bailar sola, al comp&aacute;s de la m&uacute;sica, en medio de tanta gente, pero bien pronto se vio rodeada y acompa&ntilde;ada de varios hombres, que, coquetos, le hac&iacute;an el juego y parecieran querer captar su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Uno de ellos, bastante atrevido, la despoj&oacute; de su vestido de coctel, all&iacute; mismo, en medio de la pista de baile, dej&aacute;ndola expuesta tan solo con su ropa interior negra de fina lencer&iacute;a. A ella no le import&oacute;. Disfrutaba de la aventura sin recato alguno y se ve&iacute;a dispuesta a lo que sucediera. &iquest;Por qu&eacute; no? Por alguna raz&oacute;n hab&iacute;a escogido ir a ese lugar. Como hab&iacute;a mencionado minutos antes: Ya todo est&aacute; arreglado.<\/p>\n<p>El hombre que bailaba con ella, con una idea clara en mente pensaba yo, parec&iacute;a deleitarse con la sensualidad y coqueter&iacute;a que proyectaba mi esposa con su baile y sus ademanes, tanto, que m&aacute;s temprano que tarde la tom&oacute; de la mano y la llev&oacute; fuera de la pista hacia el segundo piso del lugar, donde hab&iacute;a unas salas medianamente iluminadas, lugar propicio para desatar todas las ganas acumuladas y copular lujuriosamente si hab&iacute;a posibilidad. Pues, bien, con mi esposa, excitada como estaba, la oportunidad se dio.<\/p>\n<p>Yo, curioso, y tambi&eacute;n excitado, les segu&iacute;. El tipo llev&oacute; a mi mujer al fondo del lugar y, en un amplio sof&aacute;, de forma redonda, la recost&oacute;. Con mucha habilidad la acariciaba y, pronto, ya la hab&iacute;a despojado de sus pantis. Era claro, que quer&iacute;a penetrarla y hacerla suya. Pero ella, quiz&aacute; queriendo hacer m&aacute;s perdurable el momento, decidi&oacute; cambiar de posici&oacute;n y prodigarle sexo oral a aquel hombre. El, por lo visto, gustoso, intercambi&oacute; con ella de posici&oacute;n y permiti&oacute; que ella lo atendiera.<\/p>\n<p>Ella se inclin&oacute; sobre &eacute;l, que permanec&iacute;a recostado en el sof&aacute;, para empezar a chupar su pene erecto, pero se mantuvo de pie, de manera que expon&iacute;a sus nalgas desnudas. Hab&iacute;a gente que deambulaba por ah&iacute;, hombres, mujeres y parejas que se iban acomodando en los lugares disponibles, para hacer lo suyo. Pero, mi esposa, con sus nalgas paradas, resultaba provocativa. Tanto as&iacute; que un hombre, desnudo, transe&uacute;nte, con su pene erecto, no tuvo reparo en acomodarse detr&aacute;s de ella y, sin reparo alguno, penetrarla. Ella no se inmut&oacute;. Creo que lo esperaba. Se hab&iacute;a colocado en esa posici&oacute;n, quiz&aacute; pensando en que eso sucediera.<\/p>\n<p>El tipo la penetr&oacute; y empuj&oacute; a gusto su miembro dentro de la vagina de mi mujer, que, disfrutando aquello, sin duda, parec&iacute;a no inmutarse mientras segu&iacute;a mamando el pene de aquel afortunado caballero. Otro hombre se hizo presente. Quien penetraba a mi mujer se retir&oacute; y fue el reci&eacute;n llegado, un hombre m&aacute;s corpulento, quien tom&oacute; su lugar y puso su gran miembro dentro del sexo de mi ansiosa esposa, que, sin duda, se deleitaba con tanta atenci&oacute;n. Ese par de hombres, quiz&aacute; amigos, decidieron intercambiar posiciones y usaron la vagina de mi mujer como objeto de diversi&oacute;n, pues se gozaron de ella turn&aacute;ndose en dos ocasiones. Agradezco que practicaran sexo responsable y que usaran cond&oacute;n, aunque a mi esposa aquello no parec&iacute;a importarle.<\/p>\n<p>Y as&iacute; como aquellos hombres aparecieron de la nada, desfogados sus apetitos sexuales, tambi&eacute;n desaparecieron. Fue entonces cuando el caballero, que recib&iacute;a las caricias bucales de mi mujer, tom&oacute; la iniciativa para hacer lo suyo. Se incorpor&oacute; y se dispuso a penetrarla. Ella, simplemente se coloc&oacute; en posici&oacute;n de perrito sobre aquel sof&aacute;, permitiendo que aquel accediera a ella desde atr&aacute;s, igual que lo hab&iacute;an hecho aquellos tipos instantes antes.<\/p>\n<p>La verga de este macho era imponente y, penetrada m&iacute; esposa, r&aacute;pidamente empez&oacute; a gemir del inmenso placer que el contacto con aquel miembro le produc&iacute;a. El cuerpo de mi mujer empez&oacute; a contorsionarse, respondiendo efusivamente a las embestidas del insistente hombre. Una pareja, se situ&oacute; muy cerquita de ellos, y, curiosa, miraba como aquella pareja, mi mujer y aquel macho, copulaban a gusto. Tuve la sensaci&oacute;n de que quiz&aacute; quer&iacute;an integrarse, pero no hicieron movimiento alguno y, cuando el hombre, acabada su faena, se retir&oacute;. Ellos, discretamente, tambi&eacute;n lo hicieron.<\/p>\n<p>El tipo se despidi&oacute; de mi mujer. Creo que ninguno hablaba espa&ntilde;ol. Y no hab&iacute;a necesidad. Se comunicaron sexualmente y eso era lo que importaba. No hab&iacute;a necesidad de m&aacute;s, pero, habiendo terminado el acto y, tal vez, queriendo decir algo, agradecer o simplemente despedirse, el hombre opt&oacute; por agitar su mano en se&ntilde;al de despedida: &iexcl;adi&oacute;s!<\/p>\n<p>Mi mujer se puso sus pantis y se dispuso a bajar al primer piso. Me encontr&oacute; al salir de la sala, pues ten&iacute;a en la mano su vestido. Se lo puso all&iacute; mismo y bajamos a la planta baja para tomarnos unos tragos y bajar la calentura despu&eacute;s de tremenda faena. La m&uacute;sica sonaba fuerte y no pod&iacute;amos hablar muy bien, as&iacute; que, sin m&aacute;s tentaciones, despu&eacute;s de haber follado a su gusto, optamos por salir de aquel lugar. De todos modos, estaba entretenido el ambiente cuando abandonamos el lugar.<\/p>\n<p>Nos encontramos con Felipe, el conductor, quien nos llev&oacute; de regreso al hotel. Tardamos quiz&aacute; unos cuarenta minutos en el viaje de regreso, tiempo en el cual no pronunciamos palabra alguna. Despu&eacute;s de lo acontecido, quiz&aacute; lo recomendado era descansar y prepararnos para el viaje al d&iacute;a siguiente. Pero, todav&iacute;a hab&iacute;a una sorpresa m&aacute;s, pues, llegados a nuestra habitaci&oacute;n en el hotel, mi esposa dijo que quer&iacute;a ver si pod&iacute;a encontrar algo de beber en las maquinitas que se hallaban en la recepci&oacute;n. Y que no demoraba.<\/p>\n<p>Tard&oacute; varios minutos, as&iacute; que, sal&iacute; de la habitaci&oacute;n para echar una mirada y asomado al balc&oacute;n, me pareci&oacute; verla a ella en el estacionamiento, charlando con Felipe, el conductor. Me caus&oacute; curiosidad que, habi&eacute;ndome dicho que iba a buscar algo de beber, la sorprendiera en compa&ntilde;&iacute;a de aquel hombre. No pasaba nada, sin embargo, pero me asaltaba la duda acerca de los motivos para que ella buscara su compa&ntilde;&iacute;a. Apenas terminaba de imaginarme cosas, cuando ellos se mueven detr&aacute;s de autom&oacute;vil en que hab&iacute;amos viajado, ella se coloca de espaldas a &eacute;l, apoyadas sus manos en el ba&uacute;l del coche y el hombre, habilidoso, levanta su falda, y accede a ella desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Para un voyeur como yo, aquella escena, m&aacute;s que molestarme por tratarse de mi esposa, me cautiv&oacute;. Vi como el tipo empujaba su verga dentro de ella, quien se recostaba su torso sobre el ba&uacute;l del coche. La cosa pudiera ir a m&aacute;s, pens&eacute;, porque me parec&iacute;a inc&oacute;modo que hicieran el amor de esa manera y en ese lugar, sin embargo, no dejaba de mirarlos. Decid&iacute; bajar y acercarme a ellos, que, distra&iacute;dos como estaban, no se percataron de mi presencia hasta que estuve pr&aacute;cticamente a su lado.<\/p>\n<p>Oye, le dije a mi mujer, &iquest;no est&aacute;s inc&oacute;moda haci&eacute;ndolo en este lugar? No quer&iacute;a molestar, respondi&oacute; ella con cierta sorpresa por m&iacute; presencia. Bueno, pero si quer&iacute;as m&aacute;s por qu&eacute; no dijiste. Qu&eacute; vas a pensar, contest&oacute;. Pues nada, respond&iacute;. Ahora soy yo el que quiere ver c&oacute;mo este tipo se da ma&ntilde;as contigo. &iquest;De verdad? replic&oacute;. S&iacute;, de verdad. &iquest;Por qu&eacute; no? Ya te echaste tres al pico esta noche, uno m&aacute;s, qu&eacute; importa. Pero, repuso, a d&oacute;nde vamos, ya est&aacute; amaneciendo. Pues a nuestra habitaci&oacute;n, contest&eacute;. Y acabemos de una vez.<\/p>\n<p>Fuimos a nuestra habitaci&oacute;n y, una vez llegados, y ya entrados en gastos, aquellos no repararon en preliminares ni nada por el estilo, sino que, afanados por hacer lo suyo, se desnudaron de inmediato y se dispusieron a tener su encuentro con todas las de la ley. Ella se tendi&oacute; sobre la cama y &eacute;l, con unas ganas que se le notaban a leguas, se abalanz&oacute; para penetrarla en posici&oacute;n de misionero. Le dio y le dio garrote, como decimos en nuestro pa&iacute;s, hasta que ella, gimiendo de la dicha, le pidi&oacute; descansar.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos y el miembro del hombre, que no dejaba de ser acariciado por mi mujer, volvi&oacute; a despertar. Esta vez ella le pidi&oacute; que se acostara, permiti&eacute;ndole cabalgarlo a su antojo. Ella hizo su trabajo, movi&oacute; su cuerpo para buscar sus mejores sensaciones y disfrut&oacute; de aquel joven hasta que ya no m&aacute;s. Y &eacute;l, para rematar, le pidi&oacute; penetrarla desde atr&aacute;s y venirse con todo vigor. No usaba cond&oacute;n, pero, muy caballeroso, cuando lleg&oacute; el momento, tuvo la cortes&iacute;a de venirse fuera de ella y rociar su espalda con su semen. La jornada hab&iacute;a llegado a su fin.<\/p>\n<p>Ciertamente el ambiente acad&eacute;mico de aquella visita hab&iacute;a derivado en otra cosa. A donde fuere haz lo que vieres dice un refr&aacute;n en mi pa&iacute;s y mi esposa ciertamente lo hab&iacute;a aplicado al pie de la letra. Supe despu&eacute;s que ella ya hab&iacute;a probado la verga de Felipe previamente. El d&iacute;a que visitaron la playa nudista en Hollywood, &eacute;l se desnud&oacute; para acompa&ntilde;arla, la sedujo y, all&iacute; mismo en la playa, le hizo el amor. C&oacute;mo no iba ella a querer probar de nuevo ese miembro si ya nos desped&iacute;amos de aquel lugar y quiz&aacute; nunca m&aacute;s lo volver&iacute;amos a ver. Bueno, la aventura, tal como se hab&iacute;an dado las cosas, hac&iacute;a parte del viaje.<\/p>\n<p>Vi muy golosa y puta a mi mujer aquella noche, y muy dispuesta a todo. Me sorprendi&oacute;, pero me deleitaron en exceso las escenas memorables que presenci&eacute;. &iexcl;Qu&eacute; viva la diversi&oacute;n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Con mi esposa tenemos claro que, si se despierta alg&uacute;n deseo o curiosidad sobre lo sexual en nuestro matrimonio, solo tiene que comunicarse, lo consideramos y vemos si es viable la aventura. 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