{"id":41090,"date":"2023-02-23T23:00:00","date_gmt":"2023-02-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-23T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-23T23:00:00","slug":"casi-una-vida-en-tacos-altos-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/casi-una-vida-en-tacos-altos-1\/","title":{"rendered":"Casi una vida en tacos altos (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41090\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Inicio una serie de relatos que me vinieron a la mente al releer una especie de diario &iacute;ntimo que yo llevaba en mi juventud, y hasta los 35 a&ntilde;os.&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando era muy peque&ntilde;o naci&oacute; mi adoraci&oacute;n por calzarme zapatos de mujer de taco alto. Cada vez que ten&iacute;a una oportunidad, tomaba un par de zapatos de mi madre y los usaba durante horas. En las cercan&iacute;as de mi casa hab&iacute;a varias construcciones abandonadas o en ruinas y yo aprovechaba la soledad de esos lugares para pasearme subido a los tacos. No buscaba sentirme mujer, solo disfrutar la deliciosa sensaci&oacute;n que me proporcionaba caminar con los taquitos puestos. A veces los combinaba con medias de nylon y alguna faldita o jean muy ajustado. Pero no lo hac&iacute;a para parecer una chica, sino para que los zapatos luzcan mejor.<\/p>\n<p>Al tiempo nos mudamos a Mardel y se me complic&oacute; un poco, ya que viv&iacute;amos en un departamento en el 4to piso. Pero mis ganas de andar en tacos pod&iacute;a m&aacute;s que nada. Sal&iacute;a a la madrugada sin hacer ruido, y sub&iacute;a a la azotea, o bajaba al s&oacute;tano. En ambos lugares y a esas horas estaba completamente solo. Pero una noche en el s&oacute;tano cuando gir&eacute; hacia la puerta me encontr&eacute; cara a cara con Don Pedro, el portero del edificio. Qued&eacute; petrificado. Quer&iacute;a que la tierra me tragara. Yo estaba con una pollerita tableada y unos tacos de 10 cm. Y frente a m&iacute;, un hombre que me miraba de arriba a abajo. No sab&iacute;a que hacer.<\/p>\n<p>Ese fue mi paso de un simple fetichismo a la bisexualidad. No pod&iacute;a tomarme por la fuerza, ya que yo ya ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y no era precisamente un debilucho. Pero me chantaje&oacute;. A cambio de su silencio, tuve que dejar que me manoseara y termin&eacute; chup&aacute;ndole la verga por largo rato. En ese momento yo sent&iacute;a asco, pero imaginaba lo que har&iacute;an mis padres si se enteraban. Por lo tanto &quot;me call&eacute; y segu&iacute; chupando&quot;. Cuando termin&oacute; de cogerse mi boca, me dijo que eso se volver&iacute;a a repetir &eacute;l quisiera. Pero a esa edad yo estaba bastante avispado, y recuerdo que le dije:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ah, s&iacute;, mir&aacute; vos! Vos le podr&aacute;s contar a mis viejos que yo uso tacos altos, pero yo le puedo contar a tu mujer y a tu hija lo que acabamos de hacer. Pod&eacute;s pensar que ellas no lo van a creer, pero si les menciono los dos lunares que ten&eacute;s en la verga, la cosa cambia un poco, no? Ahora el que manda soy yo. Me vas a volver a tocar cuando yo quiera y me vas a tener que regalar algunos zapatitos de mi agrado.<\/p>\n<p>El tipo se puso p&aacute;lido, balbuce&oacute; algo y se retir&oacute; del s&oacute;tano. Volv&iacute; a mi departamento y me acost&eacute;. Obviamente no pude dormir. Mis pensamientos eran confusos. Mamarle la verga me asque&oacute;, pero a la vez me excit&oacute;. Al punto que tuve que masturbarme pensando en lo acontecido.<\/p>\n<p>Al mes nos mudamos nuevamente a La Plata y no tuve ning&uacute;n acercamiento m&aacute;s con Don Pedro. Y hasta el d&iacute;a de hoy, no tengo en claro si fue un alivio o lo lamento. Ma&ntilde;ana sigo con otros relatos. Van a resultar m&aacute;s er&oacute;ticos, pero desde ya les digo que son todos ver&iacute;dicos.<\/p>\n<p>Gracias por leer. Un abrazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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