{"id":41111,"date":"2023-02-26T23:00:00","date_gmt":"2023-02-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-26T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-26T23:00:00","slug":"ensenandole-a-una-chica-lo-rico-del-sexo-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ensenandole-a-una-chica-lo-rico-del-sexo-parte-2\/","title":{"rendered":"Ense\u00f1\u00e1ndole a una chica lo rico del sexo (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41111\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de aquel intercambio de sexo oral con esta joven no pod&iacute;a olvidar ese sabor de su vagina tan peculiar. Esa textura cremosa, de esos primeros jugos de juventud. No dejaba de pensar en ese pubis aun sin su primer depilada, con vello p&uacute;bico incipiente. El recuerdo de su piel, de esa blanca piel entre sus piernas que sent&iacute;a entre mis orejas cuando le hice sexo oral en esa reuni&oacute;n. Aun pod&iacute;a sentir la tibieza de sus labios y el calor de su boca cuando acerc&oacute; mi verga para empezarla a mamar de una manera tan inexperta pero al mismo tiempo tan intensa y dedicada que tengo erecciones de solo pensarlo. Deb&iacute;a verla otra vez. S&eacute; que ella lo deseaba tanto como yo, pero no ten&iacute;a alguna idea de c&oacute;mo hacerle para que sus papas la dejaran ir a mi casa o poder verla en alg&uacute;n lado.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, en una charla de amigos con sus pap&aacute;s sali&oacute; el tema de que ve&iacute;an a su hija algo deprimida o triste, el chiste es que la ve&iacute;an con actitudes raras por lo que no sab&iacute;an que hacer o como ayudarla (y fue aqu&iacute; cuando vi mi oportunidad). Les coment&eacute; que si quer&iacute;an yo podr&iacute;a hablar con ella en mi calidad de terapeuta podr&iacute;a ayudarla o indagar qu&eacute; pasaba.<\/p>\n<p>Sus pap&aacute;s hablaron con ella y acordamos una primera reuni&oacute;n en su casa para &ldquo;conocernos&rdquo; y plantear si ella estaba dispuesta a iniciar sus terapias.<\/p>\n<p>Estuve platicando con ella en su sala mientras sus papas esperaban en su recamara. La pl&aacute;tica empez&oacute; de manera muy profesional. Le pregunte si se sent&iacute;a deprimida o estresada por alguna raz&oacute;n y ella se sonrojo y me lanzo una mirada que me hizo bajar el tono de voz. Le dije que no hab&iacute;a dejado de pensar en ella y que quer&iacute;a poder verla. Ella me dijo que si ten&iacute;a consultorio podr&iacute;amos platicar ah&iacute; con m&aacute;s privacidad as&iacute; que esa reuni&oacute;n se acab&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido de lo que imaginaba. Acordamos sus papas y yo que la terapia no tendr&iacute;a costo por la amistad que ten&iacute;amos. El problema que se presentaba ahora es que su mam&aacute; la acompa&ntilde;ar&iacute;a a mi consultorio y pues ah&iacute; ser&iacute;a dif&iacute;cil poder tener nuestro tan anhelado encuentro pero ya era una ganancia.<\/p>\n<p>Llego el d&iacute;a de la consulta, yo ya estaba en el consultorio cuando me avisaron que ya estaban afuera. Sal&iacute; a saludar y su mama me pregunto qu&eacute; cu&aacute;nto durar&iacute;a la sesi&oacute;n as&iacute; que le dije que en promedio hora y media, a lo cual ella dijo que ten&iacute;a que hacer unas cosas y si no ten&iacute;a inconveniente en que regresara mas tarde a lo cual no tuve ninguna objeci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella llevaba unos mallones blancos, tenis blancos, una sudadera y una ombliguera debajo. Ya estando solos me asegure de cerrar bien la puerta exterior del consultorio y le dije que est&aacute;bamos solos, pregunte que como se sent&iacute;a, que me contara el por qu&eacute; estaba deprimida como para haber llamado la atenci&oacute;n de sus pap&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella comenz&oacute; a hablar de que desde la vez que estuvimos juntos no hab&iacute;a dejado de pensar en lo que pas&oacute; y que se hab&iacute;a estado masturbando casi diario, que deseaba tanto poder tener sexo que no encontraba como disimular esta situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mire fijamente, me sent&eacute; al filo de mi sill&oacute;n y le dije que a partir de ese momento ella har&iacute;a todo lo que yo le dijera para poder ayudarla a superar esta situaci&oacute;n, pero de algo deb&iacute;a estar seguro y esto era de que ella estaba de acuerdo. No har&iacute;amos nada que ella no quisiera, pero era importante su cooperaci&oacute;n para poder ayudarle en su proceso sanador. Despu&eacute;s de contar con su consentimiento me puse de pie, le ped&iacute; que cerrara sus ojos, que har&iacute;amos un ejercicio de concentraci&oacute;n y mientras ella se relajaba y cerraba sus ojos yo me par&eacute; y fui hacia mi escritorio, saque una venda que ten&iacute;a guardada y me par&eacute; justo detr&aacute;s de ella, le dije que le vendar&iacute;a los ojos para tener una mayor sensibilidad de su entorno. Ya con los ojos vendados y recargada en el sill&oacute;n, le hice el pelo a un lado de su cuello y pude ver como se le erizaba la piel. Empec&eacute; a acariciar su cuello con la yema de mis dedos mientras soplaba muy suave cerca de su o&iacute;do, ella empez&oacute; a re&iacute;r y me dec&iacute;a que sent&iacute;a cosquillas. Le ped&iacute; que fluyera, que dejara que las cosquillas se fueran y las transformara en sensaciones de placer, las cosquillas son solo placer reprimido as&iacute; que d&eacute;jalas fluir.<\/p>\n<p>&#8211; Respira profundo cuando sientas cosquillas y saca el aire por la boca.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, pero ve m&aacute;s despacio por favor, estoy sintiendo muchas cosas.<\/p>\n<p>&#8211; Esa es la idea, y tenemos el tiempo justo, Descansa, rel&aacute;jate y solo disfr&uacute;talo, no pienses en nada.<\/p>\n<p>Le quite la sudadera y pude disfrutar de la vista, un par de tetas bien formadas ya y con unos pezoncitos muy duros para este momento, ya se marcaban demasiado. Era evidente que no tra&iacute;a bra por debajo. Comenc&eacute; a besar su cuello mientras mis manos iban acariciando sus brazos, bajando desde sus hombros suavemente, rosando apenas su piel hasta llegar a sus manos, Sin dejar de recorrer su cuello con mis labios, con mi lengua, dejaba que mis manos emprendieran la traves&iacute;a por su cuerpo. Deje que mis dedos recorrieran sus costados, bajando hacia su cadera, tocando sus muslos, recorriendo las partes internas de sus piernas sin llegar hacia su monte de Venus, no todav&iacute;a. Segu&iacute;a recorriendo su cuello cuando ella tomo mi mano y la llevo entre sus piernas y pude sentir lo mojada que estaba pero la retire, le dije que el que mandaba era yo y que ella solo deb&iacute;a obedecer. Solo deb&iacute;a concentrarse en sentir. Le ped&iacute; que no dejara que las ganas le ganaran y que disfrutara. Le dije al o&iacute;do a manera de susurro que le ir&iacute;a quitando los mallones para que no se mojaran demasiado. Me pare frente a ella, me hinque frente al sill&oacute;n y tome el mall&oacute;n por ambos lados de su cadera y lo baje muy despacio. Fue maravilloso ese olor que despidi&oacute; en ese momento, fue una tormenta de feromonas que casi me vuelven loco en ese instante. Tuve que hacer acopio de toda mi voluntad para no tomarla en ese momento pero mi verga ya estaba demasiado dura, me ped&iacute;a, me exig&iacute;a ya penetrarla pero aun no era el momento.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de quitarle el mall&oacute;n proced&iacute; a quitarle la ombliguera y quede fascinado por ese par de tetas tan maravillosas. Pezones rositas, aureolas claritas. La juventud misma marcada en cada cent&iacute;metro de piel. Le quite la tanga y la ten&iacute;a ya completamente desnuda solo con la venda en los ojos. Me pare por un segundo para poder contemplar toda esa perfecci&oacute;n, sentada en mi sof&aacute;, justo en frente de mi. Me arrodille de nuevo y llegue hasta sus pies. Comenc&eacute; a darles besitos primero a sus empeines, a sus tobillos y cuando llegue a sus dedos los empec&eacute; a recorrer con la punta de mi lengua, cada dedo de cada pie, no deje ning&uacute;n cent&iacute;metro de sus pies sin recorrer. La escuch&eacute; respirar profundo, soltar un gemido ocasional y al levantar la vista vi que ten&iacute;a su mano entre sus piernas. La tome y la retire, le dije que ella no pod&iacute;a tocarse aun. Est&aacute;bamos descubriendo todos los puntos de su cuerpo donde ella podr&iacute;a experimentar placer. Dejar&iacute;amos la pelvis para el final. Le abr&iacute; las piernas y empec&eacute; a besar desde sus tobillos hacia arriba, pasando por sus pantorrillas suavemente, lento, muy despacio hasta que llegue a sus rodillas. De ah&iacute; fui subiendo por la parte externa de sus piernas hasta llegar a un costado de su pubis, solo lo rose y de ah&iacute; sub&iacute; hacia su ombligo y me deje llevar unos minutos besando su abdomen, su cintura, el borde exterior de sus nalgas. Mis manos la acariciaban y mi boca la recorr&iacute;a por completo. De repente ella solt&oacute; un gemido y pude ser testigo como empez&oacute; a venirse. Sin siquiera haber tocado su cl&iacute;toris ella se vino. La ve&iacute;a sonre&iacute;r, morderse los labios apretar sus piernas y en ese momento lleve mi boca a su vagina. Deseaba beber todo ese n&eacute;ctar que flu&iacute;a de ella, sentirlo escurrir. Pude sentir su cl&iacute;toris totalmente dilatado, pulsante, sus labios, su vulva parec&iacute;a que iban a explotar. Ella me tomo del cabello mientras frotaba su cl&iacute;toris con mi lengua, la pego muy fuerte hacia ella que incluso me costaba un poco respirar pero aun as&iacute; segu&iacute; frotando, lamiendo, bebiendo hasta que dejo de gemir, relajo sus piernas y quedo completamente desvanecida sobre mi sill&oacute;n. En ese momento me puse de pie, me acerque por la parte de atr&aacute;s, donde ten&iacute;a su cabeza recargada y le acerque la verga a su cara deje que su nariz pudiera detectar que ten&iacute;a muy cerca mi miembro. Ella levanto un poco la cara para olfatear m&aacute;s de cerca y sinti&oacute; la punta de mi glande en la punta su nariz, sac&oacute; su lengua y pudo sentir una gota de l&iacute;quido con algo de semen caer. Acerc&oacute; aun m&aacute;s la boca y la cabeza quedo justo en el borde de su boca y ello me dijo que si pod&iacute;a usar sus manos a lo cual le dije que s&iacute;. Tomo de inmediato mis test&iacute;culos con una mano y con la otra la base de mi pene mientras comenzaba a mamarme la verga con una avidez que jam&aacute;s nadie lo hab&iacute;a hecho as&iacute;. Sent&iacute;a su pasi&oacute;n, su deseo y verla con los ojos vendados, metiendo fren&eacute;ticamente mi miembro hasta el fondo de su boca me hizo saber que era el momento. Le ped&iacute; que se detuviera, que se pusiera de pie y que girara para poder quedar apoyada con sus codos en los brazos del sill&oacute;n. Obedeci&oacute;. La ten&iacute;a completamente empinada sobre el sill&oacute;n. Ve&iacute;a sus piernas blancas, estiradas, exponiendo unas nalgas deliciosas y un culito completamente virgen, una vulva completamente hinchada y escurriendo. Me par&eacute; por detr&aacute;s de ella y con ambas manos me dispuse a abrir esas nalgas. Fue como haber encontrado el tesoro m&aacute;s preciado. Ten&iacute;a un culo tan rico, tal antojable que no dud&eacute; en besarlo. Acerqu&eacute; mi lengua al borde de sus nalgas y empec&eacute; a recorrerlas acerc&aacute;ndome poco a poco a ese orificio tan delicioso. Cuando puse mi boca justo en el centro de su culito pude sentir como se dilato de inmediato y escuche un gemido muy marcado. Le empezaron a temblar las piernas y yo segu&iacute; mamando ese culito y paseando mis dedos por su vagina y su cl&iacute;toris. Estuve as&iacute; hasta que se vino de nuevo, las piernas no dejaban de temblarle y justo en ese momento me puse de pie, tome mi verga con la mano y la guie hacia la entrada de la gloria misma. La empec&eacute; a frotar sobre sus labios, ella me imploraba que por favor ya se la metiera, que no la dejara as&iacute;. La puse en la entrada, empuje suavemente y sent&iacute; con la cabeza entro y ella gimi&oacute; y sus rodillas se doblaron, tuve que sujetarla por la cadera para poderla poner de pie y le ped&iacute; que apoyara las rodillas sobre el sill&oacute;n para que no tuviera que estar parada. Volv&iacute; a acercar mi verga y la met&iacute; ahora un poco mas fuerte pero sin dejar de ser gentil. Sent&iacute;a como iba entrando hasta llegar al fondo. Y a partir de ah&iacute; no deje de met&eacute;rsela una y otra vez y cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s fuete. Sent&iacute;a el choque de caderas, mis huevos chocando con su perineo, ese chasqueo que se escucha cuando est&aacute; totalmente mojada y recibiendo mi verga fren&eacute;ticamente. Sent&iacute;a que iba a explotar pero no pod&iacute;a terminar dentro de ella as&iacute; que saqu&eacute; mi pene y le dije que se hincara. Que abriera la boca y le dispar&eacute; un chorro de lecha hirviendo hacia la boca. Le cay&oacute; en la boca, parte de las mejillas y escurr&iacute;a hacia sus tetas. Ella tomo mi verga con sus manos, se quit&oacute; la venda de los ojos, me pidi&oacute; que me sentara en el sill&oacute;n y empez&oacute; a mam&aacute;rmela de nuevo, de una manera tal que lo volvi&oacute; a poner firme y duro pero ella ya no se detuvo. Ya no me escuchaba. Solo estaba chupando de una manera maravillosa, yo solo acariciaba sus tetas, deleit&aacute;ndome con sus pezoncitos hasta que me hizo venirme de nuevo pero en esta ocasi&oacute;n se lo comi&oacute; todo. No dejo una sola gota. Despu&eacute;s de eso quedamos tendidos exhaustos en la alfombra.<\/p>\n<p>Vi la hora y ya casi se cumpl&iacute;a el plazo para que regresara su mama. Le dije que se vistiera de prisa y pasara al ba&ntilde;o a arreglarse para que no se dieran cuenta de nada.<\/p>\n<p>Al llegar su mama la recib&iacute; en la puerta y no deje que pasara al consultorio por el fuerte olor a sexo que aun hab&iacute;a ah&iacute;. Le dije que todo estaba bien y que podr&iacute;a verla cada quince d&iacute;as si as&iacute; lo deseaba a lo que su hija contesto que si podr&iacute;a ser cada semana ya que se hab&iacute;a sentido muy bien hablando conmigo.<\/p>\n<p>Y a partir de ah&iacute; cada semana tengo el mejor sexo me la vida, incluso cuando lo hago con mi esposa, no dejo de pensar en esta chica.<\/p>\n<p>Mi mail es elsabroseadorcuentacuentos@gmail.com para poder recibir sus comentarios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Despu&eacute;s de aquel intercambio de sexo oral con esta joven no pod&iacute;a olvidar ese sabor de su vagina tan peculiar. Esa textura cremosa, de esos primeros jugos de juventud. 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