{"id":41113,"date":"2023-02-26T23:00:00","date_gmt":"2023-02-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-26T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-26T23:00:00","slug":"masajes-de-aficionado-a-un-campeon-de-natacion-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/masajes-de-aficionado-a-un-campeon-de-natacion-parte-1\/","title":{"rendered":"Masajes de aficionado a un campe\u00f3n de nataci\u00f3n (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41113\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A Lautaro lo conoc&iacute; en la pileta cubierta del club, cuando yo estaba realizando rehabilitaci&oacute;n con nataci&oacute;n. Compart&iacute;amos el entrenador, ya que &eacute;l se estaba preparando para calificar a unos juegos panamericanos de la juventud. Cuando lo vi por primera vez, me deslumbr&oacute;, enfundado en un slip de competici&oacute;n rojo bien ce&ntilde;ido a su cuerpo de efebo, su rostro ani&ntilde;ado pero varonil, pelo bien corto negro, pesta&ntilde;as arqueadas, ojos oscuros y vivaces, nariz corta y fina, labios finos pero delineados, actitud desenfadada y algo exhibicionista. Lleg&oacute; a &uacute;ltima hora, cuando yo estaba por la mitad de mis actividades, descansando apoyado en la pared del borde de la pileta y desde ese momento no pude sacarle los ojos de encima. El entrenador le dio algunas indicaciones, se arroj&oacute; al agua e hizo varios largos para precalentar, antes de iniciar las verdaderas pr&aacute;cticas en estilo libre. Cada vez que pasaba ante m&iacute; por su andarivel, me daba un sofoc&oacute;n y ya me hab&iacute;a provocado una erecci&oacute;n. El entrenador me sac&oacute; de mi letargo de admiraci&oacute;n pidi&eacute;ndome que reiniciara mis ejercicios, as&iacute; que no tuve m&aacute;s remedio que seguir en lo m&iacute;o. M&aacute;s de una hora despu&eacute;s, &eacute;l termin&oacute; su entrenamiento y sali&oacute; de la pileta cerca del costado donde estaba yo, dej&aacute;ndome admirar bien su hermoso trasero al impulsarse por encima del borde. El entrenador comenz&oacute; a darle indicaciones mientras &eacute;l se secaba con un toall&oacute;n y yo no pod&iacute;a dejar de mirarlo al tiempo que me iba a los vestuarios a ba&ntilde;arme y vestirme. Alargu&eacute; lo m&aacute;s que pude mi ducha para poder verlo desnudo a mi lado o frente a m&iacute;, pero la charla fue m&aacute;s larga de lo pensado, as&iacute; que sal&iacute; y me fui secando sobre un banco mirando hacia la puerta, hasta que &eacute;l entr&oacute; bastante enojado. Arroj&oacute; su toalla a la punta del banco m&aacute;s all&aacute; de donde yo estaba sentado y abri&oacute; su armario para buscar algo que no encontr&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Todo mal!<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; si pod&iacute;a ayudarlo en algo y me dijo que hab&iacute;a olvidado traer jab&oacute;n y champ&uacute;.<\/p>\n<p>-Te puedo prestar gel de ba&ntilde;o y un sachet de champ&uacute; que me sobran.<\/p>\n<p>-S&iacute;, gracias, me dijo con una sonrisa de ensue&ntilde;o. Al fin se me da una.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te pas&oacute;? &iquest;Te ret&oacute; el entrenador?<\/p>\n<p>-Me dijo que ten&iacute;a que entrenar m&aacute;s si quer&iacute;a llegar a los panamericanos, me cont&oacute; mientras se sacaba el slip rojo y me permit&iacute;a admirar su pelvis depilado, su pija morcillona, circuncisa y sus huevos lampi&ntilde;os o tal vez depilados tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Balbuceando, le alcanc&eacute; las cosas de aseo, tratando de mirarlo a los ojos y no desviar la vista hacia abajo. Me agradeci&oacute; y fue a mirarse en el espejo, de frente, de perfil y de atr&aacute;s, como si estuviese ante una vidriera, con absoluto desparpajo.<\/p>\n<p>-No te preocupes, que est&aacute;s bien, se me escap&oacute; decirle.<\/p>\n<p>Me volvi&oacute; a sonre&iacute;r y fue a las duchas. Me contuve de ir a observarlo mientras se ba&ntilde;aba y me fui vistiendo lentamente. Al poco rato reapareci&oacute;, chorreando agua y acerc&aacute;ndose a m&iacute; para devolverme el gel y el champ&uacute;, mostrando sus atributos a treinta cent&iacute;metros de mi cara y sonriendo nuevamente agradecido.<\/p>\n<p>Le dije que estaba a su disposici&oacute;n en lo que pudiese ayudarlo y que me parec&iacute;a un gran nadador, como si supiese de qu&eacute; se trataba. Sin dejar de sonre&iacute;rme, fue de nuevo a mirarse en el espejo mientras se secaba por delante y por detr&aacute;s, y yo absolutamente embobado lo segu&iacute;a mirando. As&iacute; seguimos hasta que termin&oacute; de vestirse y pude volver en m&iacute; para retirarme de los vestidores y el club junto a &eacute;l. Nos saludamos d&aacute;ndonos la mano y cada uno fue por su camino.<\/p>\n<p>Fui acomodando mis horarios de rehabilitaci&oacute;n y ejercicios a los de su entrenamiento, hasta que un d&iacute;a lleg&oacute; m&aacute;s tarde de lo habitual y el entrenador le ech&oacute; una flor de bronca. Yo lo miraba desde el borde de la piscina, sobre todo porque Lautaro calzaba un slip color turquesa, muy clarito, que resaltaba a&uacute;n m&aacute;s las formas que apenas ocultaba. Se arroj&oacute; al agua y nad&oacute; por el andarivel m&aacute;s pr&oacute;ximo a m&iacute;, haciendo varios largos furiosamente.<\/p>\n<p>El entrenador se acerc&oacute; a m&iacute; y me pidi&oacute; si le pod&iacute;a dar una mano para cronometrar los tiempos de Lautaro porque &eacute;l ten&iacute;a un compromiso y deb&iacute;a retirarse, a lo que acced&iacute; con mucho gusto. Me dijo que no lo dejara abandonar la pileta hasta no superar una cierta marca y que me dejaba las llaves de los vestidores y la puerta del club, pues tambi&eacute;n el portero se hab&iacute;a retirado ya.<\/p>\n<p>Cuando quedamos solos, sal&iacute; de la pileta para secarme y cubrirme con la toalla para tapar mi erecci&oacute;n y Lautaro se acerc&oacute; a preguntarme ad&oacute;nde hab&iacute;a ido el entrenador. Le cont&eacute; todo y le dije que, si no le parec&iacute;a mal, yo lo podr&iacute;a cronometrar, pero que &eacute;l deb&iacute;a superar determinada marca para terminar el entrenamiento. No le gust&oacute; nada la situaci&oacute;n, pero empez&oacute; a practicar con m&aacute;s furia a&uacute;n.<\/p>\n<p>Yo le tomaba el tiempo yendo y viniendo por el costado de la pileta y le gritaba:<\/p>\n<p>-&iexcl;Dale, Lauti! &iexcl;Dale que pod&eacute;s! &iexcl;Vamos campe&oacute;n! &iexcl;Dale con todo que lleg&aacute;s!<\/p>\n<p>Y cosas por el estilo para alentarlo a superarse. Luego de varios intentos alcanz&oacute; la marca estipulada, pero no se lo dije y lo inst&eacute; a que lo hiciera m&aacute;s r&aacute;pido. En otros cuatro intentos, tres veces m&aacute;s la super&oacute; con mis gritos de aliento y su furia, y reci&eacute;n ah&iacute; le grit&eacute; que lo hab&iacute;a logrado.<\/p>\n<p>-&iexcl;Grande, campe&oacute;n! &iexcl;Vamos Lauti carajo!<\/p>\n<p>Lautaro parec&iacute;a agotado cuando le dio un fuerte calambre volviendo hacia el extremo de la pileta donde yo estaba. Lo vi contorsionarse por el dolor y no vacil&eacute; en arrojarme para ayudarlo. Lo tom&eacute; de un brazo y le dije que se apoyara en m&iacute; porque no sab&iacute;a c&oacute;mo actuar, as&iacute; que le tom&eacute; el otro brazo, lo colgu&eacute; sobre mi espalda, como si lo llevara a babucha y le dije que aguantara hasta que hici&eacute;ramos pie.<\/p>\n<p>Sentir sus pectorales y su duro abdomen en mi espalda me provocaron un estremecimiento que casi nos hunde a los dos, pero me recompuse y me desplac&eacute; unos metros, m&aacute;s mal que bien, hasta que hice pie y me lo cargu&eacute; a horcajadas detr&aacute;s de m&iacute;. Fue peor, porque su bulto se peg&oacute; a mi culo ansioso y sent&iacute; como una descarga el&eacute;ctrica.<\/p>\n<p>Demor&eacute; m&aacute;s de lo necesario para llegar hasta la escalera y con la voz agitada, me dijo que &eacute;l ya podr&iacute;a sostenerse en un pie, al menos dentro del agua. Lo fui soltando a desgano porque me pareci&oacute; haber sentido que su pija se hab&iacute;a endurecido un poco. Me agradeci&oacute; con su sonrisa habitual, esta vez quebrada en un rictus de dolor. Me dio pena y lo tom&eacute; de la cara para decirle que hab&iacute;a superado la marca tres veces.<\/p>\n<p>-&iexcl;Sos el mejor! &iexcl;Sos un campe&oacute;n!<\/p>\n<p>Casi le doy un beso en la boca, pero me contuve y le pregunt&eacute; si estaba bien.<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero me vas a tener que ayudar a subir, no me puedo impulsar, me duelen mucho los gemelos.<\/p>\n<p>-Colgate de m&iacute;, como reci&eacute;n, que te subo por la escalera, le dije pensando en que lo iba a tener apoyado sobre mis nalgas.<\/p>\n<p>-&iquest;Vas a poder?<\/p>\n<p>-Tratar&eacute;, pero agarrate bien de m&iacute; con una mano.<\/p>\n<p>Subimos los tres escalones con bastante esfuerzo hasta que lo pude acomodar sentado en un banco, notando c&oacute;mo estaba su bulto algo empinado. Lo hice acostarse en el banco para empujarle el pie hacia abajo como hacen los futbolistas para calmar el dolor del calambre. Yo tambi&eacute;n estaba excitado y no pude evitar que mi paquete se rozara con su pantorrilla.<\/p>\n<p>Para alentarlo, mientras le segu&iacute;a manoseando la pierna, le cont&eacute; que le hab&iacute;a mandado una foto del cron&oacute;metro al entrenador. Lo ayud&eacute; a pararse y vi que a&uacute;n le dol&iacute;a la pierna.<\/p>\n<p>-No tengo tanto dolor ahora, me dijo, tras algunos minutos, pero me vas a tener que sostener hasta los vestuarios.<\/p>\n<p>-No hay drama, le dije, le puse su brazo sobre mi hombro y lo tom&eacute; de su estrecha cintura para ir hasta los vestidores, cubri&eacute;ndolo con mi misma toalla, para tener su cuerpo m&aacute;s apretado al m&iacute;o. Iba temblando de los nervios y me pregunt&oacute; si ten&iacute;a fr&iacute;o.<\/p>\n<p>-Un poco, le ment&iacute;, pero en realidad me corr&iacute;an escalofr&iacute;os por la calentura que ten&iacute;a. Volv&iacute; a recostarlo en el banco de los vestuarios y le mand&eacute; un mensaje al entrenador para contarle la situaci&oacute;n. Me respondi&oacute; que hab&iacute;a una crema o pomada natural para los dolores musculares en su botiqu&iacute;n personal y que yo se la pod&iacute;a aplicar masaje&aacute;ndole las piernas. La tom&eacute; presuroso y mientras iba hacia &eacute;l lo ve&iacute;a como un efebo recostado en una ladera de mi Olimpo, mostrando su f&iacute;sico esculpido por los dioses.<\/p>\n<p>-El entrenador me dijo que te pusiera esta crema para calmarte el dolor de los calambres. &iquest;Te pod&eacute;s poner boca abajo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, dale, por favor.<\/p>\n<p>Admirar su espalda perfecta y sus nalgas firmes y redondas apenas cubiertas por el slip turquesa, me pareci&oacute; sublime. Le sequ&eacute; bien el cuerpo, acarici&aacute;ndolo m&aacute;s de lo necesario y en algunas partes me esmer&eacute; todav&iacute;a m&aacute;s, hasta que me arrodill&eacute; a un lado del banco y empec&eacute; a pasarle suavemente la crema por las piernas. Era una sola la que le dol&iacute;a, pero no me importaba nada.<\/p>\n<p>Sub&iacute; y baj&eacute; mis manos con delicadeza y esmero, desde los tobillos hasta el borde de su slip y un poquito m&aacute;s. Dio un par de respingos y le pregunt&eacute; si lo hab&iacute;a molestado o le hab&iacute;a hecho da&ntilde;o.<\/p>\n<p>-No, para nada, me dijo. Segu&iacute; as&iacute;, lo que pasa es que primero me da fr&iacute;o y despu&eacute;s se siente tibio y c&aacute;lido el contacto. &iquest;Sos masajista vos?<\/p>\n<p>-No, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>-Porque parece que supieras muy bien hacerlo.<\/p>\n<p>-Me sale natural.<\/p>\n<p>-Sos naturalmente un experto.<\/p>\n<p>-Gracias, pude balbucear, mientras lo segu&iacute;a acariciando lentamente.<\/p>\n<p>Tras unos cinco minutos le ped&iacute; que se volteara boca arriba para masajearle las piernas por adelante.<\/p>\n<p>-Me parece que no puedo.<\/p>\n<p>-&iquest;Tanto te duele?<\/p>\n<p>-No, casi no me duele m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Y entonces?<\/p>\n<p>-Me da un poco de verg&uuml;enza, me dijo.<\/p>\n<p>-&iquest;Vos, verg&uuml;enza? Si te paseas en bolas adelante del espejo y de todos.<\/p>\n<p>-De todos, no, me dijo.<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n su respuesta y le insist&iacute; para que se volviera. Lo hizo a desgano y descubr&iacute; el motivo. Ten&iacute;a tremenda erecci&oacute;n y con el slip turquesa, resaltaba como un m&aacute;stil aprisionado.<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo te pusiste! La deb&eacute;s tener dur&iacute;sima.<\/p>\n<p>-&iquest;Viste lo que me hiciste?<\/p>\n<p>-Dej&aacute; que termine de masajearte porque si no, el entrenador se la va a agarrar conmigo.<\/p>\n<p>Y me dediqu&eacute; a pasarle la crema calmante de dolores musculares por las dos piernas, desde los tobillos hasta la ingle, afan&aacute;ndome especialmente en esa zona y siempre atrevi&eacute;ndome alg&uacute;n cent&iacute;metro adentro del slip. Ya estaba muy empalmado, igual que yo y me anim&eacute; a preguntarle si quer&iacute;a que siguiera masaje&aacute;ndole el pecho y los brazos.<\/p>\n<p>-Se siente muy bien, me dijo casi ronroneando. Dale un poco m&aacute;s, por favor. Pero ah&iacute; no necesit&aacute;s pasarme crema para el dolor. No hace falta, me bastan tus caricias, digo, tus manos, lo hac&eacute;s muy bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A Lautaro lo conoc&iacute; en la pileta cubierta del club, cuando yo estaba realizando rehabilitaci&oacute;n con nataci&oacute;n. Compart&iacute;amos el entrenador, ya que &eacute;l se estaba preparando para calificar a unos juegos panamericanos de la juventud. 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