{"id":41116,"date":"2023-02-26T23:00:00","date_gmt":"2023-02-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-26T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-26T23:00:00","slug":"la-sombra-de-las-piramides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-sombra-de-las-piramides\/","title":{"rendered":"La sombra de las Pir\u00e1mides"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41116\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&quot;Por aqu&iacute;&quot;, dijo Ahmed. &quot;El profesor est&aacute; esperando&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Un momento&quot;, respondi&oacute; Lady Jacqueline.<\/p>\n<p>Sus ojos se movieron de la esfinge al cuaderno de bocetos en su mano izquierda. Su mano derecha se movi&oacute; r&aacute;pidamente pasando el carb&oacute;n sobre el papel. Hilary mir&oacute; hacia abajo desde la parte trasera de su camello.<\/p>\n<p>&quot;Bien dibujado, Lady Jacqueline&quot;, dijo.<\/p>\n<p>Halary Collins era la doncella de Jacqueline, llevaba cinco a&ntilde;os a su servicio, era su constante compa&ntilde;era y confidente. La encantadora cabeza roja estaba p&aacute;lida y sudorosa. A la joven irlandesa no le iba bien en el calor y el sol del desierto egipcio.<\/p>\n<p>Jacqueline Ainscow asinti&oacute; con la cabeza satisfecha por su boceto de la esfinge. Ya hab&iacute;a a&ntilde;adido un boceto de las pir&aacute;mides de Giza a su cuaderno y uno del abarrotado mercado de El Cairo.<\/p>\n<p>&quot;Por favor se&ntilde;ora, el profesor dijo que era muy urgente&quot;, sise&oacute; Ahmed de nuevo.<\/p>\n<p>Lady Jacqueline mir&oacute; con desagrado a su feo y peque&ntilde;o gu&iacute;a. El egipcio de piel morena le devolvi&oacute; la mirada con sus ojos negros y brillantes, ojos que se demoraron hambrientos en el oleaje de su pecho blanco. Hilary se inclin&oacute; y le ofreci&oacute; la mano a su empleador. Las dos mujeres estaban dobladas sobre sus camellos y Jacqueline tom&oacute; su lugar en las riendas mientras Hilary ajustaba el paraguas para cubrir a ambas mujeres con su sombra. Los ojos de Ahmed se movieron de un lado a otro entre las dos mujeres blancas, lamiendo sus labios con lujuria. Jacqueline le sonri&oacute;, pero sus ojos eran fr&iacute;os cuando miraron la pistola enfundada en el costado del camello asegur&aacute;ndose de que sus ojos siguieran los de ella. Casi deseaba que el horrible hombrecito intentara algo. Jacqueline asinti&oacute; con la cabeza y Ahmed inst&oacute; a su camello a avanzar.<\/p>\n<p>El profesor Amr Salah estaba en la entrada del edificio de piedra blanca que hab&iacute;a estado excavando. Llevaba una t&uacute;nica blanca suelta y un fez rojo. Los trabajadores egipcios pasaban junto a &eacute;l con cestas de piedra y las arrojaban cerca. Se quit&oacute; el sombrero y se sec&oacute; la cabeza sudorosa con el dorso de la mano mientras saludaba a las visitantes que se acercaban.<\/p>\n<p>&quot;No lo creo&quot;, grit&oacute; el famoso egipt&oacute;logo.<\/p>\n<p>&quot;Profesor Amr Salah&quot;, salud&oacute; Jacqueline, desliz&aacute;ndose h&aacute;bilmente de su camello.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con la ni&ntilde;a flaca a la que sol&iacute;a hacerle cosquillas en la oficina de su padre en Cambridge?&quot; La agarr&oacute; por los hombros y la bes&oacute; en ambas mejillas.<\/p>\n<p>&quot;Ella ha crecido, profesor&quot;, respondi&oacute; Jacqueline, mirando con cari&ntilde;o al antiguo colega de su padre.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, ya me doy cuenta&quot;, dijo, mirando sus pechos antes de apartar r&aacute;pidamente los ojos avergonzado. &quot;Y por favor, ll&aacute;mame Fady&quot;.<\/p>\n<p>Jacqueline Ainscow sonri&oacute; y asinti&oacute;. Su faja tend&iacute;a a apretar sus senos haciendo que su ya amplio escote fuera a&uacute;n m&aacute;s grande. Los hombres, incluso los mayores, como Fady Amr Salah, no pod&iacute;an resistir de mirarla. Lady Jacqueline estaba vestida para viajar en el calor del desierto con pantalones de montar que, incluso ella admiti&oacute;, le ce&ntilde;&iacute;an un poco el trasero. Su blusa estaba escotada y dejaba ver la parte superior de sus senos. La faja que abrazaba su delgada cintura atl&eacute;tica mostraba su figura de reloj de arena casi perfecta. Su largo cabello oscuro estaba recogido en una cola de caballo.<\/p>\n<p>&quot;Es bueno verte, Fady&quot;, le dijo, sus ojos azules brillando en el egipcio de pelo blanco.<\/p>\n<p>El profesor Amr Salah dio un paso atr&aacute;s, sus ojos recorriendo la totalidad de su rostro y figura. No hab&iacute;a lujuria en sus ojos, solo aprecio por su belleza.<\/p>\n<p>&quot;Eres la viva imagen de tu madre, &iquest;sabes? Una buena mujer&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Eso me han dicho&quot;, respondi&oacute; Lady Jacqueline.<\/p>\n<p>Su madre, Giselle, hab&iacute;a sido una famosa cantante francesa que se hab&iacute;a enamorado perdidamente del apuesto mayor brit&aacute;nico John Ainscow durante la gran guerra. Lamentablemente, hab&iacute;a muerto cuando Jacqueline era muy joven.<\/p>\n<p>Ahmed trat&oacute; de ayudar a Hilary a bajar del camello, pero ella se resbal&oacute; y cay&oacute; sobre su trasero. Permiti&oacute; que Ahmed la ayudara a levantarse despu&eacute;s de eso. En realidad Hilary parec&iacute;a m&aacute;s una dama que Jacqueline. La doncella irlandesa llevaba un vestido blanco y un sombrero tambi&eacute;n blanco de ala ancha para evitar que el sol quemara su pecosa piel de porcelana. Su largo y exuberante cabello rojo estaba recogido sobre su cabeza escondido debajo de su sombrero de tres picos de encaje.<\/p>\n<p>Jacqueline present&oacute; a Hilary y el profesor Fady las alej&oacute; de la excavaci&oacute;n y las condujo hacia su gran tienda. Ahmed sostuvo a los camellos, observ&aacute;ndolos con sus ojos brillantes mientras se alejaban.<\/p>\n<p>&quot;As&iacute; que profe&#8230; Fady&quot;, dijo Jacqueline tomando asiento frente al escritorio del profesor. &quot;&iquest;Para qu&eacute; deseas verme y por qu&eacute; la urgencia?&quot;<\/p>\n<p>&quot;He descubierto algo asombroso&quot;, dijo Amr Salah, sent&aacute;ndose en su escritorio e inclin&aacute;ndose para comenzar a abrir una gran caja fuerte.<\/p>\n<p>Lo abri&oacute; y sac&oacute; una caja antigua, cubierta de jerogl&iacute;ficos.<\/p>\n<p>&quot;No pod&iacute;a creer mi suerte cuando escuch&eacute; que la hija de John Ainscow estaba aqu&iacute; en Egipto&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Muy antiguo, de principios de la quinta dinast&iacute;a, ese es Osiris y ese ser&iacute;a&#8230;&quot; dijo Jacqueline, mirando la caja con inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute; sosteniendo un falo?&quot; intervino Hilary, mirando la caja con tanto inter&eacute;s como Jacqueline.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, Halary. Esa es la esposa de Osiris, Isis, y la otra mujer es Nepthys. Un mito dice que Set cort&oacute; a Osiris en pedazos. Isis volvi&oacute; a armar los pedazos, pero no pudo encontrar su pene, as&iacute; que fabric&oacute; un pene de oro para &eacute;l y lo trajo de vuelta a la vida. Despu&eacute;s de eso, Osiris pas&oacute; de ser de el dios de la fertilidad al dios del inframundo. Hay un jerogl&iacute;fico de &eacute;l todav&iacute;a con su pene. Como pueden ver, est&aacute; erecto y&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Y muy grande&quot;, dijo Hilary, ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>&quot;Silencio Hilary&quot;, dijo Jacqueline, d&aacute;ndole a su Lady Maid una mirada severa.<\/p>\n<p>Jacqueline era s&oacute;lo cinco a&ntilde;os menor que Hilary y mucho m&aacute;s mundana.<\/p>\n<p>&quot;Eres la hija de tu padre&quot;, dijo Fady, impresionado con el conocimiento de Jacqueline.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la caja. Los ojos de Jacqueline se abrieron cuando sac&oacute; su contenido.<\/p>\n<p>&quot;Muy grande en verdad&quot;, jade&oacute; Hilary, mirando fijamente el falo dorado. &quot;Y muy realista&quot;.<\/p>\n<p>El pene erecto ten&iacute;a casi 30 cm de largo y se parec&iacute;a a un pene real con venas, protuberancias y crestas.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Puedo?&quot; pregunt&oacute; Jacqueline, alcanz&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&quot;Cuidado&quot;, dijo Fady, entreg&aacute;ndoselo. &quot;Se dice que el pene de Osiris est&aacute; maldito&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Siempre est&aacute;n malditos&quot;, respondi&oacute; Jacqueline.<\/p>\n<p>Jacqueline levant&oacute; el falo con ambas manos. Gir&oacute; el pene y mir&oacute; la base rota con inter&eacute;s antes de devolv&eacute;rselo al egipt&oacute;logo,<\/p>\n<p>&quot;No es oro macizo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Piedra cubierta de oro&quot;, dijo Fady, devolviendo la polla a la caja.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Cu&aacute;l es el trato con la maldici&oacute;n entonces?&quot; pregunt&oacute; Hilary.<\/p>\n<p>&quot;No es de conocimiento com&uacute;n, pero se dec&iacute;a que Isis alguna vez fue la diosa de la pureza y la virginidad, pero el falo de Osiris la convirti&oacute; en una diosa del sexo y la fertilidad. Cuando Isis vio por primera vez el pene de su hermano, se enamor&oacute; de &eacute;l. Osiris tom&oacute; su virginidad y ella perdi&oacute; parte de su pureza. &Eacute;l la tom&oacute; por segunda vez y ella se volvi&oacute; m&aacute;s lasciva, dispuesta a servir su polla con la boca y amando el sabor de su semilla varonil. Es ah&iacute; que entonces Set cort&oacute; a Osiris en pedazos y los escondi&oacute; por todas partes. Isis se volvi&oacute; loca de excitaci&oacute;n, su necesidad por el falo de su esposo se convirti&oacute; en una lujuria enloquecedora hasta que le hizo un nuevo pene de oro, lo uni&oacute; a su cuerpo y se apare&oacute; con &eacute;l por tercera vez y concibi&oacute; a Horus. A partir de ese momento Isis cambi&oacute; para siempre, deseando el sexo constantemente y haci&eacute;ndose cargo de todos los interesados. Lo siento si esto te ofende, jovencita&quot;. Hilary parec&iacute;a angustiada por la historia.<\/p>\n<p>&quot;Estoy&#8230; bien profesor&quot; Hilary se sonroj&oacute;. El rubor se extendi&oacute; desde sus mejillas hasta su pecho.<\/p>\n<p>&quot;La mitolog&iacute;a egipcia no es un buen tema para los que toman a mal los relatos de sexo, Halary&quot;, intervino Jacqueline estudiando los jerogl&iacute;ficos de la caja mientras Fady la sellaba. &quot;Incluso la mayor&iacute;a de las otras mitolog&iacute;as&quot;.<\/p>\n<p>Fady levant&oacute; una ceja y asinti&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&quot;Se dice que este artefacto fue construido por la misma Isis. Que tiene los mismos poderes que el pene real del dios. Cualquier hombre o mujer bautizado tres veces por el pene de Osiris se volver&aacute; tan lascivo como la diosa misma&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; significa en este caso &laquo;bautizado&raquo;?&quot; pregunt&oacute; Hilary.<\/p>\n<p>&quot;Significa que la polla debe eyacular sobre ti&quot;, dijo Jacqueline, sent&aacute;ndose despu&eacute;s de examinar la caja. &quot;Pero como un falo de piedra no puede eyacular, creo que estamos a salvo, se&ntilde;orita Collins&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Dios salve a Irlanda!&quot;, murmur&oacute; Hilary, tragando saliva.<\/p>\n<p>El profesor se recost&oacute; y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;As&iacute; que reconociste el falo, Lady Ainscow.&rdquo;<\/p>\n<p>Jacqueline le devolvi&oacute; la sonrisa.<\/p>\n<p>&quot;Ciertamente, profesor Amr Salah, la parte posterior fracturada de la polla parece ser una coincidencia exacta para cierta estatua de Osiris que usted y mi padre recuperaron del desierto hace veinte a&ntilde;os&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;La estatua en el Museo Brit&aacute;nico?&quot; pregunt&oacute; Hilary.<\/p>\n<p>La sonrisa del profesor se desvaneci&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Jacqueline, necesito que devuelvas el pene a la estatua lo antes posible. Hay ciertas fuerzas que no quieren que el pene abandone Egipto&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Por qu&eacute; quieres que salga de Egipto?&quot; pregunt&oacute; Jacqueline. &quot;T&uacute; has estado discutiendo durante a&ntilde;os para mantener los hallazgos egipcios antiguos en el pa&iacute;s&quot;.<\/p>\n<p>&quot;El pene es peligroso, al igual que las fuerzas que lo buscan. Adem&aacute;s, pertenece a la estatua de Osiris. &iexcl;Por favor, Lady Ainscow!&quot;.<\/p>\n<p>Jacqueline se acerc&oacute; y tom&oacute; la mano del profesor.<\/p>\n<p>&quot;Por supuesto Fady. Esto significa ir a casa un poco antes de lo planeado, pero puedo irme ma&ntilde;ana&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Alabada sea Mary!&quot;, murmur&oacute; Hilary, sec&aacute;ndose el sudor de la frente.<\/p>\n<p>Estaba ansiosa por regresar a un clima m&aacute;s favorecido por Dios.<\/p>\n<p>&quot;Me estoy quedando en el Continental. Nos vemos para desayunar alrededor de las ocho y media. &iquest;De acuerdo Fady?&quot;. Jacqueline se levant&oacute; de la silla.<\/p>\n<p>&quot;Con mucho gusto, Lady Jacqueline. Me encargar&eacute; de alquilarte un avi&oacute;n a Estambul, y desde ah&iacute; contin&uacute;an en el Orient Express&quot;.<\/p>\n<p>Jacqueline sali&oacute; de la tienda y con Hilary volvieron al hotel donde se hospedaban.<\/p>\n<p>Lady Jacqueline Ainscow tiene 26 a&ntilde;os, es una mujer atl&eacute;tica en forma que disfruta ensuci&aacute;ndose las manos. Ha estado viajando con su padre desde que ten&iacute;a 13 a&ntilde;os y sola desde que su padre se enferm&oacute; cuando ella ten&iacute;a 18. Hilary, su Lady&#39;s Maid (ayuda de c&aacute;mara) es m&aacute;s femenina y disfruta de las cosas buenas. No le gusta ensuciarse, pero disfruta viendo el mundo. Hilary tiene 31 a&ntilde;os y ha estado trabajando para Jacqueline desde que ten&iacute;a 17.<\/p>\n<p>Hilary pas&oacute; la esponja mojada por los senos y el vientre de Jacqueline antes de volver a colocarla en el lavabo y sumergirla de nuevo en el agua jabonosa. Tom&oacute; el peine de dama y se acerc&oacute; tanto que sus pezones erectos, m&aacute;s rubios y rosados, presionaron contra los pezones m&aacute;s oscuros y largos de Jacqueline. Hilary dej&oacute; que el peine se deslizara por el cabello largo y h&uacute;medo de Jacqueline, encontrando pocos nudos que desenredar.<\/p>\n<p>&quot;Todo limpio entonces&quot;, dijo Hilary, mirando a su ama con aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Gracias, Hilary&quot;, dijo Jacqueline. &quot;Date la vuelta y te enjabonar&eacute; la espalda&quot;.<\/p>\n<p>Hilary se levant&oacute; el cabello pelirrojo mojado de los hombros mientras Jacqueline pasaba una esponja jabonosa por su espalda y sobre la curva exterior de sus nalgas. Su relaci&oacute;n no hab&iacute;a comenzado tan &iacute;ntima, con la se&ntilde;ora que lavaba a la sirvienta, pero a medida que su amistad creci&oacute;, se volvieron m&aacute;s como hermanas que Lady Ainscow y Lady&#39;s Maid. Jacqueline prefer&iacute;a hacerlo todo por s&iacute; misma y ni siquiera hab&iacute;a querido una doncella, pero su padre hab&iacute;a insistido en ello por el bien del decoro.<\/p>\n<p>Hubo un fuerte golpe en la puerta.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;&quot;, dijo Jacqueline.<\/p>\n<p>&quot;El profesor Amr Salah est&aacute; esper&aacute;ndola en el comedor, se&ntilde;orita Ainscow&quot;, lleg&oacute; la voz del portero a trav&eacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>&quot;Por favor, d&iacute;gale al profesor que bajaremos en un momento&quot;, le grit&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Muy bien, se&ntilde;orita&quot;, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Las mujeres se vistieron solas. Jacqueline se puso para viajar unos pantalones negros y botas. Llevaba una blusa blanca con botones al frente, un poco escotada para el Egipto conservador. Los espacios entre los botones dejaban entrever su hermosa piel blanca. Se at&oacute; el cabello hacia atr&aacute;s y se puso un bolso en el cintur&oacute;n, incluida una pistola para protegerse. Hilary nunca se convenci&oacute; de que usar pantalones no era pecaminoso y vest&iacute;a un vestido verde de encaje y un sombrero que realzaba su cabello rojo y su tez p&aacute;lida. Incluy&oacute; su paraguas. Curiosamente, la ropa de la sirvienta sol&iacute;a ser m&aacute;s cara que la de su empleadora, lo que a Jacqueline siempre le parec&iacute;a divertido y muchas personas que conoci&oacute; asumieron que Hilary era Lady Ainscow. Sus maletas ya estaban empacadas y el hotel las enviar&iacute;a al aeropuerto.<\/p>\n<p>&ldquo;Veo que las dos diosas volvieron a la vida&rdquo;, dijo Fady poni&eacute;ndose de pie cuando las dos mujeres llegaron a la mesa del desayuno.<\/p>\n<p>Jacqueline asinti&oacute; ante el cumplido mientras que Hilary se sonroj&oacute; e hizo una reverencia.<\/p>\n<p>&quot;Alquil&eacute; un avi&oacute;n a Estambul, pero el &uacute;nico vuelo sale en dos horas&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Gracias, Fady&quot;, dijo Jacqueline.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;a algo de pan y mermelada en la mesa, as&iacute; como un taz&oacute;n de d&aacute;tiles.<\/p>\n<p>&quot;Eso no ser&aacute; un problema&quot;.<\/p>\n<p>Jacqueline cogi&oacute; un poco de pan y le unt&oacute; un poco de mermelada. Las dos mujeres comieron mientras Fady Amr Salah obsequiaba a Jacqueline con historias de sus aventuras con Sir John Ainscow. Los dos arque&oacute;logos hab&iacute;an viajado por toda Europa, &Aacute;frica y Medio Oriente. Al escuchar la versi&oacute;n de su padre de las mismas historias, Jacqueline tom&oacute; una decisi&oacute;n. A pesar de ser mujer, quer&iacute;a tener sus propias aventuras.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Podemos visitar el zoco antes de irnos?&quot; pregunt&oacute; Hilary. &quot;Hay un jarr&oacute;n que quer&iacute;a comprar&quot;. (El mercado -zoco- de Khan el-Khalili era bastante famoso y todav&iacute;a est&aacute; en uso hoy en d&iacute;a.)<\/p>\n<p>&quot;En realidad, podemos caminar hasta el aer&oacute;dromo a trav&eacute;s de el Khan el-Khalili. Ser&iacute;a bueno estirar las piernas antes del vuelo&quot;, dijo Jacqueline, levant&aacute;ndose de la mesa. &quot;Y sabes, Hilary, que esos jarrones son solo imitaciones para los turistas&quot;.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, pero mi mam&aacute; y mi pap&aacute; no lo saben&quot;, dijo Hilary con una sonrisa.<\/p>\n<p>&quot;Soy el &uacute;nico Collins que sali&oacute; de Irlanda pero que no est&aacute; luchando en alguna guerra por el imperio&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Tiene la pene, profesor?&quot; pregunt&oacute; Jacqueline.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, por supuesto&quot;, respondi&oacute; Fady.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; una bolsa que conten&iacute;a la polla de Osiris en su caja. Apret&oacute; la bolsa contra su pecho.<\/p>\n<p>&quot;Creo que te acompa&ntilde;ar&eacute; al campo de aviaci&oacute;n. Lo guardar&eacute; hasta entonces. Es el descubrimiento de toda una vida&quot;, dijo Fady, con tristeza. &quot;Pero necesita salir de Egipto&quot;.<\/p>\n<p>Los tres salieron del Grand Continental. (El Continental era un hotel real en El Cairo, popular en los a&ntilde;os 30.) Hilary abri&oacute; su paraguas en cuanto salieron de la sombra. Fue un corto paseo hasta el zoco, el legendario mercado de Khan el-Khalili de El Cairo. El zoco era enorme y estaba lleno de casi cualquier tipo de comida o bienes que uno pudiera imaginar. Hilary encontr&oacute; al vendedor ambulante de vasijas de barro pintadas con jerogl&iacute;ficos y seleccion&oacute; una que le gustaba, regate&oacute; al vendedor hasta la mitad del precio que ped&iacute;a y parec&iacute;a orgullosa de s&iacute; misma, aunque Jacqueline sab&iacute;a que &eacute;l la habr&iacute;a vendido por una cuarta parte del precio. Se dieron la vuelta para dejar al vendedor cuando un ahogado grito colectivo se elev&oacute; de las voces en el mercado lleno de gente.<\/p>\n<p>Un hombre hab&iacute;a aparecido en un extremo del mercado. El hombre era una figura de la &eacute;poca del Antiguo Egipto. Vest&iacute;a una falda blanca y una t&uacute;nica que dejaba los brazos al descubierto. Sus musculosos brazos sobresal&iacute;an y eran tan negros como el subsahariano m&aacute;s oscuro. Su rostro estaba escondido detr&aacute;s de una m&aacute;scara de Set. A diferencia de los otros dioses, la cabeza de Set no era identificable y los egipt&oacute;logos se refer&iacute;an a ella como a la de un animal. Era negro con un gran hocico y grandes orejas, en parte chacal y en parte oso hormiguero.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Es &eacute;l!&quot; jade&oacute; Fady con verdadero susto.<\/p>\n<p>Los ojos de Jacqueline se fijaron en las figuras con t&uacute;nicas oscuras que se abr&iacute;an paso entre la multitud que intentaba rodearlos. Los hombres usaban turbantes y ten&iacute;an la mayor parte de sus rostros cubiertos. Cada uno ten&iacute;a espadas Khopesh desenvainadas en sus manos. (Khopesh es una espada en forma hoz (dependiendo del periodo) con el filo en su parte convexa, utilizada en la zona de Cana&aacute;n y que se populariz&oacute; en el Antiguo Egipto.)<\/p>\n<p>&quot;Halary, tu paraguas, por favor&quot;, orden&oacute; Jacqueline.<\/p>\n<p>Halary estaba demasiado distra&iacute;da por la apariencia del hombre extra&ntilde;o para darse cuenta del peligro y distra&iacute;damente le entreg&oacute; a Jacqueline su paraguas. Jacqueline baj&oacute; el toldo e invirti&oacute; el paraguas para que el extremo del gancho sobresaliera.<\/p>\n<p>&quot;Profesor, por favor acl&aacute;reme&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Su nombre es AKET! Sumo sacerdote del culto de Set y la raz&oacute;n por la que quiero sacar el pene de Egipto antes de que se enterara de que yo lo hab&iacute;a descubierto. &iquest;C&oacute;mo lo descubri&oacute;?&quot;<\/p>\n<p>Para responder a la pregunta del profesor, Aket levant&oacute; su musculoso brazo y se&ntilde;al&oacute; con el dedo a Fady. Mientras lo hac&iacute;a, se volvi&oacute; hacia un lado y un egipcio bajo de piel morena apareci&oacute; a su lado, con una daga arrojadiza de m&uacute;ltiples hojas en la mano.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;HASS&Aacute;N!&quot; sise&oacute; el profesor.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;gueme&quot;, dijo Jacqueline Ainscow con calma.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta y comenz&oacute; a correr pasando por algunos puestos del mercado cuando el primer cultista estaba sobre ellos. &Eacute;l la ignor&oacute; y fue hacia el profesor para apu&ntilde;alarlo con su Khopesh pero ella us&oacute; el paraguas para parar su espada. Sus ojos se abrieron a&uacute;n m&aacute;s cuando ella agarr&oacute; su mu&ntilde;eca y lo volte&oacute;, mientras invert&iacute;a el paraguas en su mano y bajaba con fuerza la pesada empu&ntilde;adura de madera sobre su cabeza.<\/p>\n<p>Halary jade&oacute; y el profesor la agarr&oacute; de la mu&ntilde;eca tirando de ella pasando a Jacqueline. Un segundo cultista estaba casi sobre ellos. Jacqueline dio media vuelta y huy&oacute; del hombre, el gancho del paraguas se enganch&oacute; en la pata de una mesa llena de d&aacute;tiles.<\/p>\n<p>&quot;Mis disculpas&quot;, le grit&oacute; al enojado comerciante mientras la pantalla ca&iacute;a derramando d&aacute;tiles por el suelo.<\/p>\n<p>El cultista resbal&oacute; en los d&aacute;tiles y cay&oacute; sobre sus nalgas.<\/p>\n<p>&quot;Halary, tu jarr&oacute;n, por favor&quot;.<\/p>\n<p>Halary se lo entreg&oacute; a rega&ntilde;adientes y Jacqueline destroz&oacute; el jarr&oacute;n en la cabeza del cultista ca&iacute;do. Mir&oacute; hacia arriba y vio la forma gigante de Aket caminando hacia ella, empujando a un lado a cualquiera que se interpusiera en su camino. Jacqueline se dio la vuelta y les grit&oacute; a Fady y Halary que se dieran prisa. Un cultista los hab&iacute;a alcanzado. El profesor estaba protegiendo galantemente a Halary detr&aacute;s de &eacute;l usando su bolso para bloquear las estocadas de la espada del cultista. Otro golpe y la espada pareci&oacute; clavarse en la bolsa, atrapada en la caja antigua de valor incalculable que conten&iacute;a el pene. Tir&oacute; con fuerza y justo cuando su espada se solt&oacute;, el gancho del paraguas le rode&oacute; el cuello y Jacqueline lo empuj&oacute; bruscamente hacia atr&aacute;s, pate&aacute;ndolo en la cabeza mientras ca&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero justo cuando Jacqueline estaba a punto de seguir corriendo, ella fue jalada hacia atr&aacute;s mientras su cola de caballo era agarrada y tirada con fuerza. En lugar de caer, Jacqueline lo sigui&oacute; y rod&oacute; hacia atr&aacute;s poni&eacute;ndose de pie r&aacute;pidamente justo cuando Aket se agachaba para recoger la espada del cultista ca&iacute;do. Se puso de pie y los dos se enfrentaron. Pod&iacute;a ver sus ojos detr&aacute;s de la m&aacute;scara. La miraban fijamente. Observ&oacute; como se estrechaban casi como una v&iacute;bora, y r&aacute;pidamente el paraguas se levant&oacute; para parar el primer golpe de su espada y el segundo. El metal del lomo del paraguas aguant&oacute; bien, pero la tela pronto se hizo jirones. A&uacute;n as&iacute;, los golpes que Aket le estaba dando eran tan poderosos que el paraguas comenz&oacute; a doblarse. La suya era la fuerza bruta sobre la habilidad, pero la fuerza bruta podr&iacute;a ser suficiente para que el poderoso egipcio negro ganara el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Jacqueline era una h&aacute;bil esgrimista, pero el paraguas no era un estoque y cuando se arriesg&oacute;, empujando la punta hacia adelante, le hizo poco da&ntilde;o al musculoso sacerdote. En cambio, la tom&oacute; con la guardia baja, agarr&oacute; el paraguas y tir&oacute; de ella hacia adelante. Jacqueline observ&oacute; con horror c&oacute;mo levantaba la espada y la bajaba. Ella se inclin&oacute; hacia atr&aacute;s, liberando el paraguas de su agarre incluso cuando la hoja curva del Kopesh desgarr&oacute; los botones de su blusa y cort&oacute; el cintur&oacute;n debajo.<\/p>\n<p>Los pechos de Jacqueline se revelaron, movi&eacute;ndose bajo el brillante sol egipcio. Sus pezones estaban duros por la emoci&oacute;n de la pelea y sus pechos brillaban de sudor a la luz.<\/p>\n<p>Aket se detuvo, levant&oacute; la espada por encima de su cabeza para descargar un golpe definitivo, que podr&iacute;a haberle partido el cr&aacute;neo en dos. Pero qued&oacute; congelado, sus ojos oscuros debajo de la m&aacute;scara miraban con asombro los pechos desnudos de la inglesa. Jacqueline volvi&oacute; a invertir el paraguas y lo levant&oacute; con fuerza con el mango de madera invertido. La m&aacute;scara de Aket se hizo a&ntilde;icos, la nariz de oso hormiguero se desmoron&oacute; en pedazos y el resto de la m&aacute;scara se agriet&oacute;. El hombre tropez&oacute; hacia atr&aacute;s, sacudiendo la cabeza, tratando de recuperar el sentido, pero en lugar de eso, cay&oacute; m&aacute;s hacia atr&aacute;s y golpe&oacute; el suelo con tanta fuerza que se levant&oacute; una nube de polvo.<\/p>\n<p>Jacqueline dio media vuelta y ech&oacute; a correr, la multitud segu&iacute;a su pecho palpitante con la mirada. Una mujer europea en topless no era algo que se viera normalmente en el mercado. Otro cultista hab&iacute;a alcanzado al profesor y a Halary. Estaba levantando su espada para dar un golpe cuando el gancho del paraguas lo atrap&oacute; por la mu&ntilde;eca y lo hizo girar. Tal como hab&iacute;a pasado con Aket, el cultista se congel&oacute; de sorpresa al ver sus pechos desnudos. Se sorprendi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s cuando el pu&ntilde;o de ella se descarg&oacute; en su nariz.<\/p>\n<p>&quot;Perdiste tu blusa otra vez&quot;, dijo Halary.<\/p>\n<p>Jacqueline gru&ntilde;&oacute;, agarrando el turbante de la cabeza del cultista. Estaba afeitado en todas partes, incluyendo la barbilla y las cejas. Ten&iacute;a delineador de ojos kohl, al estilo del antiguo Egipto. Jacqueline lo golpe&oacute; de nuevo por si acaso cuando sus p&aacute;rpados comenzaron a revolotear.<\/p>\n<p>&quot;Por aqu&iacute; al aer&oacute;dromo&quot;, grit&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando llegaron cerca del aer&oacute;dromo, Jacqueline le hab&iacute;a quitado el turbante y logr&oacute; cubrirse los senos con &eacute;l despu&eacute;s de pedirle prestada una horquilla a Halary. Todav&iacute;a era indecoroso, el material apenas cubr&iacute;a sus senos y dejaba todo su vientre expuesto. Aun as&iacute;, tendr&iacute;a que funcionar porque su avi&oacute;n estaba en la pista, las h&eacute;lices giraban y estaban a punto de empujar las escaleras de embarque. Ella salud&oacute; y la azafata en la parte superior de las escaleras les indic&oacute; que se dieran prisa.<\/p>\n<p>&quot;Venga con nosotros, profesor&quot;, inst&oacute;. &quot;Aqu&iacute; no es seguro para ti&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Mi lugar est&aacute; en Egipto, Lady Ainscow&quot;. Levant&oacute; la bolsa y se la tendi&oacute;. &quot;Dale mis saludos a tu padre.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo har&eacute;&quot;, respondi&oacute; Jacqueline alcanzando la bolsa justo cuando Fady se puso r&iacute;gido.<\/p>\n<p>Sus ojos se abrieron como platos alarmados.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Fady?&quot; pregunt&oacute; ella, justo cuando &eacute;l ca&iacute;a hacia adelante en sus brazos, con una daga arrojadiza de m&uacute;ltiples hojas en su espalda.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Profesor!&quot; grit&oacute;, mirando hacia arriba para ver a Ahmed sonriendo maliciosamente en el borde del campo.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a sosteniendo al profesor, la bolsa que conten&iacute;a el PENE entre ellos, la mano de Jacqueline se meti&oacute; en su bolsa y sac&oacute; la pistola. La sonrisa de Ahmed se transform&oacute; en una mirada de terror y el hombrecito se tir&oacute; al suelo justo cuando ella disparaba tres tiros.<\/p>\n<p>&quot;Jacqueline, vamos&quot;, grit&oacute; Halary corriendo hacia el avi&oacute;n.<\/p>\n<p>La azafata alarmada por los disparos empujaba las escaleras y trataba de cerrar las puertas. M&aacute;s cultistas aparecieron corriendo hacia ellos. Jacqueline r&aacute;pidamente revis&oacute; el pulso del profesor y al no encontrar ninguno, agarr&oacute; la bolsa y corri&oacute; hacia el avi&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Lo siento, pero parece que perd&iacute; mi blusa&quot;, dijo Jacqueline, bajando la bolsa para cubrir su frente. &quot;Le sugiero que ponga esto en el aire lo antes posible&quot;, le grit&oacute; al piloto.<\/p>\n<p>El piloto le sonri&oacute; y le gui&ntilde;&oacute; un ojo, sus ojos recorrieron su cuerpo y tambi&eacute;n el de Halary. Se dio la vuelta y empuj&oacute; hacia adelante el acelerador.<\/p>\n<p>&quot;Sugiero que hagamos caso a la dama&quot;, le dijo al copiloto se&ntilde;alando con la cabeza a un n&uacute;mero creciente de hombres vestidos con espadas que corr&iacute;an hacia ellos, un hombre negro gigante no muy lejos detr&aacute;s.<\/p>\n<p>Jacqueline observ&oacute; a los cultistas agitando furiosamente sus espadas mientras el avi&oacute;n ganaba velocidad y pronto estaba en el aire, siguiendo el norte del Nilo hasta Alejandr&iacute;a. El avi&oacute;n sobrevol&oacute; el puerto: La flota mediterr&aacute;nea de la Royal Navy se hab&iacute;a mudado recientemente aqu&iacute; desde Malta. Halary mir&oacute; por encima del hombro.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eso es un portaaviones?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;&quot;, respondi&oacute; Jacqueline. &quot;Creo que ese es el Eagle&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Y los otros?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ese tipo es un crucero. Lo reconozco como el Manchester. Los barcos un poco m&aacute;s peque&ntilde;os son destructores&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Magn&iacute;fico&quot;, dijo Halary.<\/p>\n<p>&quot;De acuerdo&quot;, dijo Jacqueline saludando a los barcos de sus compatriotas.<\/p>\n<p>El avi&oacute;n apunt&oacute; hacia Turqu&iacute;a.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230; y con mucho sexo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&quot;Por aqu&iacute;&quot;, dijo Ahmed. &quot;El profesor est&aacute; esperando&quot;. &quot;Un momento&quot;, respondi&oacute; Lady Jacqueline. Sus ojos se movieron de la esfinge al cuaderno de bocetos en su mano izquierda. Su mano derecha se movi&oacute; r&aacute;pidamente pasando el carb&oacute;n sobre el papel. Hilary mir&oacute; hacia abajo desde la parte trasera de su camello. &quot;Bien dibujado, Lady Jacqueline&quot;, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23585,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41116","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23585"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41116\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}