{"id":41132,"date":"2023-02-28T23:00:00","date_gmt":"2023-02-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-02-28T23:00:00","modified_gmt":"2023-02-28T23:00:00","slug":"en-un-hotel-respetable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-un-hotel-respetable\/","title":{"rendered":"En un hotel respetable"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41132\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Caminaba por el camell&oacute;n de una bella avenida, el ocaso del d&iacute;a ya se anunciaba y el vecindario ten&iacute;a ese sabor de lo viejo sin ser decr&eacute;pito, hab&iacute;a restaurantes, uno que otro caf&eacute;, &aacute;rboles por todas partes, era un lugar agradable en el que a&ntilde;os antes hab&iacute;a pasado mucho de mi tiempo por la sencilla raz&oacute;n de que hab&iacute;a estudiado por all&iacute;. La zona estaba a punto de convertirse en una mediocre imitaci&oacute;n de los barrios progres de Estados Unidos y los vecindarios cercanos ya deliraban con sentirse el epicentro de la intelectualidad, el periodismo, las artes, se empez&oacute; a poner de moda que actores y otros famosillos de peor cala&ntilde;a fueran a vivir por all&iacute;. Cuando eso pas&oacute;, empez&oacute; la decadencia. Pero lo que narrar&eacute; ocurri&oacute; poco antes de que todo eso sucediera.<\/p>\n<p>Mientras caminaba por el camell&oacute;n de tan precioso vecindario, iba atormentado por mis pensamientos, o quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s preciso admitir, por uno de esos d&iacute;as de extrema calentura que qui&eacute;n sabe de d&oacute;nde sale y lo &uacute;nico que uno necesita con imperiosa necesidad es coger. Coger sin piedad, sin descanso, sin respiro. La irrevocable necesidad de un cuerpo, de otro sabor, de un sudor, del peso de otro cuerpo, la piel caliente de alguien m&aacute;s, los gemidos de otra persona. No sabe uno qu&eacute; hacer, no puede uno pensar, la verga parada dentro de los pantalones es una deliciosa pero infinita tortura a cada paso&hellip;<\/p>\n<p>En esas andaba sobre el camell&oacute;n de la avenida cuando llegu&eacute; frente a un hotel de apariencia respetable pero donde todo mundo acud&iacute;a (y acude) para faltarse el respeto concienzudamente. Pensaba en que ser&iacute;a genial ver asomarse a alguien a medio vestir por las ventanas del hotel y gui&ntilde;arle un ojo. Para mi infinita sorpresa, eso pas&oacute;: en una ventana del segundo piso apareci&oacute; un hombre delicioso de pecho musculoso sin ser exagerado, brazos marcados y una sensualidad que romp&iacute;a la ventana y llegaba hasta m&iacute;, que me hallaba como a veinte metros de &eacute;l. Era cachond&iacute;simo ver c&oacute;mo luchaba por ponerse una camiseta blanca de manga larga que le quedaba muy justa. Y cuando por fin su cabeza logr&oacute; salir de la tela que la ocultaba, pude contemplar el rostro de un hombre muy guapo. De inmediato se me antoj&oacute; ese pecho, esos pezones, esos brazos, aquellos labios.<\/p>\n<p>Pero lo m&aacute;s sorprendente es que &eacute;l de inmediato me vio y no quit&oacute; su mirada de m&iacute;. Ahora o nunca. Sonre&iacute;, le aguant&eacute; la mirada, adopt&eacute; una pose ligeramente retadora y esper&eacute;. &Eacute;l termin&oacute; de ponerse la camiseta con desesperante lentitud, gozando de lucirme su cuerpo y sin dejar de mirarme. Con id&eacute;ntica lentitud se alej&oacute; de la ventana y apag&oacute; la luz de su habitaci&oacute;n. Rogaba porque bajara a buscarme, as&iacute; que decid&iacute; esperarlo. Pasaron los minutos y me di cuenta que si de esperar se trataba, lo mejor ser&iacute;a que me sentara, as&iacute; que me acerqu&eacute; a una banca donde pudiera verme con facilidad si es que ocurr&iacute;a el milagro de que bajara y me buscara.<\/p>\n<p>El milagro ocurri&oacute;, como quince minutos despu&eacute;s de que ya empezara a perder las esperanzas. Sali&oacute; &eacute;ste machazo del hotel respetable y haci&eacute;ndose el desorientado atraves&oacute; la calle para llegar al camell&oacute;n. Se par&oacute; a diez metros de donde estaba sentado y de plano me model&oacute; el cuerpazo que se cargaba haciendo como que buscaba alg&uacute;n lugar a su derecha y luego a su izquierda en una actuaci&oacute;n aceptable de alguien que anda buscando algo. Jeans ajustados que luc&iacute;an sus preciosas nalgas y le marcaban la rica verga, la camiseta ajustad&iacute;sima que hac&iacute;a ver delicioso su pecho, sus brazos y su abdomen. Desde donde estaba sentado pude darme cuenta de que ten&iacute;a ojos verdes oscuro y labios de besar sabroso y mamar delicioso. Cuando estuvo seguro de que me hab&iacute;a lucido lo suficiente su cuerpo y calentado lo necesario para lo que se ofreciera (como si me hiciera falta estar m&aacute;s caliente), se acerc&oacute; as&iacute; como que no quiere la cosa.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si conoc&iacute;a una farmacia cercana y de inmediato supe que era un cl&aacute;sico tr&aacute;mite para ligar a alguien, porque era imposible que no hubiera visto una farmacia que estaba a media cuadra y que para colmo ten&iacute;a un enorme anuncio luminoso que dec&iacute;a en letras may&uacute;sculas &ldquo;farmacia&rdquo;. Me halag&oacute; el ligue, as&iacute; que decid&iacute; jugar con las reglas del juego. Platicamos cosas tan absolutamente intrascendentes que comprend&iacute; que quer&iacute;a lo mismo que yo: arrancarme la ropa, morderme, lamerme, besarme, cogerme, llenarme de semen, tanto como yo quer&iacute;a hacerlo con &eacute;l. Despu&eacute;s de un rato de pl&aacute;tica ociosa pero veloz, lo acompa&ntilde;&eacute; a la dichosa farmacia a donde compr&oacute; cosas igualmente in&uacute;tiles. Luego de todos estos a&ntilde;os me doy cuenta de que &eacute;l estaba nervioso y que con la pl&aacute;tica y las compras bobas intentaba diluir su nerviosismo. Pero al fin lleg&oacute; a la parte que no pod&iacute;a evitar si es que de veras quer&iacute;a que algo pasara: &ldquo;&iquest;quieres subir conmigo a mi habitaci&oacute;n?&rdquo; Dije que s&iacute; inmediatamente, no ten&iacute;a la menor intenci&oacute;n de ocultar las ganas que ten&iacute;a de coger con este rico macho. La entrada a su hotel respetable fue el t&iacute;pico ritual de iniciaci&oacute;n en cada hotel, respetable o no: miradas supuestamente discretas de los trabajadores pero que todas dicen cosas como &ldquo;&iexcl;pillines!, &iexcl;cochinotes!, &iexcl;se van a chupar sus cositas, maricones!, &iquest;qui&eacute;n de ustedes es la mujercita?&rdquo;, como si ellos fueran gente de conducta intachable en posici&oacute;n de se&ntilde;alar con dedo flam&iacute;gero a los dem&aacute;s, cada uno de &eacute;sos empleados hab&iacute;an visto muchas cosas, protagonizado otras tantas y aun as&iacute; se daban aires de pureza moral. As&iacute; son los hip&oacute;critas.<\/p>\n<p>Pero al entrar a su habitaci&oacute;n, todo cambi&oacute;. Prendi&oacute; la televisi&oacute;n como quien enciende una l&aacute;mpara y no lo dud&eacute;, me acerqu&eacute; a su espalda y as&iacute; lo abrac&eacute;. Recibi&oacute; el abrazo con gusto y se notaba que lo estaba esperando, emiti&oacute; un suspiro que no pudo ocultar y repeg&oacute; su cuerpo al m&iacute;o. Sent&iacute;a su espalda completamente en mi pecho y sus nalgas firmemente pegadas a mi bajo vientre. Por supuesto que sinti&oacute; mi verga erecta y lo disfrutaba con esas ricas nalgas que se cargaba. Ol&iacute;a a reci&eacute;n ba&ntilde;ado y perfumado. Aroma de hombre limpio, fragancia varonil, pero eso no bastaba para ocultar el indefinible pero perceptible olor de un hombre caliente que quiere coger. Por encima de la tela de la camiseta acarici&eacute; suavemente &eacute;se pecho que, a fin de cuentas, era lo que me hab&iacute;a atrapado y llevado hasta all&iacute;. Ten&iacute;a erectos los pezones. Me tortur&eacute; un poco m&aacute;s sin quitarle la ropa. Parec&iacute;amos estar bailando una calmada. Bes&eacute; suavemente su cuello y su nuca. Nuestros cuerpos se frotaban con mayor fuerza y la temperatura, literalmente, aumentaba. Baj&eacute; mi mano derecha y palp&eacute; su verga por encima de los jeans. Mi mano fue feliz de encontrar una verga de buen tama&ntilde;o y de dureza que delataba las ganas que ten&iacute;a de ser acariciada, as&iacute; que le baj&eacute; las cremallera y met&iacute; mi mano en su pantal&oacute;n para poder acariciarle la verga sin obst&aacute;culos mientras segu&iacute;amos frotando nuestros cuerpos y besaba su cuello, su nuca y sus hombros.<\/p>\n<p>Encontr&eacute; una verga dur&iacute;sima, c&aacute;lida y muy h&uacute;meda porque secretaba grandes cantidades de l&iacute;quido lubricante. Por fin &eacute;l se volte&oacute; y nos besamos rico, profundo, con mucha lengua y mordidas de labios. Ya no aguant&eacute; m&aacute;s y le quit&eacute; la camiseta. Comprob&eacute; que si era dif&iacute;cil de poner, tambi&eacute;n lo era de quitar. Pero al lograrlo, no dud&eacute; y me lanc&eacute; a besar ese pecho lampi&ntilde;o y musculoso, oloroso a macho que quiere coger, con sabor a sexo. Gimi&oacute; cuando mi lengua jug&oacute; con sus pezones y respiraba agitado al sentir mis labios recorrer su pecho mientras mis manos acariciaban su espalda. Me di gusto besando sus brazos fuertes, me imagino que iba al gimnasio pero no era de los est&uacute;pidos que toman pastillitas para agrandarles los m&uacute;sculos y que acaban por empeque&ntilde;ecerles los huevos. Eran unos brazos torneados, definidos, muy cachondos, sin vellos como su pecho. Bes&eacute;, lam&iacute; y mord&iacute; suavemente cada parte de sus brazos gozando con sus reacciones cada vez menos controladas. Bes&eacute; su cuello, disfrut&eacute; su boca y su lengua, mord&iacute; sus labios si querer resistirme al encanto de su boca antojosa mientras mis manos acariciaban y estrujaban su pecho, pellizcando sus pezones, mordiendo ocasionalmente su brazos.<\/p>\n<p>No pude ni quise controlarme m&aacute;s. Me arrodill&eacute; y le baj&eacute; los pantalones de un jal&oacute;n. Ante m&iacute; qued&oacute; parada una verga de muy buen tama&ntilde;o, dur&iacute;sima, h&uacute;meda, ligeramente curvada a mi izquierda, de glande rosado y brillante, huevos sabrosos y llenos de leche. Lo mir&eacute; a los ojos y sin decir nada met&iacute; su verga a mi boca. Era una fantas&iacute;a hecha realidad: de rodillas mamarle la verga a un hombre de mi gusto y elecci&oacute;n. Y lo goc&eacute; como enajenado. Qu&eacute; delicia es tener una verga en la boca, bien parada, dura de excitaci&oacute;n y deseo, que est&aacute; manando constantemente l&iacute;quido lubricante y beberlo con ansiedad. (Para los lectores morbosos: deber&iacute;an animarse a hacer eso que s&oacute;lo se atreven a fantasear cuando leen estas historias encerrados en el ba&ntilde;o de su casa sabiendo lo felices que ser&iacute;an mamando verga y gimiendo como putas cuando se los cojan. Ah, pero es que son respetables padres de familia o cosas por el estilo, el qu&eacute; dir&aacute;n, ya se sabe. Y si quienes me leen son mujeres, no me extra&ntilde;a: muchas fantasean con ver a dos hombres guapos teniendo sexo y, en dado caso, unirse. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;n esperando? H&aacute;ganse menos del rogar, all&aacute; afuera sobran hombres que gustosos participar&iacute;an de sus fantas&iacute;as). Y con su verga en la boca, que lentamente mamaba disfrutando su sabor, su textura, su delicada firmeza, me d&iacute; vuelo acariciando las riqu&iacute;simas nalgas que se cargaba, redondas, firmes, lisas, mucho mejores y m&aacute;s hermosas que las de varias vanidosas que hab&iacute;a conocido. Es maravilloso mamarle la verga a un macho nalg&oacute;n que suspira al sentir las manos en las nalgas anticipando que le toquen el culo y gime con una mamada de verga que se eterniza siempre d&aacute;ndole placer y neg&aacute;ndole al mismo tiempo la menor oportunidad para que se venga. Acariciaba sus huevos con una mano, amasaba sus nalgas con la otra, me met&iacute; un delicioso test&iacute;culo en la boca y luego el otro, deleit&aacute;ndome en su sabor de macho en brama. Besaba, mord&iacute;a sus muslos&hellip;<\/p>\n<p>Tardamos una eternidad en llegar a la cama, envueltos en besos, caricias, mamadas y un torbellino de manos que me quitaban la ropa a velocidad espectacular y repart&iacute;an caricias ansiosas, calientes, provocadoras. Sin decir nada, se trep&oacute; a la cama poni&eacute;ndose en cuatro, ofreci&eacute;ndome sus nalgas y su culo. No recuerdo de d&oacute;nde sali&oacute; el cond&oacute;n y el lubricante, pero velozmente me calc&eacute; el cond&oacute;n en la verga y unt&eacute; generosas cantidades de lubricante porque mi verga, de largo promedio pero de grosor m&aacute;s que respetable, lo iba a necesitar para abrirme paso. Poco a poco pero decididamente lo penetr&eacute; y gimi&oacute; delicioso cuando sinti&oacute; mi cuerpo al fin chocar con sus nalgas.<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; parec&iacute;a m&aacute;s una competencia ol&iacute;mpica que otra cosa: la velocidad de la penetraci&oacute;n aumentaba, el sudor corr&iacute;a ya de plano a chorros por nuestros cuerpos, mis huevos sent&iacute;an sus huevos al chocar contra su cuerpo, besaba y mord&iacute;a su espalda mientras me lo cog&iacute;a al grado de que me dol&iacute;an pero en lugar de detenerme el dolor de mis huevos me enardec&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s y le met&iacute;a la verga sin compasi&oacute;n haci&eacute;ndolo gemir sin la menor inhibici&oacute;n mientras le daba tremendas nalgadotas, la cama cruj&iacute;a como si en cualquier momento fuera a romperse (eso me pas&oacute; en otra ocasi&oacute;n, pero es otra historia que ya luego contar&eacute;) y yo juraba y perjuraba que por el esc&aacute;ndalo que ten&iacute;amos no tardar&iacute;an en llamarnos de la recepci&oacute;n diciendo que nos pondr&iacute;an de patitas en la calle por indecentes o algo por el estilo. Me vine a chorros y segu&iacute; eyaculando cuando le saqu&eacute; la verga, as&iacute; que todav&iacute;a pude regar sus nalgas con una buena cantidad de semen. Ca&iacute;mos rendidos, respirando agitadamente, riendo, con el cabello empapado de sudor mientras le untaba mi semen como si fuera crema en sus nalgas y lo que alcanzaba de la espalda.<\/p>\n<p>Pero no dejamos de besarnos, de acariciarnos, de mordernos, de desearnos. Acab&eacute; recostado sobre su cuerpo y no iba a desperdiciar un s&oacute;lo momento, as&iacute; que aprovechando la maravillosa sensaci&oacute;n que da la caliente piel sudada, acariciaba su cuerpo con el m&iacute;o, sintiendo su verga bien parada atrapada entre nuestros cuerpos, bes&aacute;ndolo y mordiendo sus labios sin descanso. Lo mont&eacute; a horcajadas, su pene qued&oacute; desliz&aacute;ndose entre mi escroto y mi perineo mientras sus manos me sujetaban por la cintura y mi verga lo desafiaba una vez m&aacute;s. En otras palabras m&aacute;s sabrosas: su verga acariciaba ansiosamente mis huevos y antojaba mi culo mientras &eacute;l me marcaba el ritmo y no dejaba de verme la verga. Tom&eacute; nuestras vergas y las comenc&eacute; a masturbar juntas. &Eacute;l cerraba los ojos y respiraba profundamente, gozando lo que hac&iacute;amos. Y no aguant&oacute; mucho tiempo, de un empell&oacute;n me acost&oacute; y se puso encima de mi, abri&eacute;ndome las piernas y pic&aacute;ndome el culo con su verga mientras lo besaba apasionadamente y mis manos lo agarraban de las nalgas para provocarlo m&aacute;s. Ahora fui yo quien se liber&oacute; de su abrazo y me puse en cuatro lo m&aacute;s puta que pude para que entendiera que quer&iacute;a que me cogiera sin piedad. No se lo dije dos veces, se puso un cond&oacute;n, ech&oacute; mano del lubricante y penetr&oacute; lentamente pero de una sola estocada. Gem&iacute; como perra en brama. C&oacute;geme, c&oacute;geme duro, papi. J&aacute;lame del cabello, eso, as&iacute;, m&aacute;s duro, papi. Dame de nalgadas. M&aacute;s duro, no temas. Apri&eacute;tame los huevos, as&iacute;. C&oacute;geme, m&eacute;teme tu verga duro, duro, duro. Dime que soy tu puta, soy tu puta, dime que soy tu puta, mira c&oacute;mo goza tu puta con tu verga de macho en brama, c&oacute;geme, cabr&oacute;n, m&aacute;s duro, c&oacute;geme como a una puta, me encanta sentirte en las nalgas, adoro c&oacute;mo me coges, m&aacute;s, m&aacute;s, m&aacute;s, dame duro, soy tu puta&hellip;<\/p>\n<p>Se vino en medio de jadeos y gru&ntilde;idos mientras me enterraba la verga hasta el fondo, me jalaba el cabello y me dec&iacute;a como desesperado que era su pinche puta, sent&iacute; c&oacute;mo su verga palpitaba el eyacular y c&oacute;mo todo su cuerpo se tensaba. Las s&aacute;banas estaban completamente empapadas de sudor y semen. Entre besos nos fuimos a la regadera. All&iacute; se le volvi&oacute; a parar la verga y yo, al sentirla en mis nalgas, me empin&eacute; para que me acariciara con su verga bien parada (&iquest;no se les antoja, morbosos lectores, una verga en medio de las nalgas?, &iquest;no es &eacute;sa una de las tantas razones por las que andan leyendo &eacute;stos exquisitos pecados?). Una vez m&aacute;s y con gusto infinito me puse de rodillas frente a &eacute;l y bajo el chorro del agua para mamarle la verga. Puse una cara de puta que lo calent&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s y me tom&oacute; del cabello oblig&aacute;ndome a tragar verga hasta la empu&ntilde;adura. Agarraba duro sus huevos, amasaba sus nalgas y met&iacute;a un dedo en su culo. Lo hice con tanta intensidad que tard&oacute; poco en venirse, sent&iacute; las contracciones de su pelvis al tiempo que sus huevos escapaban de mi mano y su culo apretaba mis dedos, llen&aacute;ndome la boca de semen que sabore&eacute; con infinito placer. Cuando nos dimos cuenta eran las dos de la ma&ntilde;ana. Deb&iacute; quedarme. No lo hice. Me dio su n&uacute;mero de tel&eacute;fono y nos prometimos un despu&eacute;s que los dos, en la estupidez de &eacute;sos veintitantos a&ntilde;os que ten&iacute;amos, sab&iacute;amos que nunca suceder&iacute;a. Le di un beso largo, eterno, voluptuoso, mam&eacute; su verga una vez m&aacute;s y me fui sin mirar atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Afuera estaba cayendo un aguacero torrencial que no ten&iacute;a para cu&aacute;ndo. No me import&oacute;, acababa de tener una de las mejores cogidas de mi vida hasta ese momento y sent&iacute;a que pod&iacute;a con lo que fuera, as&iacute; que luego de gozar del sudor y el semen de &eacute;ste machazo, sal&iacute; a disfrutar de la bendita lluvia de mi ciudad. Al llegar a casa encontr&eacute; tres recados de una supuesta novia que ten&iacute;a entonces, los tres recados eran uno m&aacute;s enojado que anterior. Lo que pasar&iacute;a con esa novia es digno de contar en otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Caminaba por el camell&oacute;n de una bella avenida, el ocaso del d&iacute;a ya se anunciaba y el vecindario ten&iacute;a ese sabor de lo viejo sin ser decr&eacute;pito, hab&iacute;a restaurantes, uno que otro caf&eacute;, &aacute;rboles por todas partes, era un lugar agradable en el que a&ntilde;os antes hab&iacute;a pasado mucho de mi tiempo por la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24444,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41132","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bisexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24444"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41132\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}