{"id":41155,"date":"2023-03-02T23:00:00","date_gmt":"2023-03-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-02T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-02T23:00:00","slug":"el-curioso-mundo-de-la-diversion-para-adultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-curioso-mundo-de-la-diversion-para-adultos\/","title":{"rendered":"El curioso mundo de la diversi\u00f3n para adultos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41155\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A&ntilde;os antes hab&iacute;a hecho tres descubrimientos. El primero es que soy bisexual y no tengo el menor empacho en reconocerlo. El segundo es que es much&iacute;simo m&aacute;s f&aacute;cil acostarse con hombres que con mujeres porque los hombres no se andan haciendo del rogar (aunque hay casos de divos que logran superar la fatuidad y pretensiones de las personas m&aacute;s vanidosas) y quieren lo que quieren cuando lo quieren, como lo quieren, donde lo quieren y hasta donde lo quieren; es sexo puro y duro sin ilusiones emocionales. La tercera cosa va de la mano con las dos anteriores: si proclamas a los cuatro vientos que eres un hombre bisexual recibir&aacute;s el rechazo de los homosexuales y heterosexuales por igual, para ellos no eres una rareza sino una traici&oacute;n a sus prejuicios; la bisexualidad femenina es mucho m&aacute;s aceptada que la masculina y le dejo esa reflexi&oacute;n a las mujeres que por ello se interesen. En consecuencia, uno aprende a ser prudente y es informaci&oacute;n que compartimos con muy poca gente, lo que no asegura nada porque aun as&iacute; puede haber sorpresas traicioneras. Muchos hombres viven su bisexualidad de forma secreta o, cuando menos, discreta.<\/p>\n<p>En los a&ntilde;os en que era un glorioso y joven Don Nadie de cabello largo, figura apetecible y guapura considerable, me di a la tarea de explorar muchos lugares que har&iacute;an persignarse a gente de apariencia respetable (mientras en su imaginaci&oacute;n se calientan con sus morbosas fantas&iacute;as inconfesables) y en aquella ocasi&oacute;n llegu&eacute; a una disco gay la noche de un viernes a eso de las diez. El lugar era un clich&eacute; gay en toda la extensi&oacute;n de la palabra: ubicada en un barrio de conocida vida nocturna gay, la disco estaba en una agradable penumbra, la m&uacute;sica tecno sonaba a todo volumen, hab&iacute;a televisiones por todas partes con videos porno gay mostrando a sus modelos de cuerpos imposibles, belleza inveros&iacute;mil y pitos infinitos, hab&iacute;a jaulas para cuando acudieran go-go dancers (que &eacute;sta vez estaban ausentes), las bebidas eran aut&eacute;nticos matarratas de precios irracionales, los trabajadores eran, con toda seguridad, polic&iacute;as judiciales que estudiaban detenidamente a qui&eacute;n pod&iacute;an extorsionar o de qui&eacute;n pod&iacute;an aprovecharse cobrando en especie, las mesas eran diminutas y deprimentes para dejar amplio espacio para bailar a gusto&hellip; Y tras una cortina pesada hab&iacute;a, c&oacute;mo no, un cuarto oscuro que era el verdadero centro de atenci&oacute;n de todo mundo que all&iacute; acud&iacute;amos. Lo usual es que las mesas cercanas al cuarto oscuro estuvieran todas ocupadas porque desde all&iacute; pod&iacute;a verse qui&eacute;n entraba y, si se antojaba el que entr&oacute;, ir tras &eacute;l. Pero esta vez, para mi sorpresa, estaba casi vac&iacute;o en lugar. Estaba yo, los trabajudiciales y un hombre guapo con un cuerpazo musculoso enfatizado por la ropa pegada que llevaba. Y nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mir&eacute; al musculoso y suspir&eacute;, &eacute;ste est&aacute; totalmente fuera de mi rango de alcance as&iacute; que ni te ilusiones porque no te har&aacute; caso ni para decirte que no. Pens&eacute; que todos estaban dentro del cuarto oscuro, as&iacute; que con la cerveza en la mano entr&eacute;. Vana ilusi&oacute;n, adentro estaba todav&iacute;a m&aacute;s solo que afuera. Me tomar&eacute; mi cerveza en santa calma y luego me voy. Pero entonces entr&oacute; el musculoso. Yo estaba a un metro escaso de la cortina que serv&iacute;a como umbral para acceder al dichoso cuarto oscuro y no lo dud&eacute;. Estir&eacute; un brazo para tocar su brazo izquierdo y atraerlo hacia m&iacute;. Total, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;a pasar?, &iquest;que se safara?, &iquest;que me rechazara? No ser&iacute;a la primera vez y uno se va acostumbrando a esas cosas. Pero sorprendentemente reaccion&oacute; con suavidad a mi mano que lo atra&iacute;a y gracias a la poca luz que se col&oacute; con su entrada alcanc&eacute; a ver una sonrisa franca en sus labios mientras lo atra&iacute;a a mi cuerpo. Acto seguido, empezamos a besarnos con mucha pasi&oacute;n. Sus labios eran sabrosos, su saliva sab&iacute;a a macho caliente. Pero lo que me ten&iacute;a extasiado y con la verga dur&iacute;sima era su cuerpo musculoso. Era un fantas&iacute;a, &iquest;qu&eacute; se sentir&aacute; acariciar a uno de &eacute;sos He-Manes de gimnasio?, &iquest;coger&aacute;n rico?<\/p>\n<p>De momento besaba de f&aacute;bula y no ten&iacute;a el menor problema en dejarse acariciar donde se me pegara la regalada gana. Su respiraci&oacute;n agitada delataba que se estaba excitando de verdad. Estaba fascinado acariciando sobre la ropa su pecho musculoso y mordiendo sus brazotes de gimnasio. No quise aguantar m&aacute;s y busqu&eacute; liberarle el pecho para bes&aacute;rselo. Resulta que tra&iacute;a un body masculino que se abrochaba en la entrepierna. Mira, qu&eacute; conveniente. Le abr&iacute; el pantal&oacute;n de mezclilla y se lo baj&eacute; un poco, como a medio fant&aacute;stico muslo que cubr&iacute; de besos y lamidas mientras mis dedos buscaban el famoso broche. Al encontrarlo y soltarlo, brot&oacute; una orgullosa verga de buen tama&ntilde;o que me qued&oacute; a la altura de la nariz, lo que me permiti&oacute; percibir su olor a verga hambrienta. No lo dud&eacute; un s&oacute;lo instante, met&iacute; esa verga hambrienta a mi boca hambrienta de verga. El musculoso estaba tan excitado que gimi&oacute; como s&oacute;lo los hombres saben hacerlo cuando les mama la verga una boca experta. Era tal su excitaci&oacute;n que le manaban cantidades espectaculares de l&iacute;quido lubricante que muy r&aacute;pido me llenaban la boca. No hab&iacute;a nada m&aacute;s hermoso en el mundo para m&iacute; en &eacute;se momento que estarle mamando la verga al musculoso mientras acariciaba sus nalgas y jugaba con sus huevos. El musculoso estaba depilado, ni un s&oacute;lo velllo en la entrepierna. Me incorpor&eacute; a besarlo y hacerle probar sus propios l&iacute;quidos, cosa que lo encendi&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Le pude alzar el body hasta dejar su pecho al descubierto. Me baj&eacute; el pantal&oacute;n a medio muslo, me pegu&eacute; al &eacute;l para sentir sus brazotes y su pecho y lo cubr&iacute; de besos, amasaba sus pectorales y leng&uuml;eteaba sus pezones mientras &eacute;l me abri&oacute; las piernas con su muslo, me peg&oacute; a la pared y empez&oacute; a acariciar mi escroto con su verga como si me estuviera cogiendo. Me llen&oacute; la entrepierna de su l&iacute;quido lubricante y mi culo empezaba a desearlo, as&iacute; que le d&iacute; la espalda y frot&eacute; mis nalgas en su verga mientras pegaba mi espalda a su pecho. Me llenaba el cuello de besos ardientes mientras sus manos estrujaban mi pecho como si fueran las tetas de una mujer, despu&eacute;s bajaron para aferrarse a mi cintura e imponerme el ritmo. Y eso que todav&iacute;a no me met&iacute;a su verga, pero qu&eacute; rico era sentirla en medio de mis nalgas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, mi verga estaba dur&iacute;sima y de pronto una boca la engull&oacute;, nunca supe qui&eacute;n me la mam&oacute; pero lo hac&iacute;a delicioso. Al mismo tiempo alcanc&eacute; a ver que otros empezaban a meterle mano a mi musculoso. Ya me estaba despidiendo mentalmente de &eacute;l, fue bonito mientras dur&oacute;, cuando para mi sorpresa volvi&oacute; a mis labios y a mi cuerpo. Empezamos a rechazar otras manos, otras vergas, otros cuerpos. Quer&iacute;amos estar solos. Me propuso irnos a su hotel. Corriendo, que ya es tarde.<\/p>\n<p>El hotel era casi espantoso, pero ten&iacute;a lo necesario: cama limpia, s&aacute;banas remendadas pero reci&eacute;n lavadas, ba&ntilde;o oloroso a desinfectante reci&eacute;n regado y los cl&aacute;sicos jabones rosas chiquitos que delataban a quien los hab&iacute;a usado como frecuentador de &eacute;sos deliciosos antros de vicio y perdici&oacute;n. En el camino no dejamos de besarnos ni acariciarnos, en alguna calle oscura le saqu&eacute; la verga para mam&aacute;rsela y casi se vino all&iacute;. Ya en la habitaci&oacute;n la ropa desapareci&oacute; como por ensalmo y nos trenzamos en un glorioso 69. Mamar y que te la mamen con entusiasmo. &Eacute;l qued&oacute; encima de mi y desde entonces supe la dicha de tener el peso de un macho caliente sobre mi cuerpo, que s&oacute;lo me quiere devorar, que s&oacute;lo me quiere coger, que s&oacute;lo quiere derramar su semen en mi cuerpo, que s&oacute;lo le importa el aqu&iacute; y el ahora. Devoraba mi verga y apretaba con fuerza mis huevos como si quisiera exprimirles el semen. El dolor en los huevos, producto de sus rudas caricias, descubr&iacute; que me enardec&iacute;a m&aacute;s que aplacarme. Y mientras mamaba mi verga con semejante voracidad y estrujaba mis huevos, con su otra mano empez&oacute; a penetrarme, con un s&oacute;lo dedo. Al mismo tiempo yo estaba en la gloria, mi cabeza enmarcada por dos magn&iacute;ficos muslos que cubr&iacute;a de besos y saliva, amasaba sus carnosas y exquisitas nalgas y mamaba con desesperaci&oacute;n &eacute;sa verga que no cesaba de manar l&iacute;quido lubricante que sab&iacute;a delicioso mientras &eacute;l mov&iacute;a su cadera con un ritmo cadencioso y sostenido. Era cachond&iacute;simo ver oscilar su cadera sintiendo entrar y salir su verga de mi boca. Me estaba cogiendo por la boca, me estaba cogiendo por el culo, se com&iacute;a mi verga con ansiedad, sud&aacute;bamos, gem&iacute;amos, gru&ntilde;&iacute;amos, amasaba sus nalgas y acariciaba sus bellos huevos con mis labios.<\/p>\n<p>Rodamos y lo mont&eacute;. Quer&iacute;a que me cogiera mientras lo montaba, mientras acariciaba &eacute;se pecho musculoso que me ten&iacute;a loco, mientras besaba &eacute;sa boca maravillosa, mientras sus manotas me agarraban muslos y cintura para imponerme el ritmo que quisiera. Su verga condonizada penetr&oacute; sin mayores problemas mi culo ganoso de verga. Gem&iacute; sin tapujos, hice cara de gozar que me penetrara sin inhibici&oacute;n alguna. Me pregunt&oacute; si me sent&iacute;a muy puta encima de &eacute;l. Era la primera vez que alguien me hablaba en femenino mientras me cog&iacute;an y para mi sorpresa eso increment&oacute; mi excitaci&oacute;n a un nivel insospechado.<\/p>\n<p>&mdash; Me siento put&iacute;sima, papi. &iquest;Te gusta tu puta? &iquest;Te gusta c&oacute;mo te ha mamado la verga tu puta? C&oacute;geme, c&oacute;gete a tu puta, ll&eacute;name de verga, cabr&oacute;n, dame verga, hazme gemir como la puta que soy. Dame duro con tu verga, quiero sentir tus huevos chocando con mis nalgas. As&iacute; papi, que macho tan sabroso eres, la verga te sabe deliciosa y mira c&oacute;mo me la est&aacute;s metiendo tan duro, me haces gemir como puta, soy tu puta, soy tu puta, soy tu pinche puta.<\/p>\n<p>Y de verdad me estaba metiendo una cogida de miedo mi macho musculoso, impulsaba en&eacute;rgicamente su cadera, ayud&aacute;ndose con &eacute;sos muslos que cubr&iacute; de tantos besos y lamidas, para enterrarme la verga hasta el fondo y hacerme gemir fuertemente mientras con sus manos me ten&iacute;a bien atenazado de la cintura para marcarme el ritmo de la cogida. Qu&eacute; verga tan rica me estaba cogiendo, no quer&iacute;a que parara nunca. A veces me soltaba de la cintura y me agarraba la verga para masturbarme pero pronto lo dejaba de hacer si le rogaba, con la voz m&aacute;s sensual que pod&iacute;a, que no dejara de cogerme, que no dejara de hacerme su puta, que no dejara de darme verga, que quer&iacute;a que me llenara de semen, que su puta deseaba estar llena de su semen, que quer&iacute;a sentir su verga hincharse antes de que me echara su leche y mientras le dec&iacute;a eso estrujaba su pectorales de musculoso y pellizcaba sus pezones. Est&aacute;bamos locos de deseo. Aceler&oacute; el ritmo y supe que su eyaculaci&oacute;n estaba cerca. Lo desmont&eacute; y met&iacute; su verga a mi boca. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, hasta nueve fuertes chorros de semen arroj&oacute; dentro de mi boca &eacute;ste macho musculoso que gru&ntilde;&iacute;a como s&oacute;lo pueden hacerlo los hombres bien satisfechos. Me llen&oacute; la boca de semen. Era delicioso. Lo saboree con fruici&oacute;n mientras me masturbaba y muy poco a poco empec&eacute; a tragarlo porque no quer&iacute;a dejar de saborearlo. Estaba tan excitado que mi propia eyaculaci&oacute;n se aproxim&oacute; y sin que lo le dijera nada empez&oacute; a mamarme la verga con desesperaci&oacute;n hasta que arroj&eacute; mi semen dentro de su boca. Ahora lo bes&eacute; con pasi&oacute;n y pude saborear mi propio semen. Totalmente empapados de sudor y de semen nos recostamos con la respiraci&oacute;n agitada y nos abrazamos fuertemente sin dejar de besarnos.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s y apenas recuperada la respiraci&oacute;n volvimos a enlazarnos en un 69. No quer&iacute;amos dejar de mamarnos la verga, de acariciar nuestras nalgas, de besar nuestros muslos, de antojar nuestros culos con los dedos. &Eacute;sta vez se vino m&aacute;s r&aacute;pido, montado encima de m&iacute; mientras me cog&iacute;a por la boca. Volv&iacute; a paladear su semen de hombre caliente. No dej&eacute; que cambiara de postura y apenas hab&iacute;a eyaculado en mi boca cuando le met&iacute; mi condonizada verga por su riqu&iacute;simo culo rebotando en sus nalgas de musculoso de gimnasio. Lo tom&eacute; de la cintura y lo cog&iacute; con pasi&oacute;n, con fuerza, con velocidad, con dureza, se escuchaba el bello sonido de nuestros cuerpos al chocar cogiendo y sus gemidos eran sensuales y sonoros al tiempo que yo respiraba agitadamente como si estuviera corriendo a toda velocidad sudando a chorros, los dos sud&aacute;bamos a chorros y nuestros cuerpos brillaban por nuestro sudor mientras no cesaba de meterle y sacarle la verga a gran velocidad, con creciente fuerza que hasta los huevos me dol&iacute;an de tan en&eacute;rgicas embestidas que le daba a mi macho musculoso. Cuando al fin eyacul&eacute; me sorprend&iacute; de la cantidad de semen con la que desbord&eacute; el cond&oacute;n y el semen que qued&oacute; dentro de &eacute;ste lo derram&eacute; encima de sus nalgas mientras lo untaba en &eacute;stas y se las besaba, se las lam&iacute;a, se las mord&iacute;a. Ca&iacute; rendido encima de &eacute;l, que estaba boca abajo y completamente agotado tambi&eacute;n. Pronto nuestros cuerpos empapados de sudor y semen comenzaron a sentir fr&iacute;o y nos cubrimos con la remendada s&aacute;bana mientras no dej&aacute;bamos de besarnos y acariciarnos. Su pecho musculoso me ten&iacute;a loco, adoraba el abrazo de &eacute;sos brazos fuertes, sentir sus muslos entre mis piernas, su mano buscando mi verga. Por tercera vez nos enlazamos en un desesperante 69 y &eacute;sta vez llenamos de semen nuestras bocas casi al mismo tiempo. Dormitamos un rato, abrazados en cucharita, &eacute;l d&aacute;ndome la espalda y antoj&aacute;ndome sus nalgas. Pero ya no pod&iacute;a m&aacute;s, estaba agotado.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del casi horroroso hotel con las primeras luces del amanecer, cuando en la calle nada m&aacute;s andan repartidores, barrenderos, trasnochados y taxistas a la b&uacute;squeda de los rezagados de las fiestas. No sab&iacute;a si lo volver&iacute;a a ver otra vez o no. Lo m&aacute;s seguro es que no: a los 19 a&ntilde;os cuenta m&aacute;s la novedad que la constancia. No me importaba, me sent&iacute;a seguro de repetir la haza&ntilde;a las veces que yo quisiera. Y as&iacute; comenc&eacute; a caminar en el fresco amanecer, sin la menor preocupaci&oacute;n por lo que ocurrir&iacute;a a lo largo del d&iacute;a o las semanas. Viv&iacute;a una vida secreta y eso me hac&iacute;a sentir vivo, importante, due&ntilde;o de algo que era s&oacute;lo m&iacute;o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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