{"id":41193,"date":"2023-03-05T05:25:23","date_gmt":"2023-03-05T05:25:23","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-05T05:25:23","modified_gmt":"2023-03-05T05:25:23","slug":"el-show-estelar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-show-estelar\/","title":{"rendered":"El show estelar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41193\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Donde ahora se levanta una inmensa torre, supuestamente producto de fuertes inversiones (s&oacute;lo los mal pensados sospechar&iacute;an lavado de dinero), hace a&ntilde;os estaba una famosa tienda con restaurante. En ella, la librer&iacute;a era famosa porque todos acud&iacute;amos a leer las revistas sin pagarlas y otros a ligar haciendo como que las le&iacute;an, checar si val&iacute;a la pena comprar tal o cual libro mientras disfrutaba uno la vista de las nalgas o las tetas de &eacute;sta madura o aquella joven, a la secci&oacute;n de tabaco acud&iacute;an los que se sent&iacute;an intelectuales por sus pipas y tabaco para ellas compradas con el dinero largamente ahorrado o depositado por sus papis que los segu&iacute;an manteniendo y hasta vend&iacute;an telescopios para aficionados a comprar lo que no necesitaban ni sab&iacute;an usar.<\/p>\n<p>El restaurante era famoso por discreto, miles de negocios ocurr&iacute;an en sus mesas y otros tantos casos judiciales eran ventilados y arreglados en ellas, abundaban los parroquianos nost&aacute;lgicos del ligue espont&aacute;neo que acud&iacute;an a disfrutar de las piernas y las nalgas de las meseras del bar ataviadas de minifalda negra tableada, medias negras, chaleco rojo y perpetua charola en la mano de quienes uno nunca estaba seguro de que trajeran calzones. O por lo menos la fantas&iacute;a es que no los trajeran.<\/p>\n<p>Los ba&ntilde;os eran otro cuento. Famosos porque all&iacute; pasaba de todo, ubicados en un s&oacute;tano y bastante aislados del resto de la tienda-restaurante, eran ideales para muchas cosas, adem&aacute;s de ir al ba&ntilde;o. Un d&iacute;a que leg&iacute;timamente fui a orinar, me di cuenta de c&oacute;mo estaba la movida: hab&iacute;a fulanos perpetuamente parados en un mingitorio fingiendo orinar, otros se les acercaban con unas pretensiones de discreci&oacute;n bastante c&oacute;micas y los m&aacute;s audaces echaban un vistazo a lo anterior y luego empezaban a asomarse por las ranuras de las puertas de los privados a ver qu&eacute; les deparaba el azar. A veces all&iacute; se quedaban parados, mirando por la ranura, respirando agitados y sob&aacute;ndose la verga sobre el pantal&oacute;n. Me intrig&oacute; la necesidad de mirar de &eacute;stos tipos, casi todos de apariencia respetable, oficinistas de multinacionales que viv&iacute;an una doble y hasta triple vida, funcionarios de dependencias gubernamentales cercanas, casi todos trajeados, encoloniados, bien peinados, rasurados y guapetones. Eso me dio la idea.<\/p>\n<p>Volv&iacute; otro d&iacute;a para poner en marcha mi plan. Me encerr&eacute; en uno de los privados y me sent&eacute; completamente vestido, haci&eacute;ndole al que all&iacute; estaba casualmente como que no quiere la cosa, fingiendo leer una revista. Escuch&eacute; unos pasos lentos. Se dieron una vuelta por el lugar revisando a quienes hab&iacute;a. El de los pasos lleg&oacute; a mi puerta. Vi sus zapatos. Muy bien boleados, se apreciaba el final de un pantal&oacute;n gris Oxford, casi seguramente parte de un traje. Un ojo atento pod&iacute;a adivinarse a trav&eacute;s de la ranura de la puerta y all&iacute; se mantuvo un rato. &Eacute;sa era la se&ntilde;al que estaba esperando. Sin dejar de actuar al atento lector, pas&eacute; lentamente mi mano por el cuello en el gesto t&iacute;pico de &ldquo;&iexcl;hace mucho calor!&rdquo;. Con deliberada y desesperante lentitud fui desabrochando uno tras otro cada uno de los botones de mi camisa. Y empez&oacute; el show estelar. Muy lentamente me fui levantando al tiempo que me quitaba la camisa. Muy poco a poco. Descubrir el pecho. Acarici&aacute;rmelo. Tocarme los pezones. Ensalivar un dedo y pasarlo por un pez&oacute;n. Lengua ensalivadora al dedo, pasarlo por el otro pez&oacute;n. Lentamente. Amasarme el pecho, que se antojara la carne poniendo cara de modelo de revista porno que parecen gozar de una imaginaria verga que las taladra secretamente ante c&aacute;mara. Recorrer otra vez el cuello, mesarme el largo cabello sufriendo de &eacute;se agobiante calor que tan bien se ve en las fotos. Agarrar un discreto ritmo como si bailara una calmada de verdad muy calmada. Y como la luz me ca&iacute;a de arriba hacia abajo, aquello era ideal para un show.<\/p>\n<p>Una camisa, bien usada, da para mucho en un strip-tease. Le di la espalda a la puerta y descubr&iacute; un hombro, acarici&aacute;ndolo, bes&aacute;ndolo, lami&eacute;ndolo. Despu&eacute;s el otro. Ten&iacute;a la camisa a media espalda y me la volv&iacute;a poner bruscamente s&oacute;lo para repetir la operaci&oacute;n de ense&ntilde;ar los hombros. Alcanzaba a escuchar una respiraci&oacute;n agitada del otro lado de la puerta. La camisa termin&oacute; finalmente colgada de un oportuno ganchito pegado en la pared.<\/p>\n<p>Sin detenerme, a&uacute;n de espaldas a la puerta y movi&eacute;ndome con la cadencia de la m&uacute;sica calmada que nadie escuchaba, acarici&eacute; con ambas manos mi cuello, mis hombros, acariciaba mis propios brazos lentamente besando y lamiendo mis b&iacute;ceps, acarici&aacute;ndolos con mi propia cara. Acarici&eacute; mi pecho de espaldas a la puerta, que se imaginara el espect&aacute;culo y cuando calcul&eacute; que a mi mir&oacute;n la desesperaci&oacute;n le llegaba a niveles poco saludables, me gir&eacute; con lentitud con mis manos acariciando mi pecho, pellizcando mi pezones y poniendo cara de mucho placer.<\/p>\n<p>Mis manos descendieron a mi entrepierna y sobre mi pantal&oacute;n acarici&eacute; mi verga, que se notara que estaba muy parada. Met&iacute; una mano, lentamente, por el pantal&oacute;n: mira c&oacute;mo me agarro la verga para masturbarme. Comenc&eacute; a oscilar lentamente, como si estuviera embarrando mi verga en las nalgas de alguien muy ganoso y rogaba porque en &eacute;se momento no fuera a sonar la alerta s&iacute;smica porque iba a ser particularmente peliagudo salir a toda velocidad poni&eacute;ndome la camisa, ya deja t&uacute; lo de traer la verga bien parada. Con la mano dentro del pantal&oacute;n agarr&aacute;ndome la verga, gir&eacute; otra vez dando la espalda a la puerta y ahora met&iacute; mi otra mano por la parte trasera del pantal&oacute;n para sabrosearme las nalgas, para darle a antojar mis nalgas que yo mismo gozaba como si fueran las de alguien m&aacute;s. Abr&iacute;a mis piernas para que se me pegara m&aacute;s el pantal&oacute;n y la escena fuera m&aacute;s morbosa. A&uacute;n de espaldas a la puerta abr&iacute; mi cremallera para sacarme la verga y que el mir&oacute;n notara que lo hac&iacute;a, que se imaginara mi verga afuera ya y recibiendo mis caricias.<\/p>\n<p>Con cruel lentitud baj&eacute; mi pantal&oacute;n hasta las rodillas, luci&eacute;ndole mis nalgas y mis muslos que nunca dej&eacute; de acariciar. Me empin&eacute; para que gozara de mi culo al abrirme las nalgas y pasarme los dedos acarici&aacute;ndolo, que me viera los huevos al agarr&aacute;rmelos y se le antojaran.<\/p>\n<p>Gir&eacute; con la verga en la mano sabiendo que era lo que mi mir&oacute;n quer&iacute;a ver. Con una mano masajeaba mis huevos y con la otra acariciaba mi verga, luci&eacute;ndosela, presumi&eacute;ndole su grosor y d&aacute;ndosela antojar. La mano que ten&iacute;a en mis huevos tambi&eacute;n recorr&iacute;a mi cuerpo. Empec&eacute; a mirar directamente a la ranura de la puerta donde sab&iacute;a que estaban los ojos de mi mir&oacute;n. Quiso abrir la puerta pero al estar &eacute;sta asegurada por dentro, no pudo. Sabiendo que me miraba, con una mano libre (la otra no soltaba mi verga) le hice un lento gesto de calma y despu&eacute;s llev&eacute; un dedo a mis labios para imponerle silencio. &Eacute;se dedo lo chup&eacute; como si de una verga se tratara.<\/p>\n<p>Saber que me estaban viendo ten&iacute;a mi verga dur&iacute;sima. Descubr&iacute; que me gusta ser visto y admirado, deseado sin que pudieran alcanzarme. Comprend&iacute; lo que muchas mujeres saben. Segu&iacute; masturb&aacute;ndome lentamente, ten&iacute;a un show que dar y no pod&iacute;a defraudar a mi p&uacute;blico. Me masturbaba y mov&iacute;a mi cuerpo cadenciosamente como si cogiera a alguien lentamente. Y al fin me vine, eyacul&eacute; cantidades may&uacute;sculas de semen, sent&iacute; fuertes las contracciones de la pelvis, el culo y hasta los huevos me dolieron. Todo mi semen acab&oacute; contra la puerta.<\/p>\n<p>Muy lentamente me vest&iacute;. Mi mir&oacute;n quiso otra vez entrar. &Eacute;sta vez le hice con la mano el gesto de mostrarle cinco dedos y despu&eacute;s se&ntilde;alar con el &iacute;ndice hacia un all&aacute; imaginario: &ldquo;en cinco minutos te veo all&aacute; afuera&rdquo;. El mir&oacute;n lo comprendi&oacute; y sali&oacute; hecho una bala.<\/p>\n<p>Lo que el mir&oacute;n no sab&iacute;a, porque no alcanz&oacute; a verlo, es que yo ten&iacute;a una mochila con un pantal&oacute;n diferente y otra camisa, un look totalmente diferente al que vio. At&eacute; mi cabello en una cola de caballo y sal&iacute; con paso firme y decidido, parec&iacute;a un joven profesionista sin otra particularidad. A&uacute;n dentro de la tienda compr&eacute; cigarros y unos chicles, me asegur&eacute; que nadie me segu&iacute;a y pude ver al mir&oacute;n esperando al inicio de la escalera descendente que conduc&iacute;a a los ba&ntilde;os. Hab&iacute;a pasado junto a &eacute;l sin que se percatara. Sonre&iacute; y me fui muy quitado de la pena. Me estaba volviendo adicto a vivir mis fantas&iacute;as. Si &eacute;ste pa&iacute;s no fuera tan mojigato, habr&iacute;a hecho el mismo show ante mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Donde ahora se levanta una inmensa torre, supuestamente producto de fuertes inversiones (s&oacute;lo los mal pensados sospechar&iacute;an lavado de dinero), hace a&ntilde;os estaba una famosa tienda con restaurante. 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