{"id":41253,"date":"2023-03-11T23:00:00","date_gmt":"2023-03-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-11T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-11T23:00:00","slug":"susan-la-gringa-de-60","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/susan-la-gringa-de-60\/","title":{"rendered":"Susan, la gringa de 60"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41253\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se llamaba Susan, pero le dec&iacute;an Sue y trabajaba en la tienda del correo postal. Era rubia, de tez blanca y de ojos celestes. Media casi 1.80 metros, de cara muy bonita, un poco narizona, un rasgo que me fascinaba y de cuerpo del el que alguna vez fue atl&eacute;tico. Nos comenzamos a ver seguido porque por un periodo de dos semanas mandaba paquetes o sobres con muchas fotos a uno clientes que estaban fuera del estado de donde vivo en USA. Siempre me trato de &ldquo;Sir&rdquo; cuando me tocaba ella cerca a la hora del &ldquo;lunch&rdquo; y yo trababa de estar a esa hora para que me atendiera. Al principio se comportaba muy formal pero despu&eacute;s de fue ablandando y hasta soltaba unos gestos coquetos. Vest&iacute;a siempre su uniforme de polo con cuello color azul y su pantal&oacute;n de tela color negro. No vest&iacute;a ning&uacute;n anillo en sus manos, excepto en el dedo &iacute;ndice, uno de color negro con tonos celestes como sus ojos.<\/p>\n<p>Me gustaba su delicadeza, su sonrisa y sus lindos pechos cuando volteaba y el polo se apretaba sobre su cuerpo. La se&ntilde;ora se mostraba dulce, pero con autoridad, con energ&iacute;a jovial y coqueta en sus &ldquo;Buenos d&iacute;as&rdquo;. Despu&eacute;s de un tiempo mi viaje al correo postal dej&oacute; de ser tan seguido as&iacute; que no la ve&iacute;a seguido. Un hola, un chao, una sonrisa y un coqueteo quedaban all&iacute; sin m&aacute;s que darle vuelta a este amor que se hab&iacute;a convertido en plat&oacute;nico. Era una se&ntilde;ora muy sensual.<\/p>\n<p>Revisando una p&aacute;gina de citas, encontr&eacute; a Susan. Se describ&iacute;a como como una persona sencilla, con buenos modales, divorciada hace unos 5 a&ntilde;os, pero lo sorprendente de todo es que ten&iacute;a unos 59 a&ntilde;os. Luc&iacute;a muy bien en las fotos de su perfil. Ya sea en vestido de gala o con shorts vaqueros. Le di un &ldquo;ME gusta&rdquo; y no pasaron muchos d&iacute;as para hacer el match. Convers&aacute;bamos de todo un poco, ella contaba graciosamente sus &uacute;ltimas citas en la cuales siempre el pretendiente quer&iacute;a algo serio y ella solo algo casual. No pod&iacute;an entender que en sus casi 60, alguien estuviese buscando algo formal. A pesar de llevarme casi 20 a&ntilde;os, la invite a salir y ella tuvo la buena onda de aceptar. La primera reuni&oacute;n fue en un bar, la pasamos bien viendo el futbol americano en la tele un jueves. Coqueteamos, roz&aacute;bamos codos y manos y raj&aacute;bamos de la gente a nuestro alrededor. Al final me dio un beso sensual en la mejilla con un abrazo enterrando sus buenos senos sobre mi pecho y despidi&eacute;ndose con una mirada hacia atr&aacute;s al entrar a su casa.<\/p>\n<p>Sue ten&iacute;a su encanto, un cuerpo en buena forma para su edad y un buen trasero que sab&iacute;a menearlo al caminar. No me lo quitaba de la mente al recordar como entraba a su apartamento propio. No ten&iacute;a un vientre plano ni tampoco brazos fuertes, pero era muy atractiva con una sonrisa que conquistaba. Intercambiamos n&uacute;meros telef&oacute;nicos, pero casi nunca lo us&aacute;bamos, todo era comunicaci&oacute;n mediante la p&aacute;gina de citas. La vi un d&iacute;a en el correo por la tarde, le hab&iacute;an cambiado de horario y con una sonrisa me conto que sus &uacute;ltimas salidas hab&iacute;an sido un desastre. Con gracia le susurre que porque no lo hacemos otra vez el viernes&hellip; Salir. La diferencia de edad era notable, pero a ella parec&iacute;a no importarle. Me dijo que si y quedamos ese viernes por la noche.<\/p>\n<p>Llegado el d&iacute;a y antes de salir a su encuentro en el bar, recib&iacute; por texto acerca del cambio de planes. Ella trabajaba ahora por la tarde y se le hac&iacute;a pesado ir a un bar despu&eacute;s del trabajo. Quer&iacute;a pasarlo en casa. Viernes era un d&iacute;a bueno porque los s&aacute;bados sol&iacute;an ser para Silvia y los martes para Raquel. Viernes dejaba la opci&oacute;n abierta para ver a alguna de ellas. Ambas estaban distra&iacute;das con sus problemas de familia o dudas con nuestra relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una peque&ntilde;a cena, un par de copas de vino y muchas carcajadas, me puse a lavar los trastes. Susan se acerc&oacute; por mi espalda para darme un abrazo y preguntarme por mis novias. Le explique que eran dos y que no las ve&iacute;a hace ya un tiempo, por eso estaba en la p&aacute;gina de citas. Ella re&iacute;a, mientras me ol&iacute;a el cuello con ambas manos apret&aacute;ndome el pecho.<\/p>\n<p>-Deja eso. &ndash; me dijo mientras se deslizaba bajo mis brazos que lavaban los platos para posicionarse frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora de casi 60 era m&aacute;s alta que yo as&iacute; que tuvo que agacharse para buscar mi boca. Fiel a su estilo sexy y provocador, deambulaba sus labios alrededor de los m&iacute;os, pero sin tocarlos.<\/p>\n<p>-Vemos el partido. &iquest;s&iacute;? &ndash; pregunto Sue llev&aacute;ndome de la mano al sof&aacute; de la sala.<\/p>\n<p>Susan puso el partido de la MLS, el equipo local jugaba de visita por eso no estaba en el estadio cubriendo el evento. Fue a la cocina y trajo otras dos copas de vino, ella estaba de buen &aacute;nimo, sonriendo y m&aacute;s suelta que en el bar. Sentada de piernas cruzadas e inclinada hacia su derecha, mostraba sus lindas piernas bajo la falda del enterizo. Le pod&iacute;a ver todo, incluso dude si llevaba ropa interior. Con la mano izquierda cogiendo la copa y la derecha jugando con su pelo rubio, me conversaba coquetamente de su vida cotidiana y su trabajo.<\/p>\n<p>La casi de 60 a&ntilde;os se par&oacute; y puso m&uacute;sica country para bailar. Nos pusimos a bailar una lenta de Faith Hill, su artista favorito. La canci&oacute;n era lenta, ella bailaba pegando sus pechos en mi cuerpo, sobrevolaba sus labios sobre los m&iacute;os al comp&aacute;s de la m&uacute;sica. Se dio la vuelta para posicionar su cola apretando contra mi est&oacute;mago, ella era m&aacute;s alta. Sub&iacute;a y bajaba rozando su culo sobre mi entrepierna, mientras ella sent&iacute;a mi respiraci&oacute;n en su delgado y alto cuello.<\/p>\n<p>-&iquest;Vamos al cuarto? &ndash;pregunt&oacute; con una sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>Meneando el trasero y agarrando de mi mano me gui&oacute; hacia su dormitorio. Al lado de la cama me quit&oacute; la playera sonriendo con sorpresa el buen estado f&iacute;sico en que estaba. Ten&iacute;a 40 pero corr&iacute;a seguido y hacia pesas 4 veces a la semana. Adem&aacute;s, todos dec&iacute;an que parec&iacute;a de 30 o menos. Enseguida comenz&oacute; a desabrocharme el pantal&oacute;n para baj&aacute;rmelo hasta los pies como si fuese un ni&ntilde;o. Mordi&eacute;ndose los labios puso ambas manos a mi cintura y lentamente descubr&iacute;a mi pene semirrecto. Totalmente desnudo me sent&eacute; en la cama reposando mi espalda en el cabecero.<\/p>\n<p>Susan comenz&oacute; a bailar sensualmente, sacudiendo su falda de lado a lado mostrando que si llevaba ropa interior color rosada. Sub&iacute;a y bajaba, se le ve&iacute;a feliz y jovial. Mi pene ya estaba completamente erecto y ella segu&iacute;a provoc&aacute;ndome con sus movimientos. Sue se quit&oacute; el enterizo color blanco de flores rosadas. Le quedaba bien ese color hacia resaltar sus cabellos rubio y ojos celestes. Ya en sost&eacute;n y calz&oacute;n se pod&iacute;a apreciar lo linda que estaba. Su pecho, sus brazos y piernas estaba cubierto de pecas color caf&eacute;. Sus dos pechos eran peque&ntilde;os, parecidos a lo de Silvia hasta dir&iacute;a que en mejores condiciones. No se le ve&iacute;a arrugas en ninguna parte de su cuerpo excepto un poco en la parte interior de sus antebrazos y manos. Sue ten&iacute;a una hija de 30, pero no la hab&iacute;a amantado de ni&ntilde;a, el gimnasio y los genes manten&iacute;an ese cuerpo exquisito en buen estado, incluso mucho mejor que la de Silvia.<\/p>\n<p>&iexcl;Que culo que ten&iacute;a la vieja!!! Era redondo, firme, blanco y pecoso. Sab&iacute;a usarlo al caminar, era su mejor aspecto despu&eacute;s de su cara bonita y p&iacute;cara sonrisa. No era un culo flaco, ni tampoco gordo. Era carnoso con unas piernas fuertes muy sorprendente para su edad. Ella usaba pantalones anchos para disimular sus atributos, fue una gran sorpresa ver lo buena que estaba. Poco a poco se fue quitando su lencer&iacute;a rosada hasta ponerse de rodillas en la cama.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos los dos en completo silencio, ella se acerc&oacute; para sentarse sobre mi vientre jugueteando con la provocaci&oacute;n de una posible penetraci&oacute;n no solo a su vagina sino a su ano. Una palabra de &ldquo;OOPS&rdquo; rompi&oacute; el hielo, cuando la punta de mi falo choc&oacute; contra su ano. Los dos sonre&iacute;mos para que despu&eacute;s ella me pregunte&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo le gusta hacer el amor a tus novias? &ndash; pregunt&oacute; d&aacute;ndome un beso suave y tierno.<\/p>\n<p>-Les gusta duro y violento. Pero ser&eacute; gentil contigo, t&uacute; ordenas hoy. &ndash; le contest&eacute; sabiendo que ella estaba al mando esa noche.<\/p>\n<p>Sue no hab&iacute;a estado con un hombre en 5 a&ntilde;os, se le notaba ansiosa hasta se pudiera decir nerviosa. Ella ten&iacute;a la perversi&oacute;n de pensar que estaba con su hijo y yo con una t&iacute;a lejana. Entrelazo sus dedos con los m&iacute;os y se posicion&oacute; su vagina en la punta de mi pene. Lentamente Susan bajo para ser penetrada, no hab&iacute;a necesidad de manipular mi polla a su orificio. Algo que le gusto a la do&ntilde;a porque sab&iacute;a que estaba duro y no fl&aacute;cido como lo de su ex que le llevaba 10 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Primero entro la cabeza, luego el tronco y de all&iacute; se com&iacute;a ya todas mis 7 pulgadas. Solt&oacute; un suspiro al tenerla todo adentro, sus dedos apretaban m&aacute;s fuertes los m&iacute;os. Se mord&iacute;a los labios, con los ojos cerrados mientras hac&iacute;a movimientos circulares sin levantarse. No hab&iacute;a ninguna cosa que Susan no haga sensualmente. La cabalgada comenz&oacute;, el ritmo era lento tratando de disfrutar cada segundo con el &uacute;nico prop&oacute;sito de impacientarme. Una p&iacute;cara mirada la delat&oacute;.<\/p>\n<p>Ya con mis manos libres, pude tocar esos maravillosos senos. Suaves y duros excit&aacute;ndome m&aacute;s con cada sentadilla que Sue me daba. Sus manos dirigieron mi boca a sus pechos, como si una madre quisiese amamantar a un beb&eacute;. Entend&iacute; muy bien su intenci&oacute;n, pegando mi boca a su pez&oacute;n izquierdo succionando desesperadamente, con mordiscos de rato en rato. Susan aumento el ritmo de la cabalgada, ahora abrazando con ambos brazos mi cabeza sin poder escapar de su teta. Sent&iacute; como un poquito de secreci&oacute;n sal&iacute;a de su pez&oacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;Fuck me, baby. Fuck me&rdquo; &ndash; me susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Cargu&eacute; su cuerpo delicado poni&eacute;ndola de espaldas sobre la cama y tomar la posici&oacute;n de misionero. Con las rodillas flexionadas y sus u&ntilde;as incrustadas en mi espalda se la empujaba mientras enterraba mis dientes en su cuello. Sue ten&iacute;a un olor incre&iacute;ble, me fascinaba su perfume y me la quer&iacute;a literalmente comer. Gem&iacute;a, gritaba, la cama cruj&iacute;a a ritmo del sonido de mis huevos chocando con sus nalgas. Su boca busco la m&iacute;a, sus manos pasaron a apretar mi culo con sus u&ntilde;as rodeando mi ano. Sus ojos fijos a los m&iacute;os y un jadeo profundo congelo su boca abierta. Susan se vino, temblando todo su cuerpo bajo el m&iacute;o y con todo mi pene dentro de ella. Me mordi&oacute; los labios salvajemente para luego sonre&iacute;r agotada. Yo no me hab&iacute;a venido.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a estaba entero, ella descansando con una sonrisa en los labios mirando el techo. Se toc&oacute; la chucha palpando lo mojada que estaba. Se medi&oacute; sent&oacute; apoyando los codos y vio que mi pene todav&iacute;a estaba activo. Vio el cond&oacute;n todav&iacute;a vac&iacute;o, no hab&iacute;a eyaculado. Sonri&oacute; y se acerc&oacute; como una gata hacia mi entrepierna, removi&oacute; el preservativo para saborear mi glande. Con una se&ntilde;a le dije que se diera la vuelta para verle el culo y hacer un posible 69. Dos dedos penetraron su vagina y mi lengua en su ano era demasiado para ella. Estaba jadeando y empujando m&aacute;s sus muslos hacia mi cara, dej&oacute; de jugar con mi pene para solo reposar y lamer mis bolas mientras el placer la invad&iacute;a. Su ano no luc&iacute;a virgen pero tampoco extra usado. Me turnaba para lamer y jugar con sus dos orificios, Sue estaba llegando al cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Repentinamente cambi&oacute; de posici&oacute;n para tratar de sentarse en mi cara, por el otro lado yo me eche completamente en la cama para recibirla. Con dos dedos ella estimulaba su cl&iacute;toris mientras yo me com&iacute;a su culo. Su excitaci&oacute;n se acentuaba con el pasar de los minutos, estaba mojada y cerca al orgasmo. Yo estaba contento que le guste el jugueteo anal porque quer&iacute;a tomarla por ese agujero. Sue solt&oacute; un grito profundo, sacudi&oacute; el trasero para poner su vagina en mi boca y recibir su gustoso orgasmo dulce y oliendo a lavanda. Era una se&ntilde;ora muy higi&eacute;nica.<\/p>\n<p>Con su jugo todav&iacute;a en mi boca, se me acerc&oacute; a besarme despu&eacute;s de tomar unos segundos para descansar y compartimos su sabor los dos. Me dijo &ldquo;Ahora me toca&rdquo; y baj&oacute; hacia mi pene. Comenz&oacute; a lamerlo lentamente, primero con el glande y luego con la lengua exploro todo. Sue lo chupaba, lento, apretando mis test&iacute;culos con sus u&ntilde;as. Ten&iacute;a que ser cuidadosa con el izquierdo, siempre fue muy sensible despu&eacute;s de una operaci&oacute;n que tuve de ni&ntilde;o. Cada vez que se lo pon&iacute;a en la boca, lentamente bajaba para com&eacute;rselo todo. No pod&iacute;a al inicio, pero estaba decidida a lograrlo. Con otras se la hubiese empujado toda r&aacute;pidamente, pero ella quer&iacute;a hacerlo gentilmente, como la dama que era.<\/p>\n<p>En cada sacada de su boca, presionaba ligeramente con sus dientes, en otras rodeaba mi glande con su lengua. Tomaba alientos y segu&iacute;a en el intento de tener mi miembro entero dentro de ella. Sonre&iacute;a al sac&aacute;rselo de la boca y succionaba mi cabeza toda mojada ahora con su saliva. Sue encogi&oacute; las rodillas sobre la cama, tomando una mejor posici&oacute;n. Su lengua ya estaba por llegar a mis bolas, poco a poco lo estaba logrando, me miraba con una sonrisa en los ojos. Pasaron pocos minutos hasta que por fin lo ten&iacute;a en su garganta. Respiraba hondo para quedarse quieta con toda adentro. Mi respiraci&oacute;n aumentaba con cada encimada sobre mi miembro y esos ojos celestes eran de ensue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sue se qued&oacute; con la nariz en mis pelvis y su lengua bajo mis test&iacute;culos cuando noto como se arqueaba mi cuerpo. Estaba a punto de venirme y ella lo succionaba tomando respiros mientras aumentaba el ritmo de la mamada. Acaricie con mi mano izquierda su rostro indic&aacute;ndole que estaba cerca. Con una su mano derecha, ella me met&iacute;a una paja mientras succionaba mi glande, siempre con una sonrisa en su mirada.<\/p>\n<p>Un jadeo profundo y un &ldquo;Sue&rdquo; de mis labios explotaron junto a mi semen en su boca. La gringa se lo tom&oacute; todo, incluso recogiendo con sus dedos lo que sobraba al lado de sus labios. No quer&iacute;a perderse nada y seco todo mi pene succion&aacute;ndolo hasta confirmar que nada segregaba de mi miembro. Me lami&oacute; las bolas y vino a coquetear un beso que finalmente se lo di.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes que&hellip;? &ndash; dijo Sue haci&eacute;ndose la interesante. &ndash; &ldquo;No eres la primera persona que he tenido sexo despu&eacute;s de mi divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n fue? &iquest;Tu instructor de yoga? &iquest;Pens&eacute; que no hab&iacute;as estado con otro hombre? -pregunt&eacute; curioso de saber ese detalle.<\/p>\n<p>-Nadie dijo que era un hombre. &ndash; replic&oacute; Susan mordi&eacute;ndose el labio.<\/p>\n<p>El nombre de Karla se me vino a la mente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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