{"id":41256,"date":"2023-03-11T23:00:00","date_gmt":"2023-03-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-11T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-11T23:00:00","slug":"me-cogi-al-esposo-evangelico-de-mi-amiga-tatiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-cogi-al-esposo-evangelico-de-mi-amiga-tatiana\/","title":{"rendered":"Me cog\u00ed al esposo evang\u00e9lico de mi amiga Tatiana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41256\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Conoc&iacute; a Tatiana al ingresar a la universidad. Era una chica evang&eacute;lica. Desde el primer instante nos dimos cuenta que era distinta. Faldas largas, sandalias, blusas. Era muy alta y muy guapa, pero siempre conservadora en su vestir, hablar y proceder. Las primeras semanas hubo un cierto distanciamiento entre el grupo y ella, pero con el tiempo nos conocimos mejor y nos hicimos todas buenas amigas.<\/p>\n<p>Al principio no participaba de nuestras actividades. Pero con el tiempo empez&oacute; a acompa&ntilde;arnos. No beb&iacute;a, no bailaba, pero estaba con nosotras y se divert&iacute;a mucho. Los chicos aprendieron a aceptar su forma distinta de ser y al final, a pesar de sus peculiaridades, era una m&aacute;s del grupo.<\/p>\n<p>Al terminar la universidad mantuvimos el contacto en Lima. Nos reun&iacute;amos una vez al mes o algo as&iacute;. Luego se fue a vivir a Estados Unidos y le perd&iacute; un poco el rastro. Volvi&oacute; casada. Con un gringo, George. Nos lo present&oacute; en una reuni&oacute;n y, para ser sincera, todas la envidiamos. Que hombre para delicioso. De su misma religi&oacute;n. Agricultor. Por las fotos que nos ense&ntilde;aban, viv&iacute;an en una enorme casa de campo. Ven&iacute;a cada a&ntilde;o al Per&uacute; a visitar a sus padres y hermanos. Mientras estaba ac&aacute; nos reun&iacute;amos. Algunas veces con esposos y novios, otras solo salidas de chicas.<\/p>\n<p>El Facebook hizo todo m&aacute;s f&aacute;cil y el contacto se hizo fluido. En alg&uacute;n momento su esposo me envi&oacute; una invitaci&oacute;n y acept&eacute;. Por tiempo s&oacute;lo me enviaba saludos por mi cumplea&ntilde;os o me felicitaba por alguna publicaci&oacute;n de mis logros o cualquier cosa que le resultara interesante.<\/p>\n<p>Poco a poco fuimos tomando m&aacute;s confianza e intercambi&aacute;bamos mensajes con m&aacute;s frecuencia. Nos hicimos amigos y la familiaridad se hizo mayor.<\/p>\n<p>De pronto dej&oacute; de escribirme. No le di importancia. Pero como un mes despu&eacute;s le escrib&iacute; y le pregunt&eacute; como estaba, si todo estaba bien.<\/p>\n<p>Se solt&oacute; completamente. Creo necesitaba alguien con quien hablar. Me dijo que Tatiana lo hab&iacute;a enga&ntilde;ado. Que ya la hab&iacute;a perdonado, pero que a&uacute;n le dol&iacute;a.<\/p>\n<p>Me sorprend&iacute; much&iacute;simo. No me imaginaba a Tatiana, tan conservadora, tan religiosa, tan seria y formal, enga&ntilde;ando a su esposo.<\/p>\n<p>Le dije que, si la hab&iacute;a perdonado, para adelante y que olvide todo. Fueron semanas en las que fui su pa&ntilde;o de l&aacute;grimas. Hasta me comparti&oacute; fotos del &ldquo;amante&rdquo; de su esposa. Un tipo que me parec&iacute;a muy feo. Sin gracia. Gringo tambi&eacute;n, pero de los gordos y maltrechos. Nada que ver con George, que era realmente lindo, absolutamente lindo.<\/p>\n<p>Pasaron los meses y todo se tranquiliz&oacute;. Me dijo que hab&iacute;a perdonado y olvidado y dejamos de hablar del tema. Cuando les toc&oacute; venir a Per&uacute; me pregunt&oacute; si un d&iacute;a pod&iacute;amos salir a almorzar o tomar un caf&eacute;. Que quer&iacute;a agradecerme toda la buena vibra en sus d&iacute;as m&aacute;s dif&iacute;ciles. Le dije que por supuesto.<\/p>\n<p>Estando ya por venir me pidi&oacute; si pod&iacute;amos salir sin que Tatiana supiera. Ella no sab&iacute;a que yo hab&iacute;a sido su confidente y pa&ntilde;o de l&aacute;grimas. Me pareci&oacute; razonable. Llegaron a Lima y, antes de verme con ella, sal&iacute; a almorzar con George. El puso como pretexto que almorzar&iacute;a con amigos misioneros de su iglesia (que era la misma que Tatiana) y yo simplemente sal&iacute;. Justo Alonso estaba en un viaje de trabajo y todo en orden.<\/p>\n<p>Fuimos a un restaurante en San Miguel. Algo lejos. No se como &eacute;l hab&iacute;a conseguido el dato. Estuvo todo rico y durante el almuerzo no pod&iacute;a dejar de pensar como Tatiana hab&iacute;a podido enga&ntilde;ar a un hombre tan encantador y lindo. Sobre todo, con el feo y gordo de las fotos.<\/p>\n<p>Hacia el final del almuerzo, sent&iacute; que George se iba poniendo nervioso. Not&eacute; su incomodidad. Le pregunt&eacute; que le pasaba. Me dijo que Tatiana hab&iacute;a vuelto con su amante. Le repregunt&eacute; sobre como sab&iacute;a eso. Sac&oacute; su celular y me mostr&oacute; fotos de Tatiana cogiendo con el tipo de las fotos que hab&iacute;a visto antes. Fotos absolutamente expl&iacute;citas, ella en perrito, ella chupando, fotos de ella cogiendo por el culo. Entre l&aacute;grimas me dijo que ella y &eacute;l llegaron v&iacute;rgenes al matrimonio.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; como las hab&iacute;a obtenido y me dijo que hab&iacute;a hackeado el tel&eacute;fono de Tatiana. En esas circunstancias no me pareci&oacute; algo fuera de lo normal. Supongo hasta algo de derecho ten&iacute;a. Estaba destrozado. Se puso a llorar en el restaurante. El momento se volvi&oacute; inc&oacute;modo. Le dije que mejor vayamos a seguir conversando a otro lado.<\/p>\n<p>Salimos y el no pod&iacute;a parar de llorar. Pens&eacute; llevarlo a mi departamento, pero desech&eacute; la idea. Con su m&aacute;s de 190 cm era un ingreso absolutamente escandaloso al edificio y seguro seguido de habladur&iacute;as de los vecinos. Caminamos unas cuadras y no paraba de llorar. Pasamos junto a un hostal y le pregunt&eacute; si quer&iacute;a tomar una habitaci&oacute;n para estar a solas y en calma.<\/p>\n<p>Acept&oacute;. Pero estaba tan perturbado que fui yo quien pago. Supongo el recepcionista pens&oacute; que era una pepera que hab&iacute;a drogado a un turista y que le iba a robar. O una puta con un cliente extranjero. Sea lo que sea, pague y entramos a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la cama, apoyada en el respaldar. &Eacute;l se sent&oacute; en una silla que hab&iacute;a al lado. Segu&iacute;a llorando. Me dijo que la amaba, que sin ella no pod&iacute;a vivir. Pero que no sab&iacute;a que hacer. Me sigui&oacute; ense&ntilde;ando fotos, de todo calibre. Me sorprendi&oacute; ver a mi recatada amiga siendo tan puta.<\/p>\n<p>Finalmente le pregunt&eacute; el porque el cre&iacute;a que ella hac&iacute;a eso. Me dijo que lo hab&iacute;an hablado. Que ella nunca gozaba con &eacute;l. Que ella le hab&iacute;a confesado que ve&iacute;a pornograf&iacute;a en internet y se masturbaba. Luego hab&iacute;a conocido a su amante por un chat.<\/p>\n<p>Le dije que era un hombre demasiado lindo. Que como ella no pod&iacute;a gozar con &eacute;l. Que cualquier mujer estar&iacute;a feliz y dichosa con &eacute;l en la cama. Me mir&oacute; y me dijo que eso no era cierto. Que le ment&iacute;a para que no siguiera apenado.<\/p>\n<p>El momento me empez&oacute; a ser caliente. Estaba en un hotel, con el demasiado guapo esposo de mi amiga. &Eacute;l llorando por ella y yo all&iacute; consol&aacute;ndolo. Le dije que a mi me parec&iacute;a un hombre muy atractivo. Le ped&iacute; que se siente a mi lado. Se levant&oacute; de la silla. Se sac&oacute; los zapatos y se sent&oacute; a mi lado en la cama. Segu&iacute;a sollozando.<\/p>\n<p>Decid&iacute; que era mi momento y le cog&iacute; el pene sobre el jean. Me mir&oacute; sorprendido y le dije que cualquier mujer ser&iacute;a feliz con &eacute;l en la cama. Sent&iacute; como se iba erectando. Le desabroch&eacute; el jean, le baj&eacute; el cierre. Saqu&eacute; su pene del boxer y encontr&eacute; lo que esperaba, un enorme pene americano.<\/p>\n<p>Se lo chupe hasta sentir que estaba completamente duro. Le ped&iacute; que se desvista. Me obedeci&oacute;. Se puso boca arriba y lo cabalgu&eacute;. No se movi&oacute;. Me miraba hasta con miedo. No atinaba a nada. Lo cabalgu&eacute; hasta mi primer orgasmo. Por la cara que puso, me result&oacute; obvio que nunca hab&iacute;a visto un orgasmo femenino, al menos, no con &eacute;l. Decid&iacute; seguir disfrut&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>Me puse en perrito y le instru&iacute; como ponerse detr&aacute;s de mi. Lo empec&eacute; a gozar como una puta. &Eacute;l se mov&iacute;a en una forma absolutamente sosa. Pero yo igual gozaba con su tama&ntilde;o y con el morbo de que era el esposo de mi amiga. Llegu&eacute;. Le ped&iacute; que me la metiera por el culo. Me respondi&oacute; que eso no se hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Le dije &ldquo;c&oacute;geme por el culo gringo cornudo&rdquo;. Eso lo motiv&oacute; y lo hizo. Violento. Sin saber c&oacute;mo. Sin tino ni talento ni arte. Pero lo goc&eacute;. Tuve un tercer orgasmo anal y &eacute;l se vino conmigo. Al terminar se puso a llorar de nuevo.<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que nos vistamos. Lo hicimos. Nos fuimos. Entend&iacute; porque Tatiana buscaba fuera lo que no encontraba en casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Conoc&iacute; a Tatiana al ingresar a la universidad. Era una chica evang&eacute;lica. Desde el primer instante nos dimos cuenta que era distinta. Faldas largas, sandalias, blusas. Era muy alta y muy guapa, pero siempre conservadora en su vestir, hablar y proceder. Las primeras semanas hubo un cierto distanciamiento entre el grupo y ella, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17575,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41256","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17575"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41256"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41256\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}