{"id":41263,"date":"2023-03-13T23:00:00","date_gmt":"2023-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-13T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-13T23:00:00","slug":"recuerdos-de-una-vida-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/recuerdos-de-una-vida-laboral\/","title":{"rendered":"Recuerdos de una vida laboral"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41263\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde hace algunos a&ntilde;os he participado espor&aacute;dicamente en distintos chats de los muchos que se encuentran en internet. Normalmente los que m&aacute;s he visitado han sido los de m&aacute;s de 40 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Encuentro que, independientemente de lo heterog&eacute;neo de los participantes, el chat es un procedimiento de comunicaci&oacute;n entre personas desconocidas que aportan sus ideas, comentarios, opiniones y propuestas que se difunden bien en las p&aacute;ginas generales o en los privados que pueden abrirse bilateralmente. Los contenidos son tan libres como espont&aacute;neos siendo imprevisible la expresi&oacute;n de cada cual.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n generada con la pandemia que padecimos increment&oacute; mis conexiones, ya que las actividades que habitualmente ocupaban mi tiempo han quedado relegadas en espera de mejores tiempos.<\/p>\n<p>Suelo usar un nick compuesto por mi nombre unido a mi edad (46).<\/p>\n<p>Los mensajes que recibo en privado son variopintos y diferentes si bien es cierto que abundan los de contenido sexual variando la tem&aacute;tica seg&uacute;n la personalidad de cada comunicante, desde simples alusiones a aspectos personales a alucinantes propuestas rayanas en lo disparatado.<\/p>\n<p>Hay una variante no muy frecuente pero realmente repetida en la que se pregunta si se realiza sexo a cambio de dinero. No s&eacute; si lo que se pretende es realmente establecer un contacto de esta &iacute;ndole o simplemente es una provocaci&oacute;n l&uacute;dica de alguien desocupado. En todo caso, para evitar posibles confusiones yo me limito a cerrar la comunicaci&oacute;n o contestar tajantemente que no.<\/p>\n<p>Aun as&iacute; estas demandas me han hecho reflexionar sobre el fondo de la cuesti&oacute;n. &iquest;Hasta que punto las mujeres tenemos interiorizado que el sexo es una fuente de recursos desde un punto de vista hist&oacute;rico y antropol&oacute;gico?<\/p>\n<p>Aunque personalmente rechazo esta interpretaci&oacute;n no puedo evitar reconocer que en mi experiencia personal han existido influencias m&aacute;s o menos vinculadas a este tipo de comportamiento. La primera de ellas es una que jam&aacute;s reconocer&eacute; personalmente pero que en mi fuero interno no puedo ignorar: dudo mucho que yo me hubiera casado con mi marido si hubiese sido pobre y no gozara de una posici&oacute;n desahogada.<\/p>\n<p>La segunda, mas evidente aunque igualmente no reconocida, tuvo lugar en el &aacute;mbito laboral en que me encontr&eacute; hace ocho a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Entonces trabajaba en una empresa cuyo nombre no hace al caso mencionar por razones obvias.<\/p>\n<p>Mi puesto era de una simple administrativa adscrita a la Subdirecci&oacute;n Financiera de la Compa&ntilde;&iacute;a. El jefe de la misma, un vejete simp&aacute;tico, competente y razonablemente pasota que termin&oacute; sus &uacute;ltimos momentos, previos a su jubilaci&oacute;n, dirigiendo la unidad con la solvencia que le proporcionaba su amplia experiencia sin crear tensiones entre el personal y manteniendo un clima de discreto paternalismo.<\/p>\n<p>Su vacante se cubri&oacute; r&aacute;pidamente con la incorporaci&oacute;n de un ejecutivo relativamente joven 38 a&ntilde;os (por cierto, igual que mi edad), que, casualidades de la vida, era el yerno de uno de los socios mayoritarios de la empresa.<\/p>\n<p>Aparte de la comidilla propia de las circunstancias se observ&oacute; que, independientemente de su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, que era m&aacute;s o menos la adecuada, su falta de experiencia era apote&oacute;sica.<\/p>\n<p>Justo es reconocer que el muchacho, con una imagen de pijo innegable, hizo verdaderos esfuerzos para ponerse al d&iacute;a, paliando en parte el mal efecto que hab&iacute;a causado su nombramiento con una dedicaci&oacute;n y un inter&eacute;s evidentes.<\/p>\n<p>Cuando hab&iacute;an pasado seis meses desde su incorporaci&oacute;n se produjo en el departamento una vacante por la jubilaci&oacute;n de un compa&ntilde;ero. Siguiendo la pauta habitual en el procedimiento la plaza se ofreci&oacute; en primera instancia a los miembros de la Subdirecci&oacute;n. El puesto no era relevante en modo alguno si bien, al considerar mis posibilidades, advert&iacute; que, aparte del incremento econ&oacute;mico que era modesto, el cambio aparejaba una modificaci&oacute;n de la categor&iacute;a profesional que, quiz&aacute; m&aacute;s adelante, pudiera serme &uacute;til en una posible promoci&oacute;n. Esto me decidi&oacute; a solicitar la vacante.<\/p>\n<p>Cuando finaliz&oacute; el plazo de presentaci&oacute;n de instancias una compa&ntilde;era amiga de recursos humanos me sopl&oacute;, confidencialmente, que yo era la &uacute;nica solicitante. Me qued&eacute; ilusionada y esper&eacute; noticias sobre la resoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>La siguiente noticia sobre el tema fue una citaci&oacute;n para una entrevista de idoneidad que me har&iacute;a el propio subdirector. Me qued&eacute; extra&ntilde;ada porque no ten&iacute;a idea que fuera necesario. Mi amiga me aclar&oacute; que en los protocolos figuraba esa posibilidad aunque que el anterior subdirector siempre la obviaba.<\/p>\n<p>El d&iacute;a previsto me present&eacute; en el despacho del jefe y una vez los saludos de rigor, bastante protocolarios, me hizo una serie de preguntas relacionadas con la actividad del &aacute;rea. Al ser muy similares a las tareas que yo dominaba fui ganando seguridad y me sent&iacute; c&oacute;moda y tranquila. Todo bien hasta que al final me hizo una pregunta que me dejo desconcertada y fuera de juego; me dijo que cu&aacute;l era mi opini&oacute;n sobre el enfoque estrat&eacute;gico que deber&iacute;a tener la empresa para ampliar el mercado. Yo me qued&eacute; en blanco porque no ten&iacute;a ni idea y consideraba que no era una materia propia de una simple administrativa. Lo cierto es que todo mi aplomo se vino abajo y entre titubeos y reiteraciones no di pie con bola. &Eacute;l me escuchaba sin decir nada y eso me pon&iacute;a mas nerviosa. Al final, cuando termin&eacute; de decir incoherencias me dio fr&iacute;amente las gracias y me dijo que recibir&iacute;a noticias en breve.<\/p>\n<p>La brevedad se convirti&oacute; en una espera de quince d&iacute;as lo que a m&iacute; me dio mala espina. Ya me hice a la idea de que mi petici&oacute;n iba a ser desestimada.<\/p>\n<p>Finalmente, recib&iacute; un aviso para que pasara a verle. Cuando entr&eacute;, me saludo muy amable y enseguida me enfri&oacute; dici&eacute;ndome que el resultado de la entrevista hab&iacute;a sido positivo desde el punto de vista operativo pero que se esperaba que un puesto como el que se quer&iacute;a cubrir requer&iacute;a un mayor conocimiento de la cultura de la empresa. Yo me qued&eacute; muda ante esa afirmaci&oacute;n que no entend&iacute;a, lo &uacute;nico que me sali&oacute; fue reconocerle que sent&iacute;a no haber dado la talla. Hice adem&aacute;n de levantarme y salir del despacho pero me detuvo y me dijo que no obstante habr&iacute;a forma de equilibrar el mal resultado de la entrevista. A partir de ese momento me solt&oacute; un galimat&iacute;as sobre la cooperaci&oacute;n a t&iacute;tulo personal del que inicialmente no entend&iacute; nada. Despu&eacute;s, mediante medias palabras y lugares comunes me parec&iacute;a entender que lo de la cooperaci&oacute;n personal se refer&iacute;a a s&iacute; mismo. En la duda no quise precipitarme y espere a que me aclarase de qu&eacute; demonios estaba hablando. No consegu&iacute; entenderlo del todo, aunque llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que mi intuici&oacute;n era acertada. Me estaba proponiendo, eso s&iacute;, mediante un lenguaje equ&iacute;voco, meterme en su cama.<\/p>\n<p>Cuando termino su perorata le dije que no sab&iacute;a realmente en que consist&iacute;a la colaboraci&oacute;n pero que lo pensar&iacute;a. Me contest&oacute; que le parec&iacute;a bien. Que lo pensara y le diera respuesta lo antes posible.<\/p>\n<p>A mi no me quedaba ya ninguna duda del chantaje de que era objeto, pero decid&iacute; forzarle a que fuera &eacute;l quien se pronunciase de una forma indubitable. A los dos d&iacute;as ped&iacute; permiso para verle y cuando me recibi&oacute; le solt&eacute; directamente que despu&eacute;s de pensar detenidamente en lo que me hab&iacute;a dicho hab&iacute;a llegado a la conclusi&oacute;n de que lo que pretend&iacute;a de mi era que me acostase con &eacute;l. Que me disculpase si no era as&iacute;, pero que me lo aclarase porque estaba sumida en un mar de dudas. El todav&iacute;a no reconoci&oacute; que esa fuera su intenci&oacute;n, aunque no lo desminti&oacute; expresamente y reconoci&oacute; que en ese terreno nada era descartable. Para mi ya hab&iacute;a quedado claro as&iacute; que le dije que me daba por enterada y que necesitaba reflexionar antes de tomar decisi&oacute;n alguna. Respondi&oacute; que estaba de acuerdo y que le hiciese llegar la respuesta afirmativa o negativa.<\/p>\n<p>Estuve un par de d&iacute;as dando vueltas al asunto. Por una parte me molestaba que se utilizase esa estratagema para forzarme a tener sexo, cosa que a mi tampoco era algo que me repugnase. Por otra, pens&eacute; que hab&iacute;a tenido varias aventuras que hab&iacute;an resultado totalmente prescindibles. Finalmente decid&iacute; lanzarme a la piscina y le envi&eacute; un correo dando en principio mi conformidad condicionada a las circunstancias que le ped&iacute;a me concretase.<\/p>\n<p>A vuelta de correo me envi&oacute; un mensaje en el que me citaba el siguiente viernes en un restaurante que estaba al otro extremo de Madrid.<\/p>\n<p>All&iacute; estaba yo esper&aacute;ndolo cuando &eacute;l lleg&oacute; en su coche. Yo hab&iacute;a llegado en taxi para no hacerle esperar pero tampoco quer&iacute;a manifestar ansiedad as&iacute; que cuando entr&oacute; esper&eacute; un par de minutos e hice como que llegaba en ese momento. A &eacute;l ya le hab&iacute;an dado una mesa situada en un sitio discreto pero no escondido. Fui directamente a la mesa y al verme se levant&oacute; r&aacute;pido y esper&oacute; a que me sentara.<\/p>\n<p>Se sorprendi&oacute; de mi rapidez y le dije que el metro hab&iacute;a venido muy bien, no le coment&eacute; lo del taxi para no dar una impresi&oacute;n de demasiado inter&eacute;s. Se mostr&oacute; muy agradable y simp&aacute;tico, nada que ver con su pose en la empresa y estuvimos hablando de nader&iacute;as sin hacer alusi&oacute;n al motivo del encuentro. Cuando mir&eacute; la carta me di cuenta de que el sitio era de post&iacute;n, la comida le iba a salir por un pico, pero se notaba que &eacute;l estaba en su ambiente.<\/p>\n<p>Al comenzar a hablar me pidi&oacute; que nos tute&aacute;semos, lo que estuvimos haciendo todo el tiempo. S&oacute;lo dej&oacute; claro que en el trabajo deber&iacute;amos mantener el trato habitual.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n, totalmente distendida, trat&oacute; de lugares comunes sin mayor inter&eacute;s y s&oacute;lo, cuando esper&aacute;bamos los postres, decidi&oacute; entrar en materia. Me confes&oacute; que le hab&iacute;a atra&iacute;do desde el primer momento y que hab&iacute;a aprovechado mi petici&oacute;n del puesto para tenderme esa encerrona. Quise que me concretara que era lo que deseaba exactamente de mi y reconoci&oacute; que buscaba tener un solo encuentro &iacute;ntimo conmigo para hacer sexo. Hab&iacute;a pensado que fu&eacute;ramos a un hotel un d&iacute;a por la tarde.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;a supuesto yo que su propuesta iba a ser por el estilo as&iacute; que sin hacerme la interesante le contest&eacute; que estaba conforme con el trato. Si se sorprendi&oacute; con mi r&aacute;pida respuesta no lo manifest&oacute;. Se comprometi&oacute; a que el lunes dar&iacute;a la orden de formalizar mi nombramiento.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, en tono m&aacute;s personal, me pregunt&oacute; si ten&iacute;a alguna preferencia en materia de sexo. Contest&eacute; que, dadas las circunstancias, prefer&iacute;a cumplir mi parte del trato adapt&aacute;ndome a sus deseos. No parec&iacute;a tener una intenci&oacute;n definida aunque dej&oacute; caer que prefer&iacute;a no usar preservativo. Yo dud&eacute; en aceptar y le mostr&eacute; mi recelo, aclar&aacute;ndole que ten&iacute;a p&aacute;nico a cualquier contagio. En cuanto a un embarazo indeseado lo descarte porque yo utilizaba siempre anticonceptivos. Me asegur&oacute; que estaba sano y que s&oacute;lo hab&iacute;a tenido sexo con su mujer. Le di un voto de confianza y acepte. Le insist&iacute; en si hab&iacute;a algo m&aacute;s que debiera saber y &eacute;l, un poco dubitativo en ese momento, reconoci&oacute; que pudi&eacute;ramos tener alguna dificultad porque su tama&ntilde;o era algo superior a lo normal. No me preocup&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo y se lo dije, con un poco de gel no suele haber mayores problemas.<\/p>\n<p>Quedamos en abrirnos dos direcciones de correo reservadas y usarlas para comunicarnos con la m&aacute;xima discreci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando salimos lo hicimos por separado por ese acuerdo de mantener el secreto.<\/p>\n<p>Efectivamente el lunes siguiente recib&iacute; una llamada de mi compa&ntilde;era anunci&aacute;ndome que se hab&iacute;a aceptado mi nombramiento y que ya estaba en marcha el papeleo.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n recib&iacute; un correo de origen en principio desconocido en el que &eacute;l me ped&iacute;a que contestase con mi nueva direcci&oacute;n. As&iacute; lo hice y durante unos d&iacute;as qued&eacute; pendiente de recibir su mensaje.<\/p>\n<p>Tard&oacute; en llegar una semana. Me propon&iacute;a vernos una tarde en una especie de hotel en el que alquilaban habitaciones por horas. De entrada me pareci&oacute; un poco cutre pero ech&eacute; un vistazo a la p&aacute;gina web y vi que era un sitio muy selecto. Ya las tarifas defin&iacute;an su categor&iacute;a. Di mi conformidad y quedamos citados para el siguiente jueves.<\/p>\n<p>Entretanto pens&eacute; qu&eacute; ropa iba a ponerme y, despu&eacute;s de darle muchas vueltas, decid&iacute; llevar un atuendo sencillo con un ligero toque elegante. Eso s&iacute;, me compr&eacute; un conjunto de ropa interior que me sali&oacute; por un pico pero que me sentaba de maravilla.<\/p>\n<p>El d&iacute;a fijado fui con tiempo para echar un vistazo antes de entrar. Desde la calle no se apreciaba nada especial. El establecimiento estaba en una entreplanta que no se ve&iacute;a desde la calle. Esper&eacute; un rato hasta que sali&oacute; mirando a la acera. Me acerqu&eacute; y me dijo que ya hab&iacute;a gestionado todo y que ir&iacute;amos directos a la habitaci&oacute;n. Efectivamente el local estaba decorado con gran lujo y la tenue iluminaci&oacute;n en tonos viol&aacute;ceos daban sensaci&oacute;n de relax. El cuarto, que despu&eacute;s supe que era de los m&aacute;s caros, era espl&eacute;ndido. Tambi&eacute;n iluminado con tonos moderados dispon&iacute;a de todo tipo de comodidades, incluyendo un cuarto de ba&ntilde;o con un jacuzzi espectacular. La cama era gigantesca y su ropa exquisita.<\/p>\n<p>Intu&iacute; que &eacute;l estaba nervioso. Una vez lanzado se hab&iacute;a mentalizado pero en aquel momento le vi vacilar. Para romper la tensi&oacute;n le propuse tomar una copa de champ&aacute;n, cortes&iacute;a de la direcci&oacute;n, seg&uacute;n rezaba una tarjeta y, aunque result&oacute; ser un cava mediocre, sirvi&oacute; para romper el hielo.<\/p>\n<p>Pas&eacute; al ba&ntilde;o y aprovech&eacute; para aplicarme unas gotas de gel en la vulva. No me olvidaba de su advertencia sobre el tama&ntilde;o y no quer&iacute;a descuidarme. Cuando entre en la habitaci&oacute;n &eacute;l segu&iacute;a sentado en uno de los sillones. Me acerqu&eacute; y le pregunt&eacute; como quer&iacute;a que empez&aacute;ramos.<\/p>\n<p>&Eacute;l continuaba indeciso, nervioso, se le notaba claramente su inexperiencia en este tipo de encuentros. Decid&iacute; tomar la iniciativa y le fui desabrochando la camisa lentamente. Mi ejemplo le hizo reaccionar y me fue tambi&eacute;n desnudando. Al quedarnos ambos solo con la ropa interior se confi&oacute; y era evidente que se sent&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo. Me desprendi&oacute; el sujetador que cay&oacute; al suelo y cuando empez&oacute; a bajarme las bragas lentamente yo le quit&eacute; los calzoncillos de un tir&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando vi su pene, semierecto, pens&eacute; en lo que &eacute;l hab&iacute;a definido como algo superior a lo normal era un ejemplar enorme, tanto en grosor como en longitud y me entraron serias dudas de si, una vez totalmente erecto, mi vagina iba a poder asimilar aquel monstruo.<\/p>\n<p>No pude menos que comentarle que a qu&eacute; lo que el llamaba algo mas grande era una barbaridad. Volvi&oacute; a sentirse inseguro y me dijo que si no pod&iacute;a ser lo dej&aacute;bamos. Le tranquilice con una caricia y le anim&eacute; a que se relajara porque todo se pod&iacute;a intentar.<\/p>\n<p>Antes de tendernos en la cama pas&eacute; de nuevo al cuarto de ba&ntilde;o y me di un poco m&aacute;s de gel para facilitar la penetraci&oacute;n. Cuando regres&eacute; estaba tumbado boca arriba, me puse a su lado y le acaricie lentamente el miembro. Como yo supon&iacute;a al conseguir la erecci&oacute;n su tama&ntilde;o qued&oacute; en evidencia y volv&iacute; a dudar si me entrar&iacute;a sin causarme serios da&ntilde;os. Para no agobiarme me lanc&eacute; a la tarea, le deje tumbado y me coloqu&eacute; encima para poder controlar yo la acci&oacute;n. Fue entrando con dificultad, pero poco a poco consegu&iacute; que mi vagina se dilatase lo suficiente para recibir aquella mole sin molestias. Cuando sent&iacute; que todo estaba en mi interior hice un peque&ntilde;o movimiento para acomodarme y cual ser&iacute;a mi sorpresa cuando &eacute;l tuvo un fuerte estremecimiento y not&eacute; su eyaculaci&oacute;n en mi interior.<\/p>\n<p>Esper&eacute; unos momentos para ver como reaccionaba, pero se qued&oacute; muy quieto, con los ojos cerrados y la cara relajada.<\/p>\n<p>Sin decir nada, me levant&eacute; de nuevo al ba&ntilde;o y seg&uacute;n daba unos pocos pasos sent&iacute; como un r&iacute;o de semen me bajaba por los muslos. Me met&iacute; en la ducha y me lave a fondo para desprenderme de todo aquello, me sequ&eacute; y volv&iacute; a la cama. Estaba con los ojos muy abiertos y con un gesto preocupado. Le hice una caricia de complicidad y me tend&iacute; a su lado pas&aacute;ndole la mano por el pecho.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo siento&rdquo;, dijo con un hilo de voz.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute;?&rdquo;, le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Porque ha sido rid&iacute;culo.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, simplemente estabas muy tenso&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te he hecho da&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;En absoluto, y eso es lo que te ha bloqueado, estabas pensando en que me lo pod&iacute;as hacer.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Si, cierto, pero no s&oacute;lo es eso&rdquo;<\/p>\n<p>Vi que quer&iacute;a desahogarse aunque no sab&iacute;a si ser&iacute;a oportuno provocar su confidencia, tir&eacute; por un tema neutro.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Hace mucho que no tienes un orgasmo?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, bastante&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Eso que es &iquest;una semana?&iquest;Dos?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, meses, muchos&rdquo;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; extra&ntilde;ada, sab&iacute;a que llevaba casado dos a&ntilde;os con una mujer preciosa, una aut&eacute;ntica belleza que le hab&iacute;a visitado un par de veces en su despacho y hab&iacute;a causado sensaci&oacute;n; por su f&iacute;sico, entre los hombres y por su gesto altivo, entre las mujeres. Que no tuviera sexo una pareja joven me resultaba extra&ntilde;o. No quise incidir con m&aacute;s preguntas porque en temas tan &iacute;ntimos es mejor no inmiscuirse.<\/p>\n<p>Le volv&iacute; a poner la mano en el pecho y le anim&eacute; a que descansara un rato.<\/p>\n<p>Por un momento pens&eacute; que se hab&iacute;a quedado traspuesto pero vi que segu&iacute;a con los ojos abiertos y la mirada perdida.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos en silencio que romp&iacute; yo:<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, &iquest;que te parece repetir, a ver si nos sale mejor?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No te importa?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, ya que estamos vamos a aprovechar la tarde.&rdquo;<\/p>\n<p>Pese a que su tama&ntilde;o era claramente grande en aquel momento su pene estaba en estado de flacidez. Puse mi boca en su glande y le di unos cuantos lametones. Peg&oacute; un respingo, no se lo esperaba pero reaccion&oacute; enseguida abriendo las piernas. Cuando me met&iacute; la punta en mis labios y succione levemente su erecci&oacute;n se dispar&oacute; r&aacute;pidamente y tuve que sacarlo de la boca porque materialmente no me cab&iacute;a. Segu&iacute; un rato pasando mi lengua por su prepucio y cuando vi que estaba a punto le ped&iacute; que se pusiera encima y, sobre todo, que entrase muy despacio.<\/p>\n<p>Se lo tom&oacute; tan al pie de la letra que le tuve que animar a avanzar un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Esta vez tambi&eacute;n entr&oacute; hasta el fondo. Yo notaba la presi&oacute;n en las paredes y el fondo de la vagina y me sent&iacute;, primero c&oacute;moda y despu&eacute;s excitada.<\/p>\n<p>Se fue moviendo lentamente, lo hac&iacute;a con profundidad, sacando el pene casi entero para volver a entrar despacio pero apretando cada vez m&aacute;s en cada envite. Yo estaba ya francamente excitada; habitualmente no soy muy fluida pero percib&iacute;a que estaba inundada con lo que el pene entraba y sal&iacute;a con toda facilidad.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n observ&eacute; que &eacute;l iba excit&aacute;ndose, su respiraci&oacute;n y jadeos se intensificaron al tiempo que aceleraba sus movimientos y sus embestidas me llegaban con m&aacute;s fuerza, seguimos durante dos o tres minutos a todo ritmo y finalmente explot&oacute; en un orgasmo que le produjo una serie de estremecimientos. Al tiempo, cuando sent&iacute; su emisi&oacute;n de semen yo me corr&iacute; como una loca. Hac&iacute;a tiempo que no ten&iacute;a un orgasmo de aquella intensidad.<\/p>\n<p>Durante un rato se qued&oacute; tumbado encima de mi, luego se gir&oacute; y en su expresi&oacute;n note su satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos quedamos tumbados, callados, descansando. Al rato volvi&oacute; la cara hacia mi. Con un gesto serio y amable simplemente dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;Gracias&rdquo;<\/p>\n<p>Contest&eacute;: &ldquo;de nada, era lo pactado.&rdquo;<\/p>\n<p>Durante un par de minutos nos miramos en silencio. Yo intu&iacute;a que el deseaba hablar aunque :no se decid&iacute;a. Tom&eacute; la iniciativa.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Hay algo que quieras contar?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, no te imaginas el bien que me has hecho. Pensaba que nunca podr&iacute;a tener sexo con normalidad. Mi mujer se ha negado siempre a que la penetrase.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;La verdad es que yo tambi&eacute;n he tenido mis dudas, no creas que tu tama&ntilde;o es frecuente. Lo que no entiendo es que nunca hay&aacute;is tenido sexo.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, pero t&uacute;, que no tienes ninguna vinculaci&oacute;n me has aceptado e incluso has intentado que llegara a tener un orgasmo, y me has inducido a repetir, cosa que yo no me hubiera atrevido.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;M&iacute;ralo de otra forma, si lo hubi&eacute;ramos dejado despu&eacute;s de ese primer intento yo me hubiera sentido frustrada por no haber sabido complacerte, me parecer&iacute;a haber incumplido mi parte del acuerdo&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No me convences, pero en todo caso repito, gracias&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Vale, vamos a dejarlo as&iacute; y voy a ver si ese cava cutre que nos han dejado est&aacute; todav&iacute;a frio&rdquo;<\/p>\n<p>Me levante, llen&eacute; las copas con el cava, le di una y brind&eacute; con la m&iacute;a: &ldquo;Bienvenido al gremio de los infieles&rdquo;<\/p>\n<p>Bebimos y nos tumbamos de nuevo en la cama. Le puse la mano en el miembro que estaba en estado de reposo y &eacute;l se puso a acariciar mis pezones que enseguida se erizaron.<\/p>\n<p>A la vista de que aquello parec&iacute;a animarse, le pregunt&eacute; por cuanto tiempo hab&iacute;a alquilado la habitaci&oacute;n, me dijo que por dos horas.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues no estar&iacute;a de m&aacute;s que llamases a recepci&oacute;n y prolongases la estancia por lo menos por una hora m&aacute;s&rdquo; &ldquo;No te parece?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Conforme&rdquo;<\/p>\n<p>Fue al tel&eacute;fono y tras breve conversaci&oacute;n, dijo que todo arreglado, que pod&iacute;amos estar todo el tiempo que quisi&eacute;ramos.<\/p>\n<p>Agot&eacute; el contenido de la botella de cava en las copas, bebimos y nos quedamos durante un rato tumbados, relajados y c&oacute;modos.<\/p>\n<p>De forma discreta propici&eacute; que me confiara la situaci&oacute;n tan extra&ntilde;a que ten&iacute;a con su mujer. Deb&iacute;a estar deseando desahogarse porque fue desgranando una serie de situaciones que me confirmaron que su matrimonio hac&iacute;a aguas por todos lados.<\/p>\n<p>En s&iacute;ntesis los dos eran de una religiosidad extrema, especialmente su mujer que al no poder consumar con normalidad el matrimonio, al parecer las pocas penetraciones que hab&iacute;an compartido eran tan poco profundas que &eacute;l dudaba de que el himen se hubiera desgarrado, aunque ella ya no se consideraba virgen.<\/p>\n<p>A su vez &eacute;l, precisamente por su mentalidad tradicional, no hab&iacute;a tenido ninguna experiencia con otra mujer ni siquiera con una profesional y por otra parte, estaba angustiado por tener que recurrir a la masturbaci&oacute;n para calmarse.<\/p>\n<p>Percib&iacute; hasta que punto deb&iacute;a estar ofuscado y obsesionado para haberme hecho la propuesta de irse a la cama conmigo.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer yo en esa situaci&oacute;n era calmarle y tranquilizarle, as&iacute; que trat&eacute; de convencerle de que el sexo era algo natural y que luchar contra su necesidad era forzar la esencia del ser humano.<\/p>\n<p>Al tiempo le fui acariciando de nuevo el fl&aacute;ccido miembro que otra vez adquiri&oacute; la consistencia y el volumen que ya hab&iacute;a demostrado.<\/p>\n<p>Cambi&eacute; de posici&oacute;n y le invit&eacute; a probar una postura que sin duda le iba a gustar y me coloque de rodillas con los brazos doblados y la cabeza baja, y le ped&iacute; que me penetrara desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&Eacute;l sigui&oacute; mi idea y esta vez entr&oacute; sin ninguna dificultad hasta el fondo. Seguramente mi vagina se hab&iacute;a adaptado a su tama&ntilde;o, lo cierto es que ambos nos fuimos excitando y de nuevo llegamos a la explosi&oacute;n final pr&aacute;cticamente al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Me sigui&oacute; sorprendiendo la copiosa emisi&oacute;n seminal que produc&iacute;a y fui otra vez a ba&ntilde;o a lavarme a conciencia.<\/p>\n<p>Cuando nos fuimos, &eacute;l se qued&oacute; para liquidar la cuenta del hotel y yo me fui caminando hacia mi casa, no muy distante. Me apetec&iacute;a ir reflexionando sobre la peripecia en que me ve&iacute;a inmersa porque la situaci&oacute;n no respond&iacute;a a lo que yo esperaba. En lugar de un episodio simplemente sexual para conseguir una ventaja laboral me hab&iacute;a encontrado con una persona totalmente diferente a la imagen que ten&iacute;a de &eacute;l por lo que en vez de estar molesta por una invasi&oacute;n oportunista en mi intimidad me sent&iacute;a satisfecha por el contacto humano que se hab&iacute;a revelado, y, tambi&eacute;n, por que no decirlo, por los dos orgasmos brutales que me hab&iacute;a proporcionado la aventura.<\/p>\n<p>Durante los d&iacute;as que siguieron no vari&oacute; nada en nuestra actitud en la empresa. Yo ya estaba integrada en el nuevo puesto, que como preve&iacute;a no presentaba ninguna dificultad, y el ambiente laboral sigui&oacute; siendo el mismo. Al jefe le vi en contadas ocasiones y siempre de paso, ambos mantuvimos una actitud distanciada como si no hubiera pasado nada. Yo era consciente de que cualquier imprudencia por nuestra parte podr&iacute;a tener efectos negativos para ambos. Por mi parte ten&iacute;a fama de mujer seria y responsable que, en mi tiempo libre, me dedicaba a mi familia y a mi casa. Siempre hab&iacute;a tenido mucho cuidado de no dejar traslucir nada que pudiera intuir mi doble vida.<\/p>\n<p>En cuanto a &eacute;l yo era consciente de que cualquier indiscreci&oacute;n pod&iacute;a llegar a o&iacute;dos de su suegro con las consecuencias imprevisibles que pudieran derivarse.<\/p>\n<p>Dos semanas m&aacute;s tarde recib&iacute; en el correo secreto un mensaje en el que me dec&iacute;a que quer&iacute;a hablar conmigo. Realmente lo hab&iacute;a recibido tres d&iacute;as antes, pero yo hab&iacute;a dejado de abrir ese correo. De hecho ese d&iacute;a lo hice por curiosidad pensando que deber&iacute;a anularlo.<\/p>\n<p>Al contestar le dije que lo hab&iacute;a visto por casualidad, si segu&iacute;a interesado en hablar conmigo que me avisara cu&aacute;ndo y d&oacute;nde.<\/p>\n<p>La respuesta fue inmediata, propon&iacute;a volver a comer al restaurante del primer d&iacute;a, aunque &eacute;l preferir&iacute;a repetir la visita al sitio de nuestro encuentro, dando por sentado que no ten&iacute;a que sentirme obligada ya que con la primera vez se hab&iacute;a cumplido nuestro acuerdo.<\/p>\n<p>Contest&eacute; que yo tambi&eacute;n prefer&iacute;a ir al hotel. No di m&aacute;s explicaci&oacute;n ni aclaraci&oacute;n. Supuse que &eacute;l ya entender&iacute;a cual era mi parecer.<\/p>\n<p>Me cit&oacute; para el d&iacute;a siguiente a la misma hora.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute;, con una m&iacute;nima antelaci&oacute;n, &eacute;l estaba ya en la esquina del edificio esper&aacute;ndome. Como la vez anterior ya hab&iacute;a pedido la llave y fuimos directos a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta vez los dos est&aacute;bamos mucho m&aacute;s relajados y yo simplemente ten&iacute;a curiosidad por saber que novedad le hab&iacute;a impulsado a citarme.<\/p>\n<p>Nos sentamos en los sillones y &eacute;l se encarg&oacute; de abrir la botella que hab&iacute;a en la cubitera. Esta vez s&iacute; era un buen champan. Me extra&ntilde;&oacute; y lo coment&eacute;, con una sonrisa me confes&oacute; que lo hab&iacute;a tra&iacute;do y hab&iacute;a pegado el cambiazo. Bebimos despacio y con tranquilidad.<\/p>\n<p>Antes de nada me agradeci&oacute; mi presencia, hab&iacute;a meditado mucho durante los quince &uacute;ltimos d&iacute;as y se sent&iacute;a muy satisfecho por haber descubierto, gracias a mi, una forma de entender el sexo que desconoc&iacute;a, tanto desde el punto de vista f&iacute;sico como mental. Se le hab&iacute;an derrumbado prejuicios que le agobiaban al tiempo que hab&iacute;a disfrutado como no hab&iacute;a podido nunca imaginar.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n me confes&oacute; que le gustar&iacute;a mucho que sigui&eacute;ramos vi&eacute;ndonos, en el contexto que yo quisiera, aunque reconoci&oacute; que a &eacute;l le gustar&iacute;a que fuera compartiendo sexo. En todo caso lo dejaba a mi criterio. &Eacute;l por su parte hab&iacute;a pensado en la forma de compensarme pero no hab&iacute;a encontrado ning&uacute;n resquicio en la empresa para poder mejorar mi situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo me esperaba algo parecido. Era consciente de la conmoci&oacute;n que la sesi&oacute;n anterior le hab&iacute;a causado. Descubrir el sexo a los treinta y muchos a&ntilde;os ten&iacute;a que ser traum&aacute;tico desde cualquier punto de vista y se le ve&iacute;a afectado, aunque eso s&iacute;, positivamente.<\/p>\n<p>&ldquo;no tienes que compensarme con nada&rdquo; le contest&eacute;. &ldquo;si estoy aqu&iacute; es porque me apetece&rdquo; as&iacute; que, mientras te apetezca a ti, cuenta conmigo&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;lo &uacute;nico que quiero dejar claro es que no quiero que sea un compromiso por ninguna de las partes y no afecte en absoluto a nuestras vidas familiares&rdquo; &ldquo;no quiero que nuestros encuentros perjudiquen a otras personas&quot;.<\/p>\n<p>Continuamos charlando amigablemente durante un buen rato, dando cuenta de la botella de champ&aacute;n, hasta que &eacute;l inici&oacute; un acercamiento y me abraz&oacute; estrechamente.<\/p>\n<p>Nos desnudamos mutuamente y nos tumbamos en la cama, que era tan grande y cuidada como la vez anterior. &Eacute;l ya estaba casi a punto y con unos cuantos lametones termin&oacute; de llegar a su m&aacute;xima erecci&oacute;n que tanto me hab&iacute;a impresionado. Esta vez no utilic&eacute; gel pero no fue necesario, lentamente se introdujo en mi vagina y me sent&iacute; llena y completa.<\/p>\n<p>La tarde fue tranquila y apacible. Hicimos sexo varias veces, cambiando de posturas y &eacute;l tuvo varios orgasmos y yo llegu&eacute; dos veces a la gloria.<\/p>\n<p>Entre medias estuvimos charlando amistosamente. &Eacute;l estaba intrigado por mi vida familiar y privada. Le puse al corriente de lo mas esencial. Hija de un modesto funcionario hab&iacute;a estudiado hasta Cou en un colegio de monjas y despu&eacute;s hab&iacute;a trabajado en varios sitios hasta que consegu&iacute; entrar en la empresa gracias a la ayuda de un amigo de mi padre. Me crie en un ambiente religioso, mi padre era muy beato, aunque a mi las monjas me hab&iacute;an eliminado cualquier devoci&oacute;n, si algo ten&iacute;a que agradecerles era que me hab&iacute;an hecho atea a los trece a&ntilde;os. Era tal la discrepancia entre lo que predicaban y lo que practicaban que me convenc&iacute; de que tanta hipocres&iacute;a no pod&iacute;a sustentar nada cierto.<\/p>\n<p>Me cas&eacute; joven con un hombre 15 a&ntilde;os mayor que yo, influida en parte por asegurar un estatus econ&oacute;mico que por mis medios hubiera sido imposible conseguir y en parte por la presi&oacute;n de mis padres que ve&iacute;an en aquel hombre una salida conveniente. En realidad siempre ha sido un buen hombre pero he echado de menos una vida m&aacute;s incentivada y no con un perfil tan anodino.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a querido mantener mi empleo para conservar mi independencia, aunque &eacute;sta era m&aacute;s te&oacute;rica que real ya que en realidad con mi sueldo no podr&iacute;a mantenerme decentemente pero me daba la suficiente fuerza moral para no considerarme una mantenida.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a tenido algunos episodios, m&aacute;s o menos pasajeros, con varios hombres, algunos muy satisfactorios, otros pasables y bastantes totalmente prescindibles.<\/p>\n<p>Y hasta ah&iacute; pod&iacute;a contar.<\/p>\n<p>Me escucho con atenci&oacute;n y qued&oacute; pensativo. Reconoci&oacute; que por lo que hab&iacute;a podido captar pensaba que mi situaci&oacute;n econ&oacute;mica era precaria. Confiaba en esa circunstancia para convencerme para aceptar su propuesta pero ahora no entend&iacute;a bien por qu&eacute; hab&iacute;a aceptado.<\/p>\n<p>&ldquo;Si te soy sincera yo tampoco, me dio un p&aacute;lpito de que las cosas no eran tan s&oacute;rdidas como parec&iacute;an y ahora veo claramente que no me equivocaba&quot;<\/p>\n<p>&ldquo;Somos dos n&aacute;ufragos de diferentes embarcaciones que hemos recalado en la misma playa&quot;.<\/p>\n<p>Nuestra relaci&oacute;n se convirti&oacute; en costumbre y, durante varios meses, seguimos encontr&aacute;ndonos en el mismo establecimiento, Los contactos profesionales eran los m&iacute;nimos y siempre procuraba que hubiera testigos, aunque no fuera necesario, para mantener una distancia prudencial. Lamentablemente circunstancias imprevistas complicaron la situaci&oacute;n. La empresa recibi&oacute; una oferta de una multinacional del sector que deslumbr&oacute;, primero al Consejo de Administraci&oacute;n y despu&eacute;s a la mayor&iacute;a de los accionistas. En resumen, un agresivo equipo de ejecutivos desembarco en la empresa y, entre otras medidas, determinaron hacer cambios en la plantilla. Yo fui una de las primeras en ser despedida en unas condiciones que, sin ser leoninas, no dejaron de crearme un vac&iacute;o personal y moral que tarde en superar.<\/p>\n<p>Por alguna raz&oacute;n, nuestros contactos por email se cortaron de ra&iacute;z. Y lo &uacute;nico que supe de &eacute;l, pasado alg&uacute;n tiempo, fue que tambi&eacute;n fue despedido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desde hace algunos a&ntilde;os he participado espor&aacute;dicamente en distintos chats de los muchos que se encuentran en internet. Normalmente los que m&aacute;s he visitado han sido los de m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Encuentro que, independientemente de lo heterog&eacute;neo de los participantes, el chat es un procedimiento de comunicaci&oacute;n entre personas desconocidas que aportan sus ideas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24570,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41263","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41263","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24570"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41263"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41263\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}