{"id":41265,"date":"2023-03-13T23:00:00","date_gmt":"2023-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-13T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-13T23:00:00","slug":"el-club-de-dominacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-club-de-dominacion\/","title":{"rendered":"El club de dominaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41265\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ha pasado un a&ntilde;o desde que me apunte a una aplicaci&oacute;n de citas para hacer el amor. Al principio me costo dar con la tecla y pasaban semanas hasta conseguir que una chica me aceptase. Luego el procedimiento era bastante rutinario. Un par de bebidas en el bar o cena para dos, algunos cumplidos, muestras de generosidad e invitaci&oacute;n a tomar algo en casa.<\/p>\n<p>Mi apartamento no era muy grande, pero ten&iacute;a un sal&oacute;n amplio, un dormitorio decente y el plus que da la limpieza y la decoraci&oacute;n abstracta con gusto. La semana pasada lo hice con Amaya. Pelirroja de cabello largo y rizado que hablaba mucho. Nos quitamos la ropa a los quince minutos. Un poco de sexo oral por turnos, primero jugu&eacute; con los pelillos de su pubis pasando la lengua por su sexo hasta hacerla gritar. Luego, ella se ocup&oacute; de mi pene con gran entusiasmo y mucha saliva.<\/p>\n<p>Nos besamos durante un rato con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego todo discurri&oacute; con naturalidad. Amaya se puso a cuatro patas sobre la cama y volviendo su rostro me pidi&oacute; que la, con perd&oacute;n, &quot;follase&quot;.<\/p>\n<p>Mi miembro estaba preparado y se desliz&oacute; con facilidad dentro de su vagina. Todo fue muy r&aacute;pido. El orgasmo, sus placenteras convulsiones mientras mi cuerpo yac&iacute;a sobre el suyo y el semen blanquecino resbalaba por su espalda.<\/p>\n<p>Todo bien la verdad y sin embargo no estaba satisfecho. Quiz&aacute;s me molest&oacute; que se fuese diez minutos despu&eacute;s sin dar las gracias. Quiz&aacute;s me incomod&oacute; que todo aquello no hubiese sido m&aacute;s que un intercambio de fluidos, una carrera que Amaya parec&iacute;a correr todos los d&iacute;as. &quot;&iquest;Amaya? &iquest;Ser&iacute;a ese su nombre o tambi&eacute;n formar&iacute;a parte de la farsa?&quot;<\/p>\n<p>Hace tres d&iacute;as tuve una idea. Formar un club con las vecinas de mi bloque. Bien es cierto que algunas casi me doblan la edad, que la chica de enfrente tiene poca carne y el culo plano y que las del tercero est&aacute;n casadas. Pero eso da igual, de hecho a&ntilde;ad&iacute;a m&aacute;s morbo al tema. Quer&iacute;a sexo, pero no buscaba amor o cari&ntilde;o, sino m&aacute;s bien probar algo nuevo, algo que despertase mis instintos. Las novelas estaban ah&iacute;, un hombre guapo con gustos oscuros, un chico malo que quer&iacute;a atarlas y dominarlas. Todo eso era una novela, una novela que yo convertir&iacute;a en realidad.<\/p>\n<p>El lunes nos reunimos en mi casa, vinieron cuatro. Hablamos de los libros, del sexo, de la dominaci&oacute;n y esa misma tarde fundamos el club. Todas se apuntaron y dieron su consentimiento por escrito.<\/p>\n<p>El martes cit&eacute; v&iacute;a whatsapp a Julia, una de las casadas. Rolliza, pelo corto, pechos contundentes y trasero generoso. El mensaje corto y directo, una hora, una orden.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; un minuto tarde a mi piso y se lo reproch&eacute;. Se la ve&iacute;a nerviosa y excitada. Pantalones y camiseta holgadas, sandalias y maquillaje. No estaba mal.<\/p>\n<p>Le orden&eacute; quitarse la ropa de cintura para arriba. Luego la espos&eacute; y comenc&eacute; a acariciar sus tetas. La pellizqu&eacute; un pez&oacute;n con cierta fuerza y le d&iacute; un cachete suave.<\/p>\n<p>&#8211; mereces un castigo. Acomp&aacute;&ntilde;ame a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Julia me sigui&oacute; docilmente y siguiendo mis indicaciones se dej&oacute; caer sobre la cama. Le quit&eacute; las esposas y se las puse otra vez at&aacute;ndolas a un barrote de la cama. Luego mientras yac&iacute;a tumbada sobre la tripa, tir&eacute; de sus pantalones y bragas dej&aacute;ndola con las posaderas al aire. Cog&iacute; una vara y comenc&eacute; a azotarla sin miramientos. La azot&eacute; hasta que sus nalgas se pusieron bien rojas. Luego, excitado, con el pene crecido, me baj&eacute; los pantalones, me puse un cond&oacute;n, me acopl&eacute; sobre su cuerpo desnudo y la penetr&eacute; envistiendo con energ&iacute;a hasta corrernos.<\/p>\n<p>Por la tarde, antes de cenar, le toc&oacute; el turno a la mujer del culo plano. Los pechos eran dos huevos fritos. La desnud&eacute; pronto y le met&iacute; el dedo en el ano mientras nos bes&aacute;bamos. Tanta atenci&oacute;n pareci&oacute; encenderla y busc&oacute; mi pene bajo los pantalones, sin embargo, le imped&iacute; que llegase a &eacute;l y como castigo la azot&eacute; con el cintur&oacute;n en las nalgas. Luego, at&aacute;ndola por las mu&ntilde;ecas, de pie, pas&eacute; la cuerda por una viga del tech&oacute; y la tens&eacute;. Su cuerpo en suspensi&oacute;n, su espalda desnuda. Cog&iacute; un peque&ntilde;o l&aacute;tigo y le golpee la espalda cinco veces por su atrevimiento. Luego, sin soltarla, me puse frente a ella me baje los pantalones y la tom&eacute; all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente le toc&oacute; a la otra casada. Bajita, con pelo corto y gafas. Despu&eacute;s de tomar una copa la tumb&eacute; sobre mi regazo y le d&iacute; una buena azotaina sobre los pantalones. No tuvimos sexo. Quer&iacute;a reservarme para la tarde.<\/p>\n<p>A las ocho en punto llam&oacute; a la puerta Alicia, 23 primaveras, rubia, ojos azules, menuda pero con curvas. Alicia era la vecina que viv&iacute;a arriba, la hab&iacute;a oido hacer el amor un par de veces, los muelles de su cama y sus gritos transpasaban paredes. Vest&iacute;a minifalda de cuero color granate y camisa negra con escote. Sus pechos, tama&ntilde;o medio, se adivinaban firmes.<\/p>\n<p>Al principio me dieron ganas de tener sexo tradicional con ella, coquetear, besarnos, descubrir poco a poco sus encantos. Pero no est&aacute;bamos all&iacute; para eso.<\/p>\n<p>&#8211; A qu&eacute; esperas mu&ntilde;eca. Mi pene necesita atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; con sorpresa, quiz&aacute;s no esperaba o no estaba acostumbrada a recibir &oacute;rdemes de aquel tipo. Sin embargo, pasada la sorpresa inicial obedeci&oacute;, desabroch&oacute; el bot&oacute;n de mis pantalones y tras acariciar mi paquete durante unos minutos mientras me miraba a los ojos, me baj&oacute; la ropa, apoy&oacute; sus manos en mis nalgas y metiendo el miembro en su boca, comenz&oacute; a chup&aacute;rmelo.<\/p>\n<p>Por alg&uacute;n motivo, detuve sus maniobras pronto. La levant&eacute; con brusquedad y la llam&eacute; guarra.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Soy lo que tu me digas.<\/p>\n<p>&#8211; calla pedorra.<\/p>\n<p>De nuevo sonri&oacute;. Y luego susurrando las palabras en mi oido me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; si quieres me tiro un pedo.<\/p>\n<p>Mi cara de sorpresa debi&oacute; ser de lo m&aacute;s c&oacute;mico.<\/p>\n<p>&#8211; como te atrevas te caliento el culo con la zapatilla hasta dejarlo como un tomate.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; por tercera vez, me dio la espalda y para mi sorpresa dej&oacute; escapar una ventosidad.<\/p>\n<p>Inexplicablemente mi pene creci&oacute; con la excitaci&oacute;n de todo aquello. La cog&iacute; por el brazo, la orden&eacute; que se bajase los pantalones y cogiendo un cepillo de madera, comenc&eacute; a calentarle el culo golpeando a buen ritmo.<\/p>\n<p>Luego la sent&eacute; sobre mis piernas, atrap&eacute; sus nalgas con mis manos y la bes&eacute; metiendo la lengua con ansia.<\/p>\n<p>Mi pene comenz&oacute; a palpitar.<\/p>\n<p>Fuimos a la habitaci&oacute;n y all&iacute;, mientras edtaba tumbada boca abajo la golpe&eacute; con el cintur&oacute;n seis veces. La puse mirando boca arriba y metiendo el pene en su sexo comenc&eacute; a cabalgar. Ella se quit&oacute; el sujetador. Sus tetas se mov&iacute;an r&iacute;tmicamente al son que marcaban las embestidas. Antes de correrme, not&eacute; como el gas se acumulaba en mi recto. Apoy&eacute; mi trasero sobre la cara de mi vecina y lo deje salir. Alicia arrug&oacute; su nariz.<\/p>\n<p>La volte&eacute;, la puse sobre mis rodillas de nuevo, descargu&eacute; un par de azotes y se la met&iacute; en el ano con delicadeza, luego la saqu&eacute; y la volv&iacute; a meter, esta vez por la vagina, aumente el ritmo. La bese, embest&iacute; y descargu&eacute; entre gemidos. Ella perdi&oacute; el control durante unos segundos y luego poco a poco se relaj&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Guau. &#8211; dijo un rato despu&eacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Ha pasado un a&ntilde;o desde que me apunte a una aplicaci&oacute;n de citas para hacer el amor. Al principio me costo dar con la tecla y pasaban semanas hasta conseguir que una chica me aceptase. Luego el procedimiento era bastante rutinario. 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