{"id":41273,"date":"2023-03-13T23:00:00","date_gmt":"2023-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-13T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-13T23:00:00","slug":"amalia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/amalia\/","title":{"rendered":"Amalia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41273\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1.<\/p>\n<p>Amalia es la hermana menor de mi madre, vive en Espa&ntilde;a y tiene 3 hijos mayores que yo. Durante mi infancia y adolescencia fuimos muy unidos, pero cuando se cas&oacute; se fue a vivir a Espa&ntilde;a y desde entonces solo la ve&iacute;amos en las fechas especiales. Aunque siempre estuvo en comunicaci&oacute;n, la distancia y el tiempo la volvieron m&aacute;s una amiga lejana que un familiar.<\/p>\n<p>Siempre fue una mujer sumamente atractiva. Desde que estaba en la escuela de artes hab&iacute;a tenido infinidad de pretendientes, y muchos de ellos con dinero y malas ma&ntilde;as. A&uacute;n hoy, con 50 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, no dejaba de atraer miradas a donde quiera que fuera, no tanto por su cara o sus ojos de color, sino porque ten&iacute;a unas tetas enormes. Si bien no eran monstruosas ni nada muy exagerado, s&iacute; que eran grandes. Y al igual que una buena parte de las mujeres que tienen el busto muy grande, sus caderas y sus nalgas eran peque&ntilde;as, pero no importaba. Alta, piel clara y de cabello casta&ntilde;o; no ten&iacute;a una sola cirug&iacute;a en el cuerpo ni en la cara.<\/p>\n<p>Al momento que sucede esta historia yo ten&iacute;a 31 y me acababa de divorciar. Hab&iacute;a regresado a la capital para empezar desde cero y justo cuando apenas iba a cumplir una semana en casa, mi abuela se lastima la cadera. Fue una situaci&oacute;n algo complicada al principio pues ni mi madre ni yo pod&iacute;amos hacernos cargo de ella por el trabajo. Ella a&uacute;n no se jubilaba y yo apenas acababa de entrar a trabajar a un despacho de abogados.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana cuando me dispon&iacute;a a salir a trabajar, abr&iacute; la puerta y ah&iacute; estaba ella. Amalia me abraz&oacute; apenas al verme y muy euf&oacute;rica me bes&oacute; ambas mejillas. Llevaba un vestido azul muy ce&ntilde;ido y el cabello oscuro en una cola. Su perfume dulce y sus pechos presion&aacute;ndose sobre m&iacute; me provocaron una erecci&oacute;n que me cost&oacute; trabajo disimular; aquella mujer no dejaba de ser atractiva y no hab&iacute;a perdido la figura que recordaba. Fue una gran sorpresa para todos, especialmente mi abuela, pues sab&iacute;a que ella no dejaba su casa ni su marido por nada. Aunque aquello fue un encuentro muy breve estuvo lleno de muchas emociones por parte de los dos. Era la primera vez que nos ve&iacute;amos en persona en muchos a&ntilde;os y sin duda not&aacute;bamos el paso del tiempo, aunque en su caso parec&iacute;a que pasaba en balde. Sin dar muchos detalles nos explic&oacute; que quer&iacute;a estar cerca de la familia en estos momentos y sobre todo ayudar a su madre, pero no mencion&oacute; a su esposo ni a sus hijos, cosa que se nos hizo raro. &ldquo;Ella tendr&aacute; sus razones&rdquo; me dijo mi madre antes de irme al trabajo.<\/p>\n<p>Todo el d&iacute;a estuve pensando en ella, en su perfume y por su puesto en sus pechos. Recuerdo que m&aacute;s o menos cuando ten&iacute;a 15 a&ntilde;os me ense&ntilde;&oacute; a jugar ajedrez en un curso que dio en una casa que rentaban antes de irse a Espa&ntilde;a; una residencia de ladrillo muy grande y oscura. No s&eacute; por qu&eacute; recuerdo tanto esa oscuridad. Era como si intencionalmente hicieran que la casa estuviera en penumbra a&uacute;n con las ventanas abiertas y el sol entrado a plomo. Fue en aquella primera clase que todo cambi&oacute; para siempre.<\/p>\n<p>Acababa de entrar el verano por lo que el aire acondicionado era indispensable. Recuerdo que me recibi&oacute; su esposo y me llev&oacute; hasta una habitaci&oacute;n que hab&iacute;an acondicionado como un sal&oacute;n, con varias mesas peque&ntilde;as, cada una con un tablero de ajedrez; hab&iacute;a como 6 o 7 ni&ntilde;os concentrados en sus piezas. Yo estar&iacute;a frente a Amalia en la mesa m&aacute;s grande. Tan pronto me sent&eacute; se me fueron los ojos directo a su escote; llevaba una blusa verde muy brillosa y delgada que dejaba entrever la forma de sus pezones.<\/p>\n<p>Con un movimiento que hizo, el primer bot&oacute;n se sali&oacute; del ojal y sus pechos casi salen disparados de la blusa. Su piel era muy blanca y ten&iacute;a pecas en todo el pecho; eso hizo que se me pusiera muy dura y adem&aacute;s que no pudiera concentrarme durante todo el juego. No s&eacute; si ella estaba consciente de lo que estaba pasando, o siquiera se haya dado cuenta, pero en varias ocasiones se inclin&oacute; demasiado hacia adelante d&aacute;ndome un espect&aacute;culo de primera con sus tetas que, a decir verdad, estaban a punto de salirse de la blusa. La clase termin&oacute; sin nada m&aacute;s relevante, pero desde ese d&iacute;a obtuve material para muchas, muchas noches y se convirti&oacute; en mi fantas&iacute;a predilecta. Imaginaba que durante esa sesi&oacute;n nos &iacute;bamos a otro cuarto o al ba&ntilde;o a coger siempre pendientes de la puerta, o que tan pronto y nos dejaban solos ella estaba sobre m&iacute;, con sus tetas en mi cara d&aacute;ndome de sentones hasta correrse. Mi imaginaci&oacute;n volaba.<\/p>\n<p>Me parec&iacute;a una idea muy excitante que estuviera en casa. &iquest;Tendr&iacute;a alguna oportunidad para que pasara algo? Me preguntaba constantemente. Mi madre en una ocasi&oacute;n me cont&oacute; que varias veces la encontr&oacute; a ella y a su entonces novio cogiendo en el sill&oacute;n de la sala o en su cuarto. Imaginar que podr&iacute;a toparme con una sorpresa de ese tipo en estos d&iacute;as me produc&iacute;a erecciones instant&aacute;neas.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Pasaron los d&iacute;as y las semanas, y nuestra convivencia era de lo m&aacute;s normal. Entre las prisas de mi trabajo y su labor como enfermera de tiempo completo de mi abuela, nos manten&iacute;amos algo apartados. Por las ma&ntilde;anas, antes de irme, platic&aacute;bamos un poco en la cocina; ella preparaba el desayuno para todos y por las tardes la comida. Cen&aacute;bamos todos juntos y por la noche a veces ve&iacute;amos algo en la tele de la sala. Pese a que me excitaba muchisimo la idea de llev&aacute;rmela a la cama, no pod&iacute;a pensar en alguna situaci&oacute;n que concluyera de esa manera. Algunas ocasiones, mientras preparaba el desayuno en piyama, nada sugestivas, por cierto, me sorprendi&oacute; mirando su trasero o su escote, a lo que solo sonre&iacute;a sin inmutarse. Y siempre me quedaba petrificado por la verg&uuml;enza y solo sal&iacute;a de ah&iacute;. Quer&iacute;a acercarme a ella, pero cuando lo intentaba terminaba apenado y balbuceando como ni&ntilde;o. Y se que ella lo notaba.<\/p>\n<p>Ya por las noches me pon&iacute;a a &ldquo;planear&rdquo; como seducirla o al menos atreverme a hacer algo, pero nunca pude concretar nada. Era mi t&iacute;a y de cierta forma hab&iacute;a una barrera que me imped&iacute;a seguir; sab&iacute;a que estaba mal, y por lo mismo me reusaba a detenerme.<\/p>\n<p>Por fin la suerte me sonr&iacute;a, pues un s&aacute;bado mi madre se llevar&iacute;a a mi abuela al hospital para hacerle unos ex&aacute;menes de rutina y no regresar&iacute;a hasta el domingo por la tarde. Era mi oportunidad perfecta para lograr un avance. Amalia tambi&eacute;n estaba algo deseosa de tomar estas minivacaciones pues cuidar a mi abuela de tiempo completo era algo agotador. Temprano me coment&oacute; que quer&iacute;a que la llevara al centro a comprar algunas cosas y por la noche quer&iacute;a ir al cine. Pero una &ldquo;desafortunada&rdquo; tormenta hizo que nos qued&aacute;ramos en casa desde temprano.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; tal si jugamos, ajedrez? Han pasado a&ntilde;os desde la &uacute;ltima vez. &ndash; Dije mientras preparaba la mesa del comedor.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y me vas a ganar?<\/p>\n<p>&#8211; Lo intentar&eacute;, t&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Si me ganas te dar&eacute; un premio. &ndash; Dijo con voz algo melosa. El coraz&oacute;n casi me estalla y mi pene reaccion&oacute; de inmediato a sus palabras. Por lo que acto seguido puse el tablero en la mesa y traje algunas botanas y vino. Ella amaba el vino.<\/p>\n<p>Durante la partida solo conversamos de lo que hab&iacute;a sido de mi desde el momento en que se fue: como sal&iacute; de la carrera, mi independencia y finalmente mi matrimonio fallido con Rebecca. Ella se mostraba muy atenta a lo que platicaba y me interrump&iacute;a de tanto en tanto para preguntar detalles que se le iban. Mov&iacute;a sus piezas y me preguntaba de ella y detalles de la boda, a la que le hubiera encantado acudir.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y novias, Arturo?<\/p>\n<p>&#8211; Acabo de salir de aquello&hellip; no quiero volver a meterme en otro problema. &ndash; Contest&eacute; tratando de entender que estaba pasando en el tablero. Ella rio con mi respuesta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y nunca te has fijado en una mujer mayor?<\/p>\n<p>&#8211; No que va, si con trabajos me hizo caso una de mi edad&hellip; &#8211; Ella rio fuertemente y separ&oacute; un poco sus piernas dej&aacute;ndome ver una parte de sus muslos.<\/p>\n<p>&#8211; Tendr&iacute;as mucho &eacute;xito, la verdad. A estas alturas buscamos estabilidad m&aacute;s que emoci&oacute;n&hellip; sin mencionar una que otra buena revolcada. &ndash; Dijo gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo. Aquello de plano hizo que se me parara de golpe y perd&iacute; toda la concentraci&oacute;n que ten&iacute;a en el tablero. &#8211; &iquest;O me vas a decir que se divorciaron porque no le cumpl&iacute;as? &ndash; La pregunta me hizo sonrojar y no supe que responder.<\/p>\n<p>&#8211; Si cumpl&iacute;a, pero al final nada era como quer&iacute;amos. &ndash; Balbuce&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; B&uacute;scate una como yo, entonces. &iexcl;Y si es casada, mejor a&uacute;n! Somos m&aacute;s interesantes.<\/p>\n<p>&#8211; Nunca he hecho algo as&iacute;, pero no dudo que si ser&iacute;a&hellip; emocionante. &ndash; Respond&iacute; con la mirada en su escote. Trataba de no parecer un pelmazo siguiendo el ritmo de la conversaci&oacute;n, pero ella llevaba la delantera.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ya ves que si quieres? &ndash; Dijo ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Not&eacute; que se estaba ruborizando y de alguna manera la sent&iacute; m&aacute;s desinhibida. No s&eacute; si era el alcohol o el giro que estaba tomando la pl&aacute;tica. Nunca tocamos el tema de las novias cuando era joven y no recuerdo que fuera tan atrevida con algunas cosas. No ten&iacute;a pelos en la lengua y siempre fue muy directa, pero hacer insinuaciones de ese tipo y hablar con soltura de su vida sexual era ya otra cosa distinta. &iquest;Ten&iacute;a alguna posibilidad de cog&eacute;rmela esa noche&hellip; o alg&uacute;n otro momento? Deb&iacute;a saberlo, era ahora o nunca.<\/p>\n<p>&#8211; Yo ser&eacute; tu novia entonces, de mentiritas, pero tienes que obedecerme en todo &iquest;eh? &ndash; Dijo burlona. Yo fing&iacute; re&iacute;rme ante aquella insinuaci&oacute;n, pero en realidad hizo que se me pusiera como piedra. &ndash; Es m&aacute;s, si me ganas te voy a dar una sorpresa &ndash; me dijo al tiempo que se serv&iacute;a otra copa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; clase de premio? -balbucee incr&eacute;dulo ya con una dolorosa erecci&oacute;n. Ella solo empin&oacute; su copa con la mirada fija en mi entrepierna. No pod&iacute;a pensar correctamente y estaba muy ansioso. &iquest;Qu&eacute; querr&aacute; decir con eso? Sus ojos pasaban de mi mano a mi entrepierna y sonre&iacute;a de manera muy sugestiva, mientras yo temblaba de ganas sin saber qu&eacute; hacer. Despu&eacute;s de un rato de mover piezas casi al azar, finalmente lleg&oacute; la jugada que esperaba &#8211; Jaque. &#8211; Dije al poner la reina a 2 casillas del alfil.<\/p>\n<p>Amalia rio y se llev&oacute; una mano a la frente, como no pudiendo creer que le ganara semejante apuesta. Le di un sorbo a la copa ya casi vac&iacute;a mientras ella retiraba el tablero de la mesa con las piezas aun sobre &eacute;l. Y justo cuando me iba a acomodar en el sill&oacute;n, se sent&oacute; sobre la mesa frente a m&iacute;, abriendo las piernas. Estaba at&oacute;nito, de piedra. Amalia sonri&oacute; una vez y poniendo sus manos en mis hombros me dio un sonoro beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Con eso basta?<\/p>\n<p>&#8211; No creo. &#8211; Me dio un beso en la otra mejilla, pero esta vez m&aacute;s largo y silencioso.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ya?<\/p>\n<p>-No, a&uacute;n no. &#8211; Se inclin&oacute; hacia m&iacute; y me bes&oacute; nuevamente en la mejilla, pero muy cerca de los labios. &quot;Ya est&aacute;, es todo o nada&quot;, pens&eacute;. Entonces, en un arranque de valent&iacute;a y ya con el ligero mareo del alcohol como respaldo, la tom&eacute; del rostro y la bes&eacute;. Jam&aacute;s en mi vida hubiera imaginado que tendr&iacute;a una cita con ella o, m&aacute;s bien, que un encuentro casual se convertir&iacute;a en algo sexual. Aquel beso se sent&iacute;a como un triunfo y hasta ese momento era lo m&aacute;s excitante que me hab&iacute;a pasado. Ella me correspondi&oacute; de inmediato y su lengua pronto alcanzo la m&iacute;a. Comenz&oacute; a respirar m&aacute;s r&aacute;pido y casi de un salto se sent&oacute; sobre m&iacute;. Su agilidad me tom&oacute; por sorpresa al igual que su iniciativa y sin separar sus labios de los m&iacute;os se desaboton&oacute; la blusa. El coraz&oacute;n, al igual que mi pene, casi se me salen del cuerpo cuando sus pechos, a punto de reventar el sujetador, saltaron hac&iacute;a m&iacute;. No quer&iacute;a perderme nada, ni un solo cent&iacute;metro de ella. Mis manos aprisionaron sus pechos y cuando pase un dedo por sus pezones, que ya estaban duros como piedra, dej&oacute; escapar un profundo suspiro. Con la boca alternaba entre sus su cuello y sus tetas, haciendo que se retorciera un poco y moviendo las caderas instintivamente sobre mi pene, que pugnaba por salir del pantal&oacute;n. Le quit&eacute; el sujetador como pude y sus blancos pechos cayeron finalmente sobre mi cara; eran sumamente suaves y a&uacute;n m&aacute;s grandes de lo que parec&iacute;an y cuando mi lengua toc&oacute; su pez&oacute;n gimi&oacute; fuertemente. Pasaba de uno a otro con la lengua mientras presionaba mi pene en su entrepierna. Ella hac&iacute;a lo propio hasta que tomamos un ritmo fuerte y muy placentero.<\/p>\n<p>-Me voy a venir&#8230;- dijo casi como un susurro y aceler&oacute; los movimientos con su pelvis. Yo estaba lejos del orgasmo por lo que me concentr&eacute; en succionar m&aacute;s fuerte sus pezones y darles peque&ntilde;os mordiscos con los dientes. &#8211; &iexcl;Arturo, me voy a venir! &#8211; exclam&oacute; y sin dejar de moverse sobre mi tuvo un estruendoso orgasmo, acompa&ntilde;ado de fuertes espasmos. Me excitaba tanto escuchar como su voz se descompon&iacute;a en agudos gemidos que me detuve sosteni&eacute;ndola por la espalda. Se dej&oacute; caer sobre mi abrazando gentilmente mi cabeza con ambas manos. Ten&iacute;a el rostro en su cuello y sent&iacute;a como poco a poco empezaban a correr algunas gotas de sudor que iban a parar a mi boca. Debi&oacute; sentir mi pene palpitar bajo su entrepierna porque a&uacute;n sin recuperar el aliento, se puso de pie y me tom&oacute; de las manos. -Vamos arriba. Hay que terminar la noche como se debe. &#8211; Y acto seguido nos dirigimos a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La casa era c&aacute;lida y muy oscura. Casi no hab&iacute;a luces encendidas y las pocas que hab&iacute;a apenas iluminaban el pasillo por donde &iacute;bamos. Su cuarto estaba arriba, asi que al subir pude ver de cerca su firme trasero; cu&aacute;nto tiempo fantase&eacute; con su cuerpo y hoy finalmente lo tendr&iacute;a a mi disposici&oacute;n. Recuerdo una ocasi&oacute;n, de las ultimas veces que la vi en la oficina de mi t&iacute;a, que llevaba una falda azul marino muy entallada. Tanto, que se pod&iacute;a ver el el&aacute;stico de la ropa interior a la mitad de sus nalgas. Ese d&iacute;a no pude quitarle la vista de encima y solo pensaba en c&oacute;mo ser&iacute;a el escabullirnos a alg&uacute;n cub&iacute;culo u oficina vac&iacute;a y coger sobre un escritorio, aun con la ropa puesta y tratando de no hacer ruido.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; la puerta tras de si y apag&oacute; las luces, dejando prendida solo la del ba&ntilde;o. Me rode&oacute; el cuello con los brazos y me bes&oacute; despacio; no se estaba restringiendo nada y actuaba como si todo aquello ya estuviese planeado desde mucho antes de nuestro encuentro. Mis manos bajaron hasta sus nalgas y me entretuve en ellas un rato, masaje&aacute;ndolas despacio; me dio un escalofr&iacute;o al sentir por primera vez su firmeza y suavidad. Con cada caricia suspiraba m&aacute;s profundo y el movimiento de sus labios se hac&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Gir&eacute; con ella hasta que qued&oacute; de espaldas a la cama y se dej&oacute; caer. Poco a poco fui subiendo las manos por sus piernas hasta llegar a su falda y la fui levantando conforme avanzaba, quedando casi enrollada en su cintura. Aquella maravillosa visi&oacute;n era mi m&aacute;xima fantas&iacute;a er&oacute;tica: encaje y medias. Sus pantys dejaban ver un co&ntilde;o perfectamente depilado y sin una sola imperfecci&oacute;n. Se lo quit&eacute; despacio y suspir&oacute; conforme la prenda iba bajando por sus piernas. Sus labios eran peque&ntilde;os y de un color rosa y pod&iacute;a ver la humedad bajando ya por su vagina. En segundos me desvest&iacute; completamente y acerqu&eacute; mi cara a su entrepierna.<\/p>\n<p>-No me gusta- me detuvo poniendo su mano sobre su vagina y cerrando un poco las piernas. -Hazme el amor, mejor- Y cuando bes&eacute; sus muslos abri&oacute; nuevamente las piernas cerrando los ojos. Acerqu&eacute; el glande a su vagina y empec&eacute; a presionar despacio. -As&iacute;, justo as&iacute;&#8230;- Frotaba mi pene a lo largo de su vagina y me deten&iacute;a presionando un poco sobre su entrada, que estaba h&uacute;meda pero no estaba lubricada. Ella extendi&oacute; la mano hacia su bur&oacute; y me dio un peque&ntilde;o gotero de color negro. -Solo un poco, para que nos dure la noche- y sonri&oacute;. Vert&iacute; el l&iacute;quido viscoso sobre su vagina y tan pronto &eacute;ste toc&oacute; su piel gimi&oacute; despacio. Masaje&eacute; con dos dedos toda su raja y cuando me deten&iacute;a sobre su bot&oacute;n gem&iacute;a m&aacute;s fuerte. Acerqu&eacute; nuevamente el glande y recorr&iacute; su vagina con &eacute;l. Sent&iacute;a sus espasmos y una calidez como ninguna otra. Me detuve un momento a ver su rostro, desecho en una mueca de placer, pasando la lengua por sus labios y sujetando sus pezones.<\/p>\n<p>Entonces empuj&eacute; el glande hasta que estuvo dentro, lo que hizo que me volteara a ver con la boca abierta &#8211; &iexcl;Ni&ntilde;o, estas enorme! &#8211; Sujet&eacute; con fuerza sus caderas y met&iacute; todo mi pene de golpe. Amalia grit&oacute; de placer y al darse cuenta se tap&oacute; la boca sin dejar de mirarme. Pens&eacute; que la hab&iacute;a lastimado, pero cuando comenz&oacute; a mover sus caderas me di cuenta que no. Asi empec&eacute; un mete-saca muy despacio, pero con fuerza, tray&eacute;ndola hacia m&iacute; de la cintura cada vez que entraba. Ella gem&iacute;a cada vez con m&aacute;s fuerza sincronizando mis movimientos con su voz. Sus pechos, que apenas ca&iacute;an ligeramente a los costados, se estremec&iacute;an con cada embestida. Me aprision&oacute; con sus piernas y me tom&oacute; de las manos para apoyarse. No tardamos en tomar un delicioso ritmo que se acentuaba con sus gemidos, que estas alturas eran m&aacute;s berridos que otra cosa.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;C&oacute;geme!&iexcl;C&oacute;geme fuerte, mi amor! &#8211; Dec&iacute;a con cada embestida apretando los ojos. No pod&iacute;a dejar de ver sus grandes pechos llenos de pecas, moverse de arriba a abajo. Tantas veces que los imagin&eacute; de mil formas en mi juventud y hoy estaban ah&iacute; desnudos y vibrando con cada embestida. Los sujetaba suavemente y luego jalaba sus pezones con mis dedos, lo que ocasionaba gemidos m&aacute;s profundos. Vaya que eran sensibles. Me inclin&eacute; a besarlos y tan pronto tuve uno en la boca, sent&iacute; como su vagina empezaba a contraerse con m&aacute;s fuerza. &#8211; &iexcl;Arturo me voy a venir ya! &#8211; Estaba cerca del orgasmo y yo estaba empezando a perder la pelea. Aceler&eacute; mis movimientos tom&aacute;ndola de la cadera y haciendo un esfuerzo por no correrme dentro. &iquest;Pod&iacute;a hacerlo? O m&aacute;s bien &iquest;Deb&iacute;a hacerlo? Al ser una mujer madura di por sentado que sus d&iacute;as de fertilidad hab&iacute;an terminado y no &ldquo;corr&iacute;amos peligro&rdquo;. Digo, no me pidi&oacute; protecci&oacute;n desde el principio. Entonces sus gemidos se hicieron m&aacute;s largos y cuando ya no pod&iacute;a m&aacute;s ella explot&oacute; en un fuerte orgasmo que me hizo terminar de inmediato. Sendos chorros de semen la inundaron irremediablemente, haciendo que me volteara a ver nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No has tenido ni chanza de salir! &#8211; Dijo riendo y tratando de recuperar el aliento. Me tumb&eacute; junto a ella aun excitado y con el pene todav&iacute;a erecto y palpitante. Ella lo vio con una sonrisa y lo tom&oacute; con una mano. -En mis tiempos de universidad nunca me top&eacute; con una de estas- dijo apretuj&aacute;ndola despacio y recorri&eacute;ndola con la mano.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Nunca? &#8211; pregunt&eacute; incr&eacute;dulo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Que va! Tuve puros&#8230; que solo llegaban justo a la mitad. &#8211; Dijo midi&eacute;ndolo con su mano extendida.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;T&iacute;a, te gustaba mucho coger?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No ten&iacute;a otra cosa que hacer! &#8211; Exclam&oacute; entre risas. -En teatro tuve un maestro que se parec&iacute;a mucho a ti. Nos la pas&aacute;bamos cogiendo como conejos, en todas partes. En mi audici&oacute;n, cuando reci&eacute;n entr&eacute;, me pidi&oacute; que me quitara toda la ropa y me dej&oacute; solo en pantys. Yo ya hab&iacute;a tenido experiencias con 2 novios, pero &eacute;l era cosa seria. Me pidi&oacute; que le recitara unos versos mientras caminaba por su oficina y cuando menos lo pens&eacute;, ya lo ten&iacute;a atr&aacute;s de mi d&aacute;ndome como si se le fuera a ir la vida en ello.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta de perrito?<\/p>\n<p>-Si, pero ya no puedo, me duelen mucho las rodillas. Prefiero asi, sobre m&iacute;&#8230; En una ocasi&oacute;n, mi maestro fue a verme a mi casa; nadie sab&iacute;a que est&aacute;bamos saliendo. Digo, &eacute;l ten&iacute;a 38 y yo apenas 19 &iquest;te imaginas el esc&aacute;ndalo? Sal&iacute; sin que nadie se diera cuenta e hicimos el amor en el carro de tu abuelo. Fue apenas un &ldquo;rapid&iacute;n&rdquo; pero me dej&oacute; embarazada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;De&#8230; Sarah? &#8211; Pregunte sorprendido.<\/p>\n<p>-No. Lo perd&iacute;. Pero cuando mi pap&aacute; se enter&oacute; casi lo mata. -Yo la miraba incr&eacute;dulo por la tranquilidad con que contaba las cosas y sobre todo la confianza que sent&iacute;a para decirlo. &#8211; &iquest;Sabes de que otra manera me gusta? &#8211; Tom&oacute; nuevamente el gotero y verti&oacute; un poco sobre mi pene. Lo masaje&oacute; de arriba a abajo hasta que estuviera totalmente cubierto y sin decir nada se sent&oacute; sobre el engull&eacute;ndolo por completo. -Me gusta mucho de caballito- Cerr&oacute; los ojos y comenz&oacute; a mover sus caderas apoyando ambas manos en mi pecho. Con cada sent&oacute;n gem&iacute;a con m&aacute;s fuerza y se inclinaba hacia atr&aacute;s, dej&aacute;ndome ver sus perfectos pechos en toda su forma y esplendor. Estos botaban y se balanceaban a los lados de manera circular. -Ag&aacute;rrame los pezones- me dec&iacute;a, y yo sin chistar le obedec&iacute;a. Los jalaba y los apretaba provoc&aacute;ndole esas hermosas muecas que solo pueden formar este placer en particular.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que sus movimientos se hicieron m&aacute;s veloces la levant&eacute; un poco de las piernas y comenc&eacute; a penetrarla m&aacute;s fuerte y m&aacute;s r&aacute;pido. &#8211; &iexcl;As&iacute;! &iexcl;No te detengas! &#8211; dec&iacute;a bufando. Sent&iacute; su interior contraerse con m&aacute;s fuerza que la vez pasada y sin decirme nada tuvo un orgasmo casi silencioso, pero m&aacute;s violento, acompa&ntilde;ado de apenas un gemido. Me detuve de golpe y abrac&eacute; su cuerpo que no paraba de temblar. -Dios m&iacute;o pero que ricura tienes entre las piernas, muchacho&#8230;- me dijo casi al o&iacute;do. Dejo caer todo su peso sobre m&iacute; y la bes&eacute;. Fue un beso con lengua muy largo y lleno de lascivia. Con ambas manos acariciaba sus nalgas y de cuando en cuando pasaba un dedo sobre su ano. &#8211; &iquest;Te quieres correr adentro o en mi boca? &#8211; pregunto d&aacute;ndome peque&ntilde;os mordiscos en los labios. -Aunque la siento todavia muy dura para acabar&#8230;- Se rio y sin contestarle me incorpor&eacute; hasta quedar recargado sobre la cabecera. Ella entendi&oacute; el gesto y se subi&oacute; nuevamente sobre m&iacute;, engullendo mi pene otra vez. Me abraz&oacute; la cabeza quedando mi cara entre sus pechos y la penetr&eacute; as&iacute;. Gem&iacute;a despacio casi en mi o&iacute;do y cuando estaba totalmente dentro de ella me apretabas m&aacute;s la cara contra sus senos. As&iacute; estuvimos unos minutos hasta que finalmente me corr&iacute;, llen&aacute;ndola nuevamente de semen que segundos m&aacute;s tarde comenz&oacute; a brotar de su vagina.<\/p>\n<p>Jugaba con sus dedos en mi cabello en lo que se recuperaba, y cuando mi pene se salio naturalmente de ella se levant&oacute; para limpiarse.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Me has rellenado como pavo! &#8211; Me grito desde el ba&ntilde;o. Escuch&eacute; el chirrido de la llave y el agua correr un momento. Entonces regres&oacute; desnuda y sonriente con una toalla mojada y papel de ba&ntilde;o. Nos limpiamos en silencio y una vez que hab&iacute;amos retirado el resto del lubricante y fluidos de ambos me dispuse a vestirme.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces? &#8211; pregunt&oacute; con ambas cejas levantadas.<\/p>\n<p>-Pues&#8230; me visto.<\/p>\n<p>-Ah no, se&ntilde;or, usted se me queda aqu&iacute;. &#8211; Dijo en tono burlesco quit&aacute;ndome el calz&oacute;n de la mano. &#8211; &iquest;O no quieres pasar la noche conmigo?<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;a, &iquest;qu&eacute; pasa si llega mi mam&aacute; y nos encuentra as&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Dime Amalia. Y claro que no va a regresar. Siempre se queda en el hospital con tu abuela.<\/p>\n<p>&#8211; Esta bien, no tengo problema.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces a la cama. Voy por lo que qued&oacute; de vino y en un momento regreso.<\/p>\n<p>Amalia sali&oacute; de la habitaci&oacute;n desnuda y contone&aacute;ndose. Se le ve&iacute;a m&aacute;s fresca y alegre que cuando lleg&oacute; y su voz se hab&iacute;a hecho un poco m&aacute;s cantarina. Me tap&eacute; nuevamente con la colcha, repasando mentalmente todo lo que hab&iacute;a sucedido. Era simplemente el sue&ntilde;o de mi juventud hecho realidad al fin; mejor de lo que pens&eacute; que ser&iacute;a. Record&eacute; las veces que ve&iacute;a su escote cuando me ense&ntilde;aba a jugar ajedrez y sobre todo como se mov&iacute;an sus pechos cuando caminaba. De alguna manera era la fantas&iacute;a de todo estudiante, o al menos, todo estudiante que haya tenido una maestra buenona.<\/p>\n<p>Amalia apareci&oacute; de nuevo en la habitaci&oacute;n, con una bata negra que apenas le cubr&iacute;a los muslos y una cajetilla de cigarros a la mitad. Los puso en la mesa de noche y se meti&oacute; de inmediato a la cama. Nos besamos una vez m&aacute;s y nos quedamos dormidos abrazados; apenas era medianoche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 1. Amalia es la hermana menor de mi madre, vive en Espa&ntilde;a y tiene 3 hijos mayores que yo. Durante mi infancia y adolescencia fuimos muy unidos, pero cuando se cas&oacute; se fue a vivir a Espa&ntilde;a y desde entonces solo la ve&iacute;amos en las fechas especiales. 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