{"id":41337,"date":"2023-03-19T23:00:00","date_gmt":"2023-03-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-19T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-19T23:00:00","slug":"el-famoso-y-pecaminoso-parque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-famoso-y-pecaminoso-parque\/","title":{"rendered":"El famoso y pecaminoso parque"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41337\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todos recorr&iacute;amos aquel parque al centro de nuestra ciudad cuando ca&iacute;a el sol. De d&iacute;a lo frecuentaba todo tipo de gente. De noche el p&uacute;blico era especializado. En aquel tiempo a&uacute;n era un lugar con los &aacute;rboles tan frondosos que de d&iacute;a proporcionaban agradable sombra y de noche regalaban segura protecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de las nueve de la noche nadie pod&iacute;a alegar inocencia: busc&aacute;bamos cuerpos, sexo. Era ideal el lugar: parque enorme, deficientemente iluminado, algunas de sus avenidas eran caminos oscuros por la noche, excelentes para lo que uno quisiera. En &eacute;sta banca hab&iacute;a un hombre de pie con la verga de fuera mientras otro se la mamaba con hambre atrasada. El mamador result&oacute; ser uno que hab&iacute;a sido maestro m&iacute;o de matem&aacute;ticas a&ntilde;os atr&aacute;s y quien se las daba de macho, supermacho, hipermacho, ultramacho y para probarlo se cog&iacute;a a cuanta joven estuviera dispuesta y hete aqu&iacute; que &eacute;ste ubermacho hom&oacute;fobo de actitudes de mataputos le encantaba mamar verga en lo oscurito, t&iacute;pico de los hip&oacute;critas closeteros; lo maravilloso es que &eacute;l se di&oacute; perfecta cuenta de que yo lo v&iacute;, son sensacionales las inesperadas venganzas que regala la vida.<\/p>\n<p>En otra ocasi&oacute;n, en un sitio del parque bautizado por la gente como &ldquo;el homociclo&rdquo; dedicado a un c&eacute;lebre personaje de nuestra historia nacional conocido por una sola de sus frases, me toc&oacute; ver por all&iacute; a un compa&ntilde;ero de trabajo con todo y vestidazo, pesta&ntilde;as postizas, peluca, medias, tacones y rellenos. Nos vimos, nos reconocimos y cuando despu&eacute;s lo volv&iacute; a encontrar en el trabajo me salud&oacute; efusivamente con &eacute;sos cl&aacute;sicos manotazos de machote en la espalda. El mensaje era claro: guarda mi secreto. Lo que yo no sab&iacute;a era que el dichoso secreto lo conoc&iacute;an al menos otras veinte personas m&aacute;s. Pero ante el mundo es un casado hombre de familia&hellip; con gusto por los jovencitos. Cosas que uno ve en la vida.<\/p>\n<p>Todos los que recorr&iacute;amos &eacute;sas veredas pens&aacute;bamos que &eacute;ramos muy discretos y que nadie ve&iacute;a lo que hac&iacute;amos. Lo que hace la calentura. Una noche lluviosa recorr&iacute;a aquellas avenidas del parque mal iluminadas y solitarias por el clima. Todo estaba mojado, el olor a tierra y vegetaci&oacute;n empapada era vigorizante. Tra&iacute;a la verga bien parada. No hac&iacute;a fr&iacute;o, pero el agua y la vegetaci&oacute;n refrescaban bastante. Creyendo que no encontrar&iacute;a nada, empec&eacute; a encaminarme a la estaci&oacute;n de metro m&aacute;s cercana cuando a veinte metros vi parado junto a una banca a un joven moreno completamente empapado por la lluvia. La ropa mojada se le pegaba al maravilloso cuerpo.<\/p>\n<p>Era un hombre muy joven, de cuerpo marcado, piernudo, nalg&oacute;n, moreno, de labios sabrosos, ojos color &aacute;mbar, piel satinada sin un solo vello y voz suave. Y con una sonrisa que desarmaba a cualquiera. Eso fue lo primero que me ofreci&oacute; cuando me acerqu&eacute; a &eacute;l, la sonrisa. Lo segundo que not&eacute; al acercarme era un generoso paquete: el chico se cargaba una muy sabrosa verga que se notaba luego que ped&iacute;a guerra a gritos. No recuerdo exactamente cu&aacute;l era la conversaci&oacute;n ni c&oacute;mo comenz&oacute;, pero s&iacute; recuerdo que al quinto o sexto enunciado ya nos est&aacute;bamos besando apasionadamente. La sombrilla que tra&iacute;a la cerr&eacute; para mojarme a gusto con aquel bello muchacho.<\/p>\n<p>La tercera cosa que not&eacute; mientras nos bes&aacute;bamos con ardor era que el muchacho ol&iacute;a intensamente a semen, todo su cuerpo desped&iacute;a un fuerte aroma a macho jarioso, era como si su piel estuviera impregnada del olor a semen de hombre joven y caliente, hasta sus labios sab&iacute;an a semen. Sus jeans a duras penas pod&iacute;an contener su verga que estaba firme, palpitante, anhelante de boca que la orde&ntilde;ara. Nos metimos un faje de campeonato pero no pas&oacute; nada m&aacute;s. Despu&eacute;s me cont&oacute; que llegando a su casa se masturb&oacute; rabiosamente pensando en m&iacute;. Desde luego, yo hice lo mismo y me vine abundantemente diciendo en voz alta su nombre como si me estuviera cogiendo.<\/p>\n<p>Durante semanas nos encontr&aacute;bamos casi a diario a la misma hora por los mismos senderos y se repet&iacute;a la escena: sonre&iacute;rnos bajo la lluvia, besarnos con ardor, acariciar nuestras lenguas mutuamente, meternos las manos por todas partes, antojarnos las vergas, apretarnos los huevos, meternos los dedos por el culo&hellip; hasta que no pudimos m&aacute;s y acabamos en un hotel, uno casi horroroso que yo ya conoc&iacute;a y era ideal para tales expediciones y daba la afortunada casualidad de que estaba cerca al famoso parque.<\/p>\n<p>&iquest;A qui&eacute;n le importa saber c&oacute;mo nos quitamos la ropa? Ni yo lo recuerdo, &iexcl;shazam!, desapareci&oacute; y ya. Virgen santa, qu&eacute; cuerpazo se cargaba aquel chico moreno. Ni un solo vello en todo el cuerpo. Las piernas m&aacute;s hermosas que he visto por encima de las de muchas mujeres: fuertes, potentes, marcadas sin ser exageradas, de muslos poderosos y pantorrillas hechas para ser mordidas y besadas, unas rodillas coquetas que me encant&oacute; morder y perderme en la parte posterior de ellas. Recorr&iacute; con los labios &eacute;sos muslos largu&iacute;simo rato. Unas nalgas redondas, paradas, abundantes, morenas, tersas y calientes al tacto que bes&eacute;, lam&iacute;, acarici&eacute;, mord&iacute;, unt&eacute; mi cara en ellas, las acarici&eacute; con mi pecho desnudo y virtualmente las cubr&iacute; de saliva. Ten&iacute;a el abdomen ligeramente marcado, un bello lavadero para fregarlo con la lengua. Su pecho era sublime, sus pezones sensibles lo hac&iacute;an reaccionar a cada caricia, cada leng&uuml;etazo. Sus brazos perfectos me rodeaban y me besaba con tal pasi&oacute;n que parec&iacute;a un novio enamorado.<\/p>\n<p>Y, en efecto, ol&iacute;a potentemente a semen. Todo &eacute;l. Nos trenzamos en un sesenta y nueve memorable. Me cogi&oacute; por la boca con ritmo y ardor, yo era su puta y estaba feliz de serlo. Se com&iacute;a mi verga como si no hubiera nada m&aacute;s importante en el mundo, estrujaba mis huevos y ten&iacute;a dos dedos metidos en mi culo haci&eacute;ndome suspirar mientras yo era feliz con la boca llena de su verga de macho joven jarioso, y mientras mamaba su verga amasaba sus huevos hermosos y me hund&iacute;a cada vez m&aacute;s en su penetrante aroma a semen, agarraba sus nalgas, jugaba con su culo.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a respirar m&aacute;s r&aacute;pido e intenso, aceler&oacute; su cadera, su verga entraba y sal&iacute;a de mi boca a mayor velocidad y con mi verga dentro de su boca gimi&oacute;, su culo se contrajo, sus huevos se encogieron y con unas sensuales contracciones me llen&oacute; la boca de sabroso semen en cantidades que delataban que llevaba al menos un d&iacute;a sin masturbarse. Gimi&oacute;, rugi&oacute;, gru&ntilde;&oacute;, se contrajo, me enterr&oacute; la verga hasta el fondo y me sumergi&oacute; en su semen que era tanto que escapaba de mi boca. Me dijo puta muchas veces y yo, con la boca llena de semen, le dije que era su puta. Sabore&eacute; su exquisito semen que sab&iacute;a tan fuerte como &eacute;l ol&iacute;a. Yo estaba extasiado de saborear su verga empapada de saliva y semen, brillosa, palpitante, olorosa, poderosa. Mi moreno de verga poderosa.<\/p>\n<p>Apenas me termin&eacute; de tragar su semen, me mont&oacute;. Me abri&oacute; las piernas y me cogi&oacute;. Su verga era larga y gruesa. Estaba tan excitado que semejante animal me cogi&oacute; sin problemas. Y me cogi&oacute; rudo, duro, sin piedad, dici&eacute;ndome que era su puta y que le repitiera que era su puta, me agarraba de las nalgas mientras su verga me taladraba y literalmente sent&iacute;a sus huevos chocar con mis nalgas. Bufaba, respiraba como si corriera los diez mil metros en la recta final, sudaba a chorros y su olor a semen aument&oacute;, su cabello estaba empapado de sudor, sus labios enrojecidos por la furia de su besos, me di&oacute; un par de nalgadas poderosas que nada m&aacute;s me enardecieron m&aacute;s y le grit&eacute; que me cogiera como a una puta. Eyacul&oacute; entre gru&ntilde;idos, poderosas contracciones y hasta cre&iacute; que iba a desvanecerse porque se derrumb&oacute; sobre m&iacute;. Sent&iacute; c&oacute;mo su verga se hinchaba al eyacular.<\/p>\n<p>Empapados de sudor, saliva y semen nos seguimos besando y acariciando. Volv&iacute; a disfrutar sus piernas y a comerme sus nalgas. Sabore&eacute; su culo. No le d&iacute; tiempo a reaccionar y lo puse en cuatro para cogerlo. Qu&eacute; culo m&aacute;s divino. Chocaba con sus nalgas mientras ve&iacute;a su espalda brillante de sudor, con una mano alcanc&eacute; su verga para masturbarlo y apretarle los huevos. Me vine mientras lo abrazaba fuertemente y lo besaba en los labios. Se solt&oacute; y nos enredamos en otro sesenta y nueve. No solt&oacute; mi verga hasta que le llenara la boca de semen. Yo no me d&iacute; por satisfecho y le mam&eacute; la verga hasta hacerlo venirse en mi boca dos veces m&aacute;s.<\/p>\n<p>&iquest;Fue un romance? No lo s&eacute;, escrib&iacute; poemas er&oacute;ticos describiendo minuciosamente c&oacute;mo le mamaba la verga y lo mucho que disfrutaba que me llenara la boca de su semen, que me hab&iacute;a vuelto adicto a su verga, su semen, sus huevos, su olor y la hermosa manera que ten&iacute;a de alcanzar el orgasmo, un poema tras otro describiendo c&oacute;mo me cog&iacute;a, c&oacute;mo le mamaba la verga, c&oacute;mo yo lo cog&iacute;a, narrando las veces que fuimos al cine a ver cualquier est&uacute;pida pel&iacute;cula americana llena de explosiones nom&aacute;s para sacarle la verga y mam&aacute;rsela hasta que se viniera cuantas veces pudiera durante la pel&iacute;cula y yo disfrutar felizmente todo su semen sin desperdiciar una sola gota. Sus huevos parec&iacute;an producir cantidades espectaculares de semen.<\/p>\n<p>Una vez en el cine, una chica que iba con su novio no nos quitaba la vista y se le notaba la envidia de la verga que ten&iacute;a en la boca y las ganas de coger con nosotros. En otra ocasi&oacute;n en efecto eso pas&oacute;, nos ligamos a una chica que invent&oacute; un pleito con su novio y acabamos los tres en la cama. Le metimos la verguiza de su vida, quiz&aacute; valga la pena contar esa historia m&aacute;s tarde. Baste decir que la chica estaba como en trance viendo a dos hombres muy guapos cogiendo entre ellos con la potencia que ning&uacute;n novio hab&iacute;a usado para cog&eacute;rsela.<\/p>\n<p>Una noche lo v&iacute; en el famoso parque acompa&ntilde;ando a tres se&ntilde;ores cincuentones cuya fecha de caducidad ya hab&iacute;a pasado. Entre las sombras le dieron sus vergas a mamar y le bajaron el pantal&oacute;n. Hasta entonces comprend&iacute;: vend&iacute;a caro su amor y a m&iacute; nunca me hab&iacute;a cobrado un solo centavo. No dije nada ni me hice notar, pero tuve la sensaci&oacute;n de que una etapa hab&iacute;a terminado. Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde lo vi por las calles del centro de la ciudad: iba de la mano con su marido o novio, no lo s&eacute;. Se ve&iacute;a muy enamorado y parec&iacute;a feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Todos recorr&iacute;amos aquel parque al centro de nuestra ciudad cuando ca&iacute;a el sol. De d&iacute;a lo frecuentaba todo tipo de gente. De noche el p&uacute;blico era especializado. 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