{"id":41352,"date":"2024-07-12T00:19:00","date_gmt":"2024-07-12T00:19:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-07-12T00:19:00","modified_gmt":"2024-07-12T00:19:00","slug":"si-estas-en-cuatro-tu-culo-peligra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/si-estas-en-cuatro-tu-culo-peligra\/","title":{"rendered":"Si est\u00e1s en cuatro, tu culo peligra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41352\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &ldquo;Alba y yo vamos un poco m&aacute;s temprano porque nos falta terminar unas compras, Beba y Rub&eacute;n me dijeron que ellos ir&aacute;n apenas salgan del trabajo, ustedes acomoden el viaje a gusto, con nosotros, con ellos o por su lado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco Dardo, vamos en nuestro auto, nos vemos all&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando Carola y yo llegamos a la urbanizaci&oacute;n estos matrimonios vecinos, todos cuarentones, nos recibieron muy bien, facilitando la adaptaci&oacute;n que lleva tiempo y aprendizaje. As&iacute; es como empezamos a frecuentarnos compartiendo el consabido asado, alguna cena con posterior salida, y esta escapada a la casa cercana a la playa durante el fin de semana largo por carnaval. Alba la hab&iacute;a heredado de sus padres y su esposo Dardo, maestro mayor de obras, era el responsable de su remodelaci&oacute;n e incremento de las comodidades.<\/p>\n<p>Con muy poco intervalo llegamos los tres matrimonios y nos distribuimos los lugares de descanso. Entre acomodarnos, preparar una picada de fiambres y quesos, beber distendidos y una amena charla fuimos pasando el tiempo hasta que llegaran las ganas de descansar. En esa conversaci&oacute;n, amable pero sin trascendencia, el due&ntilde;o de casa entr&oacute; con un tema, para m&iacute;, inesperado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Carola y Gustavo, hace tiempo que nosotros cuatro dese&aacute;bamos compartir con ustedes algo que forma parte de nuestra intimidad, y no encontr&aacute;bamos el momento oportuno; creemos que &eacute;ste podr&iacute;a ser&rdquo;.<\/p>\n<p>Los destinatarios de la confidencia est&aacute;bamos sentados juntos en un sill&oacute;n grande, y me llam&oacute; la atenci&oacute;n que Carola se pegara tom&aacute;ndome del brazo y apoyara su cara en mi hombro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por mi lado agradecido, pues representa una demostraci&oacute;n de confianza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El asunto es que los dos matrimonios practicamos el intercambio de parejas. Listo, lo dije. Era conveniente que lo sepan pues alguna se&ntilde;al que puedan ver dar&iacute;a a interpretar algo que no es, como ser la infidelidad. Es un acuerdo entre los cuatro y lo llevamos bien. Por supuesto, sin intentar presionar o poner en una disyuntiva, queremos invitarlos a participar. La decisi&oacute;n es de los dos, sin condicionamientos, sin l&iacute;mite de tiempo, es decir totalmente libres&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Evidentemente todos los d&iacute;as se aprende algo nuevo, nunca hubiera imaginado esa relaci&oacute;n entre ustedes. Son merecedores de elogio pues nada del comportamiento visible hace presumir eso que est&aacute; atr&aacute;s. Te agradezco el ofrecimiento, que seguramente lo hac&eacute;s pensando en nuestro placer, pero de algo estoy seguro, y es que no podr&iacute;a ver a mi mujer en brazos de otro hombre&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nosotros lo tomamos como un condimento agregado al plato principal, que ya de por s&iacute; es sabroso, pero con esto pasa a la categor&iacute;a de manjar siempre novedoso. En la vida hay que divertirse&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En eso coincidimos, simplemente diferimos en la idea de diversi&oacute;n. Por ejemplo, a vos resolver enigmas l&oacute;gicos te parece una tortura, en cambio para m&iacute; es un pasatiempo delicioso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; te convenga escuchar la opini&oacute;n de Carola&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Naturalmente, y no solo la escuchar&iacute;a sino que me allanar&iacute;a totalmente a su postura. Ella nunca dej&oacute; de ser libre, libremente nos unimos y aceptamos que ella ser&iacute;a mi &uacute;nica mujer y yo su &uacute;nico hombre. Si en alg&uacute;n momento desea cambiar ese convenio yo, aunque sea con tristeza, lo acepto de inmediato. Tonto ser&iacute;a no hacerlo pues estar&iacute;a provocando el enga&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Viendo que mi postura era poco flexible en seguida el tema fue dejado de lado y tambi&eacute;n una p&eacute;rdida de contacto con mi esposa que, luego de rascarse la espalda, se mantuvo separada. Segunda llamada de atenci&oacute;n, ambas ciertamente leves. Lo que no tuvo esa levedad fue el intercambio de gestos con Alba. &Eacute;sta, cuando pareci&oacute; que yo giraba la cabeza hacia el lado contrario, levant&oacute; las cejas como diciendo &laquo;Qu&eacute; mala suerte&raquo;. Cuando volv&iacute; a mirar hacia el frente, desenfoqu&eacute; la vista, poniendo atenci&oacute;n en los movimientos perif&eacute;ricos, y ah&iacute; percib&iacute; la respuesta de mi mujer levantando los hombros en un claro significado &laquo;Se los dije, as&iacute; es &eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>Esa comunicaci&oacute;n gestual era clara evidencia que ambas estaban de acuerdo en sondearme, lo cual daba por seguro el deseo de participar de mi pareja. Por supuesto que esa convicci&oacute;n me hizo mierda, me destroz&oacute; an&iacute;micamente, al punto que el lapso hasta el momento de acostarnos lo pas&eacute; sin participar, como si estuviera en trance. Volv&iacute; a mis cabales en el trayecto hacia el dormitorio cuando una frase contundente entr&oacute; a mi cabeza &laquo;Tu matrimonio se fue al carajo&raquo;, recibiendo en respuesta &laquo;Es verdad, pero en ese viaje no ir&aacute; solo, voy a hacer que alguna otra cosa lo acompa&ntilde;e&raquo;.<\/p>\n<p>Como sab&iacute;a que me iba a costar dormir tom&eacute; el libro que siempre tengo a mano por si acaso y los anteojos de leer. Carola se arrim&oacute; diciendo que ella me iba a entretener mejor que la lectura pero mi contestaci&oacute;n abort&oacute; su acercamiento.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; por qu&eacute;, pero en este momento la sensaci&oacute;n que me produc&iacute;s es asco, mantenete lejos&rdquo;.<\/p>\n<p>El d&iacute;a siguiente fue esplendoroso, parec&iacute;a dise&ntilde;ado para disfrutar la playa, y all&iacute; fuimos despu&eacute;s de desayunar. Creo que todos percibieron el ligero distanciamiento en nuestro matrimonio, por lo cual se esforzaron en idear actividades que fomentaran alg&uacute;n acercamiento, en la t&iacute;pica actitud del que tiene cola de paja, pues ignoraban qu&eacute; y cu&aacute;nto sab&iacute;a del evidente acuerdo entre los cinco para sondear mi disposici&oacute;n al intercambio. Decidido a dilucidar cualquier duda durante esos d&iacute;as de convivencia me propuse tres cosas, disimular mi incomodidad, favorecer momentos de cercan&iacute;a de Carola con ellos, y redoblar la vigilancia.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de almorzar y una corta sobremesa, el deseo de una buena siesta se present&oacute; con la regularidad habitual, y as&iacute; lo expres&eacute; en tono de chanza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dichosos ustedes que pueden disfrutar del sol y del agua, mientras yo tengo que cumplir la obligaci&oacute;n de un rato de sue&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Pero la anunciada siesta iba a tener que esperar, m&aacute;s importante era descubrir el futuro de mi matrimonio. Tres cosas ven&iacute;an en mi ayuda, la ventana del dormitorio de los due&ntilde;os de casa daba justo frente a la playa, ellos estaban a la vista y yo ten&iacute;a en el auto unos buenos binoculares que me permitir&iacute;an ver detalles inaccesibles sin esa ayuda.<\/p>\n<p>Salimos juntos, ellos acerc&aacute;ndose al agua y yo a buscar el bolso. Ubicado en mi puesto de observaci&oacute;n veo la primera manifestaci&oacute;n del intercambio cuando Alba y Rub&eacute;n quedaron sobre unas toallas, con Carola entre medio de ambos, mientras Dardo y Beba tomados de la mano ingresaban al mar.<\/p>\n<p>Al ver que los que flanqueaban a mi esposa se daban vuelta hacia ella apoy&aacute;ndose en un codo, mi voz interior se hizo escuchar &laquo;Comenz&oacute; el acoso, atento al derribo&raquo;, y ten&iacute;a raz&oacute;n; ambos la hablaban mientras con el dorso de un dedo iban recorriendo la piel desnuda, en imperceptible avance, desde el hombro hacia la teta m&aacute;s cercana; corren el bretel y retroceden para volver a la carga siempre avanzando. Y en esa progresi&oacute;n aparece el pez&oacute;n bien erguido indicando excitaci&oacute;n, que ella en seguida tapa pero sin impedir que la mano del intruso siga la caricia por debajo de la tela. La s&uacute;bita apertura de la boca, simult&aacute;nea con el cierre de los ojos y la elevaci&oacute;n de la copa que cubre, hacen pensar que el pez&oacute;n fue apretado, o retorcido, o ambas cosas.<\/p>\n<p>Vi&eacute;ndola entregada el macho trata de avanzar, haciendo que deje a un lado la pasividad y participe activamente, para lo cual se sienta sobre sus tobillos, pegado a la cintura de la hembra y tom&aacute;ndole la mano la lleva a tomar el miembro cubierto por la bermuda.<\/p>\n<p>Cuando ve que la mano se desliza sola parece creer que es el momento de avanzar algo m&aacute;s, y baja el el&aacute;stico del ba&ntilde;ador haciendo emerger el glande que trata de acerc&aacute;rselo a la boca. Ah&iacute; el movimiento de los labios de ella indica claramente dos palabras &laquo;Aqu&iacute; no&raquo;.<\/p>\n<p>Ni que se hubieran puesto de acuerdo, Alba y Rub&eacute;n la ayudaron a incorporarse y, cada uno tomando una mano, la llevaron detr&aacute;s de la coronaci&oacute;n de una duna cercana; all&iacute; &eacute;l la abraz&oacute; tom&aacute;ndola de las nalgas por debajo de la biquini, mientras ella cruzaba sus brazos detr&aacute;s del cuello juntando ambas bocas. Mientras las lenguas hac&iacute;an su trabajo Alba no se estuvo quieta ya que ubicada a la espalda de Carola le baj&oacute; la parte inferior del traje de ba&ntilde;o para luego tomarla por debajo de los pechos y separarla del macho. Fue la se&ntilde;al para que &eacute;ste se arrodillara enterrando su cara en la entrepierna que se le ofrec&iacute;a libre de obst&aacute;culos.<\/p>\n<p>No hizo falta mucho tiempo para que la tarea de la boca fuera causante del temblor y posterior rigidez corporal que genera el orgasmo. La laxitud subsiguiente hizo que Alba la ayudara a quedar de rodillas inerme, situaci&oacute;n que fue aprovechada por Rub&eacute;n para descubrir su miembro y ponerlo en la boca que jadeaba buscando aire. Aunque fuera doloroso el desarrollo de la felaci&oacute;n debo reconocer que mi esposa, mamando, es como para una clase magistral, te prepara de tal manera que los consabidos chisguetazos se transforman disparos que te dejan al borde del colapso. Y esta no fue la excepci&oacute;n pues Rub&eacute;n de pura casualidad no termin&oacute; en el piso.<\/p>\n<p>Cuando ellos promediaban el recorrido hacia las toallas tendidas, sal&iacute; de la casa con el mismo destino y me acerqu&eacute; a mi mujer como para darle un beso, pero antes del contacto, retroced&iacute; en un movimiento premeditado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, ten&eacute;s un olor raro en la boca, qu&eacute; podr&aacute; ser?&rdquo;<\/p>\n<p>Ante la pregunta la reacci&oacute;n de los cinco fue dis&iacute;mil. La cara seria de mi esposa palideci&oacute;, los que hab&iacute;an coprotagonizado la mamada apenas pudieron reprimir la carcajada, y los otros dos solo sonrieron. Por supuesto eso dio pie para un comentario de libre interpretaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parece que la causa de esta jocosidad es algo reservado, tendr&eacute; que permanecer al margen del recuerdo humor&iacute;stico&rdquo;.<\/p>\n<p>Acord&aacute;ndome de una mancha negra que hab&iacute;a visto en la tierra, debajo del motor del auto, fui a mirar con m&aacute;s detenimiento. Era una leve p&eacute;rdida de aceite del c&aacute;rter pero conven&iacute;a que lo viera alg&uacute;n mec&aacute;nico. Estaba en eso cuando se acerc&oacute; Carola.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gustavo, Alba nos cont&oacute; de una entrada natural del mar en aquel mont&iacute;culo rocoso que nos separa del pueblo y Rub&eacute;n propuso alquilar una moto de agua para ir a conocer, parece que es algo precioso. Ahora ir&iacute;an ellos y si queda tiempo me llevar&iacute;a a m&iacute;. En caso de hacerse tarde ser&iacute;a ma&ntilde;ana. Qu&eacute; opin&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto vos deb&eacute;s hacer aquello que sea de tu agrado, personalmente creo que no conviene porque puede dar lugar a alguna situaci&oacute;n equ&iacute;voca de la cual sea dif&iacute;cil regresar. Sab&eacute;s c&oacute;mo pienso y no quisiera que nuestro matrimonio se vea afectado. De todos modos, repito, sos libre para manejar tu vida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute; la certeza que voy a saber cuidarme&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando ella mencion&oacute; el pueblo cercano record&eacute; que ah&iacute; viv&iacute;a un amigo de la juventud que no ve&iacute;a desde hace unos dos o tres a&ntilde;os y que ahora podr&iacute;a serme de ayuda, as&iacute; que lo llam&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola C&eacute;sar, segu&iacute;s firme en el pueblo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como jopo de estatua. Hace tiempo que no te escuchaba&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad. Ahora estoy en la casa de la playa de un amigo que queda cerca y necesito de tu ayuda&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Soy todo o&iacute;dos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ando con una peque&ntilde;a p&eacute;rdida de aceite en el auto y quisiera hacerla ver. Ten&eacute;s alg&uacute;n mec&aacute;nico amigo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo, para cu&aacute;ndo quer&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me gustar&iacute;a consultarlo para tener una estimaci&oacute;n de tiempo y as&iacute; organizarme. Podr&eacute; verlo ahora?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo llamo y te contesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Habiendo quedado en ser atendido apenas llegara sal&iacute; de inmediato hacia all&aacute;. El desperfecto era peque&ntilde;o pero si no lo arreglaba ahora pod&iacute;a ocasionar da&ntilde;o grave. El tiempo estar&iacute;a m&aacute;s ligado a conseguir el repuesto que a la tarea en s&iacute;. Acordamos en llevarlo ma&ntilde;ana antes de las nueve y mientras acercaba a mi amigo hasta su casa le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sab&eacute;s de una entrada del mar que da a una playa rodeada de formaciones rocosas a la que solo se accede desde el agua?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me imagino cu&aacute;l es. Probablemente te est&aacute;s refiriendo a una que presenta una especie de galer&iacute;a cuyo techo oficia de terraza. El que se accede solo desde el mar es invento de los que alquilan lanchas o motos para mover mejor su negocio. Aunque es algo escabroso, por falta de uso, tambi&eacute;n se puede llegar por tierra, pero hay pocos que conocen ese recorrido, y los m&aacute;s j&oacute;venes, si lo conocieran, seguro preferir&iacute;an lo m&aacute;s f&aacute;cil y a la moda&rdquo;.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a raz&oacute;n para ocultar mi situaci&oacute;n as&iacute; que le cont&eacute; todo incluyendo mi deseo de vengarme y luego hacer los tr&aacute;mites de divorcio. Y por eso le ped&iacute; dos favores, el primero que ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de dejar el auto, me llevara en su moto al lugar del que habl&aacute;ramos, y el segundo que me prestara el machete que se lo hab&iacute;an hecho usando una hoja de el&aacute;stico de cami&oacute;n, que no solo ten&iacute;a un filo excepcional sino que, al ser tan pesado, cortaba en el primer envi&oacute;n.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s de las nueve, del d&iacute;a siguiente, ya est&aacute;bamos en un inmejorable puesto de observaci&oacute;n y cuando la espera nos estaba carcomiendo vimos aparecer la moto.<\/p>\n<p>Bajaron de la moto tomados de la mano y ascendieron hasta la terraza natural, ambos con chalecos salvavidas, &eacute;l con slip y una peque&ntilde;a mochila, y ella con malla enteriza. Yo, oculto a pocos metros, era un privilegiado espectador que, en el silencio ambiente, pod&iacute;a escucharlos perfectamente. Despu&eacute;s de tender una toalla grande se sentaron.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Este es un lugar que pareciera dise&ntilde;ado por la naturaleza como marco maravilloso para disfrutar al m&aacute;ximo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, cuando lo contaste cre&iacute; que exagerabas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ayer, con Alba nos falt&oacute; tiempo pues solo tuvimos una hora antes de que oscureciera, y aun as&iacute; lo disfrutamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ella fue la que me tent&oacute; y por eso acept&eacute; tu invitaci&oacute;n, pero creo que me equivoqu&eacute;, no deb&iacute; haber venido pues mi marido no se merece esto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puede que s&iacute; se lo merezca. Qu&eacute; te contest&oacute; cuando le dijiste que yo te hab&iacute;a invitado a conocer este sector de playa?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dijo que no le parec&iacute;a bien, aunque era libre para hacer lo que quisiera. Sus palabras textuales fueron &laquo;Pod&eacute;s llegar a encontrarte en una situaci&oacute;n que afecte seriamente nuestro matrimonio. Por supuesto a nada te obligo. A mi lado solo te quiero por una elecci&oacute;n en total libertad&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves como tengo raz&oacute;n? Para m&iacute; que &iacute;ntimamente, quiz&aacute; sin saberlo, quiere ser cornudo y por eso no te pone l&iacute;mites&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad que no me pone l&iacute;mites, pero me lo dijo una vez y de manera bien clara &laquo;A mi lado sos due&ntilde;a de hacer lo que se te ocurra, pero con certeza absoluta no estoy dispuesto a compartirte. Cuando tengas ganas de estar con otro simplemente me lo dec&iacute;s y cada uno sigue su camino sin enojos. Por supuesto informando antes. Si dej&aacute;s el aviso para despu&eacute;s, corr&eacute;s franco peligro&raquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creo que sea para tanto, solo un imb&eacute;cil deja suelta a una hembra como vos. De todos modos lo que pueda suceder aqu&iacute; nadie lo sabr&aacute;. Si fue hasta el pueblo a hacer reparar el auto tenemos tranquilamente seis horas antes de que vuelva&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero en la caba&ntilde;a todos se van a dar cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pero nadie abrir&aacute; la boca porque todos se tapan mutuamente&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras ten&iacute;a lugar la conversaci&oacute;n &eacute;l deslizaba el dorso de la mano por el brazo, para luego pasar al muslo ante la pasividad de ella, que esboz&oacute; una m&iacute;nima resistencia cuando, atray&eacute;ndola empez&oacute; a besarle el cuello y las orejas. Esa caricia, en lugares particularmente sensibles, fue suficiente para superar la d&eacute;bil barrera que subsist&iacute;a. La progresi&oacute;n fue espont&aacute;nea, cuando la llev&oacute; a apoyar la espalda en el suelo los labios se buscaron y los pechos femeninos fueron primero acariciados, despu&eacute;s desnudados y luego estrujados y retorcidos logrando ayes de dolor y placer.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s se produjo el cambio, la boca del macho pas&oacute; a los pezones y la mano baj&oacute; totalmente la malla, que ella se encarg&oacute; de sacar por las piernas para separarlas de par en par, ofreciendo la vulva abierta para ser &iacute;ntegramente recorrida antes de recibir dedos adentro, que en r&aacute;pido pistoneo la llevaron al primer orgasmo guturalmente anunciado, dej&aacute;ndola desmadejada.<\/p>\n<p>Hombre experimentado en estas lides se tir&oacute; de espaldas a su lado d&aacute;ndole tiempo para reponerse. Tiempo era lo que sobraba, aunque parece que ella opinaba distinto porque en seguida se irgui&oacute; lo suficiente para llegar a la cintura cubierta por el slip para retirarlo y devorar el erguido miembro que la esperaba. Poco esfuerzo le demand&oacute; recibir en la boca la catarata de semen que prolijamente trag&oacute;. Ahora s&iacute; era momento de descanso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te corriste como una yegua. &iquest;Que el cornudo te tiene a dieta?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No simplemente que ya en la moto ven&iacute;a juntando ganas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora te toca pija en conchita y culo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero aqu&iacute; no, alguien que aparezca en moto o en lancha nos puede ver, mejor vamos abajo, ah&iacute; tendremos tiempo de ocultarnos&rdquo;.<\/p>\n<p>Desnudos como estaban bajaron tomados de la mano y detr&aacute;s de una roca ella se puso en cuatro para ser penetrada vigorosamente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; papito, hasta el fondo, hacerlo fuerte, que suenen mis nalgas, ll&eacute;name la panza de leche&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nunca pens&eacute; que fueras tan putita. De haberlo intuido, hace rato que el boludo de tu marido portar&iacute;a cuernos&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras ellos bajaban tom&eacute; sus pertenencias sin olvidar tel&eacute;fonos y llave de la moto, guard&eacute; todo en mi bolso y baj&eacute; llevando el machete bien afilado. Me orient&eacute; por sus voces y los encontr&eacute; d&aacute;ndome la espalda y concentrados en el metisaca, solo que ahora se hab&iacute;a producido un cambio de orificio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Bruto, me la metiste de golpe, ahora debo tener el culo roto!&rdquo;<\/p>\n<p>La arena y los gritos silenciaron la aproximaci&oacute;n para dar un solo machetazo a la altura de los tendones de Aquiles del diestro conquistador. No termin&oacute; de gritar del dolor que ya me hab&iacute;a escurrido hacia donde esperaba Juan con la moto para silenciosamente emprender el camino de regreso, trayecto en el cual apagu&eacute; los celulares que enterramos un poco m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>La venganza hab&iacute;a comenzado bien. El macho no podr&iacute;a moverse salvo arrastr&aacute;ndose y, a &eacute;l, la hembra ten&iacute;a ligado su destino, ambos desnudos, sin agua y sin comunicaci&oacute;n. Ahora a esperar.<\/p>\n<p>De regreso con mi amigo en la moto fue el momento para algunas maniobras de cobertura. Eran las once y media de la ma&ntilde;ana cuando llame a Carola y al recibir el aviso diciendo que el celular estaba apagado o fuera del &aacute;rea de cobertura, le mand&eacute; un mensaje de texto. Diez minutos despu&eacute;s, sin ver la se&ntilde;al de mensaje le&iacute;do, la llam&eacute; a Alba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Alba, &iquest;la tendr&aacute;s cerca a Carola?, que no puedo comunicarme con su tel&eacute;fono?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, ella se fue har&aacute; una hora y media con Rub&eacute;n en la moto a conocer la playa a la que solo hay acceso desde el mar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima, evidentemente mi opini&oacute;n no fue tenida en cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo se la recomend&eacute; porque es preciosa. Cu&aacute;l fue tu opini&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le suger&iacute; que no fuera pues me parec&iacute;a que una salida de ese tipo pod&iacute;a afectar negativamente nuestro matrimonio. Realmente lo lamento, espero que ninguna de las dos tenga que arrepentirse&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La verdad, no encuentro raz&oacute;n para eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ojal&aacute; as&iacute; sea, quer&iacute;a avisarle que el auto me lo entregan a &uacute;ltima hora, estimo que llegar&eacute; para la cena. Chau&rdquo;.<\/p>\n<p>A las seis de la tarde recibo una llamada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Alba&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Gustavo, te hablo porque Carola aun no regres&oacute; y han pasado m&aacute;s de siete horas desde que se fueron&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&aacute; que el entretenimiento est&aacute; durando m&aacute;s de lo esperado, me imagino que tendr&aacute; buenas razones para demorarse&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te preocupa?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, ella decidi&oacute; ir, ella sabr&aacute; regresar, y si la explicaci&oacute;n sobre la demora hace agua menos razones para preocuparme, porque solita cort&oacute; la relaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy a avisar a la polic&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hac&eacute; lo que quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>Tres horas m&aacute;s tarde llam&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La polic&iacute;a ya los encontr&oacute;, est&aacute;n en el hospital&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias por el aviso&rdquo;.<\/p>\n<p>La llamada me lleg&oacute; mientras regresaba a la casa de la playa por lo cual di vuelta para dirigirme a la seccional de polic&iacute;a. Despu&eacute;s de identificarme me informaron d&oacute;nde los encontraron y las condiciones en que estaban, por lo cual hab&iacute;an sido llevados al hospital del pueblo. Luego de eso el comisario me hizo una pregunta totalmente razonable.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; raro que sea una amiga la que nos llame pidiendo la b&uacute;squeda y no usted&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tiene raz&oacute;n comisario, ahora le cuento. Ayer uno de los amigos, que nos acompa&ntilde;a este fin de semana, la invit&oacute; a conocer una playa a la que solo se accede por mar en una moto de agua. Cuando ella me consult&oacute; le dije que no me parec&iacute;a conveniente, pues eso daba pie para algo que pudiera afectar nuestro matrimonio ya que ese caballero hab&iacute;a tenido actitudes algo dudosas. Cuando a media ma&ntilde;ana intent&eacute; avisarle que me iba a demorar no me atendi&oacute; el tel&eacute;fono y, al llamar a la amiga, esta me dijo que hab&iacute;a aceptado la invitaci&oacute;n y hab&iacute;an salido un rato antes. No s&eacute; si pude explicarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entend&iacute; perfectamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, ahora le ruego que me disculpe si respondo con una pregunta &iquest;Si su esposa se hubiera ido con otro pese a su advertencia y se demorara unas cuantas horas en regresar, usted se preocupar&iacute;a en buscarla?&rdquo;<\/p>\n<p>Fueron elocuentes la semisonrisa y elevaci&oacute;n de cejas en la cara del polic&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Comisario, su silencio ha sido muy expresivo, y le agradezco que no haya mirado hacia arriba tratando de ver la frondosidad de mis cuernos&rdquo;.<\/p>\n<p>De los polic&iacute;as podemos decir un mont&oacute;n de cosas menos que sean tontos. No s&eacute; si el jefe de la seccional se compadeci&oacute; de mis astas, comparti&oacute; mi bronca o ambas cosas, la cuesti&oacute;n es que me dej&oacute; ir despu&eacute;s de anotar mi direcci&oacute;n y tel&eacute;fono. Al llegar la primera en interrogarme fue Alba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Contanos qu&eacute; pas&oacute;!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buscaron donde vos les dijiste y all&iacute; estaban ambos, desnudos, con cierta hipotermia, deshidratados y sin pertenencias. Pero no s&oacute;lo eso, Rub&eacute;n tiene un pie desprendido del resto del cuerpo y Carola est&aacute; con un ataque de nervios que oblig&oacute; a sedarla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Santo cielo, pero c&oacute;mo puede haber ocurrido eso!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tengo idea, pero ahora s&iacute; estoy satisfecho pues conozco la causa de la sorpresa y consternaci&oacute;n de ustedes, en cambio ayer me dejaron ignorante sobre la parte humor&iacute;stica del olor extra&ntilde;o en la boca de mi esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y c&oacute;mo los viste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No los vi. Despu&eacute;s de hablar con la polic&iacute;a me vine&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero seguramente necesitar&aacute;n ropa y algo m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy probablemente, pero ya se las arreglar&aacute;n, de la misma manera que se las arreglaron antes&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero no vas a hacer nada?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pienso juntar mis cosas e irme a casa, mi agradable descanso ha sido un fracaso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pod&eacute;s dejarla sola en este momento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No est&aacute; sola, tiene la compa&ntilde;&iacute;a que eligi&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras Dardo y Alba trataban de consolar el llanto de Beba fui a preparar mis cosas para guardarlas en el auto. Ah&iacute; aproveche para colocar dos velas entre cuatro botellas pl&aacute;sticas con alcohol fij&aacute;ndolas con cinta adhesiva y las llev&eacute; al cuarto que oficia de dep&oacute;sito y le&ntilde;era, encendi&eacute;ndolas; alrededor de veinte minutos insumir&iacute;a el comienzo del fuego, tiempo suficiente para alejarme tranquilamente. De paso hacia la salida me desped&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me olvid&eacute; de contarles que en la revisaci&oacute;n de rutina le encontraron a Carola escoriaciones y esperma en el recto. Imagino que un estudio de ADN permitir&aacute; saber qui&eacute;n le deposit&oacute; eso en el intestino. Que terminen bien el fin de semana&rdquo;.<\/p>\n<p>El fuego afect&oacute; solo el local donde empez&oacute;, haciendo que todo lo que hab&iacute;a adentro se transformara en ceniza, pues cuando empez&oacute; a quemarse la puerta se dieron cuenta y lo sofocaron r&aacute;pidamente. Si bien el da&ntilde;o material fue peque&ntilde;o, el sentirse acosados, sin saber cu&aacute;ndo, d&oacute;nde, y c&oacute;mo les debe haber arruinado el resto del tiempo dedicado a pasarla bien.<\/p>\n<p>Cinco d&iacute;as despu&eacute;s mi mujer fue dada de alta, tiempo en el que no fui a verla y mucho menos a buscarla. Por supuesto al seguir teniendo vigencia el v&iacute;nculo matrimonial su lugar en la casa tambi&eacute;n se manten&iacute;a. Alba fue quien la trajo dej&aacute;ndola frente a la puerta. Lo &uacute;nico que hice fue abrir para que pudiera pasar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes est&aacute; preparada para vos y podr&aacute;s usarla hasta que salga la sentencia de divorcio. Durante ese tiempo los gastos del hogar los seguir&eacute; cubriendo. Hac&eacute; tu vida como si yo no existiera&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente de haber regresado a casa, despu&eacute;s del alta, llegaron dos encomiendas que abr&iacute; sobre la mesa del comedor en presencia de ella.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para qu&eacute; es eso?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es un machete marca Collins, colombiano, uno de los mejores que se fabrican hoy, y desde hace m&aacute;s de noventa a&ntilde;os. Despu&eacute;s de afilarlo concienzudamente y practicar un poco puede que lo use para separar una cabeza del cuerpo. Eso ser&aacute; en funci&oacute;n de c&oacute;mo evolucione la situaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo creer lo que dec&iacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Creelo tranquila porque es verdad. De todos modos debo prepararme bien pues no solo es manejar el machete sino tambi&eacute;n apartarse r&aacute;pidamente porque, en el momento que se separe la cabeza, el coraz&oacute;n seguir&aacute; bombeando sangre por la arteria que sube por el cuello; y eso no es todo porque en el momento de la muerte se aflojan los esf&iacute;nteres y uno puede terminar salpicado de sangre, mierda y orina&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y eso otro?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una tijera de podar, que tambi&eacute;n debo perfeccionar el filo. Con ella pienso cortar cinco dedos de las manos de Alba de manera alternada. Me&ntilde;ique, medio y pulgar de la mano derecha, para luego seguir con &iacute;ndice y anular de la izquierda. Imagino que igual se dar&aacute; ma&ntilde;a para oprimir y pajear miembros extra matrimoniales&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pod&eacute;s ir preso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero quien perdi&oacute; la cabeza no lo va a ver y adem&aacute;s el dulce sabor de la venganza ser&aacute; buen compa&ntilde;ero el tiempo que dure la condena&rdquo;.<\/p>\n<p>Al regresar del trabajo el d&iacute;a siguiente mi esposa no estaba en casa y faltaban sus cosas de uso diario. Pasadas cuarenta y ocho horas sin noticias, a pesar de haber llamado a sus amistades y parientes conocidos, hice la denuncia policial, primero de desaparici&oacute;n y luego de abandono de hogar.<\/p>\n<p>El miedo es un argumento muy convincente y, administrado gradual y perseverantemente, adquiere el car&aacute;cter de irrebatible. Por eso es que en siete d&iacute;as desaparecieron de mi vida las cinco personas que la hab&iacute;an arruinado.<\/p>\n<p>Arriba el &aacute;nimo, infierno como el vivido es muy dif&iacute;cil que se repita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>17 &#8211; &ldquo;Alba y yo vamos un poco m&aacute;s temprano porque nos falta terminar unas compras, Beba y Rub&eacute;n me dijeron que ellos ir&aacute;n apenas salgan del trabajo, ustedes acomoden el viaje a gusto, con nosotros, con ellos o por su lado&rdquo;. &#8211; &ldquo;Te agradezco Dardo, vamos en nuestro auto, nos vemos all&aacute;&rdquo;. Cuando Carola [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14725,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41352","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14725"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41352"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50044,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41352\/revisions\/50044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}