{"id":41364,"date":"2023-03-21T23:00:00","date_gmt":"2023-03-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-21T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-21T23:00:00","slug":"dos-sumisos-y-un-perro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dos-sumisos-y-un-perro\/","title":{"rendered":"Dos sumisos y un perro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41364\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdo perfectamente aquel verano, hace un par de a&ntilde;os. Est&aacute;bamos en el chiringuito de la playa tom&aacute;ndonos una cerveza y unos espetos de sardina, y como sin darle importancia, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, ma&ntilde;ana he quedado con dos sumisos en casa. Quiero usarlos a los dos mientras te convierto a ti en un perro. Adem&aacute;s, uno de ellos te va a reemplazar durante 24 horas. Har&aacute; todas tus funciones, y ser&aacute; t&uacute; mientras uso al otro sumiso y le humillo a &eacute;l. Ma&ntilde;ana, desde que nos despertemos, te vas a convertir en un perro y te vas a comportar como tal. Inutilizar&eacute; tus manos, tendr&aacute;s un plug con cola de perro, m&aacute;scara de perro y por supuesto ir&aacute;s desnudo, sin otro adorno que tu collar. Comer&aacute;s en el suelo, har&aacute;s tus necesidades como un perro y no podr&aacute;s sino ladrar durante 24 horas. &iquest;Qu&eacute; te parece, mi amor?&rdquo;<\/p>\n<p>No lo esperaba y tuve que pegar un trago largo a mi cerveza para ordenar mis ideas antes de contestarte:<\/p>\n<p>&ldquo;Claro, preciosa D&oacute;mina. Har&eacute; siempre todo lo que quieras. Me parece genial tu idea&rdquo;.<\/p>\n<p>Te re&iacute;ste y me besaste, comprobando con tu mano que tu comentario hab&iacute;a tenido un efecto inmediato debajo de mi ba&ntilde;ador. Mir&aacute;ndome a los ojos y apretando mis genitales, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Eres una puta perfecta, Pedro. Pienso humillarte como no te haces una idea. Quiero que tengas claro que ser&aacute; Jos&eacute; qui&eacute;n te sustituya durante esas 24 horas, y eso significa que dormir&aacute; en nuestra habitaci&oacute;n (aunque no en la cama), que limpiar&aacute; mi pis con su lengua cada vez que vaya al ba&ntilde;o, que me despertar&aacute; lamiendo mis pies y comi&eacute;ndome el co&ntilde;o, limpiar&aacute; mi orgasmo cada vez que me corra con &eacute;l o con el otro sumiso&hellip; en fin, todas tus tareas las realizar&aacute; &eacute;l durante 24 horas. Lo &uacute;nico que no har&aacute; es besarme, ni follar sin cond&oacute;n. Esos privilegios son y ser&aacute;n siempre para ti, preciosa. &iquest;Est&aacute;s contenta?&rdquo;.<\/p>\n<p>Agach&eacute; la cabeza en el mismo instante que sent&iacute; una especie de bola de fuego subir por mi est&oacute;mago hasta mi cabeza. Conozco bien esa sensaci&oacute;n. Es el calor de la humillaci&oacute;n. De la vivida o de la que viene&hellip; y en este caso, ni siquiera lo hab&iacute;amos hablado antes. Te hab&iacute;as ocupado t&uacute; misma de organizarlo, y estaba sintiendo el calor de tu excitaci&oacute;n organiz&aacute;ndolo todo. De hecho, mir&aacute;ndote a los ojos para decirte que estaba muy contento de lo que hab&iacute;as organizado, vi que te mord&iacute;as los labios. Lo haces siempre que est&aacute;s excitada, y sin terminar tu cerveza, te bajaste del taburete y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Te espero en el ba&ntilde;o, preciosa. Me he excitado much&iacute;simo pensando en ma&ntilde;ana. Tengo ganas de follar contigo. Ahora&rdquo;.<\/p>\n<p>Y gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo, bajaste las escaleras del chiringuito. Yo pagu&eacute; apresuradamente y fij&aacute;ndome que nadie se daba cuenta de lo que est&aacute;bamos haciendo, baj&eacute; al ba&ntilde;o. Me met&iacute; directamente en el ba&ntilde;o de mujeres y llam&eacute; a la puerta que estaba cerrada. La abriste con la parte de abajo del bikini en la mano, y me la metiste en la boca, diciendo:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me lo guardas, mi amor? Adem&aacute;s quiero asegurarme de que no haces mucho ruido mientras me follas&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin esperar ni un segundo me agarraste de la oreja y dirigiste mi cabeza a tu co&ntilde;o. Con el bikini a&uacute;n en la boca, comenc&eacute; a lamerlo. Estabas mojada. Me vuelve loco ver lo r&aacute;pido que te excitas. Que nos excitamos. Mientras te com&iacute;a el co&ntilde;o dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Has visto las ganas que tengo del plan de ma&ntilde;ana, mi amor?. &iquest;No est&aacute;s contento?&rdquo;.<\/p>\n<p>Afirm&eacute; con la cabeza sin dejar de darte placer con la lengua y con mis dedos, y escasamente tres minutos despu&eacute;s, sent&iacute; tu primer orgasmo empaparme la cara por completo. Me dispuse a limpiar tus propios fluidos con mi lengua, como es mi obligaci&oacute;n en cada uno de tus orgasmos, pero me ordenaste sentarme en la taza, te subiste encima, de frente a m&iacute; y, mientras nos bes&aacute;bamos, agarraste mi rid&iacute;cula polla y la llevaste a tu interior. Me encantaba sentir tu calor. Tu humedad, y como d&aacute;ndote cuenta de mis pensamientos, apretaste fuerte con tus m&uacute;sculos vaginales, y sent&iacute; que ibas a romperme en dos. Comenzaste a cabalgarme mientras me llamabas puta, y nos corrimos en menos de cinco minutos.<\/p>\n<p>Salimos del ba&ntilde;o como si no hubiera pasado nada, y nos fuimos directos al mar a darnos un ba&ntilde;o. Despu&eacute;s estuvimos tomando el sol y a las 6 subimos a la urbanizaci&oacute;n para descansar en la piscina. En un momento dado, te acercaste a m&iacute; para asegurarte que todo estaba claro para el d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi chico, quiero que te quede claro que desde que amanezcas ma&ntilde;ana, no podr&aacute;s dirigirme la palabra. S&oacute;lo podr&aacute;s observar y ladrar. Dormir&aacute;s en el suelo, comer&aacute;s pienso en un bol de perro, beber&aacute;s mi pis y estar&aacute;s con la correa y la m&aacute;scara de perro durante 24 horas. Cuando quieras hacer pis, te acercas a un rinc&oacute;n que preparar&eacute; para ti y, levantando la patita trasera, lo haces. Si quieres hacer otras cositas y tienes el plug, prefiero que intentes aguantar. Si no puedes aguantar, entonces quiero que ladres fuerte y te coloques boca arriba. Esa ser&aacute; la se&ntilde;al para que te quite el plug, pero quiero que sepas que pondr&eacute; un peri&oacute;dico en el suelo para que hagas tus necesidades, y que no pienso limpiarlo, ni tampoco limpiarte a ti&hellip; as&iacute; que t&uacute; sabr&aacute;s. Te recomiendo que hoy no cenes, y que te apliques un Micralax para quedarte limpito y no pasar por ese mal trago de estar con el culo sucio durante horas&rdquo;<\/p>\n<p>Te contest&eacute; que a partir de ese momento solo tomar&iacute;a l&iacute;quidos, y que ten&iacute;a varios micralax en el neceser, y que har&iacute;a eso para no pasar por la humillaci&oacute;n de estar manchado durante horas, mientras t&uacute; disfrutabas de mi sustituto y del juguete. Al dejar ese punto claro, quisiste ahondar en el resto del d&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Mi amor. Se te van a hacer muy largas las 24 horas, porque apenas voy a mirarte. S&eacute; que est&aacute;s y que estar&aacute;s bien, as&iacute; que no te preocupes. Querr&eacute; que est&eacute;s en la misma habitaci&oacute;n que yo siempre, pero especialmente cuando est&eacute; follando que, por otro lado&hellip; va a ser casi todo el rato. Ja, ja, ja, ja.&rdquo;<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos y te dije que ten&iacute;a muchas ganas de sentirme humillado para ti, pero en ese momento no era plenamente consciente de lo abajo que ten&iacute;as pensado llevarme. Al subir de la piscina, nos duchamos juntos, fuimos a dar un paseo y despu&eacute;s de ver una pel&iacute;cula nos metimos en la cama. Nada m&aacute;s entrar en ella, completamente desnudo, como ordenas que lo haga siempre, me miraste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, tengo muchas ganas de lo de ma&ntilde;ana, pero ten claro que en el momento en el que no puedas m&aacute;s, es tu responsabilidad pararlo. Te voy a hacer sentir una mierda, y pienso estar follando con ambos constantemente. 24 horas dan para mucho, cari&ntilde;o. Lo deseo much&iacute;simo, pero t&uacute; eres lo m&aacute;s importante de mi vida y no quiero que te rompas, as&iacute; que est&aacute; en tu mano pararlo si no eres capaz. &iquest;Est&aacute; claro, verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>Te dije que s&iacute;. Que no te preocuparas por m&iacute; y que te concentraras en disfrutar de mi sustituto y del nadie, que yo siempre estar&iacute;a all&iacute; para ti. Para todo. Nos quedamos dormidos enseguida, y por la ma&ntilde;ana, la ansiedad me despert&oacute; a las 6:30 de la ma&ntilde;ana. No paraba de dar vueltas en la cama. Estaba excitado y d&aacute;ndole vueltas a lo que iba a suceder. No sab&iacute;a qui&eacute;n era el sumiso nuevo al que quer&iacute;as usar, pero s&iacute; conoc&iacute;a bastante bien a Jos&eacute;. Te lo hab&iacute;as follado varias veces, y desde el primer d&iacute;a no se hab&iacute;a cortado en expresar las ganas que ten&iacute;a de estar en mi lugar&hellip; y hoy le ibas a conceder ese privilegio durante 24 horas, mientras yo era testigo de todo.<\/p>\n<p>Tengo ordenado no salir de la cama sin despertarte como es debido, pero tampoco puedo hacerlo muy pronto, porque te gusta dormir, as&iacute; que me qued&eacute; con el m&oacute;vil hasta que sent&iacute; que tus movimientos eran cada vez m&aacute;s frecuentes. Me acerqu&eacute; a darte un beso, y pregunt&aacute;ndome qu&eacute; hora era, me lo devolviste qued&aacute;ndote dormida casi instant&aacute;neamente. Me mor&iacute;a de amor vi&eacute;ndote dormir, con los pelos alborotados y ese cuerpo que me vuelve loco y del que dos sumisos estaban a punto de disfrutar. Estabas tan dormida, que no te hab&iacute;as dado cuenta, pero como impulsada por un resorte, te giraste y me empujaste fuera de la cama.<\/p>\n<p>&ldquo;Perro sarnoso. &iquest;Qu&eacute; haces intentando besarme? Sal de mi cama y a cuatro patas quiero que vayas hasta el ba&uacute;l de los juguetes que est&aacute; en el armario de la entrada. Te quedas esperando all&iacute; hasta que yo llegue&rdquo;<\/p>\n<p>Lo hab&iacute;a olvidado. Estaba nervioso y quer&iacute;a besarte por &uacute;ltima vez en 24 horas. Pero despu&eacute;s de ese beso fugaz, te hab&iacute;as dado cuenta y me hab&iacute;as tratado como lo que era. Tu perro. Estuviste en la cama desperez&aacute;ndote un buen rato. Entonces, mientras esperaba a cuatro patas mirando de frente al ba&uacute;l de los juguetes, escuch&eacute; tu voz:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola Jos&eacute;, buenos d&iacute;as. Pues s&iacute;, mira t&uacute;. No suelo madrugar tanto, pero por alg&uacute;n motivo que no puedo entender, hoy me he despertado pronto. Jajajajaja. &iquest;En serio? Bueno, solo espero que hayas dormido lo suficiente como para estar a la altura de mis necesidades. Vale, vale&hellip; t&uacute; sabr&aacute;s, pero te adelanto que no quiero excusas. Oye por cierto, recuerda que tienes que ir a por el nadie al centro comercial Plaza Mayor. Justo, el que est&aacute; al lado del aeropuerto. Se llama Luis, y te esperar&aacute; sentado en la terraza del Burger King. Ya s&eacute; que a las 10 de la ma&ntilde;ana estar&aacute; cerrado, bobo&hellip; pero no te preocupes, que no ser&aacute;n hamburguesas lo que va a comer. No te retrases. A las 11 hemos quedado, y no me gusta la impuntualidad. Vale, venga&hellip; te veo en un rato. Ciao&rdquo;<\/p>\n<p>Not&eacute; perfectamente que hab&iacute;as elevado el tono para que pudiera escucharlo todo, pero no me mov&iacute; de mi posici&oacute;n. Me qued&eacute; a cuatro patas y delante del ba&uacute;l, hasta que sent&iacute; tus peque&ntilde;os y bonitos pies arrastrarse por el suelo del sal&oacute;n hasta llegar a mi altura. Me acariciaste la cabeza y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buen perro&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin otro comentario ni caricia, te agachaste y empezaste a hurgar en el ba&uacute;l. Fuiste sacando cosas. Un arn&eacute;s con dildo, film, una cadena con pinzas, plugs de distintos tama&ntilde;os, una jaula de castidad para mi pollita, dos mordazas (una de ellas con dildo), dos m&aacute;scaras negras de l&aacute;tex, mi m&aacute;scara de perro, mi plug con cola, tres collares, el bol de perro y un mont&oacute;n de cosas. Yo miraba sin decir nada, ya que me lo hab&iacute;as prohibido expresamente.<\/p>\n<p>Cuando hab&iacute;as sacado suficientes cosas se&ntilde;alaste con una mano el suelo, y yo me coloqu&eacute; de frente a ti, mirando al suelo. Sin una palabra me colocaste el collar. Luego giraste sobre mi cuerpo y escupiste varias veces en mi culo. Con un par de movimientos clavaste el plug con cola de perro dentro de m&iacute;. Yo aguant&eacute; el suspiro. No quer&iacute;a darte el placer de que supieras que me hab&iacute;a dolido, as&iacute; que apret&eacute; los dientes y aguant&eacute;. Inmediatamente despu&eacute;s me ordenaste que me tumbara en el suelo, de espaldas y con las patitas en alto, y fue lo que hice inmediatamente.<\/p>\n<p>Con cinta americana convertiste mis manos en dos mu&ntilde;ones completamente inservibles. Me ordenaste cerrar los pu&ntilde;os, y los envolviste con cinta americana. Dejaste mis pies como estaban, pues sab&iacute;as que poco o ning&uacute;n uso le dar&iacute;a a los mismos, y nada m&aacute;s terminar me miraste con una mordaza de bola en la mano. Levant&eacute; el cuello y la colocaste en mi boca. Al hacerlo volviste a acariciarme la espalda, pero no dijiste nada. Buscaste la m&aacute;scara de perro y la ataste en mi cabeza, asegur&aacute;ndote de que los nudos fueran firmes y no pod&iacute;an soltarse. Colocaste la jaula de castidad en mi pollita y finalmente buscaste la cadena y la ataste a la argolla del collar. En el otro extremo, la agarraste con tu mano y comenzaste a moverte en direcci&oacute;n a nuestra habitaci&oacute;n. Al llegar all&iacute;, ataste el extremo al pomo de la puerta y te pusiste a hacer la cama.<\/p>\n<p>Estuviste organizando la casa unos 20 minutos y te metiste en la ducha. Yo segu&iacute;a all&iacute;, con la correa impidi&eacute;ndome salir de un radio de escasamente un metro, y escuch&aacute;ndote cantar en la ducha. Estabas contenta, y yo tambi&eacute;n. Al rato dej&eacute; de escuchar el grifo del agua y te vi acercarte al armario, ponerte un tanga negro de encaje, unos pantalones cortos y unas sandalias de tac&oacute;n. Arriba te pusiste un top sin sujetador. Sin mirarme volviste al ba&ntilde;o, te maquillaste, te pintaste los ojos y finalmente, antes de pintarte los labios, me miraste. Nos quedamos mirando un instante, pero giraste el cuello y terminaste de perfilar tu bonita boca con el pintalabios rojo. Mi favorito.<\/p>\n<p>No pasaron ni diez minutos y se escuch&oacute; el timbre del portal. Cogiendo la correa, te acercaste al telefonillo, y yo detr&aacute;s de ti. Te escuch&eacute; decir:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es? Anda, pero si tengo dos regalitos. Subid, subid&hellip; estaba esper&aacute;ndoos&rdquo;<\/p>\n<p>Volviste a mirarme, y en esta ocasi&oacute;n s&iacute; acariciaste mi pelo y mis hombros, y escuch&eacute; un ahogado &ldquo;Te quiero&rdquo; al que yo respond&iacute; con un ladrido. Nada m&aacute;s terminar de ladrar escuch&eacute; ruido en el descansillo. Ni siquiera esperaste a que llamaran al timbre de casa. Abriste la puerta y te encontraste a Jos&eacute;, que sin pens&aacute;rselo dos veces te dio dos sonoros besos mientras apoyaba su mano en tu cintura. Tu le respondiste peg&aacute;ndole mucho a &eacute;l, y haci&eacute;ndole sentir tus ganas, pero inmediatamente despu&eacute;s, tus ojos se fijaron en el juguete que te hab&iacute;a tra&iacute;do Jos&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Anda. &iquest;Qu&eacute; tenemos aqu&iacute;? T&uacute; debes ser Luis, &iquest;verdad?. Jos&eacute; me ha hablado mucho de ti, y veo que se qued&oacute; corto cuando te describi&oacute; f&iacute;sicamente. Mmm. Me gusta el juguetito que me has tra&iacute;do Jos&eacute;, aunque no s&eacute; si sabes bien lo que acabas de hacer&rdquo;<\/p>\n<p>Te re&iacute;ste y cerraste la puerta con llave. Mir&aacute;ndolos a los dos, les dijiste que se sentaran en el sof&aacute;, que ten&iacute;as que estar segura de que todo estaba claro antes de que &ldquo;aquello se destrontrolara&rdquo;, as&iacute; que despu&eacute;s de preguntarles qu&eacute; quer&iacute;an de beber, fuiste a la cocina a por ello. En ese momento se hizo un inc&oacute;modo silencio. Ambos me miraban sin decir nada. Entonces -como yo esperaba- fu&eacute; Jos&eacute; qui&eacute;n se dirigi&oacute; a Luis y le dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;Esta es la puta de Laila. Es su sumiso picha corta y engre&iacute;do al que tengo muchas ganas de humillar otra vez, pero esta vez no ser&eacute; un suplente. Esta vez yo ser&eacute; el titular, y &eacute;l solo ser&aacute; un perro. Imagino que nos lo contar&aacute; ahora, pero lo hemos estado preparando hace tiempo y durante las pr&oacute;ximas 24 horas le convertir&aacute; en un perro a todos los efectos&rdquo;.<\/p>\n<p>Luis me mir&oacute; y no dijo nada. Jos&eacute;, sin embargo, ten&iacute;a un brillo chulesco en la mirada, y sent&iacute; c&oacute;mo apretaba mi mand&iacute;bula mientras una bola de fuego recorr&iacute;a mi est&oacute;mago. Entonces llegaste t&uacute;, serviste el agua a tus invitados y te sentaste enfrente de ellos, junto a m&iacute;. Agarraste la correa y la acortaste, de modo que mantuve mi cabeza pegada a tus piernas. Sin dejar siquiera que los dos sumisos terminaran sus bebidas, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Lo primero de todo quiero que os quede claro qu&eacute; pod&eacute;is y qu&eacute; no pod&eacute;is hacer. Aqu&iacute; soy yo la que manda y vosotros dos obedecer&eacute;is sin dudar todo lo que os ordene. A la m&iacute;nima se&ntilde;al de desobediencia os vais a casa. Me da igual que falle uno o el otro. Si alguno de los dos se extralimita, os vais los dos por donde hab&eacute;is venido.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Lo segundo y m&aacute;s importante de todo. Este que veis aqu&iacute; ataviado como un perro, es mi sumiso Pedro. &Eacute;l es la persona m&aacute;s importante de mi vida, y est&aacute; deseando ser humillado mientras disfruto de vosotros. Si alguno se extralimita con &eacute;l, se va a la calle y no vuelve a saber de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;A partir de aqu&iacute;, tengo pensado disfrutar mucho de vosotros dos, y ya sab&eacute;is de qu&eacute; forma. Hasta ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana, Jos&eacute; reemplazar&aacute; a mi sumiso. &Eacute;l ser&aacute; la persona que reemplazar&aacute; a Pedro en todas sus obligaciones. Ya las conoces, as&iacute; que no voy a perder el tiempo record&aacute;ndolas&hellip; pero m&aacute;s te vale cumplir, o sentir&aacute;s mi ira en tu cuerpo, y te aseguro que eso no te va a gustar&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Luis, t&uacute; ser&aacute;s mi juguete. Jos&eacute; ha sido nuestro juguete en muchas ocasiones, y principalmente lo que hago con los juguetes es foll&aacute;rmelos y disfrutar de ellos. Tambi&eacute;n os har&eacute; interactuar entre vosotros. Entre mi sumiso (que temporalmente ser&aacute; Jos&eacute;) y t&uacute;. En ese sentido espero obediencia absoluta por ambas partes&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Jos&eacute;, hay una sorpresa que no te he contado, pero que te voy a contar ahora. As&iacute; como sabes que la pollita de mi sumiso me pertenece y solo yo puedo tocarla, contigo de suplente no va a ocurrir igual, as&iacute; que no solo ser&aacute;s receptor, sino tambi&eacute;n emisor. No s&eacute; si me explico. Jajajajajaja.&rdquo;<\/p>\n<p>Ambos se quedaron callados o afirmando. A Jos&eacute; se le nubl&oacute; la mirada, pues siempre ha manifestado sin ning&uacute;n rubor que lo que le gusta es follar contigo y humillarme a m&iacute;. Yo sonre&iacute;a dentro de lo que me permit&iacute;a la mordaza que me hab&iacute;as colocado, porque sab&iacute;a bien lo que ten&iacute;as en mente.<\/p>\n<p>Volviste a preguntarles si hab&iacute;a alguna duda o alguna pregunta que pudieran tener, les pediste las dos cajas de condones que les hab&iacute;as pedido comprar y las dejaste encima de la mesa del sal&oacute;n. Entonces, para sorpresa de ambos, te pusiste de pie y le pusiste un pa&ntilde;uelo en los ojos a Jos&eacute;. Sobre el pa&ntilde;uelo, colocaste la m&aacute;scara de l&aacute;tex. Cuando le tuviste as&iacute; le pediste a Luis que le desnudara, pero no pod&iacute;a usar las manos. Deb&iacute;a desnudarle con los dientes.<\/p>\n<p>Yo miraba e imaginaba la cara de Jos&eacute; mientras Luis le quitaba la ropa con los dientes. Mientras tanto, ibas desnudando a Luis, y de forma intencionada, exclamaste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Vaya, vaya! Te lo hab&iacute;a pedido dotado, Jos&eacute;. Pero esto es un espect&aacute;culo. Qu&eacute; bien nos lo vamos a pasar todos hoy&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo te miraba mientras escuchaba a Jos&eacute; exclamar un &ldquo;S&iacute;, Se&ntilde;ora. Me alegro&rdquo; que apenas le sal&iacute;a del cuello. Con Luis totalmente desnudo y mientras terminaba de quitarle la camiseta a Jos&eacute;, te levantaste y colocaste un dildo con ventosa en el suelo. Despu&eacute;s apartaste suavemente a Luis y agarraste a Jos&eacute; de la mano, dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Vienes conmigo, Jos&eacute;? &iquest;Quieres jugar y ser obediente para m&iacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; contest&oacute; que s&iacute;, que lo estaba deseando. Que llevaba esperando ese momento desde hac&iacute;a meses. Y entonces te reiste y besaste su cuello diciendo:<\/p>\n<p>&ldquo;Eres tan riqui&ntilde;o&hellip; siempre con tantas ganas de complacerme&rdquo;.<\/p>\n<p>Y entonces, cogiendo su mano, la llevaste a tu entrepierna. Jos&eacute; palp&oacute; brevemente tu humedad a trav&eacute;s del tanga y dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;Mmmm&hellip; Me encanta sentirla tan excitada, Se&ntilde;ora. Estoy deseando disfrutarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin m&aacute;s, le agarraste del pelo y le diste un sonoro bofet&oacute;n. Luego otro. Y otro. Y otro. Y al rato, le preguntaste cu&aacute;ntos bofetones le hab&iacute;as dado. Jos&eacute;, todav&iacute;a incr&eacute;dulo, pues con el pa&ntilde;uelo y la m&aacute;scara no esperaba esa situaci&oacute;n, dijo que no los hab&iacute;a contado, as&iacute; que le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes, Jos&eacute;. Nadie nace aprendido. Pero ahora te vas a sentar en el suelo, vas a meterte este dildo con ventosa que est&aacute; pegado al gres y cuando lo tengas bien dentro, voy a inmovilizarte por completo. As&iacute; aprender&aacute;s a estar atento, y entender&aacute;s que ser mi sumiso no es tan sencillo como crees&rdquo;.<\/p>\n<p>Le escupiste en la cara y Jos&eacute;, palpando el dildo, lo fue acomodando dentro de su culo. Le cost&oacute; bastante tiempo, y cuando lo hizo te abalanzaste sobre las cuerdas negras para dejarle completamente inmovilizado e insertado por el dildo mediano, que ahora ten&iacute;a dentro de su cuerpo.<\/p>\n<p>Tal y como estaba, con los ojos tapados y la m&aacute;scara de l&aacute;tex, completamente desnudo, insertado por el dildo e inmovilizado, volviste a pegarle un bofet&oacute;n y le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora vas a sentir bien lo que significa ser humillado, zorra barata&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin decir una palabra te quedaste de pie y, mirando a Luis le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven guapo. Desn&uacute;dame. Quiero que me comas el co&ntilde;o, y despu&eacute;s pienso follar contigo hasta que no pueda ni respirar&rdquo;.<\/p>\n<p>Luis se acerc&oacute; a ti y te desnud&oacute; con cuidado. Se acerc&oacute; e intent&oacute; besarte, pero le pusiste una mano en los labios y le dijiste que no volver&iacute;as a advertirle d&oacute;nde estaban los l&iacute;mites. Sent&aacute;ndote en el sof&aacute;, cerca de donde estaba Jos&eacute;, abriste las piernas y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven Luis. Come. Dame placer&rdquo;<\/p>\n<p>Luis no dud&oacute; en meter su cabeza entre tus piernas. Yo te escuchaba gemir e interpret&eacute; r&aacute;pidamente que era un buen comedor de co&ntilde;o, lo que me alegr&oacute;. Tus gemidos eran cada vez m&aacute;s cortos e intensos. Tu respiraci&oacute;n cada vez m&aacute;s acelerada. Jos&eacute; no se mov&iacute;a, y yo observaba disfrutando de tu placer. Entonces me miraste. Fue una mirada fugaz. Distinta a la mirada que me dedicas cuando est&aacute;s disfrutando de otro y yo mantengo mi posici&oacute;n. Fue casi una mirada para dedicarme tu orgasmo, porque inmediatamente agarraste con ambas manos la cabeza de Luis y mientras te restregabas contra su cara, tuviste el primer orgasmo del d&iacute;a. Un orgasmo largo, intenso&hellip; maravilloso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrte le pediste a Luis que limpiara tus fluidos de las piernas, co&ntilde;o, culo, sof&aacute; e incluso del suelo, pues hab&iacute;as tenido un peque&ntilde;o squirt. Mientras Luis lam&iacute;a con la lengua, le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ver&aacute;s, Luis. Este privilegio de limpiar mi corrida suele corresponderle a mi sumiso. Hoy deber&iacute;a ser Jos&eacute; qui&eacute;n limpie cada uno de mis orgasmos&hellip; pero est&aacute; ocupado en esa esquina, as&iacute; que lame sin excitarme. Lame para limpiarme, y cuando termines, ac&eacute;rcate a la mesa, te pones un cond&oacute;n y te quedas de pie aqu&iacute; cerquita, &iquest;vale?&rdquo;<\/p>\n<p>Luis afirm&oacute; con la cabeza mientras segu&iacute;a limpi&aacute;ndote y, cuando consider&oacute; que ya estaba todo a tu gusto, se acerc&oacute; a la mesa a por un cond&oacute;n. Estaba empalmado y se lo puso inmediatamente, mientras le ped&iacute;as que se acercara a ti. &Eacute;l se acerc&oacute; y t&uacute;, dijiste en alto:<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos a ver si me cabe en la boca. Es enorme. Mmmmm&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Empezaste a hacer todo tipo de ruidos. Te conozco bien. Te he visto comer muchas pollas y no sueles hacerlo as&iacute;, pero ten&iacute;a claro cu&aacute;l era tu objetivo. Quer&iacute;as humillar a Jos&eacute; y hacerle sentir lo mucho que estabas disfrutando de Luis. Despu&eacute;s de un buen rato comi&eacute;ndole la polla y extralimit&aacute;ndote en los ruiditos, le pediste a Luis que se sentara en el sof&aacute;. Te colocaste d&aacute;ndole la espalda, mientras con tu mano derecha met&iacute;as su potente miembro dentro de ti. Pude observar perfectamente c&oacute;mo abr&iacute;as la boca a la vez que su polla entraba en ti.<\/p>\n<p>&ldquo;Ohhhhh. Joder. S&iacute;ii. Me encanta. Mmmm. As&iacute;, hasta el fondo. Pienso cabalgarte hasta correrme varias veces. No se te ocurra correrte sin mi permiso, zorra&rdquo;.<\/p>\n<p>Y comenzaste a foll&aacute;rselo. Sub&iacute;as y bajabas sobre su polla lentamente, disfrutando de cada cent&iacute;metro, mientras conten&iacute;as la respiraci&oacute;n. Despu&eacute;s de un buen rato cabalg&aacute;ndotelo lento, aumentaste el ritmo. Pusiste tus manos en sus rodillas y d&aacute;ndote impulso te lo follabas asegur&aacute;ndote de sentir intensamente cada vez que su polla llegaba al fondo de ti.<\/p>\n<p>Con una se&ntilde;a me dijiste que me acercara. No ve&iacute;a bien con la m&aacute;scara de perro, me costaba respirar con la mordaza puesta y sent&iacute;a el plug de cola de zorra dentro de mi culo, pero a pesar de eso me hiciste apoyar la cabeza entre tus piernas. Te gusta hacerlo para que sientas el ritmo de tus cabalgadas y la intensidad del polvo que le estabas echando a Luis. Sin dejar de subir y bajar de su polla, tus gemidos iban aumentando de intensidad. Me sujetaste la cabeza y la colocaste a escasos cent&iacute;metros de la enorme polla de Luis. Ve&iacute;a perfectamente como sus m&aacute;s de 20cm desaparec&iacute;an dentro de ti. Pod&iacute;a oler perfectamente tu sexo, y tambi&eacute;n el l&aacute;tex del cond&oacute;n de Luis. Entonces tu ritmo aument&oacute; vertiginosamente. Tu respiraci&oacute;n y el volumen de tus gemidos tambi&eacute;n lo hicieron, y supe que tu segundo orgasmo estaba muy cerca. Agarraste fuerte mi cabeza entre tu co&ntilde;o y la polla de Luis, y te corriste.<\/p>\n<p>No le hab&iacute;as dado permiso a Luis para correrse, y hab&iacute;a cumplido como un campe&oacute;n. Entonces, parando, levantaste tus caderas y su polla dura sali&oacute; de tu interior. Sin mirarle, dijiste en alto:<\/p>\n<p>&ldquo;Jos&eacute;. &iquest;Te apetece limpiar el orgasmo que acaba de darme Luis? &iquest;Te gustar&iacute;a empezar a disfrutar de privilegios como si fueras mi sumiso, guapito?&rdquo;.<\/p>\n<p>Luis contest&oacute; que te encantar&iacute;a, y le ordenaste a Luis que le desatara. Cuando lo hizo, Jos&eacute; se levant&oacute; y con el dildo a&uacute;n dentro de su culo se acerc&oacute; a cuatro patas hasta quedarse lamiendo tus pies. Sonre&iacute;ste y le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tienes ganas, cachorrito? &iquest;Tienes ganas de limpiar el co&ntilde;o de tu Se&ntilde;ora? Ven, zorra. Tienes permiso para limpiarme con mi lengua. Sabes c&oacute;mo hacerlo porque has visto como lo hace Pedro cuando es contigo con qui&eacute;n disfruto, as&iacute; que procura que me quede satisfecha con tu nueva obligaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; no dud&oacute; y subi&oacute; hasta tu co&ntilde;o. Empez&oacute; a lamer y a limpiar con la lengua tu humedad. Estabas empapada. Yo pod&iacute;a ver perfectamente c&oacute;mo te chorreaban las piernas hasta la rodilla y supe que hab&iacute;as disfrutado much&iacute;simo foll&aacute;ndote a Luis. Entonces, mientras Jos&eacute; cumpl&iacute;a con su obligaci&oacute;n, le dijiste a Luis.<\/p>\n<p>&ldquo;Luis, guapo. Qu&iacute;tale el dildo a Jos&eacute; y f&oacute;llatelo mientras me limpia. Puedes correrte cuando quieras, pero me gustar&iacute;a que estuvieras un buen rato sodomiz&aacute;ndole. Lo har&aacute;s por m&iacute;, &iquest;verdad?&rdquo;.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s escuchar esto, Jos&eacute; levant&oacute; la cabeza desconcertado, y r&aacute;pidamente le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No te perece bien, puta? &iquest;Preferir&iacute;as follar conmigo? Lo que pasa es que se te olvida que aqu&iacute; soy yo quien da las &oacute;rdenes, y te voy a hacer sentir lo que siente mi sumiso cuando juego contigo. Siempre has dicho que te gustar&iacute;a ser mi sumiso, &iquest;verdad? Que quer&iacute;as estar en la situaci&oacute;n de Pedro. Pues ahora lo vas a estar, descuida&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin decir nada miraste a Luis, que entendi&oacute; perfectamente lo que ten&iacute;a que hacer. Retir&oacute; cuidadosamente el dildo del culo de Jos&eacute; y se acerc&oacute; por detr&aacute;s. Con calma apoy&oacute; su enorme polla en la entrada de Jos&eacute; que, cuando sinti&oacute; los primeros cent&iacute;metros de la gruesa polla de Luis entrar, se qued&oacute; quieto y tenso.<\/p>\n<p>Te re&iacute;ste y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Jos&eacute;. Que los &aacute;rboles no te impidan ver el bosque. Tienes una orden que cumplir y sentir la polla de Luis te est&aacute; haciendo incumplirla. Vuelve a limpiarme o te ir&aacute;s ahora mismo a tu casa&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin perder un segundo continu&oacute; con su labor mientras Luis segu&iacute;a haciendo entrar su polla en su culo. Entonces sentiste que hab&iacute;a llegado al fondo y mir&aacute;ndole, sonre&iacute;ste. Como respuesta, Luis comenz&oacute; a mover sus caderas despacio&hellip; entrando y saliendo del culo de Jos&eacute;. Me miraste y apuntaste a tus caderas, dej&aacute;ndome claro que quer&iacute;as que estuviera a tu lado. Me acerqu&eacute; y restregu&eacute; mi cabeza contra ti en se&ntilde;al de cari&ntilde;o y amor por ti. Con una mano acariciaste mi cabeza y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buena perra. No sabes c&oacute;mo te echo de menos ah&iacute; abajo&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute; por dentro y entonces le dijiste a Jos&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Jos&eacute;, tienes permiso para dejar de limpiar y comerme el co&ntilde;o. Tengo ganas de correrme en tu cara&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute;, que segu&iacute;a con el pa&ntilde;uelo en sus ojos y la m&aacute;scara de l&aacute;tex encima, comenz&oacute; a comerte el co&ntilde;o. En ese momento echaste tu cabeza para atr&aacute;s y suspiraste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ohhhh&hellip; s&iacute;&hellip; vamos puta. Hazme disfrutar como t&uacute; sabes. Demu&eacute;strale a mi perro que eres un buen comedor de co&ntilde;os. Y t&uacute;, Luis. Quiero que aguantes hasta que me corra. Y cuando me est&eacute; corriendo quiero que te corras dentro de Jos&eacute;. Vamos chicos&hellip; vamos a disfrutar&rdquo;.<\/p>\n<p>Y Luis intensific&oacute; sus embestidas. Y Jos&eacute; aceler&oacute; su ritmo y su lengua jugaba en c&iacute;rculo en tu cl&iacute;toris a la vez que sus dedos entraban y sal&iacute;an de tu co&ntilde;o, como yo mismo le hab&iacute;a ense&ntilde;ado a hacer las primeras veces que fue nuestro juguete. Se notaba que ten&iacute;a prisa por provocarte el orgasmo y hacer que Luis terminara de foll&aacute;rselo. Pero yo sab&iacute;a perfectamente que eras capaz de correrte en 5 segundos o en 25 minutos si era lo que quer&iacute;as, as&iacute; que supuse que, por mucho empe&ntilde;o que tuviera, se lo har&iacute;as desear un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo miraba tus ojos, miraba despu&eacute;s c&oacute;mo Jos&eacute; se empe&ntilde;aba en darte placer y c&oacute;mo tu bonito co&ntilde;o reaccionaba empap&aacute;ndole la cara completamente. A la vez ve&iacute;a la cara de placer contenido de Luis, al que se le estaba haciendo dif&iacute;cil aguantar sin correrse por toda la excitaci&oacute;n acumulada. Entonces, ladr&eacute;. Ladr&eacute; y comenc&eacute; a dar vueltas sobre m&iacute; mismo. Quer&iacute;a contribuir a tu excitaci&oacute;n, y mir&aacute;ndome, con la boca abierta y tu respiraci&oacute;n muy comprometida, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Eres perfecta, perra. Chicos, cuando mi perra ladre la d&eacute;cima vez, quiero un coro de gemidos y orgasmos. Empieza, perra&rdquo;.<\/p>\n<p>Y comenc&eacute; a ladrar:<\/p>\n<p>&ldquo;Guau, guau, guau, guau, guau&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Me interrumpiste para decir:<\/p>\n<p>&ldquo;M&aacute;s alto perra. Hazme sentir orgullosa de mi perrita. Ladra para m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y ladr&eacute; fuerte. Como un perro orgulloso. Como un perro feliz. Y al llegar al d&eacute;cimo ladrido, escuch&eacute; tus intensos gemidos que fueron sofocados por los gritos guturales de Luis, descargando en el culo de Jos&eacute;. Todo el sal&oacute;n se convirti&oacute; en una especie de pel&iacute;cula porno casera. Tu cuello hacia atr&aacute;s, mientras con tu mano derecha frotabas r&aacute;pidamente tu cl&iacute;toris, haciendo que un generoso squirt dejara la cara y la cabeza de Jos&eacute; completamente empapada. A la vez, las intensas embestidas de Luis mientras llenaba el cond&oacute;n con su s&eacute;men.<\/p>\n<p>Y un rato despu&eacute;s, el silencio&hellip; las respiraciones agitadas. Yo estaba excitado, pero mi peque&ntilde;a polla no pod&iacute;a luchar con el metal de la jaula de castidad. Al estar desnudo sent&iacute; que un grueso y denso hilo de l&iacute;quido preseminal llegaba hasta el suelo. Sent&iacute; ganas de lamerlo para complacerte, pero la mordaza no me lo permit&iacute;a. No obstante, arrastr&eacute; mi cara con la m&aacute;scara de perro por el suelo. Al verlo y mientras le ordenabas a Jos&eacute; limpiar tu corrida, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Eres adorable, perrito. Ven aqu&iacute;, que voy a quitarte la mordaza. Debes tener hambre y sed&rdquo;.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ti. Al hacerlo pude ver c&oacute;mo Jos&eacute; segu&iacute;a trabajando con su lengua en tu co&ntilde;o, en tu culo&hellip; en tu bonito cuerpo. Me dedic&oacute; una sonrisa de superioridad que me llen&oacute; de rabia e impotencia. Me dieron ganas de machacarle la cabeza, pero enseguida agarraste mi collar y me llevaste a tu lado, diciendo:<\/p>\n<p>&ldquo;Perrito. T&uacute; eres lo m&aacute;s importante de mi vida. Eres t&uacute; qui&eacute;n les permite a estos dos disfrutar de m&iacute;. No se te olvide&hellip; y baja esa mirada de furia o te castigar&eacute; hasta arrancarte la piel&rdquo;.<\/p>\n<p>Te mir&eacute; y agach&eacute; la mirada. Justo en ese momento me quitaste la m&aacute;scara de perro, para poder retirarme la mordaza. Al hacerlo cayeron por mi barbilla mis babas. Las recogiste con tu mano y la pasaste por toda mi cara. Me diste un tortazo y con mirada firme, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Si no puedes, sabes que hay una se&ntilde;a para pararlo todo. Pero acabamos de empezar. Quiero que est&eacute;s a la altura, perro. No me falles y guarda tu orgullo, zorra&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin decir nada, volviste a colocar la m&aacute;scara de perro y me pediste que fuera a por el bol met&aacute;lico que estaba en la cocina. A cuatro patas, como el perro en el que me hab&iacute;as convertido, me dirig&iacute; a la cocina pensando si podr&iacute;a aguantar. Mir&eacute; el reloj de la cocina. Todav&iacute;a no era ni la una del mediod&iacute;a. Eso significaba que apenas hab&iacute;an pasado dos horas desde que todo hab&iacute;a empezado. Suspir&eacute; y pens&eacute; en las ganas que ten&iacute;as de esas 24h. Me prepar&eacute; mentalmente y record&eacute; que siempre dices que soy la mejor puta que has tenido jam&aacute;s. Estaba dispuesto a no fallar. Quer&iacute;a hacerte disfrutar y despu&eacute;s de intentar coger el bol con los dientes y no poder, comenc&eacute; a arrastrarlo con el hocico hasta el sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Al llegar al sal&oacute;n me encontr&eacute; con una escena completamente diferente a la que hab&iacute;a dejado un par de minutos antes. T&uacute; estabas desnuda en el sof&aacute;, bebiendo agua. Mientras tanto, Luis estaba siendo follado por Jos&eacute;, al que imaginaba que le hab&iacute;as concedido su premio por haber sido sodomizado por Luis. Jos&eacute; empujaba violentamente y los gemidos de dolor de Luis inundaban toda la habitaci&oacute;n. Casi sin mirarles, sonre&iacute;ste al verme aparecer en el sal&oacute;n empujando el bol con mi boca.<\/p>\n<p>&ldquo;Esa es mi chica. Veo algo distinto en tus ojos. Gracias mi amor. Ven, ponte aqu&iacute;, a mis pies. T&uacute;mbate&rdquo;.<\/p>\n<p>Y dejando el bol cerca de ti, me tumb&eacute; con mi cabeza pegada a tus bonitos pies. Echaste algo de agua en el bol y despu&eacute;s escupiste dentro. Al hacerlo me miraste y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Bebe, perro. Bebe y disfruta del espect&aacute;culo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y ech&aacute;ndote para atr&aacute;s en el sof&aacute;, te quedaste mirando c&oacute;mo Jos&eacute; le romp&iacute;a el culo a Luis. Yo beb&iacute; algo de agua con tu escupitajo y me tumb&eacute; en direcci&oacute;n a los dos sumisos. Pasado un rato escuch&eacute; tus gemidos y al girar el cuello vi que estabas masturb&aacute;ndote. Me gener&oacute; much&iacute;sima frustraci&oacute;n no poder comerte el co&ntilde;o en ese momento, pero prob&eacute; con algo que no estaba entre las cosas que me hab&iacute;as prohibido. Gir&eacute; mi cabeza y comenc&eacute; a lamer tus pies con mi lengua. No pareci&oacute; molestarte, porque no dijiste nada y seguiste masturb&aacute;ndote hasta que Jos&eacute; se corri&oacute;. Entonces aceleraste el ritmo de tus dedos y te corriste t&uacute; tambi&eacute;n. Al hacerlo, le pediste a Jos&eacute; que limpiase tu corrida, y a Luis le indicaste que fuera al ba&uacute;l y te acercara una pala con nuestros nombres y tambi&eacute;n una fusta de color negro.<\/p>\n<p>Mientras Jos&eacute; se esmeraba en limpiarte, Luis lleg&oacute; con la pala y la fusta. Entonces, me retiraste de tu lado con una patada y me obligaste a ponerme a cuatro patas con la cabeza apoyada contra el suelo. Le diste a Luis la fusta y cogiendo la pala, exclamaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Este perro ha desobedecido una orden directa. Quiero que le pegues con la fusta las mismas veces que lo haga yo con la pala, pero en el lado opuesto al que golpee yo. &iquest;Est&aacute; claro?&rdquo;<\/p>\n<p>Luis contest&oacute; con un &ldquo;S&iacute; Se&ntilde;ora&rdquo;, y yo apret&eacute; los dientes cuando sent&iacute; el primer palazo en mi culo. Inmediatamente despu&eacute;s sent&iacute; el fustazo de Luis. Pero era su primera experiencia azotando, y me golpe&oacute; con la vara de la fusta, haci&eacute;ndome temblar de dolor. T&uacute; no dijiste nada, y toda tu respuesta fue otro fuerte palazo exactamente en el mismo sitio en el que golpeaste la primera vez. Luis repiti&oacute; movimiento, mientras yo apretaba los dientes y trataba de relajarme. Pero no pod&iacute;a. Tus azotes eran cada vez m&aacute;s violentos, y tambi&eacute;n lo estaban siendo los fustazos de Luis. Yo daba las gracias con cada golpe, y apretaba los dientes tratando de no gemir de dolor (no te gusta, me lo has dicho muchas veces).<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, mientras me estabas pegando pod&iacute;a ver de reojo como Jos&eacute; segu&iacute;a con la cabeza entre tus piernas, y supe a ciencia cierta que te hab&iacute;as excitado al pegarme y que segu&iacute;as moj&aacute;ndote. Estuvisteis un buen rato azot&aacute;ndome y de pronto le dijiste a Jos&eacute; que pod&iacute;a levantarse y que se acercara con Luis. Les pediste que se pusieran un collar cada uno (de hecho les pediste que cada uno se lo pusiera al otro), y que, desnudos como estaban, fueran a la cocina para preparar algo de comer. Estabas hambrienta.<\/p>\n<p>Nos quedamos solos y acariciaste con ternura mis marcas en la espalda, piernas y gl&uacute;teos. Estaba llorando de dolor, pero no quer&iacute;a que lo notaras. Sin embargo, mientras me acariciabas las heridas, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Si sigues llorando me voy a excitar y voy a follarme a uno de estos dos, as&iacute; que procura contenerte, perra desobediente. Espero que en lo que te queda de vida de perra full-time aprendas a obedecer a tu Due&ntilde;a. O puedes estar seguro que esto que has sentido ahora ser&aacute;n cosquillas comparado con lo que pienso hacer contigo. Te quiero, pero no voy a consentir que me desobedezcas. Menos a&uacute;n delante de ning&uacute;n sumiso. &iquest;Est&aacute; claro, verdad?&rdquo;.<\/p>\n<p>Ladr&eacute; para que supieras que hab&iacute;a entendido el mensaje, y acariciando mi cabeza me dijiste que me tumbara en el suelo a tus pies. Incluso me diste permiso para dormir si estaba cansado. Te giraste para coger el tel&eacute;fono y estuviste un rato con &eacute;l, sin prestarme atenci&oacute;n as&iacute; que, quiz&aacute;s por aburrimiento o quiz&aacute;s por cansancio, me deb&iacute; quedar dormido.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho rato cuando escuch&eacute; el ruido de cubiertos. Estabas comiendo en la mesa del sal&oacute;n. En el suelo, de rodillas y desnudos estaban Jos&eacute; y Luis. Ibas poniendo comida en tus pies, y ellos se lo com&iacute;an directamente de tus pies. Al verlo sent&iacute; una punzada de envidia. Me sent&iacute; humillado. Esos eran mis pies, y nosotros com&iacute;amos muchas veces as&iacute;. Me di cuenta que cada uno estaba comiendo de uno de tus pies, y que ten&iacute;as una cadena corta que un&iacute;a ambos collares, de modo que no pod&iacute;an comer a la vez, y siempre ten&iacute;a que ceder uno de ellos. Normalmente colocabas la comida en uno de los pies, de forma que era el sumiso de ese pie el que com&iacute;a, y el otro el que se acercaba&hellip; pero de vez en cuando pon&iacute;as comida en tus dos pies a la vez, y hab&iacute;a un momento de lucha entre ambos sumisos. Ambos quer&iacute;an comer de tus pies antes que el otro. T&uacute; te re&iacute;as vi&eacute;ndoles luchar, y les dijiste que te encantaba ver sus ganas y su ansiedad por comer a tus pies. Que te hac&iacute;a sentir bien tener a dos sumisos a tus &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>Me miraste y te diste cuenta que estaba despierto. Entonces te levantaste y te acercaste a mi lado. Coloc&aacute;ndote en cuclillas y ense&ntilde;&aacute;ndome tu precioso co&ntilde;o, colocaste el bol debajo de ti y measte dentro, llen&aacute;ndolo casi por completo. Sin decir nada te levantaste a la cocina y cogiste un saquito peque&ntilde;o de pienso de perro que hab&iacute;amos comprado un par de d&iacute;as antes. Echaste el pienso en el mismo bol y empuj&aacute;ndolo despacio con el pie, lo colocaste al lado de mis patas delanteras y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Come perra. Tienes que estar activo para que no te quedes dormida&rdquo;.<\/p>\n<p>Volviste a la mesa y seguiste comiendo, hasta que les pediste a los sumisos que fueran a la cocina a cuatro patas y trajeran la tarrina de helado que ellos mismos hab&iacute;an tra&iacute;do esa ma&ntilde;ana. Les pediste helado de chocolate, y por supuesto lo trajeron. Liberaste la cadena que les un&iacute;a y les ordenaste recoger la mesa y la cocina, as&iacute; que desaparecieron durante un buen rato, dej&aacute;ndonos solos en el sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo com&iacute;a y beb&iacute;a del bol y te miraba de vez en cuando. Pero no me prestabas atenci&oacute;n. Estabas mirando el tel&eacute;fono mientras tomabas tu helado de chocolate preferido. Te conozco bien, y hubiera apostado a que estabas leyendo tus notitas en Google Keep. Siempre que tienes una situaci&oacute;n que llevas deseando durante mucho tiempo intentas dejar escritas notas con cosas que quieres hacer, porque siempre dices que luego, con la emoci&oacute;n y con la excitaci&oacute;n, se te olvidan y te da mucha rabia.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ti con ojos de perrito poch&oacute;n, pero no me miraste. Y al rato, te escuch&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Perro, vete a la habitaci&oacute;n y trae unas mallas negras y un top. Llevo horas desnuda y quiero descansar un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudarlo, me dirig&iacute; a cuatro patas a la habitaci&oacute;n y con la boca cog&iacute; unas mallas negras y un top rojo que te sentaba incre&iacute;ble. Te lo coloqu&eacute; en el regazo y no me diste ni las gracias. Me tumb&eacute; a tus pies y apoy&eacute; mi cabeza sobre ellos, pero me diste una patada suave en la cara y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Vete, chucho. No me molestes&rdquo;.<\/p>\n<p>Ladr&eacute; y girando 360&ordm; sobre m&iacute;, me dirig&iacute; a la otra esquina del sal&oacute;n, justo debajo de la ventana, en una esquina soleada. Me coloqu&eacute; de medio lado y volv&iacute; a quedarme adormilado, pero al rato sent&iacute; que Luis y Jos&eacute; entraban en el sal&oacute;n comentando lo buena que est&aacute;s y lo bien que follas. Creo que lo hicieron a posta, porque incluso subieron algo el tono cuando me vieron all&iacute; tumbado. Jos&eacute; me mir&oacute; y sonri&oacute;. Yo, sin embargo&hellip; agach&eacute; la mirada y cerr&eacute; los ojos. No pod&iacute;a decir que no me hubieras avisado, pero a&uacute;n eran las 4 y media de la tarde y sent&iacute;a que esas 24h se me iban a hacer muy largas. Sin embargo, estaba dispuesto a entregarte mi humillaci&oacute;n para que disfrutaras de ella (y tambi&eacute;n de los dos sumisos).<\/p>\n<p>Cuando viste entrar a los sumisos en la habitaci&oacute;n, les pediste que se acercaran. Me mirabas y les mirabas a ellos dos. Ellos de pie, desnudos, a un metro escaso del sof&aacute; en el que estabas tumbada, ya vestida con las mallas negras y el top rojo que te hab&iacute;a bajado hac&iacute;a unos minutos. Yo tumbado en el suelo. Entonces me di cuenta que tu mirada quer&iacute;a decirme una especie de &ldquo;esto de lo dedico&rdquo;, y estir&eacute; un poco el cuello, mirando hacia donde est&aacute;bais y tratando de escuchar bien lo que les dec&iacute;as.<\/p>\n<p>&ldquo;Quiero dormir una siesta. Nos quedan muchas horas por delante, pero quiero descansar un rato. Salid a la piscina o bajad al sal&oacute;n de juegos. Haced lo que quer&aacute;is, pero no quiero veros en el sal&oacute;n. Quiero estar aqu&iacute; tranquila, con la tele puesta y mi chucho a mis pies. Dentro de 1h30 minutos quiero que entr&eacute;is en el sal&oacute;n. Jos&eacute;, deseo que me despiertes como sabes que hace mi puta cada d&iacute;a. Luis, mientras tanto quiero que te quedes de rodillas a su lado. Sin decir ni hacer nada. &iquest;Est&aacute; claro, chicos?&rdquo;.<\/p>\n<p>Ambos contestaron que s&iacute; y salieron por la puerta del sal&oacute;n para tumbarse en la piscina. Escuch&eacute; los chapuzones y pude ver c&oacute;mo se tumbaban desnudos al sol, simplemente con el collar que les hab&iacute;as puesto. Imagin&eacute; que me dir&iacute;as que me acercara, pero no lo hiciste. Te colocaste de medio lado, encendiste la tele y cerraste los ojos. Yo hice lo mismo y ambos nos quedamos dormidos. Me hubiera gustado dormir pegado a ti, bes&aacute;ndote&hellip; acariciando tu pelo y dici&eacute;ndote mil te quieros, pero los perros no hablan. Me lo hab&iacute;as repetido varias veces en las &uacute;ltimas horas, as&iacute; que no hice nada y me qued&eacute; dormido so&ntilde;ando contigo.<\/p>\n<p>Pasado un buen rato (supuse que a la hora acordada) sent&iacute; ruido a mi alrededor y pude comprobar medio dormido que Jos&eacute; estaba lamiendo tus pies, arrodillado frente al sof&aacute;. Estuvo m&aacute;s de 20 minutos tratando de que te despertaras, pero dorm&iacute;as profundamente. Entonces te moviste un poco en el sof&aacute; y te sentaste, arrastrando tu co&ntilde;o hacia el extremo del sof&aacute;, en una clara invitaci&oacute;n para que te diera placer. Sin embargo, cuando se acerc&oacute; con su lengua hacia tu precioso co&ntilde;o depilado, le agarraste la cabeza y le dijiste.<\/p>\n<p>&ldquo;Dime Jos&eacute;, &iquest;te apetece una mamada antes de comerme el co&ntilde;o o despu&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Jos&eacute; te dijo que no sab&iacute;a, que le daba igual, pero t&uacute;, con fuego en la mirada, le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Sabes que cuando hago una pregunta concreta, exijo una respuesta concreta. Si no sabes hacerlo, le har&eacute; la pregunta a Luis&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces, Jos&eacute; contest&oacute; que prefer&iacute;a la mamada antes de comerte el co&ntilde;o, y t&uacute;, sonriendo y agarrando su polla que empezaba a coger tama&ntilde;o, exclamaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Mucho mejor. &iquest;Ves qu&eacute; f&aacute;cil son las cosas cuando te las recuerdan? Te lo digo porque a partir de ahora no voy a repetir la pregunta, ni a exigirte una respuesta clara. Si no lo haces, tengo aqu&iacute; otro sumiso que seguro que aprende r&aacute;pido. &iquest;Verdad, Luis?&rdquo;<\/p>\n<p>Luis contest&oacute; con un escueto &ldquo;S&iacute;, Se&ntilde;ora&rdquo; mientras tu estabas masturbando a Jos&eacute;. Jos&eacute; permanec&iacute;a de pie al lado del sof&aacute;, y t&uacute; le estabas masturbando con la mano derecha. Entonces, mirando a Luis, exclamaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Jos&eacute;, nuestro invitado se est&aacute; aburriendo. &iquest;Qu&eacute; te parece si mientras yo te masturbo a ti t&uacute; haces lo mismo con &eacute;l?&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; te mir&oacute; y dudando un segundo comenz&oacute; a masturbar a Luis. Se escuchaban los gemidos de ambos al ritmo de tus sacudidas y de las de Luis, y entonces, riendo, comentaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Poneros de pie, uno frente al otro. Quiero que cada uno le haga una paja al otro. Y vamos a hacer un concurso. El que se corra primero pierde. El que aguante follar&aacute; conmigo. &iquest;Os parece bien, putitas?&rdquo;<\/p>\n<p>Ambos se quedaron mir&aacute;ndose y t&uacute; hiciste la cl&aacute;sica cuenta atr&aacute;s. Al llegar al 0 ambos comenzaron a masturbarse uno al otro. Los nervios y las prisas hicieron que todo fuera acelerado y violento. Los dos sumisos doblaban su cuerpo para impedirle al otro que pudiera masturbarle y as&iacute; evitar correrse, pero te diste cuenta enseguida y cogiendo la fusta, te pusiste de pie a su lado.<\/p>\n<p>&ldquo;Ambas espaldas rectas. Al que note que se mueve para impedirle algo al otro, se lleva 50 fustazos y por supuesto queda eliminado&rdquo;.<\/p>\n<p>Ambos se dieron cuenta de que la cosa se estaba poniendo seria y siguieron buscando que el otro se corriera antes, para poder follar contigo, pero entre los nervios y las prisas, ninguno consegu&iacute;a que el otro se corriera. Entonces dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Voy a ayudaros un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>Y gir&aacute;ndote abriste el caj&oacute;n de la mesa baja del sal&oacute;n y sacaste el vibrador rosa que te regal&eacute; hace tiempo y comenzaste a masturbarte tumbada en el sof&aacute;, oblig&aacute;ndoles a mirarte. Yo estaba excitado con la imagen. Adoro ver c&oacute;mo te masturbas. Muchas veces lo haces delante de mis narices (literalmente) y me excita much&iacute;simo a la vez que me humilla&hellip; pero hacerlo mientras dos sumisos se pajean desesperados por hacer que el otro se corra y as&iacute; poder follar contigo, era lo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Estabas muy excitada. Te excitaba el juego. Te excitaba el poder que ten&iacute;as sobre todos nosotros, pero adem&aacute;s la escena era excitante de por s&iacute;. Yo te miraba y sab&iacute;a que estabas a punto de correrte, as&iacute; que a cuatro patas me acerqu&eacute; a tu lado y comenc&eacute; a ladrar. Al verme a cuatro ladrando, con la m&aacute;scara de perro, mi pollita enjaulada y el plug con la cola de zorra asomando por mi culo, sentiste que ten&iacute;as todo lo que quer&iacute;as, y acelerando el ritmo, te corriste mir&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Entonces Jos&eacute; te mir&oacute; sin saber qu&eacute; hacer. Conoc&iacute;a esa duda perfectamente, y tambi&eacute;n la forma en la que juegas con ese tipo de situaciones. Si segu&iacute;a masturbando a Luis, recibir&iacute;a una reprimenda por no acudir a limpiarte, como era su obligaci&oacute;n por ser el sumiso (suplente). Y si acud&iacute;a a limpiarte, corr&iacute;a el riesgo de que le dijeras que hab&iacute;a desobedecido tu orden directa de masturbar al otro nadie. Mir&aacute;ndole, le preguntaste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa Jos&eacute;? &iquest;No sabes qu&eacute; hacer? No parece tan f&aacute;cil ser mi sumiso, &iquest;no? A lo mejor as&iacute; aprendes a valorar a Pedro y te das cuenta lo insignificantes que me parec&eacute;is todos los dem&aacute;s. Pero como te veo dudar con tus obligaciones y la orden existente, vamos a subir un poquito el nivel, &iquest;os parece, putitas?&rdquo;.<\/p>\n<p>Los dos sumisos afirmaron con la cabeza sin tener ni idea de que es lo que ten&iacute;as en mente. La verdad es que yo tampoco lo sab&iacute;a, pero segu&iacute;a a tu lado en el sof&aacute; mientras segu&iacute;as masturb&aacute;ndote en b&uacute;squeda de tu segundo orgasmo consecutivo. Viendo como se masturbaban y mordi&eacute;ndote los labios, les dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Poneros un cond&oacute;n cada uno y tumbaros en el suelo. Quiero que os hag&aacute;is un 69. El juego sigue siendo el mismo. El primero que se corra pierde. El que aguante follar&aacute; conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Los dos sumisos parecieron remolonear. Se ve que a ninguno de los dos le entusiasmaba la idea de comerle la polla al otro, pero una orden es una orden. De hecho, viendo que no terminaban de cumplir, me acerqu&eacute; a cuatro patas y me puse a ladrarles, como un perro tratando de llamar su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>T&uacute; re&iacute;as mientras segu&iacute;as masturb&aacute;ndote, y ellos captaron el mensaje perfectamente. Se pusieron un cond&oacute;n y Luis se tumb&oacute; en el suelo mientras segu&iacute;a masturb&aacute;ndose para no perder la erecci&oacute;n. Al rato fue Jos&eacute; qui&eacute;n se coloc&oacute; encima y al rev&eacute;s, para empezar a hacer ese 69 que les hab&iacute;as ordenado hacer. Estuvieron bastante rato. Yo les observaba y me daba cuenta de que ninguno de los dos lo estaba haciendo con pasi&oacute;n, sino simplemente tratando de cumplir la orden de la forma m&aacute;s ligera posible.<\/p>\n<p>Te diste cuenta de que no se lo estaban tomando todo lo en serio que exig&iacute;as y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Vaya. Parece que ten&eacute;is un pacto de no agresi&oacute;n para que no haya un perdedor. No os preocup&eacute;is. No habr&aacute; perdedor si eso es lo que est&aacute;is buscando. Pero tened claro que tampoco habr&aacute; un ganador. O mejor dicho. Los dos vais a perder, y yo voy a follarme al que me apetezca, pero lo haremos de otro modo&rdquo;.<\/p>\n<p>Dejaste de masturbarte y tu mirada cambi&oacute; por completo. Conozco bien esa mirada aunque tengo la suerte de no haberla vivido muchas veces. Hay fuego en tu mirada. Deseo contenido. Furia ante la desobediencia. No soportas que te desobedezcan, y menos a&uacute;n dos sumisos que no est&aacute;n sabiendo aprovechar la oportunidad que les est&aacute;s dando. Pensabas hac&eacute;rselo pagar, y no tardaste mucho en demostr&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&ldquo;A cuatro patas los dos&rdquo;, dijiste. &ldquo;Quiero que os pong&aacute;is con el hombro derecho de uno pegado al hombro izquierdo del otro. Vamos, no tengo todo el d&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Los dos sumisos hicieron lo que ordenaste, y tu cogiste la pala personalizada con nuestros nombres y comenzaste a pegarles con ella de forma aleatoria. Ibas cambiando entre culo, espalda y costado de cada uno de ellos, sin aparente orden ni concierto. Pero te observaba desde mi posici&oacute;n y ten&iacute;a claro que estabas contando los impactos en cada uno de ellos. En un momento dado, Jos&eacute; se dej&oacute; caer al suelo, pero eso hizo que te ensa&ntilde;aras con &eacute;l. Dedicaste todos tus azotes a su culo y su espalda, mientras le ordenabas que volviera a su posici&oacute;n. Pero se hab&iacute;a derrumbado. Estaba hecho un ovillo, intentando parar los golpes y pidi&eacute;ndote por favor que no le pegaras m&aacute;s. Pero segu&iacute;as peg&aacute;ndole. Estabas furiosa y te estabas excitando conforme te rogaba que parases. En un momento dado, y con la intenci&oacute;n de ayudarte, ladr&eacute; tres o cuatro veces. Paraste, me miraste y acerc&aacute;ndote a m&iacute;, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buen chucho. No s&eacute; qu&eacute; hago aqu&iacute; con estos dos idiotas. Eres todo lo que deseo. Pero&hellip; ya que los tengo aqu&iacute;&hellip; casi que me los follo, &iquest;no te parece, mi amor?&rdquo;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a ladrar y frot&eacute; mi cabeza con tu pierna. Acariciaste mi cabeza y me pediste que me pusiera a cuatro patas y te subiste sobre m&iacute;, como si de una amazona se tratase mientras, con determinaci&oacute;n, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven Luis. Tengo ganas de sentir tu polla en el culo, y parece que Jos&eacute; no tiene ganas&rdquo;.<\/p>\n<p>Te tumbaste apoyando tus bonitas tetas en mi espalda, dejando tu precioso culo expuesto y Luis se coloc&oacute; detr&aacute;s de ti. Sent&iacute; perfectamente que estaba empujando su polla en tu culo porque pod&iacute;a sentir cada movimiento en mi cuerpo. No pasaron ni treinta segundos, cuando le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos, puta. F&oacute;llame el culo. Lo estoy deseando&hellip; y estoy deseando que mi perro sienta cada una de tus embestidas y que se excite con mi placer mientras su min&uacute;scula polla lucha por salir de la jaula de castidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Efectivamente estaba excitado. Me conoc&iacute;as tan bien&hellip; y m&aacute;s me excit&eacute; todav&iacute;a al escuchar tus gemidos al ritmo de las embestidas de Luis, que follaba con ganas tu precioso culo mientras Jos&eacute; segu&iacute;a tumbado cerca del sof&aacute;. Estuvo bastante tiempo foll&aacute;ndote, y tus gemidos iban en aumento, acompasados con una respiraci&oacute;n cada vez m&aacute;s comprometida. Entonces sucedi&oacute;. Te corriste mientras Luis te sodomizaba, y mientras lo hac&iacute;as le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;C&oacute;rrete zorra. C&oacute;rrete dentro de mi culo. Ahora&rdquo;.<\/p>\n<p>Luis aument&oacute; la velocidad y la intensidad de sus embestidas. Pensaba que iba a tirarte de encima de mi espalda al sentir la fuerza que transmit&iacute;a, pero pasado algo menos de un minuto se vaci&oacute; por completo entre gemidos de placer. Y despu&eacute;s, ese silencio solo interrumpido por dos personas que han tenido sexo y que ahora compiten por el mismo ox&iacute;geno. El olor a sexo se expand&iacute;a por la habitaci&oacute;n, mientras Luis sal&iacute;a cuidadosamente de tu interior y se quitaba el cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando te diste cuenta de que acababa de quit&aacute;rselo, le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora te tragas tu leche, puta. No pensar&iacute;as que te iba a salir gratis follarte este culazo, &iquest;verdad? Venga, que yo lo vea. No desperdicies ni una gota, guapito&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudar, Luis vaci&oacute; el contenido del cond&oacute;n en su boca y te dio las gracias. Te acercaste y le diste un beso en la mejilla. Ten&iacute;a claro que volver&iacute;a a ver a Luis. Se estaba portando muy bien, y sent&iacute;a que te gustaba follar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Seguidamente miraste a Jos&eacute;, que estaba humillado y desatendido, y que te miraba con ojos de rabia. Te acercaste a su lado y le acariciaste la cara. Inmediatamente despu&eacute;s, le diste un tortazo con la mano abierta que casi hace que, con su 1,90 acabe en el suelo. Te mir&oacute; con rabia, y repetiste el tortazo. Despu&eacute;s otro. Y otro. Le agarraste del pelo, te acercaste a su boca y le escupiste en los ojos dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&ldquo;Zorra barata. No vuelvas a desobedecerme ni a retarme en tu vida o no volver&aacute;s a saber de m&iacute;. Y ahora ponte a cuatro patas en el sof&aacute;, que te voy a ense&ntilde;ar para lo que sirves&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; se coloc&oacute; a cuatro patas. Te acercaste con una mordaza que &eacute;l mismo te hab&iacute;a regalado y se la pusiste bien apretada. Igualmente le colocaste una jaula de castidad mientras le dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;Quer&iacute;as ser mi sumiso, &iquest;no?. Pues aprende a bajar la cabeci&ntilde;a y a asumir tu condici&oacute;n. Tu humillaci&oacute;n es mi placer, y eso es lo &uacute;nico que deber&iacute;a importarte&hellip; no las veces que folles conmigo. Siempre te he visto venir. Eres un jugador, no un sumiso&hellip; pero ya que hoy eres t&uacute; mi sumiso suplente voy a usarte como tal, y de paso voy a darte una lecci&oacute;n que no olvidar&aacute;s f&aacute;cilmente&rdquo;.<\/p>\n<p>Y te giraste en&eacute;rgicamente para colocar tu strap con el dildo negro, el m&aacute;s grande y grueso. En broma lo llamamos &ldquo;el destructor&rdquo;. Te acercaste con &ldquo;el destructor&rdquo; calzado en tus caderas y agarr&aacute;ndole del collar le hiciste levantar el cuello, para inmediatamente met&eacute;rselo en la boca. No le cab&iacute;a. Es muy grueso, pero igualmente le hiciste que lo lubricara con la boca mientras dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;M&aacute;s te vale que seas capaz de lubricarlo, porque tal cual lo saque de tu boca voy a follarte con &eacute;l. Y si no est&aacute; muy lubricado lo vas a sentir. Vamos, traga, puta&rdquo;.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de provocarle varias arcadas te giraste para colocarte detr&aacute;s de Jos&eacute;, al que pediste que sacara el culo por un extremo del sof&aacute; para quedar expuesto. Cuando lo tuviste en posici&oacute;n me llamaste con una se&ntilde;a. Me acerqu&eacute; a tus pies y me qued&eacute; mirando. Te agachaste un poco y me susurraste:<\/p>\n<p>&ldquo;Te lo dedico, mi amor&rdquo;.<\/p>\n<p>E inmediatamente tu strap empez&oacute; a intentar abrirse paso atravesando el culo de Jos&eacute;, que no paraba de moverse y de gemir, emitiendo todo tipo de quejidos. Yo te miraba y conoci&eacute;ndote como te conozco, estaba segura que esa actitud estaba acabando con tu paciencia, y efectivamente debi&oacute; ser as&iacute;, porque dejaste de empujar con &ldquo;el destructor&rdquo; y le pediste a Luis que te trajera las cuerdas rojas que ten&iacute;as perfectamente enrolladas.<\/p>\n<p>Hiciste a Jos&eacute; bajar del sof&aacute;. Te miraba con ojos de p&aacute;nico, pero t&uacute; ni siquiera le mirabas. Le hiciste colocarse de pie junto a uno de los extremos de la mesa del sal&oacute;n. Le ataste los tobillos a las patas de la mesa y le ordenaste que apoyara su pecho en la mesa, estirando los brazos hacia las patas contrarias. Ataste sus mu&ntilde;ecas a las patas, y despu&eacute;s de asegurar que no pod&iacute;a mover ni piernas ni brazos, hiciste que su tronco quedara completamente inmovilizado contra la mesa. Tambi&eacute;n le pusiste una mordaza y ataste su cabeza, de modo que estaba completamente inm&oacute;vil. Conozco bien esa sensaci&oacute;n, porque me hab&iacute;as atado en esa mesa cientos de veces. Pero por suerte nunca te hab&iacute;a visto con la expresi&oacute;n tan enfurecida, ni con tanta determinaci&oacute;n. Tu lenguaje corporal indicaba que ten&iacute;as un buen cabreo. Pens&eacute; en Jos&eacute; y estuve seguro que ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que ver&iacute;a su cara. Te colocaste detr&aacute;s y escupiendo en su culo, hiciste que &ldquo;el destructor&rdquo; fuera abri&eacute;ndose paso hasta desaparecer por completo en su culo.<\/p>\n<p>Se escuchaban los gemidos de Jos&eacute;, as&iacute; como sus gritos ahogados por la mordaza, pero no te import&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Comenzaste a foll&aacute;rtelo duro, fuerte, r&aacute;pido. Estabas empujando tan fuerte que el extremo contrario de la mesa termin&oacute; golpeando contra la pared. Jos&eacute; intentaba gritar, pero no pod&iacute;a moverse ni un cent&iacute;metro. Siempre me asombra lo bien que se te dan las cuerdas. Si te lo propones eres capaz de inmovilizar por completo a una persona, y esa era la tesitura en la que se encontraba Jos&eacute;. Follado violentamente por ti y sin poder mover ni un cent&iacute;metro su cuerpo. Tan solo sus d&eacute;biles gemidos interrump&iacute;an tus gemidos y tu respiraci&oacute;n agitada por la intensidad de tus embestidas.<\/p>\n<p>(continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Recuerdo perfectamente aquel verano, hace un par de a&ntilde;os. Est&aacute;bamos en el chiringuito de la playa tom&aacute;ndonos una cerveza y unos espetos de sardina, y como sin darle importancia, me dijiste: &ldquo;Cari&ntilde;o, ma&ntilde;ana he quedado con dos sumisos en casa. Quiero usarlos a los dos mientras te convierto a ti en un perro. 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