{"id":41365,"date":"2023-03-22T09:02:27","date_gmt":"2023-03-22T09:02:27","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-22T09:02:27","modified_gmt":"2023-03-22T09:02:27","slug":"confidencias-de-un-companero-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/confidencias-de-un-companero-de-trabajo\/","title":{"rendered":"Confidencias de un compa\u00f1ero de trabajo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41365\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace poco tiempo coincid&iacute; en mi empresa con un compa&ntilde;ero bastante mayor que yo con el que he llegado a tener una relativa amistad. Es bastante retra&iacute;do y tiene fama de hura&ntilde;o y poco comunicativo.<\/p>\n<p>Casualmente particip&eacute; con &eacute;l en un proyecto com&uacute;n y pude descubrir que bajo su apariencia hostil ten&iacute;a una personalidad muy sensible. result&oacute; ser un conversador muy ameno y, cuando adquirimos confianza, se revel&oacute; como una fuente inagotable de an&eacute;cdotas.<\/p>\n<p>Una de ellas servir&aacute; de base a mi actual relato. No aseguro que fuera exactamente as&iacute; lo que me ha contado, pero es como yo recuerdo su historia<\/p>\n<p>Rafael, que as&iacute; se llama, hab&iacute;a estudiado lo que entonces se conoc&iacute;a como peritaje industrial, en Madrid. Cuando termin&oacute; busc&oacute; trabajo en el sector de automoci&oacute;n, pero no consigui&oacute; encontrar nada interesante.<\/p>\n<p>Su padre, que deb&iacute;a estar introducido en el mundo del transporte consigui&oacute; que le hicieran una entrevista en una compa&ntilde;&iacute;a dedicada al transporte por carretera. No era a lo que &eacute;l hab&iacute;a aspirado pero realiz&oacute; la entrevista y tuvo la fortuna de ser seleccionado y contratado. Eso s&iacute;, en Barcelona.<\/p>\n<p>As&iacute; que en un corto plazo se tuvo que presentar en la sede de la empresa, situada en el Poble Nou, barrio de aquella ciudad. A&uacute;n le quedaba una sorpresa, all&iacute; le comunicaron que su destino definitivo ser&iacute;a una delegaci&oacute;n situada en una poblaci&oacute;n costera a cuarenta kil&oacute;metros de la capital catalana.<\/p>\n<p>All&iacute; se present&oacute; Rafael y su nuevo jefe le puso al corriente de su trabajo que consistir&iacute;a en controlar los consumos y dem&aacute;s gastos de todos los camiones de la planta adem&aacute;s de optimizar los trayectos de cada una de las rutas que converg&iacute;an en la delegaci&oacute;n. A Rafael se le hundi&oacute; el mundo cuando vio el galimat&iacute;as que eso supon&iacute;a. Controlar a un mont&oacute;n de camioneros resabiados, &eacute;l, que ten&iacute;a poco m&aacute;s de 20 a&ntilde;os y nula experiencia pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Los apuros y dificultades que tuvo que soportar me los fue contando posteriormente, pero no los quiero detallar para no resultar redundante.<\/p>\n<p>Lo primero que tuvo que solucionar fue su alojamiento y manutenci&oacute;n. Encontr&oacute; una pensi&oacute;n con &iacute;nfulas de Hostal, que le supuso buena parte de sus ingresos, que no eran nada excesivos. Las comidas las hac&iacute;a en un restaurante modesto pr&oacute;ximo al hostal.<\/p>\n<p>Cuando llevaba unas semanas instalado e iba cogiendo el aire al trabajo, descubri&oacute;, al dar un paseo por los alrededores del barrio que en una casa de planta baja, rodeada de un peque&ntilde;o jard&iacute;n, un cartel en el que se anunciaba que se alquilaba una habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin dudarlo llam&oacute; a la puerta para preguntar por el anunci&oacute;. De la casa sali&oacute; una se&ntilde;ora mayor, vestida totalmente de negro y algo corpulenta. Rafael se interes&oacute; por la oferta y not&oacute; como la se&ntilde;ora le miraba con cierta desconfianza. Antes de darle la informaci&oacute;n le hizo una serie de preguntas que a &eacute;l le parecieron un interrogatorio en toda regla. Finalmente, cuando &eacute;l le dio el nombre de la empresa y se asegur&oacute; que era empleado fijo, le dio acceso a la casa (hasta entonces le hab&iacute;a atendido en la puerta de la calle) y le ense&ntilde;&oacute; la habitaci&oacute;n. Rafael quedo entusiasmado. Una pieza grande, con dos ventanas al exterior, bien amueblada, con una cama ancha y una mesa enorme, dos sillones, armario y un lavabo en el propio cuarto. Temi&oacute; por un momento que el precio no estuviera a su alcance, se lo pregunt&oacute; a la due&ntilde;a y result&oacute; ser m&aacute;s barata que el hostal donde estaba. Adem&aacute;s la se&ntilde;ora le ofreci&oacute; pensi&oacute;n completa por una cantidad razonable.<\/p>\n<p>Sin dudarlo le dijo que le interesaba quedarse a pensi&oacute;n completa. Una vez acordado se propuso hacer el traslado al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>A partir de ese momento se encontr&oacute; c&oacute;modo en general. Aparte de la calidad de la habitaci&oacute;n dispon&iacute;a del uso compartido del cuarto de ba&ntilde;o de la vivienda, espl&eacute;ndido y muy limpio.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s fue conociendo las circunstancias de su patrona. Se percat&oacute; de que, pese a su aspecto un tanto l&uacute;gubre, no era tan mayor como le hab&iacute;a parecido a primera vista. Luego supo que ten&iacute;a 40 a&ntilde;os. Era viuda de un pescador que hab&iacute;a fallecido al naufragar su embarcaci&oacute;n en uno de esos golpes de mar que el tranquilo Mediterr&aacute;neo guarda para hacerse respetar. Ten&iacute;a un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os que el primer d&iacute;a estaba con su t&iacute;a. Aunque los seguros hab&iacute;an paliado la falta de los ingresos del pescador, hab&iacute;a decidido alquilar la habitaci&oacute;n para obtener una ayuda complementaria.<\/p>\n<p>Rafael continuo conviviendo con la madre y su hijo, que desde un principio simpatiz&oacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>En el trabajo. que paulatinamente fue dominando, no lleg&oacute; a hacer amistades. Sus compa&ntilde;eros, mayores que &eacute;l y casados, no eran especialmente sociables.<\/p>\n<p>Rafael se encontraba c&oacute;modo en la casa. Decidi&oacute; aprovechar el tiempo libre para ir preparando el curso de acceso a la ingenier&iacute;a superior cuando le fuera posible hacerlo. Me confes&oacute; que finalmente no lleg&oacute; a tener la oportunidad de dar ese paso, pero &eacute;l, entonces, lo ten&iacute;a entre sus objetivos.<\/p>\n<p>Su vida continu&oacute; sin variaciones dignas de menci&oacute;n hasta una tarde de fiesta, en la que estaba estudiando en su cuarto, la patrona le invit&oacute; a merendar. Su hijo estaba con su t&iacute;a y as&iacute; no merendaba sola. El accedi&oacute; l&oacute;gicamente y durante un buen rato estuvieron charlando amigablemente. Rafael se percat&oacute; de que ella hab&iacute;a suavizado ligeramente su habitual luto riguroso. Aparte de la aparici&oacute;n de tonos menos severos en su indumentaria se notaba que se hab&iacute;a maquillado discretamente. Adem&aacute;s, sorprendentemente, la blusa de color crema estaba parcialmente abierta, pudiendo intuirse unos senos turgentes y plenos.<\/p>\n<p>Rafael, poco versado entonces en el trato con mujeres, no dej&oacute; de percibir el cambio en el comportamiento de ella. Decidi&oacute; quedarse prudentemente a la expectativa para ver cuales eran los prop&oacute;sitos de ella&#8230;<\/p>\n<p>En un momento dado, abri&oacute; un mueble en el que hab&iacute;a un tocadiscos. De un caj&oacute;n sac&oacute; unos vinilos y puso uno en el plato. Seg&uacute;n &eacute;l recordaba eran boleros antiguos, que &eacute;l hab&iacute;a o&iacute;do de peque&ntilde;o. Ella, t&iacute;midamente confes&oacute; que era la primera vez que pon&iacute;a esa m&uacute;sica desde que faltaba su marido y le pidi&oacute; que lo bailase con ella. Rafael accedi&oacute; gustoso y la enlaz&oacute; prudentemente por la cintura. Ella se fue estrechando y al rato estaban literalmente empotrados. Rafael se sinti&oacute; violento porque no pudo evitar una erecci&oacute;n que se hund&iacute;a entre sus piernas. Su temor se disip&oacute; cuando ella, sin apenas separarse, meti&oacute; su mano en su pantal&oacute;n y agarr&oacute; su pene con ansia.<\/p>\n<p>En ese momento Rafael prescindi&oacute; de sus pudores y, pese a su falta de experiencia la fue desnudando sin dejar de abrazarla. Sin esperarlo se encontr&oacute; con un cuerpo que, pese a su rotundidez era un regalo para la vista. El sobrepeso estaba perfectamente distribuido y resultaba francamente excitante. En pocos segundos pasaron del sal&oacute;n a la habitaci&oacute;n en la que conservaba la cama matrimonial. Ella, previsoramente, sac&oacute; de una mesilla una caja de preservativos por lo que Rafael dedujo que todo lo hab&iacute;a planificado previamente, y seg&uacute;n lo que cont&oacute;, sin entrar en demasiados detalles, Rafael no dejaba de tener cierto pudor, estuvieron haciendo el amor hasta que, como dir&iacute;a Sabina a&ntilde;os m&aacute;s tarde, los encontr&oacute; la luna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Hace poco tiempo coincid&iacute; en mi empresa con un compa&ntilde;ero bastante mayor que yo con el que he llegado a tener una relativa amistad. Es bastante retra&iacute;do y tiene fama de hura&ntilde;o y poco comunicativo. 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