{"id":41366,"date":"2023-03-23T23:00:00","date_gmt":"2023-03-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-23T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-23T23:00:00","slug":"casualidades-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/casualidades-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Casualidades de la vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41366\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estoy convencido de que la vida no es sino un c&uacute;mulo de casualidades que nos van sucediendo a lo largo de los a&ntilde;os, S&iacute;, claro, despu&eacute;s hay que saber gestionar esas situaciones para sacar el m&aacute;ximo provecho o minimizar los efectos negativos. En mi caso particular, la naturaleza ha sido generosa (una casualidad m&aacute;s). Tengo buena gen&eacute;tica. No soy feo, buen f&iacute;sico, alto, fibrado y&hellip; bueno, ya se pueden imaginar, estoy muy bien dotado. As&iacute; que con esas cartas &ldquo;favorables&rdquo; las he jugado lo mejor que he podido para disfrutar al m&aacute;ximo, en este caso del sexo.<\/p>\n<p>Desde siempre fui consciente que mi polla era grande, pero no fue hasta que empec&eacute; a jugar al f&uacute;tbol y compartir vestuario con otros t&iacute;os cuando realmente tom&eacute; conciencia de que aquello era muy superior a la media. Pronto se corri&oacute; la voz de que yo ten&iacute;a un rabo de caballo. Al principio era algo que me ruborizaba y hasta cierto punto me avergonzaba pero cuando comenc&eacute; a salir de marcha aquel rumor fue como un im&aacute;n.<\/p>\n<p>Junto a mi f&iacute;sico la leyenda de lo que escond&iacute;a bajo el pantal&oacute;n hac&iacute;a que a menudo muchas chicas se acercasen con ganas de comprobar de primera mano si era verdad lo que se dec&iacute;a entre los jugadores del equipo de f&uacute;tbol. Perd&iacute; la virginidad con una mujer que me sacaba 8 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Pese a tener pareja no dud&oacute; en probar una noche que hab&iacute;a salido con unas amigas a tomar copas sin su novio. Me estuvo rondando durante toda la noche hasta que acept&eacute; que me llevara a casa&hellip; Acabamos en el asiento trasero del Golf GTi de su novio aparcado en el parking de un centro comercial.<\/p>\n<p>Sara gritaba como una gata mientras botaba sobre los 24 cent&iacute;metros de carne caliente y dura que le abr&iacute;an el co&ntilde;o en canal. Lo primero que hizo fue ch&uacute;parmela y apenas pude aguantar y me corr&iacute; demasiado r&aacute;pido. Seg&uacute;n ella, eso era lo que buscaba para que durante el polvo aguantase m&aacute;s. Era una aut&eacute;ntica profesional. Despu&eacute;s de aquella primera vez hubo varias m&aacute;s a lo largo del siguiente a&ntilde;o. La &uacute;ltima vez fue durante su despedida de soltera.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como a lo largo de esos a&ntilde;os me hart&eacute; de follar con t&iacute;as impresionantes. En una ocasi&oacute;n llegu&eacute; a sentar la cabeza y mantuve una relaci&oacute;n de casi 10 a&ntilde;os con una pareja estable. Pero despu&eacute;s de los a&ntilde;os la rutina nos llev&oacute; a la ruptura. Desde entonces han pasado otros 10 y sigo teniendo sexo espor&aacute;dico con distintas mujeres. Y as&iacute; es como llegamos al centro de esta historia.<\/p>\n<p>Hace 5 a&ntilde;os estuve trabajando en una gran empresa perteneciente al sector del comercio on-line. All&iacute; coincid&iacute; con una mujer con la que conect&eacute; desde el primer d&iacute;a. Era algo m&aacute;s joven que yo pero la qu&iacute;mica que surgi&oacute; fue instant&aacute;nea. Nuestro sentido del humor y nuestras frases con doble sentido hicieron que nuestra relaci&oacute;n se fuera estrechando primero y generando una gran tensi&oacute;n sexual despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Natalia era una elegante mujer de cuerpo bien proporcionado. Su melena rubia enmarcaba una cara de rasgos angulosos donde destacaban sus p&oacute;mulos y unos labios carnosos. Pero sobre todo, desprend&iacute;a sensualidad con cada movimiento sin propon&eacute;rselo siquiera. Su manera de andar, su manera de gesticular, su sonrisa p&iacute;cara cada vez que se le ocurr&iacute;a alguna maldad. Todo en ella era atracci&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>Natalia estaba casa y era madre de dos hijos. A sus 39 a&ntilde;os hab&iacute;a llegado a un puesto intermedio dentro de aquella gran empresa. Era una profesional m&aacute;s que reconocida y ten&iacute;a una muy bien ganada reputaci&oacute;n de responsabilidad.<\/p>\n<p>Nuestra tensi&oacute;n sexual se desat&oacute; un fin de semana en que fuimos elegidos por la empresa para asistir a un congreso del sector en Barcelona. Junto a nosotros ven&iacute;a el director comercial, un se&ntilde;or metido en los 60 a&ntilde;os. Durante los dos primeros d&iacute;as mantuvimos un ritmo de trabajo estresante con varias reuniones de la que salieron grandes contratos. Fue el s&aacute;bado por la noche cuando pudimos tomarnos un respiro. El domingo era el &uacute;ltimo d&iacute;a y el &eacute;xito de la empresa hab&iacute;a que celebrarlo.<\/p>\n<p>Fuimos los tres a cenar a un caro restaurante en el Puerto Deportivo de Barcelona con cargo a la empresa. Seg&uacute;n Rogelio, el director comercial, todo aquello estaba m&aacute;s que justificado. Despu&eacute;s de la cena el hombre dijo que a su edad no pod&iacute;a seguir en pie. Se despidi&oacute; de nosotros despu&eacute;s de declinar nuestra invitaci&oacute;n para tomarnos la &uacute;ltima. Nos quedamos Natalia y yo solos en la noche barcelonesa.<\/p>\n<p>Decidimos acudir a Carpe Diem a disfrutar de nuestro momento. Entre bailes y copas nuestros cuerpos se acercaron hasta que el beso se hizo inevitable. El vestido rojo de Natalia defin&iacute;a a la perfecci&oacute;n su inmejorable figura. No me resist&iacute; a agarrarla por la cintura y acercarla a m&iacute;. Nuestros ojos se quedaron enganchados y mi boca busc&oacute; sus carnosos labios pintados de rojo sangre. No s&eacute; en que momento pas&oacute; pero lo siguiente que recuerdo es estar en el asiento trasero de un taxi en direcci&oacute;n hacia el hotel Arts donde nos hosped&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Ante la mirada envidiosa del taxista, a trav&eacute;s del retrovisor, mi compa&ntilde;era y yo nos devor&aacute;bamos a besos mientras nuestras manos recorr&iacute;an nuestros cuerpos. La leyenda de mi polla no hab&iacute;a llegado hasta la empresa de manera que cuando Natalia palp&oacute; mi erecci&oacute;n en el pantal&oacute;n me mir&oacute; fijamente con ojos lujuriosos. Yo le mir&eacute; con media sonrisa algo prepotente&hellip; Llegados al hotel subimos en ascensor hasta la 10&ordf; planta, en la subida seguimos bes&aacute;ndonos apasionadamente.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s cerrar la puerta, la mujer comenz&oacute; a desabrocharme el pantal&oacute;n. Ten&iacute;a prisa por saber lo que hab&iacute;a palpado. Cuando me dej&oacute; solo con el b&oacute;xer negro se arrodill&oacute; y mordi&oacute; la silueta de mi polla por encima de la prenda. Luego lo baj&oacute; de golpe y ante ella se erigi&oacute; imponente el m&aacute;stil de carne. Yo la miraba desde arriba y ella no pudo evitar soltar un grito de asombro:<\/p>\n<p>-Joder. &iquest;C&oacute;mo puedes tener este pedazo de rabo?<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a lamerlo por lo laterales antes de intentar abarcar el capullo con sus morbosos labios. Intentaba com&eacute;rmela como pod&iacute;a. Era imposible que le cupiera entera. De repente la agarr&oacute; con las dos manos y comenz&oacute; a pajearme mientras me miraba:<\/p>\n<p>-Quiero que me la metas por el co&ntilde;o. Que me rompas con este poll&oacute;n.<\/p>\n<p>La ayud&eacute; a levantarse y comenc&eacute; a quitarle el vestido. En cuesti&oacute;n de segundos Natalia estaba ante m&iacute; con un conjunto de ropa interior rojo de encajes a juego con el vestido. Unas preciosas tetas de tama&ntilde;o mediano asomaban por el precioso sujetador. Llev&eacute; mi mano hasta su tanga y, ech&aacute;ndolo a un lado, busqu&eacute; su rajita mientras le com&iacute;a las tetas por encima de la tela. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n (y me gust&oacute;) descubrir que no estaba rasurada. En vez de eso, sobre su co&ntilde;o hab&iacute;a una estrecha franja de vellos negros perfectamente cuidada.<\/p>\n<p>Con un h&aacute;bil movimiento se liber&oacute; del cierre del sujetador dejando ante mis ojos unas preciosas tetas redondas y aun duras donde una peque&ntilde;a aureola de color marr&oacute;n muy oscuro se coronaba por un pez&oacute;n gordo y desafiante. No me lo pens&eacute; y comenc&eacute; a succionarlos alternativamente mientras no dejaba de masturbarla. Ella, entre suspiros hac&iacute;a lo mismo agarrada a mi polla.<\/p>\n<p>Me orden&oacute; parar y se dirigi&oacute; hacia la cama. La segu&iacute; sin perder ojo de sus perfectas nalgas descubiertas por el tanga rojo que se perd&iacute;a entre ellas. Se tumb&oacute; en la cama y levantando las piernas se deshizo de la prenda. Luego las abri&oacute; y pude deleitarme con el espectacular desnudo de Natalia. Con su melena alborotada y mordi&eacute;ndose el labio inferior, pasaba sus dedos por la raja de su co&ntilde;o. Entre gemidos y miradas de deseo me pidi&oacute; que la follase:<\/p>\n<p>-Mmmm, necesito que me la metas ya. F&oacute;llame hasta reventarme&hellip;<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; hacia ella, me inclin&eacute; y le com&iacute; la boca mientras hac&iacute;a pasar mi capullo entre sus labios vaginales. Estaba totalmente mojada. Ten&iacute;a las piernas totalmente abiertas para recibirme. Mir&aacute;ndola a los ojos di un golpe de cadera y se la calc&eacute;. Un grito suyo fue la se&ntilde;al del polvazo que &iacute;bamos a echar. Comenc&eacute; a percutir contra aquel co&ntilde;o que me apretaba la polla de manera morbosa. Natalia no dejaba de gemir, suspirar y gritar de gusto cada vez que la cabeza de mi polla alcanzaba lo m&aacute;s profundo de su co&ntilde;o. La mujer me rode&oacute; con sus piernas y me pidi&oacute; que se la dejara dentro. Cuando alcanz&oacute; su primer orgasmo me clav&oacute; las u&ntilde;as en la espalda y me mordi&oacute; un hombro.<\/p>\n<p>Sin darle descanso la hice que se colocara a cuatro patas, me agarr&eacute; a sus caderas y se la volv&iacute; a clavar con fuerza. Ella volvi&oacute; a gritar, a insultarme, a agarrarse con las u&ntilde;as a las sabanas mientras mi polla le part&iacute;a el co&ntilde;o. Mi visi&oacute;n de ella era tremendamente excitante. No pude contenerme y le azot&eacute; sus preciosas nalgas antes de agarrarle la melena y seguir foll&aacute;ndomela. Cuando ella alcanzaba su tercer orgasmo le anunci&eacute; que me iba a correr. Ella me pidi&oacute; que se lo echara dentro que no hab&iacute;a riesgos. Con un grito tens&eacute; mi musculatura y eyacul&eacute; una buena cantidad de lefa dentro del co&ntilde;o de mi compa&ntilde;era casada.<\/p>\n<p>Ca&iacute;mos exhaustos uno junto a la otra. Natalia respiraba entrecortada mientras mi leche caliente sal&iacute;a de entre sus enrojecidos labios vaginales. Mi polla comenzaba a perder dureza y reposaba sobre mi cuerpo. Aquel no fue el &uacute;nico polvo. Estuvimos follando durante toda la noche. De pie frente a un espejo, contra la pared, en el suelo para terminar cabalg&aacute;ndome. Natalia se mostr&oacute; como una amante insaciable.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, con cara de no haber dormido cogimos el puente a&eacute;reo de vuelta a Madrid. Rogelio no pregunt&oacute; por como hab&iacute;amos pasado la noche. Supongo que era un hombre discreto que no se met&iacute;a en las relaciones personales de sus empleados. Nos despedimos a la salida del aeropuerto. Pero para entonces la relaci&oacute;n entre Natalia y yo hab&iacute;a traspasado una l&iacute;nea roja de la que no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Estuvimos vi&eacute;ndonos durante los siguientes tres meses. La mujer se hab&iacute;a vuelto adicta a mi polla. Me mandaba mensajes al m&oacute;vil, fotos de su co&ntilde;o y me ped&iacute;a que nos vi&eacute;ramos en los aparcamientos del edificio donde trabaj&aacute;bamos. Hasta que todo salt&oacute; por los aires.<\/p>\n<p>Al parecer, su marido llevaba un tiempo sospechando de las continuas salidas de su mujer, Los h&aacute;bitos de la mujer hab&iacute;an cambiado desde aquel viaje de negocios a Barcelona con lo que el hombre comenz&oacute; a vigilar sus movimientos. Una tarde, que por casualidad, hab&iacute;a salido antes del trabajo el hombre se acerc&oacute; por la oficina para darle una sorpresa y esta se la llev&oacute; &eacute;l. All&iacute; le hab&iacute;an dicho que ella se hab&iacute;a pedido la tarde libre para llevar al hijo al m&eacute;dico. Esto descoloc&oacute; por completo a hombre que ya se imagin&oacute; que ten&iacute;a una cornamenta considerable. La estuvo esperando en una cafeter&iacute;a cercana a su casa y desde all&iacute; la vio bajar de mi coche. Ven&iacute;amos de follar de mi casa.<\/p>\n<p>No pude saber que es lo que pas&oacute; en su casa aquella noche pero me puedo imaginar que no debi&oacute; ser una noche tranquila. Al d&iacute;a siguiente ella vino a buscarme con cara de no haber pegado ojo en toda la noche. Lo nuestro se ten&iacute;a que acabar y no podr&iacute;amos volver a vernos. La situaci&oacute;n era complicada porque segu&iacute;amos siendo compa&ntilde;eros de departamento. Una semana despu&eacute;s ella pidi&oacute; una baja por depresi&oacute;n y seis meses despu&eacute;s el traslado a una oficina perif&eacute;rica en un pueblo cercano a Madrid.<\/p>\n<p>De eso han pasado 5 a&ntilde;os, no hemos vuelto a coincidir Natalia y yo. Es una pena porque es una de las t&iacute;as con las que m&aacute;s he disfrutado del sexo. Una aut&eacute;ntica leona en la cama, pervertida, insaciable, entregada, morbosa, sensual&hellip; Lo tiene todo. Pero, casualidades de la vida, con quien he coincidido es con Juan Lu&iacute;s, su marido (parece que &eacute;l la perdon&oacute; y siguieron siendo pareja). La cosa es que el tipo y yo vamos al mismo gimnasio desde hace un mes. Aunque nos hemos reconocido nuestra relaci&oacute;n es inexistente, como no pod&iacute;a ser de otra forma.<\/p>\n<p>Pero fue en el vestuario donde el cornudo pudo entender por qu&eacute; su mujer le fue infiel&hellip; En una ocasi&oacute;n coincidimos los dos desnudos en los vestuarios. &Eacute;l tiene una polla bastante peque&ntilde;a a simple vista. De esas que en estado de flacidez quedan enterradas entre el vello p&uacute;bico. En cambio, no pudo evitar quedarse mirando a la m&iacute;a que se balanceaba mientras iba camino de las duchas. Al darme cuenta me qued&eacute; parado, el hombre se dio cuenta que le hab&iacute;a pillado y me mir&oacute; a los ojos. Yo solo pude dedicarle media sonrisa prepotente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estoy convencido de que la vida no es sino un c&uacute;mulo de casualidades que nos van sucediendo a lo largo de los a&ntilde;os, S&iacute;, claro, despu&eacute;s hay que saber gestionar esas situaciones para sacar el m&aacute;ximo provecho o minimizar los efectos negativos. En mi caso particular, la naturaleza ha sido generosa (una casualidad m&aacute;s). 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