{"id":41379,"date":"2023-03-23T23:00:00","date_gmt":"2023-03-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-23T23:00:00","modified_gmt":"2023-03-23T23:00:00","slug":"no-me-sigas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/no-me-sigas\/","title":{"rendered":"No me sigas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41379\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Marcela es rubia. Tiene una cara bonita, un talle espl&eacute;ndido y unas piernas bien torneadas y carnosas, dir&iacute;ase que mullidas. Marcela es mayor. No s&eacute;, quiz&aacute; ronde ya la sesentena. No por ello es menos apetecible, sobre todo cuando luce falda corta y camiseta de tirantes. Me imagino que follo con ella y me empalmo en cuesti&oacute;n de segundos. A pesar de que la conozco desde hace a&ntilde;os, me creo que desde siempre, nunca le he declarado mis intenciones respecto a llev&aacute;rmela a la cama. Hasta hoy. Marcela me ha mirado incr&eacute;dula y ha aceptado. En estos momentos estamos follando: yo estoy sobre ella y me muevo con energ&iacute;a; mis caderas impulsan mi polla dentro del co&ntilde;o de Marcela; todo es calentura, compenetraci&oacute;n. &quot;Aahh, s&iacute;, sigue, m&aacute;s, m&aacute;s&quot;, gime ella con su c&aacute;lida voz; &quot;Oohh, Marcela, Marcela&quot;, grito yo a punto de correrme; &quot;Aahh, aahh&quot;, chilla Marcela de placer. Mi semen inunda su co&ntilde;o y me desplomo sobre el cuerpo de Marcela, exhausto. &quot;&iquest;Te ha gustado?&quot;, me susurra Marcela al o&iacute;do. Mi cabeza reposa junto a la suya sobre la almohada. &quot;S&iacute;, mucho, Marcela&quot;, murmuro casi sin respiraci&oacute;n; &quot;A m&iacute; tambi&eacute;n&#8230;, &iquest;por qu&eacute; no me lo has pedido antes?&quot;, pregunta Marcela; &quot;&iquest;Qu&eacute;?&quot;, repregunto; &quot;Qu&eacute; va a ser, follar conmigo&quot;. Puedo responder que su edad me infunde respeto, pero no es cierto. &quot;Soy raro&quot;, respondo; y Marcela r&iacute;e.<\/p>\n<p>Nos levantamos de la cama. Completamente desnudos como estamos, nos besamos largamente y nos acariciamos. Una leve luz, la del atardecer, se cuela por una rendija del visillo opaco. &quot;No te vas a enamorar de m&iacute;, &iquest;verdad?&quot;, dice Marcela. Pienso la respuesta. Digo: &quot;No&quot;, aunque no estoy seguro. Tampoco soy tan joven: ella quiz&aacute; me saque quince&#8230;, veinte a&ntilde;os, nada. Y sigo soltero. Marcela se separa de m&iacute; y da unos pasos hacia el fondo de la habitaci&oacute;n para recoger su ropa, que est&aacute; sobre el respaldo de una silla. Me deleito viendo su carne expuesta a mis ojos. Inclina Marcela el tronco en un leve &aacute;ngulo y sus tetas cruzan graciosas la atm&oacute;sfera. &quot;Tito&quot;, llama, &quot;me tengo que ir, mi marido me espera para cenar&quot;; &quot;Lo s&eacute;&quot;. Se acerca a m&iacute; s&oacute;lo con la falda puesta y me besa en los labios; despu&eacute;s empu&ntilde;a mi polla. &quot;Quiero otra vez&quot;, dice picarona, y se vuelve.<\/p>\n<p>&quot;No, yo con mi marido ya no follo&quot;, le est&aacute; diciendo Marcela a su amiga In&eacute;s por tel&eacute;fono; &quot;Mujer, &iquest;qu&eacute; tienes, un amante?&quot;, le pregunta su amiga; &quot;Bueno, algo as&iacute;&quot;; &quot;Ja, ja, ja, Marcela, ay Marcelita&#8230;, y &iquest;qui&eacute;n es?&quot;; &quot;&iquest;Te acuerdas de Tito?&quot;; &quot;No caigo&quot;; &quot;Ese que cuando ni&ntilde;o se cay&oacute; en las aguas del puerto y casi se ahoga&quot;; &quot;Ah, s&iacute;, claro, lo rescatamos entre t&uacute;, yo y las dem&aacute;s que nos reun&iacute;amos en el bar del muelle&quot;; &quot;Ese&quot;; &quot;Pues est&aacute; bueno, &iquest;sigue soltero?&quot;; &quot;Al parecer, s&iacute;&quot;: &quot;Ese chaval era diferente&quot;.<\/p>\n<p>Marcela me chupa la polla con fruici&oacute;n. Parece que le va la vida en ello. Chupa y gime, chupa y gime. Est&aacute; semitumbada en la cama, de costado. Yo, de rodillas frente a ella sobre el colch&oacute;n, muevo la cintura al mismo ritmo que su cabeza: adelante, atr&aacute;s, adelante, atr&aacute;s&#8230;, ambos, a la vez. El cuerpo desnudo de Marcela se me muestra como si se me mostrara el Para&iacute;so: sus femeninos hombros, sus tetas grandes y carnosas, su acogedor vientre, su pubis ralo de vello en el que ella introduce sus dedos. Eyacular&eacute; en la boca de Marcela en cualquier instante; entretanto, disfruto del paisaje. Se ha sacado Marcela mi polla de su boca s&oacute;lo para decirme: &quot;Tito, c&oacute;rrete fuerte, quiero sentirte&quot;, y ha continuado. Gime, se ahoga, chupa, gime, se ahoga, chupa; chupa, chupa, chupa&#8230; &quot;Oouuggh&quot;, rujo. Marcela, a&uacute;n relamiendo las gotas que mi corrida ha dejado sobre su barbilla, ha acercado a mi cara su mano, la que ha tenido todo el tiempo que ha durado la mamada movi&eacute;ndose en su co&ntilde;o. &quot;Hu&eacute;leme&quot;, me ha dicho en voz baja. He lamido su mano, literal, y me han entrado ganas de comerme su co&ntilde;o. Lo hago. Me sit&uacute;o entre sus ancas abiertas y saco la lengua. Doy cabezazos hacia delante, impetuoso hasta dar con la dureza del cl&iacute;toris. Ah&iacute; me entretengo en dar lametones suaves y amplios. La respiraci&oacute;n de Marcela se vuelve ruidosa y lastimera. Contin&uacute;o mi exploraci&oacute;n. Marcela grita, grita, grita. Y se mueve, se mueve, se mueve y grita hasta que sufre un espasmo, dos, tres. Saboreo el dulzor del flujo y, con mis labios empapados, me elevo sobre Marcela para impregnar los suyos.<\/p>\n<p>He visto a Marcela por el barrio. Iba con su marido. Las piernas desnudas de Marcela, sus pies desnudos en las sandalias&#8230; La he deseado. Ah&iacute;, en ese momento. Ella se ha girado al cruzar la calle y me ha visto. S&uacute;bitamente, se ha separado de su marido y se ha dirigido a m&iacute;. Ya cerca, a escasos metros, me ha dicho: &quot;No me sigas&quot;.<\/p>\n<p>Marcela ya no se acuesta conmigo. Parece ser que su marido se ha enterado de su infidelidad y la ha amenazado. No obstante&#8230;, en fin, he pensado: &quot;Nada es para siempre&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Marcela es rubia. Tiene una cara bonita, un talle espl&eacute;ndido y unas piernas bien torneadas y carnosas, dir&iacute;ase que mullidas. Marcela es mayor. No s&eacute;, quiz&aacute; ronde ya la sesentena. No por ello es menos apetecible, sobre todo cuando luce falda corta y camiseta de tirantes. Me imagino que follo con ella y me empalmo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41379","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41379"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41379\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}