{"id":41444,"date":"2023-03-31T22:00:00","date_gmt":"2023-03-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-03-31T22:00:00","modified_gmt":"2023-03-31T22:00:00","slug":"la-visita-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-visita-inesperada\/","title":{"rendered":"La visita inesperada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41444\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Tu esposo hab&iacute;a ido a visitar a sus padres y se hab&iacute;a llevado consigo a tu hijo. Te hab&iacute;as quedado en el pa&iacute;s pues a&uacute;n te faltaba presentar un examen para concluir el ciclo escolar y los alcanzar&iacute;as una semana despu&eacute;s. Ese viernes termin&eacute; mi trabajo temprano y me fui a casa a descansar del duro ajetreo que hab&iacute;a tenido desde el lunes. Despu&eacute;s de comer, me sent&eacute; a leer y disfrutar de la paz que me ofrec&iacute;a la cadencia sedante de la lluvia que empez&oacute; a caer. Al poco tiempo, cuando m&aacute;s nutrida era la ca&iacute;da del agua, escuch&eacute; los fuertes toquidos que diste en la puerta. Al ver hacia fuera, mir&eacute; tu cara, el agua escurr&iacute;a en ella con abundancia y me apresur&eacute; a abrir. Despu&eacute;s de un breve saludo te dirigiste al ba&ntilde;o, para secarte. En tanto te encontrabas ah&iacute; busqu&eacute; unas ropas secas &mdash;solamente acert&eacute; a darte una playera, adem&aacute;s del saco y el pantal&oacute;n de una pijama m&iacute;a&mdash;, las cuales te ofrec&iacute; apenas las tuve en mis manos. Cerraste la puerta y te desvestiste, y yo me puse a secar el charco de agua que hab&iacute;as dejado en la sala al entrar. Te secaste el cuerpo. Te pusiste las prendas que te hab&iacute;a dado. Cuando saliste, mir&eacute; que hab&iacute;as hecho un turbante con la toalla enrollando tu cabello en ella; te pusiste la playera bajo el saco de la pijama, pero sin abotonarlo, y del pantal&oacute;n s&oacute;lo un bot&oacute;n de la cintura pasaste por el &uacute;ltimo ojal, tratando, sin lograrlo, que no te quedara tan flojo. Al mirar tus pies desnudos me apresur&eacute; a darte unas pantuflas.<\/p>\n<p>El agua segu&iacute;a cayendo y prend&iacute; las luces cuando empez&oacute; a oscurecer. Me preguntaste si pod&iacute;as poner caf&eacute; y, sin esperar mi respuesta, te fuiste a la cocina para poner un recipiente con agua en la estufa. En el momento que diste la vuelta mir&eacute; que algunos vellos te sal&iacute;an de la bragueta de la piyama, la cual no hab&iacute;as abotonado, y comprend&iacute; que te hab&iacute;as quitado toda tu ropa, lo que comprob&eacute; m&aacute;s tarde, cuando entr&eacute; al ba&ntilde;o, vi que la hab&iacute;as colgado para que se secara, incluidos el brasier y la pantaleta, en unas ganchos que estaban en el tubo de la cortina de la ducha.<\/p>\n<p>Al calor de la charla y el caf&eacute; te sentiste muy confortable, pusiste el brazo sobre el respaldo del sof&aacute; y el saco se abri&oacute; m&aacute;s, dejando ver c&oacute;mo tus pezones se marcaban en la tela blanca de la playera. Cruzaste una pierna sobre la rodilla y se abri&oacute; tambi&eacute;n la parte delantera de la piyama, mostrando con generosidad tu pubis.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n tu explicaci&oacute;n, quer&iacute;as aprovechar ese fin de semana para estudiar, pero no quer&iacute;as marcharte de vacaciones sin agradecerme que te hubiera impulsado a seguir estudiando e informarme sobre las calificaciones altas que hab&iacute;as obtenido en todas las materias que hasta ese momento ya ten&iacute;as concluidas. Aunque sonaba plausible lo que dec&iacute;as, no me explicaba por qu&eacute; hab&iacute;as escogido esa hora para tu visita, viviendo tan lejos y sin hablarme antes por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>No me extra&ntilde;aba tu falta de preocupaci&oacute;n por la indumentaria provisional, ni tampoco que te comportaras con la misma libertad de movimientos como lo hubieras hecho con tu ropa normal. Incluso un par de veces te hab&iacute;a visto con un neglig&eacute; transparente. La que mejor recordaba era la que estando en tu casa ya hab&iacute;amos terminado tres botellas de vino blanco, t&uacute; y Rub&eacute;n, tu esposo, estaban muy excitados, &eacute;l te acariciaba bajo la mesa y se besaban con furor. &ldquo;No&rdquo;, escuch&eacute; que dijiste, seguramente porque meti&oacute; su dedo en tu vagina, y levantaste tu mano para pegarle con la pantaleta, la cual no sab&iacute;a que hac&iacute;a unos minutos te hab&iacute;as quitado, imagino que para complacerlo cuando te pidi&oacute; susurr&aacute;ndolo a tu o&iacute;do junto al beso que te dej&oacute; en la oreja, al no poder hacerlo despu&eacute;s de muchos intentos. &ldquo;Ah que magn&iacute;fico es el amor de los j&oacute;venes&rdquo;, dije en aquella ocasi&oacute;n levantando mi copa. &ldquo;Salud, porque ya me voy, sigan felices&rdquo; conclu&iacute; al levantarme. Pude ver tu tri&aacute;ngulo cuando ustedes tambi&eacute;n se levantaron para despedirme, pero en el pasillo los empuj&eacute; para que se fueran a su rec&aacute;mara. &ldquo;Conozco el camino&rdquo; dije y &eacute;l te carg&oacute; rumbo al lecho.<\/p>\n<p>Esta vez, lo que me molestaba era el choque que sent&iacute;a entre nuestra confianza y mis impulsos sexuales al ver tu belleza acentuada en esas ropas. Te quitaste la toalla, sacaste un cepillo de tu bolsa y comenzaste a pasarlo por tu lacio cabello negro.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; para qu&eacute; me lo seco, si al rato vuelve a llover. &iexcl;C&oacute;mo quisiera no tener que salir otra vez a mojarme!<\/p>\n<p>&mdash;No hay problema, yo te llevo a tu casa a la hora que necesites. Te doy una camisa, un su&eacute;ter, pantalones, calcetines, lo que sea necesario, para que te lleves puestos &mdash;dije sin tratar de indagar si ten&iacute;a doble intenci&oacute;n lo que hab&iacute;as expresado. Varias veces te hab&iacute;as quedado en mi casa, pero siempre con tu esposo, as&iacute; que no quise ofrecerte alojamiento esta vez si &eacute;l estaba lejos.<\/p>\n<p>&mdash;No. No s&eacute; cu&aacute;ndo te los podr&iacute;a devolver. Al rato trato de secar mi ropa con la plancha &mdash;te apresuraste a contestar&mdash;. Adem&aacute;s, no quiero que por mi causa tengas que ir tan lejos, salir de aqu&iacute;, tan calientito que est&aacute;&#8230; &mdash;concluiste quit&aacute;ndote las pantuflas para subir los pies al sof&aacute;. Algunos de tus vellos quedaron fuera del pantal&oacute;n, marcando una l&iacute;nea negra sobre la ropa.<\/p>\n<p>&mdash;No ser&aacute; molestia, al contrario, ser&aacute; un placer servirte &mdash;dije sin m&aacute;s intenci&oacute;n, pero tus ojos azules me miraron con ternura y tu sonrisa dej&oacute; ver que el placer podr&iacute;a tener mejores formas de concretarse.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ese di&aacute;logo repleto de negaciones y negativas, comprend&iacute; lo que s&iacute; esperabas de m&iacute;, pues te volviste a poner de pie, me tomaste de las manos y con gran regocijo me pediste que me parara.<\/p>\n<p>&iexcl;Lev&aacute;ntate, quiero abrazarte, me da mucha alegr&iacute;a verte! &mdash;expresaste y sin necesidad de m&aacute;s pre&aacute;mbulo me abrazaste.<\/p>\n<p>Me diste sonoros besos en sendas mejillas antes de que tu boca asaltara a la m&iacute;a, penetrando tu lengua para probar mi sabor. Mis manos reaccionaron de inmediato y acariciaron tus curvas bajo la ropa. Sin dejar de sonre&iacute;r, dejaste que mis caricias siguieran. Tus besos continuaron mientras que con las manos desabotonabas mi camisa y pantal&oacute;n. Desnudos, despu&eacute;s de que satisfice tu deseo, cenamos. Llevamos nuestro caf&eacute; a la cama, donde platicamos sin meternos en las cobijas. Fum&aacute;bamos con el cenicero al centro y nuestros cuerpos acomodados de manera encontrada, quedando el sexo de uno frente a la cara del otro. Tu pl&aacute;tica me suger&iacute;a que tu esposo sab&iacute;a que me ver&iacute;as, pero no creo que as&iacute; como est&aacute;bamos, aunque no lo podr&iacute;a asegurar&#8230; Ambos siempre me parecieron muy liberales, incluso m&aacute;s de lo que la diferencia de edades, m&iacute;a con respecto a las de ustedes, pudiera explicar.<\/p>\n<p>Siempre me agrad&oacute; la camarader&iacute;a que ten&iacute;an en su matrimonio y disfrut&eacute; las largas pl&aacute;ticas que de vez en cuando ten&iacute;amos; en ellas se hablaba de todo, sin pudor, e invariablemente conclu&iacute;an en la madrugada, despu&eacute;s de que alguno de ustedes dos se iba a dormir o cuando aparec&iacute;an los primeros rayos del sol. Tambi&eacute;n me agradaba tu rostro y los gestos que expresaba. Ciertamente la juventud que ten&iacute;as hac&iacute;a que fuera muy agradable verte, y se complementaba con tu gran cultura, la cual hac&iacute;a que tu pl&aacute;tica fuera amena y ni por asomo correspondiera con lo charla sosa del com&uacute;n de tus contempor&aacute;neos. Era claro que esa madurez les hiciera m&aacute;s propensos a tener amistad con personas de edad similar a la m&iacute;a, aunque en mi caso yo supongo que tambi&eacute;n estaba presente el apoyo material e intelectual que obten&iacute;an cada vez que lo requer&iacute;an, tanto para sus estudios como para salir del paso econ&oacute;micamente mientras llegaba la beca de tu esposo cuando se retrasaba. Por ello, al descubrir tu gran potencial te ayud&eacute; a conseguir una beca para que t&uacute;, aunque tambi&eacute;n fueras extranjera, continuaras estudiando sin necesidad de pagar lo que la universidad cobraba a quienes no fueran mexicanos.<\/p>\n<p>&mdash;Eres bella &mdash;dije antes de dar un beso en tu pubis.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; tambi&eacute;n me has agradado siempre. Conforme te fui conociendo m&aacute;s, me parec&iacute;as m&aacute;s atractivo y varias veces so&ntilde;&eacute; dormida y despierta con estar alguna vez as&iacute; contigo. No s&eacute; si por estar lejos de nuestro pa&iacute;s y de nuestra familia nos ha hecho m&aacute;s maduros, m&aacute;s solidarios y m&aacute;s libres; libres en muchos sentidos, incluido el aspecto sexual. Rub&eacute;n y yo estamos muy agradecidos contigo por lo que nos has apoyado, &iexcl;fue una gran suerte conocerte! &iquest;Te acuerdas cuando llegamos la primera vez contigo? Entonces, sin m&aacute;s que decirte que est&aacute;bamos en apuros y que un amigo nuestro nos dijo que te busc&aacute;ramos cuando necesit&aacute;ramos ayuda, nos la diste sin preguntar m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero esto se lo deber&aacute;n siempre a Juli&aacute;n, a &eacute;l nunca podr&iacute;a haberle negado nada. Me llena de coraje que haya muerto. Era muy brillante y honesto. S&eacute; lo que para &eacute;l pudo significar el cari&ntilde;o que les ten&iacute;a al darles mi nombre y d&oacute;nde encontrarme cuando requirieran algo &mdash;se&ntilde;al&eacute;, embargado de tristeza al recordar a aquel amigo, y la impunidad con la que lo hab&iacute;an asesinado los militares de su patria.<\/p>\n<p>Nos quedamos en silencio. Tu mirada fue hacia el techo y rodaron algunas l&aacute;grimas por tu rostro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;? &mdash;gritaste antes de soltar el llanto franco.<\/p>\n<p>Acudi&oacute; a mi memoria el recuerdo de la vez en que les inform&eacute; lo que me comunic&oacute; en una carta su esposa: Juli&aacute;n hab&iacute;a sido secuestrado, torturado y asesinado. Ella, embarazada, hab&iacute;a cruzado la frontera y desde donde ya estaba segura, me envi&oacute; una carta. Despu&eacute;s arreglamos su estancia legal, la nacionalidad para su hijo, ustedes y yo le buscamos trabajo. No pude evitar las l&aacute;grimas, retir&eacute; el cenicero y me acomod&eacute; para abrazarte mientras se te pasaba el lamento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias! &mdash;me dijiste con una gran sonrisa y los ojos irritados por el llanto. Me besaste las manos y volviste a decirme gracias antes de que te levantaras para ir al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>La rapidez de tu caminar al retirarte, lo albo de tu piel y la manera en que parec&iacute;a flotar tu cabellera me extasiaron. Llev&eacute; a la cocina las tazas y el cenicero. Regres&eacute; con dos vasos de agua y puse uno en cada bur&oacute;. Antes de colocar el &uacute;ltimo, ya estabas de regreso. Levantaste la cobija y me pediste que me acostara. Lo hice y despu&eacute;s t&uacute; te extendiste sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora t&aacute;pame &mdash;ordenaste despu&eacute;s de haberlo intentado infructuosamente.<\/p>\n<p>Cuando cumpl&iacute; tu petici&oacute;n me miraste a los ojos antes de besarme el pecho y volviste a decir &ldquo;Gracias&rdquo;, dej&aacute;ndome una duda: &iquest;Gracias por qu&eacute;?, as&iacute; que te lo pregunt&eacute; mientras que met&iacute;a mis manos entre el cabello negro que formaba una cortina a los lados de tu rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Por-to-do. Por lo que nos has ayudado a Rub&eacute;n y a m&iacute;: libros, dinero, cobijo y dem&aacute;s cosas materiales cada vez que lo hemos necesitado; por tu amistad desinteresada; por las horas que nos has dedicado para que entendamos los textos dif&iacute;ciles, m&aacute;s los t&eacute;cnicos en la maestr&iacute;a que lleva Rub&eacute;n; por tu pl&aacute;tica tan instructiva, y yo por esta noche &mdash;aclaraste, y me besaste con tal destreza que mi pene creci&oacute; de golpe.<\/p>\n<p>Abriste las piernas, resbalaste un poco el cuerpo y, debido a la gran humedad de tu vagina, quedaste con todo el miembro adentro. Sin dejar de acariciar mi lengua con la tuya, te moviste de un lado a otro. Te erguiste sent&aacute;ndote en mi pene, apagaste la luz y cabalgaste expresando tu lujuria con palabras tiernas hacia m&iacute; y soeces hacia cada parte de mi cuerpo. Diste un grito agudo y ca&iacute;ste sobre mi pecho jadeando y empapada de sudor. Cuando tu respiraci&oacute;n se normaliz&oacute; distribuiste muchos besos sobre mi cara. Volviste a sentarte sobre m&iacute;, que segu&iacute;a con el pene erecto, prendiste la l&aacute;mpara y cuando me miraste, a&uacute;n encandilada por la brillantez no pude evitar preguntarte la raz&oacute;n por la que hab&iacute;as apagado la l&aacute;mpara si la volver&iacute;as a prender.<\/p>\n<p>&mdash;Me dio verg&uuml;enza que me miraras as&iacute;, lujuriosa. Sent&iacute; tu pene en lo profundo y supe que no me podr&iacute;a contener en lo que te dijera. Quiero decirte algo m&aacute;s, pero despu&eacute;s de saber que yo tambi&eacute;n puedo hacerte sentir bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que me haces sentir bien! &mdash;precis&eacute; pasando mi mano por tu pecho haciendo que escurriera el sudor.<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo, ni en la sala, ni en la cama, eyaculaste. Me da la impresi&oacute;n que todo lo has hecho por compromiso, o quiz&aacute; por cari&ntilde;o, pero quiero sentir tu lujuria, quiero sentirme mujer, sentirme mujer deseada y, trat&aacute;ndose de ti, usada&#8230;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; confuso, &iquest;tendr&iacute;as problemas con Rub&eacute;n? De ser as&iacute;, &iquest;esto ser&iacute;a una venganza? En realidad no pensaba eyacular dentro de ti, aunque tres a&ntilde;os atr&aacute;s me dijeron que los anticonceptivos les fallaron y por eso te hab&iacute;as embarazado, no estaba seguro qu&eacute; m&eacute;todo llevaban, si es que ahora llevaban. &iquest;Y si es venganza y quieres que sea completa? En esos pensamientos estaba y aunque mi mano continuaba tratando de enjugarte el pecho, el pene se me puso fl&aacute;cido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;No te gusto como mujer? preguntaste al sentir fuera mi verga.<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy linda. No me he venido porque antes quiero dejarte exhausta. &iquest;No temes un embarazo?, pregunt&eacute; a bocajarro.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que otra vez fallen las p&iacute;ldoras, pero, por si las dudas, tambi&eacute;n uso un DIU &mdash;aclaraste antes de bajar tu rostro hacia mi vientre.<\/p>\n<p>Sent&iacute; tu boca en mi glande, despu&eacute;s siguieron el tronco y el escroto&#8230; En tus manos volvi&oacute; a endurec&eacute;rseme el miembro y te acost&eacute; boca arriba. Puse tus piernas sobre mis hombros y te penetr&eacute;. Me mov&iacute; con rapidez. Cerraste los ojos, apretaste la boca, despu&eacute;s la abriste para gritar &ldquo;as&iacute;, as&iacute;, sigue&rdquo;, varias veces hasta que diste un grito agudo y abriste las piernas para bajarlas. Aprovech&eacute; que las corvas de tus rodillas quedaron entre mis brazos para acomodarme y lamer tu sexo sin parar haciendo que tuvieras un par de orgasmos m&aacute;s y te penetr&eacute; otra vez para llegar juntos a la extenuaci&oacute;n. Te bes&eacute; la frente antes de rodar a tu lado. Tu mano acarici&oacute; mi cara y no dejabas de sollozar y decir &ldquo;gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Eres mejor que como te hab&iacute;a so&ntilde;ado &mdash;expresaste cuando ya estaba yo medio dormido y t&uacute; respirabas normalmente.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; hab&iacute;as esperado, pero debes saber que tu belleza y tus caricias vuelven macho a cualquier hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Te creo, aunque s&oacute;lo he tenido posibilidad de ver esa respuesta de los dos &uacute;nicos hombres a los que amo &mdash;afirmaste tomando mi mano y callaste de golpe cuando te escuchaste decirlo. Al cabo de unos segundos continuaste:&mdash; S&iacute;, es verdad, a los dos los amo &mdash;dijiste mirando hacia el techo, como hablando para ti misma y volviste a quedar en silencio.<\/p>\n<p>Al poco rato te hincaste para acariciar mi pecho y mi rostro, y comenzaste a decirme unos versos.<\/p>\n<p>Al estarlos oyendo, de tu mirada se desbord&oacute; el azul que nos visti&oacute; y colore&oacute; la noche. Tu voz, tus palabras y las caricias que recib&iacute;a en todo el cuerpo, hicieron que me enamorara. Simult&aacute;neo al concluir el &uacute;ltimo verso subiste tu cuerpo al m&iacute;o y me besaste.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n son los versos?, est&aacute;n bellos &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;M&iacute;os y los hice pensando en ti, &iquest;acaso s&oacute;lo t&uacute; puedes decir cosas sentidas?<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, espero que tambi&eacute;n los pongas por escrito.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;n por escrito en una breve carta que te tra&iacute;a, pero se moj&oacute; &mdash;te levantaste para ir al ba&ntilde;o y al regresar tra&iacute;as una hoja cubierta en papel desechable&mdash; Qued&oacute; borroneada en azul y&#8230; ahora son dos &mdash;dijiste al quitarle el papel que la cubr&iacute;a, en el cual qued&oacute; una r&eacute;plica h&uacute;meda.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; la quiero, para que me recuerde esta tarde de lluvia y el azul con el que me inund&oacute; tu mirada &mdash;dije tom&aacute;ndola y extend&iacute; mis brazos para darte cobijo entre ellos.<\/p>\n<p>Nuestros labios volvieron a encontrarse. Despu&eacute;s te cambiaste de posici&oacute;n para llenar tu boca con mi falo y ofrecerme el flujo de tu vagina. Al poco rato quedamos dormidos.<\/p>\n<p>Los p&aacute;jaros y el tr&aacute;nsito matutino nos despertaron. Me besaste y pediste que te cubriera. Lo hice despu&eacute;s de besar todo tu cuerpo y morderte suavemente las nalgas. As&iacute;, boca abajo, abr&iacute; tus piernas, met&iacute; mis manos bajo tu cuerpo, con una me posesion&eacute; de tus tetas y con la otra acarici&eacute; tu cl&iacute;toris. Me mov&iacute; sin detenerme escuchando tu voz dici&eacute;ndome &ldquo;as&iacute;, c&oacute;geme as&iacute;, m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; lindo me haces venir! &mdash;fue lo &uacute;ltimo que gritaste. Te correspond&iacute; con un alarido cuando me desbord&eacute; en tu interior y, en la calma inmediata, de tus labios sali&oacute; un dulce &ldquo;te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>Dormimos un poco m&aacute;s, con las caras enfrentadas y compartiendo nuestros alientos. Al despertar, nos ba&ntilde;amos. En la ducha volv&iacute; a penetrarte y sonre&iacute;as al decirme que te agradaba ver que tu cuerpo me provocara deseo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de secarnos mutuamente, comenc&eacute; a tender la cama en tanto que t&uacute;, tambi&eacute;n desnuda, planchabas tu ropa. Desayunamos y platicamos m&aacute;s antes de vestirnos. Ya era mediod&iacute;a cuando salimos rumbo a tu casa. A&uacute;n ten&iacute;as que estudiar.<\/p>\n<p>**************<\/p>\n<p>NOTA: Me inici&eacute; escribiendo relatos er&oacute;ticos hace varios a&ntilde;os, cuando estudiaba en la Universidad y cay&oacute; en mis manos un juego de fotocopias de un libro con relatos de este tipo. Estaba separado por cap&iacute;tulos, al parecer dedicados a las diferentes mujeres con quienes convivi&oacute; el autor (no tuve fotocopias de la portada o p&aacute;gina legal donde pudiese conocer m&aacute;s datos). En tributo a este recuerdo, he publicado dos de esos relatos (&ldquo;Serendipia&rdquo; e &ldquo;&iquest;Infidelidad?&rdquo;). El relato que publico hoy, ocupa el &uacute;ltimo lugar del citado libro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Tu esposo hab&iacute;a ido a visitar a sus padres y se hab&iacute;a llevado consigo a tu hijo. Te hab&iacute;as quedado en el pa&iacute;s pues a&uacute;n te faltaba presentar un examen para concluir el ciclo escolar y los alcanzar&iacute;as una semana despu&eacute;s. 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