{"id":41473,"date":"2023-04-03T22:00:00","date_gmt":"2023-04-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-03T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-03T22:00:00","slug":"historias-de-sexo-en-lugares-poco-convencionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/historias-de-sexo-en-lugares-poco-convencionales\/","title":{"rendered":"Historias de sexo en lugares poco convencionales"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41473\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con Jorge nos conocimos en la universidad. Ya habl&eacute; de &eacute;l y de nuestro v&iacute;nculo en mi relato &ldquo;Noche de amor y sexo en la terraza&rdquo;.&nbsp; Quiero agregar que tuvimos un v&iacute;nculo intenso, que no dur&oacute; demasiado tiempo, pero en &eacute;l hicimos cosas que jam&aacute;s pens&eacute; que me animar&iacute;a a hacer y que, hoy por hoy, tampoco me atrever&iacute;a a repetir. Fue mi primer novio real. Me abri&oacute; las puertas de su casa, de su familia. Fue la &uacute;nica vez que pens&eacute; que algo pod&iacute;a durar para siempre. Igualmente, lo poco que dur&oacute;, lo disfrut&eacute; al m&aacute;ximo y hoy ocupa un lugar importante de mi coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Nuestra primera vez, no fue para nada rom&aacute;ntica. O quiz&aacute;s s&iacute;, pero no de un modo convencional. Fue sobre el pasto, debajo de un puente. Hab&iacute;amos ido a la casa de su abuela a conocer a su nueva prima. Estuvimos ah&iacute; un rato, pero mi falta de experiencia con familias de mis parejas hizo del encuentro algo inc&oacute;modo, por lo que decidimos salir a caminar. Est&aacute;bamos a tres cuadras de un rio, por lo que la traves&iacute;a era algo interesante.<\/p>\n<p>Luego de caminar un rato, nos decidimos a sentarnos junto al cauce a contemplar la nada. Me cuesta mucho recordar c&oacute;mo es que de estar sentados uno al lado del otro, pas&eacute; a sentarme sobre &eacute;l, con su pija adentro m&iacute;o. Pero tratar&eacute; de hacer memoria.<\/p>\n<p>Llev&aacute;bamos muy pocos meses de relaci&oacute;n y est&aacute;bamos en esa &eacute;poca en la que todo nos parec&iacute;a lindo y nos excitaba. Antes de esa tarde, no hab&iacute;amos tenido sexo, pero varias veces hab&iacute;amos mantenido encuentros calientes en lugares poco convencionales. Nos ve&iacute;amos todos los d&iacute;as, pero nos costaba dar el paso definitivo. Igualmente, nos divert&iacute;amos un mont&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde la universidad hasta mi departamento, trayecto que no deber&iacute;a durar m&aacute;s de quince minutos a pie, sol&iacute;amos hacerlo en m&aacute;s de una hora. &Eacute;ramos de esas parejas que cada treinta metros paran a besarse, a tocarse un poquito. Y eso de tocarse fue lo que m&aacute;s nos encend&iacute;a. No dejamos lugar de ciudad universitaria en el que hayamos estado a punto de pasar los l&iacute;mites. Hab&iacute;a un lugar especial para nosotros muy cerca de la facultad de kinesiolog&iacute;a. Hab&iacute;a un &aacute;rbol grande, medio oculto, pero muy cercano al paso de los peatones. En &eacute;l me toc&oacute; por primera vez por debajo de la ropa. No fue planeado. Nos adentramos en ese sendero medio oculto y comenzamos a besarnos cada vez con mas intensidad. Primero sus manos optaron por manosearme por arriba de la ropa. Tetas, concha, mientras yo jugaba con el bulto que crec&iacute;a cada vez m&aacute;s en su pantal&oacute;n. Siempre me gust&oacute; usar remeras ajustadas, con escotes importantes. Entre tanto franeleo, una de mis tetas se escap&oacute;. Nos miramos fijamente por un instante, como evaluando la actitud del otro, hasta que sonre&iacute;. Jorge sac&oacute; mi otra teta de su escondite y comenz&oacute; a chuparlas, mientras friccionaba su mano libre fuertemente en mi concha, por encima del pantal&oacute;n. Yo fui por m&aacute;s, y met&iacute; mi mano en el suyo, para encontrarme por primera vez con su pija. Ese primer contacto hice que me enamore de ella. Jam&aacute;s desee tanto que me cogieran como esa primera vez, pero no pas&oacute;. Me agach&eacute;, la saqu&eacute; de su escondite y me la com&iacute;. Quiz&aacute;s fue la tensi&oacute;n del momento y el miedo a ser descubiertos, pero lo hice acabar en menos de cinco minutos. Volvimos a besarnos apasionadamente, nos acomodamos la ropa, y seguimos nuestro camino.<\/p>\n<p>En el mismo lugar hubo varios encuentros similares, cada vez m&aacute;s intensos, pero sin llegar a una penetraci&oacute;n, que era lo que m&aacute;s deseaba en la vida en ese momento.<\/p>\n<p>Otro lugar que fue muy importante en aquella &eacute;poca, fue en el parque Sarmiento. Por la calle Lugones, al lado de la pista de patinaje, existe un lugar al que nosotros llam&aacute;bamos &ldquo;la ciudad perdida&rdquo;. Es un conjunto de estructuras y pasillos construidos con enormes y antiguas piedras. Si no me equivoco, son las ruinas del antiguo zool&oacute;gico de C&oacute;rdoba. Por ah&iacute; nos gustaba vagar, imaginar hechos sucedidos ah&iacute; en el pasado. El lugar, en pleno centro de C&oacute;rdoba, pero bastante oculto para los transe&uacute;ntes, al parecer, sol&iacute;a ser muy visitado por j&oacute;venes. Las pruebas de ello era la cantidad de botellas de cerveza, cajas de vino, cigarrillos y preservativos (condones) que estaban por ah&iacute; dispersos. Eso nos daba gracia y, por otro lado, nos excitaba. A pesar de esos encuentros calientes, nunca hab&iacute;amos hablado acerca de concretar el asunto. Y la verdad no recuerdo el porqu&eacute;, ya que habl&aacute;bamos de absolutamente todo. Bueno, de todo todo, parece que no. Pero creo que el hecho de haber dejado que todo fluyera, fue un extra para aquella ansiada primera vez,<\/p>\n<p>En la ciudad perdida, Jorge me chup&oacute; por primera vez la concha. &Iacute;bamos y ven&iacute;amos, por los pasillos, nos re&iacute;amos, nos bes&aacute;bamos. &Eacute;l me tocaba cada vez con m&aacute;s fuerza, con m&aacute;s ganas, con m&aacute;s deseo. Yo no me quedaba atr&aacute;s, pero me gustaba jugar a histeriquearlo un poquito, lo que a &eacute;l le encantaba. Esa vez, adem&aacute;s de una remera rosa s&uacute;per ajustada con escote hasta el ombligo, llevaba una mini falda negra de jean. Me apoy&oacute; contra una de las paredes de la vieja construcci&oacute;n y meti&oacute; su mano entre mis piernas. Solo que esta vez, corri&oacute; mi tanga y empez&oacute; a jugar con los labios de mi conchita. Estaba s&uacute;per mojada, lo que lo incentiv&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Luego de un rato de eso, me levant&oacute; como a una ni&ntilde;ita y me sent&oacute; sobre la piedra. &ldquo;Tengo hambre&rdquo;, me dijo. Y sin esperar respuesta, me empez&oacute; a chupar la concha. Jam&aacute;s en la vida me besaron as&iacute; de rico. Sus labios, su lengua, sus dientes mordiendo despacito&hellip; era como si toda mi vida hubiese esperado ese momento. Varias veces le dije &ldquo;basta&rdquo;, pero no porque no quisiera que eso suceda, sino que el temor a ser descubiertos en esa situaci&oacute;n era algo extra&ntilde;o e inc&oacute;modo. Pero &eacute;l sigui&oacute;, y hoy lo agradezco. En alg&uacute;n momento olvid&eacute; todo y me dediqu&eacute; a disfrutar. Si alguien hubiese aparecido en ese momento, se hubiese encontrado con una chica recostada sobre la roca, apret&aacute;ndose las tetas, gimiendo de placer, mientras un chico le chupaba la concha mientras se masturbaba. &ldquo;Voy a acabar&rdquo;, dije en un instante, lo que hizo que el ritmo de la chupada se vuelva mucho m&aacute;s intenso. Acab&eacute;, acab&oacute; &eacute;l. De un salto baj&eacute; al piso y nos besamos con las mismas ganas que al principio.<\/p>\n<p>Escenas similares se sucedieron en el mismo lugar, como as&iacute; tambi&eacute;n detr&aacute;s del escenario que est&aacute; en medio del parque Sarmiento, o junto al lago. Hasta que por fin pude sentirlo adentro m&iacute;o.<\/p>\n<p>El sol estaba cayendo y la brisa de oto&ntilde;o era hermosa. El sonido que hacia el rio al correr bajo nuestros pies era arrullador, por lo que nos recostamos sobre la hierba a disfrutar. Est&aacute;bamos demasiado calientes. Empezamos a besarnos, a acariciarnos, quiz&aacute;s, creyendo que una de esas extra&ntilde;as sesiones de amor estaba a punto de suceder. Y as&iacute; empez&oacute;. Besos, manotazos, roces. Pero fui yo la que fue por m&aacute;s. Est&aacute;bamos recostados a la par, &eacute;l me chupaba las tetas, yo le hacia una paja. Jam&aacute;s hab&iacute;a sentido su pija tan dura, hasta el momento. Por lo que decid&iacute; no pensar y ponerme en acci&oacute;n. Lo apart&eacute; de un empuj&oacute;n, me quit&eacute; el pantal&oacute;n, la tanga y lo mont&eacute;. Sentir por primera vez la firmeza de su pija adentro m&iacute;o es un recuerdo que todav&iacute;a conservo con intensidad. Empec&eacute; a cabalgarlo despacito, con movimientos circulares y profundos. Me quit&eacute; la remera y el corpi&ntilde;o y baj&eacute; para besarlo, sin dejar de moverme. Cuando apart&eacute; mi boca de la suya, pude contemplarlo por primera vez de manera real. Estaba ah&iacute;, indefenso y hermoso, disfrutando de m&iacute;. Y no lo pude evitar. &ldquo;Te amo&rdquo;, le dije. Pasaron tres segundos que para m&iacute; fueron tres a&ntilde;os, en los que imagin&eacute; un mill&oacute;n de escenarios en los que era rechazada. Solo tres segundos le bastaron para responder: &ldquo;yo tambi&eacute;n te amo&rdquo;, me dijo.<\/p>\n<p>Las l&aacute;grimas que me inundaron los ojos, pero que no permit&iacute; salir, me incendiaron el alma y el cuerpo, convirtiendo a mis primeros movimientos del principio sobre su pija, en una danza desquiciada. Sent&iacute; de repente una gran explosi&oacute;n adentro m&iacute;o. No era mi coraz&oacute;n estallando de amor, pero fue algo similar. Una tremenda carga de semen me inund&oacute; la concha, mezcl&aacute;ndose con esos jugos que ven&iacute;a largando yo desde la primera vez que me toc&oacute; una teta. Ca&iacute; extasiada sobre su pecho, buscando su boca, para compartir el beso m&aacute;s agitado, dulce y placentero que nos dimos jam&aacute;s. Quedamos as&iacute; por largo rato, hasta que notamos que ya hab&iacute;a oscurecido bastante y una suave llovizna con acariciaba indiferente.<\/p>\n<p>Nos vestimos despacio, en silencio, sin poder dejar de contemplarnos, sonrientes. Hab&iacute;amos roto un l&iacute;mite, y eso nos liberaba muchos tab&uacute;es internos que ni siquiera nosotros sab&iacute;amos que carg&aacute;bamos. De ah&iacute; en m&aacute;s, todo fue disfrutarnos. Hasta esa bendita noche en la que todo estall&oacute; entre nosotros, sumergi&eacute;ndonos en un terrible Waterloo que nos har&iacute;a alejarnos para siempre. Pero eso es material para otro momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Con Jorge nos conocimos en la universidad. Ya habl&eacute; de &eacute;l y de nuestro v&iacute;nculo en mi relato &ldquo;Noche de amor y sexo en la terraza&rdquo;.&nbsp; Quiero agregar que tuvimos un v&iacute;nculo intenso, que no dur&oacute; demasiado tiempo, pero en &eacute;l hicimos cosas que jam&aacute;s pens&eacute; que me animar&iacute;a a hacer y que, hoy [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24574,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41473","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24574"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41473"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41473\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}