{"id":41484,"date":"2023-04-05T22:00:00","date_gmt":"2023-04-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-05T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-05T22:00:00","slug":"conversion-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/conversion-1\/","title":{"rendered":"Conversi\u00f3n (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41484\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El portazo es lo &uacute;ltimo que recuerdo de la pelea que tuve con mi esposa. Simplemente, sal&iacute; de ah&iacute; porque ya no quer&iacute;a pelear m&aacute;s. Camin&eacute; sin rumbo en una ciudad que no es tan segura para estar de noche. Sent&iacute;a rabia, sent&iacute;a injusticia. Despu&eacute;s de 8 meses sin sexo, prepar&eacute; una velada rom&aacute;ntica, pero ella no quiso participar, eso llev&oacute; a una pelea y que yo me encuentre caminando por el centro de la ciudad sin un destino fijo.<\/p>\n<p>Son las diez de la noche, veo un peque&ntilde;o bar abierto y decido pasar a tomar un trago. No s&eacute; como volver a casa sin tener que pedir disculpas, ni s&eacute; si deba pedir disculpas por algo que ni siquiera s&eacute; si es mi culpa, mi cabeza da vueltas, im&aacute;genes de divorcio y pornograf&iacute;a se revuelven en mi mente mientras tomo una cerveza. Trato de pensar en mis opciones, ir donde un amigo, buscar un lugar para quedarme, volver a casa. No s&eacute; cuanto he tomado cuando me pasan la cuenta porque van a cerrar. Y vuelvo a la calle, a caminar, esta vez a la 1 de la ma&ntilde;ana, por algunos de los barrios m&aacute;s peligrosos en lo que he estado. Todo me da vuelta cuando dos tipos aparecen y mi embriaguez desaparece de golpe ante la realidad, voy a morir.<\/p>\n<p>Los matones parecen sacados de una pel&iacute;cula barata, ambos con gorros, jeans y uno de ellos lleva algo en la mano, probablemente una navaja. 20 metros, 15, cada metro se me hace una eternidad y mi cabeza queda en blanco, entro en p&aacute;nico y me paralizo.<\/p>\n<p>Siento una mano en mi espalda y luego una mujer se para frente a m&iacute; y me besa. Se gira y les grita algo a las dos personas que todav&iacute;a se acercan, solo logro distinguir algunas palabras, sobre que soy su cliente. Algo les muestra y los tipos se detienen, levantan las manos y se van.<\/p>\n<p>Como despertando de un sue&ntilde;o veo a mi salvadora en ropas que gritan trabajadora sexual. Un top plateado que deja ver su ombligo con una peque&ntilde;a chaqueta brillante, su pelo rubio es obviamente una peluca, debajo una minifalda negra, pantis y tacos altos. En su cartera de mano, est&aacute; guardando algo que alcanzo a distinguir como una pistola.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Bueno &#8211; Me dice &#8211; eres mi cliente o no?<\/p>\n<p>&mdash; Yo&hellip; &mdash; Me detengo nuevamente congelado. Mi rabia, el miedo, la sensaci&oacute;n de que estuve a punto de morir, el alcohol, todo se mezcla y solo asiento con mi cabeza.<\/p>\n<p>Me da un precio y caminamos de la mano a un edificio cercano. Subimos las escaleras, cruzamos un pasillo y entramos en una habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella no espera que cierre la puerta cuando comienza a besarme en la boca y me presiona contra la pared. Empiezo a abrazarla y tratar de responder sus, pero la situaci&oacute;n golpea en mi cabeza y en mi sexo de una manera que no hab&iacute;a sentido en mucho tiempo. Ella, casi sin soltar mi boca de sus besos, me desviste, sacando mi remera desesperada y soltando mi cintur&oacute;n dejando caer mis pantalones. Luego pone una de sus manos bajo mi b&oacute;xer y mi verga est&aacute; dura como no ha estado en meses. Sin palabras, sin demoras, sin aviso, se arrodilla frente a m&iacute; y pone mi sexo en su boca. Que situaci&oacute;n m&aacute;s excitante, apoyado en la puerta del departamento, con mi b&oacute;xer en las rodillas y viendo como mi sexo entra y sale de la boca de esta incre&iacute;ble mujer. Es m&aacute;s de lo que puedo aguantar y solo alcanzo a avisar en un susurro que voy a terminar, pero ella se pega a&uacute;n m&aacute;s, chupando con ganas y recibiendo toda mi descarga sin perder una gota. Yo jam&aacute;s hab&iacute;a terminado en la boca de nadie y mi orgasmo reprimido se extendi&oacute; por un largo minuto. Yo sent&iacute;a como mi descarga continuaba, sent&iacute;a cada espasmo con la mezcla de lengua y garganta de esta maravilla de mujer. Y con cada descarga, sent&iacute;a como los problemas, el miedo, la incertidumbre se iban disolviendo. Mis rodillas van perdiendo su apoyo y ella sigue chupando y manteniendo mi orgasmo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando empiezo a sentir mi miembro fl&aacute;cido en su boca, la situaci&oacute;n sube a mi cabeza y comienzo a re&iacute;r. Son los nervios, yo s&eacute; que son los nervios, pero no puedo dejar de re&iacute;r. Ella termina de desvestirme, zapatos, pantal&oacute;n y b&oacute;xer y me lleva hasta un sill&oacute;n, yo todav&iacute;a riendo. 45 a&ntilde;os y jam&aacute;s hab&iacute;a pagado por sexo. Nunca hab&iacute;a salido con una extra&ntilde;a, menos sexo en la primera cita. Y aqu&iacute; estaba, desnudo en una habitaci&oacute;n extra&ntilde;a, sin siquiera saber el nombre de mi salvadora.<\/p>\n<p>Ella desaparece un momento y vuelve con una cerveza que me entrega.<\/p>\n<p>No quiero arruinar tu momento de buen humor, pero primero deber&iacute;as pagarme.<\/p>\n<p>Tienes raz&oacute;n, disc&uacute;lpame, es mi primera vez haciendo esto.<\/p>\n<p>Saco dinero de mi billetera y se lo entrego. Ella lo lleva a otra habitaci&oacute;n para guardarlo. Uso ese momento para tratar de calmarme. As&iacute; que cuando vuelve, ya no estoy riendo. La veo caminar y sentarse a mi lado.<\/p>\n<p>Bueno, parece que es tu primera vez haciendo esto.<\/p>\n<p>S&iacute;, si lo es. Y gracias por ayudarme all&aacute; abajo, pens&eacute; que me iban a asaltar o algo peor.<\/p>\n<p>Soy Athena, te vi caminando y supe que no perteneces a este barrio, nadie anda por ac&aacute; sin ser suicida. &iquest;Eres suicida?<\/p>\n<p>No, la verdad es que no. No quiero morir, solo que tuve una pelea con mi esposa y no estoy pensando muy claramente.<\/p>\n<p>Pobrecito, pero yo voy a poder consolarte.<\/p>\n<p>Oh no, no, yo ya debo irme.<\/p>\n<p>Pero pagaste por estar conmigo toda la noche. Velo as&iacute; &iquest;Tienes donde ir?<\/p>\n<p>No, no, la verdad es que no.<\/p>\n<p>Entonces. Mira, ti&eacute;ndete en el sof&aacute; boca abajo y yo te voy a dar un masaje en la espalda.<\/p>\n<p>Dudando y un poco curioso, le obedezco. Me tiendo en el sof&aacute;, de pronto sinti&eacute;ndome vulnerable. En el momento en que empiezo a estar c&oacute;modo, siento sus manos sobre mis hombros. Sus manos son m&aacute;gicas. No puedo creer lo tenso que estoy hasta que ella descubre cada nervio en mi espalda. Los primeros minutos son de revelaci&oacute;n, de liberar tensi&oacute;n, de descansar. Pero pronto el masaje empieza a explorar otras sensaciones. Sus manos se mueven suaves sobre mi espalda y mis nalgas, se acercan peligrosamente a mis partes mientras acaricia mis muslos. Y gimo cuando derrama aceite tibio en mi espalda, esparci&eacute;ndolo con dulzura sobre lugares que no sab&iacute;a se sent&iacute;an tan bien. Sus manos vuelven a mis nalgas, y pronto a la parte interior de mis muslos. Con un poco de presi&oacute;n me pide separar mis piernas, lo que hago. M&aacute;s aceite y su mano se desliza por el interior de mis piernas hasta llegar a mis test&iacute;culos. Los acaricia y moja con aceite, la sensaci&oacute;n es deliciosa, surreal, er&oacute;tica. Siento sus dedos volver a deslizarse por mis nalgas hasta sentir una presi&oacute;n en &hellip; Mi ano!<\/p>\n<p>-No, no, eso no. &mdash; Me giro con rapidez y ella solo sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>&#8211; Quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a me lo pidas, pero por ahora, veo que tenemos algo importante de lo que preocuparnos.<\/p>\n<p>Diciendo esto, con sus manos aceitosas, toma mi verga y la empieza a masajear, subiendo y bajando con sus manos expertas. Vuelvo a relajarme, y cierro los ojos. No dejo de maravillarme lo r&aacute;pido que me recuper&eacute; desde la espectacular mamada que me dieron hace unos minutos. A mis 45 a&ntilde;os, volver a tener una erecci&oacute;n tan r&aacute;pido es toda una sorpresa. Sin soltarla, sin dejar de masajear, de masturbarme deliciosamente, ella se levanta, y d&aacute;ndome la espalda se sube sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>La imagen es de lo m&aacute;s caliente que he vivido. Ah&iacute; estaba yo, desnudo, sobre el sill&oacute;n, ella completamente vestida sobre m&iacute;. La textura de sus medias contra mis piernas, sus nalgas asomando brevemente desde su minifalda. La veo mover brevemente el hilo de su tanga y bajar sus caderas hasta posicionarse sobre mi verga. El sexo anal no es nuevo para mi, es algo que mi esposa me daba en ocasiones especiales, cumplea&ntilde;os o san Valent&iacute;n. Era algo que yo no pod&iacute;a pedir. Y ahora, aqu&iacute; estaba con esta maravilla de mujer, sintiendo como mis 17 cm de verga iban entrando lentamente en su cuerpo hasta sentir sus nalgas sobre mis caderas y presionar m&aacute;s hasta sentirla completamente enterrada por mi sexo. Se qued&oacute; quieta unos segundos, y luego comenz&oacute; a moverse, despacio, delicioso, subiendo y bajando, yo viendo como mi verga entraba y sal&iacute;a desde su ano. Puse mis manos en sus nalgas y me dej&eacute; llevar.<\/p>\n<p>Sus movimientos r&iacute;tmicos fueron acelerando y pronto sus nalgas golpeando mis caderas sonaban como un aplauso. Athena comenz&oacute; a gemir, algo que mi esposa jam&aacute;s hizo cuando lo hac&iacute;amos as&iacute;. Los movimientos de cadera fueron demasiado para m&iacute; y por segunda vez en la noche, volv&iacute; a tener un orgasmo y fingido o no, pude sentir como el cuerpo de Athena se tensaba y ten&iacute;a su propio orgasmo.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a que alguien pudiera tener un orgasmo haci&eacute;ndolo por ah&iacute;, pero Athena qued&oacute; congelada, sus gemidos llenando la habitaci&oacute;n y su cuerpo tenso sobre el m&iacute;o le daba un toque especial a toda la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute; con rapidez y corri&oacute; al ba&ntilde;o. Yo tom&eacute; unas servilletas que estaban en la mesa y me limpi&eacute;. Busqu&eacute; mi ropa y comenc&eacute; a vestirme cuando veo que asoma su cabeza desde el ba&ntilde;o y me grita que no me vista. Bueno, pens&eacute;. La noche no ha terminado al parecer.<\/p>\n<p>Athena abri&oacute; la puerta del ba&ntilde;o, pero no sali&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Amor, tengo una sorpresa para ti, pero puedes sentarte en el sof&aacute; peque&ntilde;o, por favor?<\/p>\n<p>Ok, ya estoy sentado.<\/p>\n<p>Athena se demor&oacute; unos minutos. Al volver, ven&iacute;a vestida con una hermosa falda roja. En la parte superior, un cors&eacute; rojo con encajes negros y sobre los hombros una blusa transparente rosa. La falda, ajustada, con un corte en el costado, dejando entrever una pierna larga calzada con unas botas de taco algo rojas. En sus manos guantes largos de terciopelo negro que le llegan a los codos.<\/p>\n<p>Athena comienza a modelar su ropa, caminando de un lado al otro de la sala.<\/p>\n<p>&iquest;Te gusta lo que vez?<\/p>\n<p>&iexcl;Guau! Te ves hermosa.<\/p>\n<p>Entonces esto te va a gustar a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Diciendo eso, pone m&uacute;sica, baja la luz y comienza a bailar. Nunca he ido a un local nocturno. Jam&aacute;s en mi vida hab&iacute;a visto a una stripper en vivo.<\/p>\n<p>Athena se mov&iacute;a como si tuviera a&ntilde;os bailando. Sus caderas al ritmo, sensual, er&oacute;tico. Se acerca a m&iacute;, yo sigo desnudo en el sill&oacute;n, con mi boca abierta y sintiendo algo que no sent&iacute;a desde los 20 a&ntilde;os&hellip; una tercera erecci&oacute;n en una sola noche.<\/p>\n<p>Athena se acerca sensual, su pelo se mueve sexy y sus caderas se acercan peligrosamente a m&iacute;. Con movimientos sensuales se sienta sobre m&iacute;, moviendo sus nalgas sobre mis piernas, mi est&oacute;mago, mi sexo. Luego vuelve a pararse y esta vez, pone una canci&oacute;n lenta. Empieza a moverse con sensualidad y delicadeza. Sin detener su baile, comienza a sacarse los guantes. La blusa, las botas, la falda.<\/p>\n<p>Solo con el cors&eacute; y su ropa interior, acerca a m&iacute; y entonces me doy cuenta.<\/p>\n<p>Frente a m&iacute;, oculto bajo los encajes de la tanga, su miembro.<\/p>\n<p>Qued&eacute; en shock, no supe qu&eacute; hacer. Athena me ve&iacute;a esperando mi reacci&oacute;n. Muchas cosas pasaron por mi cabeza. Por primera vez en mi vida ten&iacute;a sexo con una extra&ntilde;a, con alguien a quien hab&iacute;a pagado, por primera vez hab&iacute;a terminado en la boca de alguien, por primera vez hab&iacute;a hecho terminar a alguien con sexo anal y ahora, ahora me daba cuenta de que ella siempre hab&iacute;a sido un travesti.<\/p>\n<p>Athena, yo, no s&eacute; que decir<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que te sorprender&iacute;as. Si te quieres ir lo comprendo. Pero lo estamos pasando tan bien. Y podemos seguir pas&aacute;ndolo bien.<\/p>\n<p>Yo estoy paralizado. Por un lado, quiero correr a vestirme e irme. Por otro, nunca hab&iacute;a conocido a una mujer tan sensual como Athena. Lo erecto de mi pene en ese momento era la prueba de que segu&iacute;a interesado y par&aacute;ndome del sill&oacute;n, me acerco a Athena y la beso.<\/p>\n<p>Esta vez soy yo quien toma la iniciativa. Mi cara pegada a su cara, su lengua entrando en mi boca y la m&iacute;a entrando en la de ella. Con mis manos tomo sus caderas y la atraigo hacia m&iacute;, hasta que mi miembro erecto encuentra a su miembro bajo su tanga. Con mis manos temblorosas e inexpertas, suelto los lazos de su cors&eacute; hasta que este cae. Siento sus pechos sobre mi pecho. No s&eacute; qu&eacute; doctor los oper&oacute; para dejarlos tan hermosos, pero se merece una felicitaci&oacute;n. No puedo evitarlo, mi boca se desliza por su cuello hasta sus pechos y los disfruto lami&eacute;ndolos y chup&aacute;ndolos. Athena gime con cada caricia que le doy. Mis manos se deslizan hasta sus nalgas y mientras la beso, chupo sus pechos, con mis manos bajo su tanga hasta dejarla desnuda. Abrazados y bes&aacute;ndonos, bajamos hasta la alfombra. Ella queda acostada de espaldas y yo encima, nuestros miembros jugando entre ellos, yo chupando sus pechos. Hasta que ella levanta sus piernas y me invita. As&iacute; quedamos, con sus piernas en mis hombros, con su culo disponible, sus ojos cerrados y jadeando. Lentamente, disfrutando el momento, empiezo a entrar en su culo. No s&eacute; como no termin&eacute; ah&iacute; mismo, en la primera embestida. Todo me parec&iacute;a tan er&oacute;tico, caliente, el aroma de los perfumes, la hora, la m&uacute;sica, la ropa tirada alrededor, mi verga entrando en su culo. Para cuando termin&eacute; de meterlo todo, Athena me miraba a los ojos, con una sonrisa amorosa. Entonces comenc&eacute; a entrar y salir. Su culo apretaba contra mi verga y sus gemidos con cada embestida me calentaban m&aacute;s y m&aacute;s. Puse una de mis manos sobre sus pechos, apretando su pez&oacute;n y sintiendo a&uacute;n m&aacute;s fuerte sus gemidos. Su mano apretaba su otro pez&oacute;n y la otra, la baj&oacute; hasta su propia verga y la comenz&oacute; a masturbar. Su verga era m&aacute;s grande que la m&iacute;a, mas o menos el mismo grosor, pero al menos 3 cm m&aacute;s de larga. Yo jam&aacute;s hab&iacute;a tocado un pene distinto del m&iacute;o. Pero estar encima de de ella, con mi verga en su culo, algo se apoder&oacute; de mi, la calentura, el momento sensual, los gemidos. Baj&eacute; mi mano y tome la suya mientras se masturbaba. Tratando de no perder el ritmo de mis embestidas en su culo, comenc&eacute; a masturbarlo, tocando suavemente su verga, pero ella sac&oacute; su mano y la puso sobre la m&iacute;a, como ense&ntilde;&aacute;ndome que le gustaba. Y la pude sentir en todo su esplendor. Con mi mano no alcanzaba a cubrirla entera, as&iacute; que baj&eacute; mi otra mano para ayudarme. Aument&eacute; el ritmo de mis embestidas, los gemidos de Athena se intensificaron, pidiendo m&aacute;s fuerte y yo con desesperaci&oacute;n comenc&eacute; a mover mis caderas con m&aacute;s fuerza y m&aacute;s rapidez. Mis manos desliz&aacute;ndose arriba y abajo por su enorme verga y sintiendo la humedad de la transpiraci&oacute;n y nuestros fluidos. Con un peque&ntilde;o grito pidi&eacute;ndome que no pare, Athena tuvo su orgasmo, una gran cantidad de semen brotaba desde su miembro, esparci&eacute;ndose por su pecho y su vientre. Yo mismo sent&iacute; mi orgasmo crecer en mi interior y concentr&aacute;ndome, por segunda vez en la noche, termin&eacute; dentro del culo de Athena.<\/p>\n<p>Hora de volver a la realidad. Ped&iacute; un Uber y volv&iacute; a mi casa, no sin antes prometerle a Athena que la volver&iacute;a a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El portazo es lo &uacute;ltimo que recuerdo de la pelea que tuve con mi esposa. Simplemente, sal&iacute; de ah&iacute; porque ya no quer&iacute;a pelear m&aacute;s. Camin&eacute; sin rumbo en una ciudad que no es tan segura para estar de noche. Sent&iacute;a rabia, sent&iacute;a injusticia. Despu&eacute;s de 8 meses sin sexo, prepar&eacute; una velada rom&aacute;ntica, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21202,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41484","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21202"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41484"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41484\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}