{"id":41490,"date":"2023-04-05T22:00:00","date_gmt":"2023-04-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-05T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-05T22:00:00","slug":"adultera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adultera\/","title":{"rendered":"Ad\u00faltera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41490\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un ruido activa mis alarmas. Quiz&aacute;s es mi imaginaci&oacute;n, quiz&aacute;s alg&uacute;n animal buscando su sustento nocturno, aunque lo m&aacute;s probable es que sean los nervios, fruto de mi insensato proceder. Intento vislumbrar alg&uacute;n movimiento sospechoso a trav&eacute;s de la negrura de la noche. No se distingue nada. La oscuridad es total y la condensaci&oacute;n del cristal del coche tampoco ayuda demasiado. Los bramidos del joven instalado en mi retaguardia arrinconan mis miedos, por lo que me centro en el placer de la verga que me embiste con fiereza una y otra vez.<\/p>\n<p>Tengo unas profundas ganas de orinar conforme el goce se va intensificando. Una contundente y sonora palmada en mi nalga derecha estimula el morbo. El muchacho se deshace en elogios hacia mi persona mientras brama y gime. Parece que est&eacute; pose&iacute;do por sat&aacute;n, pues sus caderas se mueven con cadencia vertiginosa en un intento de que la polla se me clave hasta el tu&eacute;tano.<\/p>\n<p>Empiezo a culear en busca del cl&iacute;max al tiempo que mi empotrador sigue percutiendo en las profundidades de mi &uacute;tero. Mi dedo coraz&oacute;n se une a la fiesta friccionando el peque&ntilde;o n&oacute;dulo y en pocos segundos una corriente el&eacute;ctrica emerge de mi columna vertebral, ramific&aacute;ndose por las terminaciones nerviosas. Mis pezones se enderezan, mi respiraci&oacute;n se acelera, mis pulsaciones tambi&eacute;n y una r&aacute;faga de placer invade mi sexo traduci&eacute;ndose en gritos y bramidos que escapan de mi boca, seguidos de una sucesi&oacute;n de gemidos de menor intensidad durante veinte interminables segundos. Despu&eacute;s me quedo quieta con unas terribles ganas de orinar, pero no quiero ser una aguafiestas.<\/p>\n<p>El muchacho extrae su miembro palpitante y pringoso. Se sienta mostr&aacute;ndomelo en toda su magnitud. Me posiciono a su lado, aferro la enhiesta polla y lo masturbo. Me gusta su verga, su dureza, su tama&ntilde;o y su vascularizaci&oacute;n. Aunque tambi&eacute;n me gusta su cuerpo lampi&ntilde;o y fibroso. Le acaricio el pecho y bajo mi mano hasta su abdomen, a la vez que con la otra aumento la cadencia de la paja. Me mira a los ojos. Se acerca a m&iacute;. Nuestros labios se pegan y su lengua se enrosca a la m&iacute;a como la tuerca lo hace en el tornillo. Su cuerpo se tensa levantando sus caderas en un af&aacute;n de perforar el aire. Abandono el beso y me deslizo hacia abajo. Mis labios abrazan el tronco y de inmediato la leche inunda mi boca mientras el joven se retuerce y gime de placer. Mi boca se deshace del falo antes de que me ahogue y un latigazo de semen se estampa en mi cara dejando su impronta en forma de &ldquo;Z&rdquo;, como si fuese el zorro. Otros dos trallazos se pierden en el habit&aacute;culo y tres m&aacute;s de menor intensidad se desparraman en su abdomen. Paladeo la viscosa sustancia. Su sabor es salado y un tanto acidulado, pero me lo trago igualmente.<\/p>\n<p>Izan me observa con regocijo y me doy cuenta de que a&uacute;n tengo su polla en la mano cuando &eacute;sta empieza a perder la consistencia. La suelto y busco los kleenex entre los enseres de mi bolso.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido maravilloso. Eres una mujer incre&iacute;ble, &mdash;me dice. &iquest;Lo soy? Hace unas horas estaba segura de que s&iacute; que lo era. Ahora tengo mis dudas. Le sonr&iacute;o, me disculpo y salgo del coche para orinar.<\/p>\n<p>Siempre me ha dado reparo hacerlo en plena naturaleza, ya que los bichos son capaces de colarse sin permiso all&iacute; donde no deben. Ahora, con la negrura de la noche, la sensaci&oacute;n es m&aacute;s acuciante, pero necesito orinar.<\/p>\n<p>Mientras estoy en cuclillas haciendo mis necesidades hago balance de lo que acaba de ocurrir. Nunca le hab&iacute;a puesto los cuernos a mi marido antes, aun cuando ocasiones no me hayan faltado. &iquest;Por qu&eacute; ahora, si todo en mi vida est&aacute; en orden? Quiz&aacute;s ha sido un exceso de alcohol. Quiero pensar que es eso en aras de aliviar mi conciencia, pero la realidad es que en todo momento he estado sobria y sab&iacute;a lo que hac&iacute;a, con el agravante de que tambi&eacute;n ha sido el mejor polvo en a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Las cosas pasan y ya est&aacute;. No hay por qu&eacute; darle m&aacute;s vueltas. Qu&eacute; sencillo es decirlo, pero qu&eacute; dif&iacute;cil creerlo y m&aacute;s a&uacute;n encajarlo. Los remordimientos empiezan a aguijonearme la moral al tiempo que riego los matojos del monte.<\/p>\n<p>Estoy segura de que el juicio de valor que est&aacute; haciendo el joven de este episodio no es el mismo que hago yo. Para &eacute;l, el hecho de follarse a la madre de su amigo es como un regalo ca&iacute;do del cielo, y probablemente sea lo m&aacute;s morboso que ha hecho hasta la fecha. Para m&iacute; tambi&eacute;n lo ha sido, lo admito, aunque los puntos de vista difieren bastante.<\/p>\n<p>Fue mi hijo quien provoc&oacute; &eacute;sta situaci&oacute;n. &iquest;O es que quiero culparlo a &eacute;l por mi felon&iacute;a? &iquest;Tan mezquina soy? &iquest;Autojustificarme para exonerarme? Pero es cierto que fue &eacute;l quien insisti&oacute; para que sali&eacute;ramos asegurando que tambi&eacute;n ten&iacute;a derecho a pas&aacute;rmelo bien y no tener que quedarme sola en casa mientras mi marido estaba fuera promocionando su libro. Eso es lo que pas&oacute;. Dijo que cambiar de aires y tomar unas copas con ellos me vendr&iacute;a bien. Despu&eacute;s, el rumbo de la noche vir&oacute; por sendas m&aacute;s arriesgadas. El hecho de encontrar a su antigua novia cambi&oacute; sus planes, de tal manera que para &eacute;l era una ocasi&oacute;n que no quer&iacute;a desaprovechar, por lo que le pidi&oacute; a su amigo Izan que me acompa&ntilde;ara a fin de que yo no tuviera que regresar sola a casa.<\/p>\n<p>Tomamos otra copa y ambos fuimos conscientes de la qu&iacute;mica que nos envolv&iacute;a. Yo no soy tan lanzada, y probablemente nunca me habr&iacute;a aventurado en semejante insensatez, en cambio, &eacute;l no se anduvo con remilgos. Lo ten&iacute;a claro cuando su amigo me sent&oacute; en su bandeja de plata.<\/p>\n<p>Es un muchacho de veintitr&eacute;s a&ntilde;os que har&iacute;a feliz a cualquier jovencita de su edad, pero me ha confesado que son las mujeres maduras las que le ponen. Me siento halagada por seguir despertando pasiones entre los j&oacute;venes pese a mis cuarenta y nueve a&ntilde;os, y aunque en un primer momento esa espontaneidad activa mis mecanismos de defensa, sabedora de lo que lleva en mente, mi blindaje se viene abajo cuando noto que estoy completamente empapada deseando lanzarme al abismo. Es joven, pero no un ni&ntilde;ato descerebrado. Tiene una personalidad que me atrapa y que hace que la conversaci&oacute;n fluya sola, cuando deber&iacute;a ser yo la voz cantante.<\/p>\n<p>Con todo ello, despu&eacute;s de orinar y de elucubrar reparo en que no lo he pasado bien, sino de f&aacute;bula, pese a ello, mi conciencia me aprisiona en un intento de atenazar mi esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>Me subo las bragas e intento adecentar mi vestido. Pasada la euforia siento un poco de verg&uuml;enza por lo que acabo de hacer con el que podr&iacute;a ser mi hijo. &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute;? &iquest;Debo actuar ahora como si lo que ha ocurrido fuese lo m&aacute;s normal del mundo, o monto un drama haci&eacute;ndole saber que esto no deber&iacute;a haber pasado? Me dejo llevar.<\/p>\n<p>Abro la puerta trasera del coche con la intenci&oacute;n de advertirle que debemos irnos ya. Izan sigue sentado conforme lo he dejado al salir yo: sin pantalones, pero ahora muestra una erecci&oacute;n como si nada hubiese pasado. &Eacute;l me mira sin dejar de acariciarse una verga completamente dispuesta. No puedo decir que no me resulta morbosa la situaci&oacute;n. Tampoco que no me apetece seguir. Es m&aacute;s, quiero sentarme en su polla y cabalgarlo como lo har&iacute;a una jinete experta. Mi deseo lucha contra la sensatez, pero &eacute;sta me abandon&oacute; hace rato en la segunda copa.<\/p>\n<p>Me anima a entrar de nuevo en el veh&iacute;culo. Lo &uacute;nico que pienso es que mi hijo podr&iacute;a regresar antes que yo a casa y no sabr&iacute;a qu&eacute; decir. Ahora no pienso en mi marido. La verga que apunta hacia m&iacute; amenazante me lo impide. &iexcl;Menuda verga calza el ni&ntilde;ato! Pienso.<\/p>\n<p>Paso al interior cruzando una pierna por encima de &eacute;l. Deslizo mis bragas a un lado, cojo el manubrio, lo froto un instante, lo posiciono a la entrada de mi raja y me dejo caer con lentitud hasta que me la hundo por completo. Exhalo un lamento. Intento reprimirme, pero de mi boca se escapan los gemidos uno tras otro. El efebo sabe que lo estoy gozando. Yo tambi&eacute;n lo s&eacute;. &iquest;Por qu&eacute; me estoy conteniendo entonces si el placer es sublime? Intento dejarme llevar por las sensaciones desde&ntilde;ando los recelos. Empiezo a lubricar sin retenci&oacute;n, de tal modo que el miembro resbala con facilidad dentro de m&iacute; pese a su tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>Los meneos se aceleran. Mi amante descubre mis pechos aferr&aacute;ndolos y presion&aacute;ndolos como si pretendiese extraer sus jugos. Va de un pez&oacute;n a otro mordisqueando ambos mientras yo salto sintiendo el placer de la estaca que asalta mis bajos. Un dedo suyo se pasea por el peque&ntilde;o agujero y me aplica una ligera presi&oacute;n que incrementa mi placer, sumando sensaciones. Me gusta lo que hace. Luego conduce el dedo a mi boca para que lo lama y lo lubrique. Lo hago con lascivia. A continuaci&oacute;n lo lleva de nuevo al hoyuelo haciendo incursiones en &eacute;l. Me muero de gusto con mis dos agujeros rellenos. Es como si me estuviesen follando dos t&iacute;os a la vez y en esa enso&ntilde;aci&oacute;n me viene el orgasmo ipso facto entre palpitaciones de mi co&ntilde;o y frases que escapan de mi boca sin filtro alguno. Me cojo a su cabeza y me abrazo a ella al tiempo que con unos &uacute;ltimos estertores me quedo inm&oacute;vil abrazada a &eacute;l.<\/p>\n<p>Tengo metida su tranca hasta los higadillos. Me gusta la sensaci&oacute;n de sentirme completamente llena. Creo que a &eacute;l tambi&eacute;n le gusta, sin embargo empieza a moverse de nuevo. Yo estoy demasiado exhausta para hacerlo y le dejo hacer, no obstante, ahora quiere libertad de movimiento y me da la vuelta acost&aacute;ndome boca abajo en el asiento. Ahora s&iacute;, me baja las bragas, y hunde su cabeza en mi trasero. Su lengua busca mi ano haciendo incursiones en &eacute;l. Me gusta la sensaci&oacute;n, pero lo que viene a continuaci&oacute;n creo no me va a gustar tanto. No quiero que me meta su herramienta en el culo, de modo que me muevo para zafarme, por el contrario, sus manos aprisionan mis nalgas impidiendo que lo haga.<\/p>\n<p>Noto su lengua circunvalando toda la zona y el placer regresa con renovadas fuerzas. La lengua me penetra una y otra vez emulando una polla y la sensaci&oacute;n es tan agradable que mis caderas se mueven involuntariamente a forma de invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>He pasado de las dudas a suplicarle que me encule, y no se hace de rogar. Se incorpora, se escupe repetidas veces en la polla esparciendo la saliva por el tronco. Posiciona el glande en mi ojete y aplica una leve presi&oacute;n hasta que la cabeza desaparece y tengo que exhalar un peque&ntilde;o grito de dolor escoltado por una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n placentera.<\/p>\n<p>Intenta hund&iacute;rmela un poco m&aacute;s. Es como una jodida barra de hierro candente. Me abre en canal quem&aacute;ndome los esf&iacute;nteres y empieza a moverse despacio. Me dice que goce, sin embargo las punzadas de dolor superan con creces el placer y mis gritos as&iacute; lo evidencian.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que pare? &mdash;me pregunta ante mis quejas.<\/p>\n<p>Medito un instante, pero decido que no quiero que se detenga. Le pido que siga y el ritmo de la c&oacute;pula se acelera, y con &eacute;l, tambi&eacute;n el placer. Con otro empuj&oacute;n termina de hund&iacute;rmela por completo de tal modo que mi co&ntilde;o saluda a sus pelotas. Me siento repleta de polla.<\/p>\n<p>El efebo se esfuerza por no hacerme da&ntilde;o y proporcionarme placer y&hellip; &iexcl;co&ntilde;o, si lo est&aacute; haciendo! Los gritos de dolor mutan en gemidos de placer. Muevo el culo buscando la sincron&iacute;a de sus embates. Me hunde la cabeza en el asiento con la mano y empieza sodomizarme con vehemencia. Nuestros gritos de placer conforman la sonata de la impudicia y la lujuria. Le pido que me folle m&aacute;s fuerte y lo hace hasta que noto las convulsiones de su polla y su leche golpeando mis esf&iacute;nteres al tiempo que resopla como un toro en celo. El placer es glorioso. Puedo sentir su corrida caliente dentro de m&iacute; y le pido que no se detenga porque quiero correrme yo tambi&eacute;n. Me ayudo con mi dedo masaje&aacute;ndome el cl&iacute;toris y el orgasmo viene a m&iacute; con fuerza desmedida al mismo tiempo que la orina se me escapa involuntariamente en un squirting que se desparrama en el tapizado del asiento.<\/p>\n<p>No puedo moverme. Estoy rota por dentro y por fuera. Ha sido lo m&aacute;s bestia que he hecho nunca. Siento la presi&oacute;n de su peso encima de m&iacute;. Su miembro empieza a emblandecerse y se escapa del orificio con un sonoro ruido. La sustancia blanca (ahora parduzca) resbala de mi ano y los fluidos se entremezclan en mi cuerpo formando un canal que desemboca en el tapizado.<\/p>\n<p>Su peso empieza a incomodarme. &Eacute;l lo nota y se incorpora.<\/p>\n<p>Me limpio con los kleenex. A continuaci&oacute;n busco mis bragas en la oscuridad y no logro encontrarlas. Lo hace &eacute;l. Alargo el brazo para cogerlas, pero antes las huele, aspira hondo y despu&eacute;s me las entrega con una c&oacute;mplice sonrisa. Aunque creo que ha sido el mejor polvo de mi vida, la sonrisa que le devuelvo no es rec&iacute;proca.<\/p>\n<p>&mdash;Debemos irnos&mdash;, le digo mientras me pongo las bragas.<\/p>\n<p>Ahora s&iacute;. Se viste y nos marchamos de un lugar que ni siquiera s&eacute; donde est&aacute;. Probablemente sea donde trae a sus ligues de una noche.<\/p>\n<p>Le dar&iacute;a un beso de despedida, pero pienso que no procede. Me despido con un &ldquo;hasta luego&rdquo; por no decir &ldquo;hasta nunca&rdquo; y cierro la puerta. Oigo como abre la ventanilla para decirme si podemos volver a vernos, pero no contesto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Un ruido activa mis alarmas. Quiz&aacute;s es mi imaginaci&oacute;n, quiz&aacute;s alg&uacute;n animal buscando su sustento nocturno, aunque lo m&aacute;s probable es que sean los nervios, fruto de mi insensato proceder. Intento vislumbrar alg&uacute;n movimiento sospechoso a trav&eacute;s de la negrura de la noche. No se distingue nada. 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