{"id":41522,"date":"2023-04-10T22:00:00","date_gmt":"2023-04-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-10T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-10T22:00:00","slug":"oficialmente-cornudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/oficialmente-cornudo\/","title":{"rendered":"Oficialmente cornudo&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41522\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una cosa es la fantas&iacute;a y otra totalmente diferente la realidad. La verdad, en el matrimonio, con el paso de los a&ntilde;os, de repente, se despierta la curiosidad y los impulsos para buscar aventuras y atreverse m&aacute;s all&aacute; de lo convencional. &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Con mi esposa fantase&aacute;bamos muchas veces sobre la posibilidad de tener aventuras sexuales con otras personas. Muchas veces ella, en medio de desinhibidas conversaciones, reflexionaba, &iquest;por qu&eacute; si los hombres tienen libertad para buscar aventuras y coger con varias mujeres a lo largo de la vida, las mujeres no?<\/p>\n<p>Bueno, dec&iacute;a yo, creo que ambos tenemos el mismo derecho. El tema es que nosotros nos atrevemos m&aacute;s abiertamente y ustedes no. Tal vez el deseo existe, pero pasar del dicho al hecho requiere cierto atrevimiento y valent&iacute;a, sobre todo cuando la mujer ha sido educada de manera conservadora y tradicional, donde ella debe dedicarse a su marido y hogar. Cualquier cosa que se haga fuera de ese principio puede juzgarse como inapropiado y fuera de lugar.<\/p>\n<p>Las conversaciones fueron haciendo mella y, con el tiempo, hicieron que, tal vez, un tanto liberados de las responsabilidades del hogar porque los hijos ya estaban crecidos, la fantas&iacute;a pasara a otra dimensi&oacute;n y surgiera la posibilidad de dejar la atr&aacute;s la imaginaci&oacute;n para pasar a la acci&oacute;n. Me caus&oacute; curiosidad ver c&oacute;mo, de un momento a otro, mi esposa empez&oacute; a referirse al tema con m&aacute;s insistencia y asiduidad. No pasaba semana donde no se tocar&aacute; el tema, por uno u otro motivo.<\/p>\n<p>Al fin, un d&iacute;a, ante tanta insistencia, surgi&oacute; mi reto. Ya que tienes metida la idea en la cabeza, &iquest;ser&iacute;as capaz de llevarla a cabo? S&iacute;, contest&oacute; con total convicci&oacute;n. Bueno, segu&iacute; el juego. Ya que andamos en estas, tenemos que ponernos de acuerdo en la manera de c&oacute;mo volver realidad la fantas&iacute;a y para ello tenemos que definir cosas concretas. &iquest;Qu&eacute; es lo que quieres? Estar con otro hombre, contest&oacute;. Y &iquest;para qu&eacute;? Para experimentar lo que se siente. He sido mujer de un solo hombre y quisiera probar c&oacute;mo es estar con otra persona.<\/p>\n<p>&iquest;Hay alguna preferencia en especial? De momento, no. Pero, dije, entonces, &iquest;cualquier hombre estar&iacute;a bien? S&iacute;, dijo ella. &iquest;Tienes a alguien en mente? No. &iquest;Un conocido, un amigo, un compa&ntilde;ero de trabajo, alguien en quien hayas puesto la atenci&oacute;n? No, no, no sabr&iacute;a decir. Creo que, dec&iacute;a ella, tomada la decisi&oacute;n, en su momento, el hombre elegido aparecer&aacute;. Y &iquest;c&oacute;mo saberlo? No lo s&eacute;. Llegado el momento, lo sabr&eacute;.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo crees que vamos a llegar a ese momento? No lo s&eacute;. &iquest;En d&oacute;nde buscamos o c&oacute;mo lo vamos a encontrar? No lo s&eacute;, repet&iacute;a. Entonces, replicaba yo, &iquest;C&oacute;mo empezamos? &iquest;C&oacute;mo vamos a encontrar algo que no sabemos muy bien qu&eacute; es? Salgamos, dijo ella, vamos a discotecas y sitios para adultos, a d&oacute;nde van otras parejas, quiz&aacute; all&iacute; encontremos algo. Y con esa propuesta, as&iacute; inici&oacute; todo.<\/p>\n<p>En un principio fuimos a bares y discotecas, pero nada raro pasaba. Aparec&iacute;an hombres que la cortejaban, bailaba con ellos, una que otra tocadita, uno que otro beso, pero nada pasaba porque quiz&aacute; mi presencia los inhib&iacute;a, tanto a ella como al posible candidato. Me propuse que ella tuviera encuentros a solas con ellos, pero manifestaba que si yo no estaba presente ella no se sentir&iacute;a segura y, aunque hubo m&aacute;s de una oportunidad, por alguna raz&oacute;n nunca se concretaron.<\/p>\n<p>La verdad, las salidas nos dieron la oportunidad de conocer muchos lugares de entretenci&oacute;n, pero, pasado el tiempo, nada pasaba. Alguna noche nos atrevimos a visitar un prost&iacute;bulo. Era un lugar bastante sombr&iacute;o y, ya estando all&iacute;, quise abandonar la aventura, pero ella me convenci&oacute; de no hacerlo. Est&aacute; bien, dijo. Pod&iacute;amos ver a las muchachas y sus clientes en acci&oacute;n, sin ning&uacute;n recato ni reserva, y mi esposa quiso conversar con ellas para saber c&oacute;mo manejaban las situaciones con sus clientes. Despu&eacute;s, pasado un tiempo, comentaba que aquella experiencia hab&iacute;a sido provechosa.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a pensar que lo que ella quer&iacute;a era un romance y as&iacute; se lo plante&eacute;. Me da la impresi&oacute;n, dije, que t&uacute; lo que quieres es un novio. Un tipo del cual enamorarte y que al final, como en toda relaci&oacute;n, el cari&ntilde;o y la atracci&oacute;n termine manifest&aacute;ndose en la cama. No, dec&iacute;a ella. No s&eacute;, todav&iacute;a no ha aparecido la persona. Tal vez nunca aparezca, lleg&oacute; a decir. Bueno, reflexionaba yo, y s&iacute; as&iacute; es, &iquest;qu&eacute; es lo que estamos buscando? No lo s&eacute;, era su respuesta.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; en p&aacute;ginas calientes y encontr&eacute; un sitio que ofrec&iacute;a hombres. Hab&iacute;a sitio de encuentro y se pod&iacute;a ir a conocer los muchachos, as&iacute; que, un tanto enga&ntilde;ada, la convenc&iacute; de acompa&ntilde;arme a hacer alguna diligencia y llegamos al mencionado sitio. Nos ubicaron en una sala, frente a una especie de tarima, donde los hombres disponibles desfilaban desnudos frente a nosotros. Vimos de todo, altos y bajos, acuerpados y delgados, de pene grande y penes no tan grandes, apuestos y no tan apuestos. En fin, variedad. Pero, tal vez la sorpresa y la impresi&oacute;n fue tanta, que no se concret&oacute; nada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s fuimos a conocer los bares y sitios swinger, donde tambi&eacute;n vimos de todo, pero tampoco concretamos nada. Estaba todo tan a la mano, pero parec&iacute;a que nada era lo suficiente. Algo faltaba. As&iacute; que solt&eacute; la idea de seguir buscando y dej&eacute; que todo se diera naturalmente. Tal vez, pens&eacute;, estoy presionando las cosas y en vez de propiciar el ambiente para que aquello funcione, lo que hago es forzar las cosas y actuar en contra de la voluntad de ella. Tal vez estoy decidiendo yo y no la dejo a ella tomar la iniciativa. Y as&iacute; se lo hice saber.<\/p>\n<p>T&uacute; has sido la de la idea de llevar esto adelante, pero siento que haces muchas cosas para complacerme y no necesariamente para hacer lo que t&uacute; quieres. Hemos visto muchas cosas, conocido mucha gente, pero la verdad pareciera que la fantas&iacute;a se qued&oacute; en eso y que la realidad est&aacute; lejos de ser alcanzada. A estas alturas ya te hubieras acostado con m&aacute;s de uno si hubieras querido, pero por alguna raz&oacute;n las cosas no se dan. As&iacute; que, si sigues con el fin en mente, ser&aacute;s t&uacute; quien tome la iniciativa y hagas que las cosas pasen. En adelante, yo no voy a intervenir m&aacute;s. Me parece bien, contest&oacute; ella; de acuerdo.<\/p>\n<p>Pas&oacute; el tiempo y las cosas parecieron enfriarse. No volvimos a hablar del tema. Seguimos saliendo, pero sin expectativa alguna. Aparec&iacute;an las personas y las oportunidades, pero nada suced&iacute;a. Una noche, incluso, un se&ntilde;or dominicano, bastante guapo, puso los ojos en ella y le propuso, muy atrevidamente, llevarla a su habitaci&oacute;n. Yo los esperar&iacute;a en el bar del hotel seg&uacute;n lo acordado. Y se fueron. Imagin&eacute; de todo y la espera se hizo angustiante. Casi dos horas despu&eacute;s aparecieron de nuevo, pero nada hab&iacute;a sucedido. Se hab&iacute;an ido a caminar, a charlar, a conocerse un poco m&aacute;s sin mi intrusa presencia, pero nada hab&iacute;a pasado. Y yo, imagin&aacute;ndome de todo.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, pregunt&eacute; despu&eacute;s, acaso el tipo no te excitaba con su sola presencia? S&iacute;, pero el tipo es un caballero. Nunca forz&oacute; las cosas. Pues, como el tipo propuso que te llevaba a la habitaci&oacute;n y me comprometi&oacute; a que los esperara, estaba convencido que esta vez s&iacute; iba a pasar algo. No, cont&oacute; ella, me dijo que quer&iacute;a estar a solas conmigo y me invit&oacute; a pasear por la playa, pero nada m&aacute;s. Tal vez quiso darte celos. No s&eacute;. Vaya pendejada, dije yo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, la verdad, me desinteres&eacute; del asunto. Le propuse que explor&aacute;ramos p&aacute;ginas de contactos, donde quiz&aacute; pudiera aparecer lo que quer&iacute;a. Pod&iacute;a pasar tiempo mirando y mirando candidatos, charlando desinteresadamente, sin presi&oacute;n y sin apuro. Era ella, al fin y al cabo, quien decid&iacute;a si algo iba a pasar.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo cuando me propuso que le tomar&aacute; unas fotos sugestivas para compartir en la p&aacute;gina con los contactos que iban apareciendo. Bueno, dec&iacute;a yo en aquel entonces, &iquest;no tienes bastantes fotos tuyas para compartir? De esas que a ustedes les interesan no. &iquest;Y cu&aacute;les son las que a nosotros nos interesan? Ya t&uacute; sabes, dec&iacute;a, esas donde uno muestra todo. Es que, si no muestras la mercanc&iacute;a, dif&iacute;cilmente te vas a promocionar en ese medio, le dec&iacute;a yo ri&eacute;ndome.<\/p>\n<p>As&iacute; que, a petici&oacute;n de ella, le empec&eacute; a tomar fotos en diferentes poses, con diferentes atuendos, semidesnuda, desnuda, de frente de espalda, de lado, en poses sugerentemente sexuales. En fin, todo un cat&aacute;logo. Al parecer aquello le estaba gustando e imagino que su p&aacute;gina se estaba llenando de fans. Me contaba que hab&iacute;a hablado con uno, con otro, alguien de aqu&iacute;, alguien de all&aacute; y la cosa parec&iacute;a marchar bien. Poco despu&eacute;s insisti&oacute; en que al computador le hac&iacute;a falta una c&aacute;mara de buena resoluci&oacute;n. Vaya, vaya, y como para qu&eacute;, preguntaba yo. A veces piden activar la c&aacute;mara y no siempre se ve bien.<\/p>\n<p>Pasaba el tiempo y ella parec&iacute;a estar conforme con lo que ven&iacute;a haciendo. El tema de las fotograf&iacute;as nos hab&iacute;a llevado a visitar sex shops para comprar ropa sexy y diferentes atav&iacute;os, de manera que pudiera tener variedad en su cat&aacute;logo. Creo que eso la fue empoderando y haci&eacute;ndole tomar m&aacute;s confianza. Todos, como pod&iacute;a ver en los comentarios, quer&iacute;an conocerla y darse la oportunidad de darle verga en cuanto hubiera chance. Y creo que eso la calentaba al m&aacute;ximo, as&iacute; que la posibilidad de tener un encuentro con alguien parec&iacute;a estar muy cerca.<\/p>\n<p>Y la oportunidad, ciertamente apareci&oacute;. Un d&iacute;a me mostr&oacute; la foto de un muchacho, un hombre relativamente joven, bastante moreno &eacute;l. Me dijo que se llamaba Andr&eacute;s, que viv&iacute;a en el centro de la ciudad y que hab&iacute;an contemplado la posibilidad de conocerse muy pronto. Creer&iacute;a, dije yo, que si llegamos a esto es porque el tipo te mueve la aguja. Me parece un tipo atractivo, no lo puedo negar, y tengo la curiosidad. Adem&aacute;s, habiendo hablado con &eacute;l, supongo que ya le conoces la vida, obra y milagros, as&iacute; que no debe haber muchos secretos.<\/p>\n<p>Es un tipo joven, casado, vive con su mujer, tiene un hijo, trabaja en un negocio de internet de su propiedad y por eso el contacto y la frecuencia en la comunicaci&oacute;n. Me imagino, dije yo, que, con aquello de la c&aacute;mara y dem&aacute;s, ya se conocen bastante y no solamente el rostro. S&iacute;, dijo ella. Bueno, supongo que &eacute;l quiere tener sexo contigo. &iquest;O me equivoco? No. Eso es lo que quiere. &iquest;Y cu&aacute;l es su fantas&iacute;a? Quiere tener sexo con una se&ntilde;ora casada en frente del marido. Y con nosotros tiene esa posibilidad. &iquest;Y t&uacute; lo ves probable? S&iacute;. &Eacute;l sabe que t&uacute; tienes que estar ah&iacute;. Es la condici&oacute;n. Y &iquest;cu&aacute;ndo va a ser? Pronto.<\/p>\n<p>Ese pronto lleg&oacute; muy r&aacute;pido. Una semana despu&eacute;s, un s&aacute;bado en la noche, ella qued&oacute; de encontrarse con &eacute;l en una discoteca en el centro de la ciudad, cercana a su sitio de trabajo. Llegamos muy puntuales al lugar, pero &eacute;l no hab&iacute;a llegado. Mi esposa estaba vestida de manera muy provocativa, muy sugestiva. Toda una puta dir&iacute;a yo y eso, adem&aacute;s de excitarme, me pareci&oacute; bastante inusual en ella. Creo que estaba mental y f&iacute;sicamente dispuesta a hacer realidad su fantas&iacute;a. Los hombres que hab&iacute;a all&iacute; no dejaban de echarle el ojo y, creo, ella se sent&iacute;a a gusto con el impacto que estaba causando.<\/p>\n<p>El hombre lleg&oacute; casi una hora despu&eacute;s. Llegu&eacute; a pensar que nos hab&iacute;a dejado metidos, pero finalmente apareci&oacute;. Era un mulato joven, bastante apuesto, de buen cuerpo y un tanto m&aacute;s alto que ella. Contrastaba el color moreno de su piel con el color blanco de la piel de mi mujer y, como dir&iacute;a yo despu&eacute;s, hac&iacute;an juego. Muy respetuoso se acerc&oacute; a nuestra mesa, intuyendo que &eacute;ramos nosotros, desconociendo yo que ya se conoc&iacute;an de antes por aquello de la c&aacute;mara, las fotos que compart&iacute;an a trav&eacute;s del internet y qui&eacute;n sabe qu&eacute; otras cosas que para m&iacute; eran secreto en ese momento.<\/p>\n<p>El hombre salud&oacute; a mi mujer como si se conocieran de toda la vida y se dirigi&oacute; a ella con mucho respeto y delicadeza. Supuse que aquellas citas en internet hab&iacute;an sido algo m&aacute;s que charlas, pero, el hombre, para qu&eacute;, de entrada, me agrad&oacute;. Era un mulato joven, de contextura atl&eacute;tica, de seguro practicaba alg&uacute;n deporte y, como todo hombre en una situaci&oacute;n de estas, se le notaban las ganas de follarse a mi mujer. Y ella, por lo visto, tambi&eacute;n le ten&iacute;a muchas ganas. Sin embargo, siendo la primera vez que and&aacute;bamos en estas aventuras, se mostraba reservada y bastante t&iacute;mida.<\/p>\n<p>Pasaban los minutos y, aunque la m&uacute;sica estaba provocativa para bailar, aquellos conversaban y conversaban, nada m&aacute;s. Al parecer, el m&aacute;s excitado con la posibilidad de ver a mi mujer mont&aacute;ndose a aquel tipo era yo. De un momento a otro, ella se levant&oacute; para ir al ba&ntilde;o seg&uacute;n dijo y nos dej&oacute; solos. As&iacute; que seguimos conversando, pero yo fui m&aacute;s directo. Bueno, joven, &iquest;c&oacute;mo ve a la se&ntilde;ora? Pregunt&eacute;. Est&aacute; bien, me dijo. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le agrada de ella? Sus tetas, me respondi&oacute; sin vacilar. Y, &iquest;se la va a culear? Si usted est&aacute; de acuerdo, s&iacute;, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>D&eacute;jeme preguntarle algo, continu&eacute;. &iquest;Acaso esta cita no era para eso? Pues, s&iacute;, dijo &eacute;l, lo hab&iacute;amos hablado, pero una cosa es fantasear a la distancia y otra distinta cuando las personas est&aacute;n frente a frente. &iquest;No era lo que esperaba? No, no dije eso. No s&eacute;, su presencia, de alguna manera no me deja ser como soy. Entiendo, respond&iacute;. Y &iquest;c&oacute;mo es usted? Yo ya estar&iacute;a en la pista, bailando con ella, manose&aacute;ndola, calent&aacute;ndola. Y si la hembra da pie, de una para un motel. Bueno, y &iquest;qu&eacute; espera? Que vuelva a la mesa, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Al llegar ella, fue evidente que se hab&iacute;a retocado el maquillaje y se hab&iacute;a perfumado. El tipo no esper&oacute; m&aacute;s y la invit&oacute; a bailar, as&iacute; que ambos se levantaron de la mesa y se dirigieron a la pista de baile, que estaba atestada de gente. Les vi alejarse y empezar a bailar, pero, con el paso del tiempo, se perd&iacute;an entre la multitud. Aparec&iacute;an de cuando en vez y volv&iacute;an a perderse. Y en esas duraron como un ahora y media. Llegu&eacute; a pensar que ya se hab&iacute;an ido a hacer los deberes y que no me hab&iacute;an tenido en cuenta.<\/p>\n<p>Pero, al rato, finalmente aparecieron. Bueno, le pregunt&eacute; al tipo, &iquest;la hembra si dio pie? No dijo nada; solo asinti&oacute; afirmativamente con su cabeza. Creo que ya se est&aacute; haciendo tarde le dije a mi mujer. Si, dijo ella, el tiempo pas&oacute; volando. Entonces, pago y arrancamos. Al fin qu&eacute;, &iquest;s&iacute; o no? S&iacute;, respondi&oacute;, a eso vinimos &iquest;no? Entonces &iexcl;vamos! &iquest;Conoce alg&uacute;n sitio por aqu&iacute; cerca donde podamos ir? Si, respondi&oacute; &eacute;l. Toca tomar un taxi, pero es bastante cerca.<\/p>\n<p>As&iacute; que salimos los tres de all&iacute;. Tomamos el taxi, como aquel dijo, dirigi&eacute;ndonos a yo no s&eacute; d&oacute;nde. Es caso es que, como a los cinco minutos de recorrido, llegamos al lugar. El hombre, al parecer, frecuentaba el sitio, porque lo atendieron con familiaridad. El hizo los arreglos y, mostr&aacute;ndonos las llaves, nos guio por las escaleras hasta un tercer piso, llegando a la habitaci&oacute;n 307. Un cuarto com&uacute;n y corriente, modestamente decorado, nada especial, cama y espejos; apenas lo necesario para concretar la aventura.<\/p>\n<p>Mi mujer se sent&oacute; en el borde de la cama y &eacute;l se situ&oacute; frente a ella, de pie, esperando que tomara el control. Ella, as&iacute; lo hizo. Desabroch&oacute; el cintur&oacute;n, desaboton&oacute; sus pantalones, bajo la cremallera de su bragueta y lentamente le fue bajando la prenda hasta exponer su pene, que estaba ya erecto. Se vio el rostro de gusto de mi mujer cuando tuvo aquel pene en sus manos. &iexcl;Qu&eacute; esperaba ella? No lo s&eacute;, pero se mostraba fascinada con lo que ten&iacute;a entre manos. Lo frotaba y frotaba, como hipnotizada, y, sin m&aacute;s vueltas, se lo llev&oacute; a la boca.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a chupar aquel miembro con mucha avidez, poniendo mucho &eacute;nfasis en lamer con su lengua el glande de aquella reluciente y deliciosa verga. Chupaba y chupaba sin descanso, al parecer, sin querer acabar. Una de sus manos acariciaba las nalgas de aquel supuesto desconocido y su miembro se paraba y endurec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. Ocupada su boca en mamar y mamar, mi esposa utiliz&oacute; sus manos para acariciar la parte interna de los muslos de aquel hasta llegar a sus test&iacute;culos. El tipo estaba feliz y no se la cre&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero, quiz&aacute; consciente de su papel, en un momento dado la detuvo. Termin&oacute; el mismo de desnudarse frente a ella y la hizo levantar para ayudar a desnudarla &eacute;l mismo, con todo el cuidado y detalle. Su falda, su blusa, su brasier, sus pantis. Quedando solo vestida con sus medias negras veladas y sus zapatos de tac&oacute;n. No perdi&oacute; la oportunidad para acariciar todo el cuerpo de mi mujer, sin dejar ning&uacute;n rinc&oacute;n vedado. Amasaba, por decirlo as&iacute;, los gl&uacute;teos y senos, que ya mostraban la excitada que ella estaba.<\/p>\n<p>La hizo acostar en la cama, abri&oacute; sus piernas y le devolvi&oacute; el favor propin&aacute;ndole una extensa mamada a su sexo. Ella, encantada, gem&iacute;a t&iacute;midamente cada vez que aquel iba m&aacute;s profundo con su lengua mientras introduc&iacute;a sus dedos en su vagina. La estaba pasando bien. Mov&iacute;a sus piernas, apretando la cabeza de aquel deseado intruso, que la estaba haciendo pasar un momento inolvidable.<\/p>\n<p>El tipo se levant&oacute;, le mostr&oacute; a mi esposa su miembro erecto y, abriendo sus piernas, se acomod&oacute; para penetrarla. &iquest;Puedo? Le pregunt&oacute;, a lo que ella, ansiosa como estaba, respondi&oacute; que s&iacute;. &iexcl;Por supuesto! Vi como aquel inmenso tronco, poco a poco, desaparec&iacute;a dentro del cuerpo de mi mujer. Y ella, quiz&aacute; idealizando aquel momento, parec&iacute;a disfrutar aquella intromisi&oacute;n a plenitud.<\/p>\n<p>El tipo empez&oacute; a bombear, al principio muy suavemente, acelerando el ritmo a medida que ella se mostraba m&aacute;s y m&aacute;s excitada, apretando las nalgas de aquel y atray&eacute;ndolo hacia s&iacute;. Los dos se hab&iacute;an acoplado perfectamente. El hombre empujaba y ella respond&iacute;a el movimiento. Quer&iacute;a disfrutar cada cent&iacute;metro de ese miembro y se besaban apasionadamente mientras copulaban arm&oacute;nica y r&iacute;tmicamente. Nunca la hab&iacute;a visto a ella en ese trance de gozo y excitaci&oacute;n. Esa verga, sin duda, le estaba tocando puntos sensibles de su cuerpo, que yo tal vez no hab&iacute;a llegado a descubrir.<\/p>\n<p>Pasado un tiempo, &eacute;l se recost&oacute; a su lado, y ella entendi&oacute; que era su turno para tomar el control. Mi mujer se mont&oacute; sobre &eacute;l y tomando su pene con la mano, lo dirigi&oacute; hacia su vagina, dej&aacute;ndose caer sobre &eacute;l, Empez&oacute; a moverse de un lado para otro, de adelante para atr&aacute;s, como nunca quiz&aacute; lo hab&iacute;a hecho antes. Al menos no conmigo. Parec&iacute;a estar pose&iacute;da, en otro cuento, en otro mundo, totalmente desconectada del entorno. Yo no pesaba para nada en ese momento. Ella estaba en lo suyo.<\/p>\n<p>Agit&oacute; y agit&oacute; su cuerpo encima de aquel, gimiendo una y otra vez. De seguro alcanz&oacute;, no uno sino varios orgasmos, que se hac&iacute;an evidentes cada vez que emit&iacute;a un sonoro y profundo alarido. Mami, te doy por detr&aacute;s, pregunt&oacute; &eacute;l. S&iacute;, papi, si&hellip; te siento rico. Vaya, vaya, pens&eacute; yo, y hasta me dio un poco de celos. Conmigo eso no pasaba. &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que papi? Ellos, ignor&aacute;ndome totalmente, se fueron acomodando. Mi esposa, que en ese momento era la puta de otro hombre, se puso en cuatro, dej&oacute; caer su torso sobre la cama y expuso sus nalgas para que aquel hiciera lo suyo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hizo. El tipo, ni corto ni perezoso, la penetr&oacute; de nuevo con mucho br&iacute;o y empez&oacute; a bombear dentro de ella con renovadas fuerzas. La penetraci&oacute;n tuvo que ser muy profunda, porque mi mujer empez&oacute; a gemir casi que de inmediato, mostrando en su cara gestos de placer infinito. Mi hombre, ahora s&iacute;, teniendo sometida a mi esposa, alardeaba mostr&aacute;ndome c&oacute;mo la ten&iacute;a y lo bien que ella se sent&iacute;a. Empujaba y empujaba, y sonriente me miraba.<\/p>\n<p>Yo me sent&iacute;a raro. Por un lado, disfrutaba de aquellas escenas, pero, por otro, me sent&iacute;a un tanto intruso. &iquest;A cuenta de qu&eacute; iba a reclamar algo a mi mujer si yo mismo hab&iacute;a propiciado el momento y hab&iacute;a hecho de todo para que finalmente se diera? Ciertamente, verla a ella disfrutar con aquel como nunca antes lo hab&iacute;a visto en nuestra relaci&oacute;n, me despertaba ciertos celos e inseguridades. Y es que ella, en medio de su aventura, ni me miraba. Estaba fascinada con su macho.<\/p>\n<p>El tipo acab&oacute; sacando su pene, eyaculando todo su contenido en la espalda de mi mujer, que, al parecer, no se dio por enterada. Hab&iacute;a experimentado muchos orgasmos y se mostraba un tanto agotada, as&iacute; que, volte&aacute;ndose hacia &eacute;l, le dijo, &iquest;descansamos un ratico? &iexcl;Imag&iacute;nense! Supongo que ella no quer&iacute;a que aquello terminara. El tipo se sent&oacute; en un sill&oacute;n, frente a la cama, mientras ella, a&uacute;n recostada, se recuperaba del ajetreo.<\/p>\n<p>Se pusieron a conversar sobre todo y nada. Ella le preguntaba si frecuentaba aquel sitio, a lo cual &eacute;l le respond&iacute;a que hab&iacute;a venido algunas veces, pero que el lugar era lo m&aacute;s cercano a donde est&aacute;bamos. Ella volv&iacute;a a preguntar que si conoc&iacute;a otros. &Eacute;l contestaba que en el centro de la ciudad hab&iacute;a varios, pero que este lugar, sin ser algo del otro mundo, era de los mejorcitos. Ella volv&iacute;a a interrogarle que si ven&iacute;a muy seguido. El respond&iacute;a que no mucho. Cuando se pod&iacute;a.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo, el miembro de aquel se volvi&oacute; a despertar y poco a poco, sin esfuerzo, se volvi&oacute; a poner erecto. El hombre, tal vez ya imaginaba a mi mujer entre sus brazos, y la sola idea le despert&oacute; el apetito. Oye, pregunt&oacute; a mi mujer, &iquest;lo hacemos otra vez? Y ella, por supuesto, contest&oacute; afirmativamente. Yo estoy cansado, dijo &eacute;l. Te toca a ti dirigir la orquesta. As&iacute; que ella se levant&oacute; de la cama, se dirigi&oacute; a &eacute;l, y ah&iacute;, sentado en el sill&oacute;n, como estaba, se acomod&oacute; sobre su pene para volver a activar la faena.<\/p>\n<p>Volvieron las contorsiones de su cuerpo, volvieron los gemidos, volvieron los orgasmos, no lo dudo, y volvi&oacute; a disfrutar de su macho como nunca. Se la ve&iacute;a suelta, liberada, desinhibida totalmente, entregada al momento sin importarle nada m&aacute;s. Quiz&aacute; hab&iacute;a desfogado todos los deseos sexuales reprimidos por largo tiempo. Y habiendo la oportunidad para resarcir el pasado, &iquest;por qu&eacute; no? Retoz&oacute; y retozo encima de aquel, que la manoseaba a placer sin oposici&oacute;n alguna, hasta que, por fin, el cl&iacute;max la alcanz&oacute; de nuevo, ahora s&iacute; poniendo punto final al encuentro.<\/p>\n<p>Se vistieron y salimos de nuevo a la calle. &iquest;Por qu&eacute; no nos tomamos algo antes de despedirnos? Sugiri&oacute; ella. As&iacute; que nos metimos en el primer lugar que encontramos y pedimos unos tragos de ron. Hicieron un repaso de la velada y hablaron de lo bien que se hab&iacute;an sentido el uno con el otro. Fue un momento espectacular, dec&iacute;a mi mujer, habr&aacute; que repetirlo. Y, c&oacute;mo no, aquel propuso vernos de nuevo a la siguiente semana. &iexcl;Claro! Respondi&oacute; ella encantada. Nos conversamos durante la semana y nos ponemos de acuerdo.<\/p>\n<p>Yo, apenas los miraba. No pod&iacute;a creer que aquella aventura hubiese desembocado en eso y que, dado lo que ve&iacute;a, constitu&iacute;a mi bautizo como cornudo consentidor. &iquest;Cu&aacute;ndo me habr&iacute;a yo llegado a imaginar que mi recatada y conservadora mujer estuviera cuadrando con este macho, con toda naturalidad y sin verg&uuml;enza, una cita para tener un nuevo encuentro sexual? &iquest;Y frente a m&iacute;, sin ning&uacute;n reparo o consideraci&oacute;n?<\/p>\n<p>Creo que nos vamos a ver m&aacute;s seguido de lo que imagin&eacute;, coment&eacute;. Y ah&iacute; mismo, aquel me suelta otra bomba emocional. Creo que s&iacute;, compa, me respondi&oacute;. Me gustar&iacute;a sacarla y estar a solas con ella. &iquest;Me da permiso? Me qued&eacute; mudo por unos segundos. Bueno, respond&iacute;, el tema no es si yo doy el permiso sino si ella est&aacute; dispuesta a hacerlo. Voy a pensarlo, respondi&oacute; ella, que estaba atenta a nuestra conversaci&oacute;n. Al fin, pens&eacute;, como que las cosas volvieron a estar como al principio y me relaj&eacute;. De todos modos, la despedida fue con beso apasionado, tanto, que llegue a creer que volver&iacute;an a empezar.<\/p>\n<p>Ya me met&iacute; en esto, reflexion&eacute;, as&iacute; que me toca manejarlo como mejor pueda. No dudo que ella va a querer repetir con este se&ntilde;or y tal vez, liberada como se debe sentir, quiera explorar otras posibilidades. Amanecer&aacute; y veremos. Por ahora, tendr&eacute; que ver c&oacute;mo nos va la otra semana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Una cosa es la fantas&iacute;a y otra totalmente diferente la realidad. 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