{"id":41530,"date":"2023-04-10T22:00:00","date_gmt":"2023-04-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-10T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-10T22:00:00","slug":"siempre-crei-que-mi-fidelidad-era-muy-firme-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siempre-crei-que-mi-fidelidad-era-muy-firme-1\/","title":{"rendered":"Siempre cre\u00ed que mi fidelidad era muy firme (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41530\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap&iacute;tulo 1. Repasando mi indoblegable actitud de c&oacute;nyuge fiel durante la &uacute;ltima semana.&nbsp;<\/p>\n<p>Apenas Rogelio, mi amado esposo, sali&oacute; para la oficina, sal&iacute; del departamento, casi pis&aacute;ndole los talones. Yo ten&iacute;a una cita en la confiter&iacute;a a media cuadra de su empleo. Fernando &uml;el japones&uml;, su compa&ntilde;ero, me hab&iacute;a citado all&iacute;, y yo consider&eacute; que esa era mi oportunidad para aclararle sobre mi virtud de mujer fiel a mi marido. No tuve tiempo de arreglarme bien, pero mejor as&iacute;; demasiado atildamiento pod&iacute;a darle ideas err&oacute;neas sobre las razones de mi asistencia a la cita. De modo que acud&iacute; con tan s&oacute;lo mi faldita cortona y mi remerita dos n&uacute;meros m&aacute;s chica, que me marca quiz&aacute; demasiado la forma de los pechos y los pezones. La &uacute;nica concesi&oacute;n que hice al buen vestir fueron los tacos aguja. Claro que cuando camino con esos tacos alt&iacute;simos, todas mis cosas se bambolean: los tetones y mi gran culo, provocan demasiadas miradas y comentarios masculinos en mi tr&aacute;nsito por la calle. Pero yo no me inquieto por ellos. Las mujeres fieles no hacemos caso de las miradas y comentarios lujuriosos, simplemente los ignoramos.<\/p>\n<p>Yo iba pensando en &uml;el japones&uml;, y en como encarar&iacute;a la cosa con &eacute;l. Fernando es un muchacho con muy poco roce, aunque quiz&aacute; la expresi&oacute;n no sea muy exacta, ya que en nuestros encuentros anteriores me hab&iacute;a rozado m&aacute;s de la cuenta, y por todos lados. Lo que yo quiero decir es que este japones no sabe como tratar a una mujer fiel y enamorada de su marido. La primera vez que nos quedamos solos, no vacil&oacute; en intentar abusar de m&iacute;. El es un hombre intensamente atractivo, pero yo consider&eacute; que era una prueba que me enviaba Dios, para probarme en mi fidelidad. &iexcl;Y vaya si fue una prueba! Como Rogelio se hab&iacute;a ido a un velorio, le pidi&oacute; a su compa&ntilde;ero que me hiciera compa&ntilde;&iacute;a, as&iacute; no pasaba toda la noche solita. Pero Fernando &uml;el japones&uml; trat&oacute; de propasarse. Y cuando sac&oacute; de su pantal&oacute;n su enorme pija erecta y me pidi&oacute; que se la chupara, yo sent&iacute; que me estaba mojando. Pero le aclar&eacute; bien claro, que yo era una mujer fiel que no hac&iacute;a esas cosas. Y Fernando me meti&oacute; la punta de su verga en la boca. Y eso me confundi&oacute;, ya que no era la respuesta que esperaba. Tambi&eacute;n me confundi&oacute; el fuerte olor a virilidad que sal&iacute;a de ese tremendo miembro nippon. Pero creo que las dos cosas que m&aacute;s me confundieron fueron el sabor de su glande, y el enorme tama&ntilde;o de esa poronga, que era m&aacute;s larga que mi cara, mucho m&aacute;s que la de mi Rogelio, y tambi&eacute;n mucho m&aacute;s gruesa.<\/p>\n<p>Como Fernando me ten&iacute;a la cabeza sujeta, no pod&iacute;a protestar, sino tan solo chupar y lamer. Y el japones no cesaba de decirme cosas soeces como que siempre hab&iacute;a pensado que mi trompita era la de una puta mamavergas, y que bien se la mamaba, y cosas as&iacute;. A mi se me hab&iacute;a nublado la mirada, y cuando con su tranca en mi boca, levantaba la vista me encontraba con la sard&oacute;nica sonrisa y esos ojos rasgados en la cara algo desenfocada de Fernando. Y yo quer&iacute;a sacar esa suculenta verga del interior de mi boca, para reprocharle el lenguaje irrespetuoso que esta usando conmigo. Pero en vez de eso acabe enloquecida. Y para no perder el equilibrio, tuve a agarrarme con ambas manos a esa chota que parec&iacute;a de hierro.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que nada de esto alteraba mi firme sentimiento de fidelidad conyugal, &iquest;pero lo sab&iacute;a &eacute;l? Me parece que no. Creo que mal interpret&oacute; mi inesperado orgasmo y crey&oacute; que era un permiso para que &eacute;l continuara abusando de m&iacute;. No es cuesti&oacute;n de que te cuente todo lo que me hizo, pero baste decirte que no hubo hueco ni agujero m&iacute;o que su tranca no visitara.<\/p>\n<p>Cuando nos citamos en esta misma confiter&iacute;a en que nos ver&iacute;amos ahora, yo me sent&iacute; algo inc&oacute;moda porque en otras mesas hab&iacute;a compa&ntilde;eros de mi marido que me reconocieron y me miraban con sorna. A mi me dio bastante verg&uuml;enza porque supuse que ellos pensar&iacute;an que le estaba siendo infiel a mi Rogelio. Pero no pude seguir prest&aacute;ndoles atenci&oacute;n porque Fernando, con sus fuertes manos, hab&iacute;a tomado las m&iacute;as a trav&eacute;s de la mesa, y atrapado mis ojos con los suyos. Y todo desapareci&oacute; a mi alrededor.<\/p>\n<p>Y mientras me las acariciaba sensualmente, comenz&oacute; a hablarme de un modo tan irrespetuoso y soez, record&aacute;ndome las cosas que hab&iacute;an pasado entre nosotros aquella noche, y yo comprend&iacute; que &eacute;l no hab&iacute;a entendido que yo era una mujer fiel a su esposo. No s&oacute;lo eso, sino que sus caricias y sus palabras fueron haciendo su efecto, y la vista comenz&oacute; a nubl&aacute;rseme. E inesperada, e ineluctablemente, tuve un orgasmo, muerta de verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>El japones parec&iacute;a creer que ten&iacute;a alg&uacute;n dominio sobre m&iacute;, lo que es un error de su parte, ya que yo soy una mujer muy fiel a su marido. Pero Fernando persist&iacute;a en su error y pagando la consumici&oacute;n me sac&oacute; del lugar casi a la rastra, yo dando saltitos para acomodarme a su paso, mientras los conocidos de las otras mesas se sonre&iacute;an. Yo lo segu&iacute; para evitar un esc&aacute;ndalo. Y, no s&eacute; bien como, de pronto encontr&eacute; que me hab&iacute;a llevado a una pieza de hotel. Bueno, pens&eacute;, ah&iacute; podr&iacute;amos hablar tranquilos.<\/p>\n<p>Pero no, Fernando me baj&oacute; la cabeza hasta la altura de su bulto, y yo, comprendiendo la situaci&oacute;n decid&iacute; que no era buen momento para discutir, y se lo comenc&eacute; a chupar a trav&eacute;s de la tela del pantal&oacute;n. Este hombre debe haber interpretado mal mi gentil docilidad y buena disposici&oacute;n, porque se puso a repetirme que era una perra chupapijas, Yo record&eacute; que estaba all&iacute; para aclararle sobre mi virtud marital, pero el sabor de esa verga tomaba toda mi concentraci&oacute;n. Y sin saber bien como, acabe, teniendo que abrazarme a sus piernas para no caer.<\/p>\n<p>Y Fernando pel&oacute; su enorme miembro nippon fuera del pantal&oacute;n y me orden&oacute; mam&aacute;rsela. &quot;A qu&eacute; discutir&quot;, pens&eacute; yo y decid&iacute; esperar un mejor momento para hablar con &eacute;l, y agarr&aacute;ndole la poronga con ambas manos, para que no saltara tanto, met&iacute; el glande dentro de mi boca y comenc&eacute; a hacerle los honores. Debo reconocer que no me desagrad&oacute; tanto, ya que su sabor a macho era muy rico. Pero &eacute;l interpret&oacute; mi entusiasmo como agrado, y sigui&oacute; llam&aacute;ndome puta mamona y dici&eacute;ndome que yo por una buena garcha me perd&iacute;a, y que &eacute;l me iba a dar poronga para que tuviera y guardara. A mi la respiraci&oacute;n se me hab&iacute;a acelerado, seguramente por los nervios, pero disimul&eacute; mis sentimientos y lamiendo y succionando esa maravillosa pijota. Hasta que vi que se ven&iacute;a. El primer chorrazo de semen se me fue directo a la garganta, pero no tuve tiempo de tragarlo completamente, porque vino el segundo, que se me desbord&oacute; por la nariz. Y el tercero me dio tan fuerte en la cara, que me ca&iacute; de culo. Y ah&iacute; me sigui&oacute; regando por toas partes, chorro tras chorro. &iexcl;Nunca hab&iacute;a visto tanta producci&oacute;n de semen! Y record&eacute; la mucho m&aacute;s peque&ntilde;a verguita de mi marido, y sus mucho menos abundantes chorros, y para mi sorpresa, me acabe otra vez en medio de temblores y estremecimientos, mientras me segu&iacute;an llegando los chorros de Fernando.<\/p>\n<p>Pero cuando se acabaron los chorros de esta tremenda poronga a&uacute;n segu&iacute;a r&iacute;gida. Esto me impresion&oacute; mucho, ya que mi Rogelio necesita al menos una hora u hora y media para reponerse. Estaba comenzando a sentir respeto, por ese japones.<\/p>\n<p>As&iacute; que cuando me ensart&oacute; con esa cosa tan gorda y dura, y me la hizo sentir hasta la garganta, luego de dos o tres enterradas volv&iacute; a correrme, lo cual me dio bastante verg&uuml;enza. Pero, que remedio, esa tremenda tranca segu&iacute;a movi&eacute;ndose dentro m&iacute;o, como si reci&eacute;n comenzara. Y sigui&oacute; cogi&eacute;ndome durante por lo menos quince minutos, en los cuales comenc&eacute; a ver torbellinos de colores y en un estado de semi conciencia s&oacute;lo era capaz de gemir, jadear y seguir recibiendo. En esos quince minutos junt&oacute; tanta leche como en el primer polvo y cuando en una enterrada final de su verga me hizo sentir como sus chorros me iban llenando, fue tanta la impresi&oacute;n por lo que estaba recibiendo, que me corr&iacute; en medio de jadeos y alaridos.<\/p>\n<p>Ah&iacute; s&iacute; sent&iacute; verg&uuml;enza, porque &eacute;l iba a pensar que a mi me estaba gustando lo que me estaba dando. Pero no deb&iacute;a preocuparme, &iexcl;el nabo segu&iacute;a al palo! Y d&aacute;ndome vuelta como si fuera una milanesa me lo meti&oacute; en el culo, sin pedir permiso ni nada. Claro, este muchacho parec&iacute;a creer que con su polla era todo poderoso, y a mi me hubiera gustado darle una lecci&oacute;n, pero estaba hecha un estropajo y no ten&iacute;a con qu&eacute; resistir a esa chota tan dominante. As&iacute; que dej&eacute; que me hiciera el culo a su gusto. Y yo empec&eacute; a pensar que en este japones hab&iacute;a algo que me agradaba, quien lo hubiera dicho, lo viriles que son los nipones.<\/p>\n<p>Pero no era tan superhombre como parec&iacute;a pretender. Cuando se descarg&oacute; en mi culo, la cantidad no fue tan copiosa como las anteriores, apenas el doble o el triple de la que descarga mi Rogelito la primera vez. Y luego se qued&oacute; dormido, el pobrecito, y cuando se despert&oacute; yo trat&eacute; de aprovechar para hablarle de mi fidelidad, pero no me dej&oacute;: me pidi&oacute; que le chupara la polla y me pic&oacute; la curiosidad: quer&iacute;a ver cuanto podr&iacute;a descargar ahora, y se la mam&eacute; con ternura y consideraci&oacute;n, durante m&aacute;s de veinte minutos, hasta que se vino. Y fue bastante cantidad.<\/p>\n<p>Debo reconocer que en el camino a casa, las emociones y sensaciones vividas volv&iacute;an a mi mente una y otra vez. Y llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que no pod&iacute;a negar que Fernando me gustaba un poquitito, aunque eso no significara que yo fuera infiel a mi esposo. Eso jam&aacute;s. Pero igual llevaba el sabor de su pija en mi boca, y el gusto de su semen, y recuerdos suyos en todos mis agujeros tan abusivamente abiertos, y el olor de su piel en mis fosas nasales. As&iacute; que estuve bastante nerviosa esperando a mi Rogelio, y tuve que tranquilizarme varias veces en el resto de la tarde. Cuando lleg&oacute; mi esposo lo arrastr&eacute; literalmente hasta la cama y le hice el amor con ganas y tanto entusiasmo que enseguida acab&oacute;. No sent&iacute; gran cosa, porque la polla de Rogelio entraba demasiado c&oacute;modamente en los agujeros dejados por el japones, y su acabada me pareci&oacute; demasiado breve. Y ah&iacute; constat&eacute; que lo amaba, ya que definitivamente la lujuria hab&iacute;a estado ausente. Y me dorm&iacute; bastante m&aacute;s tranquila, aunque tuve que acariciarme varias veces. Rogelio, a mi lado, dorm&iacute;a como un angelito.<\/p>\n<p>Y yo sent&iacute;, aliviada, que nuestro matrimonio estaba salvado.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente pude recibir la visita del viejo lujurioso del segundo piso que me lami&oacute; la conchita a su antojo, pero era ya tan cotidiano que ni me sent&iacute; vejada.<\/p>\n<p>Tampoco me sent&iacute; vejada cuando el portero me arrastr&oacute; hacia el s&oacute;tano para cogerme por todos mis agujeros. Lo dej&eacute; hacerlo, sin quejarme, a lo sumo gimiendo y jadeando. Y cuando sal&iacute; para mi encuentro con Rogelio en el cine, ni los muchos orgasmos tenidos aquella ma&ntilde;ana, ni el recuerdo del viejo s&aacute;tiro lami&eacute;ndome, ni el entusiasmo del portero, pudieron apartarme de mi sentimiento de esposa bien portada.<\/p>\n<p>Lo que s&iacute; me descoloc&oacute; un poco fue verlo llegar a Fernando a mi cita en el cine con Rogelio. Mi intimidad se humedeci&oacute; un poco, pero lo atribu&iacute; a la sorpresa.<\/p>\n<p>Bueno, no les voy a aburrir cont&aacute;ndoles las cosas que pasaron en el cine. Salvo decirles que fueron cosas que escaparon a mi control. Por suerte Rogelio absorto con la pel&iacute;cula no advirti&oacute; los orgasmos que me produjo el japones con sus dedos, primero en mi culo y luego en mi concha, ni tampoco advirti&oacute; cuando sac&oacute; su falo al aire y me hizo paje&aacute;rselo y finalmente, baj&aacute;ndome la cabeza, me descarg&oacute; toda la leche dentro de mi boca. Ni cuando me fui al ba&ntilde;o, siguiendo los pasos de Fernando, mi esposo perdi&oacute; la concentraci&oacute;n en la pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Y yo ten&iacute;a bien claro que nada en mi conducta pod&iacute;a calificarse de infidelidad, ya que hasta los orgasmos se me produc&iacute;an sin buscarlos. Aunque debo reconocer que sent&iacute; cierto placer, pero bueno, una no es de fierro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cap&iacute;tulo 1. Repasando mi indoblegable actitud de c&oacute;nyuge fiel durante la &uacute;ltima semana.&nbsp; Apenas Rogelio, mi amado esposo, sali&oacute; para la oficina, sal&iacute; del departamento, casi pis&aacute;ndole los talones. Yo ten&iacute;a una cita en la confiter&iacute;a a media cuadra de su empleo. 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