{"id":41531,"date":"2023-04-10T22:00:00","date_gmt":"2023-04-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-10T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-10T22:00:00","slug":"echandote-de-menos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/echandote-de-menos\/","title":{"rendered":"Ech\u00e1ndote de menos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41531\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdo la primera vez que te le&iacute;. Era un relato de masturbaci&oacute;n y me invitabas a que jug&aacute;ramos como si estuvi&eacute;ramos juntos. Me pareciste tan c&aacute;lido y sensual, que me parec&iacute;a imposible que unas letras en la pantalla pudieran provocar esas sensaciones en m&iacute;. Recorr&iacute;a tus l&iacute;neas con la mirada y notaba c&oacute;mo se agitaba mi respiraci&oacute;n, c&oacute;mo se aceleraba mi pulso y c&oacute;mo se humedec&iacute;a mi sexo, llegando al orgasmo con las caricias de mis manos que en mi imaginaci&oacute;n eran las tuyas. Y te segu&iacute; leyendo&hellip;<\/p>\n<p>Le&iacute;a otros relatos, otros autores en mis ratos libres y aunque algunos me parec&iacute;an realmente buenos, lo cierto es que siempre volv&iacute;a a ti, a tu forma de jugar con las palabras, combinando lo delicado y lo morboso, lo sutil y lo explicito, pero sin caer en lo soez&hellip; y me hice adicta a ti. Te le&iacute; una y otra vez hasta que casi memoric&eacute; tus relatos y una noche, hall&eacute; el valor suficiente para contactar contigo, para enviarte un mail dici&eacute;ndote lo bien que escrib&iacute;as y c&oacute;mo me gustar&iacute;a leer m&aacute;s relatos tuyos. No esperaba que me respondieras, ni mucho menos lo que vino despu&eacute;s, porque a ese mail le sigui&oacute; otro, preguntas, respuestas, confesiones&hellip; y finalmente me invitaste a hablar por chat. Nunca hab&iacute;a hecho nada parecido, pero no pude resistir la tentaci&oacute;n de hablar con la persona que hab&iacute;a escrito esos relatos que tantas sensaciones me hab&iacute;an provocado.<\/p>\n<p>Unas primeras conversaciones establecieron las normas: ser sinceros y discretos, nunca nos ocultamos que ten&iacute;amos pareja, que nuestras charlas eran un entretenimiento que podr&iacute;a acabar en cuanto uno de los dos as&iacute; lo deseara. Y r&aacute;pidamente descubrimos que ten&iacute;amos gustos similares, que nos encontr&aacute;bamos c&oacute;modos el uno con el otro. Los sentimientos hacia nuestros c&oacute;nyuges no hab&iacute;an cambiado, pero incluso despu&eacute;s de una sesi&oacute;n de buen sexo deseaba hablar contigo, que me dijeras qu&eacute; me habr&iacute;as hecho t&uacute; y decirte qu&eacute; te hubiera hecho yo. Eras mucho m&aacute;s que unas l&iacute;neas en la pantalla, realmente pod&iacute;a notar tu aliento susurrando en mi o&iacute;do, tus manos acariciando mi cuerpo, tus labios en mi piel&hellip;<\/p>\n<p>El sonido que anunciaba que ten&iacute;a un mensaje tuyo me hac&iacute;a esbozar una sonrisa, los tres puntitos parpadeantes que indicaban que escrib&iacute;as me hac&iacute;an tener contracciones en mi sexo. No sab&iacute;amos nuestros nombres ni apenas ning&uacute;n dato el uno del otro, era nuestro acuerdo particular, no decir nada que pudiera hacernos identificables. Las descripciones vagas dieron paso a fotograf&iacute;as, algunas m&aacute;s sensuales, otras m&aacute;s expl&iacute;citas y conocimos nuestros cuerpos. Ahora pod&iacute;a visualizar las manos que me hab&iacute;an recorrido cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, el torso que hab&iacute;a abrazado y apretado contra m&iacute;, el falo que me hab&iacute;a llenado por completo.<\/p>\n<p>Jug&aacute;bamos a que tus manos eran las m&iacute;as y acariciabas todos mis rincones con maestr&iacute;a&hellip; a veces suave, a veces intenso, pero siempre con calidez. Mis dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n en mi vagina, el me&ntilde;ique rozando mi ano y mi succionador en mi cl&iacute;toris mientras segu&iacute;a tus instrucciones me llevaron al &eacute;xtasis, imaginando que eran tus manos las que me tocaban, que eran tus labios y tu lengua los que me estimulaban de esa forma, que te cog&iacute;a el cabello para hundirte en mi, para correrme en tu boca y que probaras el sabor de mi orgasmo. Exhausta, sudada, con el co&ntilde;o palpitante, me dec&iacute;as que descansara, que imaginara que estabas a mi lado, que me acariciar&iacute;as el cabello hasta que me quedara dormida mientras yo jugaba con el vello de tu pecho.<\/p>\n<p>Mis manos fueron las tuyas cuando te ped&iacute;a que te quitaras la camiseta y los pantalones, que te acariciaras por encima de la ropa interior hasta notar c&oacute;mo aumentaba la turgencia de tu falo, que te quitaras esos b&oacute;xers ajustados que tanto me gustaban para que tu polla erecta saliera disparada, para poder lamerla, besarla y saborearla hasta el fondo de mi garganta. Quer&iacute;a sentirla dentro de m&iacute;, con tus manos en mis pezones endurecidos, notar en mi o&iacute;do tu aliento exhalando gemidos de placer, acariciar tu cabello y abrazar tu espalda mientras te ped&iacute;a que siguieras y acabaras dentro de m&iacute;. Otras veces me daba la vuelta para que masajearas mi cuello, bajaras por mi espalda hasta llegar a mis nalgas y una vez all&iacute; jugaras con mi ano casi virgen, primero por fuera, lubric&aacute;ndolo con los fluidos de mi sexo, para introducir poco a poco un dedo y luego dos, hasta quedar preparada para ti, para recibirte sin prisa, sin pausa, disfrutando cada mil&iacute;metro de ti. A cuatro patas, sofocando mis gritos contra la almohada, tu cuerpo abraz&aacute;ndome, tu polla en mi culo, tu mano en mi cl&iacute;toris, me hicieron tener uno de los orgasmos de mi vida&hellip; Incluso jugamos a escribir juntos uno de tus sensuales relatos, propusiste una playa como escenario con un atardecer de fondo, aunque nunca llegamos a completarlo.<\/p>\n<p>Pero lleg&oacute; el d&iacute;a en el que tus mensajes dejaron de llegar y los que yo dejaba en el chat se esfumaban sin respuesta a las 24 horas, como si estuvieran escritos en arena y los borrara la marea. Nunca fuimos una obligaci&oacute;n y siempre supimos que alg&uacute;n d&iacute;a terminar&iacute;a el juego, pero no a&ntilde;oro los buenos ratos que pasamos y lo que me hac&iacute;as sentir.<\/p>\n<p>Mientras escribo estas l&iacute;neas recordando nuestras charlas puedo notar c&oacute;mo se moja mi ropa interior y c&oacute;mo se humedecen mis ojos, luchando para no dejar escapar la lagrima que pugna por resbalar por mi mejilla, porque no puedo evitar echar de menos a mi compa&ntilde;ero virtual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Recuerdo la primera vez que te le&iacute;. Era un relato de masturbaci&oacute;n y me invitabas a que jug&aacute;ramos como si estuvi&eacute;ramos juntos. 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