{"id":41543,"date":"2023-04-12T04:36:24","date_gmt":"2023-04-12T04:36:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-12T04:36:24","modified_gmt":"2023-04-12T04:36:24","slug":"seducida-y-follada-por-un-caradura-con-sorpresa-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/seducida-y-follada-por-un-caradura-con-sorpresa-inesperada\/","title":{"rendered":"Seducida y follada por un caradura con sorpresa inesperada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41543\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Julio de 2022.&nbsp;<\/p>\n<p>Llevo una semana trabajando como camarera en una terraza de ocio nocturno. Tras terminar el curso en la universidad, pens&eacute; que no me llegaba con la asignaci&oacute;n de mis padres, y decid&iacute; ganar un dinero extra para mis cosillas.<\/p>\n<p>Hace dos d&iacute;as, mientras repart&iacute;amos el bote de las propinas entre las compa&ntilde;eras, Luc&iacute;a se quej&oacute;. Afirmaba que el reparto no era justo, porque mi aportaci&oacute;n estaba muy por debajo del resto. Marta, la veterana entre todas, explic&oacute; que los clientes no dan buenas propinas a las chicas bonitas, sino a las picantes que alimentan sus fantas&iacute;as. No es que yo fuera de puritana, pero reconoc&iacute; que ellas iban escandalosas. Decid&iacute; de buena gana seguir el ejemplo.<\/p>\n<p>Ayer en mi dormitorio, tras poner patas arriba el armario, me decid&iacute; por una blusa blanca anudada por debajo de los senos, sin abotonar y sin sujetador. Al tener los pechos menudos, no pretend&iacute;a resaltar su volumen, sino insinuarlos con la m&aacute;s leve inclinaci&oacute;n del torso. A&ntilde;ad&iacute; un pantaloncito vaquero muy corto, que suelo ponerme cuando voy a la playa, y muestra una generosa porci&oacute;n de culo, dibujando una sugerente sonrisa de gato entre las nalgas y los muslos. Complet&eacute; el look con la melena alborotada, botines de cuero marr&oacute;n, bisuter&iacute;a justa y unas gotitas de colonia. Entonces not&eacute; el cambio y pens&eacute;, mientras me miraba en el espejo, la de pasiones que levantar&iacute;a.<\/p>\n<p>Roja de verg&uuml;enza, apenas baj&eacute; de mi coqueto Seat 600 rojo en el aparcamiento, aguant&eacute; comentarios groseros y alg&uacute;n que otro silbido, como los que se emplean con el ganado. Los de mis compa&ntilde;eras, picantes y jocosos, tampoco rebajaron el color de mis mejillas, pero me sonaron diferentes. Luego bromearon con lo que ellas llaman, &laquo;la metamorfosis&raquo;, y que definen como, &laquo;la gata que se convierte en tigresa&raquo;.<\/p>\n<p>A eso de la medianoche, unos chavales ocuparon la mesa once, una de las que yo atiendo. Eran cinco y parec&iacute;an bebidos. Se comportaron con educaci&oacute;n durante un rato, hasta que las tonter&iacute;as de unos animaron al resto. De este modo escuch&eacute; comentarios del tipo: &ldquo;&iexcl;vaya culo tiene la t&iacute;a!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;est&aacute; para hacerle un favor!&rdquo;, o el m&aacute;s recurrente en estos casos, &ldquo;&iexcl;a esta le echaba uno detr&aacute;s de otro!&rdquo;. Nada que yo no pudiera manejar con un poco de tacto. Sin embargo, el que no dec&iacute;a nada era el m&aacute;s peligroso, el t&iacute;pico Casanova guapito que te desnuda con los ojos, mostrando indiferencia cada vez que le pillas haci&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>Cuando se marchaban, el tunante me ofreci&oacute; un billete de cincuenta euros, y me pidi&oacute; con exquisita cortes&iacute;a que le cobrara todo. En ese preciso instante, como salido de la nada, mi jefe me arrebat&oacute; el billete de las manos y se lo devolvi&oacute; al otro, alegando que la ronda corr&iacute;a de su cuenta.<\/p>\n<p>Pregunt&eacute; por el motivo de tanta generosidad, molesta porque esperaba una buena propina. Entonces, mi jefe explic&oacute; que era su primo, que all&iacute; nunca paga.<\/p>\n<p>Me lo present&oacute; y nos saludamos con dos t&iacute;midos besos en las mejillas; pero, cuando nos separamos, un penetrante aroma varonil hab&iacute;a invadido dulcemente mis fosas nasales.<\/p>\n<p>El encuentro fue breve porque sus amigos le apremiaban para marcharse. Quise preguntarle d&oacute;nde iban; pero los clientes de la mesa cuatro, dando voces con los vasos vac&iacute;os en alto, reclamaban m&aacute;s bebida.<\/p>\n<p>Pasados unos minutos, de los otros apenas recordaba nada, pero del primo, &iexcl;Caray con el primo! De &eacute;l hubiese recordado la lista de los reyes godos si me la recita. Me qued&eacute; con que se llama R&oacute;ber, diez cent&iacute;metros por encima de mi metro setenta, tirando a cachas, con ojos marrones y avellanados, labios gruesos y ros&aacute;ceos, el cabello casta&ntilde;o y cortito, y la voz melosa y varonil por igual.<\/p>\n<p>Mientras yo fantaseaba con R&oacute;ber, Marta me abord&oacute; interrumpi&eacute;ndome en lo mejor.<\/p>\n<p>-Sandra, ten mucho cuidadito con R&oacute;ber -advirti&oacute; con tono ceremonial-, porque, semejante maravilla de la gen&eacute;tica, no es bueno para una chica. Es un caradura, un picaflor de veinticinco, cuatro a&ntilde;os mayor que t&uacute;, que te har&aacute; sufrir.<\/p>\n<p>Puesta en antecedentes y lejos de amedrentarme, pens&eacute; que R&oacute;ber me conven&iacute;a. Hab&iacute;a terminado una relaci&oacute;n tortuosa con un chico celoso y controlador meses antes, y me apetec&iacute;a un amigo con derecho a roce.<\/p>\n<p>Cuando me toc&oacute; el turno de retirar vasos vac&iacute;os por la zona de la piscina, le vi rodeado de tres gatitas mimosas, dej&aacute;ndose querer mientras ellas le ronroneaban. Eran menudas y me parecieron vulgares, dos te&ntilde;idas de rubio platino y la otra pelirroja.<\/p>\n<p>Si ellas iban de gatitas, pens&eacute; que yo deber&iacute;a hacerlo de zorra, y aprovech&eacute; para insinuarme recogiendo los vasos ca&iacute;dos en el suelo. Lo hice exagerando el gesto cada vez que me agachaba uno por uno. De este modo aumentaban mis posibilidades de que viera algo entre mi escote. Me entretuve m&aacute;s de lo necesario esperando a que ellas fueran al ba&ntilde;o, segura de que lo har&iacute;an m&aacute;s pronto que tarde. Cuando finalmente lo hicieron, aprovech&eacute; para acercarme a R&oacute;ber y darle el remate. Primero le solt&eacute; el t&iacute;pico, &iexcl;cu&aacute;nto tiempo sin vernos!; despu&eacute;s mi particular, &iexcl;qu&eacute; calor hace!, consistente en ahuecar el escote con ambas manos al tiempo que refresco los pechos soplando.<\/p>\n<p>Las felinas regresaron antes de lo previsto, m&aacute;s zorras que yo y dispuestas a alborotar el gallinero. Fue la pelirroja, algo culona y con unas tetas de alucine, quien llev&oacute; la voz cantante.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si no ten&iacute;a nada mejor que hacer. Yo respond&iacute; que estaba en ello. Ella me mir&oacute; los pechos al tiempo que se colocaba las tetas, y desplegando toda la artiller&iacute;a, replic&oacute; que yo era sorda adem&aacute;s de no tener delantera.<\/p>\n<p>Esto fue la gota que colm&oacute; el vaso, una provocaci&oacute;n en toda regla.<\/p>\n<p>Sacando las u&ntilde;as, le respond&iacute; que era una ni&ntilde;ata, exigiendo que me respetara, que no aguantar&iacute;a sus impertinencias, y que prefer&iacute;a tener dos jugosos pomelos, antes que dos sand&iacute;as pochas como las suyas. Me desped&iacute; a&ntilde;adiendo que me pagaban por trabajar, y no por estar de caca-cacareo en el gallinero.<\/p>\n<p>Si las gallinas dijeron algo, debi&oacute; ser cuando ya estaba lejos, porque no las o&iacute; cacarear.<\/p>\n<p>M&aacute;s feliz que una codorniz, entr&eacute; en el almac&eacute;n y met&iacute; los vasos sucios en el lavavajillas. Me dispon&iacute;a a salir de all&iacute; cuando alguien abri&oacute; la puerta, entr&oacute; y se interpuso en mi camino.<\/p>\n<p>\u2015&iquest;Sabes una cosa, rubita? \u2015Era R&oacute;ber, que me miraba fijamente con sus penetrantes ojos, descarado, arrogante y muy seguro de s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>La puerta se cerr&oacute; sola antes de que mi coraz&oacute;n huyera acobardado.<\/p>\n<p>Sin darme cuenta y sin que me rozara, su cuerpo, delante del m&iacute;o, me obligaba a recular hacia atr&aacute;s, hasta topar con una pila de cajas a mi espalda.<\/p>\n<p>\u2015&iexcl;No lo s&eacute;! \u2015susurr&eacute; con el coraz&oacute;n todav&iacute;a en su sitio.<\/p>\n<p>Tras mi respuesta, que parec&iacute;a ser la que &eacute;l esperaba, se acerc&oacute; m&aacute;s, llegando esta vez a rozar mi ropa con la suya. Entonces susurr&oacute; en mi oreja con todo el descaro del mundo.<\/p>\n<p>\u2015Que tienes el mejor culo que he visto en mucho tiempo. Y tus tetitas, como peras maduras cuando te agachas, no las hay mejores en toda la regi&oacute;n. \u2015Ciertamente las hab&iacute;a visto\u2015. Por no hablar de tu boca, una fresa que voy a comerme ahora mismo.<\/p>\n<p>No dijo m&aacute;s el muy tunante.<\/p>\n<p>Acercando sus labios a los m&iacute;os, me dio un beso que termin&oacute; de noquearme y casi me meo de gusto. Estaba en estado de shock, incapaz de reaccionar ante su &iacute;mpetu, de puntillas porque me ten&iacute;a agarrada del culo y tiraba de &eacute;l hacia arriba, al tiempo que restregaba sus labios contra los m&iacute;os, sin miramientos, con fuerza desmedida, aprovechando mi pasividad para soltar el nudo de mi blusa, dejando mis pechos libres, indefensos a merced de sus grandes manos, manose&aacute;ndolos, apretando como si fueran de goma.<\/p>\n<p>Fue todo muy r&aacute;pido, en apenas unos segundos que parecieron eternos.<\/p>\n<p>Luego liber&oacute; el bot&oacute;n de mi pantaloncito, baj&oacute; la cremallera e introdujo la mano hasta rozar el cl&iacute;toris con las yemas de los dedos.<\/p>\n<p>Gem&iacute; golosa y maull&eacute; convertida en una gata en celo, como las otras, a las que R&oacute;ber hab&iacute;a dejado plantadas por m&iacute;, en un gesto que me colmaba de felicidad. No obstante, iba muy lanzado precipitando sus acciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se puede saber qu&eacute; haces? &mdash;le pregunt&eacute; al notar que tiraba de mi pantal&oacute;n con ambas manos hacia abajo.<\/p>\n<p>&mdash;Mi morbosa Sandra, creo que est&aacute; m&aacute;s que claro &mdash;respondi&oacute; con indiferencia.<\/p>\n<p>&mdash;Era una pregunta ret&oacute;rica. Lo tengo muy claro, pero no entiendo d&oacute;nde est&aacute; el incendio. Adem&aacute;s, tengo que seguir trabajando.<\/p>\n<p>&mdash;No me vengas con excusas. &mdash;Me fren&oacute; en seco. Estaba preparado para una respuesta as&iacute;&mdash;. Se nota que tienes tantas ganas como yo, y s&eacute; de buena tinta que est&aacute;s en tu media hora de descanso.<\/p>\n<p>Seguramente eran excusas. No pod&iacute;a enga&ntilde;arme a m&iacute; misma pues el fuego del deseo me consum&iacute;a. Era claro que yo le hab&iacute;a provocado un rato antes, con idea de motivarlo para que me llevara por ah&iacute; al salir del trabajo. Este no era ni el momento, ni el lugar adecuado. Adem&aacute;s, y no menos importante, su &iacute;mpetu pronosticaba que terminar&iacute;amos en un visto y no visto, y esto a m&iacute; no me interesaba, no despu&eacute;s de tantos meses sin comerme un col&iacute;n. Por otro lado, entregarme tan f&aacute;cilmente podr&iacute;a traer consecuencias no deseadas. Por ejemplo, que se fuera de la lengua, que presumiera con sus amigos, unos chismosos que no dejar&iacute;an t&iacute;tere con cabeza.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a darle estas razones. Era mejor echar balones fuera.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que has hecho los deberes, averiguando sobre mis horarios de descanso, y esto me halaga, pero deber&iacute;amos dejarlo para luego, en un sitio m&aacute;s adecuado.<\/p>\n<p>Inaudito: como si no hubiese prestado atenci&oacute;n a mis palabras, me baj&oacute; el pantaloncito como cinco dedos, lo justo para introducir holgadamente la mano entre los muslos, suficiente para separar los labios vaginales y penetrarme con dos dedos.<\/p>\n<p>Invoqu&eacute; a Dios gimiendo al sentirme profanada.<\/p>\n<p>Titubeante, sin medir las consecuencias, traspas&eacute; el umbral de su bragueta con la mano derecha, me abr&iacute; camino entre la prenda &iacute;ntima y busqu&eacute; su miembro. Lo not&eacute; muy duro, erecto como era de esperar, igual que cuando lo not&eacute; en el vientre en los besos de rigor al ser presentados.<\/p>\n<p>&mdash;Me encantan tus peras, porque no son grandes ni peque&ntilde;as. Tienen el tama&ntilde;o justo para m&iacute;, tambi&eacute;n la forma, la textura y la consistencia &mdash;afirm&oacute; como lo har&iacute;a un mercader de fruta, valorando la calidad del g&eacute;nero, mientras las sobaba con la mano izquierda, para luego pellizcar los pezones, al tiempo que hurgaba con la derecha en el co&ntilde;o, deleit&aacute;ndome con sus h&aacute;biles dedos.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que su forma de comportarse, actuando al tiempo que me regalaba el o&iacute;do con su verborrea, respond&iacute;a a una t&aacute;ctica empleada, seguramente, cuando alguna se le resist&iacute;a. Y no se le daba nada mal, porque me arrancaba alaridos de placer, que yo agradec&iacute;a con mi mano convertida en una m&aacute;quina de masturbar.<\/p>\n<p>La simbiosis era perfecta: lo dado, por lo recibido.<\/p>\n<p>Por un instante me cuestion&eacute; si realmente era yo. No recordaba la &uacute;ltima vez que me hab&iacute;a sentido tan motivada, tan golfa, mucho m&aacute;s de lo que cabr&iacute;a esperar. Mi fr&aacute;gil cuerpo temblaba y las rodillas perd&iacute;an eficacia. Era seguro que me desmayar&iacute;a en cualquier momento si no recuperaba la cordura. Resultaba dif&iacute;cil conseguirlo con R&oacute;ber transformado en una especie de animal rabioso.<\/p>\n<p>Me levant&oacute; del suelo por las axilas, y me llev&oacute; en volandas al cuarto de ba&ntilde;o del almac&eacute;n. En un periquete me deposit&oacute; en el suelo, trab&oacute; la puerta con cerrojo y se baj&oacute; el pantal&oacute;n, arrastrando la prenda &iacute;ntima con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Madre del amor hermoso! &mdash;exclam&eacute; viendo lo que hab&iacute;a surgido majestuoso entre sus muslos, segura del buen rato que pasar&iacute;a apenas me la metiera.<\/p>\n<p>En este momento todo se precipit&oacute;.<\/p>\n<p>Consumida por los nervios, viendo que mi tiempo se agotaba, y decidida a llegar hasta el final, le pregunt&eacute; si ten&iacute;a cond&oacute;n y respondi&oacute; que no. Yo tampoco lo ten&iacute;a. C&oacute;mo iba a suponer que suceder&iacute;a algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Sal&iacute; precipitadamente del lavabo y comenc&eacute; a rebuscar en los bolsos de mis compa&ntilde;eras, colgados en las perchas del almac&eacute;n, por si alguna era m&aacute;s precavida que yo. Finalmente encontr&eacute; uno en el bolso de&hellip; Ni sab&iacute;a de qui&eacute;n era.<\/p>\n<p>Con la agilidad de una gacela regres&eacute; al lavabo, cerr&eacute; la puerta, ech&eacute; el cerrojo y me dispuse a ponerle la goma en la polla.<\/p>\n<p>Contempl&eacute; arrodillada aquello grande y erecto, y no pude resistirme a engullirlo. R&oacute;ber lo agradeci&oacute; gimiendo a medida que mis labios y lengua ganaban agilidad.<\/p>\n<p>&mdash;No imaginaba que fueras tan experta chupando&hellip;<\/p>\n<p>R&oacute;ber contuvo la lengua porque los jadeos se precipitaban desde sus labios. Luego a&ntilde;adi&oacute; que se la chupaba de lujo.<\/p>\n<p>Inesperadamente, cuando sent&iacute;a que me deleitaba y &eacute;l conmigo, me agarr&oacute; del cabello y tir&oacute; hasta ponerme en pie.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&iacute;tate el pantal&oacute;n! &mdash;orden&oacute;.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; como si su palabra fuera ley, y con el pantaloncito tambi&eacute;n se fue la tanga.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la cintura y me hizo girar 180 grados sin esfuerzo. Luego me arrebat&oacute; el cond&oacute;n de la mano, se lo puso y asegur&oacute; descontrolado:<\/p>\n<p>&mdash;Apenas te he visto por primera vez, no te haces una idea de las ganas que ten&iacute;a de esto.<\/p>\n<p>Me oblig&oacute; a levantar la pierna derecha, apoyando mi rodilla en el borde del lavabo, y empuj&oacute; mi cabeza hasta que toqu&eacute; el espejo con la mejilla izquierda, arqueando la espalda con el culo en pompa y ansiosa por recibirlo dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Not&eacute; c&oacute;mo apoyaba el glande en la entrada de mi sexo, y luego penetr&oacute; precipitadamente. Yo jale&eacute; con gemidos de placer y alg&uacute;n que otro sonoro S&Iacute;.<\/p>\n<p>Cuando los test&iacute;culos rozaron los labios mayores, me penetr&oacute; y comenz&oacute; a follarme en&eacute;rgicamente. Entonces mis s&iacute;es fueron profundos y repetitivos, as&iacute; durante un par de minutos hasta que, de repente, escuch&eacute; c&oacute;mo se cerraba la puerta del almac&eacute;n, y luego una voz apresurada, alguien tratando de abrir la del aseo.<\/p>\n<p>Al encontrar la puerta trabada, una voz femenina pregunt&oacute; si estaba ocupado. Me pareci&oacute; la de Luc&iacute;a. Respond&iacute; que tardar&iacute;a un rato porque estaba indispuesta, al tiempo que tapaba la boca de R&oacute;ber con la mano derecha. Ella se lament&oacute; porque andaba apurada con la vejiga a reventar, y se quej&oacute; porque no ten&iacute;a m&aacute;s remedio que ir a los aseos p&uacute;blicos.<\/p>\n<p>Apenas se fue Luc&iacute;a, obstinado como &eacute;l solo, R&oacute;ber pretend&iacute;a reanudar lo que ella, inconscientemente, hab&iacute;a interrumpido. Repeli&eacute;ndole con las palmas de las manos en su pecho, le orden&eacute; que parase; pero R&oacute;ber no entend&iacute;a y preguntaba qu&eacute; mosca me hab&iacute;a picado. Le expliqu&eacute; que lo de Luc&iacute;a hab&iacute;a sido un aviso de lo que podr&iacute;a pasar si nos pillaban, porque no podr&iacute;a soportar el bochorno. Indiferente y con una expresi&oacute;n de no pasa nada, R&oacute;ber objet&oacute; que era improbable que nos pillaran.<\/p>\n<p>&mdash;No insistas m&aacute;s, porque tambi&eacute;n he sido insolidaria con una compa&ntilde;era &mdash;argument&eacute;. Luego le hice una oferta m&aacute;s que generosa&mdash;. En lugar de insistir, esp&eacute;rame a la salida, porque juro dejarte hacerme lo que quieras y por donde prefieras.<\/p>\n<p>No fue suficiente para aplacar su ira.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso ni lo sue&ntilde;es! &mdash;respondi&oacute; con cara de pocos amigos, sin mirarme siquiera mientras se vest&iacute;a&mdash;. No eres m&aacute;s que una ni&ntilde;a est&uacute;pida, una de esas que primero provocan y luego te dejan con cara de idiota &mdash;a&ntilde;adi&oacute; con gestos bruscos y alguno que otro grosero.<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy libre de pensar lo que quieras, pero est&aacute;s muy equivocado &mdash;respond&iacute; con indiferencia.<\/p>\n<p>&mdash;Esto ya carece de importancia. Lo que importa es que no quiero volver a verte m&aacute;s &mdash;dijo y se fue dando un portazo.<\/p>\n<p>Yo, aunque apenada, respir&eacute; aliviada cuando escuch&eacute; cerrarse la puerta del almac&eacute;n, agradecida porque se mantuvo dentro de unos l&iacute;mites aceptables, sin tratar de forzarme, sin ponerme un solo dedo encima, dej&aacute;ndome, no obstante, con un calent&oacute;n del quince y un hilo de flujo vaginal descendiendo por la cara interna de los muslos.<\/p>\n<p>Tard&eacute; unos cinco minutos en recuperar la compostura, otros tantos en asearme la zona &iacute;ntima, y apenas unos segundos en salir al exterior, buscando, desesperada, una bocanada de aire fresco.<\/p>\n<p>All&iacute; todo segu&iacute;a igual: las chicas trabajando, los clientes a lo suyo, R&oacute;ber desaparecido y Marta en plan cotilla.<\/p>\n<p>-Tienes mala cara, Sandra. Como si tuvieras el palo de la escoba metido en el culo. Igual que R&oacute;ber cuando ha salido del almac&eacute;n.<\/p>\n<p>-Todo est&aacute; en orden -respond&iacute; restando importancia-. Solo ha sido una bobada.<\/p>\n<p>No quise dar m&aacute;s explicaciones, por mucho que ella insist&iacute;a. Y es que compartir secretos o intimidades con Marta, con su fama de chismosa, es como publicarlos en la prensa amarilla. Tan solo me limit&eacute; a preguntar por R&oacute;ber.<\/p>\n<p>-Apenas ha salido del almac&eacute;n -dijo Marta entre susurros-, se ha juntado con un tipo y una tipa, y se han ido juntos los tres. No quiero aventurar nada, pero creo que han ido a foll&aacute;rsela entre los dos.<\/p>\n<p>Asum&iacute; que ser&iacute;a alguna de las golfas con las que estuvo un rato antes.<\/p>\n<p>No supe m&aacute;s de R&oacute;ber esa noche.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando regresaba a casa, me cuestionaba c&oacute;mo pod&iacute;a sentirme tan mal, sobre todo, siendo un tipo al que apenas conoc&iacute;a. En casa tumbada en la cama, comprend&iacute; que la situaci&oacute;n me superaba, y me dorm&iacute; resignada pasadas las seis de la madrugada, pensando c&oacute;mo recuperar&iacute;a a R&oacute;ber.<\/p>\n<p>Pero esto es otra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Julio de 2022.&nbsp; Llevo una semana trabajando como camarera en una terraza de ocio nocturno. Tras terminar el curso en la universidad, pens&eacute; que no me llegaba con la asignaci&oacute;n de mis padres, y decid&iacute; ganar un dinero extra para mis cosillas. 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