{"id":41586,"date":"2023-04-14T22:00:00","date_gmt":"2023-04-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-14T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-14T22:00:00","slug":"indeleble","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/indeleble\/","title":{"rendered":"Indeleble"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41586\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esa noche fue una sorpresa de principio a fin. Ni en su m&aacute;s loco sue&ntilde;o se hab&iacute;a permitido fantasear en que ocurrir&iacute;a un nuevo encuentro, aunque muy en el fondo de su ser sab&iacute;a que todav&iacute;a lo deseaba, nunca imagin&oacute; que ser&iacute;a as&iacute;.<\/p>\n<p>Era tarde, estaba sola, pero a&uacute;n no se acostaba cuando son&oacute; el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>-Hola, &iquest;puedo ir a tu casa? Vengo de una reuni&oacute;n, pero me gustar&iacute;a pasar a verte<\/p>\n<p>-Claro, &iquest;est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>-Un poco ebrio.<\/p>\n<p>En esa &eacute;poca era com&uacute;n que se emborrachase. Beb&iacute;a mucho, constantemente, pero habitualmente no se notaba. Posiblemente ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que se vieran, en un par de d&iacute;as &eacute;l viajar&iacute;a por varios a&ntilde;os o tal vez m&aacute;s. Y con todo, ella no esperaba que ocurriese algo m&aacute;s que una conversaci&oacute;n. Eran amigos, ten&iacute;an historia y mucha qu&iacute;mica, pero &eacute;l se hab&iacute;a casado hace menos de un a&ntilde;o y hab&iacute;a declarado su monogamia cuando se enamoraba. Se tomaba el compromiso real en serio. Ella lo admiraba, lo respetaba y no pod&iacute;a evitar desearlo, pero su amistad era m&aacute;s valiosa que cualquier lujuria por ello no esperaba otra cosa que una conversaci&oacute;n y brindarle un espacio seguro para pasar la borrachera.<\/p>\n<p>Al llegar not&oacute; de inmediato cuan ebrio estaba, era bastante, una de las veces que peor lo hab&iacute;a visto, estaba acelerado, sin embargo, pod&iacute;a conversar. Le dej&oacute; apropiarse de la cocina y servirse el vino que tra&iacute;a. Le miraba con curiosidad, risa y picard&iacute;a. No pod&iacute;a negarlo, le atra&iacute;a, le costaba no coquetear con &eacute;l, pero no pod&iacute;a dar el primer paso, si lo hac&iacute;a no se lo perdonar&iacute;a pues implicaba una traici&oacute;n&hellip; deb&iacute;a respetar sus l&iacute;mites y principios.<\/p>\n<p>&Eacute;l comenz&oacute; a hablar. Ven&iacute;a de la reuni&oacute;n con unos amigos.<\/p>\n<p>-Son m&eacute;dicos, estuvimos toda la tarde conversando y bebiendo. Son distintos a todos mis conocidos, pero me entretengo con ellos, hablamos de otras cosas, me entretengo y relajo.<\/p>\n<p>-Eso se nota -se rio ella- est&aacute;s muy relajado por decirlo suave.<\/p>\n<p>Como otras veces en ese estado &eacute;l de deshizo en explicaciones y excusas, describiendo su estado y asegurando que estaba bien.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s que &eacute;l se sirviera y bebiera un poco, ella, sin poder evitarlo m&aacute;s, se acerc&oacute; quedando de frente en el reducido pasillo de la cocina. Conversaron un poco m&aacute;s, hasta que &eacute;l se acerc&oacute; y tom&oacute; su cintura insinuante. Ella lo detuvo.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s seguro?<\/p>\n<p>-S&iacute;<\/p>\n<p>La bes&oacute;, acerc&aacute;ndola m&aacute;s. Ella recibi&oacute; el beso, peor apenas se atrevi&oacute; a responder. Se supon&iacute;a que eso no deb&iacute;a pasar, no pod&iacute;a creer lo que suced&iacute;a. Sent&iacute;a que contemplaba la escena desde otro lugar, como si fuese una espectadora.<\/p>\n<p>-&iquest;Seguro que esto quieres? &iquest;qu&eacute; pasa con tu esposa?<\/p>\n<p>-Est&aacute; lejos, va volando, o pienses en ella. -Y la volvi&oacute; a besar.<\/p>\n<p>Esta vez no se resisti&oacute;, se permiti&oacute; disfrutar y no pensar salvo en s&iacute; misma. Quer&iacute;a esto, se merec&iacute;a esto, por una vez no quer&iacute;a pensar en nadie m&aacute;s que ella y decidi&oacute; entregarse al momento y al placer.<\/p>\n<p>La rode&oacute; con ambos brazos y ansiosamente la bes&oacute;. Ella se entreg&oacute; y lo bes&oacute; a su vez, enfocando todo su deseo en sus labios. Con la boca levemente abierta recorri&oacute; los labios de &eacute;l con su lengua, para luego morderlos levemente. Ella apenas respiraba, sent&iacute;a que su temperatura sub&iacute;a al mismo tiempo que el deseo de &eacute;l. Sent&iacute;a c&oacute;mo &eacute;l recorr&iacute;a su espalda, manos extendidas, sin apretar demasiado, pero ella pod&iacute;a sentir el deseo de &eacute;l en cada poro.<\/p>\n<p>Sin dejar de besarla, recorriendo su cuello, su espalda, dibujando su cintura, lentamente la sac&oacute; de la cocina para conducirla al dormitorio. En el trayecto lade&oacute; su cabeza besando su cuello con ternura y deseo. Ella se dej&oacute; guiar mientras la espalda se le erizaba al ritmo de aquellos labios que sab&iacute;an perfectamente lo que hac&iacute;an o al menos lo que esa noche quer&iacute;an hacer. No hab&iacute;a nada m&aacute;s esa noche que disfrutar.<\/p>\n<p>Cuando llegaron al dormitorio record&oacute; que hab&iacute;a cambiado su cama, era imposible tener sexo ah&iacute; resultado de un arrebato luego del divorcio. Estaba sola y no quer&iacute;a a nadie m&aacute;s en su casa, quer&iacute;a m&aacute;s espacio y le gustaba ir contra lo establecido, as&iacute; que cambi&oacute; la cama matrimonial por algo funcional y estrafalario a su edad, un camarote con escritorio y sill&oacute;n desplegable. Pr&aacute;ctico para el diario vivir, pero imposibles para una noche de pasi&oacute;n. A pesar de eso lo intentaron con humor, esa noche los reparos no pod&iacute;an ser contratiempos, el deseo era demasiado y el tiempo poco. Con el mismo humor bajaron el colch&oacute;n de la cama y lo instalaron en el suelo del living, era perfecto, sin ruidos y con todo el espacio necesario.<\/p>\n<p>&Eacute;l le sac&oacute; la polera acariciando su torso y brazos, ella desabroch&oacute; pantal&oacute;n y comenz&oacute; a subir por su abdomen primero con las manos, pero luego se arrepinti&oacute;. Inclin&aacute;ndose sin agacharse, aunque &eacute;l era bastante m&aacute;s alto que ella, acerc&oacute; la lengua a su ombligo y recorri&oacute; el borde del pantal&oacute;n. primero a la derecha, hasta la cadera, luego deshizo el camino hasta llegar a la cadera izquierda; desde donde subi&oacute; lentamente zigzagueando entre el costado y el abdomen. Al llegar a su pecho &eacute;l la apart&oacute; para mirarla y darle vuelta, volvi&oacute; a besar su cuello y mordisquear su oreja, mientras sus h&aacute;biles manos desabrochaban el pantal&oacute;n y dibujaban sus caderas.<\/p>\n<p>Las manos de &eacute;l se abrieron para recorrer, presionar, apropiarse de sus gl&uacute;teos. La sinti&oacute; estremecerse, sin saber si por el movimiento en su cuello o la presi&oacute;n en el trasero. Decidi&oacute; probar mordiendo su cuello, ella jade&oacute;. Apret&oacute; el gl&uacute;teo derecho y ella dio un respingo, luego el izquierdo, ella arque&oacute; levemente su cintura. Decidi&oacute; no darle respiro, quer&iacute;a todo esa noche&hellip; para ella. Llev&oacute; sus manos hacia adelante manteniendo el pulgar e el borde del pantal&oacute;n. En esa posici&oacute;n, con las manos abiertas y levemente inclinadas hacia su entrepierna, el calor que le transmit&iacute;an la hac&iacute;an jadear y mover levemente las caderas. Cada vez que &eacute;l presionaba sus dientes en el cuello ella respiraba profundo y arqueaba la cintura hacia atr&aacute;s, presionando sus gl&uacute;teos contra el miembro de &eacute;l. La temperatura de ambos sub&iacute;a, la respiraci&oacute;n de los dos estaba cada vez m&aacute;s entrecortada, por suerte no necesitaban pensar, solo sentir.<\/p>\n<p>Sin girarla comenz&oacute; a bajar sus pantalones besando su trasero en el proceso. Ella se dej&oacute; hacer permitiendo que el placer la embargara, sab&iacute;a que en poco no ser&iacute;a consciente de nada.<\/p>\n<p>-Esta noche ser&aacute; la mejor noche de tu vida, quiero hacerte disfrutar para que nunca olvides.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;, complacida y sonrojada. &ndash; Qu&eacute; meta tan alta, a ver qu&eacute; pasa-Lo provoc&oacute;.<\/p>\n<p>Termin&oacute; de sacarle el pantal&oacute;n sin desvestirla del todo a&uacute;n y la arroj&oacute; suavemente sobre el colch&oacute;n. Se desvisti&oacute; a su vez, tendi&eacute;ndose a su lado. La bes&oacute; nuevamente, con deseo y dedicaci&oacute;n, dejando que su mano se moviera libremente por el contorno de ella. Ella se dej&oacute;, buscando la boca de &eacute;l proyectando todo el deseo que sent&iacute;a en sus labios. Los sinti&oacute; inflamarse y arder, que abrazaban los de &eacute;l, y dej&oacute; que su mano vagara por el cuerpo de &eacute;l. &Eacute;l llev&oacute; su mano a la cadera de ella y la acerc&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, baj&oacute; por su pierna, dibuj&oacute; su gl&uacute;teo suavemente, pellizc&aacute;ndolo al sentir su estremecimiento. Ella gimi&oacute;, respir&oacute; profundo, llev&oacute; su mano a la espalda de &eacute;l dibujando figuras al azar con apenas la yema de los dedos, bes&oacute; su cuello, aspir&oacute; profundo su aroma tratando de no embriagarse en el placer. Sent&iacute;a su espalda encendida, cosquilleaba mientras &eacute;l la recorr&iacute;a a veces suave a ratos presionando casi como si quisiera marcarle los dedos. Sent&iacute;a el movimiento de las caderas de ella, suave primero, adelante y atr&aacute;s invit&aacute;ndolo, pero el decidi&oacute; bajar acariciando su pecho con sus labios dejando que su mano jugueteara un poco m&aacute;s entre sus piernas, insinuando, provocando, sin cerrar el trato. Ella cerr&oacute; los ojos y simplemente se dej&oacute; llevar, necesitaba no pensar y sentir al m&aacute;ximo cada segundo de esa noche. El calor sub&iacute;a en la medida que los labios de &eacute;l se acercaban a su pelvis. Ella ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s al sentir su lengua pasear entre sus labios y cl&iacute;toris y record&oacute; alguna vez en que &eacute;l coment&oacute; sobre el tama&ntilde;o y sensibilidad de su cl&iacute;toris que la hizo recordar que durante el embarazo su madre pens&oacute; que ser&iacute;a hombre.<\/p>\n<p>&Eacute;l introdujo su lengua en su vagina y sonri&oacute; para sus adentros al escucharla gemir. Quer&iacute;a que gritara, quer&iacute;a sentir su placer ascender, que lo conduc&iacute;a en su propio ascenso, aunque parec&iacute;a que &eacute;l guiaba. La escuch&oacute; jadear, la sinti&oacute; arquearse y estremecer, lo que le hizo introducir su lengua m&aacute;s profundo y moverla abarc&aacute;ndola toda. Quer&iacute;a alargar la sensaci&oacute;n por ella, por &eacute;l, por ambos. Sus manos apretaban los gl&uacute;teos y caderas de ella, mientras succionaba su cl&iacute;toris. Not&oacute; la primera oleada de placer, la sinti&oacute; ascender y presion&oacute; un poco m&aacute;s, succion&oacute; m&aacute;s, ella grit&oacute; mientras enterraba sus dedos en la espalda de &eacute;l y acercaba su pelvis a su boca levantando las caderas.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a ascender mordisqueando sus muslos, al sentir los dedos de ella enredados en su pelo tirando levemente, entonces la volte&oacute;. La espalda de ella sent&iacute;a el calor del torso de &eacute;l y de las manos recorriendo su muslo alto y la entrepierna. Mordi&oacute; su cuello sintiendo como aumentaba su propio deseo expresado en la firmeza de su erecci&oacute;n. La rodeaba con sus brazos, la pose&iacute;a con su boca, la llevaba con sus manos. Introdujo sus dedos en el cuerpo h&uacute;medo de ella movi&eacute;ndolos en redondo, apoder&aacute;ndose de ese espacio, sintiendo el calor, el movimiento de su cintura y la presi&oacute;n de sus paredes. Ella aceler&oacute; el ritmo, lo mismo hizo &eacute;l. La escuchaba jadear y gemir cada vez m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>-No te contengas, estoy para ti.<\/p>\n<p>Ella cerr&oacute; los ojos nuevamente, aunque casi no era consciente de lo que hab&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de su piel y de la de &eacute;l. Ella arqueo la espalda ofreci&eacute;ndose m&aacute;s, &eacute;l sac&oacute; sus dedos y la penetr&oacute; con la firmeza de su pene que ya hab&iacute;a cubierto con el cond&oacute;n. Ella pens&oacute; que no dejaba de sorprenderla la habilidad para hacerlo con una mano y sin detenerse, y lo agradeci&oacute; en su fuero interno, por la delicadeza, por la responsabilidad, por ocuparse. Ella s&oacute;lo deb&iacute;a disfrutar.<\/p>\n<p>As&iacute;, desde atr&aacute;s, ella sent&iacute;a m&aacute;s, &eacute;l lo sab&iacute;a y lo aprovech&oacute;. Penetr&oacute; con firmeza, pero lento, sali&oacute; y volvi&oacute; a empujar, una, dos, tres, veces, hasta que ella pidi&oacute; m&aacute;s con la presi&oacute;n interna sobre su sexo. Entonces aument&oacute; la velocidad y al sentirla gemir con fuerza le dio la primera nalgada. Ella se estremeci&oacute; de sorpresa y placer, sin apartarse; al contrario, sus piernas se apretaban y sus caderas y pelvis aceleraban el ritmo.<\/p>\n<p>-M&aacute;s, profundo.<\/p>\n<p>El aceler&oacute;, presion&oacute;, la mordi&oacute; y sinti&oacute; la segunda ola coronada con un nuevo grito. Ella no lo dej&oacute; apartarse presionando sus manos contra los gl&uacute;teos de &eacute;l y pegando sus propios gl&uacute;teos a la pelvis de &eacute;l, moviendo su cintura en c&iacute;rculo. &Eacute;l recorri&oacute; sus pechos con ambas manos a la vez, besando su cuello. De improviso ella se gir&oacute; y le mordi&oacute;, el cuello, el hombro, llev&oacute; su mano a la entrepierna de &eacute;l y sinti&oacute; su sexo a&uacute;n firme apret&aacute;ndolo al tiempo que mov&iacute;a su mano dese la base a la punta. Fue el turno de &eacute;l de gemir y estremecerse. Ella sigui&oacute; un momento, hasta que &eacute;l la volvi&oacute; a voltear y la coloc&oacute; apoyada en manos y rodillas. Sin dejar de acariciar su espalda se coloc&oacute; arrodillado detr&aacute;s de ella, lleg&oacute; al inicio de sus gl&uacute;teos, los rode&oacute; como si sus manos se amoldaran y sinti&oacute; el calor de la piel. Desliz&oacute; una mano para recorrer sus muslos y se inclin&oacute; para besar la base de la espalda, ella se curv&oacute; llevando las caderas hacia atr&aacute;s y los gl&uacute;teos hacia arriba.<\/p>\n<p>-Estoy sensible. Dijo entre jadeos.<\/p>\n<p>&Eacute;l no entendi&oacute; del todo, pero sujet&aacute;ndola con una mezcla de ternura y firmeza la volvi&oacute; a penetrar, ella sinti&oacute; corriente por toda la espalda y continu&oacute; movi&eacute;ndose junto con &eacute;l en un ritmo simbi&oacute;tico que aumentaba. Ella comenz&oacute; a elevar el volumen de sus gemidos hasta gritar mucho m&aacute;s r&aacute;pido que las veces anteriores. Ahora entend&iacute;a, la golpe&oacute; con lujuria, ella ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s. &Eacute;l enred&oacute; sus dedos en el pelo de ella, acentuando el movimiento de la cabeza con delicadeza, pero dejando claro que no la soltar&iacute;a. Ella ni lo intent&oacute;, solo sent&iacute;a, disfrutaba, se entregaba al placer en todas sus formas. La volvi&oacute; a golpear haciendo coincidir el movimiento de su mano con la penetraci&oacute;n profunda y un leve tir&oacute;n del pelo. El gemido de ambos se confundi&oacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l se retir&oacute; a medias, solt&oacute; su pelo, y afirmando una cadera mientras recorr&iacute;a espalda y muslo con la otra, volvi&oacute; a penetrar hasta el fondo. Repiti&oacute; la acci&oacute;n una y otra vez, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, igual que la respiraci&oacute;n de ambos. Ella apenas notaba los l&iacute;mites de su cuerpo, estaba mareada por la excitaci&oacute;n y la falta de ox&iacute;geno. La oleada aument&oacute; en ambos y ella volvi&oacute; a gritar al tiempo que se dejaba caer. Ya no se sosten&iacute;a, pero no importaba.<\/p>\n<p>Esa noche el centro fue ella. Se sent&iacute;a protagonista, atendida, escuchada, observada. Era consciente de la total dedicaci&oacute;n de &eacute;l durante todo el tiempo. Pero sab&iacute;a que el placer era mutuo. No recordaba haber tenido esa sensaci&oacute;n de atenci&oacute;n y protagonismo antes, pero no era capaz de mucho an&aacute;lisis coherente en ese momento. Se tendieron una al lado del otro, abrazados, en calma.<\/p>\n<p>Ella agradec&iacute;a cada momento, cada caricia, incluso logr&oacute; que no sintiera verg&uuml;enza por la orina mezclada con la eyaculaci&oacute;n de ella luego del segundo orgasmo. Sab&iacute;a hacerla sentir c&oacute;moda con naturalidad.<\/p>\n<p>-Objetivo logrado -dijo ella en un susurro arrastrado mientras se dorm&iacute;a.<\/p>\n<p>Esa noche realmente quedar&iacute;a indeleble en su memoria, en la de ambos. Una noche de amantes perfecta. En que el placer era el objetivo y el cuerpo de ella el medio, as&iacute; lo entendieron ambos. Ella se entreg&oacute; sin miedo al momento y a &eacute;l. &Eacute;l se dedic&oacute; a ella porque sab&iacute;a que sus tiempos y la conexi&oacute;n a trav&eacute;s de cada poro lo llevar&iacute;an por el m&aacute;ximo viaje de placer y la gratificaci&oacute;n final no desaparecer&iacute;an.<\/p>\n<p>Esa noche el tiempo se extendi&oacute; como si fuese infinito. Ni los olores, ni el sudor, ni la humedad los distrajeron ni empa&ntilde;aron el &eacute;xtasis. No era necesario hablar, las palabras sobraban. Se durmieron casi al alba.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a se despidieron temprano, mutuamente agradecidos, reconociendo la singularidad de lo vivido. No se volver&iacute;an a ver hasta a&ntilde;os despu&eacute;s, pero esa noche no desaparecer&iacute;a del cuerpo ni del recuerdo de ninguno de los dos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Esa noche fue una sorpresa de principio a fin. Ni en su m&aacute;s loco sue&ntilde;o se hab&iacute;a permitido fantasear en que ocurrir&iacute;a un nuevo encuentro, aunque muy en el fondo de su ser sab&iacute;a que todav&iacute;a lo deseaba, nunca imagin&oacute; que ser&iacute;a as&iacute;. 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