{"id":41706,"date":"2023-04-20T22:03:38","date_gmt":"2023-04-20T22:03:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-20T22:03:38","modified_gmt":"2023-04-20T22:03:38","slug":"aquellos-seductores-ojos-castanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aquellos-seductores-ojos-castanos\/","title":{"rendered":"Aquellos seductores ojos casta\u00f1os&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41706\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me cruc&eacute; a mi primer amor una calurosa tarde de primavera. Los a&ntilde;os hab&iacute;an pasado, pero eses seductores ojos casta&ntilde;os y esa dulce sonrisa la reconocer&iacute;a en cualquier parte.<\/p>\n<p>Aunque sus rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos siguieran intactos, su aspecto hab&iacute;a cambiado al igual que el m&iacute;o. Tengo que admitir que ahora su rostro era mucho m&aacute;s atractivo, su mand&iacute;bula bien definida y el haberse dejado barba le daban un toque cautivador. Por otra parte, su cuerpo era fuerte y robusto, pudiendo apreciarse su marcado abdomen a trav&eacute;s de la camisa blanca que llevaba puesta.<\/p>\n<p>Estaba claro que ese chico que hab&iacute;a conocido se hab&iacute;a convertido en todo un hombre. No era para menos, ya que hab&iacute;an transcurrido doce a&ntilde;os desde que nuestros caminos decidieron separarse.<\/p>\n<p>&Eacute;l hab&iacute;a sido la primera persona en tocar no solo mi cuerpo, sino tambi&eacute;n mi alma. Me ense&ntilde;&oacute; a disfrutar mi sexualidad, proporcion&aacute;ndome mis primeros orgasmos. Nunca olvidar&eacute; el d&iacute;a en que logr&eacute; alcanzar el cl&iacute;max por primera vez. El dolor y el placer se entremezclaban, mientras mi cuerpo se estremec&iacute;a desenfrenadamente.<\/p>\n<p>A pesar de no poder estar juntos, nunca logr&eacute; olvidarme de &eacute;l. Entre nosotros siempre habr&iacute;a existido una conexi&oacute;n especial, una conexi&oacute;n que iba m&aacute;s all&aacute; de lo mero f&iacute;sico. Quiz&aacute;s por eso nunca hab&iacute;an durado mis relaciones.<\/p>\n<p>Ahora a mis treinta a&ntilde;os, volv&iacute;a a encontrarme al que hab&iacute;a sido el amor de mi vida. Me acerqu&eacute; a &eacute;l para saludarlo y hablar un poco. Me coment&oacute; que tambi&eacute;n estaba soltero, que se la pasaba de aqu&iacute; para all&aacute; por temas de trabajo y no hab&iacute;a logrado establecerse con nadie. De hecho, ahora estaba alojado en una casa cercana, ya que s&oacute;lo estar&iacute;a aqu&iacute; por unos d&iacute;as. Con una voz un poco temerosa me invit&oacute; a seguir la conversaci&oacute;n en su temporal alojamiento.<\/p>\n<p>Entre risas y carcajadas estuvimos rememorando viejos tiempos con una copa de vino en mano. La tensi&oacute;n entre los dos se pod&iacute;a palpar en el ambiente, y sin darme cuenta hab&iacute;amos llegado al dormitorio. Todo estaba sucedido demasiado r&aacute;pido. Not&eacute; como &eacute;l se acercaba y me abrazaba por detr&aacute;s. Sus manos recorrieron todo mi cuerpo, haciendo hincapi&eacute; en mis senos y logrando que estos se endurecieran. A su vez, mi sexo se humedec&iacute;a dej&aacute;ndome lista para soportar sus apasionadas envestidas. Le gustaba empezar lento, mientras yo disfrutaba cada sensaci&oacute;n. Con cada penetraci&oacute;n aceleraba cada vez m&aacute;s sus movimientos, llegando a un punto en el que yo ya no pod&iacute;a detener los ahogados gemidos que sal&iacute;an de mi boca. Hasta que, finalmente, los dos conseguimos alcanzar el &eacute;xtasis del placer juntos.<\/p>\n<p>Totalmente relajada me acost&eacute; sobre su pecho, mientras nos bes&aacute;bamos y &eacute;l acariciaba mi cabello. A&uacute;n recordaba lo mucho que eso me gustaba despu&eacute;s del sexo y &eacute;l siempre se hab&iacute;a preocupado por mi satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pude evitar entristecerme, sabiendo que al d&iacute;a siguiente tendr&iacute;amos que despedirnos por segunda vez en nuestras vidas. Pero no estaba arrepentida, haberme acostado con &eacute;l esta noche hab&iacute;a sido como rememorar nuestros hermosos a&ntilde;os de juventud. A&ntilde;os en los que se vive un amor puro e inocente, ese que rara vez se vuelve a experimentar ya de adulto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Me cruc&eacute; a mi primer amor una calurosa tarde de primavera. Los a&ntilde;os hab&iacute;an pasado, pero eses seductores ojos casta&ntilde;os y esa dulce sonrisa la reconocer&iacute;a en cualquier parte. Aunque sus rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos siguieran intactos, su aspecto hab&iacute;a cambiado al igual que el m&iacute;o. 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