{"id":41707,"date":"2023-04-20T22:00:00","date_gmt":"2023-04-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-20T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-20T22:00:00","slug":"orgasmos-y-cortinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/orgasmos-y-cortinas\/","title":{"rendered":"Orgasmos y cortinas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41707\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sus cortinas son traslucidas, es claro que todo se ve hacia adentro, &eacute;l lo sabe y parece que no le importa. He desarrollado ese oscuro fetiche de lavar los trastes en la noche, dejarlos acumular, ensuciar todos los que pueda, ensuciar en exceso. Que, al llegar la noche, cuando mi esposo y mi hijo duermen, me vea obligada a estar mucho tiempo fregando, lavando, enjuagando y secando.<\/p>\n<p>Primero un poco de perfume en mis mu&ntilde;ecas y mi cuello, labial y ropa interior adecuada. Luego, de pie frente al fregadero de mi cocina, con las luces lo m&aacute;s bajas que se pueda, apenas perceptible que hay vida en la casa y todo en el absoluto silencio. Me dedico a observar hacia su ventana.<\/p>\n<p>Esa cortina de encaje me deja verle, siempre en b&oacute;xer y sandalias, despreocupado, su cabello desordenado. Un torso fuerte, lleno de bello, su pecho hinchado del evidente ejercicio. Se levanta de vez en cuando de su computadora, siempre hacia la cocina. Ya varias veces he podido saborear ese bulto duro en su b&oacute;xer, su juventud se evidencia en esas constantes y vigorosas erecciones de la nada. Se levanta despreocupado y se acaricia su verga erecta sin ning&uacute;n reparo mientras busca algo de comer o lava sus platos. Mis manos empapadas de agua y jab&oacute;n est&aacute;n entre mis piernas mientras hago presi&oacute;n contra el fregadero. Estoy gimiendo, no me interesa, en esta casa a nadie le interesa, todos duermen y yo estoy fantaseando con &eacute;l. Verle de espaldas mover sus nalgas de camino a la computadora de nuevo tambi&eacute;n me estimula. Sus piernas son firmes y sus nalgas se contonean con cada paso que da.<\/p>\n<p>De todas las experiencias, ayer fue la mejor. Sab&iacute;a que era d&iacute;a feriado, que era dif&iacute;cil que un tipo tan joven se quedara en su casa, y en caso de hacerlo, era improbable que se dedicara a trabajar en su computadora hasta tarde como normalmente lo hace. Sin embargo, decid&iacute; proceder con el ritual de ensuciar los platos como de costumbre. En caso de no estar, igual me masturbar&iacute;a y tendr&iacute;a mi momento de placer, de todos modos, a qui&eacute;n le importa. Al llegar la noche mi sorpresa fue verlo en la computadora como de costumbre, as&iacute; que comenc&eacute; a fregar los trastes, a fregar mis labios, mis humedades, a fregar mis deseos.<\/p>\n<p>Mi sorpresa fue que antes de lo normal lo vi acomodarse distinto en su escritorio, m&aacute;s c&oacute;modo que de costumbre, m&aacute;s relajado. Se quit&oacute; el b&oacute;xer y lo vi, viril, erecto, brillante, llam&aacute;ndome&hellip; casi pude sentirlo en mi boca. Su mirada fija al computador, sus ojos exaltados, sus muecas org&aacute;smicas, sus manos trabajando para darle placer. No perdi&oacute; detalle alguno de su pantalla y yo no perd&iacute; detalle alguno de su autocomplacencia. Pasaban los minutos y mis deseos por tocar a su puerta, y terminar el trabajo por &eacute;l, se comenzaban a transformar en una idea viable. Lo vi levantarse de su silla, &iexcl;NO PUEDE SER! Nunca vi un miembro as&iacute; de jugoso, el muy puto decidi&oacute; darse placer de pie. Sus movimientos con firmes y con fuerza me hac&iacute;an penetrarme con lo misma determinaci&oacute;n. Lleg&oacute; su cl&iacute;max, se fue de espaldas, cay&oacute; en su asiento extasiado, su verga firme en la mano, brotando lujuria y desorden, su abdomen y su pecho llenos de la evidencia de su placer. Jurar&iacute;a que hasta su rostro.<\/p>\n<p>-Un grito desmedido surgi&oacute; de lo m&aacute;s profundo de m&iacute;- Un estruendo, sangre en mi mano, mi esposo atendiendo el corte producto de un plato quebrado, todo mientras su retah&iacute;la dicta que deber&iacute;a lavar los platos m&aacute;s temprano, o en todo caso, hacerlo con m&aacute;s luz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Sus cortinas son traslucidas, es claro que todo se ve hacia adentro, &eacute;l lo sabe y parece que no le importa. He desarrollado ese oscuro fetiche de lavar los trastes en la noche, dejarlos acumular, ensuciar todos los que pueda, ensuciar en exceso. 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