{"id":41717,"date":"2023-04-21T22:00:00","date_gmt":"2023-04-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-21T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-21T22:00:00","slug":"lola-y-ana-historia-de-dos-mejores-amigas-de-pechos-grandes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lola-y-ana-historia-de-dos-mejores-amigas-de-pechos-grandes\/","title":{"rendered":"Lola y Ana historia de dos mejores amigas de pechos grandes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41717\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lola y Ana eran inseparables desde que se conocieron en la universidad. Ambas compart&iacute;an el sue&ntilde;o de ser escritoras, pero tambi&eacute;n la dificultad de relacionarse con los dem&aacute;s. Por eso, cuando terminaron sus estudios, decidieron mudarse juntas a una casa peque&ntilde;a en los suburbios. La casa era encantadora, con una fachada de ladrillos a la vista y un techo de tejas rojas. En su interior, ten&iacute;a solo dos habitaciones y un estudio peque&ntilde;o para cada una, lo que las hac&iacute;a sentir c&oacute;modas y acogidas. El peque&ntilde;o patio estaba lleno de plantas de distintos colores y aromas, que refrescaban el ambiente y daban vida al lugar. Pero, sin duda, la cocina era el coraz&oacute;n de la casa.<\/p>\n<p>Con una amplia mesa de madera en el centro y estantes llenos de libros de cocina y novelas, era el lugar donde Lola y Ana pasaban la mayor parte de su tiempo. All&iacute; compart&iacute;an sus ideas, preparaban comidas juntas y discut&iacute;an sobre sus escritos, mientras el aroma de las especias y las hierbas inundaba el aire. Era un hogar peque&ntilde;o, pero lleno de encanto y personalidad, el lugar perfecto para dos escritoras en busca de inspiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>La vida de Lola y Ana era sencilla y tranquila. Se repart&iacute;an las tareas del hogar, se apoyaban mutuamente en sus proyectos literarios y disfrutaban de las peque&ntilde;as cosas: ver pel&iacute;culas, leer libros, pasear por el parque. Lola era correctora en una editorial peque&ntilde;a y Ana todav&iacute;a segu&iacute;a recibiendo dinero de rentas de unos departamentos de sus padres. Ambas ten&iacute;an 26 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Lola era de estatura media, algunos pocos kilos de m&aacute;s, pechos grandes y redondos, tez blanca, de cabello rojizo casi anaranjado, con algunos bucles. Usaba polleras de todo tipo y vestidos floreados. Siempre se vest&iacute;a con discreci&oacute;n y modestia. No le gustaba llamar la atenci&oacute;n ni mostrar demasiado su cuerpo. Prefer&iacute;a los colores neutros y las prendas c&oacute;modas y pr&aacute;cticas y siempre agregaba algo de color. Su armario estaba lleno de camisas, faldas y vestidos de corte cl&aacute;sico y tejidos naturales. Su &uacute;nico accesorio era un collar de plata con un colgante en forma de pluma, que le hab&iacute;a regalado Ana por su cumplea&ntilde;os. Lola se sent&iacute;a segura y elegante con su estilo conservador, que reflejaba su personalidad t&iacute;mida y reservada.<\/p>\n<p>Ana era levemente m&aacute;s baja que Lola y era de cuerpo normal. Su tez era blanca algo cobriza. Sus pechos eran muy grandes, descomunales, m&aacute;s que los de Lola y su cabello negro. Sus facciones de rasgos finos. Sol&iacute;a vestirse de forma muy parecida a Lola, con ropa sencilla y sobria. Sin embargo, desde hac&iacute;a un tiempo, hab&iacute;a empezado a experimentar con algunos cambios en su vestuario. Se hab&iacute;a comprado algunas blusas con estampados florales, algunos escotes, unos pantalones de colores vivos y unos zapatos de tac&oacute;n bajo. Tambi&eacute;n se hab&iacute;a animado a usar algunos perfumes muy suaves y delicados, que le daban un toque de frescura y feminidad. Ana no quer&iacute;a renunciar a su estilo conservador, pero tampoco quer&iacute;a dejar de expresar su personalidad alegre y creativa.<\/p>\n<p>Lola ten&iacute;a una sensibilidad especial para la poes&iacute;a rom&aacute;ntica. Se inspiraba en los versos de Becker, uno de sus poetas favoritos, y compon&iacute;a poemas de arte menor, con rima y ritmo cuidados. Sus poemas se estructuraban en tres estrofas, que expresaban sus sentimientos sobre el amor y el romance, y su anhelo de ser amada. Lola hab&iacute;a terminado su primer manuscrito, una colecci&oacute;n de sus mejores poemas, y estaba lista para enviarlo a un editor. Escondido hab&iacute;a un poema en el que secretamente lo hab&iacute;a escrito para Ana.<\/p>\n<p>Ambas eran heterosexuales pero por su educaci&oacute;n aun sin experiencia alguna en hombres.<\/p>\n<p>Ana ten&iacute;a una pasi&oacute;n por la novela de misterio. Le gustaba crear historias que mantuvieran al lector en vilo, con intrigas, secretos y sorpresas. Pero tambi&eacute;n le serv&iacute;a para hacer catarsis sobre todos sus miedos. Ana era una persona muy temerosa, que se asustaba con facilidad. En su novela, pod&iacute;a enfrentarse a sus propios fantasmas, y darles un sentido y una soluci&oacute;n. Ana estaba terminando su primera novela, un thriller psicol&oacute;gico que narraba la investigaci&oacute;n de un asesinato en un peque&ntilde;o pueblo. Estaba muy orgullosa de su trabajo, y esperaba poder publicarlo pronto.<\/p>\n<p>Una fr&iacute;a noche de invierno Ana se despert&oacute; de madrugada por el sonido de sollozos que ven&iacute;an de la habitaci&oacute;n de Lola, y se levant&oacute; de inmediato para ver qu&eacute; estaba pasando. Golpe&oacute; suavemente la puerta y pregunt&oacute; si todo estaba bien, pero no hubo respuesta. La habitaci&oacute;n estaba en silencio, pero Ana segu&iacute;a oyendo los sollozos.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; abrir la puerta lentamente, y lo que vio la sorprendi&oacute;. Lola estaba hecha un bollito en su cama, con las s&aacute;banas y las almohadas abrazadas a ella, llorando inconsolablemente. Ana se acerc&oacute; lentamente y se sent&oacute; en la cama junto a ella. No dijo nada, simplemente la abraz&oacute; con fuerza, dejando que su amiga se desahogara y llorara todo lo que necesitara.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, Lola dej&oacute; de llorar y se qued&oacute; dormida. Ana permaneci&oacute; a su lado toda la noche, asegur&aacute;ndose de que estuviera c&oacute;moda y tranquila. Al d&iacute;a siguiente, las dos chicas se levantaron como si nada hubiera pasado. No se habl&oacute; de lo sucedido.<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s de la primera vez que encontr&oacute; a Lola llorando, Ana se despert&oacute; de nuevo en medio de la noche por los sollozos de su amiga. Sabiendo que algo andaba mal, fue r&aacute;pidamente a la habitaci&oacute;n de Lola y la encontr&oacute; hecha un bollito en su cama, temblando de miedo y con mucha tensi&oacute;n en su cuerpo.<\/p>\n<p>Lola usaba un pantal&oacute;n pijama gigante y una camisa de dormir. Ana tenia tan solo su camis&oacute;n de algod&oacute;n que le llegaba casi a las rodillas.<\/p>\n<p>Ana se sent&oacute; a su lado y la abraz&oacute; con ternura, tratando de calmarla. Despu&eacute;s de unos minutos, las l&aacute;grimas comenzaron a disminuir y Ana decidi&oacute; que era momento de hablar sobre lo que estaba sucediendo.<\/p>\n<p>Ana: Lola, &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando? Estoy preocupada por ti. &iquest;Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>Lola: (temblando) No lo s&eacute;, Ana. Tengo mucho miedo y siento mucha tensi&oacute;n en mi cuerpo.<\/p>\n<p>Ana: &iquest;Por qu&eacute; tienes miedo? &iquest;Hay algo que te haya asustado?<\/p>\n<p>Lola: (suspirando) No lo s&eacute;, Ana. Siento que algo malo va a pasar, pero no s&eacute; a qu&eacute; se debe.<\/p>\n<p>Ana: (tom&aacute;ndole la mano) Lo siento mucho, Lola. Pero recuerda que no est&aacute;s sola. Puedes contar conmigo para lo que necesites.<\/p>\n<p>Lola: (sollozando) Gracias, Ana. Me siento tan vulnerable y asustada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esa conversaci&oacute;n, Ana y Lola hablaron durante horas sobre lo que estaba sucediendo en su mente y en su cuerpo.<\/p>\n<p>A partir de ese d&iacute;a trabajaron juntas para encontrar formas de manejar el miedo y la tensi&oacute;n que sent&iacute;a Lola. Un d&iacute;a Lola se anim&oacute; a hacerle a Ana un pedido:<\/p>\n<p>&#8211; Ana, tengo que pedirte algo y no s&eacute; como lo vas a tomar<\/p>\n<p>&#8211; Dime lo que quieras, no quiero verte m&aacute;s as&iacute;, ya no escribes como antes, no cantas como antes, hasta la casa est&aacute; m&aacute;s triste<\/p>\n<p>&#8211; recuerdas la noche en que dormiste conmigo?<\/p>\n<p>&#8211; claro que s&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Me gustar&iacute;a que te quedaras a dormir conmigo tambi&eacute;n esta noche<\/p>\n<p>As&iacute; fue como a la noche Ana se pas&oacute; a la cama de su amiga. Hablaron hasta que se quedaron dormidas y a la ma&ntilde;ana ante de levantarse Ana le dio un beso en la frente a su amiga.<\/p>\n<p>A medida que pasaban las noches se acostumbraron a dormir juntas y Lola dorm&iacute;a muy bien. De hecho a veces se despertaron abrazadas con mucha ternura. Ana usaba para dormir ropa m&aacute;s c&oacute;moda, que consist&iacute;a en un camis&oacute;n de algod&oacute;n color rosa pastel y ten&iacute;a mangas largas, perfecto para las noches m&aacute;s frescas. La tela era suave y liviana se ajustaba a su cuerpo, sin apretar ni incomodar. El cuello redondo y amplio le permit&iacute;a respirar libremente y el dise&ntilde;o sencillo y minimalista le daba un toque elegante y sofisticado. En la parte trasera del camis&oacute;n hab&iacute;a un peque&ntilde;o detalle de encaje que lo hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s hermoso y femenino.<\/p>\n<p>A Lola le encantaba que Ana usara esa ropa para dormir y sobre todo oler el perfume de Ana. Era un perfume floral, de algo de intensidad pero suave y discreto. Esa fragancia dialogaba de manera perfecta con el perfume acu&aacute;tico de Lola, una fragancia fresca y limpia que a ambas le evocaba una caba&ntilde;a que el abuelo de Lola ten&iacute;a en el mar y al que ambas hab&iacute;an ido m&aacute;s de una vez.<\/p>\n<p>Una noche que Lola se sent&iacute;a especialmente triste le pidi&oacute; que Ana que se acercara m&aacute;s que quer&iacute;a oler su perfume y Ana estir&oacute; su cuello. Fue la primera experiencia sumamente tensa entre ambas. No se dieron cuenta en ese momento, pero la ternura dio paso a algo de otro car&aacute;cter. Lola apoy&oacute; su cara en el cuello de Ana e inhal&oacute; profundo. Luego lo volvi&oacute; a hacer. Mientras Ana comenz&oacute; a acariciar su cabello. Y as&iacute; quedaron dormidas.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a hablaron de lo sucedido a la noche. Empez&oacute; Lola:<\/p>\n<p>&#8211; Ana&#8230; tenemos que hablar<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, lo s&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; lo que pas&oacute; ayer&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; lo s&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;qu&eacute; es lo que sabes?<\/p>\n<p>&#8211; que fue raro<\/p>\n<p>&#8211; somos amigas, nos queremos&#8230; nos acompa&ntilde;amos<\/p>\n<p>&#8211; s&iacute;, pero a ambas nos gustan los hombres<\/p>\n<p>&#8211; exacto<\/p>\n<p>&#8211; es que me duele verte triste<\/p>\n<p>&#8211; y a mi me relaja tanto dormir juntas, tu perfume<\/p>\n<p>&#8211; te propongo que no nos preocupemos y veamos como nos sentimos<\/p>\n<p>A la noche siguiente Ana se puso otro perfume. Uno todav&iacute;a m&aacute;s intenso y poderoso. Se dio una ducha muy larga y recorri&oacute; todo su cuerpo. Adem&aacute;s us&oacute; un camis&oacute;n un poquito m&aacute;s corto y con un escote m&aacute;s amplio. Cuando entr&oacute; a la habitaci&oacute;n estaba a oscuras. Lola ten&iacute;a su camisa abierta y nada debajo, pero Ana no pudo advertirlo porque la oscuridad era total. Hablaron largamente y entonces Lola le dijo que ten&iacute;a mucho sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; creo que es hora de dormir<\/p>\n<p>&#8211; s&iacute;, ya es hora<\/p>\n<p>&#8211; tengo mucho sue&ntilde;o<\/p>\n<p>&#8211; ac&eacute;rcate as&iacute; dormis&#8230; me gusta que duermas relajada<\/p>\n<p>Lola se acerc&oacute; al cuello de Ana y empez&oacute; a olerlo. Pero ya no con esa ternura tan especial sino ahora directamente respiraba en su cuello. Cada vez m&aacute;s. Ana empez&oacute; a suspirar y Lola se anim&oacute; a pasar su lengua por el cuello de su amiga, que se movi&oacute;. Lola le dijo si pod&iacute;a seguir y Ana le dijo que por supuesto. Entonces Lola sin preguntar se subi&oacute; encima de Ana y apoy&oacute; su cabeza sobre su hombro. Ana sinti&oacute; los enormes pechos de su amiga sobre su cuerpo y no dijo nada. Finalmente los corazones comenzaron a latir al mismo ritmo y con el paso de los minutos lleg&oacute; el sue&ntilde;o. Al salir el sol de la ma&ntilde;ana Ana despert&oacute; con los pechos de Lola casi sobre sus labios. Blancos, hermosos, de pezones redondos. Se levant&oacute; y fue a la ducha. No pudo tocarse.<\/p>\n<p>Al salir de la ducha rumbo a su habitaci&oacute;n la vio a Lola boca abajo masturb&aacute;ndose. Se mov&iacute;a muy suavemente. Su cola perfecta levemente levantada, con movimientos circulares. Le dio pena verla sola y quiso ayudarla pero no se anim&oacute;. Adem&aacute;s se sinti&oacute; muy nerviosa por la escena, nunca hab&iacute;a visto algo as&iacute;. Menos a su amiga. Decidi&oacute; que era mejor no pensar.<\/p>\n<p>&#8211; Lola, c&oacute;mo te sentiste ayer?<\/p>\n<p>&#8211; la verdad que muy bien, espero que no te haya molestado&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; que hayas dormido con la camisa abierta?<\/p>\n<p>&#8211; si, no sab&iacute;a si hacerlo. Pero estaba oscuro&#8230; y quer&iacute;a estar c&oacute;moda&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; te parece que hoy a la noche yo haga lo mismo?<\/p>\n<p>&#8211; me pone algo nerviosa&#8230; pero podr&iacute;amos probar.<\/p>\n<p>A la noche se repiti&oacute; la misma escena pero esta vez Ana ingres&oacute; y se sac&oacute; su camis&oacute;n. Qued&oacute; solamente con su ropa interior blanca de algod&oacute;n. Sus pechos enormes ocupaban toda la situaci&oacute;n. Eran el centro de la escena. Hab&iacute;a una tenue luz de una vela aromatizante que Lola hab&iacute;a dejado encendida. Al ver los pechos de su amiga Lola se sinti&oacute; mucho m&aacute;s nerviosa. Esos pechos la encend&iacute;an pero a la vez le daban mucha timidez. Tersos, suaves, de esa piel cobriza hermosa, que no llegaba a ser totalmente blanca. Ana se acomod&oacute; en la cama y comenzaron a charlar de lo que sea.<\/p>\n<p>&#8211; Nunca estuve desnuda con alguien en la cama y pens&eacute; que la primera vez ser&iacute;a con un hombre, dijo Ana<\/p>\n<p>&#8211; si, yo pens&eacute; lo mismo<\/p>\n<p>&#8211; Dime algo de mis pechos, no te gustan?<\/p>\n<p>&#8211; claro que me gustan, son hermosos, me duele que est&eacute;n tapados pero me da verg&uuml;enza verlos<\/p>\n<p>&#8211; entiendo&#8230; dijo Ana y se los destap&oacute; de a poco.<\/p>\n<p>&#8211; creo que es hora de dormir, dijo Lola<\/p>\n<p>&#8211; Creo lo mismo, dijo Ana<\/p>\n<p>Entonces lola comenz&oacute; a olerle el cuello a su amiga, luego abri&oacute; la boca y le paso la lengua y luego lo bes&oacute; con mucho cari&ntilde;o. Puso una mano en el pecho de Ana y sin saber por qu&eacute;, comenz&oacute; a Llorar. Fuerte, desconsoladamente.<\/p>\n<p>&#8211; Lola, hermosa, que pasa?<\/p>\n<p>&#8211; no s&eacute; qu&eacute; me pasa<\/p>\n<p>&#8211; lloras porque me quieres?<\/p>\n<p>&#8211; no lo s&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; porque me odias?<\/p>\n<p>&#8211; no lo s&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; por mi?<\/p>\n<p>&#8211; no lo s&eacute;, realmente no lo s&eacute;. No creo que tenga que ver con vos o nosotras. No s&eacute; con qu&eacute; tiene que ver. Lola sigui&oacute; llorando y Ana la abraz&oacute;. De repente se quedaron dormidas.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana Ana se despert&oacute; con la boca de Lola en su pecho. Tomaba la teta como si fuera que la estaba amantando. Era la escena m&aacute;s hermosa que pod&iacute;a imaginar. Verla a Lola a los ojos, mirarla, sentir su pez&oacute;n calentito, lleno de la lengua de su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; Lola&#8230; esto me encanta<\/p>\n<p>&#8211; mmmm si? y as&iacute; te gusta? (Lola dio vueltas circulares sobre el pez&oacute;n de su amiga)<\/p>\n<p>&#8211; mmm si&#8230; dijo Ana mientras llev&oacute; una de sus manos al pecho de su amiga<\/p>\n<p>&#8211; Quieres probar los m&iacute;os?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, por favor<\/p>\n<p>Entonces ahora Lola le dio su pecho a Ana, que lo sabore&oacute; dulcemente. No se cans&oacute; de sorber de ambas tetas blancas de su amiga pelirroja. As&iacute; se qued&oacute; largo rato. Ambas sab&iacute;an que ya era hora de besarse. Ana la mir&oacute; a Lola. Ten&iacute;a la boca llena del pecho de su amiga. Suavemente lo solt&oacute; y se acerc&oacute; a su boca. Sac&oacute; su lengua que fue recibida por la de Lola. Un beso m&aacute;gico. La suave brisa de la ma&ntilde;ana entraba por el costadito de la ventana y acariciaba sus rostros, mientras ellas se perd&iacute;an en ese abrazo apasionado que las hac&iacute;a sentir &uacute;nicas y eternas.<\/p>\n<p>Era un beso tambi&eacute;n poderoso y sexual. Ana era la m&aacute;s combativa, su lengua iba en busca de la cara de Lola. A la vez que le daba un beso le lam&iacute;a la cara completamente. Sab&iacute;a que posiblemente no pasar&iacute;a m&aacute;s esa ma&ntilde;ana y estaba decidida a darse todos los gustos. Lola se dejaba hacer y baj&oacute; su mano a su entrepierna y empez&oacute; a tocarse. Ana estaba decidida y baj&oacute; hasta la mano de su amiga y la corri&oacute;. Comenz&oacute; a lamerle la concha que estaba depilada y emanaba un hermoso perfume. Le abri&oacute; los labios y pos&oacute; su lengua para darle el beso m&aacute;s profundo que pudo. Con su lengua acarici&oacute; su cl&iacute;toris y all&iacute; se qued&oacute;. Lola le dijo que por favor siga y que no cambie nada. La miraba a Ana hacer, desesperada por comer su hermosa conchita. Hasta que explot&oacute; en un orgasmo amoroso, sus piernas se estiraron y su cuerpo tembl&oacute;. Ana la bes&oacute; solo un poco m&aacute;s y se acerc&oacute; a ella.<\/p>\n<p>Entonces fue el turno de Lola que baj&oacute; hasta los pechos de su amiga y all&iacute; se detuvo, entre esas dos monta&ntilde;as tersas y preciosas. Sigui&oacute; un poco m&aacute;s y Ana le pidi&oacute; que le diga que era su puta. Nunca hab&iacute;an hablado as&iacute;. Hasta ahora era todo &quot;coraz&oacute;n&quot; o &quot;princesa&quot; o &quot;amor&quot;. Lola le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; soy tu puta, soy tu puta para siempre<\/p>\n<p>&#8211; mi putita<\/p>\n<p>&#8211; tu putita<\/p>\n<p>Lola sigui&oacute; lamiendo y le meti&oacute; los dedos. Con la lengua acariciaba el cl&iacute;toris y con los dedos la concha. Al meter el dedo &iacute;ndice noto algo m&aacute;s rugoso y Ana le pidi&oacute; que frote all&iacute;. Acab&oacute; enseguida. Lola subi&oacute; y se abraz&oacute; a su amiga.<\/p>\n<p>Eran las 6 de la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado. Durmieron hasta las 11 h. Se despertaron por segunda vez y desayunaron juntas. Todo hab&iacute;a cambiado pero nada hab&iacute;a cambiado. Emocionadas, pensaron juntas que lo mejor era volver a repetirlo cuando lo quisieran. Ambas quer&iacute;an.<\/p>\n<p>La tranquilidad de la peque&ntilde;a casa era palpable en cada rinc&oacute;n. No hab&iacute;a ruido alguno, excepto el suave canto de los p&aacute;jaros que se escuchaba desde el jard&iacute;n. El aire era fresco y perfumado, y entraba por las ventanas abiertas con una brisa suave y acogedora.<\/p>\n<p>En aquella peque&ntilde;a casa, el tiempo pareci&oacute; detenerse, y las preocupaciones desvanecerse. Cada suspiro se convert&iacute;a en un momento de tranquilidad, y cada mirada en un momento de contemplaci&oacute;n. Lola se sinti&oacute; mucho m&aacute;s relajada desde ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>La serenidad envolv&iacute;a todo lo que la rodeaba, y creaba un ambiente de paz y armon&iacute;a. Ana hab&iacute;a decidido nunca m&aacute;s usar corpi&ntilde;o estando adentro. Y Lola hab&iacute;a decidido tomar de las tetas de su amiga cada vez que lo quisiera. Por eso ya por la tarde, cuando Ana se sent&oacute; en el sill&oacute;n, ella se puso en su regazo y le pidi&oacute; la teta a su mejor amiga, que la coloc&oacute; en su boca y la vio sorber.<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Mi mail es juansebasianbenedetti@gmail.com me encantar&iacute;a recibir sus comentarios y\/o an&eacute;cdotas para recrear en relatos. Y quien pueda valorar y comentar el relato lo agradezco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Lola y Ana eran inseparables desde que se conocieron en la universidad. Ambas compart&iacute;an el sue&ntilde;o de ser escritoras, pero tambi&eacute;n la dificultad de relacionarse con los dem&aacute;s. Por eso, cuando terminaron sus estudios, decidieron mudarse juntas a una casa peque&ntilde;a en los suburbios. La casa era encantadora, con una fachada de ladrillos a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24932,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41717","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24932"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41717\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}