{"id":41751,"date":"2023-04-25T22:00:00","date_gmt":"2023-04-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-25T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-25T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41751\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1. Nada es lo que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Parece que te vas muy temprano! &mdash;Me aborda mi esposo, con sus cabellos revueltos y tan solo sus pantaloncillos negros por atuendo, sorprendi&eacute;ndome al entrar a la cocina para prepararme un caf&eacute; antes de salir de casa.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; Hola mi cielo, buenos d&iacute;as&hellip; &iexcl;Me asustaste! &mdash;Medio congelada, le respondo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ehhh!&#8230; s&iacute;. Recib&iacute; un correo anoche inform&aacute;ndome de una reuni&oacute;n a primera hora con la junta directiva. No s&eacute; muy bien para qu&eacute;, pero supongo que debe ser por el &eacute;xito de nuestro grupo de ventas. Los &uacute;ltimos meses hemos logrado un estupendo repunte en las metas fijadas y ya no faltan muchas casas por vender en el condominio campestre. Tres nada m&aacute;s, y ya dejar&eacute; esa viajadera tan cansona los fines de semana. Despu&eacute;s de eso nos pondremos las pilas para ofrecer tu proyecto y estar&eacute; m&aacute;s tiempo con ustedes dos. &iexcl;Lo prometo mi cielo!<\/p>\n<p>Mi marido se mantiene firme en frente de m&iacute;, sin dejarme un resquicio para pasar a hacer lo que ten&iacute;a en mente. Levanta el brazo derecho y lo dobla con lentitud, llevando su mano a la nuca, frot&aacute;ndosela como si alg&uacute;n dolor lo aquejara.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, ok. Ya veo. Por cierto mi amor, &iquest;a qu&eacute; hora llegaste anoche que no te sent&iacute; llegar?<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; estabas ya dormido cuando llegu&eacute;, &ndash;respondo con fingida tranquilidad&ndash; y no te quise despertar. Me preparas un cafecito&hellip; &iexcl;Please!<\/p>\n<p>Mi esposo se da la vuelta y con prudencia, se gira nuevamente alcanz&aacute;ndome el mug blanco con letras rosas donde se lee Mam&aacute;. Humeante aroma a caramelo tostado y dulce almendrado, servido casi hasta el borde. Y no deja de mirarme con esa manera suya tan peculiar, de querer preguntar algo sin hablar, arqueando &uacute;nicamente la ceja izquierda, menguando el ojo diestro en espera de mi respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;No tan tarde amor, &ndash;la mentirita piadosa, otra vez&ndash; ser&iacute;an&hellip; Hummm&hellip; &iquest;Las dos de la ma&ntilde;ana, tal vez? Un poco m&aacute;s tarde quiz&aacute;s. No me fij&eacute; y al entrar tuve cuidado de retirarme los zapatos para no despertar con el ruido de los tacones a nuestro hijo. Pens&eacute; que te encontrar&iacute;a trabajando en el estudio, esper&aacute;ndome despierto, pero ya dorm&iacute;as como un bendito junto a &eacute;l tambi&eacute;n. Se ve&iacute;an tan tiernos. &iexcl;Los amo, como no te puedes hacer ni idea! &mdash;Respondo, colocando mi sonrisa de candorosa madre abnegada y esposa enamorada a la vez, evadiendo su inquisidora mirada al inclinar mi cabeza para fijar la vista en la taza caliente, soplar y beber un sorbo del ansiado caf&eacute;. &iexcl;Fue a las cuatro de la ma&ntilde;ana!&#8230; A las cuatro pasadas, lo recuerdo bien. &ndash; &iexcl;Maldici&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; cari&ntilde;o, lo siento. Los dos est&aacute;bamos cansados. La clase de nataci&oacute;n siempre lo deja extenuado y despu&eacute;s de cenar, jugamos un rato, vimos unos videos y se estaba quedando dormido en el sof&aacute;. As&iacute; que lo acost&eacute; y me qued&eacute; junto a &eacute;l, para consentirlo. Al rato se durmi&oacute;. No te esper&eacute; despierto porque ya te conozco, cuando los jueves sales a celebrar tus logros con tu grupito de ventas. Te demoras cada vez m&aacute;s&hellip; &iexcl;Festejando! Y ni siquiera te da por llamar para ver c&oacute;mo estamos. &mdash;Me reclama, rasc&aacute;ndose despreocupado los test&iacute;culos con una mano y repasando mi rostro con su detallista mirada.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor cari&ntilde;o, no vas a empezar tan temprano con tus protestas que a&uacute;n tengo una resaca de los mil demonios y no tengo ganas de pelearme contigo. Estoy aqu&iacute; que es lo importante y ya ves que nada malo me pas&oacute;. &mdash;Doy dos sorbos seguidos, soplando en el intermedio para no quemarme la lengua. Deber&iacute;a mord&eacute;rmela por mentirosa y quiz&aacute;s&hellip; &iexcl;Me envenenar&iacute;a!<\/p>\n<p>&mdash;No estoy empezando nada. &mdash;Me responde en un tono tan apacible como desconcertante, tal vez hasta neutro. No lo entiendo, ten&iacute;a pavor de hallarlo enojado por mi tardanza hace unas horas. Y sin embargo aqu&iacute; est&aacute;, escuch&aacute;ndome tan tranquilo, caus&aacute;ndome inseguridad. &iquest;Ser&aacute; que ya no le intereso para nada?<\/p>\n<p>&mdash;Estamos hablando nada m&aacute;s y tan solo te pido que est&eacute;s m&aacute;s pendiente del ni&ntilde;o. Te extra&ntilde;a mucho. Andas muy quisquillosa &uacute;ltimamente. &iquest;Est&aacute;s segura de que todo est&aacute; bien? Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. &mdash;Me lo dice sin hacer el intento de abrazarme.<\/p>\n<p>&mdash;Lo &uacute;nico es que me est&aacute; yendo bien en los negocios y a ti &uacute;ltimamente parece que te disgusta verme alcanzar el &eacute;xito. Salgo a celebrar, como t&uacute; lo hac&iacute;as antes con tus amigos, y pues como no te agradan del todo mis compa&ntilde;eras ni mis compa&ntilde;eros, pues no te invito a salir con nosotras. Eso es todo, mi vida. &mdash;Mi marido me observa inexpresivo. Una serenidad que me intriga y me aturde, por ello me guardo otras explicaciones que s&eacute; muy bien que le disgustaran.<\/p>\n<p>&mdash;A ver mi amor&hellip; &ndash;Ahora si se acerca y una mano la apoya sobre mi hombro izquierdo y con los dedos de la otra, acaricia con ternura mi ment&oacute;n. &ndash; Primero que todo me alegro por tus triunfos. Te lo mereces por el empe&ntilde;o que le colocas a todo lo que te propones. Jam&aacute;s sentir&iacute;a celos de tus logros. Y segundo&hellip; No todos tus compa&ntilde;eros me caen mal. Las chicas son divertidas pero ellas no son el problema, tampoco los otros. Solo ese pedante que se cree la &uacute;ltima Coca Cola del desierto y que se empe&ntilde;a en sacarme de quicio al ser tan empalagoso sin que t&uacute; lo pongas en su sitio y permiti&eacute;ndole ciertos&hellip; &mdash;Humm, lo sab&iacute;a. &iexcl;Celos! Por ello coloco mi dedo &iacute;ndice sobre sus labios para callarlo, aunque no pudiese hacer lo mismo con sus pensamientos, mucho menos con sus sentimientos de rechazo hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Por lo mismo amor, &ndash;le contesto despu&eacute;s de dar otro sorbo&ndash; por eso decidimos que es mejor no volver a estar juntos en esas salidas a rumbear. T&uacute; por t&uacute; lado y yo por el m&iacute;o. No quiero que te sientas mal, que pienses mal y mucho menos que sufras por los comentarios de ese est&uacute;pido. &mdash;Sin decirme nada, hace una mueca de resignaci&oacute;n y su mirada se concentra en mis ojos, luego en mi boca, detall&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Por &eacute;l no te preocupes, vuelvo y te lo repito. Yo lo s&eacute; manejar. Cr&eacute;eme cuando te digo que lo tengo controlado, a pesar de que para todos los dem&aacute;s parezca que sigue siendo el intimidante lobo feroz, ante m&iacute;, su palabrer&iacute;a no tiene efecto alguno. &iexcl;Descuida! Son tan solo lastimeros chillidos de perrito faldero. &iquest;Ok? Yo conf&iacute;o en ti y t&uacute; debes hacer igual conmigo. As&iacute; nos evitamos dolores de cabeza y la posibilidad de exponernos a una escena desagradable y perder todo lo que hemos logrado. &mdash;Acabo por aclararle el escenario, aunque me moleste tener que mentirle por un tiempo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes raz&oacute;n mi amor, pero a ese &laquo;tumba locas&raquo; no lo trago. Me disgusta la manera que tiene de hablar de las mujeres y enumerar a todas sus conquistas seg&uacute;n su desempe&ntilde;o en la cama. En fin, no hablemos m&aacute;s de eso. Solo espero que esta reuni&oacute;n sea para felicitarte y que te den alg&uacute;n bono extra por las metas alcanzadas. Y ojal&aacute; termines con la venta de esas &uacute;ltimas casas lo antes posible, y puedas quedarte aqu&iacute; con nosotros dos. &mdash;Por fin me abraza con la fortaleza necesaria para hacerme sentir su acostumbrado calor y alejar de mi esos fantasmas que cada d&iacute;a aparecen con m&aacute;s fuerza, el miedo a que descubra otra realidad bien distinta a la que vivimos. Me gusta sentirme suya, protegida y amada. Me alegra ver que mi esposo me trata con benevolencia y se calma. &iexcl;No quiero hacerle sufrir con mis inapropiadas conductas!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mi vida, te dejo porque se me hace tarde y debo tomar un taxi o pedir un Uber y no quiero que me coja alg&uacute;n tranc&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &iquest;D&oacute;nde dejaste el auto acaso? &mdash;Vuelve a indagar con justificada raz&oacute;n, pero me desespera tanta preguntadera. Llevamos varias semanas as&iacute; y cada d&iacute;a me cuesta m&aacute;s no decirle la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Pues donde va a ser. &iexcl;En la oficina, bobito m&iacute;o! Jajaja. &ndash;Le respondo risue&ntilde;a. &ndash; No voy a darle papaya a la polic&iacute;a para que me detenga en alg&uacute;n reten y me pesquen oliendo a alcohol. Con las chicas pedimos un taxi que nos acercara a la zona &laquo;T&raquo; y nos metimos unas encima de las otras y ya. Los compa&ntilde;eros se fueron en el auto de Eduardo. Ya sabes que &eacute;l casi no bebe y menos cuando le toca hacer de conductor elegido.<\/p>\n<p>&mdash;Ahh bueno. &iquest;Entonces qui&eacute;n te trajo a casa fue &eacute;l? &mdash;Nueva pregunta qu&eacute; de hecho, me induce a inventarme otra mentira. Comienzo a sentirme incomoda pues, en el fondo, es un papel que no quisiera interpretar aunque llegados a este punto, es dif&iacute;cil dar un paso atr&aacute;s cuando todo te empuja en el mismo sentido. Mi Audi debe estar esper&aacute;ndome a dos calles de distancia y tras el volante, aferradas las manos de mi amante y por supuesto, mi pactado chofer escogido.<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro mi vida. Tu amigo es como mi guarda espaldas personal o como te dijo al comienzo de todo. &iexcl;El &aacute;ngel de la guarda que nunca me desampara! &ndash;Miro mi reloj, se me hace tarde.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uyyy! Chao mi cielo. Muakk. Te amo y&hellip; Solo des&eacute;ame mucha suerte.<\/p>\n<p>Beso a mi esposo en los labios tenuemente, pero le acaricio con ternura el rostro con ambas manos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;La tendr&aacute;s! &mdash;Me responde sonriente y me sorprende nuevamente al besarme delicadamente el cuello, unos cent&iacute;metros por encima de los peque&ntilde;os eslabones de mi gargantilla dorada, caus&aacute;ndome el mismo escalofr&iacute;o que siento cada vez que estoy en sus brazos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hummm! &mdash;Me susurra al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gusta? Es el nuevo splash que me recomend&oacute; nuestra vecina. &mdash;Le aclaro con un gesto de picard&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No me refiero a este aroma, mi vida. Sino a la fragancia que tra&iacute;as impregnada al cuello de la blusa que usaste anoche. &mdash;Me responde sin mirarme, pues contin&uacute;a olfate&aacute;ndome con su nariz, a&uacute;n anclada sobre mi clav&iacute;cula.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, bueno mi amor y&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal me veo? &iquest;Estoy bien as&iacute; para la reuni&oacute;n? &mdash;Le pregunto para cambiar de tema, pues me estaba incomodando.<\/p>\n<p>Me observa de arriba hacia abajo y doy un giro con gracia, como la bailarina de la cajita musical donde guardo mis preciadas joyas, ense&ntilde;&aacute;ndole por completo, el outfit elegido.<\/p>\n<p>Una blusa Crop Top blanca para mostrar algo de piel sin parecer vulgar. La falda, de entubada gamuza negra y de talle alto, tres dedos por encima de las rodillas y con inserciones de cuero por los costados.<\/p>\n<p>Pantimedias de encaje negras con pedrer&iacute;a bordada. Zapatos de suela negra y plateado tac&oacute;n delgado, &ndash;elev&aacute;ndome diez cent&iacute;metros adicionales&ndash; con punta cuadrada y un coqueto mo&ntilde;o de peque&ntilde;&iacute;simos y relucientes cristales. Por encima un blazer oversize de solido gris ceniza, abiertas las solapas y con mangas largas. Sin botones, obviamente. Un look para verme espectacular.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te ves muy bien. Sencillamente preciosa, mi amor. &iexcl;Hermosa y radiante! De seguro que vas a causar una gran impresi&oacute;n. &mdash;Me responde apart&aacute;ndose de m&iacute;, unos dos pasos pero sin soltarme de una mano.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias mi cielo. &iexcl;Eso espero! Ni tan formal para pasar desapercibida como si fuese una aburrida secretaria, ni tan casual para que el gerente se lleve una imagen poco profesional de m&iacute;. Un look para que me admiren y as&iacute;, hacerles ver lo poderosa, segura y por supuesto, lo agradecida que me siento de trabajar en la constructora. Una empleada autentica e irremplazable. &iexcl;Jajaja! &mdash;Le respondo feliz mientras dejo sobre el mes&oacute;n de la cocina, mi taza de caf&eacute;.<\/p>\n<p>Mi esposo asiente y me acaricia las manos con amorosa delicadeza.<\/p>\n<p>&mdash;No te olvides que te queremos. Por cierto&hellip; &iquest;Te despediste de Mateo?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&aacute; dormidito! Le respondo de inmediato. &mdash;Dale mil besitos de mi parte y cuando despierte, dile a nuestro hijo que su mamita lo ama infinitamente. Este fin de semana tengo varias citas concertadas y tendr&eacute; que viajar, pero dile que no he olvidado la promesa de llevarlo a ver los animales del zool&oacute;gico. De verdad que los quiero con locura, cu&iacute;dense mucho. &iexcl;Nos vemos por la noche, mi amor!<\/p>\n<p>Doy media vuelta y de la estrecha mesita en el recibidor, tomo mi bolso y me dirijo con prisa hasta la salida, para evitar m&aacute;s interrogatorios y que mi marido no perciba de m&iacute;, alg&uacute;n gesto de nerviosismo que me incrimine. Un &uacute;ltimo repaso a mi anatom&iacute;a frente al sinuoso y rectangular espejo&hellip; &iexcl;Bien, perfecta! Abro la puerta de mi casa, para recibir en mi frente y en las mejillas, la fr&iacute;a brisa de este nuevo amanecer.<\/p>\n<p>Ahora con algo de angustia, &ndash;por s&iacute; alguna vecina chismosa se percatara de mi madrugadora salida&ndash; apresuro mi andar por los andenes que forman el laberinto de caminitos separando mi casa de las otras, hasta llegar a la porter&iacute;a que da a la calle por el sur y caigo en la cuenta de que esta apretada falda solo me permite avanzar dando unos cortos y r&aacute;pidos pasos, como si fuese una geisha escapando de alguna ceremonia no concluida.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Buenos d&iacute;as se&ntilde;ora! &mdash;Me saluda atento, el gordinfl&oacute;n y sonriente vigilante, aun con la ruana de lana marr&oacute;n por encima de su uniforme azul oscuro, &ndash;pero sin el kepis puesto&ndash; para amainar el frio y terciada una punta sobre el hombro derecho, dejando a la vista el grueso cintur&oacute;n donde pende la funda con su arma reglamentaria.<\/p>\n<p>&mdash;Don Antonio, muy buenos d&iacute;as para usted tambi&eacute;n. &mdash;Le respondo y espero a que de manera caballerosa, me abra la puerta de metal.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No sale hoy en su autom&oacute;vil? &mdash;Me pregunta curioso.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;C&oacute;mo le parece que lo dej&eacute; en el taller! Pero no se preocupe que esta tarde me lo entregar&aacute;n sin falta. &mdash;Lo s&eacute;, he sido muy cortante con el pobre, pero es lo primero que se vino a mi mente y adem&aacute;s, estoy hastiada de tanta preguntadera.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que tenga un buen d&iacute;a! le deseo sin sonre&iacute;rle, y salgo disparada o al menos es lo que yo creo, pues mis pies siguen dando pasos min&uacute;sculos en una imaginaria l&iacute;nea recta, pero eso s&iacute;, mirando al frente hac&iacute;a la lejan&iacute;a, algunas calles m&aacute;s all&aacute; en busca del paradero de mi auto rojo. Ehhh&hellip; S&iacute;, all&aacute; est&aacute; aparcado.<\/p>\n<p>Al llegar al sitio, me ubico al costado del conductor en espera de que abra la puerta y me permita ocupar mi lugar. Sin embargo para mi sorpresa, la ennegrecida ventanilla desciende lentamente, para ir apareciendo con algo de claridad, el anguloso y cuadrado rostro de Chacho, adornado por su inagotable y traviesa sonrisa, &ndash;estirando sus labios&ndash; deseando saludarme con un beso en la boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ni lo sue&ntilde;es! &mdash;Le digo de pie, cruzada de brazos y aun fuera de mi veh&iacute;culo, percibiendo en mis huesos el frio intenso de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero qu&eacute;! &ndash;Me responde altanero alzando los hombros. &ndash; &iexcl;Ni lo uno ni lo otro! &mdash;Le manifiesto mientras dirijo mi mano hacia la manija de la puerta del conductor.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; a qu&eacute; te refieres, bizcocho. &mdash;Me habla con un gesto de falsa inocencia, exagerando la redondez de sus bellos ojos, te&ntilde;idos con el color de las aceitunas.<\/p>\n<p>&mdash;Primero que t&uacute; no vas a conducir, y segundo, que no te saludar&eacute; de beso en la boca aqu&iacute; a dos calles de mi casa. &iquest;Est&aacute;s mal de la cabeza? Anda, c&oacute;rrete para el otro lado. &mdash;Finalmente me impongo y abro la portezuela.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Upaaa, pero qu&eacute; saludo tan agrio! Por lo visto no dormiste casi nada. Es eso, o que tu maridito te arm&oacute; una escena de celos. &mdash;Me responde algo subido de tono, mientras como un &aacute;gil contorsionista, pasa primero una pierna sobre la consola central, &ndash;y luego la otra&ndash; apoyando una mano sobre el salpicadero y con la otra en el cabecero del asiento, para acomodarse de mala gana en el puesto del copiloto. Aprovecho y me retiro el blazer. Lo cuelgo en el gancho de la puerta posterior, con cuidado de no arrugarlo y me acomodo en mi silla.<\/p>\n<p>&mdash;A ver&hellip; Jose Ignacio, le respondo mir&aacute;ndolo tirana. &mdash;Tengo bastante sue&ntilde;o, &iquest;S&iacute;? Y la cabeza parece que se me va a estallar por el dolor tan intenso que tengo en ella y en todo mi cuerpo, por no haber descansado como deber&iacute;a haber hecho. &iquest;Ok? As&iacute; que te voy a pedir el favor de no hablarme golpeadito. Y adem&aacute;s que parte de&hellip; &iexcl;No me nombres a mi esposo, para bien o para mal! &iquest;No entiendes? &mdash;Me mira un instante y luego se fija en mis manos, tomando la derecha, que le queda m&aacute;s cerca y me obliga con delicadeza a dej&aacute;rsela llevar hasta su boca, para bes&aacute;rmela una y otra&hellip; Y otra vez.<\/p>\n<p>Pero el &uacute;ltimo beso lo acompa&ntilde;a con la humedad de su lengua y el deseo inacabado en su mirada avellana, haci&eacute;ndome percibir con peque&ntilde;os c&iacute;rculos, &ndash;de paso record&aacute;ndome la noche de pasi&oacute;n, sus ganas contenidas y la dedicaci&oacute;n m&iacute;a&ndash; en un roce constante de su dedo por debajo de la palma de mi mano, caus&aacute;ndome una placentera sensaci&oacute;n, incit&aacute;ndome a revivir la magia de nuestra primera vez juntos, entreg&aacute;ndonos &laquo;el chiquito&raquo;.<\/p>\n<p>Su cabeza entre mis piernas y la m&iacute;a en medio de sus muslos, acariciando sus pelotas y besando lo m&aacute;s escondido. Lamiendo nuestras humedades, saboreando los sudores y oliendo lo desagradable sin afectarnos; hurgando con dedos y palpando con nuestras lenguas el orificio deseado, antes para &eacute;l prohibido y no entregado, pero prometido como premio desde mucho antes. Desnudos y alcoholizados, drogados, &ndash;con coca&iacute;na en su caso&ndash; y algo de &laquo;cripy&raquo; para elevarme. &iexcl;S&iacute;! El encanto de su primera vez cule&aacute;ndome y de la m&iacute;a sodomiz&aacute;ndolo. &Eacute;l am&aacute;ndome y yo&hellip; Apenas queri&eacute;ndole&hellip; &iexcl;Pero ya! Ya sucedi&oacute; y se acab&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento mamacita rica, disc&uacute;lpame. Es solo que despu&eacute;s de lo de anoche, no he podido arrancarte de mi mente y&hellip; &ndash;me habla m&aacute;s calmado&ndash; pues tampoco he podido dormir nada por pensar en ti. Cada vez que nos separamos para que regreses a tu casa con &eacute;l&hellip; con tu familia, me cuesta m&aacute;s, me resulta m&aacute;s dif&iacute;cil alejarme de ti y ya no s&eacute; c&oacute;mo aguantarme las ganas de que permanezcas todo el tiempo conmigo. Te extra&ntilde;o tanto y a todas horas que no consigo sacarte de la cabeza. Meli&hellip; &iexcl;Me tienes m&aacute;s tragado que calzoncillo de torero! &mdash;Eso ha sonado sincero, gracioso y muy tierno a su estilo, tanto que sonr&iacute;o y me estiro lo suficiente, para estamparle un corto beso en su cachete izquierdo y le acaricio con suficiente firmeza, la barbilla.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno beb&eacute; m&iacute;o, vamos que se nos hace tarde y la verdad estoy ansiosa por conocer lo que los directivos tienen que decirnos. &mdash;Le digo, mientras me retiro los zapatos y a tientas, de debajo de la silla, busco mis sandalias para poder conducir de forma m&aacute;s c&oacute;moda, pero no las encuentro.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Buscas estas? &mdash;Me pregunta, elev&aacute;ndolas en frente de mi rostro, sosteni&eacute;ndolas pinzadas, entre su &iacute;ndice y el pulgar. Meci&eacute;ndolas en el aire, para luego llevar una de ellas hasta su nariz y simulando olfatearla, poner cara de repugnancia, pero a su vez la aleja de mi alcance ri&eacute;ndose de forma traviesa.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, d&aacute;melas ya por fis, que se nos hace tarde. &mdash;Casi parece que le suplico y mi voz sale ani&ntilde;ada, m&aacute;s dulce y entregada. Incluso sumisa.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si a cambio me das un beso, o&hellip; Creo que llegaremos tan tarde, que de seguro en lugar de alg&uacute;n premio y felicitaciones, nos tendr&aacute;n listas las cartas de despido tan pronto abramos la puerta de esa sala de juntas. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me reta desvergonzado, con la mirada fija en mis ojos, para luego descenderla parsimoniosa, hasta el satinado escarlata de mis labios, seguro de que conseguir&aacute; de m&iacute;, su deseado premio. &iexcl;P&iacute;caro chantajista!<\/p>\n<p>&mdash;Okey, okey&hellip; &iexcl;Hummm! &mdash;Lo beso, suave al principio sin abrir demasiado mi boca, para poco a poco, dejar pasar por entre los labios mi lengua y as&iacute; besarlo con mayor ah&iacute;nco, sintiendo el calor h&uacute;medo de su boca entreabierta, que la abriga gustosa por saborearla de nuevo, rozando y absorbi&eacute;ndola hasta casi envolver la suya con la m&iacute;a. Con el mismo &iacute;mpetu er&oacute;tico, que hab&iacute;a demostrado algunas horas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno beb&eacute;, ya no m&aacute;s o si no, nos vamos a calentar y ah&iacute; s&iacute; es que no llegamos nunca. &iexcl;D&aacute;melas ya, por favor! Haz conseguido lo que quer&iacute;as. &mdash;Le digo con determinaci&oacute;n, aunque por dentro ese beso, convertido en oleadas placenteras, haya estimulado mi cerebro y hasta un poco m&aacute;s abajo, en el medio de mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ufff, Meli! Que beso tan delicioso. As&iacute; da gusto madrugar para recogerte a diario, sin que me importe no haber dormido.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ni lo sue&ntilde;es beb&eacute;! Esto no puede volver a ocurrir. Ha sido un error por mi parte. &iexcl;Es peligroso! &mdash;Le respondo, mirando al espejo retrovisor donde se dibuja mi expresi&oacute;n de deleite y aprecio el morbo que me provoca ver los labios despintados, por una excitaci&oacute;n descontrolada entre nosotros.<\/p>\n<p>&mdash;Es una l&aacute;stima tener que ir para all&aacute; en lugar de aprovechar e irnos a hacer cositas ricas en mi casa. &iquest;No te parece, preciosa? &mdash;Chacho me responde entreg&aacute;ndome el par de sandalias. Me las coloco y en seguida doy al bot&oacute;n de arranque y giro a la izquierda.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A estas horas? &iquest;En serio? &iexcl;Cambia esa m&uacute;sica por favor! &mdash;Le digo, pues se escucha una emisora de reguet&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Me aburren estas reuniones tan intempestivas y m&aacute;s, haci&eacute;ndonos madrugar. Si como creo, nos van a llenar de elogios y de alg&uacute;n que otro incentivo, bien podr&iacute;an hacerlo a medio d&iacute;a, delante de todo el personal para que a los dem&aacute;s les quede claro, quienes somos los mejores asesores comerciales, e invitarnos por lo menos a un buen restaurante. &iquest;S&iacute; o no? &mdash;Me comenta, &ndash;eg&oacute;latra como siempre&ndash; mientras los dedos de su mano izquierda, acarician el elaborado dise&ntilde;o de mi &laquo;earcuff&raquo; y juguetonamente, jalan hacia abajo un poco, mi estilizado pendiente de oro.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un hombre incorregible, Chacho. Siempre queriendo lucirte frente a los dem&aacute;s y por lo tanto creo, que nunca cambiaras. &mdash;Le respondo con sinceridad, pero &eacute;l se lo toma a broma carcaje&aacute;ndose, &ndash;escandaloso para no variar&ndash; mientras acelero con prudencia por la no tan congestionada avenida, hacia el oriente.<\/p>\n<p>Optimista, posa su mano sobre mi muslo y lo aprieta, desliz&aacute;ndola a continuaci&oacute;n hacia mi rodilla, para intentar colarla por debajo de mi falda. Y lo dejo, pues s&eacute; muy bien que no lo lograr&aacute; por lo ajustada de la tela, sin dejar por ello de sonre&iacute;r, y mejor me concentro en cambiar de calle para acortar nuestro trayecto.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Beb&eacute;!&#8230; Ya sabes que al llegar debes agacharte para evitar las c&aacute;maras de seguridad, &ndash;lo pongo sobre aviso&ndash; debemos ser muy prudentes y discretos. Es fundamental que nadie pueda vernos llegar juntos.<\/p>\n<p>&mdash;Siiii&iacute;, patrona. &iexcl;Como usted diga! &mdash;Me responde frunciendo sus labios y blanque&aacute;ndome los ojos, en un claro gesto de aceptaci&oacute;n a rega&ntilde;adientes. Tiene el car&aacute;cter de un ni&ntilde;o malcriado, pero es lo que m&aacute;s me gusta de &eacute;l. &iexcl;Obvio, jam&aacute;s se lo confesar&eacute;!<\/p>\n<p>Hemos llegado justo a tiempo al edificio, sin atascos de consideraci&oacute;n y en la esquina doblo a la derecha.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ag&aacute;chate ya! le ordeno a Chacho mientras enfilo la nariz de mi auto frente a la rampa inclinada y ense&ntilde;o la tarjeta de identificaci&oacute;n a la c&aacute;mara de seguridad. La cabeza del oculto acompa&ntilde;ante reposa entre risas contenidas sobre mi regazo y la furtiva mano, acaricia mi tobillo derecho ascendiendo hasta perderse por la parte interna de mi pierna y todo en frente del control electr&oacute;nico de acceso al garaje subterr&aacute;neo.<\/p>\n<p>Algunos segundos de sonriente espera, hasta que por fin se levanta la met&aacute;lica barrera blanca con bandas rojas y se les esfuma de la pantalla mi sonrisa perlada, dirigiendo los dedos de mi mano, &ndash;mientras vamos descendiendo&ndash; para pellizcar con firmeza, el cachete de mi travieso amante&hellip; &iexcl;Reprendi&eacute;ndolo sin que por ello deje de querer seguir sinti&eacute;ndolo pues el placer inunda mi cuerpo!<\/p>\n<p>En el segundo nivel del s&oacute;tano, cerca de las escaleras, aparco mi Audi justo al lado del blanco Honda Civic Coupe, &ndash;un modelo de la &eacute;poca de los 90&ndash; cuyo due&ntilde;o se encuentra en estos momentos acariciando la parte interna de mi muslo derecho, con ganas eso s&iacute;, de ganarse un buen coscorr&oacute;n, si su suerte se le tuerce y llega a rasgarme sin querer o queriendo, mis pantimedias.<\/p>\n<p>&mdash;Ya basta, por favor. &iexcl;Comp&oacute;rtate! &mdash;Autoritaria le hablo, mientras acaricio sus cabellos y con suavidad le aparto, &ndash;aplacando sus intenciones que eran tambi&eacute;n mis deseos&ndash; y consigo que resignado, Chacho se incorpore acomod&aacute;ndose el pisa corbatas cromado.<\/p>\n<p>Me coloco los zapatos y bajo del auto, recogiendo el bolso y mi blazer. Chacho igual, del otro lado pero da un rodeo y se me acerca devor&aacute;ndome con la mirada, para luego abrazarme y decirme muy cerca de mi o&iacute;do izquierdo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mamacita! Est&aacute;s tan buena que te comer&iacute;a con ropa y todo, aunque pase meses cagando trapos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uichh! T&uacute; y tus halagos, siempre tan encantadores, que hasta pareces un alba&ntilde;il. &mdash;Le respondo echando mi cabeza un poco para atr&aacute;s, exhibi&eacute;ndome y abriendo bastante mis ojos, con una sonrisa que no me abandona. Bajo la mirada y me libero de sus brazos.<\/p>\n<p>&mdash;Meli, no seas tan arisca. Mira que podr&iacute;amos echar uno rapid&iacute;n all&iacute;, justo detr&aacute;s de aquella columna. &ndash;Y me la se&ntilde;ala, tan convencido. &ndash; Es un punto ciego para la vigilancia. &iquest;Qu&eacute; tal mi idea? &mdash;Sonr&iacute;e, y brib&oacute;n me gui&ntilde;a un ojo, con el morbo a punto de desbordar por todas partes.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, claro. &iexcl;C&oacute;mo no! Ya lo sabes, &iexcl;Aqu&iacute; no! &mdash;Me toma la cara con sus manos y hace el intento de besarme, pero &aacute;gilmente giro mi cara y le digo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Suficiente Chacho. &iquest;Pero qu&eacute; te est&aacute; pasando? &iexcl;Ub&iacute;cate! Y deja tu calentura para otro momento, que te har&aacute; falta. Mejor espera a que yo suba primero y cinco minutos despu&eacute;s lo haces t&uacute;. Eso s&iacute;, antes l&iacute;mpiate la cara, que te han quedado pintados los labios y pareces un payaso. &mdash;De inmediato se lleva la mano a su boca, lo cual aprovecho para dejarlo solo y largarme.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En los cristales de la entrada repaso mi vestuario. Reviso mi blazer para evitar alg&uacute;n pelo suelto por ah&iacute;. Aliso la falda por detr&aacute;s sobre mis nalgas y saludo cordial al portero que me sonr&iacute;e y seguro que terminar&aacute; por repasarme el culo con su mirada no exenta de lujuria, justo cuando paso el torniquete del lobby. Ya dentro del elevador, frente al espejo retoco mi maquillaje. &iexcl;Todo en orden! Aunque me giro un poco para detallar mi silueta, revisar las medias veladas que no tengan perforaciones de &uacute;ltimo momento y a dos manos, acomodo hacia el lado derecho, el alisado de mis cabellos dorados.<\/p>\n<p>Al llegar al doceavo piso, las puertas del elevador se abren y justo al frente, en la recepci&oacute;n se encuentra esper&aacute;ndome, la anciana jefa de recursos humanos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Buenos d&iacute;as Carmencita! Est&aacute; de buen semblante hoy y tan elegante como siempre. &mdash;La saludo y a continuaci&oacute;n como de costumbre, simulo darle un beso en su mejilla, para no tener que retocar mis labios.<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;Mijita&raquo;, la est&aacute;n esperando en la sala de juntas. S&iacute;game por favor. &mdash; &iexcl;Que parco recibimiento! Pienso para mis adentros. Hoy se despert&oacute; menopa&uacute;sica la viejita. &iexcl;Jajaja! Me sonri&oacute; a sus espaldas mientras camino tras de ella. Menos mal que est&aacute; a punto de jubilarse para que descanse y deje paso a nuevos esp&iacute;ritus que el suyo debe estar ya llamando a las puertas del cielo, y disimulada, me rio por la ocurrencia.<\/p>\n<p>En el sal&oacute;n de reuniones ya se encuentran acomodados alrededor de la rectangular mesa, el cincuent&oacute;n director ejecutivo que apenas si se percata de mi llegada, pues ni se ha dignado a levantar la mirada, y tres hombres m&aacute;s que no conozco pero qu&eacute; si se fijan algo en m&iacute; y est&aacute;n sentados justo al frente de don Gonzalo. &iquest;Ser&aacute;n los socios? Puede ser. Se me hace extra&ntilde;o que la mullida silla de la cabecera, permanezca vac&iacute;a.<\/p>\n<p>El que me parece m&aacute;s mayor, quiz&aacute;s de unos sesenta y pico de a&ntilde;os, luce una marcada calvicie, eso s&iacute;, no tanto como la de mi jefe, rapado total. Es m&aacute;s bien un tipo gordito y cachet&oacute;n, no tiene demasiadas arrugas pero si bastantes pecas pardas repartidas en la frente, los p&oacute;mulos y, principalmente, en el cuello.<\/p>\n<p>Permanece entretenido ojeando a trav&eacute;s de unos peque&ntilde;os lentes redondos con marco dorado, un grueso informe dentro de una cubierta roja, desestimando otra blanca y m&aacute;s delgada. De hecho me percato qu&eacute; hay un juego similar de carpetas en frente de cada uno de ellos, igual que para el director. Las gafas de lectura evidentemente son muy elegantes, pero me parece que para la circular forma de su rostro, no le convienen tanto.<\/p>\n<p>El que est&aacute; sentado enseguida a su izquierda, es algo m&aacute;s joven aunque su cabello ya lo tiene canoso totalmente. Es delgado. De rostro enjuto y nariz aguile&ntilde;a, los ojos azules como los m&iacute;os, &ndash;tal vez un poco m&aacute;s claros&ndash; pero hundidos hacia el interior de las cuencas. El traje que luce, parece sacado del armario de mi abuelito, &iexcl;Alma bendita! Caf&eacute; oscuro a cuadros y camisa color salm&oacute;n. La corbata desde aqu&iacute;, me parece que es de lana, de un oscuro marr&oacute;n. Teclea algo en su m&oacute;vil y luego, se le ilumina la mirada.<\/p>\n<p>Y el hombre que le sigue es bastante m&aacute;s joven, quiz&aacute;s sea el hijo de alguno de ellos, aunque la verdad no le encuentro el parecido con ninguno. Eso s&iacute;, muy llamativo con su traje de corte italiano, en un brillante gris. Con seguridad un costoso trabajo de dise&ntilde;ador y que como mucho, quiz&aacute;s ronde la edad de mi marido. Es un guapo &laquo;ojiclaro&raquo;, para que negarlo&hellip; &iexcl;Est&aacute; como quiere el hombre! Adem&aacute;s luce un corte de cabello moderno y una barba muy bien cuidada.<\/p>\n<p>Usa tambi&eacute;n unas gafas cuadradas de color negro y medio marco dorado, pero nada lee, solo mira sus manos. Suda un poco y su frente brilla, a pesar de estar tan fr&iacute;a esta ma&ntilde;ana. No parece estar c&oacute;modo y tal vez para calmar los nervios, se distrae haciendo girar con sus dedos, la abrillantada sortija en su otra mano.<\/p>\n<p>Todos demuestran seriedad en sus semblantes y una majadera displicencia en su actitud. Ninguno tiene la gentileza de saludarme, lo que me hace sentir est&uacute;pida frente a ellos, desubicada en el espacio y lejana en cuanto a lo que esper&aacute;bamos de aquel encuentro. Por lo que afirmo para mis adentros que tienen serios problemas de urbanidad, no as&iacute; mi jefe inmediato, que por cierto a mi izquierda est&aacute; sentado. Se pone en pie, me saluda con dos besos y me da su morbosa sonrisa por bienvenida.<\/p>\n<p>&mdash;Melissa, buenos d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; tal noche pas&oacute; mi asesora estrella?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hola Jefe, buenos d&iacute;as! Le respondo fuerte y claro, para que los odiosos esos me escuchen. Me acerco a su o&iacute;do y le susurro con rapidez mi interrogante.<\/p>\n<p>&mdash; Eduardo &iquest;Sabes de que trata todo esto? &iquest;Por qu&eacute; esta reuni&oacute;n tan temprano? &iquest;Y los dem&aacute;s? &mdash;Mi jefe se inclina a mi derecha y me responde.<\/p>\n<p>&mdash;Pues para que te voy a mentir. No tengo certeza pero supongo que ser&aacute; para hablar de las metas alcanzadas y algo sobre el nuevo proyecto hotelero, as&iacute; como para aclarar los rumores que se escuchan en los pasillos, ya sabes, sobre el nombramiento de Camilo como nuevo socio y director general de proyectos. &mdash;Presto atenci&oacute;n a su respuesta y siento en mi coraz&oacute;n una profunda alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ahh y tambi&eacute;n con seguridad, &ndash;continua habl&aacute;ndome&ndash; nos van a hacer un reconocimiento como el mejor grupo de ventas de la organizaci&oacute;n. Es probable que me nombren como &uacute;nico director nacional de mercadeo, pasando a manejar a los otros grupos de la constructora y as&iacute;, te librar&aacute;s de m&iacute;. Por un tiempo, mi preciosa Melissa. &iexcl;Por un tiempo! &mdash;Termina por decirme, dejando resbalar su mano por mi espalda hasta rozar mi culo, sin que ninguno de los presentes se percate, aunque yo si me incomode.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ojal&aacute;, mi querido Eduardo! Le respondo simulando felicidad. Y contin&uacute;o alimentando para mi beneficio su ego, al decirle&hellip; &iexcl;Ser&iacute;a un justo premio a todo tu esfuerzo! &mdash;Y suspiro suavemente, a la vez que tomo asiento a su lado en el extremo, deseando con todo m&iacute; ser, que ojal&aacute; sea as&iacute; para finalmente, quedar libre de su yugo. Se escuchan algunas risitas fuera de la sala de juntas y todos, al un&iacute;sono volteamos a mirar hacia la puerta que permanece abierta.<\/p>\n<p>Es la se&ntilde;ora Mar&iacute;a que trae sostenida con sus manos, una gran bandeja de plata con dos jarras de vidrio con agua y vasos altos de cristal. Intenta disimular su alegr&iacute;a agachando la cabeza, pero viene con la cara colorada y con Chacho pegadito a su costado, abraz&aacute;ndola por la cintura. &iexcl;Quien sabe que andar&iacute;a dici&eacute;ndole y regal&aacute;ndole a su o&iacute;do!<\/p>\n<p>Mientras ella acomoda los vasos con timidez, &ndash; &iquest;Solo cuatro?&ndash; a un lado de las carpetas, uno a uno los va colmando del cristalino l&iacute;quido y para variar Chacho, d&aacute;ndoselas de importante, da los buenos d&iacute;as en voz alta, mirando a alrededor, con su caminadito de conquistador, aboton&aacute;ndose el saco de su traje negro y se dirige con su mano estirada para saludar al director, por encima de la mesa, pero don Gonzalo se la deja extendida y por el contrario lo reprende por su tardanza, cosa que agranda nuestra desconfianza. &iquest;Qu&eacute; ocurre?<\/p>\n<p>&mdash;Tarde como siempre, se&ntilde;or Cifuentes. &iexcl;Genio y figura, hasta la sepultura! Si&eacute;ntese por favor.<\/p>\n<p>Y Chacho, con un moh&iacute;n en sus labios de desconcierto, retira el brazo y se acomoda en la esquina a mi derecha. La se&ntilde;ora Mar&iacute;a al salir, pasa por su lado, roz&aacute;ndolo disimulada y le obsequia la chispa del deseo en una r&aacute;pida mirada. &iexcl;Otra m&aacute;s que le gustar&iacute;a llev&aacute;rselo a la cama!<\/p>\n<p>Empiezo a ponerme nerviosa, pues no aparecen por la puerta el resto de mis compa&ntilde;eros de ventas. En cambio, veo llegar a Milton, &ndash;el jefe de seguridad de la constructora&ndash; acompa&ntilde;ando a Carmencita, quien bajo el arco de su brazo derecho trae otro paquete de folders. Pasa por detr&aacute;s de m&iacute;, tambi&eacute;n rodea a Eduardo y se posesiona de la silla que queda justo al lado de don Gonzalo. Milton cierra la puerta y se queda all&iacute; de pie, con los brazos cruzados, como escoltando la salida.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno ya estamos los que necesitamos estar, as&iacute; que es mejor que comencemos esta reuni&oacute;n, pues todos tenemos cosas importantes por hacer. &mdash;Y el director mirando a Eduardo, luego a m&iacute; y por ultimo a Chacho, se explica&hellip; Ustedes tres por supuesto que no. &iexcl;Pero aqu&iacute; los socios, s&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Como saben, nuestra empresa aunque es relativamente joven en el mercado inmobiliario, tiene como meta principal alcanzar renombre a nivel nacional, para pr&oacute;ximamente expandirnos presentando licitaciones en pa&iacute;ses vecinos para algunos proyectos de vivienda, otros hoteleros e infraestructura vial. &mdash;Tras esas iniciales palabras, todos los all&iacute; reunidos, lo confirmamos moviendo nuestras cabezas.<\/p>\n<p>&mdash;Para ello es cierto que debemos esforzarnos por cumplir los m&aacute;s altos est&aacute;ndares de calidad en nuestras obras, utilizando un dise&ntilde;o diferencial en nuestros proyectos y poner en valor la inversi&oacute;n de nuestros clientes. Pero todo bajo unos par&aacute;metros de lealtad, honestidad, &eacute;tica y valores morales, que todos ustedes conocen. &mdash;Don Gonzalo prosigue con su charla, pero yo solo deseo que vaya al grano, pues el cansancio y haber dormido tan poquito ya empieza a pasarme factura. &iexcl;Bostezo sin querer, aunque lo escondo en la mano!<\/p>\n<p>&mdash;Desde siempre nuestro gerente general y socio fundador, ha pretendido que todos nuestros colaboradores, se sientan en esta organizaci&oacute;n como en su casa, trabajando como una acoplada familia y que cada miembro de este equipo, pueda alcanzar sus propios sue&ntilde;os personales disfrutando de un bienestar econ&oacute;mico y en conjunto, hacer crecer d&iacute;a a d&iacute;a a esta compa&ntilde;&iacute;a, transmitiendo esa sensaci&oacute;n de familiaridad a nuestros clientes. &mdash;Hace una pausa para beber agua de su vaso y tomar de la mesa un plateado apuntador, antes de continuar su charla.<\/p>\n<p>&mdash;Es una l&aacute;stima que nuestro gerente general, por compromisos ineludibles que no vienen al caso mencionar, no haya podido dirigir esta reuni&oacute;n. &mdash;As&iacute; que por eso, la silla al otro extremo en frente de m&iacute;, se encuentra vac&iacute;a. Otra oportunidad desperdiciada para conocerlo en persona.<\/p>\n<p>&mdash;Eduardo, hace unos meses atr&aacute;s sostuvimos una charla, &ndash;le dice a mi jefe, tomando entre sus manos una de las carpetas. La roja que es la m&aacute;s gruesa. &ndash; donde me expusiste tu necesidad de enfrentar nuevos retos junto a tu grupo de ventas. &mdash;Y la brillante calva de mi jefe, &ndash;cruzado de brazos&ndash; se ladea medianamente para prestarle la debida atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;as hacerte un nombre en la organizaci&oacute;n, manejando las ventas de los proyectos m&aacute;s importantes, sin duda, encaminados a una clientela m&aacute;s selecta. Y aunque los resultados de tus dirigidos no eran los mejores en aquellos momentos, acept&eacute; entregarte y manejar las ventas del condominio de viviendas en Pe&ntilde;alisa y en las &uacute;ltimas semanas, te empecinaste en cerrar dos negocios que te aparecieron de la nada, para la primera torre de apartamentos en Cartagena. &mdash;El rostro de apostador, &ndash;acostumbrado a timar&ndash; no refleja emoci&oacute;n alguna; sin embargo los ojos grises de Eduardo a pesar de permanecer peque&ntilde;os, &ndash;ante aquel reconocimiento&ndash; si dan algunos visos de un contenido orgullo y con su lengua da un r&aacute;pido repaso a sus delgados y resecos labios.<\/p>\n<p>&mdash;Y s&iacute; Eduardo, observando los informes trimestrales de ventas, los n&uacute;meros claramente avalan tu gesti&oacute;n. &mdash;Observo como mi jefe aspira y se le hincha el pecho, no solo de aire sino de mucha vanidad.<\/p>\n<p>Chacho sonriente y confiado, me gui&ntilde;a sin disimulo alguno su ojo derecho y emocionado, se frota las manos. Yo sonr&iacute;o tambi&eacute;n y apoyo con decisi&oacute;n y &aacute;nimo, el que me hab&iacute;a faltado hasta ese momento, todo mi cuerpo sobre el acolchado espaldar, para cruzar pudorosamente, mi pierna derecha sobre la otra y reposar mis manos, con los dedos entrecruzados sobre la rodilla descubierta.<\/p>\n<p>&iexcl;Todo marcha sobre ruedas! Y sent&iacute; una inmensa satisfacci&oacute;n al imaginarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 1. 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