{"id":41764,"date":"2023-04-26T22:00:00","date_gmt":"2023-04-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-26T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-26T22:00:00","slug":"a-mi-mujer-le-gustaron-las-katanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-mi-mujer-le-gustaron-las-katanas\/","title":{"rendered":"A mi mujer le gustaron las katanas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41764\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yac&iacute;amos, abrigados en sudor, agitada la respiraci&oacute;n, uno al lado del otro, observando el techo. Pensaba en las enigm&aacute;ticas palabras de Javiera, mi esposa desde hace 23 a&ntilde;os, cuando, en medio de un pasional polvo, le pregunt&eacute; si ten&iacute;a alguna fantas&iacute;a inconfesa, ofreci&eacute;ndome como respuesta, sue&ntilde;o con una noche en la cual pueda hacer lo que se me antoje sin juicios ni represalias posteriores&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -adelant&aacute;ndome solo para que ella no lo preguntara primero- en qu&eacute; piensas, peque&ntilde;a?<\/p>\n<p>Javiera: en que t&uacute; no me has confesado tu m&aacute;s profunda fantas&iacute;a&hellip; vamos&hellip; lo que sea te prometo no dir&eacute; nada, solo escuchar&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Yo: me apena de solo pensarlo, pero la verdad es que he so&ntilde;ado un par de noches con tu prima Mar&iacute;a Eugenia&hellip; me imagino porque es lo opuesto a ti. T&uacute;, atl&eacute;tica, proporcionada, bello rostro. Ella: mediana estatura, voluptuosa, atractivos rasgos, pero bonita no es&hellip; en fin&hellip; eso&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: gracias por confiarme algo tan tuyo&hellip; te parece que me abraces para hacer tutito&hellip; -ubic&aacute;ndonos en el centro de la cama en modo cucharita- oye&hellip; qu&eacute; es eso que siento ah&iacute; abajo&hellip; no puedes querer m&aacute;s&hellip; eres un pirata&hellip;<\/p>\n<p>Yo: arrgh&hellip; -exclam&eacute; cerca de su o&iacute;do, con la verga acomodada entre sus nalgas, subiendo y bajando con cancina lentitud-<\/p>\n<p>Javiera: ahhhh&hellip; amor&hellip; tengo sue&ntilde;o&hellip; ahhhh&hellip; est&aacute; bien, pero cortita &iquest;ya?<\/p>\n<p>Yo: no me pidas servirme un filete sin mascarlo bien para disfrutar de su textura, sabor y aroma&hellip; si lo hacemos, lo &uacute;nico que te prometo es que cortito no ser&aacute;&hellip; &iquest;sigo?<\/p>\n<p>Javiera: ahhhh&hellip; eres un tramposo!!! Sabes que no puedo decirte que no&hellip; ahhhh&hellip; quiero que lo intentemos de nuevo, Clau&hellip;<\/p>\n<p>Yo: est&aacute; bien, pero esta vez quiero que probemos una nueva forma&hellip; en su momento te la contar&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>A pesar de casarnos cuando ella ten&iacute;a 16 y yo 17, nos dese&aacute;bamos como el primer d&iacute;a. Esa noche de martes casi no dormimos, logrando una exitosa y placentera follada anal. Los d&iacute;as pasaron felices, pues si antes nuestro sexo era bueno, a partir de esa noche fue incre&iacute;blemente mejor.<\/p>\n<p>Tal vez un poco m&aacute;s de dos meses transcurrieron desde aquella &eacute;picamente espont&aacute;nea noche, cuando un jueves de mediados de mes, como siempre llegu&eacute; al departamento a las 4 pm, pero esa tarde no estaba vac&iacute;o a mi arribo.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta, escuch&eacute; m&uacute;sica cl&aacute;sica proviniendo del ba&ntilde;o. En la esquinera del recibidor hab&iacute;a una nota escrita con la letra de mi Javi. Amor, hoy llegar&eacute; cerca de las 8 solo para pasar por Mar&iacute;a Eugenia. Ella est&aacute; ah&iacute; porque en su condominio cortaron el agua y el gas por reparaciones. En el freezer est&aacute; tu comida. Te escribo esta nota porque ya sabes que me encanta hacerlo&hellip; Te amo mucho. Tu Javi&hellip;<\/p>\n<p>No era la primera que vez que la prima de mi mujer se duchaba en nuestro ba&ntilde;o por lo que me aboqu&eacute; a satisfacer mi hambre. Diez minutos m&aacute;s tarde, ya ataviado con mi tenida hogare&ntilde;a (camiseta, una talla m&aacute;s grande, con la 23 de Air Jordan, pantal&oacute;n corto de pijama y, obvio, descalzo), sacaba del horno el&eacute;ctrico mi almuerzo cuando de s&uacute;bito la puerta del ba&ntilde;o se abri&oacute; y desde el vaporoso interior emergi&oacute; Mar&iacute;a Eugenia, el cabello mojado, descalza y malamente cubierta por una alba toalla, con felinos ademanes encamin&oacute; sus pasos hacia donde me encontraba, mir&aacute;ndola con la boca abierta.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: -con la voz de alguien que no se siente ni sorprendido ni cohibido.- Hola Claudio&hellip; qu&eacute; rico huele&hellip;<\/p>\n<p>Yo: hola Mar&iacute;a Eugenia&hellip; toma asiento&hellip; te comparto, porque siempre boto cuando me deja comida la Javi&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: Gracias&hellip; si quiero&hellip; -dijo sent&aacute;ndose en la silla junto a la m&iacute;a. Una vez acomodada, desde donde me encontraba pod&iacute;a notar que su co&ntilde;o estaba al aire y sus dos pezones a punto de escapar de su fr&aacute;gil prisi&oacute;n.- te molesta que me siente a la mesa en esta facha???<\/p>\n<p>Yo: la verdad no&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: lo que pasa es que la ropa con la que llegu&eacute; est&aacute; mojada por una torpeza de mi parte y la que voy a usar en la noche tiene para estar en la secadora una hora m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Yo: tranquila, prima&hellip; molestia no es lo que siento, as&iacute; que puedes comer en paz&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: jejeje&hellip; siempre tan sutil&hellip;<\/p>\n<p>Comimos en afable conversaci&oacute;n al amparo de un delicioso Carmenare. Los temas fueron los t&iacute;picos: el trabajo, las relaciones, su reciente quiebre y las ganas que ten&iacute;a de venganza, el mundo y por supuesto el sexo. Mediaba la segunda botella cuando de pronto y tras dibujarse una indescifrable sonrisa en su rostro, espet&oacute;,<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: tienes algo dulce para el postre&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -luego de casi un minuto hurgueteando el freezer y la alacena, del primero extraje un envase de crema chantilly de esos que se aprieta una esquina y por un tubito por presi&oacute;n sale la crema.- solo tengo esto&hellip; ni un m&iacute;sero tarro de duraznos hay&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: -tomando su celular y pas&aacute;ndomelo.- me ayudas???<\/p>\n<p>Yo: claro, pero para qu&eacute; necesitas ayuda?<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: conf&iacute;o en ti&hellip; s&aacute;came fotos con tu celular y con el m&iacute;o filmas la sesi&oacute;n&hellip; quiero que el pelota del Sa&uacute;l vea lo que se perdi&oacute; para siempre&hellip;<\/p>\n<p>Yo: si realmente quieres hacer esto&hellip; hag&aacute;moslo bien, entonces!!! Dame un minuto. &ndash;en menos tiempo, entr&eacute; y sal&iacute;. En las manos, un casco de bicicleta, con una c&aacute;mara adosada a su parte superior, de alta definici&oacute;n y dolby. Dej&eacute; el celular de ella grabando, ubicado estrat&eacute;gicamente.- Ahora s&iacute;&hellip; qu&eacute; tienes en mente&hellip; wow&hellip; &iquest;ok?<\/p>\n<p>Sin pre&aacute;mbulos ni pudor, Mar&iacute;a Eugenia, dej&oacute; al descubierto, de una sola vez, su firme, curvil&iacute;neo y voluptuoso cuerpo, pues, en 170 cent&iacute;metros de altura, se repart&iacute;an juiciosamente las medidas 95-60-100, sostenidas en contoneadas y extensas extremidades inferiores y dos finos, delicados y proporcionados pies. Rubia de almendrados ojos casi negros, aguile&ntilde;a nariz, generosa boca, rodeada por gruesos y perfectamente formados labios.<\/p>\n<p>Un rostro adusto, pero apuesto, descansaba sobre un delicado cuello y estrechos y femeninos hombros. &Eacute;stos preced&iacute;an a un par de senos de antolog&iacute;a. Proporcionadamente grandes y de perfectas y naturales formas, eran coronados por dos breves y rosadas aureolas, rematadas por sendos y definidos pezones. La escasa cintura y el trabajado abdomen, acababan en anchas y seductoras caderas y un asombroso, firme y redondo culo.<\/p>\n<p>La verga me reaccion&oacute; de inmediato, not&aacute;ndose debajo de la holgada polera, a pesar de mis esfuerzos. Por largos y tortuosos minutos fui su fot&oacute;grafo personal, realizando todo tipo de tomas en las m&aacute;s diversas posturas, siendo no pocas, las del tipo porno.<\/p>\n<p>Con el correr de los minutos, pude notar la transformaci&oacute;n en su mirada, expresi&oacute;n y timbre de voz. En varias oportunidades pregunt&oacute; si me gustaba lo que ve&iacute;a a lo que, inefablemente le contestaba con un seco s&iacute;. En una se encontraba apoyada en la pared de espalda a la c&aacute;mara, el culo respingado y abierto por sus manos, la cara volteada, en los ojos lo &uacute;nico que se distingu&iacute;a era lujuria.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: -solt&oacute; sus nalgas para tomar el envase de crema, untarse en la mano y con ella embadurnarse ambos senos y desde el ano hasta el cl&iacute;toris, para luego sonre&iacute;r como una ni&ntilde;a que ha sido sorprendida en una travesura.- ups!!! Qu&eacute; tonta&hellip; me ensuci&eacute;&hellip; &iquest;me limpias??? Pero que no se desperdicie la crema&hellip; no me gusta botar comida cuando se puede aprovechar a&uacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Antes de lanzarme en picada entre sus piernas, de reojo mir&eacute; el reloj de la pared. Faltaban 15 minutos para las 6 de la tarde. Lam&iacute;, chup&eacute;, frot&eacute;, con mis dedos penetr&eacute; su depilado, exuberante y arom&aacute;tico co&ntilde;o, mientras de tanto en tanto, jalaba tiernamente el peque&ntilde;o mohicano que luc&iacute;a sobre su abultado monte de Venus.<\/p>\n<p>Estimul&eacute; su cl&iacute;toris hasta justo antes del cl&iacute;max. Fue entonces que con mis dedos anular y coraz&oacute;n le penetr&eacute; el co&ntilde;o para de inmediato iniciar en apariencia un rudo sube y baja. En menos de un minuto gimi&oacute;, jade&oacute; y se quej&oacute;, primero entrecortadamente para luego, al tiempo que eyaculaba profusamente, convertirse en un &uacute;nico y extenso quejido de asombrado gozo.<\/p>\n<p>Dej&eacute; que experimentara el placer fluir por su sistema nervioso por unos segundos y siempre con mis dedos dentro de su co&ntilde;o, inm&oacute;viles, pero presentes, para recomenzar con el sube y baja al mismo demoledor ritmo. Esta vez no me detuve cuando su co&ntilde;o expel&iacute;a abundantes fluidos vaginales, por lo que en menos de medio minuto, alcanz&oacute; a eyacular 4 veces m&aacute;s, desplom&aacute;ndose sobre el empapado lecho.<\/p>\n<p>La acomod&eacute;, dej&aacute;ndole el culo parado, la espalda arqueada, separadas las rodillas, su peso apoyado en ellas y los hombros. Entonces, con mi erecta verga comenc&eacute; a pasarla por toda su mojada rajita, desde el cl&iacute;toris hasta el palpitante, prometedor y rosado ano.<\/p>\n<p>Yo: est&aacute; todo bien, Mar&iacute;a Eugenia?<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: si&hellip; muy rico&hellip;<\/p>\n<p>Yo: me regalas tu culito, prima???<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: y si me duele&hellip;<\/p>\n<p>Yo: si haces lo que te diga, prometo que te gustar&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: est&aacute; bien&hellip; solo porque estoy caliente&hellip; ap&uacute;rate&hellip;<\/p>\n<p>Yo: si quieres que me apure, entonces, fr&oacute;tate el cl&iacute;toris y aprieta las muelas&hellip; ah&iacute; vamos&hellip;<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a follar su co&ntilde;o a un ritmo medio, pero llegando en cada embestida hasta el fondo. Al poco, con mi dedo &iacute;ndice, fui penetrando poco a poco su ano. Prontamente, el ano de la prima fue dilat&aacute;ndose hasta recibir sin dolor dos dedos completos en un mete y saca coordinado con el que llevaba en la vagina.<\/p>\n<p>Se comenzaba a retorcer v&iacute;ctima del tercer orgasmo cuando en dos r&aacute;pidos y certeros movimientos, termin&eacute; de una sola estocada con toda la cabeza de mi verga dentro de su ano, recibiendo como respuesta un sonoro quejido mezcla dolor y placer.<\/p>\n<p>Yo: no pares de frotar tu cl&iacute;toris&hellip;<\/p>\n<p>Mar&iacute;a Eugenia: duele mucho, Clau&hellip; pero es rico tambi&eacute;n&hellip; siento sensaciones raras&hellip; me gusta aunque me duela&hellip; esto es desconocido para m&iacute;&hellip; ay!!! Ah&hellip; suave&hellip; eso&hellip; ahhh&hellip; me voy de nuevo&hellip; no puedo creerlo&hellip; ahhh&hellip;<\/p>\n<p>Aprovech&eacute; el orgasmo para llegar al tope con mis dedos y de inmediato comenc&eacute; con el mete y saca, aumentando progresivamente el ritmo hasta establecernos en uno medio. Despu&eacute;s de casi 10 minutos as&iacute;, ya por el par final, la prima qued&oacute; atrapada en un extenso y uniforme orgasmo que termin&oacute; en el momento en el que acab&eacute; en sus intestinos profusamente. Mir&eacute; el reloj. Dos minutos faltaban para completar una hora desde que me lanzara a su jugoso co&ntilde;o. A&uacute;n ten&iacute;a tiempo para seguir gozando de la fogosa hembra.<\/p>\n<p>Llev&aacute;bamos cerca de 15 minutos del segundo round, cuando mediante un mensaje, mi esposa me avisa que llegar&iacute;a a las 9 por asuntos del trabajo. Nos miramos con Mar&iacute;a Eugenia y follamos como adolescentes por sus tres agujeros en todas las poses que se nos ocurrieron hasta que la alarma que hab&iacute;a programado nos avis&oacute; que faltaban 20 minutos para la hora fatal por lo que poco despu&eacute;s acababa en su boca, por &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>Cinco minutos pasados de las 9 y mientras me duchaba, mi esposa llam&oacute; a su prima que llegar&iacute;a en 15 minutos m&aacute;s y que no subir&iacute;a por ella, por lo que deb&iacute;a de bajar a su encuentro. Esa noche, Javiera lleg&oacute; de madrugada, m&aacute;s ebria de lo acostumbrado y, de pie al borde de la cama, tambale&aacute;ndose, espet&oacute;.<\/p>\n<p>Javiera: Clauuu&hellip; Clauuu&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -despertando- dime cari&ntilde;o&hellip;&iquest;te sientes bien?<\/p>\n<p>Javiera: estoy muy caliente&hellip; te necesito&hellip; -y, desnuda, se dej&oacute; caer sobre el lecho.-<\/p>\n<p>Hicimos el amor y\/o nos revolcamos alternativamente por largas, tiernas y rudas horas con una ardiente pasi&oacute;n, hac&iacute;a tiempo, olvidada. Conciliamos el sue&ntilde;o, con el trinar de los p&aacute;jaros, recibiendo el amanecer, durmiendo hasta el mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>En el transcurso de las siguientes semanas estuve a punto de contarle todo, pero algo dentro de m&iacute; me lo imped&iacute;a. De este modo, los d&iacute;as, fueron semanas y sin darme cuenta, las semanas se acumularon en meses y as&iacute; el tiempo pas&oacute;, llev&aacute;ndose con &eacute;l, todo, menos nuestra cada vez mejor relaci&oacute;n en la cama.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, Javiera lleg&oacute; con la buena nueva de un ascenso en el trabajo. Asum&iacute;a el cargo de gerente de negocios internacionales. Lo celebramos como es debido en un buen restaurante. Dos meses m&aacute;s tarde, me comenta que ese viernes ten&iacute;a que recibir a dos importantes ejecutivos de una empresa japonesa y&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: mi jefe me dijo que a los nipones les interesaba sobremanera la vida dom&eacute;stica que, los ejecutivos de las empresas socias, llevaban por lo que era tradici&oacute;n invitarlos a cenar o almorzar a la casa&hellip; estoy nerviosa&hellip;<\/p>\n<p>Yo: tranquila, amor&hellip; eres buena en todo&hellip; qu&eacute; te parece que los invites este viernes a cenar y preparo esa carne al horno que tanto te gusta&hellip; Luego, durante la sobre mesa, los adulamos mientras bebemos&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: est&aacute; bien&hellip; as&iacute; lo haremos&hellip;<\/p>\n<p>La noche de la cena mi esposa escogi&oacute; un ajustado y sensual vestido de algod&oacute;n strech negro como la noche misma con un moderado escote, pero largo solo un palmo m&aacute;s desde donde terminaban sus redondas nalgas. Calzaba sandalias descubiertas del mismo color con terrapl&eacute;n y, como de costumbre, no llevaba sost&eacute;n.<\/p>\n<p>Puntuales llegaron las visitas. Eran dos tipos con los t&iacute;picos rasgos orientales de mediana edad, pelo corto, vestidos con el mismo traje negro y camisa blanca, sin corbata. El que individualic&eacute; como el jefe era de baja estatura, con prominente ponchera, cuello y brazos gruesos y fr&iacute;a mirada. Parec&iacute;a un luchador de sumo en peque&ntilde;o. El otro, en cambio, si bien pose&iacute;a la misma mirada, era alto, atl&eacute;tico y de &aacute;giles movimientos.<\/p>\n<p>Con la mirada siempre evaluando inquisidoramente, se sirvieron el aperitivo, el c&oacute;ctel y la cena. Comenzaron a bajar la guardia en la misma proporci&oacute;n que ingresaban en la relajante embriaguez del alcohol. Luego de dos botellas de whisky entre los cuatro, ambas visitas, re&iacute;an con soltura y no dejaban de adular a mi mujer. Dado que ten&iacute;an nombres impronunciables al luchador de sumo lo llamar&eacute; Sr. Hatami y al deportista Sr. Kanagua.<\/p>\n<p>Sr. Hatami: no s&eacute; de qu&eacute; se r&iacute;en&hellip; es verdad&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: me est&aacute; diciendo que en su pa&iacute;s existen lugares donde los hombres llevan a sus esposas a que sacien su lujuria y pagan por eso?<\/p>\n<p>Sr. Hatami: b&aacute;sicamente, as&iacute; es&hellip;<\/p>\n<p>Sr. Kanagua: no veo que sea algo malo o pervertido como escuch&eacute; por ah&iacute;, al contrario es por mucho m&aacute;s civilizado que su liviana costumbre de casarse, enga&ntilde;arse y luego separarse con todo lo que eso implica tanto en lo econ&oacute;mico como en lo humano&hellip;<\/p>\n<p>Yo: qu&eacute; tiene que ver lo uno con lo otro&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: eso mismo&hellip;<\/p>\n<p>Sr. Hatami: en nuestra cultura entendemos que el hombre puede enga&ntilde;ar y seguir con la misma mujer, pero que la mujer, la mayor parte de las veces, enga&ntilde;a cuando ya no quiere estar con su esposo&hellip; y siempre al dejarlo es tachada como una mala esposa&hellip; para que eso no pase, tanto es esposo como la mujer, pueden practicar sexo libremente, sin posteriores recriminaciones&hellip; Mira, Javiera, ac&aacute; tengo un video de mi esposa. Es de hace poco.<\/p>\n<p>Yo: ser&iacute;a impertinente de mi parte pedirle si me permite parear su equipo con la televisi&oacute;n&hellip; as&iacute; lo vemos todos&hellip; y, por favor, si le molesta le pido perd&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Sr. Hatami: de ninguna manera, ser&iacute;a un honor compartir con ustedes el video&hellip;<\/p>\n<p>El filme casero ten&iacute;a una duraci&oacute;n de 28 minutos. Comenzaba con una entrevista en un cuarto de un inmaculado blanco a la atractiva y joven se&ntilde;ora Hatami, sentada en un sof&aacute; a juego con las paredes, junto a su marido. El esposo nos explic&oacute; que le estaban preguntando varias cosas, como, si estaba ah&iacute; por su propia voluntad, si prefer&iacute;a fueran rudos o gentiles los amantes en la cama o si apetec&iacute;a una o m&aacute;s vergas y si prefer&iacute;a varias, las quer&iacute;a todas al mismo tiempo o de una en una y cosas similares que nos dejaron a mi esposa y a m&iacute;, absolutamente prendidos.<\/p>\n<p>Si bien la se&ntilde;ora se hab&iacute;a inclinado por un polvo rudo con una verga grande y gruesa, el esposo, sin embargo, acerc&aacute;ndose al tipo elegido y susurr&aacute;ndole algo al o&iacute;do, cambi&oacute; dram&aacute;ticamente los planes. Esto porque despu&eacute;s de hacerla eyacular repetidas veces y sentir dos orgasmos, tras penetrarla a lo perrito comenz&oacute; a follarle el co&ntilde;o con verdadera alevos&iacute;a.<\/p>\n<p>Al poco, otros labios besaban su boca para casi al tiro, enchufarle la verga y, de una, foll&aacute;rsela a un ritmo demoledor. De pronto mir&eacute; a mi esposa. Hipnotizada por la pantalla, sin notarlo, llev&oacute; su mano hasta la entrepierna, separ&oacute; poco a poco las rodillas y comenz&oacute; a tocarse por encima del mojado calz&oacute;n. Los invitados, sentados en frente de nosotros, ya no miraban la tv.<\/p>\n<p>De pronto se me vinieron a la mente las palabras de mi esposa de aquella noche. Me levant&eacute; con cuidado para no interferir en su concentraci&oacute;n y dirig&iacute; hacia los invitados que, con ojos de lobo hambriento, no se perd&iacute;an ni un solo detalle. Me ubiqu&eacute; por detr&aacute;s, entre los dos.<\/p>\n<p>Yo: para nosotros ser&iacute;a un honor que se sentaran uno a cada lado de mi esposa para hacer todo lo que ella les permita&hellip; les pido paciencia porque esta es la primera vez que estamos en una situaci&oacute;n como &eacute;sta&hellip;<\/p>\n<p>Sr. Hatami: ser&aacute; un honor, estimado se&ntilde;or&hellip;<\/p>\n<p>Sr: Kanagua: el m&aacute;s grande honor&hellip; se&ntilde;or m&iacute;o y que nos deja a nosotros terriblemente endeudados con ustedes&hellip;<\/p>\n<p>Yo: ok&hellip; solo no hablemos de esto y no dejen mal a mi bella e inteligente mujer en su trabajo&hellip;<\/p>\n<p>Sr. Hatami: antes de venir hacia ac&aacute;, entregamos un positivo informe a nuestros socios en Tokio sobre su esposa y la compa&ntilde;&iacute;a donde trabaja&hellip;<\/p>\n<p>Yo: wow&hellip; no s&eacute; qu&eacute; decir aparte de gracias&hellip; -Javiera ten&iacute;a completamente separadas las piernas y un seno con su erguido pez&oacute;n, expuesto, toc&aacute;ndoselo sin separar la vista de la TV. &Eacute;sta proyectaba una imagen donde la esposa estaba empalada por una verga en el co&ntilde;o y otra en el culo, m&aacute;s una tercera taladraba con vigor su boca&hellip;<\/p>\n<p>Ambos asi&aacute;ticos se sentaron uno a cada lado de ella. Los mir&oacute; y sigui&oacute; enfocada en la pel&iacute;cula. Entonces, casi al un&iacute;sono, chuparon, lamieron, succionaron y manosearon cada uno un seno, mientras con sus manos la desnudaban con ardiente parsimonia y sin oposici&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>Por extensos minutos extrajeron del cuerpo de Javiera toneladas de placer y lujuria que la mantuvieron, sin siquiera usar sus vergas, de cl&iacute;max en cl&iacute;max y totalmente entregada a dos extra&ntilde;os en cuerpo y alma. Grab&eacute; cada detalle del tratamiento que mi esposa recibi&oacute; gentileza de nuestros invitados a cenar.<\/p>\n<p>Luego de m&aacute;s de una hora de seguidos e intensos orgasmos y mientras Javiera yac&iacute;a desparramada sobre el sill&oacute;n, los hombres se desvistieron. El Sr. Hatami se sent&oacute; en el borde, tom&oacute; a Javiera, dej&aacute;ndola frente a &eacute;l y de una sola vez la sent&oacute; sobre su verga, iniciando de una, un a todo ritmo mete y saca en su empapado co&ntilde;o. De cuando en cuando le succionaba con pasi&oacute;n un excitado seno.<\/p>\n<p>El Sr. Hatami hac&iacute;a saltar sobre su verga a mi esposa con sa&ntilde;a para luego, con el miembro enterrado, comenzar a mover sus caderas adelante y atr&aacute;s cada vez m&aacute;s r&aacute;pido hasta un nuevo orgasmo (otro m&aacute;s). De s&uacute;bito Hatami, desempal&oacute; a Javiera y ubic&aacute;ndola entre sus piernas, agachada sin doblar las rodillas, hizo que le besara el cuerpo.<\/p>\n<p>Entonces, Kanagua, apoyando su mano en la espalada de mi mujercita, la acomod&oacute;, dej&aacute;ndole el culo a&uacute;n m&aacute;s expuesto y ambos senos y labios a merced de la boca de su socio quien luego de solazarse en ellos, con su mano en la nuca de mi esposa, la llev&oacute; directo a que engullera su verga.<\/p>\n<p>De rodillas a menos de un metro de la escena, grababa excitado como nunca antes lo hab&iacute;a estado, c&oacute;mo Kanagua penetraba poco a poco el co&ntilde;o de mi esposa con su verga mientras con sus dedos, hac&iacute;a lo propio por el culo. Hatami, al sentir quejidos, con su mano dirigi&oacute; el brazo de Javiera hasta posarla en su entrepierna. Al o&iacute;do le susurr&oacute;, -t&oacute;cate t&uacute; misma el cl&iacute;toris- y la inst&oacute; a continuar chup&aacute;ndole apasionadamente la verga.<\/p>\n<p>Javiera a pesar de ser una mujer ardiente en la cama, nunca hab&iacute;a sido ni gritona ni tampoco multiorg&aacute;smica, pero estos se&ntilde;ores eran verdaderos samur&aacute;is del sexo. Ten&iacute;an a mi esposa chup&aacute;ndole la verga a Hatami y par&aacute;ndole el culo a Kanagua, quien penetraba su co&ntilde;o con la verga y su culo con dos dedos coordinadamente.<\/p>\n<p>Al cabo de un buen rato foll&aacute;ndose a Javiera a tres bandas, Kanagua dej&oacute; ambos orificios libres en medio de otro orgasmo de Javi, la dio vuelta, dej&aacute;ndola de pie, de espalda a Hatami, jadeando, el mojado pelo pegado al rostro.<\/p>\n<p>&Eacute;ste, luego de levantarse, la tom&oacute; por las caderas y lentamente comenz&oacute; a perforarle el culo hasta lograr incrustarle la verga completa. Le puso las manos donde terminan las piernas y empieza el culo, alz&aacute;ndola en vilo. Luego de unos segundos de paz, la dej&oacute; caer para luego levantarla, unas cuantas veces, obteniendo de parte de mi mujer, audibles gemidos de placer.<\/p>\n<p>Tras unos cuantos sube y baja, de s&uacute;bito se detuvo. Kanagua aprovech&oacute; esos instantes de calma para ubicarse, mir&aacute;ndola a los ojos, entre sus piernas, para con tiento, comenzar a penetrarle el co&ntilde;o sin sacarle la verga del culo.<\/p>\n<p>El rostro desencajado, los p&aacute;rpados unidos a cal y canto, silenciosa la boca semi abierta, los pu&ntilde;os crispados, arqueada la espalda, contra&iacute;dos los acicalados dedos de sus delicados pies, todos s&iacute;ntomas que daban cuenta del tremendo gozo en el que flotaba mi se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Una vez las dos vergas estuvieron acomodadas, iniciaron una demoledora doble penetraci&oacute;n que desde el comienzo y hasta que los hombres acabaron dentro de ella, la mantuvo pose&iacute;da por una cadena de orgasmos y eyaculaciones que, al final, la dejaron semi inconsciente, apoyando la cabeza sobre el pecho de Hatami.<\/p>\n<p>Entre los tres la llevamos en andas hasta nuestro lecho matrimonial. Profundamente dormida, respiraba con la paz del sue&ntilde;o, brillante a&uacute;n el cuerpo por el sudor. La observ&eacute; en silencio por casi un minuto. Hasta que de pronto fui interrumpido.<\/p>\n<p>Hatami: Venga, por favor&hellip; necesitamos conversar&hellip;<\/p>\n<p>Yo: tranquilo&hellip; cuando duerme as&iacute;, no la despierta ni un cami&oacute;n pas&aacute;ndole por encima&hellip;<\/p>\n<p>Hatami: En nombre de mi socio y el m&iacute;o propio quiero expresarle mi eterna y sincera gratitud, regal&aacute;ndole estos pasajes a usted y su esposa a Tokio por una semana con todos los gastos pagados, un vi&aacute;tico de 2000 d&oacute;lares y una limusina a su completa disposici&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Yo: esteee&hellip; no lo s&eacute;&hellip;no es que no lo acepte, al contrario, me siento profundamente impactado por el ofrecimiento, pero tengo que hablarlo con ella y adem&aacute;s est&aacute;n nuestros empleos&hellip;<\/p>\n<p>Hatami: no quiero que se ofenda, pero esc&uacute;cheme&hellip; sabemos, porque investigamos a todos los involucrados cuando hacemos negocios&hellip; en fin, sabemos que usted es independiente y no gana m&aacute;s de lo que gana por convicciones. Sabemos que su esposa gana 5 veces m&aacute;s que usted&hellip; A usted le ofrezco por esa semana conociendo Tokio el salario de un a&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>Yo: wow&hellip; gracias&hellip;<\/p>\n<p>Hatami: y en cuanto a su esposa&hellip; hablar&eacute; con sus superiores. Les solicitar&eacute; la nombren supervisora en jefe de la fusi&oacute;n&hellip; Ser&aacute; un proceso largo y tedioso, durante el cual viajar&aacute; constantemente y necesitar&aacute; la asistencia de alguien competente&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: -apoyando su peso en el codo- Amor&hellip;<\/p>\n<p>Yo: dime&hellip;<\/p>\n<p>Javiera: quiero hacerlo&hellip; pero solo s&iacute; t&uacute; tambi&eacute;n as&iacute; lo deseas&hellip;<\/p>\n<p>Yo: -mir&eacute; a mi esposa, le sonre&iacute; y le estir&eacute; la mano a Hatami- Est&aacute; bien, Sr. Hatami, tenemos un trato&hellip;<\/p>\n<p>Kanagua: -asom&aacute;ndose por el umbral de la puerta abierta. Vestido.- Sr. Hatami&hellip; el chofer pregunt&oacute; si puede pedir algo para comer&hellip; le contest&eacute; que subiera a buscarlo&hellip; &iquest;Est&aacute; bien?<\/p>\n<p>Hatami: si&hellip; -mir&oacute; la hora- creo que yo tambi&eacute;n comer&eacute; algo&hellip;<\/p>\n<p>Yo: lo sigo&hellip; &iquest;vienes amor?<\/p>\n<p>Javiera: tomo una ducha y los acompa&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>Result&oacute; ser que el chofer de la limusina era un tipo de color, nacionalidad haitiana, que perfectamente pudo haber jugado en la NBA porque med&iacute;a poco m&aacute;s de 1.90 m, con el f&iacute;sico de un atleta. Su &uacute;nico detalle era un rostro menos que poco agraciado, pero que lo disfrazaba con un liviano y ameno car&aacute;cter.<\/p>\n<p>Los cuatro hombres cada uno ubicado detr&aacute;s de una de las sillas laterales, manten&iacute;amos una alegre charla, esperando a mi esposa. La que de pronto apareci&oacute; rutilante, cruzando a penas cubierta con una peque&ntilde;a toalla, como una saeta desde el ba&ntilde;o a la pieza, cerrando la puerta tras de s&iacute;. Todos nos miramos con una sonrisa dibujada en los rostros.<\/p>\n<p>Dos minutos despu&eacute;s, sale de la pieza vestida con un camis&oacute;n amplio y largo hasta los tobillos, de blanca y suave seda y, sobre &eacute;l, una corta bata de fino algod&oacute;n del mismo color. Luc&iacute;a sin maquillaje y el cabello mojado. Unas albas zapatillas con el logo del hotel escond&iacute;an sus hermosos pies. Me acerqu&eacute; para recibirla. Estaba maravillosa&hellip;<\/p>\n<p>En la segunda parte, y si ustedes as&iacute; lo desean, les contar&eacute; qu&eacute; fue lo que pas&oacute; el resto de aquella larga, asombrosa y lujuriosa noche en una de las habitaciones de lujo del Hyat&hellip; Solo les adelantar&eacute; que solo fue un &ldquo;pet&iacute; bouch&eacute;&rdquo; para lo que vivimos en el viaje a la isla de los Samur&aacute;is.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Yac&iacute;amos, abrigados en sudor, agitada la respiraci&oacute;n, uno al lado del otro, observando el techo. Pensaba en las enigm&aacute;ticas palabras de Javiera, mi esposa desde hace 23 a&ntilde;os, cuando, en medio de un pasional polvo, le pregunt&eacute; si ten&iacute;a alguna fantas&iacute;a inconfesa, ofreci&eacute;ndome como respuesta, sue&ntilde;o con una noche en la cual pueda hacer lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20481,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41764","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20481"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41764"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41764\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}