{"id":41784,"date":"2023-04-28T22:00:00","date_gmt":"2023-04-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-28T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-28T22:00:00","slug":"probando-frutas-maduras-y-ajenas-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/probando-frutas-maduras-y-ajenas-4\/","title":{"rendered":"Probando frutas maduras y ajenas (4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41784\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aunque Goya fue la segunda del departamento a quien me cog&iacute;, la dej&eacute; al final, pues qued&eacute; enamorado de ella desde que la conoc&iacute;. Al inicio platiqu&eacute; c&oacute;mo surgi&oacute; mi deseo por ella y la manera en que hizo resonancia en su actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado ya tres meses de la reuni&oacute;n navide&ntilde;a, donde Goya me llev&oacute; hacia la cocina para besarnos y manosearnos all&iacute;, a sabiendas que su esposo nos ver&iacute;a desde una ventana en la habitaci&oacute;n del segundo piso. Despu&eacute;s de mamarle un pez&oacute;n, ella apag&oacute; la luz diciendo &ldquo;Que mi marido vea que yo tambi&eacute;n puedo ponerle cuernos&rdquo; y dej&oacute; que su marido imaginara m&aacute;s sobre lo que pasaba en la oscuridad de la cocina, pero volvimos a la reuni&oacute;n. Esto lo hizo por darse gusto ella, por darme a m&iacute; una probada de las hermosas chiches que yo admiraba y, tambi&eacute;n, por darle celos al puto cogel&oacute;n de su marido, quien &ldquo;cog&iacute;a riqu&iacute;simo&rdquo;, seg&uacute;n le constaba a la puta secretaria Chela, quien ya se lo hab&iacute;a tirado varias veces.<\/p>\n<p>Goya y yo, continuamos con los besos, los abrazos y las caricias furtivas en la oficina, las pocas veces que ten&iacute;amos oportunidad. Pasaron tres meses y tuvimos una reuni&oacute;n de trabajo for&aacute;nea en el centro de convenciones de Oaxtepec. Nuestros cuartos quedaron cercanos y los de mis compa&ntilde;eros muy alejados de nosotros, pero cercanos al bar.<\/p>\n<p>&ldquo;Este viaje ser&aacute; de muy poco trabajo, pero de mucho placer durante tres d&iacute;as y dos noches, de viernes a domingo&rdquo;, nos indic&oacute; Goya, &ldquo;pues hemos tenido desempe&ntilde;o sobresaliente en la direcci&oacute;n y es una forma de premiarnos por ello, incluso a Chela se le permiti&oacute; ir acompa&ntilde;ada por su esposo&rdquo;. Goya, Carmen y yo hicimos el trayecto en mi auto, los dem&aacute;s en autob&uacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;El placer ser&aacute; m&aacute;ximo para nosotros dos&rdquo;, me dijo acariciando mi pene sobre el pantal&oacute;n. Carmen hac&iacute;a como que no o&iacute;a e iba viendo el paisaje o fingiendo dormitar en el asiento trasero. Al llegar, sin que Carmen se inmutara, paseamos abrazados mientras esper&aacute;bamos que llegara el autob&uacute;s para ir en grupo a las oficinas donde nos indicar&iacute;an las instrucciones del uso del sal&oacute;n, horario de alimentaci&oacute;n y los cuartos asignados. Trabajamos muy poco, revisando y alineando las metas y Goya asign&oacute; como tarea llevar un boceto de cronograma para el d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la comida, hab&iacute;a tarde libre para nadar en las albercas o tumbarse al sol. Goya anduvo con un biquini que le cubr&iacute;a apenas los pezones de sus hermosas tetas, aunque la parte inferior contrastaba pues cubr&iacute;a muy bien el vello p&uacute;bico; el biquini de Chela hac&iacute;a que todos los hombres del balneario la voltearan a ver, y se hab&iacute;a rasurado los vellos del pubis para que no se le salieran; pero Carmen, sin biquini, us&oacute; una playera y un short que al salir mojada de la alberca hac&iacute;an que se me parara la verga. &ldquo;&iquest;Te gusta Carmen, verdad&hellip;?&rdquo;, me dijo Goya sonriendo al notar mi erecci&oacute;n imposible de ocultar, &ldquo;Ya habr&aacute; oportunidad alg&uacute;n d&iacute;a&hellip;&rdquo;, remat&oacute; cr&iacute;pticamente, manteniendo su sonrisa donde resaltaba el peque&ntilde;o lunar junto a su labio superior, del lado derecho. &ldquo;Esta vez, me toca a m&iacute;&hellip;&rdquo; dijo, mir&aacute;ndome el traje de ba&ntilde;o, donde resaltaba una monta&ntilde;a por lo caliente que me puso Carmen, y se relami&oacute; los labios.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la cena nos fuimos a nuestros cuartos. El de Goya estaba entre el de Carmen y el m&iacute;o. &ldquo;Buenas noches&rdquo;, le dijo Goya a Carmen y, tom&aacute;ndome de la mano, me meti&oacute; a su habitaci&oacute;n. &ldquo;Buenas noches. Que se cansen y que descansen bien despu&eacute;s&rdquo; contest&oacute; Carmen con una gran sonrisa.<\/p>\n<p>Apenas cerramos la puerta, Goya me abraz&oacute;. Despu&eacute;s de besarme a su gusto, prestamente se quit&oacute; el biquini. Yo me quit&eacute; el traje y nos metimos a ba&ntilde;ar para quitarnos el cloro de la alberca. Tambi&eacute;n escuchamos la regadera del cuarto de Carmen. Nos enjabonamos mutuamente el cuerpo. Me esmer&eacute; en sus tetas, sus nalgas y su panocha. Ella me dej&oacute; muy limpio de la cintura para abajo. nos secamos entre beso y beso.<\/p>\n<p>En la cama empec&eacute; por mamar las chiches que oferente me mostraba Goya. Luego la bes&eacute; y lam&iacute; por todas partes, mientras ella soltaba peque&ntilde;as carcajadas por las cosquillas que le hac&iacute;a, sobre todo al meterme los dedos de sus pies en la boca. La hice venir con las chupadas de pepa que le daba. Callada, extendi&oacute; sus brazos para que la cubriera mientras nos bes&aacute;bamos. Yo obedec&iacute; y la penetr&eacute; de misionero. Me mov&iacute; fren&eacute;ticamente disfrutando c&oacute;mo se retorc&iacute;a y gritaba en cada orgasmo. Sin venirme, la dej&eacute; descansar.<\/p>\n<p>&ndash;Carmen ha de pensar que me est&aacute;s matando&hellip; &ndash;dijo, d&aacute;ndome jalones en el tronco que segu&iacute;a enhiesto&ndash;. No, seguramente se est&aacute; pajeado al imaginarse lo que pasa en este cuarto &ndash;corrigi&oacute; pues escuchamos ligeros quejidos provenientes de la pared vecina.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ya habr&aacute; oportunidad alg&uacute;n d&iacute;a&hellip;&rdquo; &ndash;repet&iacute; las palabras que me dijo Goya al respecto, y &eacute;sta se rio.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;C&oacute;mo lo tienes todav&iacute;a!, as&iacute; era mi esposo hace diez a&ntilde;os, ahora no tarda mucho y, a veces se viene antes que yo &ndash;me describi&oacute;, jal&aacute;ndome huevos y pene con las manos, y corrobor&oacute; lo que me hab&iacute;a dicho Chela sobre el marido de Goya.<\/p>\n<p>&ndash;Es por tu belleza que me tienes as&iacute;&hellip; &ndash;le dije cerrando los ojos y abriendo m&aacute;s las piernas para disfrutar mejor las caricias.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Sabes lo que me dice mi esposo cuando me deja caliente? &ndash;suelta la pregunta ret&oacute;rica que contesta de inmediato&ndash;. &ldquo;Es que ya nos conocemos mucho, adem&aacute;s, no haces nada nuevo&rdquo;, y se voltea d&aacute;ndome la espalda para dormirse &ndash;concluye con su respuesta&ndash;. Ya quisiera ese puto, puto con otras, chupar como lo haces t&uacute;, el s&oacute;lo me da unas cuantas lamidas.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;T&uacute; le mamas la verga? &ndash;pregunto, mene&aacute;ndome el falo&ndash;, &iquest;y haces que &eacute;l se venga en tu boca? &ndash;pregunto, insistiendo en mi movimiento ostensivo del pene.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero no se viene en mi boca. Seguramente s&iacute; lo hace en la de otras &ndash;dijo y se puso a mam&aacute;rmela<\/p>\n<p>&ndash;Pocos son los que se pueden venir pronto as&iacute;. Debes empezar por lamer el glande y chupar como paleta, meti&eacute;ndote el falo todo lo que puedas, hasta en la garganta si fuese necesario, meterlo y sacarlo. Tratar de enroscar tu lengua en el tronco, jugar con tu lengua en el glande, limarle el meato con el filo de la punta saboreando el presemen que suelte. Tienes dos manos. Sin dejar de chupar usa una para chaquetearle el tronco y la otra para jugar con las bolas, m&eacute;teselas en el cuerpo, luego las sueltas para que escurran al escroto. Tambi&eacute;n puedes chup&aacute;rselas una a una, lamer desde all&iacute; hasta el glande nuevamente y continuar chupando, ya sabes, con una mano el sube y baja del pellejo del palo y con la otra jala fuertemente el del escroto, sin los test&iacute;culos, porque duele. No dejes las caricias mientras chupes y sorbas el pene&hellip; Notar&aacute;s que se pone la verga m&aacute;s dura, se&ntilde;al de que ya va a salir tu premio, en l&iacute;quido &ndash;Goya segu&iacute;a las instrucciones mientras mamaba y&hellip; &iexcl;Me vine abundantemente!<\/p>\n<p>Ella no dejaba de chupar y tragar pues el semen segu&iacute;a saliendo hasta que se derram&oacute; del coraz&oacute;n rojo de sus labios. El peque&ntilde;o mont&iacute;culo de su lunar resalt&oacute; entre la blancura de la crema. Se separ&oacute; de la verga para tomar aire, pero no la dej&eacute; que se limpiara. Con mi lengua recolect&eacute; la lefa que escurr&iacute;a y se la volv&iacute; a meter en la boca. Nuestras lenguas se trenzaron y, una en la otra, compartimos el sabor de mi satisfacci&oacute;n. Descansamos un poco.<\/p>\n<p>&ndash;A ver qu&eacute; dice ahora mi marido cuando yo le chupe la verga&hellip; &ndash;dijo y qued&oacute; en silencio viendo hacia el techo, quiz&aacute; pensando la escena&ndash; Ver&aacute; que lo aprend&iacute; muy bien, y sabr&aacute; que no fue con &eacute;l &ndash;concluy&oacute; tajante.<\/p>\n<p>Descansamos abrazados, acariciando y besando uno la cara del otro. Bueno, mis caricias tambi&eacute;n abarcaron su espalda y sus nalgas.<\/p>\n<p>Me acun&eacute; en su pecho y me puse a mamarlo. Ella me acarici&oacute; el pelo pegando a&uacute;n m&aacute;s mi rostro a sus chiches y, como si me estuviese acunando cantaba &ldquo;Mama, mi peque&ntilde;o, m&aacute;male a mam&aacute;&rdquo;. As&iacute;, mamando, me qued&eacute; dormido como beb&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Temprano, al trino de las aves, despert&eacute; sintiendo la boca de Goya explorando uno a uno mis test&iacute;culos. Los jalaba con suavidad, y luego los soltaba. su lengua recorri&oacute; mi troco que crec&iacute;a cada vez m&aacute;s, al ritmo de sus mimos, hasta llegar al glande que chupaba con fruici&oacute;n, paladeando el presemen. Cuando estuvo completamente erguida, la movi&oacute; desde la base para confirmar su firmeza y me mont&oacute;. Cabalg&oacute; como si yo fuese un burro salvaje, el baile de sus tetas era placentero a mi vista y me manten&iacute;a con la verga tiesa. Mediante la abertura adecuada de mis piernas, gradu&eacute; el impacto de los sentones que sus nalgas daban en mis bolas y sent&iacute; la gloria con esas caricias que coincid&iacute;an con el subir y bajar de sus grandes y duros pezones guindas. Sus jadeos aumentaron, lo mismo que la frecuencia de sus saltos hasta que explotaron en un grito que, desfallecida y llorando de alegr&iacute;a, la hicieron caer sobre mi pecho. La abrac&eacute;, limpi&eacute; con mi lengua sus l&aacute;grimas y bes&eacute; sus ardientes mejillas. Ella resoplaba y segu&iacute;a gimiendo, calm&aacute;ndose poco a poco. Volvimos a escuchar quejidos desde la pared del cuarto vecino y sonre&iacute;mos.<\/p>\n<p>Goya percibi&oacute; que mi turgencia continuaba indemne y movi&oacute; sus caderas haciendo c&iacute;rculos para que el pene resbalara en su encharcada oquedad.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Quieres venirte? &ndash;pregunt&oacute; movi&eacute;ndose con mayor celeridad.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero quiero hacerlo cogi&eacute;ndote como perrito &ndash;le dije d&aacute;ndole un beso en la frente.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Me quieres abotonar para arrastrarme por todo el cuarto? &iexcl;Eres muy puto! &ndash;exclam&oacute; separ&aacute;ndose de m&iacute; para ponerse sobre las cuatro extremidades.<\/p>\n<p>&ndash;Ojal&aacute; fuera posible traerte as&iacute;, te llevar&iacute;a arrastrando hasta la alberca, frente a todos &ndash;dije y Goya solt&oacute; un rosario de peque&ntilde;as carcajadas.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ja, ja, ja, ya me imagino! Ven, vamos a intentarlo me dijo moviendo su grupa frente a mi cara.<\/p>\n<p>En lugar de met&eacute;rsela, me puse a abrevar los jugos que escurr&iacute;an de su panocha. Tambi&eacute;n lam&iacute; lo que en sus piernas hab&iacute;a escurrido, luego fui a sus nalgas y las bes&eacute; tiernamente, las cubr&iacute; de caricias cuando mi lengua se incrust&oacute; en su ano. &iexcl;Ella se estremeci&oacute;!, queri&eacute;ndose alejar, pero la detuve por sus caderas y continu&eacute; d&aacute;ndole lengua en el ojete. Sus gemidos fueron cada vez m&aacute;s fuertes y volvimos a escuchar quejidos del otro lado de la pared&hellip; Carmen segu&iacute;a atentamente nuestra pl&aacute;tica (&iquest;quiz&aacute; con el o&iacute;do pegado a la pared o con un vaso para amplificar el sonido?, no s&eacute;, pero s&iacute; se escuchaban sus gemidos, se&ntilde;al de que se estaba masturbando) y nosotros sonre&iacute;amos al imaginarla caliente. Baj&eacute; mi lengua por el perin&eacute; para volver a lamer su pucha. Mi &aacute;pice lingual hizo el recorrido en sentido inverso y volv&iacute; a tratar de introducirla en el culo; &iexcl;otro respingo de Goya y otro sonoro quejido de placer!<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ya te la meti&oacute; tu marido por aqu&iacute;? &ndash;le pregunt&eacute; y lam&iacute; su ano con mayor intensidad.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ah, ah, ah! No. S&iacute; lo intent&oacute;, pero me caus&oacute; dolor y ya no lo dej&eacute; &ndash;contest&oacute;&ndash;. Pero si a ti se te antoja, hazlo&hellip; &ndash;dijo sumisamente.<\/p>\n<p>&ndash;En la noche lo haremos. S&iacute; duele, pero s&oacute;lo al principio, despu&eacute;s se te vuelve una adicci&oacute;n, como las chupadas de panocha &ndash;afirm&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ya c&oacute;geme, como quieras, pero m&eacute;temelo! &ndash;grit&oacute; y con ese volumen seguramente Carmen volvi&oacute; a escuchar con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Jugu&eacute; un poco con mi glande recorriendo sus labios interiores y su cl&iacute;toris para que estuviera m&aacute;s receptiva. La tom&eacute; de las caderas y se la met&iacute; completa de un solo movimiento. mis huevos rebotaron en sus labios y me mov&iacute; aumentando cada vez m&aacute;s el ritmo. En el espejo miraba c&oacute;mo se balanceaban sus tetas al ritmo que le ordenaba el de mi verga. La tom&eacute; de las chiches y segu&iacute; cogi&eacute;ndomela. Sus gritos se intensificaron, al igual que sus orgasmos y yo tambi&eacute;n grit&eacute; al desbordarme dentro de Goya quien se qued&oacute; quieta soportando mi peso, el espejo la reflej&oacute; sonriente. Seguramente tambi&eacute;n hubo un aullido simult&aacute;neo en el cuarto contiguo y por eso no lo escuchamos, s&oacute;lo o&iacute;mos un golpe similar al que provoca un cuerpo al dejarse caer en la cama&hellip;<\/p>\n<p>Al t&eacute;rmino de la reuni&oacute;n de trabajo, que fue breve, escuch&eacute; que Goya le pregunt&oacute; a Carmen &ldquo;&iquest;Te dejamos dormir anoche?&rdquo; Carmen sonri&oacute; de oreja a oreja y contest&oacute; &ldquo;Creo que dorm&iacute; el mismo tiempo que ustedes. Adem&aacute;s, tuve unos deliciosos sue&ntilde;os h&uacute;medos&rdquo;. &ldquo;Ya se te cumplir&aacute;n, &eacute;l te trae ganas, amiga&rdquo;.<\/p>\n<p>A medio d&iacute;a fui a la farmacia para comprar un lubricante anal. En la noche, se lo mostr&eacute; a Goya y le expliqu&eacute; que primero deb&iacute;a dilatarle el anillo con mis dedos. Le advert&iacute; que s&oacute;lo le doler&iacute;a un poco cuando entraba la primera parte. &ldquo;Ag&aacute;chate&rdquo;, le orden&eacute;. Ella se puso de rodillas, colocando su cara sobre el colch&oacute;n, con las nalgas sobresaliendo, y proced&iacute; al ritual de introducir uno a uno los dedos hasta llegar a tres. La cara de Goya era de curiosidad y resignaci&oacute;n, pero, salvo la introducci&oacute;n del glande y casi media verga, que le provocaron un dolor muy breve, cuando la tuvo completamente adentro e inici&eacute; mi movimiento, todo fue satisfacci&oacute;n, hasta llegar a un orgasmo mutuo, despu&eacute;s del cual, ya reposando, me insisti&oacute; en que le doli&oacute; poco.<\/p>\n<p>&ndash;En la ma&ntilde;ana, como despedida me lo vuelves a meter as&iacute;, s&iacute; me gust&oacute; &ndash;dijo antes de ir a la ducha donde nos aseamos.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, Goya me despert&oacute; con el bote de aceite en la mano. &ldquo;Quiero ver si lo vuelvo a aguantar y si me sigue gustando&rdquo;. Le di un beso cuando tom&eacute; el frasco y ella se manten&iacute;a sobre manos y rodillas. Le lam&iacute; el ano con suavidad, tambi&eacute;n la vagina y, especialmente el perin&eacute; presion&aacute;ndolo en el centro con mi lengua. Empec&eacute; a poner el aceite y meter los dedos. Cuando estuvo lista, coloqu&eacute; un par de almohadas y le ped&iacute; que se acostara boca arriba colocando la cintura sobre ellas. Le levant&eacute; las piernas, coloc&aacute;ndomelas sobre los hombros y, embadurnado mi pene de aceite, lo met&iacute;. &iexcl;Se fue como mantequilla hasta que toparon mis huevos con su coxis! &ldquo;&iexcl;Ah!, &iexcl;qu&eacute; rico!&rdquo;, exclam&oacute; ella. Le saqu&eacute; varios orgasmos y entonces le llen&eacute; el culo de semen. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico!&rdquo;, volvi&oacute; a decir cuando sinti&oacute; el calor de mi eyaculaci&oacute;n. Al sac&aacute;rselo, escurri&oacute; mi esperma, acompa&ntilde;ado de un poco de excremento. Nos fuimos a la ducha y all&iacute; me pidi&oacute; que nuevamente la enculara. No necesit&oacute; del aceite, le entr&oacute; f&aacute;cilmente pues a&uacute;n estaba el ano distendido. No me pude venir otra vez, pero ella s&iacute;.<\/p>\n<p>Al vestirnos y dejar listas las maletas para nuestra salida, ella me dijo &ldquo;Me voy a llevar el aceite&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;Tu marido se va a dar cuenta que viniste a coger, en lugar de trabajar &ndash;se&ntilde;al&eacute; como advertencia.<\/p>\n<p>&ndash;&Eacute;l ya se lo esperaba, desde la vez que nos vio, le dije que t&uacute; eras uno de los nuevos amantes m&iacute;os, cuando me reclam&oacute; &ndash;me qued&eacute; pensando en que su marido tambi&eacute;n sabr&iacute;a que la us&eacute; muy bien para encularla pues, adem&aacute;s del culo abierto y el aceite, aprendi&oacute; a mover las nalgas riqu&iacute;simo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Uno m&aacute;s? &ndash;pregunt&eacute; dejando caer mi mand&iacute;bula por el asombro.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ja, ja, ja, qu&eacute; cara! As&iacute; le dije, pero eres el &uacute;nico. Adem&aacute;s, hasta ahora me doy cuenta que no ha de ser malo tener m&aacute;s, la variedad es buena&hellip; &ndash;dijo d&aacute;ndome un beso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Aunque Goya fue la segunda del departamento a quien me cog&iacute;, la dej&eacute; al final, pues qued&eacute; enamorado de ella desde que la conoc&iacute;. Al inicio platiqu&eacute; c&oacute;mo surgi&oacute; mi deseo por ella y la manera en que hizo resonancia en su actuaci&oacute;n. 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