{"id":41801,"date":"2023-04-30T22:00:00","date_gmt":"2023-04-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-04-30T22:00:00","modified_gmt":"2023-04-30T22:00:00","slug":"cuatro-me-aman-y-las-cuatro-son-ajenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cuatro-me-aman-y-las-cuatro-son-ajenas\/","title":{"rendered":"Cuatro me aman, y las cuatro son ajenas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41801\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Melina, Lucrecia y Cristina son sobrinas por parte de mi hermano, mayor que yo por siete a&ntilde;os, y han tenido la suerte de heredar una sola de sus caracter&iacute;sticas notables, su buen coraz&oacute;n. Se libraron de ser corpulentas, poco agraciadas y con un p&eacute;simo car&aacute;cter. La belleza, f&iacute;sico hermoso y proporcionado, y trato generalmente afable son aportes gen&eacute;ticos de la madre, lo cual hace que dicha pareja sobresalga por el contraste, y quiz&aacute; esa diferencia haya obrado a favor para que el matrimonio tenga m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Estas mujercitas se llevan dos a&ntilde;os, siendo Cristina la menor con dieciocho.<\/p>\n<p>Yo, Alejandro, estoy pr&oacute;ximo a los cuarenta, permanezco soltero y tengo un pasar m&aacute;s que bueno, pues a lo heredado de mis padres le agrego, mes a mes, los ingresos que me genera un centro de hemodi&aacute;lisis del cual soy due&ntilde;o.<\/p>\n<p>Por acuerdo, en vida de mis progenitores, ambos hermanos vivimos en el enorme predio donde se levanta la casa paterna, Julio construy&oacute; seg&uacute;n su gusto y necesidades familiares, yo sigo en la casa de siempre, pues me niego a soportar la presi&oacute;n desgastante que significa edificar, y por eso es que la casa de los abuelos, hoy m&iacute;a, mantiene su condici&oacute;n de espacio familiar al cual se puede acceder sin mayores limitaciones.<\/p>\n<p>Un s&aacute;bado, a media ma&ntilde;ana, saboreaba un caf&eacute; en la cocina comedor cuando me llam&oacute; la atenci&oacute;n el di&aacute;logo entre mi cu&ntilde;ada y la menor de sus hijas, en el pasillo fuera de mi vista.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cristina, pienso que antes de entrar a esta casa debieras, por lo menos, anunciarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mam&aacute;, desde que tengo memoria me he manejado as&iacute;, entro y salgo cuando quiero, sin pedir permiso ni dar explicaciones, pues el t&iacute;o Ale nos vive diciendo que esta casa es tan nuestra como la que tenemos de vivienda. No entiendo por qu&eacute; debiera cambiar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque seguramente Alejandro necesita momentos de tranquila intimidad como cualquier persona&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Totalmente de acuerdo y yo soy respetuosa de eso. Sin ir m&aacute;s lejos, una hora atr&aacute;s, la puerta cerrada de su habitaci&oacute;n es el aviso de que no desea ser molestado, y hubiera seguido de largo lo m&aacute;s tranquila pero los gritos de una mujer me paralizaron&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No habr&aacute;s estado fisgoneando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, pero cuando escuch&eacute; &lt;Lubricame bien antes de entrar por atr&aacute;s&gt;, me di cuenta que deb&iacute;a respetar la intimidad de Ale, y me fui&rdquo;.<\/p>\n<p>Al terminar la conversaci&oacute;n me concentr&eacute; en mensajes del celular y as&iacute; me encontraron ellas al entrar. Un observador externo hubiera visto la cara despreocupada del var&oacute;n, una cierta palidez en la mujer mayor y picard&iacute;a en los ojos de la joven.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De m&aacute;s est&aacute; decirlo porque ya lo saben, est&aacute;n en su casa, s&iacute;rvanse lo que quieran&rdquo;.<\/p>\n<p>Ese domingo estaba previsto comer un asado en el quincho que hac&iacute;a de uni&oacute;n entre ambas casas, tarea que esta vez me tocaba. Los invitados eran un matrimonio amigo con sus hijos y los novios de mis sobrinas. &Eacute;stas y su madre estaban preparando la mesa larga y despu&eacute;s segu&iacute;a yo solo. En un alto me preguntaron c&oacute;mo me llevaba con mi hermano, el padre de ellas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, a pesar de que no suele hablar, sino ladrar, y adem&aacute;s lo quiero mucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a, pues no se deja querer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que, adem&aacute;s del parentesco, gracias a &eacute;l tengo cuatro bell&iacute;simas mujeres a las cuales amo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agarr&eacute; lengua larga, metiste la cabeza en la boca del le&oacute;n &iquest;y a qui&eacute;n quer&eacute;s m&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida Melina, como ninguna es igual a la otra, tengo una manera de amar particular, espec&iacute;fica y exclusiva para cada una. Y lo mejor es que ninguno de los afectos ha sido elaborado, diagramado o pensado; los cuatro son espont&aacute;neos, salieron solos a medida de la destinataria&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De todos modos el de mam&aacute; debe ser muy distinto por ser casada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin duda Lucrecia, ella es mi querida cu&ntilde;ada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entiendo, pero si te da por abrazarla un rato, y al soltarla vemos que te chup&aacute;s un dedo da para pensar que hay algo m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Pero qu&eacute; buena idea para agregarle placer al abrazo! Gabriela, cu&ntilde;ada querida, estas j&oacute;venes nos est&aacute;n poniendo a prueba y tratan de sacar de mentira verdad; confi&aacute;s en m&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Acerc&aacute;ndola a la mesada la tom&eacute; desde atr&aacute;s y giramos d&aacute;ndole la espalda a las tres que observaban; ah&iacute; le dije que hiciera un movimiento ostensible de separar los pies permitiendo que pusiera los m&iacute;os entre los de ella, para luego mover la cabeza como quien chupa cuello, oreja y mejilla, mientras mi manos iban y ven&iacute;an a la altura de la pelvis. Pasado algo m&aacute;s de un minuto nos dimos vuelta chup&aacute;ndome el dedo mayor izquierdo, pero antes de terminar el giro escuchamos a la mayor de las hijas, en alta voz y gesto de incredulidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Mam&aacute;, es incre&iacute;ble lo que acabamos de ver!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijita, no viste nada porque est&aacute;bamos de espaldas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay que ser muy lista para darse cuenta que te chupaba cuello, oreja y mejilla, y encima te met&iacute;a mano como un loco. Y encima el muy hijo de puta se chupa el dedo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Melina, qu&eacute; palabras son esas!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, Ale dame el dedo que te chupaste&rdquo;.<\/p>\n<p>Hice lo que me ped&iacute;a mientras met&iacute;a la mano izquierda entre el cuerpo de Gabriela y el m&iacute;o. Mi sobrina oli&oacute; el dedo y me mir&oacute; extra&ntilde;ada, luego cay&oacute; en cuenta que yo estaba ocultando la otra mano y se le ilumin&oacute; la cara con una sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agarr&eacute; mentiroso, dame la otra mano&rdquo;.<\/p>\n<p>Oli&oacute; ella y a sus hermanas les hizo hacer lo mismo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perverso, ac&aacute; est&aacute; el olor de la concha de esta . . .&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Melina!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n mam&aacute;, me dej&eacute; llevar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida sobrina, est&aacute;s imaginando cosas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Claro, y el olor es de las mollejas que pens&aacute;s hacer a la parrilla&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si est&aacute;s tan segura apostemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, si tengo raz&oacute;n me regal&aacute;s el &uacute;ltimo modelo de celular&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo, y si yo gano te puedo tener cinco minutos abrazada como la ten&iacute;a a tu madre y haci&eacute;ndote lo que vos dec&iacute;s que le hac&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que sea otra cosa porque a mi novio le soy fiel. Aunque no importa, no puedo perder, hay testigos presentes. Acepto&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute; de atr&aacute;s de la madre y empec&eacute; a acercarme su cara sonriente cambi&oacute; a seriedad y palidez. Luego la seriedad dio pas&oacute; a asombro con boca abierta al ver que mi pulgar izquierdo estiraba el el&aacute;stico de bermuda y calzoncillo, allanando el camino del dedo mayor derecho a frotar el glande.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora podr&aacute;s sentir olores iguales&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Perverso, malparido, me enga&ntilde;aste!&rdquo;<\/p>\n<p>Al verla taparse la cara y largar el llanto me arrim&eacute; para abrazarla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;No me toqu&eacute;s con esas manos!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sobrina querida, son solo los brazos. Fue nada m&aacute;s que una broma, bien sab&eacute;s que no soy capaz de incomodarte, a las cuatro las amo mucho y ma&ntilde;ana, todas, van a tener el &uacute;ltimo modelo de celular&rdquo;.<\/p>\n<p>El episodio termin&oacute; d&aacute;ndole un beso en la frente y ella, con su cara en mi hombro, alternando risa y llanto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, termin&oacute; la broma, todos contentos pues se disiparon las dudas, ahora tengo que dedicarme a preparar lo necesario antes de poner la carne sobre la parrilla&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi hermano y familia estuvieron un poco antes de la hora pactada para recibir a los invitados. La temperatura c&aacute;lida hizo que todos visti&eacute;ramos ropa fresca y c&oacute;moda; las mujeres con vestidos livianos y, las m&aacute;s j&oacute;venes, exhibiendo sus bellas y apetitosas piernas. Despu&eacute;s de servir, bien comidos y mejor bebidos, fui un rato a casa para darme una ducha y sacarme el olor a carne asada, para mayor comodidad durante la sobremesa.<\/p>\n<p>Al despedirse los asistentes regres&eacute; para avivar las brasas restantes y acelerar su apagado para la limpieza final. En esa actividad me encontr&oacute; Melina.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te hac&iacute;a con tus hermanas y novio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Decidieron ir a la cancha a ver el partido de f&uacute;tbol y, como soy la &uacute;nica que no lo disfruta, me qued&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bienvenida a la tarea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No vine a eso sino a cumplir mi palabra empe&ntilde;ada en la apuesta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada ten&eacute;s obligaci&oacute;n de hacer, fue una broma, quiz&aacute; un poco pesada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo veintid&oacute;s a&ntilde;os y, desde que tengo memoria, alab&aacute;s a las personas que cumplen su palabra; ahora te est&aacute;s arrepintiendo de eso?&rdquo;<\/p>\n<p>Seguimos la charla mientras me lavaba concienzudamente las manos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, no me arrepiento, simplemente estoy sorprendido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&aacute; que no te anim&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Mi respuesta fue acercarme tomarle la cabeza con ambas manos y darle un beso en la frente. Despu&eacute;s, mir&aacute;ndola fijamente baj&eacute; una mano acariciando la mejilla mientras el pulgar recorr&iacute;a sus labios. Cuando estos se abrieron recibi&eacute;ndolo como si fuera un chupet&iacute;n, recobr&eacute; el habla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que pasa en que el primer efecto de la sorpresa es una cierta par&aacute;lisis. Sorpresa maravillosa que tardar&eacute; tiempo en asimilar tomando verdadera conciencia de lo que significa&rdquo;.<\/p>\n<p>La di vuelta peg&aacute;ndome a su espalda y, apret&aacute;ndola contra la mesada, puse mi miembro en la divisoria de las nalgas que se abrieron sin oponer resistencia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto es lo que le hiciste a mam&aacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto es lo que cre&iacute;ste que le hice a tu mam&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero algo la tocaste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Casi nada, en cambio a vos te tengo con la pija alojada entre los gl&uacute;teos, una mano recorriendo tu conchita empapada y otra amasando una tetita con el pez&oacute;n erguido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Decime la verdad, te la coges a mam&aacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Primero te devoro la conchita y luego contesto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso no estaba dentro de la apuesta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero entra dentro de lo que ambos estamos deseando&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo a responder o protestar la sent&eacute; sobre la mesa que hab&iacute;a servido para comer, corr&iacute; el ruedo del vestido hacia arriba y sumerg&iacute; mi cara en su entrepierna, que ella ofreci&oacute; solita abriendo los muslos al ponerse de espaldas. Mi contribuci&oacute;n a la postura de entrega fue llevar sus rodillas a los hombros y hacer que sus manos sostuvieran la exposici&oacute;n desde las corvas. De ese modo ten&iacute;a las manos libres para complementar la estimulaci&oacute;n principal a cargo de mis labios, que entraron en acci&oacute;n apenas corr&iacute; la bombacha a un costado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porquer&iacute;a, hacerle esto a tu sobrina&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te imagin&aacute;s lo contento que estoy realizando tan maravillosa tarea, pero lo que realmente me pone feliz es sentir tu conchita yendo al encuentro de mi boca mientras el juguito que brota es un ba&ntilde;o de bienvenida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;as que ense&ntilde;arle a mi novio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De eso hablamos despu&eacute;s. Cuando est&eacute;s por acabar te voy a meter la pija, quiero que corras conmigo adentro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo te aviso, y hacelo tranquilo estoy protegida&rdquo;<\/p>\n<p>Lo primero que hice fue darle un beso al anillo estriado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Asqueroso pero como me gusta, por favor, quiero sentirlo de nuevo&rdquo;.<\/p>\n<p>Cumpliendo con su orden y siguiendo mi deseo, inici&eacute; con la lengua el camino que me llevaba del culito al cl&iacute;toris, donde me deten&iacute;a para apresarlo entre los labios y chuparlo mientras lo estiraba; luego me retiraba para iniciar un nuevo recorrido. En la cuarta etapa, succionando el botoncito me llego el aviso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Ah&iacute; viene, ya empieza la corrida!&rdquo;<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y puse en glande en la entrada que ofrec&iacute;a alguna resistencia, resistencia que fui forzando mientras ingresaba hasta el fondo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Papito, est&aacute;s entrado a presi&oacute;n, tengo los m&uacute;sculos contra&iacute;dos, dale fuerte, que placer, me muero de gusto&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya la ten&eacute;s &iacute;ntegra preciosa y te estoy regando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; mi amor ll&eacute;name de leche, siento cada palpitaci&oacute;n, m&aacute;s, m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Habiendo normalizado la respiraci&oacute;n retomamos un tema pendiente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es importante que observemos una regla muy sana; a nuestra intimidad no traigamos a nadie, ni siquiera con el pensamiento si fuera posible. En esos momentos, en que la voluntad est&aacute; casi anulada y el entendimiento obnubilado, podemos llegar a decir algo de lo cual tengamos que arrepentirnos. Tenemos un mont&oacute;n de tiempo aparte para intercambiar opiniones en pleno uso de nuestras facultades, no hay raz&oacute;n para apurarse&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, me sumo a tu regla&rdquo;.<\/p>\n<p>El que avisa no traiciona, por eso, d&aacute;ndole un beso en el ano, le dije.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La pr&oacute;xima vez este culito no se salva&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No va a haber pr&oacute;xima vez, no me dejar&eacute; enga&ntilde;ar de nuevo, adem&aacute;s no permitir&eacute; que un pariente degenerado lo inaugure&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa noche, le&iacute;a en la cama mientras esperaba el sue&ntilde;o, cuando en el marco de la puerta aparece Melina.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; sorpresa hermosura, adelante por favor, ven&iacute; sentate&rdquo;.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; previo correr la s&aacute;bana y, luego de sacarse por la cabeza el mismo vestido de la tarde, totalmente desnuda se acerc&oacute; para besarme. Por supuesto, apenas sal&iacute; de mi asombro, correspond&iacute; al beso y me dediqu&eacute; a recorrer con las manos todo lo que estaba a mi alcance cuando ella corri&oacute; la boca hacia mi o&iacute;do para decirme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor, quiero que me enga&ntilde;es de nuevo. Haceme el culito&rdquo;.<\/p>\n<p>Y mientras hablaba se pon&iacute;a en cuatro ofreciendo el anillo que, horas antes, se hab&iacute;a negado a entregar. Pensando preparar bien ese terreno inexplorado tom&eacute; el lubricante que tengo a mano en la mesa de luz y comenc&eacute; a untar, primero exteriormente y luego adentro haciendo correr el l&iacute;quido mientras abr&iacute;a el ano. Terminado el aspecto mec&aacute;nico pas&eacute; al emocional con caricias alrededor y en el centro de las estr&iacute;as, haciendo ah&iacute; movimientos continuados de presi&oacute;n y alivio con la yema del dedo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Chiquita, me parece que la relajaci&oacute;n va a ser m&aacute;s f&aacute;cil si te pon&eacute;s de espaldas con las rodillas a la altura de los hombros y te abr&iacute;s las nalgas; as&iacute; tambi&eacute;n veo en tu cara lo que vas sintiendo y, en caso de dolor o incomodidad, r&aacute;pido me detengo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como vos dig&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, y para un mejor deslizamiento vamos a poner una almohada arriba de la otra a lo largo, para que tu cuerpo est&eacute; elevado y tu culito a la misma altura que mi pija&rdquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, ubicado el glande en la entrada enfrentando un esf&iacute;nter distendido, ella tomada de mis manos forzaba el acercamiento, graduando la penetraci&oacute;n hasta que sus nalgas chocaron con mi pelvis. Viendo su cara distendida, indicando ausencia de dolor, ocup&eacute; las manos en acariciar la conchita y estrujar las tetas mientras mi boca cubr&iacute;a la suya, lo que produc&iacute;a una alternancia de quejidos agudos y apagados seg&uacute;n el momento del beso.<\/p>\n<p>Su corrida desat&oacute; una serie de contracciones en el recto que precipitaron la m&iacute;a, y as&iacute; al un&iacute;sono ambos cuerpos entraron en rigidez y luego laxitud. Luego de la ansiada relajaci&oacute;n la despedida fue una velada promesa de nuevas ediciones.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Degenerado, espero que se cierre todo lo que abriste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si mi amor, seguro que se va a cerrar deseando en secreto ser nuevamente abierto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni loca&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces tendr&eacute; que vivir con esa frustraci&oacute;n el resto de mi vida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pod&eacute;s con tu maldad, ahora me siento responsable de tu equilibrio emocional&rdquo;.<\/p>\n<p>El grand slam de Australia me oblig&oacute; a madrugar ese domingo, pues era una final que me interesaba sobremanera ver. Mientras hablaban los presentadores escuch&eacute; que alguien entraba, cosa poco com&uacute;n por la hora, pero la duda se disip&oacute; en seguida pues ante la puerta abierta de mi dormitorio estaba Cristina, ataviada como quien regresa de una salida nocturna, un vestido liviano cort&iacute;simo algo ajado y con expresi&oacute;n de cansancio y contrariedad.<\/p>\n<p>Como si hubiera sido algo ensayado, sin cruzar una palabra me hice a un costado abriendo la sabana para darle lugar, espacio que ocup&oacute; despu&eacute;s de haberse descalzado. Un rato m&aacute;s permanecimos en silencio, ella acurrucada y pegada, con su cabeza en el hueco de mi hombro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alg&uacute;n contratiempo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No propiamente, fue una duda muy seria que se instal&oacute; en mi cabeza pero que ya logr&eacute; disipar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te puedo ayudar en algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya me ayudaste, pues si quedaba alg&uacute;n resquicio por resolver lo hiciste al ofrecerme tu apoyo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cada vez entiendo menos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora te explico. Mis padres, con la mejor de las intenciones, me hubieran preguntado qu&eacute; me pasaba y despu&eacute;s de dar vueltas, aconsejarme, o retarme, reci&eacute;n me hubieran ofrecido ayuda. Vos lo hiciste antes de saber nada, y ah&iacute; est&aacute; la diferencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; a qu&eacute; se refiere al diferencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sigo la explicaci&oacute;n. Sal&iacute; con mi novio y ya al comienzo de la noche encendimos los motores, con lo cual se fue caldeando el ambiente hasta que casi, casi, me entrego. En la discoteca franeleamos mucho y regresando en el auto, en el port&oacute;n de ingreso nos masturbamos mutuamente. Acab&eacute; como una burra y con toda suerte hab&iacute;a a mano una caja de pa&ntilde;uelos descartables, que de lo contrario tendr&iacute;a goterones de semen por todos lados. En ese momento me enfri&eacute; y no quise que mi primera vez fuera con &eacute;l&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hac&eacute;s muy bien en reflexionar antes de hacer algo importante&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es fruto de la tortura sin fin a la que nos somet&iacute;as desde chicas &lt;No permitan que otro piense por ustedes&gt;; as&iacute; salimos y por eso, a veces, pap&aacute; se enoja&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dejalo renegar tranquilo que si cambia lo vamos a confundir con otra persona&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como sos reacio a preguntar te voy a contar acerca de la duda que he resuelto. Quiero que mi primera vez sea con alguien que me quiera, pero no un amor de temporada, o una calentura disfrazada de amor como le pasa a casi todas. Mis hermanas tratan de no recordar ese momento pues les provoca tristeza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy buena postura&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Adem&aacute;s me niego a ser un n&uacute;mero. Y eso es lo que surge del anuncio que algunos hacen ante sus amigos, &lt;Ayer me com&iacute; un virguito&gt;. De ser una persona, de manera s&uacute;bita, nos transformamos en una miserable membrana rasgada, sin goce, sin afecto, s&oacute;lo un trofeo a exhibir y, algunas veces, a descartar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Totalmente de acuerdo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Adem&aacute;s quiero hacerlo con alguien que me quiera mucho y me vaya a seguir queriendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ah&iacute; lo veo dif&iacute;cil pues resulta demasiado aventurado pronosticar el futuro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A vos te parecer&aacute; dif&iacute;cil, y da la sensaci&oacute;n que los a&ntilde;os te est&aacute;n quitando agilidad mental, pues yo lo tengo perfectamente resuelto. Quiero que vos hag&aacute;s saltar por los aires mi himen, me llen&eacute;s el fondo de la vagina de leche y me hag&aacute;s delirar de placer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eh. . .&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No dig&aacute;s nada. Si rebat&iacute;s uno solo de mis argumentos retiro el pedido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ven&iacute;, quedate entre mis brazos, vamos a madurar emocionalmente este momento&rdquo;.<\/p>\n<p>Baj&eacute; los breteles del vestido, primero deleit&aacute;ndome ante la belleza de unos pechos peque&ntilde;os con los pezones erguidos, con el color rosa de la juventud lozana que no amant&oacute;, despu&eacute;s la sensaci&oacute;n t&aacute;ctil de esas protuberancias duras que, al ser oprimidas y levemente retorcidas provocaron gemidos placenteros, y por &uacute;ltimo soborear, chupando, mordiendo y tratando de abarcar todo lo que me permit&iacute;a la apertura de la boca.<\/p>\n<p>Y lleg&oacute; el momento de comer el manjar principal ofrecido bien abierto por sus manos. Lo recorr&iacute; &iacute;ntegro haciendo detenciones en el ingreso con suaves empujes de la lengua y sorbiendo el delicioso jugo lubricante. Al orgasmo lo grit&oacute; y casi me asfixia apretando mi cara contra su conchita.<\/p>\n<p>Cuando se recuper&oacute; de la corrida, segunda de la noche, me encontr&oacute; sentado al lado de la cama en la silla que reci&eacute;n hab&iacute;a tra&iacute;do del comedor, concentrado en su desnudez y preparando la pija que ten&iacute;a a cargo la ejecuci&oacute;n de la pr&oacute;xima etapa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; hac&eacute;s ah&iacute;, en una silla?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te estoy esperando mi amor y adem&aacute;s disfrutando con la vista. Ven&iacute;, sentate a caballo de mis muslos, de esa manera vas a poder gobernar el ingreso y luego el progreso. Es la forma de evitar el razonable temor al momento de cruzar la barrera del himen&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves que tengo raz&oacute;n, uno de estos pendejos me hubiera clavado en menos de lo que dura un parpadeo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo voy a tener quieto el miembro y vos hac&eacute; los movimientos, es posible que duela un poquito o nada, dependiendo de su elasticidad, eso no lo podemos saber ahora. S&iacute; es seguro que a la m&iacute;nima incomodidad te ayudo a retirarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dej&aacute; yo voy a sostener esta hermosura, vos acariciame toda, culito, tetas, todo. Ahora abrazo la cabecita con los labios, empujo hasta que tope y disfruto esos recorridos cortos pero sabrosos. &iexcl;Ay que maravilla, qu&eacute; delicia sentir que se estira hacia adentro y luego vuelve, as&iacute; mi amor, me encanta sentir esa piel suave que me frota, sac&aacute; tu lengua para chuparla mientras me muevo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esper&aacute; chiquita, dame un respiro o mi leche queda en la entrada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada m&aacute;s que unos segundos mariquita y empiezo de nuevo. Vamos que se estira, ahora atr&aacute;s y de nuevo forz&aacute;ndolo algo m&aacute;s, ahora mi amor, hacelo vos, un solo golpe y hasta el fondo. Ay mi cielo ya te tengo &iacute;ntegro, d&eacute;jalo quieto, deseo sentirme llena, pod&eacute;s acabar adentro, ma&ntilde;ana me toca la regla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Otro respiro para demorar la explosi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, d&eacute;jame galopar aunque sean pocas veces. &iexcl;Est&aacute;s palpitando, degenerado, cog&eacute;rla as&iacute; a tu sobrina, yo tambi&eacute;n me corro, mi vida!&rdquo;<\/p>\n<p>Abrazados, mejilla contra mejilla nos repusimos, ella se visti&oacute; para irse y yo volv&iacute; a la cama.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pienso lavarme, me llevo tu leche a casa, gracias Ale querido, nada ensombreci&oacute; mi placer y he gozado como la yegua m&aacute;s puta. Me encantar&iacute;a poder cont&aacute;rselo a mis hermanas y a mam&aacute; para darles envidia&rdquo;<\/p>\n<p>El s&aacute;bado siguiente hubo comida familiar en casa de mi hermano y la invitaci&oacute;n fue de Gabriela que pensaba cocinar arroz con mariscos, plato del gusto de todos. Despu&eacute;s de tan rica cena y sobremesa mi cu&ntilde;ada propuso ver una pel&iacute;cula, pasatiempo aceptado por Lucrecia y yo. Julio prefer&iacute;a ver un partido en la cama, mientras que Melisa y Cristina sal&iacute;an con sus novios. La madre adujo sentir algo de fr&iacute;o en las piernas por lo cual trajo una manta liviana para cubrirnos. En eso est&aacute;bamos cuando son&oacute; el celular de mi sobrina.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es pap&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Tu pap&aacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; mam&aacute;, porque adem&aacute;s de c&oacute;modo es vivo, no te llama a vos porque sabe que le vas a contestar como para &eacute;l, dice que comi&oacute; demasiado y quiere un t&eacute; de boldo&rdquo;.<\/p>\n<p>Todo el di&aacute;logo se desarroll&oacute; mientras mi cu&ntilde;ada bajaba su falda y cerraba las piernas en tanto mi sobrina levantaba la manta para ir a la cocina. Apenas Lucrecia sali&oacute; de la sala de estar, Gabriela se levant&oacute; como impulsada por un resorte tirando la manta al piso, se arrodill&oacute; en el sof&aacute;, recogi&oacute; el ruedo del vestido en la cintura y, poniendo los hombros en el apoyabrazos volvi&oacute; su cara hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, d&aacute;mela con fuerza, tus caricias me han hecho hervir y hace d&iacute;as que no lo hacemos; r&aacute;pido que hay poco tiempo&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras bajaba el cierre del pantal&oacute;n me arrim&eacute; a su cara para darle un r&aacute;pido beso h&uacute;medo y decirle al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; querida m&iacute;a, ahora la vas a tener &iacute;ntegra&rdquo;.<\/p>\n<p>Era tal la calentura de mi cu&ntilde;ada que unas cuantas entradas lentas, terminadas con un golpe seco, desencadenaron su orgasmo, que yo disfrut&eacute; quieto, manteniendo profunda la penetraci&oacute;n pero aflojando mis esf&iacute;nteres y gl&uacute;teos intentando evitar la corrida que hubiera alargado demasiado el acople, aunque el acompasado orde&ntilde;e de su vagina casi me derrota. Repuesta del esfuerzo y superada la laxitud habl&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hace d&iacute;as que tu hermano anda desganado, perd&oacute;n, perd&oacute;n, me olvid&eacute; que estando con vos no debo nombrar a nadie de la familia. Cu&aacute;nto tiempo mantuvimos bajo control el instinto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quince a&ntilde;os querida, regres&eacute; ac&aacute; cuando hab&iacute;a nacido Cristina y la noche de su d&eacute;cimo quinto cumplea&ntilde;os, ambos, descarrilamos; nadie puede acusarnos de ausencia de voluntad y eso, en parte, aten&uacute;a nuestro sentimiento de culpa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves que tengo raz&oacute;n en amarte, no ment&iacute;s dici&eacute;ndome que soy inocente para quedar bien, sino que adem&aacute;s compart&iacute;s el peso de mi carga, haci&eacute;ndola m&aacute;s liviana. Ahora voy a salirme de la regla por unos segundos; hay algo raro en m&iacute; porque los amo a los dos y no sabr&iacute;a qu&eacute; hacer si alguno me faltara. Ya volv&iacute; a la regla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Volviendo al tiempo de pasi&oacute;n reprimida, para m&iacute; fue como estar fumando sentado sobre un barril de p&oacute;lvora, pues eso era tenerte cerca y esforzarme en no acortar la distancia, y ahora mejor te dejo, as&iacute; cada uno cumple sus obligaciones&rdquo;.<\/p>\n<p>Acostado, esperando el sue&ntilde;o, me vino a la memoria la noche en que dimos curso a los quince a&ntilde;os de deseo contenido. Eran las dos de la ma&ntilde;ana, los j&oacute;venes transpiraban a gusto en la pista de baile, en una mesa alejada de los bailarines est&aacute;bamos los padres de la homenajeada, dos matrimonios m&aacute;s y yo; cuando mi hermano acus&oacute; cansancio y dijo que en unas horas deb&iacute;a viajar, decidi&oacute; regresar a la casa, cosa que imitaron los invitados, dej&aacute;ndonos solos a Gabriela y a m&iacute;, con el encargo de transportar a las cuatro mujeres cuando terminara la fiesta. Ah&iacute; se acerc&oacute; la cumplea&ntilde;era.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Salgan a bailar no sea que, de pronto, los agarre la vejez&rdquo;.<\/p>\n<p>Nos miramos, sonre&iacute;mos y caminamos hacia el sector de baile justo cuando comenzaba la serie de lentos. Por supuesto, tenerla abrazada con el antecedente del deseo largamente contenido fueron suficiente para derribar las pocas defensas con que contaba, y as&iacute;, imitando a casi todas las parejas, presion&eacute; levemente su espalda mostrando querer tenerla m&aacute;s cerca, pero d&aacute;ndole la oportunidad de oponerse sin tener que hacer fuerza. Su respuesta fue pegarse a mi cuerpo y corresponder al frotamiento de ambas pelvis aunque su pudor la hizo evitar mirarme y ocultar la cara en el hueco del hombro.<\/p>\n<p>Poco dur&oacute; el intenso roce ya que de pronto se separ&oacute; bruscamente pidi&eacute;ndome regresar a la mesa. Sorprendido la acompa&ntilde;&eacute; y nos sentamos juntos, ambos un tanto cortados. Ah&iacute; tom&oacute; la copa de vino a medio llenar y de un solo trago la dej&oacute; vac&iacute;a, manteniendo la mirada desenfocada hacia alg&uacute;n punto frente a ella. Evidentemente me tocaba romper el silencio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s inc&oacute;moda o molesta?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, simplemente tengo miedo. Reci&eacute;n casi hago una locura a la vista de todos, pues estuve al borde de colgarme de tu cuello, besarte con desesperaci&oacute;n y frotarme hasta acabar como una burra&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y yo te hubiera correspondido con el coraz&oacute;n galopando de alegr&iacute;a, pues hubiera sido concretar un anhelo largamente reprimido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y en un instante, ambos, tendr&iacute;amos la vida arruinada&rdquo;.<\/p>\n<p>M&aacute;s tranquilo tom&eacute; una de sus manos que segu&iacute;a aferrando la base de la copa y la apret&eacute;, cosa que fue rec&iacute;proca.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo preciosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Su cabeza no se movi&oacute;, pero una l&aacute;grima baj&oacute; por su mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n, hijo de puta&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa confesi&oacute;n no pod&iacute;a desaprovecharla; mientras segu&iacute;amos con la mirada al frente y los dedos de la derecha estaban entrelazados con los de ella, los de la izquierda bajaban el cierre del pantal&oacute;n, sacaban con dificultad la pija dura y la cubr&iacute;an con una servilleta. Cuando su mano, guiada por la m&iacute;a, hizo contacto con el miembro erecto cerr&oacute; los ojos dici&eacute;ndome en un susurro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perverso, te aprovech&aacute;s de saberme indefensa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero me estoy aprovechando de que dese&aacute;s lo mismo que yo, por lo que m&aacute;s quieras alivi&aacute; mi dolor de test&iacute;culos, que desde el baile est&aacute;n al borde de la explosi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y como soy la culpable tengo la responsabilidad de darle soluci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No mi amor esto es cosa de los dos pero vos me pod&eacute;s ayudar, as&iacute; divina, as&iacute; mov&eacute; la mano arriba y abajo, no importa que la servilleta quede como cart&oacute;n; ya viene, ah&iacute; est&aacute; saliennndooo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora tendr&eacute; que lavarme las manos. En este estado no puedo saludar a nadie&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Antes debieras probar aunque sea una gotita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo raz&oacute;n al pensar que sos un degenerado, te voy a dar en el gusto porque te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y lo hizo, se chup&oacute; el dedo que ten&iacute;a pegoteado de semen antes de levantarse y caminar hacia el ba&ntilde;o. Yo, por precauci&oacute;n tom&eacute; la servilleta pegoteada y la dej&eacute; en una de las mesas ya desocupadas. Nuevamente sentada a mi lado acerqu&eacute; un poco m&aacute;s la silla, llevando mi mano a su muslo, acariciando ascendentemente y de paso descubriendo la piel.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo creer lo f&aacute;cil que te estoy resultando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es tu punto de vista, por mi parte no puedo creer lo feliz que soy al haber cruzado la distancia que nos separaba&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esper&aacute; que me arrime a la mesa y ponga el mantel sobre mi falda&rdquo;.<\/p>\n<p>Segu&iacute; el deslizamiento hacia arriba para encontrarme con la sorpresa de la vulva descubierta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Est&aacute;s sin nada!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me la saqu&eacute; cuando fui al ba&ntilde;o, daba por sentado que no me dejar&iacute;as con las ganas. Ahora mi amor haceme gozar, entr&aacute; el dedo y rasc&aacute; con la yema hacia arriba. As&iacute; tesoro, as&iacute;, y con la palma frotame el botoncito, &iexcl;ay qu&eacute; delicia!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No vayas a gritar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me voy a morder para no hacerlo. Cuando lleve la servilleta a los labios y tape el pecho es que estoy al borde de correrme, apretame una teta que eso me vuelve loca&rdquo;.<\/p>\n<p>Segu&iacute; un poco m&aacute;s la caricia dentro de la vagina hasta que agarr&oacute; la servilleta y llev&oacute; a los labios solo la punta mordi&eacute;ndola; era el momento indicado para agarrar la teta m&aacute;s cercana, al abrigo de la tela que tapaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; papito, el dedo bien adentro y retorceme el pez&oacute;n &iexcl;fuerte que ya viene, acabo, acabo mi amor!&rdquo;<\/p>\n<p>Mi vista, que permanec&iacute;a al frente para disimular, en ese momento se volvi&oacute; hacia ella; el cuadro era casi tan placentero como un orgasmo, la cara contra&iacute;da mordiendo la servilleta que las manos crispadas sosten&iacute;an pegada a la boca, mientras un sonido gutural contenido sal&iacute;a por la comisura de los labios.<\/p>\n<p>La fase de relajaci&oacute;n la hizo apoyada en el respaldo, con la cabeza ligeramente echada hacia atr&aacute;s y tomando mi mano, la misma mano que hab&iacute;a acariciado su sexo. Algo repuesta solt&oacute; la pregunta clave del momento.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y ahora, c&oacute;mo seguimos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Creo que debemos esforzarnos por continuar como antes. No hay raz&oacute;n alguna que justifique hacerle da&ntilde;o a cualquiera de nuestro entorno, ellos no tienen la culpa de mi claudicaci&oacute;n ante el deseo, son inocentes respecto de mi locura. Que sea inmensamente feliz en esta relaci&oacute;n no justifica mi conducta y seguramente tendr&eacute; que vivir en esta mezcla, de j&uacute;bilo asociado a vos, y dolor respecto del resto&rdquo;.<\/p>\n<p>El resto de la reuni&oacute;n transcurri&oacute; tranquila y amena despu&eacute;s de haber calmado la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>A las seis, llegaba con las cuatro mujeres, coincidiendo con mi hermano que cargaba su valija en un taxi pues a las ocho sal&iacute;a su vuelo. Despu&eacute;s de despedirnos las damas entraron a su casa mientras yo estacionaba en la cochera. Ya en la m&iacute;a apagu&eacute; las luces, fui por agua a la cocina y al entrar al dormitorio veo en mi cama, tapada hasta el cuello a mi preciosa cu&ntilde;ada, que me miraba sin mover un m&uacute;sculo de la cara viendo c&oacute;mo me desvest&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto s&iacute; que es una sorpresa, te vi entrando a tu casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, y mientras saludabas a tu hermano me vine por el corredor de la cochera que comunica ambas casas. Cuando estacionaste me estaba desvistiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>Vi&eacute;ndome desnudo apart&oacute; la s&aacute;bana mostrando que ella estaba igual y, d&aacute;ndose vuelta, para ponerse en cuatro apoyando cabeza y hombros en la almohada me dijo en un susurro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora mi amor estoy lista para lo que falta&rdquo;.<\/p>\n<p>Las gotas que ca&iacute;an, unas del glande y otras de la rajadura, atestiguaban que los juegos preliminares eran innecesarios, as&iacute; que me ubiqu&eacute; atr&aacute;s, entre las rodillas abiertas, hice unas pasadas de la cabeza entre los labios resbalosos y apunt&eacute; al ingreso; no hizo falta empujar pues parec&iacute;a que esa boca aspiraba el tronco.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Mi amor!, despacito, quiero sentir cada mil&iacute;metro que entra y expande y, a cada tramo con sendos apretones, hacerle sentir que es bienvenido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces vos gradu&aacute; el movimiento&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; tesoro s&iacute;, d&eacute;jame que toque; falta un pedazo para que entre todo, qu&eacute; delicia mi cielo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ah&iacute; top&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; querido, ahora, as&iacute; como estamos vamos a dar vuelta para quedar sentada y revolverme sobre esa barra sin peligro de que se salga&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy a tener menos aguante&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No importa, yo tambi&eacute;n estoy al borde pues vengo cargando presi&oacute;n hace rato, &iexcl;ah&iacute; viene, las tetas, retorcelas, me corro y siento tus palpitaciones, fuerte mi cielo!&rdquo;<\/p>\n<p>Al volver a la conciencia vi que su cara era clara muestra de agotamiento fruto de una muy agitada jornada, as&iacute; que despu&eacute;s de darle un rato de descanso le suger&iacute; continuar la recuperaci&oacute;n en su cama; no conven&iacute;a que las chicas salieran a buscarla encontr&aacute;ndola donde no deb&iacute;a estar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos capaz de escucharme dos minutos sin interrumpirme?&rdquo;<\/p>\n<p>Eso me dijo Lucrecia en una de las numerosas veces que ve&iacute;amos juntos alguna pel&iacute;cula despu&eacute;s de cenar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, las tres putas gozan como yeguas, se retuercen como culebras en cada corrida que les arranc&aacute;s, les faltan cuerdas vocales para gritar su goce, y yo me tengo que conformar, de cuando en cuando, con un placer que no merece el nombre de orgasmo. Vos dec&iacute;s que me quer&eacute;s, entonces, en nombre de ese amor, quiero lo mismo que ellas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No suelo hablar de aquellas que comparten algo de mi intimidad, pero vos sos una de mis queridas sobrinas y, a pesar de alguna palabrita fuera de lugar, merec&eacute;s una respuesta, &iquest;me hice entender?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No soy tan tonta como para no hacerlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, en principio no tengo relaci&oacute;n con ninguna puta; s&iacute; hay tres mujeres que me hacen el alt&iacute;simo honor de permitirme gozar con ellas, todas son buenas personas y, por eso, me considero un tipo con much&iacute;sima suerte, mi querida Arisca&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me contestaste si acept&aacute;s lo que te ped&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No solo acepto sino que estoy enloquecido de gusto y no s&eacute; por d&oacute;nde empezar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Podr&iacute;as intentarlo con abrazo, luego beso y despu&eacute;s vemos&rdquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hice, un beso suave cubriendo sus labios con los m&iacute;os y pasando la lengua por ellos, mientras la abrazaba juntando nuestros cuerpos. Despu&eacute;s la llev&eacute; a casa entrando por la puerta de la cochera que da a la cocina-comedor.<\/p>\n<p>Ya adentro cerr&eacute; con pestillo haci&eacute;ndola apoyar la espalda contra la puerta y, sin darle tiempo a reaccionar me arrodill&eacute;, levant&eacute; su vestido y sepult&eacute; mi boca en donde su conchita se escond&iacute;a tras la bombacha. Por si acaso le agarr&eacute; las manos haci&eacute;ndola participar en mantener la prenda arrollada en la cintura. Luego, al no percibir resistencia la solt&eacute; para hacer deslizar por las piernas lo que obstaculizaba el contacto directo con la vulva, para que lengua y labios trabajaran provocando quejidos de placer en ella y, en m&iacute;, el gozo de saborear semejante manjar. Deleite no solo t&aacute;ctil sino tambi&eacute;n apto para deglutir pues lo que surg&iacute;a del manantial era abundante.<\/p>\n<p>Estimando que para la corrida hab&iacute;a que acelerar, apres&eacute; el erguido botoncito y, con un corto chupeteo como si fuera un pez&oacute;n, precipitamos el orgasmo cuyas contracciones vaginales pude percibir metiendo todo el dedo medio.<\/p>\n<p>Ahora segu&iacute;a el proceso de culminaci&oacute;n. A&uacute;n bajo los efectos de la corrida la ayud&eacute; a llegar y sentarse sobre la mesa donde se dej&oacute; caer de espaldas iniciando la etapa de laxitud. Ah&iacute; aproveche para que todo su vestido quedara reducido a un rollo alrededor de la cintura, luego llev&eacute; sus rodillas a los hombros y, haciendo caso a la abertura que parec&iacute;a llamarme, la penetr&eacute; de un solo golpe.<\/p>\n<p>Al regreso de ese merecido descanso se encontr&oacute; con la vagina ocupada, las tetas acariciadas y mi lengua hurgando su boca. Cuando se colg&oacute; de mi cuello comenc&eacute; el movimiento, lenta la salida, lenta la entrada hasta la mitad y luego golpe haciendo sonar las nalgas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ay madre m&iacute;a, es l&oacute;gico que griten, es natural que se retuerzan, est&aacute;n obligadas a gozar como yeguas, pues esta barra que me taladra es maravillosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuanto me alegro que te guste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; est&uacute;pida no haberlo hecho antes! pero ahora estoy plenamente satisfecha pues tu amor no es posesivo y excluyente, sos feliz vi&eacute;ndome feliz con mi novio y compens&aacute;s su d&eacute;ficit. S&eacute; que vas a venir en mi ayuda cuando lo necesite, como lo has hecho siempre en otros aspectos de la vida. Te amo, t&iacute;o y &iexcl;macho! Ahora calladito e inm&oacute;vil, quiero concentrarme en las palpitaciones de tu pija escupiendo leche bien profundo&rdquo;.<\/p>\n<p>Nos corrimos en cadena, yo primero y ella me sigui&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos me apod&aacute;s Arisca, y es verdad, lo soy. Te voy a explicar la raz&oacute;n con una sencilla frase &lt;Si no ten&eacute;s c&oacute;mo defenderte, evit&aacute; el enfrentamiento&gt;, por eso nunca permit&iacute; que tu cuerpo estuviera pegado al m&iacute;o. Ahora pod&eacute;s decirme Mansa&rdquo;.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s, un martes, me despert&eacute; m&aacute;s temprano de lo acostumbrado y llev&eacute; el mate a la cama, viendo las noticias y haciendo tiempo hasta la hora de salir. Sin esperarlo aparece en la puerta Gabriela, en camis&oacute;n y chinelas, con gesto de tristeza. Dej&eacute; en la mesa de luz mi desayuno, le hice se&ntilde;as y cuando se sent&oacute; le tom&eacute; las manos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me preocupa tu cara&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me am&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, y mucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me vas a dejar?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&oacute;lo cuando vos quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me tendr&iacute;as abrazada un rato?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, pero sigo con la inc&oacute;gnita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me despert&eacute; despu&eacute;s que tu hermano se fuera a trabajar y, con la angustia de la pesadilla reciente, en la que me hab&iacute;as cambiado por otra, llorando fui al ba&ntilde;o, me lav&eacute; la boca y aqu&iacute; estoy&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alg&uacute;n demonio te inspir&oacute; ese sue&ntilde;o que no se va a realizar, ven&iacute; mi amor pon&eacute; tu cabeza sobre mi pecho y a trav&eacute;s de la piel sent&iacute; lo que mi coraz&oacute;n te dice&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvo un rato y se despidi&oacute; con un beso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo, me voy antes que se despierten las chicas&rdquo;.<\/p>\n<p>No me puedo quejar pues el futuro pinta bien. Hoy tengo cuatro amores envidiables ya que est&aacute;n cimentados en un afecto profundo que excede lo meramente carnal. Convivimos, pero no todo el d&iacute;a todos los d&iacute;as, que es la parte desgastante, as&iacute; que de no haber situaciones imprevistas y traum&aacute;ticas me espera una vejez en dulce compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Melina, Lucrecia y Cristina son sobrinas por parte de mi hermano, mayor que yo por siete a&ntilde;os, y han tenido la suerte de heredar una sola de sus caracter&iacute;sticas notables, su buen coraz&oacute;n. Se libraron de ser corpulentas, poco agraciadas y con un p&eacute;simo car&aacute;cter. 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