{"id":41838,"date":"2023-05-04T09:25:57","date_gmt":"2023-05-04T09:25:57","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-04T09:25:57","modified_gmt":"2023-05-04T09:25:57","slug":"la-chica-nueva-de-la-boutique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-chica-nueva-de-la-boutique\/","title":{"rendered":"La chica nueva de la boutique"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41838\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cada fin de semana mi esposa va a hacerse la manicura a una boutique de u&ntilde;as que est&aacute; a unas calles de nuestra casa. Ella vuelve siempre tan contenta con sus u&ntilde;as decoradas, o con extensiones acr&iacute;licas, de esas puntiagudas. A m&iacute; me gusta c&oacute;mo se le ven, el problema es cuando me pide que la acompa&ntilde;e y estamos ah&iacute; un buen rato. Una de tantas veces entramos a la boutique y, para nuestra sorpresa, la muchacha que le decoraba las u&ntilde;as a mi esposa regularmente se hab&iacute;a enfermado, una chica regordeta y demasiado p&aacute;lida que se llamaba Mandy o Mindy.<\/p>\n<p>&mdash;Regresa hasta la pr&oacute;xima semana &mdash;hab&iacute;a dicho la due&ntilde;a de la boutique, que atend&iacute;a a una se&ntilde;ora en ese momento. &mdash; pero hoy est&aacute; la chica nueva, Selene. &mdash;a&ntilde;adi&oacute; la estilista como si con eso alentara mis ganas de quedarme dos horas a esperar mientras la nueva chica hac&iacute;a su trabajo.<\/p>\n<p>Pero pens&eacute; demasiado r&aacute;pido, pues del cuarto del fondo apareci&oacute; una joven preciosa, como si hubiera salido de un harem, y se dirigi&oacute; a nosotros con paso delicado y un discreto contoneo de caderas. Mientras se acercaba la observ&eacute; a detalle. Alta, delgada, pero con muy buenas curvas, todo en ella parec&iacute;a estar en su lugar. Su cabello amarrado en una coleta largu&iacute;sima que descansaba en su hombro izquierdo. Su tez clara. Sus labios finos, su nariz larga y respingada, sus ojos caf&eacute;s claro eran lujuria, sensualidad.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &iquest;Puedo hacer algo por ti? &mdash;dijo dirigi&eacute;ndose a m&iacute; e ignorando por completo a mi mujer.<\/p>\n<p>Tanto fue mi nerviosismo que no supe c&oacute;mo reaccionar ante esa belleza de mujer. Sin embargo, me qued&eacute; callado solo unos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;De hecho, mi&hellip; &mdash;&iquest;de pronto me daba pena admitir que era un hombre casado? &mdash;mi esposa quiere una manicura.<\/p>\n<p>&mdash;Hola &mdash;interfiri&oacute; ella con cara de pocos amigos &mdash; No, muchas gracias. Estaba buscando a Missy. Pero ya nos dijeron que est&aacute; enferma. &mdash;Luego me tom&oacute; de la mano &mdash; Gracias, se&ntilde;ora Denise, otro d&iacute;a vengo.<\/p>\n<p>Salimos, pr&aacute;cticamente yo iba arrastrado por mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, gordita? &mdash; a ella le gustaba que la llamara &ldquo;gordita&rdquo;, pero en este momento pareci&oacute; no gustarle.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Gordita? &mdash; dijo echa una furia &mdash; Gorditas las del mercado. &iquest;Crees que no me di cuenta c&oacute;mo te mir&oacute; esa?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices? &mdash; disimul&eacute;, pero era obvio que a mi esposa no pod&iacute;a enga&ntilde;arla, menos en esos momentos. Ella estaba completamente muerta de celos.<\/p>\n<p>&mdash;No te hagas, H&eacute;ctor. Tambi&eacute;n vi c&oacute;mo la miraste.<\/p>\n<p>&mdash;Gordi&hellip; mi amor&hellip; no te pongas as&iacute;, es solo una joven que quiso ser amable.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, la vi. La vi queriendo ser amable contigo. Es m&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; no vas y te la traes con nosotros?<\/p>\n<p>La verdad es que ganas no me faltaban.<\/p>\n<p>&mdash;Karen&hellip; Escucha, mi amor, vamos a El Sue&ntilde;o a tomarnos un caf&eacute;. Olvidemos esto. &iquest;S&iacute;?<\/p>\n<p>A mi esposa le gustaban tanto los snacks y el caf&eacute; que preparaban ah&iacute; que su semblante cambi&oacute; enseguida.<\/p>\n<p>&mdash;Anda. &mdash; insist&iacute; mir&aacute;ndola tiernamente mientras la tomaba suavemente de las manos &mdash;. No le dir&aacute;s que no a un mocca y a unos ricos brownies.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; de un modo diferente, estaba por caer en la tentaci&oacute;n. Y despu&eacute;s de meditarlo unos momentos, me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, mi amor. Vamos. Perd&oacute;name por esta escenita.<\/p>\n<p>Esa noche la pasamos incre&iacute;ble, tanto que hicimos el amor como hac&iacute;a semanas que no lo hac&iacute;amos. Sin embargo, esa noche (omitiendo los fuertes ronquidos de mi esposa) hab&iacute;a algo que no me dejaba dormir: No pod&iacute;a dejar de pensar en la chica nueva de la boutique.<\/p>\n<p>Tres d&iacute;as despu&eacute;s, regresando del trabajo, pas&eacute; por la calle Madero, donde estaba el local de la boutique que rezaba en letras rosadas: &ldquo;Denise Design&rdquo;. En ese momento sali&oacute; de ah&iacute; la joven de la vez pasada. Selene. No pod&iacute;a olvidar ese nombre que de por s&iacute; sonaba sensual.<\/p>\n<p>Camin&oacute; frente a m&iacute;; y yo, hipnotizado por esas hermosas caderas, la segu&iacute;, ignorando que deb&iacute; dar vuelta una cuadra atr&aacute;s. &iexcl;Dios m&iacute;o, qu&eacute; mujer! Su larga coleta ondeaba de derecha a izquierda a cada paso, como el p&eacute;ndulo de un viejo reloj. Selene llevaba una blusa caf&eacute; oscuro y un pantal&oacute;n beige muy ajustado. La punta de la coleta terminaba justo donde empezaban sus nalgas.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; buenas nalgas!&rdquo; pens&eacute; y agregu&eacute; para mi deleite: &ldquo;En verdad, tus dos colas me gustan.&rdquo;<\/p>\n<p>Entonces ella se volvi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpa, &iquest;me est&aacute;s siguiendo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?&#8230; No, perdone, se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name t&uacute; a m&iacute;, cre&iacute; que me estabas siguiendo.<\/p>\n<p>&mdash;Eh&hellip; no, no, perdona.<\/p>\n<p>Y volv&iacute; en mis pasos. Me sent&iacute; tan idiota hasta que llegu&eacute; a mi casa. Y durante toda la noche, mientras Karen roncaba sonoramente, no dej&eacute; de pensar en la chica nueva de la boutique.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el siguiente fin de semana. Mi esposa no me pidi&oacute; acompa&ntilde;arla esta vez, as&iacute; que actu&eacute; con astucia. Le escond&iacute; las llaves de la casa antes de que saliera y luego la alcanc&eacute; en la boutique. Cuando entr&eacute; la estaba atendiendo su estilista de siempre, Lindsay.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, mi amor. Se te han olvidado las llaves. &mdash; anunci&eacute; y me sent&eacute; en uno de los sof&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; un poco sorprendida. Luego comenz&oacute; a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;H&eacute;ctor, &iquest;no te diste cuenta que eso no importa? T&uacute; pudiste abrirme la puerta cuando yo regresara.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; est&uacute;pido!&rdquo; &ldquo;Parece que la verga no es lo &uacute;nico que se te sobre calienta, grand&iacute;simo idiota&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Eh&hellip; s&iacute;, bueno, pero&hellip; es que yo iba a salir&hellip; &mdash; salv&eacute; la situaci&oacute;n &mdash; a comprarte unos brownies, gordita.<\/p>\n<p>Karen se ruboriz&oacute; al escucharme llamarla as&iacute;. &ldquo;Qu&eacute; pena enfrente de ellas&rdquo; debi&oacute; haber pensado. Karen no estaba gordita, solo un poco llenita, pero es verdad que &uacute;ltimamente no hac&iacute;a mucho ejercicio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres esperarme, amor? Y vamos juntos al caf&eacute; &mdash; me sugiri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, gordita.<\/p>\n<p>&ldquo;Por cierto, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la chica nueva, se&ntilde;ora Denise? Aj&aacute;, la buenota&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Denise, &iquest;me permite pasar a su ba&ntilde;o? &mdash; pregunt&eacute; s&oacute;lo por decir algo.<\/p>\n<p>A ella no le gustaba que le dijeran se&ntilde;ora, ella era Miss Denise, porque se sent&iacute;a la m&aacute;s joven y guapa de la ciudad. Pero a m&iacute; me importaba poco. Me se&ntilde;al&oacute; el cuarto del fondo y me levant&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;De hecho, est&aacute; ocupado. &mdash; me advirti&oacute; Lindsay &mdash;. Est&aacute; la chica nueva.<\/p>\n<p>En ese momento sali&oacute; ella. La mujer que me privaba de mis sue&ntilde;os e invad&iacute;a mis pensamientos. Selene. &iexcl;Dios! &iexcl;Qu&eacute; mujer tan perfecta Selene!<\/p>\n<p>Llevaba una blusa negra ligeramente escotada, una mini falda azul bastante entallada y zapatos de tac&oacute;n con correa. Me mir&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Hola. T&uacute; eres el que me segu&iacute;a el otro d&iacute;a, &iquest;no?<\/p>\n<p>Fue mi turno de ruborizarme. Las miradas de las mujeres presentes cayeron sobre m&iacute; con un peso que casi pude sentir f&iacute;sicamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;QU&Eacute;?! &mdash; Karen estaba furiosa.<\/p>\n<p>Obviamente esa noche no cenamos brownies ni hubo sesi&oacute;n de amor. Nada.<\/p>\n<p>A la medianoche yo, solo, en el sof&aacute;, sin poder dormir pens&eacute; en Selene. Pens&eacute; en su trasero, pens&eacute; en su coleta, pens&eacute; en su hermoso rostro, tan joven. Deb&iacute;a tener unos 25 a&ntilde;os quiz&aacute;. No m&aacute;s. Entonces poco a poco fui qued&aacute;ndome dormido.<\/p>\n<p>Un ruido seco me despert&oacute; y di un sobresalto. A los pocos segundos el sonido se repiti&oacute;. Alguien llamaba a la puerta. Yo me acerqu&eacute; y pregunt&eacute; qui&eacute;n era.<\/p>\n<p>&mdash;Soy yo. Selene. Perdona la hora, H&eacute;ctor, pero tu esposa olvid&oacute; sus llaves en la boutique.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Dios! Era ella&hellip; &iquest;En serio era ella?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dejas pasar?<\/p>\n<p>No lo pens&eacute; m&aacute;s, abr&iacute; la puerta y la dej&eacute; entrar.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Selene. Mi esposa est&aacute; durmiendo y yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No vengo a ver a tu esposa, sino a ti, H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>Selene me mir&oacute; con picard&iacute;a. Luego me tumb&oacute; en el sof&aacute; y se me mont&oacute;. Nos besamos con deseo, mucho deseo. Ella apenas pod&iacute;a resistirse.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que piensas en m&iacute; todas las noches desde que me conoces, H&eacute;ctor. Y he venido para que me hagas tuya.<\/p>\n<p>De repente se hab&iacute;a desabotonado su blusa. Debajo no tra&iacute;a brasier. Entonces le bes&eacute; los senos, peque&ntilde;os pero firmes. Luego la ayud&eacute; a quitarse la mini falda, ella hizo lo propio con mis pantalones de pijama. Con dos dedos le hice a un lado sus bragas y comenc&eacute; a penetrarla una y otra vez. Mientras ella gem&iacute;a cada vez m&aacute;s fuerte. Despu&eacute;s de un rato la volte&eacute; acomod&aacute;ndola de perrito y me la cog&iacute; duro, con mi mano izquierda sosten&iacute;a su larga coleta, con mi mano derecha le daba unas sonoras nalgadas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;s, H&eacute;ctor! &iexcl;Dame m&aacute;s! &iexcl;Ah!<\/p>\n<p>&mdash;Selene, est&aacute;s bien buena, mi amor. Dejar&iacute;a a mi esposa para quedarme contigo sin pensarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jala y t&oacute;mame a m&iacute;! &iexcl;As&iacute; me gusta, as&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta, preciosa? &iquest;Quieres m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; &iexcl;Dame m&aacute;s! &iexcl;Ah! &iexcl;Dame duro! &iexcl;As&iacute;! &iexcl;AAAY!<\/p>\n<p>En ese momento mi esposa encendi&oacute; la luz de la sala y yo, asustado, me sal&iacute; de Selene justo en el momento en que eyacul&eacute;, manch&aacute;ndole la espalda y el cabello.<\/p>\n<p>Y despert&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Dios! &iquest;Hab&iacute;a sido un sue&ntilde;o? Me incorpor&eacute; y me mir&eacute;, ten&iacute;a los pantalones un poco h&uacute;medos y una erecci&oacute;n que me hizo sentir tan viril, tan joven. No estoy viejo, pero siento que &uacute;ltimamente el ritmo de mi vida se vuelve aburrido. Tengo 40 a&ntilde;os y mi esposa me lleva tres a&ntilde;os. Quiz&aacute; Selene&hellip; &ldquo;No&rdquo;, me dije en medio de la oscuridad. &ldquo;Esto no puede seguir as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente Karen se ve&iacute;a con &aacute;nimos, pero segu&iacute;a un poco enojada conmigo, a pesar de que intent&eacute; explicarle que lo que hab&iacute;a sucedido era un malentendido. Yo no hab&iacute;a seguido a esa chica. Bueno, eso fue lo que le dije a mi esposa. Luego pasaron dos visitas m&aacute;s a la boutique y yo ve&iacute;a a Selene de reojo cada que pod&iacute;a, mientras ella trabajaba a un lado de Nancy o como quiera que se llamara la gorda p&aacute;lida que prefer&iacute;a mi mujer.<\/p>\n<p>Hasta que una noche sal&iacute; yo solo a comprar pan, porque mi esposa estaba enferma de gripe y hac&iacute;a bastante fr&iacute;o. Est&aacute;bamos a mediados de noviembre y esta vez sal&iacute; en el auto, pues, aunque parezca gracioso, nos quedaba m&aacute;s lejos la panader&iacute;a que la boutique.<\/p>\n<p>Justo cuando regresaba a mi casa me detuve en un alto. Y frente a mi auto, iluminada por los faros, cruz&oacute; la mujer m&aacute;s perfecta que conozco: Selene. Se me par&oacute; el coraz&oacute;n y se me par&oacute; la verga. No exactamente en ese orden. Selene llevaba puestos unos jeans blancos ajustados y un su&eacute;ter azul marino o gris que parec&iacute;a no cubrirla del fr&iacute;o totalmente. Le ech&eacute; las altas m&aacute;s por instinto que por otra cosa y volte&oacute; a verme. Se las volv&iacute; a echar y se detuvo.<\/p>\n<p>Baj&eacute; la ventanilla y le dije:<\/p>\n<p>&mdash;Hola. &iquest;Te acuerdas de m&iacute;?<\/p>\n<p>Ella, desconfiada, se acerc&oacute; un poco a mi auto.<\/p>\n<p>&mdash;Hola. Eres Selene &iquest;no? Mi esposa y yo vamos a la boutique donde trabajas.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, eres t&uacute;. &mdash;Por alguna raz&oacute;n que a&uacute;n desconozco ella me sonri&oacute;. Luego se acerc&oacute; y a&ntilde;adi&oacute; ya m&aacute;s en confianza: &mdash;Eres el hombre que va con esa mujer de las blusas de abuelita.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Karen usaba blusas de abuela? No me hab&iacute;a dado cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Eh&hellip; s&iacute;, soy yo. &mdash; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? Le segu&iacute; a corriente. &mdash; Est&aacute; haciendo mucho fr&iacute;o. &iquest;Quieres que te lleve?<\/p>\n<p>&mdash;Amm&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Dios, que acepte por favor. No te pido otra cosa en la vida. Por favor, cast&iacute;game despu&eacute;s, pero que diga que s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno. &mdash;&iexcl;Acept&oacute;! &mdash; Est&aacute; bien.<\/p>\n<p>Y mientras ella se acerc&oacute; a la puerta del copiloto yo le agradec&iacute; a Dios. Aunque mi lujuria era provocada por Sat&aacute;n.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; a mi lado. Estaba temblando un poco, as&iacute; que tom&eacute; mi chamarra del asiento trasero y se la di.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. Creo que iba a congelarme all&aacute; afuera. Iba a caminar al menos unas siete cuadras, me salvaste&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;H&eacute;ctor. Me llamo H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&mdash;Yo soy Selene.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo s&eacute;. &mdash; le dije un poco nervioso y ella me sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Nos estrechamos las manos. Ese fue mi primer contacto f&iacute;sico con ella.<\/p>\n<p>Platicamos un poco, le cont&eacute; de mi trabajo como profesor. Ella me cont&oacute; que antes quiso ser maestra de preescolar, le gustaban los ni&ntilde;os, cosa que a mi esposa no. Luego el viaje termin&oacute;, llegamos a su casa.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, de verdad gracias por traerme, H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&ldquo;Dios, una cosa m&aacute;s. Por favor que me invite a pasar a su casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Oye&hellip; &iquest;Por qu&eacute; me da la impresi&oacute;n de que tu esposa siempre est&aacute; molesta conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? No est&aacute;&hellip; &mdash;pero s&iacute; que lo estaba, m&aacute;s bien estaba celosa. &mdash; &iquest;Por qu&eacute; dices eso?<\/p>\n<p>&mdash;Porque siempre me mira feo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ella&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es porque te gusto?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Es eso, &iquest;verdad? &mdash; ella rio coqueta &mdash;He visto c&oacute;mo me miras.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que te gusto, H&eacute;ctor. No lo niegues. T&uacute; me gustas tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso es estupendo!&#8230; Pero yo&hellip; soy&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Casado? Ah, s&iacute;. Lo olvid&eacute;. Est&aacute;s casado con la vieja gorda que se viste como abuela.<\/p>\n<p>&mdash;Ella no est&aacute; gorda&hellip; &iquest;O s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Deja de perder el tiempo con ella, H&eacute;ctor. &mdash; Luego me mir&oacute; la entrepierna.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Conv&eacute;nceme! &mdash; le dije entre furioso y excitado.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gustas m&aacute;s, H&eacute;ctor. &mdash; y se inclin&oacute; sobre mi erecci&oacute;n. Me toc&oacute;. Me sob&oacute; un poco, su delgada mano de dedos largos se movi&oacute; lentamente dentro de mis calzones, masajeando mi pene. Yo le retir&eacute; la mano y me desnud&eacute; de la cintura hacia abajo. Ella mir&oacute; mi pene, coquete&aacute;ndome, lo sostuvo, me mir&oacute; a los ojos y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Apuesto a que quieres que te la mame.<\/p>\n<p>La tom&eacute; del cabello y con ambas manos le baj&eacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hazlo, por favor!<\/p>\n<p>Me hizo la mejor mamada del mundo. Yo solo ve&iacute;a su larga coleta subiendo y bajando, me puso bien duro, incluso dos o tres veces sostuve su cabeza abajo, provocando que se atragantara con mi verga.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; estaba muy excitada, la bes&eacute;, compartimos nuestras lenguas, nuestro aliento, nuestra saliva y algunos gemidos tambi&eacute;n. Luego encend&iacute; la luz del auto para verla mejor, pues la luz de la calle no nos alumbraba mucho. Los vidrios ya estaban bastante empa&ntilde;ados debido al fr&iacute;o del exterior y el repentino calor dentro del auto. Nuestro momento era privado. Tom&eacute; a Selene por la cintura, la desvest&iacute; y por primera vez vi su cuerpo desnudo, perfectamente trabajado. Se notaba que iba al gimnasio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute;s buen&iacute;sima! &mdash; le dije y ella me sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Traes condones? &mdash; fue su respuesta.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;No puede ser! No cargo condones en la cartera desde hace a&ntilde;os. As&iacute; no va a querer coger conmigo&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; a veces soy tan idiota?<\/p>\n<p>Esto &uacute;ltimo lo dije en voz alta. A lo que ella sonri&oacute; nuevamente, y, mientras me miraba a los ojos se mont&oacute; encima de m&iacute;. Me desnud&oacute; completamente.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, si me embarazas tendr&aacute;s una excusa para dejar a tu esposa.<\/p>\n<p>Entonces entr&eacute; en Selene, entr&eacute; en ella una y otra y otra vez. Hasta que ella comenz&oacute; a gemir cada vez m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;Espera &mdash; le dije y ella se detuvo.<\/p>\n<p>Acomod&eacute; el asiento hasta que estuvimos casi acostados, ella encima de m&iacute;. Ignoramos si alguien afuera nos ve&iacute;a o no. A pesar de los vidrios empa&ntilde;ados. S&oacute;lo quer&iacute;amos disfrutar del momento.<\/p>\n<p>&mdash;Ese d&iacute;a estabas sigui&eacute;ndome &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que s&iacute;. &mdash; la bes&eacute; fuertemente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me deseas, H&eacute;ctor?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, nena!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me deseas? &iexcl;Ah! &mdash; Continu&oacute; mene&aacute;ndose una y otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; Cada noche pienso en ti, Selene.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&mdash;Cada puta noche. No puedo dejar de pensar en ti, Selene.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! H&eacute;ctor. Hazme tuya.<\/p>\n<p>&mdash;Eres m&iacute;a, nena&hellip; &iexcl;Eres m&iacute;a!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, H&eacute;ctor! &iexcl;Hazme tuya! &iexcl;Hazme tuya! &iexcl;AH!<\/p>\n<p>Cuando eyacul&eacute; dentro de ella fue como estar en el para&iacute;so del placer. En mi harem s&oacute;lo la quer&iacute;a a ella, y a ninguna otra.<\/p>\n<p>Selene me rode&oacute; con sus brazos y me bes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date a dormir &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>Nos vestimos a medias y bajamos del auto. Mi celular son&oacute; en ese momento, era mi esposa. Selene me mir&oacute;, me quit&oacute; suavemente el celular y contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l est&aacute; conmigo. Soy la chica nueva de la boutique y tu esposo es un amante incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>Luego me di cuenta que no hab&iacute;a contestado la llamada, s&oacute;lo hab&iacute;a apagado mi celular.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, te necesito en mi cama. &mdash; me tom&oacute; de la mano y entramos a su casa.<\/p>\n<p>Nos desnudamos nuevamente en su habitaci&oacute;n. De pronto me puse a pensar si hab&iacute;a habido alg&uacute;n otro hombre en esa cama con ella. Pero no me import&oacute;. La deseaba tanto.<\/p>\n<p>Nos besamos y la acost&eacute;. Luego me coloqu&eacute; encima. Selene me recibi&oacute; una y otra vez. Entre gemidos de placer. Sus largas piernas me ten&iacute;an preso.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;H&eacute;ctor! &iexcl;S&iacute;!<\/p>\n<p>Mecimos la cama cada vez m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!<\/p>\n<p>Selene me abrazaba y me enterraba sus decoradas u&ntilde;as en la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!<\/p>\n<p>Yo la miraba a los ojos mientras la penetraba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;As&iacute;, guapo! &iexcl;As&iacute;ii!<\/p>\n<p>Luego de un rato la gir&eacute;, quise dominarla completamente haciendo mi sue&ntilde;o realidad. As&iacute; que la puse de perrito y la embest&iacute; duro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Duro, papi! &iexcl;Ah! &iexcl;M&aacute;s duro!<\/p>\n<p>Y le di m&aacute;s duro. Ayud&aacute;ndome con mis manos en sus nalgas. A punto estuve de venirme, as&iacute; que sal&iacute; un momento de su vagina. Tom&eacute; su coleta ba&ntilde;ada en sudor con mi mano izquierda. Luego tuve una idea.<\/p>\n<p>A mi esposa jam&aacute;s le hab&iacute;a hecho un anal, pero a Selene no se lo perdon&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;AAY! Por ah&iacute; no, H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila&hellip; Te va a gustar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &mdash; eso le gust&oacute;. &mdash;&iexcl;Ah! &mdash; Eso tambi&eacute;n le gust&oacute;. &mdash; &iexcl;Ay, mi amooor! &mdash;Eso le encant&oacute;.<\/p>\n<p>Y le di duro y m&aacute;s duro. Sus nalgas hac&iacute;an un hermoso sonido al rebotar en mi bajo abdomen. Cuando ella comenz&oacute; a gritar mi mano derecha explor&oacute; su vagina, masaje&aacute;ndola cada vez con mayor ritmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Sigue as&iacute;! &iexcl;As&iacute;iii!<\/p>\n<p>Su voz se hizo aguda, como el chillido de un rat&oacute;n. Luego tuvo uno, dos, tres espasmos. Fuertes, incontrolables. Hubo orgasmos tambi&eacute;n. Se moj&oacute; en las s&aacute;banas de su cama. Yo aguant&eacute; un poco m&aacute;s y cuando sent&iacute; que iba a venirme me sal&iacute; de su ano y entr&eacute; en su h&uacute;meda vagina una vez m&aacute;s. &iexcl;Dios! Cu&aacute;nta humedad, cu&aacute;nta belleza, cu&aacute;nto placer. Eyacul&eacute; dentro de ella deliciosamente mientras mis ojos se cerraban con fuerza. Un orgasmo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Esa noche dorm&iacute; con ella.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente le dije a mi esposa que hab&iacute;a ido a ver a un amigo al hospital. Y que no pude llamarla. Ella se molest&oacute; por supuesto, pues se hab&iacute;a preocupado.<\/p>\n<p>Llegaron varios fines de semana en que acompa&ntilde;&eacute; a mi esposa a la boutique. Selene y yo intercambi&aacute;bamos una que otra mirada c&oacute;mplice de vez en cuando, pero no nos habl&aacute;bamos. Hasta que un d&iacute;a, mi esposa y yo, notamos su ausencia.<\/p>\n<p>Karen pregunt&oacute; por ella, extra&ntilde;&aacute;ndose m&aacute;s que yo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;Oiga, miss Denise, &iquest;Y la chica nueva?<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Denise contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Selene? Ya no trabaja aqu&iacute;. F&iacute;jese que la muy lagartona se meti&oacute; con un hombre casado hace unos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dice?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ese es el chisme que me contaron.<\/p>\n<p>Esa misma noche fuimos a tomarnos un caf&eacute; a El Sue&ntilde;o. Mi esposa segu&iacute;a sin creerse por completo la historia de la chica nueva de la boutique. Cuando de pronto, se acerc&oacute; a nuestra mesa una camarera a la que el uniforme se le ajustaba bastante a su hermosa figura. Iba peinada con una coleta largu&iacute;sima. Era Selene, a quien mi esposa mir&oacute; con desconfianza. Sin embargo, no hubo ning&uacute;n inconveniente. Cuando terminamos pagu&eacute; la cuenta y Selene me entreg&oacute; discretamente, junto con el cambio, una servilleta que rezaba: &ldquo;Estoy embarazada&rdquo;.<\/p>\n<p>Y mientras escribo esta historia en mi estudio, con dos maletas listas a mis pies, me digo: Ese beb&eacute; necesitar&aacute; hermanitos. Y alg&uacute;n d&iacute;a dir&aacute;n que dej&eacute; a mi esposa por la chica nueva de la boutique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cada fin de semana mi esposa va a hacerse la manicura a una boutique de u&ntilde;as que est&aacute; a unas calles de nuestra casa. Ella vuelve siempre tan contenta con sus u&ntilde;as decoradas, o con extensiones acr&iacute;licas, de esas puntiagudas. 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