{"id":41852,"date":"2023-05-06T11:06:05","date_gmt":"2023-05-06T11:06:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-06T11:06:05","modified_gmt":"2023-05-06T11:06:05","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-5\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41852\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>5. Se&ntilde;ales confusas<\/p>\n<p>La verdad es que el agua de la piscina est&aacute; cristalina. Algunas hojas peque&ntilde;as, m&aacute;s los cad&aacute;veres de diminutos insectos voladores y una oruga negra de l&iacute;neas rojas y amarillas, reposan en el fondo. No mucho por aspirar pero igual muevo con parsimonia el limpia fondos, agitando levemente la superficie con el ir y venir del tubo de aluminio, que en el fondo provoca peque&ntilde;as olas.<\/p>\n<p>Y extingo as&iacute; en silencio la espera, estirando mis brazos, bloque&aacute;ndola en mi mente. Con ello hago tiempo y por igual, intento deshacer los nervios que se han instalado en m&iacute;. Escucho el sonido del timbre, late fuerte mi coraz&oacute;n y se revuelcan las entra&ntilde;as. Es ella seguramente, mi ex mujer y mi amado tormento.<\/p>\n<p>Me doy la vuelta por la otra esquina hasta el lado opuesto de la piscina para dar la espalda. Aun no me siento capaz de verla, &ndash;aunque su olor llega a m&iacute; con fuerza&ndash; s&eacute; que puedo parecer un cobarde por ello, como si el culpable de nuestra separaci&oacute;n fuese yo, pero esta sensaci&oacute;n es tan rara, &ndash;entre felicidad y amargura&ndash; que me supera. Escucho voces en la cocina mientras sigo en lo m&iacute;o haci&eacute;ndome el despreocupado.<\/p>\n<p>Llevan all&iacute; unos momentos y la carnavalesca risotada de Kayra, &ndash;que se superpone a la de Mariana&ndash; ya est&aacute; suspendida en el ambiente de la cocina, retumbando de improviso las paredes y la calma con la que hablaban ellas, antes tan bajito.<\/p>\n<p>&iexcl;Ya vienen! Las observo gracias al reflejo que me brindan los cristales de la ventana, aquella que era la habitaci&oacute;n de Mateo en la caba&ntilde;a donde ahora vivo solo.<\/p>\n<p>Se ha colocado el vestido negro con rombos multicolores que le regal&eacute; con la ilusi&oacute;n de que lo luciera junto a nosotros, &ndash;mi hijo y yo&ndash; en las vacaciones de la pasada semana santa. No se pudo, nunca sucedi&oacute;. Se acerca por detr&aacute;s, dos pasos retrasada de mi negrura tan querida, que me trae la acostumbrada limonada con cubitos de hielo para refrescarme.<\/p>\n<p>&iexcl;Esta hermosa! Siempre lo ha sido&hellip; Bella elegancia de un metro sesenta y cinco, un poco m&aacute;s alta por su blanco sombrero, todo en ella tan bien puesto. Delicada, inteligente, divertida y sensual. Escultura de belleza griega tan esbelta. &iexcl;Diestro y esmerado Dios cuando le dio la vida! Mi Blanca Nieves de un cuento de hadas sin sus siete enanos, bueno solo con uno: &iexcl;Mi peque&ntilde;o Mateo! Qu&eacute; ella muy sonriente a pesar del doloroso esfuerzo, me obsequi&oacute; hace m&aacute;s de cinco a&ntilde;os, y yo su pr&iacute;ncipe fiel, creyendo hace tanto que era el &uacute;nico con quien ella hab&iacute;a decidido escribir su historia, con el acostumbrado final aquel&hellip; &iexcl;Y fueron felices por siempre!<\/p>\n<p>&iquest;Pero qu&eacute; carajos ha pasado con su pelo? Sus cabellos eran largos hasta por debajo de la cintura, rozando con las puntas el inicio de sus nalgas; y de un negro azabache que con los rayos del sol, matices azulados destellaban, otras veces ondulando violetas por la brisa.<\/p>\n<p>Fue lo primero que me gust&oacute; de ella, al observarla de espaldas en la plazoleta de la universidad, zarandeada por los brazos de aquel abusivo idiota que ten&iacute;a por novio. Al girar su rostro despu&eacute;s de la traicionera bofetada y mirarme unos minutos despu&eacute;s con su carita de sorprendida, al ver a su querido agresor, repentinamente tirado en el suelo despu&eacute;s de recibir dos pu&ntilde;etazos m&iacute;os, supe en ese instante que estar&iacute;a yo disponible para ella, toda mi vida.<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo me enamor&eacute; del celeste de sus redondos ojos!<\/p>\n<p>&iexcl;S&iacute;, claro que s&iacute;, no me averg&uuml;enzo en absoluto al recordarlo! Sucumb&iacute; ante el infinito azul de ese par de cielos, aunque estuvieran esa tarde tan inundados por sus propias tormentas. Y dos perfectos arcos de espesas cejas negras sobre ellos los enmarcaban, haci&eacute;ndolos m&aacute;s n&iacute;tidos y expresiva su mirada, sin poder decidirme por alguno de los dos, con todo y sus largas pesta&ntilde;as curvadas, anegadas por el caudal de sus l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>De sus facciones tan angelicales como alargadas, destacaba para m&iacute;, su perfectamente esculpida nariz recta y que coqueta terminaba aguda y respingada en la punta. Las mejillas albas, de estilizados p&oacute;mulos en forma de diamante, armoniosamente permanec&iacute;an todos los d&iacute;as cuando la observaba, con un leve rubor destacando sobre toda su tez tan suave como pa&ntilde;o de terciopelo italiano, y blanca como su alma.<\/p>\n<p>Un hilito de sangre que de su gordinfl&oacute;n labio inferior, hu&iacute;a perezoso hacia el hoyuelo en su ment&oacute;n, cubri&oacute; en su momento un peque&ntilde;o lunar que tiempo despu&eacute;s mis besos descubrieron. El superior m&aacute;s delgado, para nada menos deseable, y su boca toda en conjunto, se asemejaba al bot&oacute;n de una rosa roja que abiertos ya sus p&eacute;talos, mostraba la perfecci&oacute;n de una dentadura perlada en una sonrisa dadivosa y cautivante.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a una injusticia no hablar del largo de su cuello, estilizado y convertido por mis labios en una pista casi llana, donde aterrizaban mis besos y la humedad de mi lengua, derribando dos cent&iacute;metros por debajo de sus orejas, la poca resistencia a mis caricias.<\/p>\n<p>Humm&hellip; Y sus hombros redondeados, de similar medida que sus caderas, dejaban caer de un lado y del otro, unos brazos tonificados, femeninos y para nada musculosos, pero fuertes cuando lo requer&iacute;a, como los sent&iacute; aquella tarde, con sus dos nacaradas manos sobre mi pecho, &ndash;diez hermosos dedos con u&ntilde;as cortas, coloreadas de p&aacute;lido rosa&ndash; al empujarme con decisi&oacute;n apart&aacute;ndome de su espacio con la intenci&oacute;n de socorrer a su amor lesionado, sin dejar de decirme&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&uacute;pido! &iquest;Qui&eacute;n carajos te crees? M&eacute;tete en tus putos asuntos.<\/p>\n<p>Dej&eacute; de admirar su rostro y de ah&iacute; para abajo poco pude observar, pues en ese momento Mariana luc&iacute;a un grueso pullover blanco y con el cuello tipo cisne, bastante holgado como las mangas, &ndash;apropiado para aquel mes de fr&iacute;as lloviznas&ndash; as&iacute; que me qued&eacute; con las ganas de fijarme si ten&iacute;a unas tetas grandes, medianas o peque&ntilde;as. Meses despu&eacute;s bienaventurado, pude darme cuenta de que su busto encajaba perfecto en una copa B, al ganarme la loter&iacute;a sin comprar boleto alguno, y tenerla debajo de m&iacute;, recorriendo con mi boca y mis dedos, la redondez y tibieza de sus bubis, celebrando ser su novio oficial.<\/p>\n<p>Para ella le faltaba, para otros hombres tal vez fuera as&iacute; y sin embargo dentro de mis c&aacute;nones de belleza, ten&iacute;an la medida perfecta. Ni tan grandes para que mi boca abierta no los abarcara, ni tan peque&ntilde;os para desgastarlos con tan solo una mirada. Dos volcanes de carne, tersos y tibios al tacto, tan tiernos como atractivas el par de areolas c&oacute;nicas y de un casta&ntilde;o claro que los decoraban, dignas de lamer sin descanso, sobre todo cuando Mariana se encontraba excitada o acalorada. Y despuntando en los centros de las cimas, en un tono m&aacute;s oscuro, no muy grandes pero apetitosos sus gorditos pezones.<\/p>\n<p>Ni hablar que del atrayente ca&ntilde;&oacute;n form&aacute;ndose entre sus mamas, descend&iacute;an mis caricias infinitas hasta las cordilleras de sus costillas. O del valle pulido de su epidermis que recorriendo va por el centro hasta alcanzar un oblicuo ombligo, que con algo de timidez se esforzaba por esconder de las cosquillas que la punta de mi lengua juguetona, le produc&iacute;a tantas risas.<\/p>\n<p>Con mi hambriento aliento y su respiraci&oacute;n agitada, soplaba calidez sobre un pubis albo decorado por m&aacute;s de cien pelitos negros, qu&eacute; en esa &eacute;poca estaba orgullosa de llevarlos largos y salvajes, salvo cuando cuidadosa los recortaba lo suficiente para exhibirme con algo de timidez, el tri&aacute;ngulo de nylon del bikini de moda.<\/p>\n<p>Su apreciado rosado tesoro, termin&oacute; por embriagarme de amor y deseo, como s&iacute; con todo lo anterior no tuviese suficiente.<\/p>\n<p>Solo m&iacute;a, &ndash;tambi&eacute;n de tarde&ndash; disfrut&eacute; de su aroma a hembra excitada y del elixir algo &aacute;cido al principio, pero que flu&iacute;a natural de su candente interior, tan agradable para m&iacute; al saborearlo finalmente y humectando con ese flujo de miel sus labios mayores, por igual esos delicados pliegues de los menores y mi boca por supuesto, brillando ante mis ojos la apertura a la profundidad de aquella cueva donde calmar&iacute;a incontables veces, mis ans&iacute;as y sus clamores.<\/p>\n<p>Para aumentar mi suerte, ten&iacute;an los dedos de mis manos de d&oacute;nde agarrarse. Dos gl&uacute;teos generosos, &ndash;sin llegar a ser exagerados&ndash; redondos por la compleja epig&eacute;nesis, duros por el mill&oacute;n de sentadillas en el gimnasio y que siempre ser&iacute;an m&iacute;os, al igual que los desnudos tres lunares que los embellec&iacute;an. Dos que sobresal&iacute;an por su color caf&eacute; a mitad de la nalga derecha y el otro, p&iacute;caro solitario, rojizo y demasiado cerca a las arrugas de su ano, en la izquierda.<\/p>\n<p>M&aacute;s vestido ese culo y sus caderas, eran un poderoso im&aacute;n que atra&iacute;a un universo de libidinosas miradas que lo vitoreaban, ante mis celos y su avergonzada sonrisa primeriza, pero luego disfrutadas alabanzas con rostro de complaciente diosa. &iexcl;Intrigante magnetismo!<\/p>\n<p>Muslos tambi&eacute;n blancos, &ndash;pens&eacute; para m&iacute;&ndash; a pesar de que la vi luciendo esa vez, unos desgastados tejanos, que no le hac&iacute;an para nada justicia. Luego si los recorr&iacute;&hellip; &iexcl;Y no fue solo con la vista!<\/p>\n<p>Poro tras poro, bes&eacute; sus trabajadas piernas a base de madrugadoras carreras por el parque, subiendo y bajando escaleras donde se las encontrara, y en el gimnasio, sosteniendo con ellas las pesas y sus rutinas de zumba. Y aparte de mis ojos y quien sabe de cu&aacute;ntas m&aacute;s miradas, a ella igualmente le encantaban por la convexa musculatura de sus formas, as&iacute; como por la suavidad de su piel al tacto y que con esmerado cuidado matutino, intentaba mantenerlas hidratadas.<\/p>\n<p>Mucho dinero bien invertido en cremas reafirmantes. All&iacute; encontr&eacute; en ellas otro secreto. Por detr&aacute;s desde las corvas hacia arriba y antes de las medias lunas de sus nalgas, enloquec&iacute;a Mariana, si con prudencia llegaban mis parsimoniosas caricias con las yemas de los dedos, &ndash;complementadas casi siempre con besos humedecidos&ndash; que le incendiaban la entrepierna.<\/p>\n<p>Sus pies griegos, proporcionados y con dedos rectos, &ndash;las u&ntilde;as siempre bien pintadas&ndash; como esculpidos a la medida del resto de su bello cuerpo, salvo el m&aacute;s chiquito de su pie izquierdo, que se empe&ntilde;aba en encaramarse ego&iacute;sta sobre su vecino. Algo que terminar&iacute;a por definir su personalidad. &iexcl;Segura y decidida!<\/p>\n<p>Y su voz de una tesitura aguda, casi angelical. Armoniosa melod&iacute;a que compaginaba con su gestualidad corporal, al levantar las cejas, mover las manos o realizar toda una galer&iacute;a de poses, para enfatizar sus conceptos. Ideas con parlamentos inteligentes, sagaces muchas veces y con ese sonsonete de ni&ntilde;a consentida que tanto me gustaba cuando quer&iacute;a conseguir algo de m&iacute; y me llamaba&hellip;<\/p>\n<p>A lo lejos me llaman, pero no es ella quien me habla ahora.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Se&ntilde;orito Camilo!&hellip; &mdash;Solo la voz de mi querida negra escucho, cuando llega Mariana sin musitar nada, quiz&aacute;s como yo, sin habla. Y aqu&iacute; empieza la funci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;El joven Camilo debe estar seco con tanta trabajadera! Mire mi ni&ntilde;o, aqu&iacute; le traje su limonada. Esta fr&iacute;a y tan Dushi como le gusta. Se la dejo sobre la mesa, esperando que no me la desprecie como el otro d&iacute;a. Y me largo, que tengo su ropa ya lavada y unas s&aacute;banas alla atr&aacute;s, dispuesta para colgar. &mdash;Se alisa con sus palmas, unas arrugas inexistentes sobre la tela del vestido en su abdomen y se da media vuelta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahh! y por favor mis bebitos queridos, hablen y arreglen sus cosas con calma, vean que me parte el alma verlos as&iacute; tan melanc&oacute;licos, si ustedes se aman tanto. &mdash; &iexcl;Gracias mi negra hermosa! Alcanzo a decirle antes de que me abandone en frente de la reci&eacute;n llegada y nuestra nueva realidad.<\/p>\n<p>Y en esas Kayra le da un golpecito a Mariana en la espalda y se marcha entonando el coro de una &laquo;tamb&uacute;&raquo; alegre de Melania van der Veen, meneando sus amplias caderas, subiendo y bajando la tela verde de su vestido por culpa de ese par de nalgotas, como haciendo de maestra de ceremonias, retir&aacute;ndose despu&eacute;s de que Mariana y yo, hallamos recibido en lugar de estatuillas, nuestras condolencias.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;Ho&hellip; &iexcl;Hola! &mdash;Pero que saludo tan est&uacute;pido y simpl&oacute;n, &ndash;me reprendo mentalmente&ndash; despu&eacute;s de tanto tiempo sin tenerle en frente, pero es que simplemente todo lo estudiado se me ha olvidado de repente.<\/p>\n<p>Temblorosa me retiro los lentes oscuros para verle y que me vea. Insegura y casi infantil me escucho a m&iacute; misma esta ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Tan estudiado por m&iacute; el parlamento la noche anterior frente al espejo del ba&ntilde;o, &ndash;para mostrarme segura y entera&ndash; actuando como si no me afectara aquel reencuentro y ante Camilo, con serenidad exponerle mis convicciones pero a la vez, demostrarme ante &eacute;l, sinceramente arrepentida, porque es lo que siento.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute;, ahora mismo a escasos metros de la que durante un a&ntilde;o fuera tambi&eacute;n mi hogare&ntilde;a caba&ntilde;a, he llegado para estar junto al hombre que con justas razones me abandon&oacute;, y tan solo a dos pasos de distancia, &ndash;muy cerca&ndash; demasiado nerviosa y asustada, moralmente rota y afectada; pero estas mariposas festejando esta procesi&oacute;n dentro de mis entra&ntilde;as, m&aacute;s el sudor excesivo en las palmas de mis manos al verlo aqu&iacute; limpiando la piscina, indican que tambi&eacute;n sigo de mi esposo muy enamorada.<\/p>\n<p>&mdash;Ahh, Hola Melissa. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;Le respondo estando ella ya tan cerca de m&iacute;, sin darme vuelta pues aun no tengo dentro de m&iacute; la fuerza suficiente para mirarle a la cara. &iexcl;Qu&eacute; escalofr&iacute;o tan raro el que recorre mi cuerpo en este momento!<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; debo hacer o decir? Lo pens&eacute; tantas veces pero ahora que se llega el momento no soy capaz de recordarlo y menos a&uacute;n, de ponerlo en escena. &iquest;C&oacute;mo la saludo despu&eacute;s de tanto tiempo y despu&eacute;s de lo que ha pasado? Debo mantener la calma como me lo pidi&oacute; mi amigo, s&iacute;. Ufff, que situaci&oacute;n tan inc&oacute;moda y acojonante. &iquest;De beso en la mejilla como un buen amigo? &iexcl;Jajaja! S&iacute; claro, c&oacute;mo he sido tan g&uuml;ev&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;Idiota! Me rega&ntilde;o en pensamiento. &iquest;Serio y distante, ofreci&eacute;ndole por saludo estrechar su mano? &iexcl;Mierda, nooo! S&iacute; es que no somos un par de desconocidos. &iexcl;Qu&eacute; estr&eacute;s tan verraco y dif&iacute;cil de llevar! Y&hellip; &iquest;Ese bolso tan grande colgando de su hombro, que contendr&aacute;? &iquest;Pretender&aacute; quedarse aqu&iacute; como si nada? En sus manos cerradas veo que se menean con sus pasos, dos bolsas de tela. &iquest;Regalos para m&iacute;? &iexcl;Ahh, bestia! Yo no le compr&eacute; nada, pero&hellip; &iquest;Deber&iacute;a haberlo hecho? Me tiembla el pulso y agito con mayor fuerza el agua. Y transpiro&hellip; Mucho. &iquest;Sera cobard&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;Dame un minuto y termino con esto. &mdash; &iexcl;Mierda! No se me ocurri&oacute; responderle de otra manera.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute;, claro! No te preocupes. &mdash;No me ha mirado todav&iacute;a y se refiere a m&iacute; con mi primer nombre. Nunca lo hace, o&hellip; Bueno, solamente cuando se enfada por alguna tonter&iacute;a m&iacute;a, pero utiliza mis dos nombres seguidos, tal cual lo hacia mi pap&aacute;, que en paz descanse.<\/p>\n<p>Para Camilo siempre he sido su&hellip; &iexcl;Mariana! Sigue ah&iacute; tan tranquilo aspirando el fondo de la piscina, como si nada, como si fuera yo un espejismo. &iquest;Qu&eacute; hago ahora? Me siento desubicada.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, Camilo. &iquest;Puedo pasar para descargar estas bolsas? Son el encargo que pediste al mini mercado. Por cierto, don Santiago te env&iacute;a muchas saludes. &mdash;Por fin logro articular m&aacute;s de cinco palabras seguidas. Cortar el hielo as&iacute;, no era lo pensado pero a lo hecho, pecho.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; por supuesto, sigue que est&aacute;s en tu casa. &mdash; Y cuando de refil&oacute;n observo que ella adelanta un pie para ir hasta los escalones de la entrada pienso&hellip; &iexcl;&iquest;Pero qu&eacute; putas acabo de decir?! Era su casa. &iexcl;Nuestra casa! Pero ella no lo valor&oacute; y yo invit&aacute;ndola a seguir como si nada. Me siento est&uacute;pido, esto no puede seguir as&iacute; o terminar&eacute; por sentirme extra&ntilde;o en mi propio hogar.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor deja todo sobre el mes&oacute;n. Voy a desconectar y guardar todo esto, ya en seguida estoy. &iexcl;Gracias! &mdash;Le termino por decir, sin voltear a mirarla, pues sigo temblando y sudando copiosamente como un caballo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Pero en aquel instante, unos &iacute;nfimos segundos despu&eacute;s de dar el siguiente paso y subir el &uacute;ltimo escal&oacute;n hasta acomodar mis pies sobre el tablado del peque&ntilde;o zagu&aacute;n de la entrada, temblorosas mi piernas me traicionan, trastrabillo al pisarme el ruedo del vestido y me siento una completa idiota. No s&eacute; si mi esposo se ha dado cuenta pues ruborizada no lo determino y prosigo hasta el mes&oacute;n de la cocina para descargar las bolsas.<\/p>\n<p>Puedo jurar que todo en el interior est&aacute; tal cual como lo dej&eacute; casi dos a&ntilde;os atr&aacute;s. Descargo sobre la encimera de granito las dos bolsas que tra&iacute;a. Todo est&aacute; ordenado, salvo por una taza de caf&eacute; sin lavar dentro del fregadero de acero inoxidable, al que el tiempo no le ha pasado en balde. El mueble que separa el ambiente de la cocina tiene sobre su superficie de madera, tan solo una peque&ntilde;a maceta de cristal con tres anturios rojos, de pl&aacute;stico. Y es que mi esposo no es muy bueno para la jardiner&iacute;a. Aunque me ha cuidado siempre, es descuidado con todo lo dem&aacute;s. Bueno, quiz&aacute;s no tanto como yo cre&iacute;a.<\/p>\n<p>El sof&aacute; cama de dos puestos est&aacute; all&iacute; a la izquierda, en el lugar de siempre. &iquest;Y mi comedor? Ahora se encuentra en su reemplazo una mesa de dibujo y la silla giratoria de espaldar alto. Me acerco y observo con nostalgia, que Camilo como siempre dentro de su orden tan desarreglado, pliego sobre pliego, l&aacute;pices, rapid&oacute;grafos, reglas y compases &laquo;Staedtler&raquo;, aun continua con su idea de dise&ntilde;ar el hotel eco sostenible, usando para ello containers mar&iacute;timos usados.<\/p>\n<p>Yo trunqu&eacute; su ascenso en la constructora y quiz&aacute; hasta en su vida. A punto estaba de convertir ese sue&ntilde;o en una realidad y modifiqu&eacute; con mi comportamiento su futuro, dando al traste con sus ideas innovadoras y salpic&aacute;ndolo con la mierda de mi proceder tan libertino. Me dan ganas de llorar, pero ya lo he hecho durante demasiados d&iacute;as y ahora no es el momento.<\/p>\n<p>&iexcl;Puta de mierda! S&iacute;. No solo le her&iacute; de muerte el coraz&oacute;n, sino que lo hund&iacute; profesionalmente. Es pr&aacute;cticamente un milagro que aceptara verme de nuevo. &iexcl;Y se lo debo al vendedor aquel! Insignificante para m&iacute; en su momento y al que no valor&eacute; todo lo que deb&iacute;a.<\/p>\n<p>En la pared sobre el sof&aacute;, permanece el tr&iacute;ptico que pint&eacute; de un bonito atardecer, de esos tantos que se observan desde el Mirador de Santa B&aacute;rbara; fu&eacute; por all&aacute; a mediados de un caluroso junio, durante mi estancia aqu&iacute;, tan rom&aacute;ntica y enamorada de mis dos hombres. Me recorre un profundo escalofr&iacute;o al recordarlo. Mi peque&ntilde;o Mateo que no quer&iacute;a desprenderse aun de mis tetas y mi grandul&oacute;n Camilo, que quer&iacute;a agarrarlas para &eacute;l, &ndash;en solitario por las noches&ndash; al calor de unos pocos vinos y varias cervezas.<\/p>\n<p>Y justo donde &eacute;l lo colg&oacute;, en el muro que separa la alcoba de los dos y la de nuestro hijo&hellip; &iquest;De los dos? Hummm, en fin. All&iacute; permanece con algo de polvo en el marco, la foto en la que estoy cargando a nuestro peque&ntilde;o en brazos, bien dormido y pegadito a m&iacute;, Camilo. Qui&eacute;n con su brazo derecho sobre mi hombro, sonri&eacute;ndole a William, quien nos acompa&ntilde;&oacute; en esa jornada a misa de medio dia en la iglesia de San Willibrordus, orgulloso se sent&iacute;a, &ndash;el amor de mis d&iacute;as&ndash; de tener una hermosa familia. Eso sucedi&oacute; pocos d&iacute;as antes de recibir mi esposo, aquella prometedora llamada.<\/p>\n<p>La puerta de la que ahora es su habitaci&oacute;n est&aacute; ligeramente entornada y la de nuestro peque&ntilde;o bien abierta. La cama cuna no la veo, pero en cambio est&aacute; el peque&ntilde;o comedor con su vidrio circular y las cuatro sillas de negro metal. Que sensaci&oacute;n tan cruel esta que estoy sintiendo, delante de estos peque&ntilde;os espacios y sus enormes recuerdos. Me gru&ntilde;en las tripas por el&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Tienes hambre? &iquest;No desayunaste? &mdash;Me pregunta. No lo o&iacute; entrar.<\/p>\n<p>&mdash;Pues la verdad a&uacute;n no he comido nada. &iquest;Y t&uacute;? &mdash;Le respondo m&aacute;s tranquila, fij&aacute;ndome que ya trae la camiseta de franela colgando de su hombro y su torso ancho, fuerte, desnudo, muy h&uacute;medo, tan&hellip; &iquest;Sexy? S&iacute;, obviamente me encanta verlo as&iacute;, y con la gorra de beisbolista en su mano izquierda. Por respuesta, arquea su labio inferior y alza ligeramente los hombros. Eso es un no rotundo.<\/p>\n<p>Lo veo un poco m&aacute;s flaco, pero su bronceado t&oacute;rax, con los pelitos negros que florecen en mitad de su pecho y se esparcen hacia cada lado bordeando sus tetillas pardas, me demuestran que ha tomado el sol como a &eacute;l siempre le ha gustado. Sin nada por arriba y casi nada por debajo. &iquest;O all&iacute; abajo tambi&eacute;n?<\/p>\n<p>Conserva su cuerpo atl&eacute;tico, m&aacute;s varonil por el esfuerzo en su trabajo y quiz&aacute; tambi&eacute;n por la soledad, aunque su tiempo en el gimnasio le ha echado una mano. Su carita redonda y de juvenil inocencia, &ndash;algo nerd a decir verdad&ndash; sigue igual. &iexcl;Cu&aacute;nto la he echado de menos! Su piel tan suave brilla, con algunos visos anaranjados como los de un albaricoque, acrecentado por el sudor que emana de sus poros; tanto en su frente como sobre las mejillas y de forma en exceso manifiesta, sobre el puente de su nariz. Aunque noto cierta disparidad en el tono, m&aacute;s claro alrededor de su boca y el ment&oacute;n, pero sus labios se le ven bien humectados y&hellip; &iexcl;Dios m&iacute;o, quisiera poder darle un beso! &iquest;Se mantendr&iacute;a en estos meses, sin pasarse la cuchilla? Es evidente que ahora est&aacute; reci&eacute;n afeitado. &iquest;Se puso lindo para m&iacute;? &iexcl;Ojal&aacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Anda, ve a ba&ntilde;arte y ya lo preparo yo. &mdash;Le digo y siento como si charl&aacute;ramos tan acostumbrados, como si el tiempo no hubiera pasado entre nosotros. Y pienso que&hellip; &iexcl;Quisiera abrazarte tanto amor m&iacute;o y acompa&ntilde;arte como antes en la ducha! Hacernos cari&ntilde;itos, hasta excitarnos mutuamente, exhalando deseos al un&iacute;sono y empa&ntilde;ar los bloques de vidrios ondulados, a pesar de mojar nuestros cuerpos con agua fr&iacute;a. Pero ahora tan solo puedo desearlo. &iexcl;Sin expres&aacute;rtelo y sin llegar a sentirlo!<\/p>\n<p>Busco en los gabinetes inferiores la olleta de aluminio para calentar la leche. No la encuentro. Era una mediana, que pas&oacute; de brillante a tiznada en un santiam&eacute;n, cuando mi esposo me propuso tomarnos dos caf&eacute;s una ma&ntilde;ana soleada con lloviznas atravesadas, olvidando apagar el fuego por lo que el agua desapareci&oacute;, sin tener porqu&eacute; hacerlo. &iexcl;Suyo fue el olvido y los besos nuestra culpa!<\/p>\n<p>Encuentro otra ligeramente m&aacute;s ancha en la base, relumbra de lo nueva que est&aacute;. &iquest;Botar&iacute;a la vieja a la basura? Hummm&hellip; &iquest;Me encontrar&iacute;a ya alg&uacute;n reemplazo tambi&eacute;n a m&iacute;? &iexcl;No por favor, tan pronto no!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Huevitos revueltos o fritos? Lo observo. Pregunto algo cuya respuesta conozco de memoria y sonr&iacute;o un poco. &mdash; &iquest;Caf&eacute; con leche o chocolate? Y s&eacute; que arqueo mi ceja izquierda, un poco nerviosa. Le gustan revueltos y siempre, siempre, van acompa&ntilde;ados por su taza de chocolate caliente en la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; pena contigo ponerte en esas, no deber&iacute;as molestarte, al fin y al cabo, eres la invitada. Si quieres yo puedo&hellip; &mdash;Pero ella no me deja terminar la frase y levanta sus dos manos, movi&eacute;ndolas suavemente, conteni&eacute;ndome con su dulce mirada.<\/p>\n<p>&iexcl;Claramente es un no! Ya conozco a Mariana cuando se empecina en hacer algo y no la quiero hacer sentir incomoda. Me parece un lindo D&eacute;j&agrave; Vu, c&oacute;mo si todo entre los dos, siguiera como antes, pero tristemente no es as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pericos! y&hellip; S&iacute;, un chocolatico puede ser. Gracias Melissa. Dame un momento y estoy contigo. &mdash;La observo y no puedo evitar obsequiarle una sonrisa, antes de pasar por detr&aacute;s de ella, hasta mi alcoba.<\/p>\n<p>Camilo abre la puerta y tras &eacute;l, la entrecierra. Esa rendija parece decirme, que no me quiere completa de nuevo junto a &eacute;l. Y suspiro. No lo quiero perder sin dar mi &uacute;ltimo aliento en esta cruenta batalla. &iexcl;Lo intentar&eacute;, s&iacute;! Por &eacute;l, que no se merec&iacute;a para nada, recibir de mi tanto dolor por mi traici&oacute;n. Por m&iacute; hijo por supuesto, que no entiende porque no juega ya con su padre en el parque y lo extra&ntilde;a hasta en sue&ntilde;os. Y por m&iacute;, pues nunca dej&eacute; de amarle, as&iacute; hubiese tenido que apartarle forzosamente de mi mente, entregando mis besos y la piel de mi cuerpo a aquellos con quienes negociaba en secreto mis logros empresariales.<\/p>\n<p>C&oacute;mo le har&eacute; entender que alej&aacute;ndolo, solo quer&iacute;a protegerlo de mis devaneos y que nadie lo humillara, sacando a relucir que yo era mujer casada. &iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>Abierta ya la cubeta de los huevos, observo que escurriendo la amarillenta yema sobre la esquina, hay uno roto. Yo no fui. &iquest;O s&iacute;? &iexcl;Quiz&aacute;s cuando me tropec&eacute; al entrar! Debo romper cinco m&aacute;s para batirme con ellos en un desigual duelo. &iquest;Sal? S&iacute;, una pizca o dos. Cebolla larga y una cabezona, un solo tomate rojo y el filo del cuchillo haci&eacute;ndolos picadillo, todo con mucho amor, al mismo tiempo que no puedo evitar que mis ojos azules, se humedezcan.<\/p>\n<p>La sart&eacute;n si es la misma, al parecer la ha usado con frecuencia. Un tris de aceite de girasol, con un poco de mantequilla por supuesto. Agudizo mis sentidos y escucho la catarata de agua en la ducha que se detiene un instante. En mi mente visualizo de inmediato la consecuencia. Es un hecho que su humanidad desnuda ha hecho contacto con el agua.<\/p>\n<p>&iexcl;Mi amor, mi hombre honesto y bueno! Buen&iacute;simo s&iacute; que est&aacute; ahora. Con su melena de casta&ntilde;os rizos ondulados, llev&aacute;ndola ahora unos cent&iacute;metros m&aacute;s larga, organizada de medio lado, tan salvajemente despeinada a los lados, desparram&aacute;ndose sus mechones por detr&aacute;s hasta cubrir la nuca, que amarraba con mis manos cuando cubr&iacute;a mi cuerpo con el suyo.<\/p>\n<p>Al pasar por detr&aacute;s m&iacute;o lo escane&eacute; de cabeza a rabo, sin pasar por alto, la musculatura de sus piernas velludas, pero sus nalgas bajo la pantaloneta reclamaron detener all&iacute; mi mirada&hellip; Hummm, tan redonditas y firmes que han sido objeto de admiraci&oacute;n y no solo para m&iacute;. &iexcl;Lo s&eacute;! Aunque me duele que otras manos las hayan podido disfrutar, pero no tengo derecho de recriminarle nada, todo lo contrario que podr&iacute;a hacer &eacute;l.<\/p>\n<p>Las burbujas van subiendo, infladas de vapores y explotadas otras m&aacute;s peque&ntilde;as, compitiendo entre ellas por alcanzar de primeras el borde del recipiente. Giro la perilla y les da&ntilde;o su juego con una sonrisa traviesa. Y ahora la sart&eacute;n al fuego. Los huevos vendr&aacute;n despu&eacute;s. Tengo tiempo, ya que Camilo aun disfruta de su ducha. Hace tiempo en el ba&ntilde;o, &ndash;no es por otra cosa&ndash; lo s&eacute; y lo entiendo, pues debe ser muy raro para &eacute;l, volver a hablarme manteniendo intacta su dignidad.<\/p>\n<p>Como siempre tan ecu&aacute;nime&hellip; &iexcl;Mi valiente caballero!<\/p>\n<p>Y yo con estas ganas de seguir sinti&eacute;ndolo mi hombre, como aquella tarde que me defendi&oacute; y lo trate tan mal, aunque sinceramente qued&eacute; flechada con sus ojos almendrados, perfectamente visibles en el centro, sus redondas pupilas de color caf&eacute; intenso, &ndash;Camilo tiene esa cualidad innata de utilizarlos para observar con intensidad hasta los m&iacute;nimos detalles y desconcertar a los extra&ntilde;os&ndash; que hacen que su mirada sea bastante expresiva y a veces hasta intimidante, cuando no se le conoce. &iexcl;Pero yo ten&iacute;a novio! &ndash;Justifico mi mal proceder aquel d&iacute;a&ndash; un idiota abusivo, pero novio al fin y al cabo.<\/p>\n<p>Me enamoraron sus f&eacute;rreas ganas de superarse y adem&aacute;s al conocerlo con el tiempo, esa personalidad atractiva, di&aacute;logos inteligentes con temas variados. &iexcl;Nada le queda grande! Risa extrovertida y sincera, apuntes graciosos sin llegar a ser pesado y sus pasos de baile, incre&iacute;blemente sincronizados a los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Pero obviamente me llam&oacute; la atenci&oacute;n las facciones de su rostro, la nariz derechita y un tanto ancha en la punta, pero en simetr&iacute;a con el resalto de sus p&oacute;mulos. Su boca peque&ntilde;a con labios delgados pero que me sab&iacute;an tan dulces al besarlos. No estudiamos para el parcial de besos, pero nuestras bocas y nuestras lenguas superaron con entusiasmo ganador aquel primer examen, y todos los que deber&iacute;an de venir.<\/p>\n<p>Me gust&oacute; y s&eacute; que le encant&eacute;. Adem&aacute;s esa mand&iacute;bula fuerte y ajustada con su ment&oacute;n algo prominente, me impresionaron gratamente de su cara. Tan &laquo;chirriado&raquo; como dir&iacute;a mi cachaca abuelita, con cierto aire ha deseado truhan. Combinaci&oacute;n fatal para m&iacute; desolado coraz&oacute;n y del suyo, yo&#8230; &iexcl;Me enamore!<\/p>\n<p>Ahora que lo medito, he sido yo la que siempre ha ido a buscarlo. La primera vez corr&iacute; detr&aacute;s de &eacute;l dos c&eacute;ntricas calles para decirle que s&iacute;, d&iacute;as despu&eacute;s de pens&aacute;rmelo tanto; tras su propuesta entend&iacute; que yo, si quer&iacute;a que fuera novio m&iacute;o. Y en esta &uacute;ltima ocasi&oacute;n, he recorrido los cielos para encontrarlo y le pedir&eacute; que me perdone. Dejar&eacute; muy en claro que jam&aacute;s he dejado de amarlo.<\/p>\n<p>Presiento que se me hace tarde y que paso algo por alto. &iexcl;Juemadre!&#8230; &iexcl;Los huevos!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>No quiero parecer descort&eacute;s pero cierro la puerta de la habitaci&oacute;n, &ndash;bueno, no completamente&ndash; pues la idea es que Mariana entienda que entre ella y yo, no puede volver a existir esa intimidad pasada, pues ya no somos pareja.<\/p>\n<p>Verla de nuevo y tenerla tan pr&oacute;xima, causa dentro de m&iacute; una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. La aborrec&iacute; y deber&iacute;a seguir haci&eacute;ndolo, pero quiz&aacute;s la distancia y estos meses viviendo solo, han apaciguado esos resentimientos, m&aacute;s siguen conmigo los recuerdos, los malos recuerdos. Ufff, estoy tan tembloroso como un flan fuera de su molde. Humm&hellip; Sigue estando hermosa, a pesar de su corte de cabello. Necesito con urgencia ese duchazo. &iexcl;Ya mismo! Debo estar oliendo a lomo de camello.<\/p>\n<p>Al menos cambi&oacute; ese color, &ndash;pienso mientras me enjabono el pecho&ndash; que la hizo no solo parecer, sino actuar como otra mujer. Y el nuevo tono de un a&ntilde;il profundo, se parece un poco m&aacute;s al natural. Combina muy bien con los reflejos de cobalto, magenta e &iacute;ndigo que destellan como peque&ntilde;os cristales sobre sus p&aacute;rpados. &iexcl;Esos ojos, Dios m&iacute;o! Esos ojos me volvieron loco y contin&uacute;an provoc&aacute;ndolo cuando los miro.<\/p>\n<p>&iquest;Ya me apliqu&eacute; shampoo? Carambas, no lo recuerdo.<\/p>\n<p>Okey, okey. Voy a serenarme y actuar con normalidad. Cinco minutos m&aacute;s aqu&iacute; no van a cambiar nada. &iquest;O s&iacute;? El agua no la siento fr&iacute;a, pero aun as&iacute;, me da tiempo a que tanto mi cuerpo como mi mente tambi&eacute;n se aclaren. &iexcl;Vamos, Camilo Andr&eacute;s! Deja el temor y sal fuera de la ducha. &iexcl;Enfr&eacute;ntala!, &ndash;me digo en silencio&ndash; aunque extendiendo al frente mi mano para girar el pomo, puedo observar que permanece mi pulso con la misma puta tembladera.<\/p>\n<p>Me voy a colocar la misma camisa rosa de abotonar y con los shorts azul marino y las lujosas zapatillas. Ser&iacute;a una completa tonter&iacute;a cambiar ahora y no estrenarlas. Mi reloj y ya est&aacute;.<\/p>\n<p>Si ella se ve esplendida con ese vestido largo, su sombrero y las gafas, &ndash;que tambi&eacute;n le regal&eacute;&ndash; pues yo no voy a salirle con un chorro de babas. Igualmente se lucirme, y mejor que me vea bien, para que se d&eacute; cuenta que me cambi&oacute; sin necesidad y con poca raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Me hace falta algo. Ahhh, un rociadita de colonia y colgarme la cadena de oro. &iexcl;Hummm, ya huele bien! Hasta aqu&iacute; me llega el aroma. Es tiempo de desayunar como antes, a pesar de que en este presente, hacerlo juntos lo sienta yo tan diferente.<\/p>\n<p>Abro la puerta de mi alcoba y es raro pues siempre la mantuvimos abierta. No la veo ni en la salita, tampoco en la cocina. Si no es blanco es negro, por lo cual a mi izquierda en la que era la habitaci&oacute;n de nuestro peque&ntilde;o Mateo, la encuentro.<\/p>\n<p>Mariana no est&aacute; sentada, permanece de pie junto a la peque&ntilde;a ventana con sus dos hojas abiertas. Las manos apoyadas sobre el marco, ligeramente encorvada su espalda y la cabeza gacha, pensativa mirando hacia el piso, la nada. C&oacute;mo soportando en ellas, el peso de su conciencia. &iexcl;Dios m&iacute;o, esa mujer, alegre o triste es tan bella!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;Bueno ya estoy presentable. &iquest;Desayunamos? &mdash;le digo, sac&aacute;ndola de improviso de sus pensamientos, y atrayendo de nuevo hacia m&iacute;, la luminosidad de su mirada. Pero sus azules ojos los veo mojados. &iquest;Ha llorado? Tal vez no tanto como yo lo he hecho estos &uacute;ltimos meses.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Hummm? Ohh s&iacute; claro, por supuesto mi am&hellip; &iexcl;Camilo! Estas&hellip; &iquest;Estrenando? &mdash;Le respondo pregunt&aacute;ndole, aunque en verdad quiero alabarle lo guapo que lo encuentro. Parece un modelo de revista italiana, con sus cabellos bien peinados y esa camisa rosada, entre abierta dos botones. Los pantalones azules que cubren un poco sus rodillas y zapatillas blancas de buena marca. Sencillamente est&aacute; para com&eacute;rselo enterito. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s quisiera yo!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nooo, que va! Compre esto hace meses para salir con Eric y Pierre a un concierto. Ya sabes c&oacute;mo son ese par y no quisieron perderse nada del &laquo;Festival di Pueblo&raquo;, recorriendo las tarimas por toda Breedestraat. No me pude negar. &mdash;Le miento y no entiendo por qu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ummm, s&iacute;. Ya veo. Haber, d&eacute;jame ayudarte con algo. &mdash;Y me acerco para tomarle del antebrazo. Hace un peque&ntilde;o intento por esquivar mi mano, pero&hellip; &iexcl;Por fin lo toco!<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, date la vuelta. &mdash;Le digo con decisi&oacute;n y mi esposo lo hace autom&aacute;ticamente. Aprovecho para limpiarme unas pocas l&aacute;grimas sin que me vea y le arreglo el cuello de la camisa. Me sonr&iacute;o, mientras voy desprendiendo las no tan peque&ntilde;as etiquetas de la tienda. &mdash;Listo, ya est&aacute;. Y mi marido se vuelve a girar.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa? Melissa&hellip; &iquest;De qu&eacute; te r&iacute;es? &mdash;Le pregunto sin comprender, hasta que ella alza su mano y de entre sus dedos cuelgan las etiquetas del almac&eacute;n, con el logo del dise&ntilde;ador y el precio impreso e invisible junto a ellas, mi mentira.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que nadie en ese festival, te ofreci&oacute; compr&aacute;rtela por lo sudada. &mdash;Le respondo, frunciendo el ce&ntilde;o e inclinando un poco mi cabeza hacia un lado. No me rio y Camilo con cara de sorprendido tampoco. Por el contrario aprieta sus labios y ladea cabeza y tronco, revis&aacute;ndose por detr&aacute;s con ambas manos en los bolsillos posteriores del pantal&oacute;n, para seguramente, no encontrarse con m&aacute;s falsedades impresas. &iexcl;Mi loco y mal mentiroso!<\/p>\n<p>Desenmascarado por Mariana a la primera, no puedo hacer m&aacute;s que llevar mis manos a los bolsillos traseros del pantal&oacute;n, revisando entre tacto y vista, que nada m&aacute;s me delate. Palpo algo liso y rectangular dentro del fondo del derecho. Me hago el pendejo y no le digo nada. &iexcl;Mierda! &iquest;Y las zapatillas?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Perd&oacute;n! La verdad es que cuando supe que vendr&iacute;as, no ten&iacute;a nada elegante que ponerme y sal&iacute; de compras a las carreras. Y esta ma&ntilde;ana con el af&aacute;n, pues&hellip; Mejor vamos a sentarnos para desayunar. &iquest;Te parece? &mdash;Con sinceridad me confieso.<\/p>\n<p>Mariana desplaza la silla m&aacute;s cercana a la ventana y yo hago lo mismo con la silla que da hacia la puerta. Como la habitaci&oacute;n es peque&ntilde;a, quedamos en diagonal y sin quererlo, rozamos nuestras rodillas al sentarnos.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que te guste todo. &mdash;Le digo con suavidad, mientras siento su pierna pegadita con la m&iacute;a y va subiendo por mi espalda, un rico escalofri&oacute;. Otro roce leve, pero me entusiasma notar que ya no me esquiva. Veo como mi esposo se santigua agradeciendo, antes de comenzar a comer. Yo le imito, pero antes de llevar el primer trozo de pan a mi boca lo miro, pues he sentido sus ojos caf&eacute;s, clavaditos en m&iacute; anatom&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Muchas gracias! De seguro que s&iacute;. Huele delicioso y los huevos con jam&oacute;n se ven apetitosos. &iquest;Te unto el pan con margarina y mermelada? &mdash; &iexcl;Pero qu&eacute; acabo de decir! Mi familiaridad con Mariana es como si nada hubiera pasado entre los dos. Debo cerrar mi bocota.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Como gustes! Aunque con m&aacute;s mermelada que margarina.<\/p>\n<p>No puedo negar que me agrada su trato caballeroso hacia m&iacute;, pens&eacute; que iba a ser todo muy serio, bastante tensionante, con humillaciones de por medio y quiz&aacute;s grosero, pero esto es diferente a lo imaginado y le respondo, &ndash;por supuesto&ndash; sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, yo vine hasta aqu&iacute; de af&aacute;n, &ndash;creo que es la oportunidad y me atrevo&ndash; porque quiero decirte&hellip; &iexcl;No! realmente lo que quiero es pedirte&hellip; &mdash;Pero mi marido suelta de repente el cuchillo sobre el mantel y se lleva la mano a la frente, cambiando el semblante y con esa acci&oacute;n detiene las palabras con las que pensaba concluir la frase. Y as&iacute;, se me borra la sonrisa de mi cara.<\/p>\n<p>&mdash;No, Melissa por favor ahora no. &iexcl;Mira! S&eacute; que debemos hacerlo, hablar y todo eso de escucharte, pero mejor desayunemos en paz. Despu&eacute;s podremos charlar. &mdash;Concluyo, pues no creo conveniente empezar tan temprano con mi martirio y menos con el est&oacute;mago vac&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y con quien dejaste a Mateo? Le pregunto para cambiar el tema, mientras embadurno la tajada de pan con mermelada de fresa, aunque noto como me tiembla la mano al ser consciente de que debemos enfrentarnos, por mucho que lo retrase, a la realidad para la que nos hemos citado. &mdash; &iquest;Con tu mam&aacute;? La fustigo con otra inquietud.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! &mdash;Le respondo monosil&aacute;bica, y sin mirarle soplo mi taza de chocolate. Se instala entre los dos un interrogador silencio. Supongo que Camilo si me mira aunque no diga nada y por eso prosigo.<\/p>\n<p>&mdash;Nuestro hijo se qued&oacute; al cuidado de nuestras vecinas. Y por favor Camilo, no te vayas a enojar. &mdash;Toma aire con fuerza por la nariz. Es evidente que no le gusta pues de reojo noto como libera de sus manos, a un lado del plato, los cubiertos.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Ciel&hellip; Camilo. Este viaje fue demasiado improvisado y no tuve otra opci&oacute;n. Entiendo que no tienes por qu&eacute; estar enterado pero mi mam&aacute; tuvo que ir de urgencia a Dallas, para iniciar su tratamiento contra el c&aacute;ncer de seno. Esta acompa&ntilde;ada por mi hermano y se est&aacute;n quedando donde mi t&iacute;a. &mdash;Ahora exhala con suavidad. Me parece que se est&aacute; relajando y por ello finalmente levanto mi cara y lo observo.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien Melissa, no te preocupes. &mdash;Me mira fijamente y yo le sostengo la mirada, entreg&aacute;ndole la tajada completamente untada y prosigo. &mdash;Lamento saber lo de tu madre. Confiemos en que se recupere. Pero entonces tan pronto terminemos con el desayuno llamamos a Iryna para hablar con ella y saber c&oacute;mo se encuentra Mateo. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, por supuesto. &mdash;Le respondo y acato sumisa esa decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero sigo desayunando inquieta y observo como mi esposo, algo pensativo, secciona los huevos en peque&ntilde;as porciones pero no se decide a llevar ning&uacute;n trozo a su boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No me quedaron suaves? &iquest;Est&aacute;n muy secos? &mdash;Pregunto m&aacute;s preocupada que curiosa. De pronto mi marido baja del firmamento de sus pensamientos a su existir en esta tierra y cr&eacute;dulo me mira.<\/p>\n<p>&mdash;No para nada, est&aacute;n bien. &iexcl;En serio! &mdash;Y llevo una buena porci&oacute;n a mi boca. Y s&iacute;, me saben a gloria. Con ello creo que doy por zanjada la cuesti&oacute;n. Pero Mariana es una mujer muy porfiada. Eso o que est&aacute; preocupada por agradarme a como d&eacute; lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Porque si quieres te puedo preparar otros. &mdash;Y hago el intento de ponerme en pie, m&aacute;s Camilo con la boca llena, suspira y ladea su cabeza, levanta una ceja, parpadea una sola vez y sus ojos miran hacia el techo, para luego decir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date tranquila Melissa, es solo que estaba recordando la &uacute;ltima vez que hicimos esto&hellip; &iexcl;Desayunar en calma! Lo siento. Terminemos para poder hablar con nuestro hijo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hacemos, en silencio y concentrados en devorar el desayuno. Me cuesta ingerir los alimentos, quiz&aacute; los nervios, quiz&aacute; el miedo. A Camilo lo encuentro mucho mejor, aunque igual es una apreciaci&oacute;n falsa y es capaz de disimularlo mejor que yo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mi&eacute;rcoles! He dejado la jarra de limonada afuera y como mi negra se d&eacute; cuenta, me muele a escobazos. &mdash;Pienso en voz alta, me pongo en pie y salgo apurado.<\/p>\n<p>Se queda sentada y ojipl&aacute;tica Mariana, masticando el pan con un vestigio de mermelada en la comisura diestra de sus labios y la dejo sola en el comedor, pero acompa&ntilde;ada por las ansias de enjuagarlos con mi lengua.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Casi me atoro al ver la repentina reacci&oacute;n de mi esposo. Y es que Kayra infunde respeto a pesar de ser cordial por lo general, y desairarla no es buena idea. Tengo mucha hambre, aunque me cueste tragar lo que con cari&ntilde;o le he preparado y aprovechando que estoy sola y no puede mirarme termino por comer apresurada, mojando una tajada de pan dentro de mi taza de chocolate. No demora mucho, pero cu&aacute;ndo Camilo regresa a la mesa, ya me he devorado todo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vaya si ten&iacute;as hambre! &mdash;Le digo a Mariana y ella mimosa como para variar, ladea la cabeza, levanta los hombros y entorna su azulada mirada acompa&ntilde;&aacute;ndola del bamboleo en el tobog&aacute;n de sus pesta&ntilde;as, dos o tres veces seguidas. &iquest;Intenta hacerme flaquear?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; quieres que te diga? Pues s&iacute;, no hab&iacute;a probado bocado desde el almuerzo en casa de Iryna ayer. &mdash;Le confieso, mientras me pongo en pie.<\/p>\n<p>&mdash;Termina t&uacute; con calma mientras recojo los platos sucios y voy arreglando la cocina. &mdash;Y &eacute;l, posa su mano con firmeza sobre la m&iacute;a impidiendo hacerme con la taza vac&iacute;a. &iquest;A la tercera es la vencida?<\/p>\n<p>&mdash;Ni se te ocurra, le respondo. Deja esa loza ah&iacute;, que ahora me pongo yo en ello. No viniste hasta aqu&iacute; para limpiar, sino para hablar y contarme tu parte en esta historia. &mdash;Le digo alzando un poco el tono de mi voz. &iquest;De paso arreglar mi desorden sentimental? Lo pienso, pero obvio no se lo digo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero entonces que hago, Camilo? &mdash;Me pregunta Mariana colocando sus manos a la altura de las caderas, con algo de enfado.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute; Melissa. Esp&eacute;rame en el sof&aacute; y aprovecha para ordenar tus ideas. &mdash;Me responde cortante, subiendo y bajando nerviosamente su pierna derecha, y ese mandato me deja inquieta.<\/p>\n<p>&mdash;Okey. &iexcl;Como guste el se&ntilde;or! &mdash;Y contrariada, doy media vuelta y salgo como ni&ntilde;a rega&ntilde;ada de esa habitaci&oacute;n, amagando el llanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 5. Se&ntilde;ales confusas La verdad es que el agua de la piscina est&aacute; cristalina. Algunas hojas peque&ntilde;as, m&aacute;s los cad&aacute;veres de diminutos insectos voladores y una oruga negra de l&iacute;neas rojas y amarillas, reposan en el fondo. No mucho por aspirar pero igual muevo con parsimonia el limpia fondos, agitando levemente la superficie con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41852","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41852","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41852"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41852\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41852"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41852"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41852"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}