{"id":41860,"date":"2023-05-05T22:00:00","date_gmt":"2023-05-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-05T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-05T22:00:00","slug":"torturando-a-mi-sumiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/torturando-a-mi-sumiso\/","title":{"rendered":"Torturando a mi sumiso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41860\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todav&iacute;a me pregunt&oacute; qu&eacute; fue lo que ocurri&oacute; ese d&iacute;a. Est&aacute;bamos viendo la tele en el sal&oacute;n. Ella sentada con unas mallas negras y un top de color rojo, y yo desnudo en el suelo, simplemente con mi collar, y masajeando sus pies como hac&iacute;a frecuentemente cuando ve&iacute;amos la tele.<\/p>\n<p>Recuerdo que est&aacute;bamos viendo MasterChef, y en un descanso hablamos sobre un comentario que hab&iacute;a hecho uno de los participantes. T&uacute; lo catalogaste como mentira, y yo te dije que no me parec&iacute;a que estuviera mintiendo&hellip; simplemente que no hab&iacute;a estado afortunado con el comentario, pero que no sacaba nada por mentir.<\/p>\n<p>Y entonces, sent&iacute; tus colmillos afilarse. Sent&iacute; fuego en tu mirada y tensi&oacute;n en tu mand&iacute;bula, y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, te he explicado muchas veces la diferencia entre mentir y no hacerlo. Igual que t&uacute; mientes muchas veces, este t&iacute;o est&aacute; mintiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute; acariciando tus pies, pero mir&aacute;ndote a los ojos, te dije:<\/p>\n<p>&ldquo;Ama, te he dicho mil veces que yo no miento. Te pongas como te pongas no voy a darte la raz&oacute;n si siento que no la tienes. Yo no miento. Puedo equivocarme, y lo hago mil veces&hellip; pero no miento jam&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo primero que hiciste fue retirar tus pies de mis manos y ponerte de pie s&uacute;bitamente. Despu&eacute;s agarraste la correa que ten&iacute;as atada a mi collar y comenzaste a andar hacia el sal&oacute;n de juegos. Sin mediar palabra me colocaste una mordaza en la boca y la ataste con fuerza. Me hac&iacute;a da&ntilde;o, pero no dije nada. Despu&eacute;s, me colocaste en la cruz de San Andr&eacute;s y ataste mis mu&ntilde;ecas y tobillos a cada extremo.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; como abriste el ba&uacute;l de los juguetes y supuse que estar&iacute;as buscando alguno de tus l&aacute;tigos. Y efectivamente, lo escuch&eacute; silbar a mi espalda, mientras con rabia contenida dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;Estoy harta de que niegues lo evidente. No digo que lo hagas conscientemente, Pedro. Pero mientes, y los que mienten son mentirosos&hellip; as&iacute; que t&uacute;, eres un mentiroso. Rep&iacute;telo&rdquo;.<\/p>\n<p>Entend&iacute; r&aacute;pidamente tu intenci&oacute;n. Pero me conoces bien, y sabes que mi orgullo (y en este caso saberme o creerme en posesi&oacute;n de la verdad) no me permitir&iacute;an darte la raz&oacute;n. Adem&aacute;s siempre me has dicho que no te gusta que te de la raz&oacute;n como a las locas, con lo que negu&eacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, no me hagas usar la violencia ni torturarte. Repite aunque tengas la mordaza que eres un mentiroso, y esto terminar&aacute; aqu&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a negar con la cabeza, y entonces sent&iacute; el primer latigazo recorrer mi espalda y el costado derecho. Mientras los dem&aacute;s latigazos iban decorando mi espalda y haci&eacute;ndome perder pie, dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;Quiero escucharlo de tu boca, zorra. Por las buenas o por las malas, pero vas a confesar que eres un mentiroso porque dices mentiras. Cuanto antes lo digas, mejor para ti&hellip; porque estoy empezando a excitarme&hellip; y sabes que cuando estoy cachonda mi intensidad solo crece&rdquo;<\/p>\n<p>No dije nada. Y qui&eacute;n calla, otorga, as&iacute; que seguiste con la sucesi&oacute;n de latigazos en piernas, espalda, culo y costado, mientras repet&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; eres, zorra? Dilo que yo lo entienda incluso con la mordaza. Un puto mentiroso&rdquo;<\/p>\n<p>Pero no ced&iacute; a pesar de que mis fuerzas empezaban a flaquear y mi cuerpo apenas segu&iacute;a de pie por los grilletes de las mu&ntilde;ecas. Seguiste un buen rato, pero supongo que alertada por mi piel abierta para ti, dejaste el l&aacute;tigo y volviste al ba&uacute;l, concedi&eacute;ndome un descanso que claramente necesitaba.<\/p>\n<p>Estuviste un rato rebuscando en el ba&uacute;l de juegos y despu&eacute;s sent&iacute; c&oacute;mo me desatabas. Agarraste con tus peque&ntilde;as manos mi polla y mis huevos y con determinaci&oacute;n nos dirigimos a la mesa. Me dijiste que me subiera y me pusiera boca arriba, y obedec&iacute; inmediatamente. Cuando lo hice empezaste a atarme hasta dejarme completamente inm&oacute;vil. Retiraste la mordaza y volviste a preguntarme:<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, &iquest;de verdad vas a ser tan orgulloso? No pienso parar, ahora por mis huevos que voy a sacarte esa puta frase. Dime lo que quiero escuchar y volvemos al sal&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; eres?&rdquo;<\/p>\n<p>Te mir&eacute; a los ojos con rabia y contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Soy la puta de Laila. Pero no soy ning&uacute;n mentiroso&rdquo;<\/p>\n<p>Sonre&iacute;ste y acariciando mi pelo, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Puta orgullosa. Veremos lo que tardas en cantar como un canario&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces tapaste mis ojos con un pa&ntilde;uelo, de modo que no pod&iacute;a saber lo que estabas haciendo. Pero no tard&eacute; demasiado en comprobarlo en mi propia piel, ya que un intenso calambrazo recorri&oacute; mi entrepierna. Hab&iacute;as cogido el aparato de descargas el&eacute;ctricas que no us&aacute;bamos mucho, porque te hab&iacute;a dicho muchas veces que era muy doloroso. Pero hoy no era un d&iacute;a para preguntar gustos o preferencias. Era un d&iacute;a para torturarme hasta arrancarme una confesi&oacute;n que, por cierto, no estaba dispuesto a darte.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de darme descargas en los huevos, en la polla, en los pezones o en la lengua, mis fuerzas se vieron seriamente disminuidas. Notaba que todo me pesaba, pero aunque me preguntabas una y otra vez qu&eacute; es lo que era, no ced&iacute; y segu&iacute; insistiendo en que no iba a decir algo que no soy. Tu te re&iacute;as, y notaba cada vez m&aacute;s excitaci&oacute;n en tu voz, ya rasgada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato de descanso, sent&iacute; una pinza de metal en mi pez&oacute;n izquierdo. La apretaste bastante y despu&eacute;s repetiste el ejercicio con mi pez&oacute;n derecho. Sabes que tengo los pezones hiper sensibles y que termino llorando y suplicando de dolor que retires las pinzas&hellip; pero pensaba aguantar, porque no me considero un mentiroso. Despu&eacute;s ataste fuerte mis test&iacute;culos y los enlazaste con los dedos gordos de los pies, manteniendo la cuerda muy tensa de forma que, ante cualquier movimiento, sufrir&iacute;a dolor provocado por m&iacute;.<\/p>\n<p>Comenzaste a golpearme con una vara. Primero en la planta de los pies, pero enseguida los golpes fueron reparti&eacute;ndose por todo mi cuerpo. Ard&iacute;a de dolor y gritaba sin parar que por favor no siguieras. Entonces paraste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Vaya. Veo que empiezas a entrar en raz&oacute;n. &iquest;Quieres que pare, mi amor?&rdquo;<\/p>\n<p>Contest&eacute; que s&iacute;, que quer&iacute;a que pasares, y entonces preguntaste:<\/p>\n<p>&ldquo;Claro que s&iacute;, mi ni&ntilde;o. Pero antes, contesta a una pregunta: &iquest;Qu&eacute; eres?&rdquo;<\/p>\n<p>No contest&eacute;. Me qued&eacute; callado y volviste a preguntar.<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro. No empeores las cosas. Sabes que no me gusta repetir una pregunta. Contesta&rdquo;.<\/p>\n<p>Y yo, con un hilo de voz y toda la rabia contenida en mi interior, te dije:<\/p>\n<p>&ldquo;Soy la puta de Laila. Pero no soy ning&uacute;n mentiroso&rdquo;<\/p>\n<p>No pod&iacute;a escucharte, pero sent&iacute; perfectamente tu decepci&oacute;n. Escuch&eacute; tus pies descalzos salir de la estancia y volviste al cabo de unos minutos que se me hicieron eternos. El factor tiempo jugaba claramente en mi contra y sent&iacute;a los pezones arder de dolor&hellip; pero no pensaba concederte una victoria basada en una posici&oacute;n de abuso de poder tan solo porque fuera tu opini&oacute;n, as&iacute; que aguant&eacute; apretando la mand&iacute;bula mientras sent&iacute;a mi coraz&oacute;n latir de forma acelerada.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que colocabas cinta americana en mi frente e imagin&eacute; que la colocabas contra la mesa. Lo que s&eacute; es despu&eacute;s de un buen rato no pod&iacute;a mover el cuello ni un cent&iacute;metro. Entonces sent&iacute; que colocabas algo en mi cara. Parec&iacute;a una prenda de vestir y no entend&iacute; bien lo que estabas haciendo, pero estaba tan concentrado en aguantar el dolor que no me di cuenta que era una toalla hasta que me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, esto no te va a gustar. Esta tortura la hac&iacute;an en la Inquisici&oacute;n, y la hacen en Guant&aacute;namo y otros pa&iacute;ses. Como vas a comprobar es angustioso y puede provocarte encharcamiento en los pulmones, as&iacute; que te aviso de dos cosas. La primera es que si no quieres que empiece a arrojar agua sobre la toalla, me digas ahora mismo lo que quiero escuchar. La segunda es que si eres tan putamente orgulloso, al menos cuides un poco de ti y no me decepciones m&aacute;s. Porque he le&iacute;do mucho sobre lo que voy a hacer y no me gustar&iacute;a llegar hasta el final. Es tu responsabilidad. T&uacute; sabr&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Por primera vez desde que soy tuyo, sent&iacute; miedo. Not&eacute; determinaci&oacute;n en tu voz. No pensabas parar, y yo, a pesar de lo que dec&iacute;a mi cabeza, empezaba a tener dudas. Pero un fuego interior de orgullo me manten&iacute;a firme, y contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;No soy ning&uacute;n mentiroso. Lo sabes bien, mi amor&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces te re&iacute;ste y sin soluci&oacute;n de continuidad comenzaste a echar agua sobre m&iacute;. El agua traspasaba la toalla y como la arrojabas constantemente, no ten&iacute;a tiempo para respirar, provoc&aacute;ndome varias veces una sensaci&oacute;n horrible de ahogamiento, y una angustia como no hab&iacute;a sentido jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Entonces paraste, y yo pude recuperar algo de ox&iacute;geno entre toses y ganas de vomitar. Mientras tanto, gem&iacute;a y lloraba diciendo:<\/p>\n<p>&ldquo;Por favor, por favor, por favor&hellip; Laila, no me hagas esto&hellip; por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Muy seria contestaste con una pregunta:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; eres, Pedro? Quiero escucharlo&rdquo;<\/p>\n<p>Y con un hilo de voz, llorando, contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Soy la puta de Laila. Pero no soy un mentiroso&rdquo;<\/p>\n<p>Entonces not&eacute; como el agua volv&iacute;a a empapar la toalla, traspas&aacute;ndola y col&aacute;ndose sin soluci&oacute;n de continuidad en mi garganta. Como no parabas de arrojarla, no pod&iacute;a respirar y sent&iacute; que tragu&eacute; much&iacute;simo agua a la vez que notaba mis pulmones estallar, con una presi&oacute;n en el pecho que no hab&iacute;a sentido nunca. Estaba mareado y ten&iacute;a ganas de vomitar. Intentaba mover cuerpo, cabeza y piernas, pero lo &uacute;nico que consegu&iacute;a es m&aacute;s y m&aacute;s dolor por todos los lados.<\/p>\n<p>Y entonces, sucedi&oacute;. Sent&iacute; que las fuerzas me abandonaban y que no pod&iacute;a seguir luchando. Vomit&eacute;, pero mi v&oacute;mito se mezcl&oacute; con el agua y me lo tragu&eacute; mientras sent&iacute;a que iba a morirme. Entonces todo se apag&oacute;.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pas&oacute;, pero lo siguiente que recuerdo es verme desatado, desnudo y tapado con varias mantas. Cuando abr&iacute; los ojos te abalanzaste sobre m&iacute; y comenzaste a besarme y a abrazarme, mientras dec&iacute;as que era un orgulloso de mierda, y que no volviera a hacer algo as&iacute; jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Te ped&iacute; perd&oacute;n y te dije que pensaba rendirme, pero que justo cuando iba a hacerlo empec&eacute; a sentir que me mareaba y no me dio tiempo. Te ped&iacute; perd&oacute;n, y te promet&iacute; que no ser&iacute;a tan orgulloso en el futuro, que hab&iacute;a aprendido la lecci&oacute;n. Nos besamos, nos abrazamos y los dos lloramos del susto. Estuvimos un rato as&iacute;, y de pronto, separ&aacute;ndote de m&iacute; y mir&aacute;ndome a los ojos, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; eres, mi amor?&rdquo;<\/p>\n<p>Y yo, negando con la cabeza y casi sin fuerzas, contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Soy la puta de Laila. Y a lo mejor un poco mentiroso alguna vez&rdquo;<\/p>\n<p>Los dos rompimos a re&iacute;r. Volvimos a besarnos y entre besos, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Claro que eres mi puta&hellip; no cambies nunca, mi amor&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Todav&iacute;a me pregunt&oacute; qu&eacute; fue lo que ocurri&oacute; ese d&iacute;a. Est&aacute;bamos viendo la tele en el sal&oacute;n. Ella sentada con unas mallas negras y un top de color rojo, y yo desnudo en el suelo, simplemente con mi collar, y masajeando sus pies como hac&iacute;a frecuentemente cuando ve&iacute;amos la tele. Recuerdo que est&aacute;bamos viendo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21737,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41860","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41860","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21737"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41860"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41860\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41860"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41860"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41860"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}