{"id":41878,"date":"2023-05-06T22:00:00","date_gmt":"2023-05-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-06T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-06T22:00:00","slug":"libertad-condicional-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/libertad-condicional-ii\/","title":{"rendered":"Libertad condicional (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41878\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En vista del persistente mimbreo del m&oacute;vil sobre la mesa, Merche lo introdujo en el primer caj&oacute;n para que dejase de importunar. No le gustaba contestar si en ese momento atend&iacute;a a alguien, consider&aacute;ndolo una falta de &eacute;tica profesional.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; el asesoramiento a su cliente lo acompa&ntilde;&oacute; hasta la puerta, le dio la mano y se despidi&oacute; hasta su pr&oacute;xima cita.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el caj&oacute;n y devolvi&oacute; la llamada perdida.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Soy Mercedes Serra. Tengo varias llamadas perdidas.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, &mdash;respondi&oacute; el hombre al otro lado de la l&iacute;nea. &mdash;Perdone que la haya molestado. S&oacute;lo ser&aacute;n unos minutos de su tiempo. Me llamo Mario Cuesta. Soy el abogado de oficio de Hassan Hamidi, &mdash;manifest&oacute; al tiempo que una voz de fondo le interrump&iacute;a gritando &ldquo;t&uacute; no eres mi abogado, huev&oacute;n&rdquo;. &mdash;Disc&uacute;lpeme &mdash;continu&oacute; diciendo. &mdash;Estoy en comisar&iacute;a e intento establecer un di&aacute;logo con mi cliente, pero se niega a colaborar. Dice que s&oacute;lo hablar&aacute; con su abogada. Si es usted, entiendo que asume su defensa, y por tanto, yo me hago a un lado.<\/p>\n<p>Se hizo el silencio durante unos segundos en los que un sinf&iacute;n de pensamientos rebotaron en su cabeza hasta que el abogado intercept&oacute; el mutismo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sigue usted ah&iacute;? &mdash;pregunt&oacute; el letrado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;. &iquest;De qu&eacute; se le acusa? &mdash;pregunt&oacute; tras el impasse.<\/p>\n<p>&mdash;Robo con arma blanca.<\/p>\n<p>&mdash;Es reincidente, &mdash;le inform&oacute; Merche.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, &mdash;dijo &eacute;l. &mdash;Le caer&aacute;n varios a&ntilde;os. Su ficha policial es de todo menos alentadora.<\/p>\n<p>&mdash;Ya no soy su abogada. As&iacute; lo acordamos ambos.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l no dice lo mismo, pero siendo as&iacute;, asumir&eacute; yo su defensa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es lo mejor, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;. Inmediatamente escuch&oacute; la voz de Hassan de fondo.<\/p>\n<p>&mdash;No me dejes en manos de este memo, &mdash;grit&oacute; Hassan intentado hacerse o&iacute;r.<\/p>\n<p>Merche escuch&oacute; sus quejas y permaneci&oacute; callada con el coraz&oacute;n encogido. Por segunda vez se ve&iacute;a en la misma encrucijada. Pensaba que hab&iacute;a dejado atr&aacute;s al controvertido personajillo y sab&iacute;a que de un modo u otro siempre terminaba enredada en su tela de ara&ntilde;a.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a auto convencerse de que se reformar&iacute;a y ese enga&ntilde;o a s&iacute; misma, era poco menos que pedirle peras al olmo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo me encargo, &mdash;admiti&oacute; con reservas despu&eacute;s de meditarlo unos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, &mdash;la espero aqu&iacute;, concluy&oacute; el letrado.<\/p>\n<p>Mientras conduc&iacute;a hacia la comisar&iacute;a dud&oacute; de su decisi&oacute;n. Sab&iacute;a que &eacute;sta no conducir&iacute;a a buen puerto. &Eacute;l deber&iacute;a haber aprendido ya a afrontar las consecuencias de sus actos. Hab&iacute;a tenido la oportunidad de resarcirse y no la hab&iacute;a aprovechado. Viendo su ficha, cualquiera entend&iacute;a que era culpable de todo lo que se le acusaba. Ella pod&iacute;a encontrar otro resquicio legal para que no ingresara en prisi&oacute;n. Lo que no le gustaba era que aquel gandul le tomara el pelo o la tachara poco menos que de ingenua.<\/p>\n<p>Merche entr&oacute; en comisar&iacute;a. Todos los all&iacute; presentes se voltearon a contemplar la atractiva y elegante f&eacute;mina caminando con paso firme e imperativo hacia el mostrador.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero hablar con el detenido Hassan Hamidi, &mdash;exigi&oacute;. &mdash;Soy su abogada.<\/p>\n<p>&mdash;El detenido ya est&aacute; con su abogado, &mdash;aleg&oacute; el agente.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora lo soy yo, &mdash;decret&oacute; ella sin titubear.<\/p>\n<p>El hombre vacil&oacute;, baj&oacute; la vista ante la desafiante mirada de la letrada y la inst&oacute; a seguirla. Abri&oacute; la puerta de la sala y la hizo pasar.<\/p>\n<p>Iba con un traje chaqueta gris marengo compuesto por una falda de tubo que cubr&iacute;a sus rodillas y una americana que se ajustaba a su silueta. El abogado la contempl&oacute; con fascinaci&oacute;n, eso s&iacute;, acompa&ntilde;ada de absoluta discreci&oacute;n. Fue Hassan quien no pudo disimular su atracci&oacute;n hacia ella. Llevaba el cabello suelto y luc&iacute;a un maquillaje sencillo. No necesitaba m&aacute;s. La mirada del gandul recorri&oacute; su anatom&iacute;a traspasando la fina tela de su atuendo, y la visualiz&oacute; desnuda como tantas otras veces. Conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n cada curva de su fisionom&iacute;a y la sangre fluy&oacute; sin que pudiese evitarlo siguiendo el curso de la gravedad.<\/p>\n<p>Los abogados se saludaron, se dieron la informaci&oacute;n pertinente y el letrado abandon&oacute; la sala alegr&aacute;ndose de abandonar un caso que de antemano sab&iacute;a que estaba perdido.<\/p>\n<p>Merche cerr&oacute; la puerta y lo mir&oacute; indignada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola fierecilla, &mdash;salud&oacute; Hassan, sin embargo, la mirada inquisidora de ella no daba mucho pie a chanzas fuera de lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Te lo advert&iacute;, Hassan. Te dije que si no te reformabas acabar&iacute;as mal. Me prometiste que lo har&iacute;as y quise creerte, pero reitero que contigo es imposible. Acabar&aacute;s tus d&iacute;as en la c&aacute;rcel.<\/p>\n<p>&mdash;Te tengo a ti fierecilla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece gracioso todo esto? Porque a m&iacute; no me hace ni pizca de gracia. Te advert&iacute; que si volv&iacute;as a delinquir no contases m&aacute;s conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Y aqu&iacute; est&aacute;s&hellip; &mdash;subray&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No me subestimes, Hassan o me ir&eacute; por donde he venido sin mirar atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hago. Todo lo contrario. S&eacute; que eres la mejor y que me sacar&aacute;s de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes dinero para pagar la minuta?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La amistad que nos une no cuenta?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acaso crees que vivo de hacer obras de caridad? &iquest;Tengo cara de imb&eacute;cil, o crees que soy una puta ONG? &mdash;pregunt&oacute; alterada.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo pagarte en especies, &mdash;brome&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Merche lo mir&oacute; con displicencia, cerr&oacute; la carpeta y la meti&oacute; en su malet&iacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Adi&oacute;s Hassan. Debes aceptar al abogado de oficio. Con tu actitud pasota y tus modales de macarra no voy a defenderte.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. Ser&eacute; bueno, &mdash;admiti&oacute; retract&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;Ser bueno no es el &uacute;nico requisito. No tienes dinero para pagar mis honorarios, puedo obviar eso y ser benevolente, pero en cualquier caso tendr&aacute;s que pagar la fianza. &iquest;De d&oacute;nde vas a sacar ese dinero?<\/p>\n<p>&mdash;Hab&iacute;a pensado que me lo prestaras t&uacute; y ya te lo devolver&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora si que estoy segura de que me tomas por imb&eacute;cil, Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Conseguir&eacute; el dinero. Te lo prometo.<\/p>\n<p>&mdash;Tus promesas no tienen ya ning&uacute;n valor. &iquest;C&oacute;mo vas a conseguirlo, robando otra vez para pagar una fianza por acusaci&oacute;n de robo? &iquest;Cu&aacute;ndo acabar&aacute; esto?<\/p>\n<p>&mdash;Dame una oportunidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas te he dado ya? No soy tu madre, ni tu tutora, Hassan. Dej&eacute; de ser tambi&eacute;n tu abogada precisamente por &eacute;sta situaci&oacute;n en la que nos encontramos ahora. Tienes que saber qu&eacute; haces con tu vida y en qu&eacute; l&iacute;os te metes. Ya est&aacute;s crecidito.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; lo sabes bien, &mdash;dijo con segundas.<\/p>\n<p>&mdash;Adi&oacute;s Hassan, &mdash;se despidi&oacute; Merche mientras abandonaba la sala de interrogatorios.<\/p>\n<p>A los cinco minutos entr&oacute; un oficial de polic&iacute;a y le quit&oacute; las esposas.<\/p>\n<p>&mdash;Eres libre, capullo, &mdash;le inform&oacute; a rega&ntilde;adientes el oficial. &mdash;De momento, &mdash;matiz&oacute; a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El joven se levant&oacute; mirando a su alrededor sin entender qu&eacute; hab&iacute;a pasado. Despu&eacute;s fue acompa&ntilde;ado a la calle, se encendi&oacute; un cigarrillo, aspir&oacute; el humo y lo lanz&oacute; con parsimonia d&aacute;ndole de nuevo gracias a Al&aacute;. Ahora bien, de sobra sab&iacute;a que era a Merche a quien deb&iacute;a d&aacute;rselas.<\/p>\n<p>Por su parte, ella no necesitaba justificarle a su marido los cinco mil euros que pag&oacute; por la fianza del muchacho. Ser&iacute;a despu&eacute;s, durante la defensa de su caso, cuando sus explicaciones podr&iacute;an hacer aguas.<\/p>\n<p>Pese a que el indolente joven lograba socavar la estable vida de Merche, sus contrariedades no eran pocas, pues aquel gandul era indomable e indomable seguir&iacute;a a despecho de sus animosos esfuerzos. Pod&iacute;a ocultar lo de la fianza, lo que no pod&iacute;a era controlar su idiosincrasia. Su impredecibilidad no s&oacute;lo le incomodaba, sino que la intimidaba, por ello, despu&eacute;s de tres meses de armon&iacute;a volv&iacute;a a incursionar en su vida sin permiso como si estuviese viviendo un d&eacute;j&agrave; vu. A ella, que siempre le gustaba tener controlado cada detalle de su vida, con &eacute;l presente, pensar en eso era poco menos que una utop&iacute;a.<\/p>\n<p>Quiso hablarlo con su esposo. Quiso decirle que hab&iacute;a pagado su fianza, sin embargo eso comportaba profundizar en m&aacute;s detalles que no le apetec&iacute;a contar, como el inter&eacute;s que les hab&iacute;a unido durante los tres a&ntilde;os de litigios en los que se la estuvo beneficiando con su absoluto benepl&aacute;cito. Aquel pat&aacute;n lograba que ara&ntilde;ase el suelo de una manera que nadie hab&iacute;a logrado, incluso hab&iacute;a rozado la adicci&oacute;n sexual de necesitar a aquel gandul para aplacar sus desmesurados apetitos sexuales. &iquest;Pod&iacute;a decirle eso? Obviamente, no.<\/p>\n<p>Con esas premisas y con las reminiscencias del pasado a flor de piel, su deseo se reactiv&oacute; y empez&oacute; a transpirar. Se acerc&oacute; a su esposo y lo busc&oacute; con la mano, y al contrario de ella, &eacute;ste estaba en su fase REM y entendi&oacute; que no se iba a despertar ni vini&eacute;ndose abajo el edificio, por tanto, su mano redirigi&oacute; la ruta en direcci&oacute;n a su sexo y sus dedos patinaron por su humedad. Bastaron unas cuantas fricciones en la raja para alcanzar el cl&iacute;max, ahogando los gemidos y elevando sus caderas en una acci&oacute;n impulsiva e improvisada. Despu&eacute;s, su ritmo cardiaco retorn&oacute; a la normalidad y se qued&oacute; dormida con la mano en su sexo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te encuentras bien? &mdash;pregunt&oacute; F&eacute;lix tras cinco minutos de inc&oacute;modo silencio. Normalmente el desayuno era un momento importante del d&iacute;a en donde cada uno expon&iacute;a lo que iba a ser la jornada aportando la experiencia y los conocimientos del otro. Hoy no era ese d&iacute;a. Hoy era uno de esos repletos de reflexiones internas en el que los dilemas sentimentales opacaban los asuntos laborales.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy bien, con un poco de jaqueca, &mdash;minti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;T&oacute;mate algo! No te vayas as&iacute;, &mdash;le sugiri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo har&eacute;, &mdash;afirm&oacute;. Despu&eacute;s separaron sus caminos y cada cual condujo hacia su respectivo despacho.<\/p>\n<p>Ya en el bufete tom&oacute; otro caf&eacute; con su secretaria. Diez minutos de ch&aacute;chara para a continuaci&oacute;n sentarse a recopilar pruebas para el caso en el que trabajaba.<\/p>\n<p>No pasaron ni cinco minutos cuando salt&oacute; un mensaje de WhatsApp. Vio de quien se trataba sin abrir la aplicaci&oacute;n y lo obvi&oacute;. Otro &ldquo;bip&rdquo; volvi&oacute; a sonar y escudri&ntilde;&oacute; sabedora de que alguna trivialidad se le habr&iacute;a antojado a Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito que hablemos fierecilla. &mdash;S&oacute;lo ser&aacute; un momento.<\/p>\n<p>Estaba convencida de conocer el verdadero significado de ese &ldquo;necesito que hablemos&rdquo;, as&iacute; como el de &ldquo;s&oacute;lo ser&aacute; un momento&rdquo;. Un momento que bien pod&iacute;an ser dos o tres horas. No necesitaba ni la primera opci&oacute;n, ni tampoco la segunda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hassan! Tengo trabajo. Intenta no molestarme. Yo te ir&eacute; poniendo al d&iacute;a si hay alguna novedad. No te preocupes, &mdash;escribi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito verte, &mdash;repiti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No me escuchas, Hassan. O no me lees.<\/p>\n<p>&mdash;Es importante, cr&eacute;eme.<\/p>\n<p>&mdash;No, no lo es y lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;Lo es, &mdash;contradijo.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. Ven a mi despacho.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo. No tengo con qu&eacute; ir.<\/p>\n<p>&mdash;Coge un bus.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo dinero. Lo gast&eacute; todo en la fianza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ser&aacute;s cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vente! &mdash;insisti&oacute;.<\/p>\n<p>Merche sab&iacute;a que aquella, bien podr&iacute;a convertirse en una conversaci&oacute;n de besugos y que pod&iacute;an estar toda la ma&ntilde;ana con el toma y daca sin hacerle cambiar de parecer. Baraj&oacute; la idea de ignorar sus mensajes y tambi&eacute;n la de apagar el m&oacute;vil, pero &eacute;ste era una herramienta importante de su trabajo. &iquest;Por qu&eacute; insist&iacute;a en complicarle la vida de aquel modo? O mejor dicho, &iquest;por qu&eacute; jugaba con ella con semejante altaner&iacute;a y descaro? Con todos sus defectos, reconoc&iacute;a que ten&iacute;a car&aacute;cter. Su palabra siempre era la &uacute;ltima.<\/p>\n<p>&mdash;Ir&eacute; en cuanto pueda, &mdash;escribi&oacute; dando por concluida la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No tardes, &mdash;contest&oacute; haciendo honor al &uacute;ltimo apunte.<\/p>\n<p>Hizo unas llamadas, recopil&oacute; informaci&oacute;n para uno de los casos en los que trabajaba y revis&oacute; su agenda. Ten&iacute;a una cita en hora y media y otra en dos horas y supuso que ser&iacute;a suficiente para despacharlo. A continuaci&oacute;n le dijo a su secretaria que se ausentaba. Seguidamente enfil&oacute; hacia el barrio marginal que detestaba. Aparc&oacute; varias manzanas antes y camin&oacute; en direcci&oacute;n al antro donde tantas veces hab&iacute;a estado.<\/p>\n<p>Llam&oacute; al timbre y no tuvo que esperar m&aacute;s de dos segundos. La puerta se abri&oacute; de inmediato con un atronador ruido. Subi&oacute; los tres pisos y Hassan la esperaba en la entrada. La hizo pasar y Merche lo contempl&oacute; de arriba a abajo. Vest&iacute;a unos vaqueros cortados y deshilachados por arriba del muslo. Sin nada en la parte de arriba, exhib&iacute;a su fibroso torso con pretensiones provocadoras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No puedes ponerte una camiseta al menos? &mdash;le recrimin&oacute;.<\/p>\n<p>Pese a ser una mujer acostumbrada a manejar situaciones comprometidas, e incluso al l&iacute;mite, con Hassan se sent&iacute;a inc&oacute;moda, ya que entend&iacute;a que con &eacute;l no controlaba nada. Todav&iacute;a estaba todo muy reciente, de tal modo que su atracci&oacute;n animal hacia &eacute;l era manifiesta y Hassan contaba con ello. Se coloc&oacute; su mugrienta camiseta de los Lakers para complacerla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es tu modisto? &mdash;brome&oacute; ella viendo la andrajosa prenda de la que, al parecer no ten&iacute;a intenci&oacute;n de desprenderse.<\/p>\n<p>&mdash;Me pele&eacute; con Emporio Armani y ya ves. Es lo que hay, &mdash;dijo haciendo gala de su chabacano atuendo.<\/p>\n<p>Ambos sonrieron.<\/p>\n<p>&mdash;Pues aqu&iacute; estamos, &mdash;se&ntilde;al&oacute; Merche esperando saber el porqu&eacute; de su visita.<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;a darte las gracias por pagar mi fianza. No s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a hecho sin ti.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entiendes que no soy tu madre?<\/p>\n<p>&mdash;Lo tengo claro. Mi madre me abandon&oacute;. Eres mucho m&aacute;s que eso, &mdash;se&ntilde;al&oacute;, por lo que Merche quiso tragarse sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no act&uacute;es como un ni&ntilde;o. Te he pagado la fianza. No tendr&iacute;a por qu&eacute; haberlo hecho. Pero, al margen de eso, &iquest;sabes que me pones en una situaci&oacute;n embarazosa con tus arrebatos y tus rabietas? El estar aqu&iacute; en estos momentos ya me coloca en una situaci&oacute;n comprometida, por no decir en un aprieto, sin mencionar el hecho de abandonar a otros clientes para satisfacer tus pueriles caprichos.<\/p>\n<p>&mdash;Antes no pon&iacute;as tantos reparos para venir.<\/p>\n<p>&mdash;Las cosas han cambiado, Hassan. Cre&iacute; hab&eacute;rtelo dicho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; crees que han cambiado?<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo. Lo afirmo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iquest;C&oacute;mo iba a darte las gracias si no? Te fuiste de la comisar&iacute;a sin darme la oportunidad de hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;as haberlo hecho por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&mdash;Soy un caballero. Las cosas importantes se dicen de t&uacute; a t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Te falta el sombrero, &mdash;brome&oacute;. &mdash;Tu caballerosidad ser&iacute;a de elogiar si fuese aut&eacute;ntica, pero sabes que no lo es.<\/p>\n<p>&mdash;Menudo concepto tienes de m&iacute;, fierecilla.<\/p>\n<p>&mdash;Nos conocemos un poco, Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto. &iquest;Sabes qu&eacute; pienso?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;afirm&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo sabes?<\/p>\n<p>&mdash;Tu entrepierna habla por ti y siempre va por delante. Vas a reventar ese andrajoso pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que no se te pasa nada por alto. Eres muy observadora. Esa es mi fierecilla.<\/p>\n<p>&mdash;Esta vez no, Hassan. No hagas que me arrepienta de mi generosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Todo lo que hice lo hice por ti.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo creer que est&eacute;s hablando en serio.<\/p>\n<p>&mdash;Cr&eacute;eme que as&iacute; es. Era el &uacute;nico modo de llamar tu atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes que eso es acoso?<\/p>\n<p>&mdash;Yo lo llamar&iacute;a amor.<\/p>\n<p>&mdash;No degrades esa palabra a ese nivel. Nuestra relaci&oacute;n era &uacute;nicamente carnal.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo preguntarte algo?<\/p>\n<p>&mdash;Adelante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me has echado de menos durante estos tres meses?<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida ha estado muy tranquila todo este tiempo. Esa es la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no has respondido a la pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Te mentir&iacute;a si dijera que no, pero s&oacute;lo en casos puntuales, &mdash;admiti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para aplacar tus picores? Yo lo he hecho cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si te he dicho alguna vez que quiero acabar con esto, o si te lo he dicho tropecientas veces.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu marido te hace feliz?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y a ti qu&eacute; te importa?<\/p>\n<p>&mdash;Eso es un no.<\/p>\n<p>&mdash;No, no lo es, es un s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Para ser abogada no sabes mentir, fierecilla. Sabes que si no soy yo ser&aacute; otro a quien busques en un momento dado para que calme tus picores.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; eres tan cabr&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Puede que lo sea, pero tambi&eacute;n soy franco.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;sta relaci&oacute;n nunca debi&oacute; prolongarse tanto tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo nunca te obligu&eacute;, fierecilla. Yo soy quien te busca ahora, pero recuerda que eras t&uacute; quien lo hac&iacute;a en el pasado para apaciguar tu entrepierna.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabronazo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Soy tu cabronazo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entiendes que no quiera seguir con eso? &iquest;Podemos dejar ya esta conversaci&oacute;n y centrarnos en lo verdaderamente importante?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s importante que esto? Mi vida es una mierda, ya lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dejaste el trabajo?<\/p>\n<p>&mdash;Me echaron.<\/p>\n<p>&mdash;Algo har&iacute;as para que te echaran.<\/p>\n<p>&mdash;Soy un puto moro, &iquest;recuerdas? Adem&aacute;s, me pagaban una mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Y es m&aacute;s f&aacute;cil conseguir dinero a punta de cuchillo, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;De un modo u otro, siempre he sobrevivido. Nunca le he hecho da&ntilde;o a nadie.<\/p>\n<p>&mdash;Quien lo dir&iacute;a atracando e intimidando cuchillo en mano.<\/p>\n<p>&mdash;Como te he dicho, era una manera de acercarme a ti.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no era la primera vez, ni la segunda.<\/p>\n<p>&mdash;Eran otros tiempos.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro.<\/p>\n<p>&mdash;Sab&iacute;a que no te mantendr&iacute;as al margen, pero en el supuesto caso de que no quisieras hacerte cargo de mi caso, como segunda opci&oacute;n estaba la c&aacute;rcel. All&iacute; te dan de comer y he de reconocer que &uacute;ltimamente pasaba mucha hambre, de las dos, &mdash;destac&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No hablas en serio.<\/p>\n<p>&mdash;Totalmente.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo mover algunos hilos y conseguirte un trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;No te molestes fierecilla. Nadie quiere a un delincuente, y menos si es un puto moro.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo hacerlo. Es cuesti&oacute;n de que quieras t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero darte pena.<\/p>\n<p>&mdash;No lo haces.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes lo que quiero?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;A ti.<\/p>\n<p>&mdash;No me jodas, Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que m&aacute;s deseo. Joderte. Eres mi diosa. La due&ntilde;a de mis pajas.<\/p>\n<p>&mdash;No sigas por ese camino, Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Mira como me tienes, &mdash;dijo cogi&eacute;ndose el abultado paquete. &mdash;D&eacute;jame complacerte como mereces. S&eacute; que lo deseas tanto como yo.<\/p>\n<p>Merche dio media vuelta para marcharse y Hassan la retuvo en la puerta, se peg&oacute; a ella por detr&aacute;s, le apart&oacute; el cabello y le mordi&oacute; el cuello. Ella se resisti&oacute; intentando que emergiera su temperamento al mismo tiempo que la hinchaz&oacute;n de su hombr&iacute;a presionaba en sus nalgas a trav&eacute;s de la fina tela de la falda mientras sus pezones se endurec&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Te deseo fierecilla, &mdash;le susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Merche se negaba a someterse de nuevo a sus deseos y con esos postulados, le costaba reconocer que tambi&eacute;n eran los suyos hasta que cerr&oacute; los ojos y dej&oacute; de pensar dej&aacute;ndose llevar por un apetito que la arrastraba a la lujuria una vez m&aacute;s. Su amante le restreg&oacute; su abultada entrepierna entre las nalgas como si pretendiera penetrarla as&iacute;, despu&eacute;s le dio la vuelta, se acuclill&oacute;, subi&oacute; la falda, baj&oacute; sus medias y sus bragas y abrev&oacute; en la fuente de la que manaba el n&eacute;ctar de la diosa que era para &eacute;l, mientras a ella le costaba mantener la estabilidad. La lengua repasaba cada pliegue de su sexo haciendo peque&ntilde;as incursiones para despu&eacute;s centrarse en el bot&oacute;n. Merche cogi&oacute; su cabeza e hizo presi&oacute;n para que no escapara. Un dedo se hundi&oacute; buscando el rec&oacute;ndito punto G, a la vez que el cl&iacute;toris recib&iacute;a el golpeteo de diligentes leng&uuml;etazos e irremediablemente se corri&oacute; con profundos jadeos pronunciando su nombre. Hassan se incorpor&oacute;, desaboton&oacute; su bragueta y la verga salt&oacute; como un resorte, le levant&oacute; la pierna a ella, se cogi&oacute; la polla y se la hundi&oacute; con un certero golpe de ri&ntilde;&oacute;n. Merche exhal&oacute; un gemido al sentir la vigorosa verga abriendo sus carnes y Hassan inici&oacute; un vaiv&eacute;n de sus caderas al tiempo que la despojaba de la americana y la camisa para a continuaci&oacute;n apoderarse de sus pechos lami&eacute;ndolos con aut&eacute;ntico fervor. Mordi&oacute; sus pezones, los retorci&oacute; y los estir&oacute; con los dientes en un af&aacute;n de empacharse de ellos.<\/p>\n<p>Merche ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s disfrutando de las sensaciones. Se agarr&oacute; con ambas manos a las duras nalgas de Hassan, apret&aacute;ndolas con sa&ntilde;a como una gata encelada. El cipote arremet&iacute;a con fiereza en su co&ntilde;o a un ritmo endiablado y con &eacute;l, ella gozaba de cada uno de los embates, con cada una de sus caricias y con cada uno de sus mordiscos. Fue el momento que Hassan aprovech&oacute; para comerle la boca pill&aacute;ndola por sorpresa. Aquello iba contra sus principios m&aacute;s b&aacute;sicos, pero no pudo librarse de su &iacute;mpetu. Despu&eacute;s sucumbi&oacute; a las sensaciones. La lengua de Hassan busc&oacute; la de Merche y de forma autom&aacute;tica se enroscaron sistem&aacute;ticamente en un intercambio de saliva para despu&eacute;s morderse los labios con verdadera pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>La polla de Hassan buscaba sus profundidades incrust&aacute;ndose hasta lo m&aacute;s profundo de su ser. Su pelvis acompa&ntilde;aba los bruscos movimientos de &eacute;l en una sincronizaci&oacute;n que los llev&oacute; a ambos a un orgasmo compartido. Not&oacute; la leche caliente abarrotando su &uacute;tero al tiempo que ambos amantes compart&iacute;an su placer sin abandonar el beso. Ahora bien, cuando tom&oacute; conciencia supo que hab&iacute;a roto el pacto inquebrantable que ten&iacute;a consigo misma. S&oacute;lo su marido la besaba y as&iacute; deber&iacute;a haber seguido siendo, pero ya estaba hecho. No hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s para eso, ni tampoco para el polvo del que tambi&eacute;n ella se hab&iacute;a beneficiado. No se enorgullec&iacute;a. Tampoco se arrepent&iacute;a. S&oacute;lo lamentaba ceder siempre ante aquel gandul al que no lograba arrancarlo de su vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ha gustado el beso? &mdash;pregunt&oacute; Hassan.<\/p>\n<p>&mdash;Eso ha sido un desacierto.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido nuestro primer beso. Eso debe significar algo.<\/p>\n<p>&mdash;Significa que es el primero y el &uacute;ltimo, &mdash;dijo mientras recog&iacute;a sus bragas del suelo para vestirse.<\/p>\n<p>Hassan se sent&oacute; en el cochambroso sof&aacute; con las piernas abiertas mostrando sus verg&uuml;enzas con indecencia. Despu&eacute;s frot&oacute; su miembro de forma pausada mientras contemplaba a Merche visti&eacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute;s haciendo? &mdash;pregunto ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A ti que te parece? &mdash;pregunt&oacute; &eacute;l moviendo la mano con parsimonia arriba y abajo. &mdash;Me hago una paja.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No has tenido suficiente?<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que no fierecilla.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces te dejo con tu paja. Yo me voy, &mdash;dijo ella ya con el bolso en la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te apetece com&eacute;rtela? &mdash;le pregunt&oacute; mostr&aacute;ndole todo su potencial. Merche contempl&oacute; de nuevo el garrote que la encumbraba a las m&aacute;s altas cimas de un imp&uacute;dico placer. Su boca se abri&oacute; deseosa de forma involuntaria.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un hijo de puta, &mdash;asever&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. Y t&uacute; una zorra ninf&oacute;mana. &iexcl;Ven! Y r&eacute;zale a Al&aacute;, &mdash;le orden&oacute; mostr&aacute;ndole la desproporcionada polla mientras se estiraba los huevos. Merche meti&oacute; la mano en el bolso, cogi&oacute; el m&oacute;vil y le mand&oacute; un WhatsApp a su secretaria para que cancelara sus citas. A continuaci&oacute;n se arrodill&oacute; ante &eacute;l, cogi&oacute; el falo con la mano y antes de met&eacute;rselo en la boca exclam&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Menuda verga tienes, cabronazo!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda, com&eacute;tela, que has estado mucho tiempo en dique seco.<\/p>\n<p>Merche escupi&oacute; reiteradas veces en el capullo, despu&eacute;s esparci&oacute; la saliva por todo el falo y abri&oacute; sus fauces para devorarlo emitiendo sonoros chasquidos mientras se atragantaba con el cimbrel. Hassan cogi&oacute; su cabello y le hizo dos coletas, una a cada lado a modo de asidero, pero tambi&eacute;n de riendas con las que dirigir la cadencia de la felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La cabeza basculaba al ritmo que &eacute;l marcaba y despu&eacute;s de tres largos minutos se sac&oacute; el pil&oacute;n de carne de la boca para relajar sus mand&iacute;bulas, por lo que sendos pollazos se estrellaron en su cara sin previo aviso. Despu&eacute;s volvi&oacute; a hacerse con el garrote para recorrer toda su orograf&iacute;a con la lengua hasta llegar a los huevos colgantes. Se introdujo uno en la boca y lo golpete&oacute; con la lengua, a continuaci&oacute;n hizo lo mismo con el otro a la vez que su mano se mov&iacute;a arriba y abajo de la estaca. La lengua retrocedi&oacute; de vuelta por el mismo camino a fin de atrapar de nuevo el glande con la boca y seguir con la felaci&oacute;n. Hassan la apart&oacute; y le propin&oacute; otros dos contundentes pollazos en la cara. No deseaba correrse. Merche se desnud&oacute; mientras ambos se miraban con lascivia. Despu&eacute;s se sent&oacute; sobre &eacute;l, asi&oacute; el mango posicion&aacute;ndolo a la entrada de su co&ntilde;o y fue dej&aacute;ndose caer despacio para sentir cada cent&iacute;metro mientras iba adentr&aacute;ndose en sus entra&ntilde;as. Con la misma parsimonia volvi&oacute; a sac&aacute;rsela para ir repitiendo la acci&oacute;n cada vez m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Hassan la volvi&oacute; a besar y pens&oacute; que su promesa ya hab&iacute;a sido quebrantada, por lo que los chasquidos de los besos se unieron a los de la verga percutiendo en su co&ntilde;o. Las manos de &eacute;l se aferraron a las nalgas de Merche acompasando el ritmo de la excelente jinete. El dedo coraz&oacute;n busc&oacute; el ano y desapareci&oacute; en &eacute;l al mismo tiempo que el infatigable mazacote aporreaba en sus adentros.<\/p>\n<p>Mientras gozaba de su potro, Hassan le susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero follarte por el culo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabr&oacute;n hijo de puta, &mdash;se&ntilde;al&oacute; entre gemidos.<\/p>\n<p>Hassan se levant&oacute; sin sac&aacute;rsela. Merche no se desenganch&oacute;. Se cogi&oacute; a su cuello y sus piernas se enroscaron en su cintura mientras saltaba sobre el m&aacute;stil.<\/p>\n<p>&mdash;No pares, cabr&oacute;n. No pares de follarme, &mdash;grit&oacute; con desesperaci&oacute;n, pero Hassan extrajo su verga y dej&oacute; a Merche en el suelo orden&aacute;ndole que se colocase a cuatro patas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mu&eacute;strame tu culazo en pompa! Quiero romp&eacute;rtelo a pollazos.<\/p>\n<p>Merche sigui&oacute; sus &oacute;rdenes, se inclin&oacute; en el suelo y apoy&oacute; la cabeza en una almohada mostr&aacute;ndole sus encantos. Sab&iacute;a el suplicio que ven&iacute;a ahora, pero conoc&iacute;a el irreverente goce de despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Hassan observ&oacute; un instante la octava maravilla y babe&oacute; mientras se frotaba la verga. A continuaci&oacute;n se acuclill&oacute;, se la cogi&oacute;, la ensaliv&oacute;, la dirigi&oacute; a la entrada del ojete e introdujo la cabeza morada. Merche mordi&oacute; la almohada para no gritar. La polla sigui&oacute; avanzando hacia las profundidades haci&eacute;ndole saltar las l&aacute;grimas. Era in&uacute;til pedirle que se detuviera porque no iba a hacerlo, de modo que trag&oacute; saliva y aguant&oacute; estoicamente el doloroso proceso de la dilataci&oacute;n hasta que un vislumbre de placer se mostr&oacute; en sus esf&iacute;nteres, de tal modo que los gritos ahogados en la almohada se liberaron torn&aacute;ndose en gemidos placenteros perturbados &uacute;nicamente por las penetraciones m&aacute;s violentas.<\/p>\n<p>Hassan la cogi&oacute; del pelo con las dos manos cual auriga gobernando los caballos de los carros en las carreras de un circo romano.<\/p>\n<p>El calor de la &eacute;poca se hac&iacute;a de notar en la estancia mal acondicionada, y unido al aumento de la temperatura corporal y al ejercicio, suscitaba una abundante sudoraci&oacute;n que abrillantaba el cuerpo de Hassan embelleci&eacute;ndolo hasta tal punto que el sudor ca&iacute;a en abundantes goterones sobre el cuerpo de Merche. &Eacute;sta busc&oacute; con la mano su cl&iacute;toris a fin de darse m&aacute;s placer y alcanzar el orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame m&aacute;s fuerte! &mdash;le pidi&oacute; entre gritos mientras la empalaba. &mdash;&iexcl;No pares de follarme! &mdash;grit&oacute; de nuevo ante la inminencia del cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mi fierecilla, &mdash;articul&oacute; &eacute;l sin apenas aliento bufando como un semental que embest&iacute;a a su yegua.<\/p>\n<p>El tel&eacute;fono vibr&oacute; en el bolso sin que Merche advirtiera la llamada. Sus gritos eclipsaban cualquier otro sonido. Grit&oacute; y se explay&oacute; sin reservas dando todo lo que ten&iacute;a, siendo testimonio del goce, as&iacute; como de una liberaci&oacute;n de deseos reprimidos e insaciables, y cuando Hassan le dio todo el placer que cab&iacute;a esperar, extrajo su miembro del ano, se dio unos en&eacute;rgicos meneos y expuls&oacute; con potentes chorros su simiente sobre las nalgas y la espalda de su diosa. Despu&eacute;s se dej&oacute; caer exhausto en el suelo. Merche abandon&oacute; la postura servil y fue a darse una ducha r&aacute;pida. Despu&eacute;s busc&oacute; su ropa y se visti&oacute; en silencio ante la atenta mirada de su amante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo volvemos a vernos, fierecilla? &mdash;pregunt&oacute; el gandul.<\/p>\n<p>Merche no contest&oacute;. Cogi&oacute; su bolso y se fue con un forzado &ldquo;adi&oacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Al llegar a su despacho su secretaria la puso al d&iacute;a inform&aacute;ndola de que los dos clientes citados estaban molestos por la cancelaci&oacute;n de la cita, sin embargo, no era esa su mayor preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El tel&eacute;fono vibr&oacute; de nuevo en su bolso y se sinti&oacute; abrumada ante la insistencia de Hassan en una situaci&oacute;n que se le estaba yendo de las manos. Sac&oacute; el m&oacute;vil para recriminarle una vez m&aacute;s, pero vio que era la segunda llamada de su marido.<\/p>\n<p>&mdash;Dime amor, &mdash;respondi&oacute; nerviosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien? &mdash;pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, bien. Un poco liada.<\/p>\n<p>&mdash;Te he llamado antes.<\/p>\n<p>&mdash;Acabo de ver la llamada.<\/p>\n<p>&mdash;He o&iacute;do que Hassan ha vuelto a delinquir.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n de Merche le dio un vuelco ante la inesperada aseveraci&oacute;n. No esperaba que se enterara tan r&aacute;pido.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es, &mdash;dijo de forma escueta intentando evaluar hasta donde sab&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Imagino que vas a representarlo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. He aceptado su defensa, &mdash;reconoci&oacute; intuyendo que tambi&eacute;n lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no me lo has comentado esta ma&ntilde;ana?<\/p>\n<p>&mdash;Porque no estaba segura de querer seguir llevando su caso.<\/p>\n<p>&mdash;No deber&iacute;as haberlo hecho. Es un caso perdido y sabes que no te va a pagar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, &mdash;afirm&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Le habr&iacute;an soplado tambi&eacute;n el pago de la fianza? De ser as&iacute;, ese dato llevaba a plantearse otras preguntas para las cuales no ten&iacute;a respuestas, o al menos, no eran lo decentes que cab&iacute;a esperar. &iquest;Hasta d&oacute;nde sab&iacute;a? No pod&iacute;a estar segura y esper&oacute; a que le formulara la pregunta que podr&iacute;a arrinconarla a la pared, pero no fue as&iacute;, al menos de momento.<\/p>\n<p>&mdash;Te dejo. Tengo que atender a unos clientes, &mdash;dijo despidi&eacute;ndose con una sequedad que no era la habitual.<\/p>\n<p>&iquest;Realmente ten&iacute;a que atender a unos clientes o no deseaba hablar de temas espinosos por tel&eacute;fono? Pese a la arisca despedida, su voz parec&iacute;a tranquila, pero todo el mundo sab&iacute;a que antes de la tempestad todo parec&iacute;a absolutamente normal.<\/p>\n<p>Tan s&oacute;lo quedaba ella en el bufete. No quer&iacute;a irse a casa. No estaba preparada para enfrentarse a &eacute;l, o no deseaba hacerlo, aunque no se trataba de un enfrentamiento, sino m&aacute;s bien, de reconocer la insidia. &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a que decir en su defensa? Ella era abogada y conoc&iacute;a mil artima&ntilde;as para retorcer la realidad, pero no estaba segura de si quer&iacute;a hacerlo, o deb&iacute;a tener la gallard&iacute;a de sincerarse y as&iacute; redimirse. Su vida en estos tres a&ntilde;os hab&iacute;a sido como un castillo de arena alejado de las inclemencias del tiempo, de la brisa que pudiese erosionarlo y de las mareas que lo derribaran, pero de repente vino la pleamar y en un instante el castillo se vino abajo.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a estado follando durante los m&aacute;s de tres a&ntilde;os que duraron los litigios por sus fechor&iacute;as a un vulgar delincuente de veintiocho a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo contarle eso? &iquest;C&oacute;mo adornarlo? &iquest;C&oacute;mo decirle que la pon&iacute;a cachonda y que cada vez que hac&iacute;an el amor, era la tranca de Hassan la que la inspiraba? &iquest;C&oacute;mo explicarle que aquel gandul desali&ntilde;ado le hab&iacute;a proporcionado los mejores orgasmos en su dilatada vida sexual? &iquest;C&oacute;mo describir su sometimiento voluntario constante? Sin mencionar la aportaci&oacute;n de F&eacute;lix con sus conocimientos y sus enlaces para sacarlo de prisi&oacute;n y como pago, la felon&iacute;a de ambos. Cada motivo era m&aacute;s abyecto que el anterior y el hecho de representar la verdad desnuda significaba que &eacute;l no conoc&iacute;a a la mujer con la que viv&iacute;a. Su &uacute;nica opci&oacute;n pasaba por endulzar sus palabras porque estaba segura de que tambi&eacute;n tendr&iacute;a que com&eacute;rselas.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en casa contrita. Cerr&oacute; la puerta y dej&oacute; las llaves en el recibidor. Despu&eacute;s entr&oacute; en el sal&oacute;n dispuesta a encajar todos los golpes. No m&aacute;s mentiras. No m&aacute;s excusas. Se acab&oacute;. No deseaba seguir con la m&aacute;scara del enga&ntilde;o.<\/p>\n<p>La cena estaba ya en la mesa. F&eacute;lix hab&iacute;a encargado unas delicatesen y estaba esper&aacute;ndola para descorchar el &ldquo;Protos Vendimia Seleccionada del 2020&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola amor, &mdash;salud&oacute; &eacute;l al tiempo que descorchaba la botella. A continuaci&oacute;n le dio un beso y sirvi&oacute; el vino en la dos copas.<\/p>\n<p>Merche estaba confusa. Entend&iacute;a que todo hab&iacute;an sido c&aacute;balas suyas y que no sab&iacute;a nada de la fianza y mucho menos de sus infidelidades. &iquest;Qu&eacute; hac&iacute;a ahora, seguir interpretando el papel de buena esposa o sincerarse como ten&iacute;a pensado hacerlo? La siguiente pregunta le indic&oacute; el camino a seguir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; le has pagado la fianza? &mdash;pregunt&oacute; mientras chocaba su copa con la de ella. Despu&eacute;s tom&oacute; un sorbo del excelente vino.<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que deb&iacute;a hacerlo, contest&oacute; Merche.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te lo est&aacute;s tirando?<\/p>\n<p>Era la pregunta del mill&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; no le sorprendi&oacute;? Merche dej&oacute; la copa de vino en la mesa y asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Desde cuando? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;Desde el principio, &mdash;admiti&oacute;.<\/p>\n<p>Un atronador silencio invadi&oacute; el sal&oacute;n durante diez eternos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le quieres?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>&mdash;Luego, s&oacute;lo es sexo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tres a&ntilde;os foll&aacute;ndotelo son muchos, por lo que deduzco que el sexo con &eacute;l es insuperable, &mdash;insinu&oacute;.<\/p>\n<p>Merche guard&oacute; silencio, lo que reafirmaba su observaci&oacute;n asegurando que algunos silencios eran m&aacute;s reveladores que cientos de palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo que no me equivoco, &mdash;afirm&oacute;, y ella baj&oacute; la mirada sonrojada y avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ha habido alguien m&aacute;s? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Merche asinti&oacute;. No pudo mentir, y tampoco quiso. El paso ya estaba dado y pens&oacute; que era mejor hablar de la verdad que duele y luego sana que la mentira que consuela y luego mata, sanar o morir ya poco importaba. Todo cuanto dijera &eacute;l ser&iacute;a verdad y como mejor defensa s&oacute;lo cab&iacute;a decir que su matrimonio hab&iacute;a sido una mentira. Eso es lo que pensar&iacute;a F&eacute;lix, aunque ella no lo ve&iacute;a de ese modo. Amaba a su esposo m&aacute;s que a nada en el mundo, pese a que su forma de demostrarlo no fuese la m&aacute;s ortodoxa.<\/p>\n<p>&mdash;Siento todo el dolor que te he causado, &mdash;dijo ella sin ninguna pretensi&oacute;n de defenderse.<\/p>\n<p>&mdash;No son los celos lo que me mortifica, sino el no haber sabido hacerte feliz, o lo que es peor, el no haber podido.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque no me creas, he sido la m&aacute;s feliz.<\/p>\n<p>&mdash;Imagino que en algunos aspectos s&iacute;, en otros, evidentemente no. No voy a odiarte por ello. Me quedo con nuestros momentos de alegr&iacute;a y felicidad y en los v&iacute;nculos creados en esas ocasiones. No voy a dejar que el odio borre cada instante de los que hemos vivido y para eso, tenemos que eliminar las barreras de los prejuicios, lo cual requiere coraje. Tenemos que hacer las paces con nuestros d&iacute;as. No podemos olvidar que la vida est&aacute; de nuestro lado.<\/p>\n<p>Hizo un inciso para sorber de la copa, despu&eacute;s continu&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre supe que en la cama necesitabas algo m&aacute;s, y aunque no ten&iacute;a la certeza, estaba casi seguro de que me habr&iacute;as enga&ntilde;ado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Eres una mujer muy bella y siempre he pensado que no estaba a tu altura, y &iquest;sabes? Control&eacute; mis celos y asum&iacute; esa idea como algo normal, intentando mostrarme digno de tu amor. Te quiero. Lo soportar&iacute;a todo para tenerte a mi lado, pero no puedo impedir que te vayas. Si ha llegado el momento, lo asumir&eacute;. Eres libre para irte en busca de tu felicidad. Nunca te impedir&iacute;a ser feliz, &mdash;dijo cogiendo su mano. Merche apoy&oacute; la cabeza en su hombro. Todo lo que ten&iacute;a que decirle hab&iacute;a perdido importancia. &Eacute;l era capaz de manejar la situaci&oacute;n de una manera que ella nunca podr&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En vista del persistente mimbreo del m&oacute;vil sobre la mesa, Merche lo introdujo en el primer caj&oacute;n para que dejase de importunar. No le gustaba contestar si en ese momento atend&iacute;a a alguien, consider&aacute;ndolo una falta de &eacute;tica profesional. 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