{"id":41900,"date":"2023-05-09T22:00:00","date_gmt":"2023-05-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-09T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-09T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-6\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41900\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Tres verdades.<\/p>\n<p>Han transcurrido unos pocos minutos y yo sigo aqu&iacute;, sentada de medio lado con las rodillas juntas y mis manos sobre ellas. Mi esposo ha terminado el desayuno y ahora me da la espalda nuevamente. En la cocina enjabona, refriega y enjuaga, en un silencio casi funerario, tan solo opacado por el chirriante cotorreo de una bandada de loritos apostados en lo alto de los &aacute;rboles cercanos, y el chorro de agua &ndash;intermitente a ratos&ndash; del fregadero.<\/p>\n<p>A un costado de este sof&aacute;, est&aacute;n desparramados sobre el piso, algunos cd&rsquo;s sin sus car&aacute;tulas, unas revistas de arquitectura y dise&ntilde;o, as&iacute; como un libro de blanca tapa dura sobre ellas. Me inclino un poco y tuerzo el cuello para encuadrar el t&iacute;tulo con mi mirada. &laquo;Memoria de mis putas tristes&raquo; de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. &iexcl;Qu&eacute; curioso! La imagen del hombre en la portada, alej&aacute;ndose, tambi&eacute;n me ignora.<\/p>\n<p>Justo al lado me encuentro con algo nuevo. Un minicomponente negro y gris, al frente, insertada una memoria USB plateada y un bombillito amarillo que parpadea. &iquest;Qu&eacute; estar&iacute;a escuchando? Con femenina curiosidad, oprimo con mi dedo la tecla de pausa. Ahora puedo o&iacute;r la melod&iacute;a y letra de una canci&oacute;n, para mi desconocida.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Yo solo busco un ritmo lento. T&uacute; velocidad. Yo solo pido una dulce mentira. T&uacute; toda la verdad.<\/p>\n<p>T&uacute; que sabr&aacute;s, si despiertas lejos de esta casa. T&uacute; que sabr&aacute;s si no vives dentro de esta jaula. T&uacute; que sabr&aacute;s, si nunca nadaste en mis entra&ntilde;as&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Mariana me ha descubierto, de nuevo.<\/p>\n<p>Se me olvid&oacute; apagar el minicomponente o al menos, haber cambiado esa melanc&oacute;lica Playlist y haber colocado otra de reggae o bachata, alguna m&aacute;s festiva para que no pensara como ahora debe estar haci&eacute;ndolo, de que yo solitario, la a&ntilde;oraba.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien, miremos que trajiste por aqu&iacute;. &mdash;Le hablo a Mariana como para restarle importancia a su descubrimiento, entretanto reviso el contenido de la bolsa, mientras ella contin&uacute;a ensimismada entre versos y melod&iacute;as.<\/p>\n<p>Una botella de Licor de Cura&ccedil;ao y dos paquetes de &laquo;Parliament&raquo; para ella. Los rojos m&iacute;os, est&aacute;n acomodados muy cerca de la media de aguardiente, junto a los plastificados anturios rojos. Puede que sea muy temprano para unos &laquo;guaros&raquo; pero tal vez no para unas copas de este azul con su sabor enigm&aacute;tico, &ndash;perfecto para esta reuni&oacute;n&ndash; entre dulce y amargo.<\/p>\n<p>No tengo copas, as&iacute; que tomo los dos vasos que est&aacute;n sobre la bandeja al lado de la jarra y vierto en ellos un poco, &ndash;alrededor de una onza&ndash; de Cura&ccedil;ao, otro tanto del vodka que me qued&oacute; de la &uacute;ltima jugarreta de domin&oacute; entre Eric, Pierre, los dos hu&eacute;spedes, William y yo. Y el toque final&hellip; Por supuesto un chorrito de limonada y hielo picado que a&uacute;n conservo en la heladera port&aacute;til. Como no tengo a mano una coctelera para agitar la mezcla, uso como mezclador mi dedo &iacute;ndice, total, estamos en familia.<\/p>\n<p>&iexcl;Ya tengo dos &laquo;Blue Lagoon&raquo;!&hellip; Para ofrecerle a&hellip; &iquest;Mi invitada?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y esa canci&oacute;n? No reconozco quien la canta. Tiene una letra melanc&oacute;lica, con un mensaje que da para hablar de nuestra actualidad. &mdash;Le digo a mi esposo levant&aacute;ndome del sof&aacute;, y me acerco hasta el mes&oacute;n. Del otro lado esta Camilo terminando de preparar dos cocteles. &iquest;Vamos a celebrar?<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, el mensaje es muy personal, de sentimientos &iacute;ntimos que muchas veces las personas no ven en los dem&aacute;s. &mdash;Le respondo y a continuaci&oacute;n doy la vuelta, me coloco en frente suyo, ofreci&eacute;ndole su vaso.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que llevamos por dentro&hellip; Y disc&uacute;lpame la humilde presentaci&oacute;n pero copas no he comprado. &mdash;Le digo mir&aacute;ndola y retir&aacute;ndome dos pasos&mdash;&hellip; Y queremos exteriorizar, &ndash;contin&uacute;o mi discernimiento&ndash; lo que es com&uacute;nmente confundido con el tan acostumbrado&hellip; &laquo;Es solo un mal momento. &iexcl;Ya pasar&aacute;!&raquo; &mdash;Mariana asiente y sin perderle la vista al nivel, agita suavemente la bebida.<\/p>\n<p>&mdash;Pero de ese &iacute;ntimo tormento, muchos no est&aacute;n dispuestos a escuchar en verdad, y el consejo que te ofrecen no apacigua y al contrario ofende, porque al parecer ninguno se interesa en comprender el intenso dolor y te hundes m&aacute;s en tu soledad. &mdash;Ella se muestra serena y no aparta su mirada de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; triste que se siente no ser comprendido. &iquest;No es verdad? &mdash;Camilo abre un poco los ojos, como sorprendido por mi apunte. &mdash;Y entonces&hellip; &iquest;Brindamos? &mdash;Le consulto a mi esposo, elevando frente a su rostro, el coctel.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Existen motivos para hacerlo? Este reencuentro es apenas una mera formalidad para concluir lo que meses atr&aacute;s debimos enfrentar. &mdash;Le respondo mientras doy media vuelta y me dirijo hasta la esquina derecha del sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que mejor cambiamos la m&uacute;sica. Coloquemos algo m&aacute;s alegre. &iquest;Te parece? &mdash; Le pregunto a Mariana d&aacute;ndole la espalda, y busco en el men&uacute;, otro tipo de m&uacute;sica en las siguientes carpetas de la memoria USB.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; me da igual. Vine hasta aqu&iacute;, como dices&hellip; &iexcl;Para hablar! Coloca lo que gustes. &mdash;Le respondo y me acerco hasta el sof&aacute;, pero apartada en la otra esquina y me acomodo el vestido antes de sentarme. Esta vez s&iacute; cruzo una pierna sobre la otra y de mi bolso extraigo la cajetilla de cigarrillos y el encendedor.<\/p>\n<p>Elijo una selecci&oacute;n de vallenatos y para no llevarme sorpresas, oprimo la tecla para que de manera aleatoria, los temas se escuchen variados. No alcanzo a girar mi cuerpo para enfrentarme a ella, cuando la primera canci&oacute;n que se escucha es del Binomio de Oro. &iexcl;Bendita Ley de Murphy! Las primeras notas de ese acorde&oacute;n parecen desgarrar, con sonidos lentos como mis primeros sollozos al saber la verdad, el tenso ambiente que nos rodea.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo; &iexcl;Ay, mi vida! Este es un sentimiento para ti.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo hago compa&ntilde;ero pa&#39; decirle<\/p>\n<p>Que no he podido olvidarla?<\/p>\n<p>Que por m&aacute;s que lo intente, sus recuerdos<\/p>\n<p>Siempre habitan en mi mente<\/p>\n<p>Que no puedo pasar siquiera un d&iacute;a<\/p>\n<p>Sin verla, as&iacute; sea desde lejos<\/p>\n<p>Que siento enloquecer al verla alegre y<\/p>\n<p>Sonre&iacute;r y no es conmigo.<\/p>\n<p>Yo s&eacute; que le falt&eacute; a su amor<\/p>\n<p>Tal vez porque a mi otra ilusi&oacute;n me sonre&iacute;a&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>Mariana voltea su cabeza y me mira. Yo levanto los hombros y comprimo mis labios, indic&aacute;ndole de esta manera que no ha sido mi intenci&oacute;n incomodarla.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, si quieres la puedo cambiar. &mdash;Le digo pero vi&eacute;ndola tranquila, mejor doy el primer sorbo a la azulada bebida.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, d&eacute;jala. Esa canci&oacute;n es bonita y as&iacute; como ahora, tendremos en com&uacute;n muchos momentos en los que con seguridad m&aacute;s adelante, queramos o no, vamos a escuchar canciones que nos remover&aacute;n los recuerdos, estando juntos o&hellip; &mdash;Me callo y esquivo el caf&eacute; de sus ojos, mirando hacia la ventana y luego hacia el techo, reteniendo la humedad de mi melancol&iacute;a y en suspenso el final de la frase. Quiero decirle que tal vez separados nunca, si lograra yo su perd&oacute;n a mis enga&ntilde;os y un nuevo comienzo, si &eacute;l pudiera resetear de su mente mis pecados.<\/p>\n<p>&mdash;Melissa&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal si mejor llamamos a Iryna y hablamos con Mateo? &mdash;S&eacute; que es un momento inc&oacute;modo para los dos, por lo cual pienso que as&iacute;, aliviaremos el peso de estas sensaciones.<\/p>\n<p>&mdash;Okey, mi am&hellip; &iquest;La llamas t&uacute;? &mdash;Y advierto cierto nerviosismo en Camilo. Para calmar los m&iacute;os, enciendo mi cigarrillo y noto que no tengo a la mano, donde arrojar las cenizas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Yo? Ehhh, bueno. Est&aacute; bien. &iquest;Ahora donde habr&eacute; dejado el bendito tel&eacute;fono? &mdash;Me palpo la camisa y los shorts. No lo siento y lo busco con la mirada por los alrededores.<\/p>\n<p>&mdash;Lo dejar&iacute;as en la alcoba o&hellip; &iquest;De pronto en el ba&ntilde;o? &mdash;Le sugiero. &iquest;De paso puedes alcanzarme un cenicero? &mdash;Mi esposo gira la cabeza, da otro sorbo al coctel, la inclina ligeramente y sobre la mesa de dibujo, levanta un pliego por la esquina, para hacerse con el pando recipiente de metal bru&ntilde;ido y dos colillas.<\/p>\n<p>En silencio me acerco hasta la cocina y en el cubo de la basura arrojo los restos fumados de mi espera. Ahora recuerdo el lugar donde he dejado el m&oacute;vil en la habitaci&oacute;n y sin prisa voy hasta la esquina derecha de la cama, cerca de la almohada y lo recojo. Mariana me espera sin perderse ninguno de mis pasos, all&iacute; acomodada en su habitual elegancia, desenvuelta en medio de una fumarola que escapa lento de su boca.<\/p>\n<p>Desbloqueo la pantalla y busco en la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a el nombre de nuestra extranjera vecina. Toco el s&iacute;mbolo de video y espero. Un timbre, dos y al tercero la imagen de la pelirroja aparece seria y no tan sonriente, como usualmente se comportaba conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, &laquo;vecina perrdida&raquo;. &mdash;Me saluda Iryna con su extra&ntilde;o y gracioso acento a ratos, pero llamativo y hasta enamorable al arrastrar suaves las consonantes, obviando los art&iacute;culos, &ndash;dejando todo indeterminado&ndash; y trasteando de lugar algunas letras todav&iacute;a, sin dejar de usar la &laquo;a&raquo; al final, en vez de la &laquo;o&raquo;. A pesar de los a&ntilde;os vividos junto a su marido en mi patria y el espa&ntilde;ol estudiado de peque&ntilde;a en un liceo privado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hola mi monita encendida! &iquest;Qu&eacute; tal te encuentras? &iquest;Por qu&eacute; tan seria? &mdash;Le digo yo sonriendo, entre tanto voy avanzando hacia la puerta y sobre su marco, recuesto mi espalda; sin dejar de observarme, Mariana apurada, dando un sorbo al coctel, se deshace del cigarrillo en el cenicero, se pone en pie, &ndash;estirando el vestido por sus caderas&ndash; y se me acerca con su carita alegre y la emocional curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Haber, por qu&eacute; crees t&uacute;? &iexcl;Claro, no estoy feliz! No me has buscado en media anio. Ni una llamada Camilo, ni una. &iquest;Y crees que deba estar sonriente contiga? Y no soy &laquo;mica&raquo; o rubia, soy peliroha. &iexcl;Carambas! &mdash;Me dice enojada.<\/p>\n<p>Iryna parece estar molesta, pero s&eacute; que en el fondo es mentira, ella es como esas mu&ntilde;ecas rusas, que te muestran una cara pero debajo se esconde otra y unas m&aacute;s, sonrientes todas. Quiz&aacute;s un poco dolida pues tampoco le avis&eacute; de mi partida, pero todo fue muy r&aacute;pido y adem&aacute;s porque ella, &ndash;a pesar de todo&ndash; se considera como la mejor amiga de mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, bueno. &iexcl;Pero si me vas a rega&ntilde;ar!&#8230; &iquest;Para qu&eacute; me pegas? &mdash;Y le gui&ntilde;o un ojo, sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&mdash;Si no es porque tenga a tu hijo aqu&iacute; conmiga, jam&aacute;s me llamar&iacute;as. &iquest;No es verdad? &mdash;Me recrimina sin subir el tono de la voz. No alcanzo a debatir con la rusa aquella suposici&oacute;n, pues Mariana ya a mi lado, interpone su cabeza entre la pantalla y mi visi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Amiguis! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? Ya s&eacute; que anoche no te llam&eacute; como quedamos pero la verdad, entre registrarme en el hotel y desempacar, &ndash;y vuelvo a mentir&ndash; se me pas&oacute;. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; mi Mateo? &iquest;S&iacute; durmi&oacute; bien? &iquest;Las molest&oacute; mucho? &mdash;Le pregunta Mariana a su amiga y yo, camino afuera, sin ver la reacci&oacute;n en el rostro ovalado y en aquel par de ojos verdes de nuestra vecina.<\/p>\n<p>&mdash;Meli, tambi&eacute;n t&uacute; marchas y te olvidas de m&iacute;. Pero yo te perdona porque te quiero mucha. Y s&iacute;, tu angelito no molesta para nada. Durmi&oacute; coma un lir&oacute;n, en la cama de mi Natasha. &iexcl;Mateooo! Ven aqu&iacute; y hablas con tu madre. &mdash;Me emociono al saber que voy a poder hablar con mi hijo y con suavidad aparto del hombro un poco a Mariana, para colocar en horizontal la pantalla y poder verlo entre los dos, evitando el brillo del sol.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mamitaaa! &mdash;La voz de mi Mateo gritando emocionado se escucha un poco lejana. Y a m&iacute; me palpita con fuerza el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Mariana se lleva las manos a su cara, reposa las palmas sobre sus mejillas, inquieta al escucharlo. No se percata de que la observo detenidamente. Respira tan fuerte que puedo sentir el calor que emana de sus fosas nasales, al hacerlo tan cerca de mi antebrazo. Su boca entreabierta, los labios secos y un poco agrietados; la puntica rosada de su lengua asomando apenas, sin brindarles humedad. Y yo me aguanto estas ganas de calmarle con mi boca su resequedad. &iquest;Por qu&eacute; mi cielo, por qu&eacute;?<\/p>\n<p>Mi hijo grita dichoso al saber que podr&aacute; hablar conmigo. Estoy por supuesto encantada de que me vea por video, pero tambi&eacute;n porque podr&aacute; hablar con su padre y vernos juntos despu&eacute;s de tanto tiempo. A mi esposo le tiembla un poco el pulso. Igualmente lo veo emocionado. As&iacute; no diga nada, lo intuyo, s&eacute; que me mira, &ndash;su reflejo en la pantalla es mi c&oacute;mplice&ndash; y me repasa con su mirada. &iquest;Qu&eacute; podr&aacute; estar sintiendo ahora, despu&eacute;s de estar separados estos meses? Volver a compartir este instante los tres, as&iacute; sea por medio de una videollamada. &iexcl;Pobrecito, amor m&iacute;o!<\/p>\n<p>La imagen de la cocina se desenfoca moment&aacute;neamente, las baldosas beige se mecen y las paredes blancas van y vienen, como si alg&uacute;n temblor las mareara, hasta que en el pasillo se estabiliza de nuevo y puedo observar a mi peque&ntilde;o que viene corriendo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mamiii!&hellip; &iexcl;Mamitaaa! &iquest;Encontraste a mi papito? &mdash;Me pregunta mi peque&ntilde;o, sin un saludo de por medio, pero es apenas comprensible y su felicidad la demuestra dando peque&ntilde;os saltos de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Si mi beb&eacute;, por fin lo encontr&eacute;! &mdash;Le respondo animada y sonriente, miro a mi esposo, con ganas de llorar, pero esta vez de felicidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, me percato de que Camilo hace una mueca de disgusto, levanta la cabeza, la proyecta para atr&aacute;s aspirando oxigeno como si le faltara aire para colmar sus pulmones, frunce el ce&ntilde;o y su mirada cambia por un momento. &iquest;Qu&eacute; le pasa?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hola mi pr&iacute;ncipe hermoso! Aqu&iacute; estoy loquito m&iacute;o. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;Saludo a mi peque&ntilde;o, agitando mi mano frente a la c&aacute;mara, alegre de verlo con su pijama amarilla de Bob Esponja. Le encanta usarla a diario, a pesar de tener varias m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Papiiii!&#8230; &iexcl;Papitooo! &mdash;Grita emocionad&iacute;simo y se acerca demasiado a la c&aacute;mara. Su boquita se pega a la pantalla, regal&aacute;ndome un beso.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo mucho mi campe&oacute;n. &mdash;Le digo y en seguida tambi&eacute;n le env&iacute;o un beso.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Loco t&uacute;uuu!&#8230; &iquest;Ya vas a volver? &mdash; Me responde Mateo y un suspiro se me escapa, me estremezco pues no deseo mentirle.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya casi mi peque&ntilde;o, ya casi! Estoy por terminar ese trabajo que te cont&eacute;. &mdash;Finalmente le respondo y Mariana se coloca de nuevo frente a la c&aacute;mara.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y te has portado bien con Naty? De lo contrario mam&aacute; no te llevar&aacute; las gomitas de colores que me pediste. &mdash;Le pregunto a mi peque&ntilde;o y &eacute;l se queda en silencio un momento, pensativo haci&eacute;ndome pucheros y balanceando el cuerpo con sus bracitos echados para atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Siii, mamita. Jugamos mucho y me dorm&iacute; en su cama. Naty est&aacute; en el ba&ntilde;o haciendo pop&oacute;. &mdash;Responde y me llevo la mano a la frente, conteniendo mis ganas de re&iacute;r por su infantil sinceridad. No sabe mentir. Camilo si se r&iacute;e y por supuesto sin verla, las carcajadas de Iryna tambi&eacute;n las puedo escuchar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Oyeee! Como dices eso delante de todos. &mdash;Le reprendo con suavidad, pero apurado contin&uacute;a explic&aacute;ndose, con sus manitas elevadas a los lados como si alabara su espontaneidad.<\/p>\n<p>&mdash;Pero es verdad mamita, suena como anoche. Ella se tira peos en la cama dormida, como t&uacute;. &mdash;Me responde y por supuesto se me suben los colores a mis mejillas, al verme de repente delatada.<\/p>\n<p>&mdash;Mateo, hijo&hellip; Hummm, hay ciertas cosas que es mejor no contar. Como lo que acabas de decir. Hay que tener cierto respeto por la privacidad de los dem&aacute;s. A ti tambi&eacute;n se te escapan gases y yo no voy por ah&iacute; cont&aacute;ndole a todo el mundo lo que te sucede. &mdash;Intervengo en la conversaci&oacute;n y lo veo pensativo, rasc&aacute;ndose la orejita con su mano.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; &iquest;Entonces tampoco puedo decirle a nadie que tita Iryna se qued&oacute; dormida en la sala con el televisor encendido y tambi&eacute;n ronca como t&uacute;? &mdash;Me responde intrigado y yo me llevo el dedo &iacute;ndice a los labios para silenciarlo, pero ya es tarde. Mariana me mira, &ndash;sonriente triunfadora&ndash; pues ya me lo hab&iacute;a asegurado y yo no le cre&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Carambas, peque&ntilde;&iacute;n! Que yo nunca ronca. Solo pensaba en voz alta. Ehmm, mejor diles que ayer fuimos a comer pizza y jugaste en los carritos chocones con mi Natasha. &mdash;Interviene nuestra vecina para aclarar aquella eventualidad, pretendiendo detener nuestras risas.<\/p>\n<p>&mdash;Mi beb&eacute;, recuerda que tienes unos deberes que terminar para el colegio. P&iacute;dele por favor a Naty que te ayude con eso. &iquest;Vale? &mdash;Y es que mi hijo dentro de unos d&iacute;as deber&aacute; presentar un dibujo de su animal favorito. Yo le ayud&eacute; un poco antes de viajar, y ahora quiere de mascota un patico amarillo que vio en una granja, durante el &uacute;ltimo paseo junto a mi amiga Iryna y su hija Natasha.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Papito me puedes comprar colores? Los m&iacute;os no colorean bonito como los de mam&aacute;. &mdash;Claro que s&iacute; campe&oacute;n, yo te los compro para que pintes todo igual de hermoso como lo hace tu madre. Y le lanzo otro beso, frente a la pantalla. Lo veo saltar de alegr&iacute;a y a Mariana, llevar el dorso de su mano a sus ojos para quitarse de encima algunas l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>&mdash;Y ahora hijo debo dejarte, tengo que seguir con el trabajo. &mdash;Me despido de mi Mateo, moviendo mi mano izquierda como si fuese un ringlete.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que te vaya bien papito! &mdash;Me desea Mateo, y yo recibo de mi peque&ntilde;o estas palabras ya tan conocidas y tan extra&ntilde;adas. No puedo&hellip; Miro hacia otro lado de la pantalla. &iexcl;Se me escapan mil l&aacute;grimas!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Mamita? &mdash;Dime hijo. &mdash;Recuerda tu promesa. Debes traer a mi papito agarrado de una oveja. &mdash; &iexcl;Jajaja! Por supuesto, mi beb&eacute;. Yo te lo llevar&eacute; de una oreja. Te amo, recu&eacute;rdalo. Ahh y Mateo comp&oacute;rtate con tu t&iacute;a Iryna y por supuesto con Naty. &iexcl;O de lo contrario no comer&aacute;s gomitas!<\/p>\n<p>&mdash;Amiguis, muchas gracias. Te debo una. &mdash;Y ya est&aacute; el rostro enfocado de nuestra vecina, en lugar de la peque&ntilde;a figura de mi Mateo.<\/p>\n<p>&mdash;No es nada preciosa. Lo cuidaremos bien. Vayan ahora y hablen toda la cosa. Espera verlos pronta&hellip; Juntos. &iquest;Me oyes t&uacute;?&#8230; &iexcl;Vecina ingrrata! Un beso para los dos. &mdash; &iexcl;Gracias por todo, mi monita encendida! Yo tambi&eacute;n te quiero. Muakk. Le respondo y antes de que me sermonee, con una sensaci&oacute;n de amargura doy por concluida la videollamada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pufff! Bueno Melissa ahora s&iacute;. Al mal paso, darle prisa. &mdash;Ella no me mira de inmediato, por el contrario sigue con la humedad anillando sus p&aacute;rpados, observando hacia la piscina. Se fija en los dos hombres que se acomodan desnudos, en las asoleadoras de rat&aacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Johann se llama el rubio y Nikolaus, el rapado. Son los &uacute;ltimos hu&eacute;spedes, aunque llegaron primero que los dem&aacute;s. William los conoci&oacute; en Bonaire, cuando estuvo encargado de hacer un reemplazo en el banco y de regreso se trajo consigo a estos alemanes. &mdash;Sacio la curiosidad y Mariana asombrada, los observa con detenimiento.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero est&aacute;n desnudos! &iquest;Ahora permites hacer nudismo? &iquest;De cu&aacute;ndo ac&aacute; cambiaron las normas? &mdash;Le pregunto sorprendida mientras veo que el rubio se pasa de bueno y el rapado, &ndash;un poco menos musculoso&ndash; tampoco est&aacute; nada mal. Ya est&aacute;n con un tono demasiado rojizo para mi gusto y sin embargo el rubio con esmero, esparce aceite por todas partes al otro.<\/p>\n<p>&mdash;Pues a William le pareci&oacute; conveniente. &mdash;Le respondo a Mariana, quien no aparta la mirada del accionar de los alemanes. Johann de costado al pie de su novio, le embadurna los hombros y el pecho con loci&oacute;n bronceadora.<\/p>\n<p>&mdash;Sube la tarifa un poco, &ndash;contin&uacute;o relat&aacute;ndole la decisi&oacute;n tomada&ndash; pero es un plus que con gusto han pagado. Ya sabes que no es muy com&uacute;n en Curazao, andar libremente por ah&iacute; con todo al aire. El pr&oacute;ximo jueves de hecho, llegaran tres parejas m&aacute;s y se quedaran dos semanas. &mdash;Mariana aunque me escucha, no me determina, empecinada en seguir, &ndash;seguramente curiosa&ndash; el recorrido de las manos del uno sobre las piernas y el torso del otro.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Se est&aacute;n dando un &laquo;pico&raquo; o es que me parece? Acaso ellos son&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, una enamorada pareja. Y Melissa, por favor no los mires tanto que pareces provocada. &iexcl;Si quieres cuando terminemos te los presento! &mdash;Y me mira ella ahora s&iacute;, con rostro de enfado por mis &uacute;ltimas palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Melissa, no lo dije con iron&iacute;a ni por ofenderte.<\/p>\n<p>&mdash;Ummm, okey. No te preocupes. &mdash;Le respondo aunque s&iacute;, me ha hecho sentir una fisgona cualquiera, cuando no siento el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s. Simplemente me he dejado llevar por el desconcertante momento de la desnudez. &mdash; &iquest;Entramos? Le digo a mi esposo, pues en verdad ya hace bastante calor.<\/p>\n<p>Doy una &uacute;ltima mirada a ese par de hombres desnudos antes de ingresar de nuevo a la caba&ntilde;a y enfrentarme al juicio donde mi marido ser&aacute; jurado y juez. Yo por mi parte, llevar&eacute; frente al estrado mi conciencia por abogado defensor y las verdades que me atormentan como pruebas, dispuesta a asumir la pena que &eacute;l me imponga. Pero con la esperanza de que si a&uacute;n me ama&hellip; &iexcl;Quiz&aacute; me absuelva!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ohhh, por Dios! &ndash;Caigo en cuenta&ndash; Y a todas estas&hellip; Kayra, &iquest;Qu&eacute; dice al respecto? &mdash;Le pregunto a mi marido, sumergi&eacute;ndome en la penumbra del sal&oacute;n, sigui&eacute;ndole los pasos de nuevo hasta llegar al sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues al principio al verlos as&iacute;, se santiguo siete veces, creo. Pero despu&eacute;s de un tiempo se acostumbr&oacute; y dej&oacute; sus aspavientos, aunque a&uacute;n no asimila que las partidas de domin&oacute;, cuando vienen Eric y Pierre, se hagan completamente al natural con sol o bajo la luz de la luna y las antorchas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veo. Ehhh, &iquest;Y t&uacute;? &iquest;Tambi&eacute;n lo practicas? &mdash;Me pregunta Mariana mientras aparta un cigarrillo de la cajetilla y yo agoto de un sorbo mi coctel.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes&hellip; &iexcl;Donde fueres, haz lo que vieres! Bueno, para ser franco, no todas las veces. &mdash;Camilo me responde, levantando los hombros y colocando en su cara una maliciosa sonrisa y en mi mente visualizo la escena. Dos parejas de homosexuales, un solter&oacute;n empedernido y mi esposo, jugando, apostando algo de dinero e ingiriendo bastante alcohol. &iexcl;Espero que no haya ido a m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y bien? &iquest;Te gust&oacute;? &mdash;Le pregunto a Mariana y me dirijo sin prisa hacia el mes&oacute;n de la cocina, temeroso de iniciar lo que se supone, no podemos ni debemos demorar m&aacute;s, pues debe aclarar nuestro futuro. Tomo la botella de tequila por el gollete, elevo mi cabeza y dirijo finalmente valeroso, la mirada hacia el sof&aacute;. Sus labios apresan el borde de cristal de su bebida, tambi&eacute;n est&aacute; ella a punto de agotarla y entre sus dedos, el &iacute;ndice y el coraz&oacute;n, &ndash;de la misma mano&ndash; hace equilibrio encendido, el enrollado tabaco.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;La videollamada? Por supuesto. &mdash;Le respondo. &mdash;Mateo te extra&ntilde;a demasiado. Tanto&hellip; &iexcl;Como yo! Camilo se sonr&iacute;e y balancea el envase del tequila, tent&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno eso tambi&eacute;n, pero me refer&iacute;a al coctel. &iquest;Te preparo otro? O para tomar impulso a tus palabras, necesitas algo m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Fuerte? &mdash;Le colaboro para culminar su frase, sin apartar la vista. &mdash;Aguardiente ser&iacute;a lo ideal pero ahora tengo la garganta reseca. &iquest;Tienes cerveza?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, d&eacute;jame ver. &mdash;Reviso la nevera y palpo las latas que est&aacute;n m&aacute;s abajo. &mdash; &iexcl;No est&aacute;n muy fr&iacute;as pero creo que servir&aacute;n! Se lo comunico y sin esperar su respuesta, destapo dos Club Colombia.<\/p>\n<p>Me acerc&oacute; al sof&aacute; y le ofrezco una. Mariana agradece y me la recibe. Acomoda su cuerpo hacia su derecha, descruzando las piernas y apaga por fin el cigarrillo en el cenicero. Yo por el contrario enciendo uno de los m&iacute;os y me siento en la silla giratoria, apoyando mi tensa calma en el espaldar. &iexcl;Dispuesto por fin a escuchar, es imposible demorarlo m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahhh, que delicia! &mdash;Comento para los dos, despu&eacute;s de dar un inicial y largo sorbo a mi refrescante cerveza. Camilo fuma, m&aacute;s no bebe. Me mira y no dice nada. &mdash;Bueno como dijiste, no hay motivos para brindar. Pero&hellip; &iexcl;Saludcita!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues salud! le respondo, elevando hacia el frente mi lata de cerveza. &mdash;Al fin de cuentas es lo m&aacute;s importante en esta vida. &iquest;No es as&iacute;, Melissa? Pronuncio y bebo un trago que me sabe emocionalmente glacial, antes de tomarme los amargos que con seguridad vendr&aacute;n con su relatada verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Sinceramente, es as&iacute;. Aunque igualmente son importantes otros aspectos para vivir mejor. &iquest;No es as&iacute;, Camilo Andr&eacute;s? &mdash;Le respondo calcando su sarcasmo, y mi marido se acomoda mejor girando hacia la izquierda su cuerpo, bien abiertas y flexionadas las piernas, afirmando sus zapatillas nuevas sobre el graduable reposapi&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo el amor y el dinero? Le pregunto. Ehh, me alcanzas el cenicero, &iquest;por favor? Gracias. &mdash;Doy un leve toque al filtro con mi pulgar para deshacerme de la ceniza y de paso en mi pecho, esta opresi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, esas bendiciones son tambien necesarias para vivir bien. &mdash;Acierto a responderle y creo saber para donde vamos con esta conversaci&oacute;n pero realmente ahora, no s&eacute; c&oacute;mo lo har&eacute; ni por donde comenzar. &iquest;Con cu&aacute;l frase? &iquest;Cu&aacute;les eran las palabras? &iexcl;Mierda! No las recuerdo ahora. &iexcl;Se viene el empuj&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;Y bien Melissa, creo que ya puedes comenzar a hablar de lo que has venido a conseguir de m&iacute;. &mdash;Le digo finalmente para acabar lo m&aacute;s pronto posible con esta charla demasiado dilatada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ha llegado la hora? Ufff&hellip; Hummm. Yo&hellip; &iexcl;No s&eacute; por d&oacute;nde empezar! &mdash;Y Mariana se coloca en pie. Ya no alisa el tejido de su vestido, no le preocupa. Tampoco se frota las manos, como usualmente hace cuando va a expresar una idea o en este caso, sus disculpas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&iexcl;Creo necesitar aire! Tambi&eacute;n un espacio para calmar estos nervios y por supuesto una luz que me pueda iluminar las ideas para dar comienzo. Me acerco muda hasta la entrada, con la puerta abierta de par en par y alargo el tiempo descolgando mis brazos. Aprieto mis manos perturbada y en la cer&aacute;mica del suelo observo dibujada, trapezoidalmente la claridad de esta ma&ntilde;ana. &iexcl;Yo no la tengo!<\/p>\n<p>Todo un guion de telenovela, estudiado frente al espejo de nuestra habitaci&oacute;n y sobre nuestra cama, la maleta de viaje aun sin hacer. Con gestos de arrepentimiento y movimientos de mis manos para acentuarlo, que en este momento no los encuentro. No me sirvieron de nada, pues en el apuro de encontrarle espacio a mi autom&oacute;vil en el parking del aeropuerto en Bogot&aacute;, se me quedaron refundidos all&iacute; a la hora de cargar con mi equipaje, y ahora he olvidado por completo el parlamento. Pero ni esta l&aacute;nguida postura ni mis sudorosas manos, son las ensayadas hasta bien entrada esa madrugada.<\/p>\n<p>Actriz definitivamente no era, y mentirosa tampoco quer&iacute;a parecer, aunque bien que le ment&iacute; varios meses mientras abusaba de su confianza lenta y progresivamente. Y s&iacute;, nerviosa y trastornada, repruebo esta audici&oacute;n estrepitosamente, ante la realidad que tengo en frente de m&iacute;, despu&eacute;s de tanto tiempo de no hablarle ni mucho menos verle. &iexcl;Da igual! Las verdades que necesito que conozca, no requieren de luminosos escenarios y mucho menos de sonoros aplausos. No creo que mi esposo, &ndash;como &uacute;nico espectador&ndash; est&eacute; por la labor de ponerse de pie en su palco y festej&aacute;rmelas. Me doy vuelta para acercarme a Camilo, pero sin verle. &iexcl;El manto de la verg&uuml;enza me envuelve!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>R&iacute;gidos los brazos, cayendo algo ap&aacute;ticos a los costados. Cierra con rapidez las manos hasta dar consistencia al pu&ntilde;o y luego las expande, separando ampliamente sus finos dedos. &iexcl;Veo destellos en uno de ellos! Es por culpa de la dorada y real alianza que le coloqu&eacute;, aquella tarde soleada de un antiguo agosto.<\/p>\n<p>Repite la operaci&oacute;n varias veces, acompa&ntilde;ando con este nervioso gesto sus cavilados pasos en una diagonal, entre el sof&aacute; y el umbral de la entrada. Desde all&iacute;, aclarada Mariana se gira y ahora entorna la mirada. Regresa hacia m&iacute;, cabizbaja y sin iluminarme con ese par de tallados topacios azules que me enamoraron. Finalmente me acomodo en el sof&aacute; respetando el abandonado lugar y su pensativo silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, mi amor&hellip; &mdash;Mi esposo se lleva ahora una mano a su frente y con ese acto detiene m&iacute; enredado comienzo, pero no la deja all&iacute; sino que la desplaza hasta su coronilla, labrando surcos con sus dedos en el oscuro casta&ntilde;o de sus ondulados cabellos. &iquest;Estar&aacute; dispuesto a escuchar o a rebatir cada argumento m&iacute;o?<\/p>\n<p>&mdash;Ahh, ya veo. &iquest;A&uacute;n soy tu amor, Melissa? Le respondo y un tanto incomodo tambi&eacute;n me pongo en pie con la lata de cerveza ya tibia en mi mano.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, d&eacute;jame expresarme a mi manera. Perm&iacute;teme hablarte con mis palabras y sobre todo como yo lo siento. Entiendo que sea dif&iacute;cil para ti. Cr&eacute;eme cuando te digo que para m&iacute;, lo es a&uacute;n m&aacute;s. Y s&iacute;, mi vida&hellip; &iexcl;Por supuesto que te amo! Yo no he dejado ni un instante de hacerlo. Sonara est&uacute;pido y falso, hasta dif&iacute;cil de creer, pero as&iacute; lo ha sido siempre y as&iacute; lo es. Por ello es que me estoy haciendo un lio para comenzar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahh carajo! bonita forma de amarme la tuya. &iquest;No te parece? Hace unos cuantos meses, teni&eacute;ndome cerca se te olvid&oacute; hac&eacute;rmelo saber y sentir. Ahora estando separados, resulta que vienes para recordarme algo que a ti nunca se te olvid&oacute;, pero pasaste por alto. En fin, solo da inicio por el final, que en conclusi&oacute;n, es el motivo por el cual estas ac&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Camilo, es evidente que estoy aqu&iacute; para intentar que regreses conmigo, a tu hogar para estar con tu hijo. Mateo te necesita y creo por lo visto hace instantes, que tu igualmente a &eacute;l. &mdash;Mi esposo se incomoda. Lo s&eacute; porque frunce el ce&ntilde;o, aprieta la mand&iacute;bula y hace el ademan de intervenir para expresar alg&uacute;n tipo de juicio moral negativo.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, d&eacute;jame continuar. &mdash;Le suplico, juntando palma contra palma mis manos y rozando con los dedos, la punta de mi nariz. Un gesticulado&#8230; &iexcl;Por favor! Que no fue estudiado sino que me ha salido tan sincero y natural que he logrado calmarlo moment&aacute;neamente, antes de proseguir.<\/p>\n<p>&mdash;Comprendo que para conseguirlo, es imprescindible lograr que me perdones y olvides mi enga&ntilde;o. Entiendo que no lo concibas y creas ahora que voy a utilizar a nuestro hijo como v&iacute;ctima para forzar tu regreso.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, Melissa. &iexcl;Por favor! Eso es lo que parece. &mdash;Le respondo y deslizo hacia afuera del empaque, un nuevo cigarrillo. &mdash;En familiar sincron&iacute;a Mariana, toma uno de los suyos, bastante tranquila ante mi reclamo y me ofrece candela con elegante discreci&oacute;n, pero enseguida persiste.<\/p>\n<p>&mdash;No Camilo, no usar&eacute; a Mateo como comod&iacute;n. Pero en verdad, la aflicci&oacute;n en nuestro hijo, su mal dormir y sus llantos, as&iacute; como nombrarte siempre en sus juegos imaginarios y a&ntilde;orar las salidas contigo al parque, fueron suficientes motivos para darme el valor de buscarte. Nuestro hijo es quien menos merece sufrir, y el ser que me dio la fuerza necesaria para enterrar mi rencor por tu cobarde partida y buscar una soluci&oacute;n, una manera de poder encontrarte para &eacute;l primordialmente y s&iacute;, tambi&eacute;n para mi bienestar emocional. &mdash;Mi esposo pensativo, con fuerza aspira aire y para responderme, expulsa el humo contenido del cigarrillo, por la nariz en dos hileras grises, despavorido el resto entre sus labios a medio abrir.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que tu llamas cobard&iacute;a, yo lo entiendo como desilusi&oacute;n, decepci&oacute;n, desenga&ntilde;o, frustraci&oacute;n&#8230; Pero s&iacute;, en eso tienes mucha raz&oacute;n Melissa. Yo no creo que Mateo merezca crecer sin su padre, y con tu traici&oacute;n hacia m&iacute;, le estamos endilgando un tormento que no tiene por qu&eacute; vivir. Sin embargo los dos sabemos que la &uacute;nica soluci&oacute;n posible es que conciliemos una custodia compartida. Que permitas verme con mi hijo all&aacute; o aqu&iacute;. Unos d&iacute;as cada mes. No pienso arrebatarlo de tus brazos, como te ha hecho pensar tu t&iacute;a y ese est&uacute;pido abogado, acus&aacute;ndome de querer secuestrarlo, solo porque lo llev&eacute; conmigo ese fin de semana sin consult&aacute;rtelo. &iexcl;Tan solo me desped&iacute;a! &mdash;Mariana me observa aun de pie y asiente con su cabeza, m&aacute;s no sonr&iacute;e. Bebe de su cerveza, un trago. Quiz&aacute;s no es la respuesta que esperaba escuchar.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, sobre eso pues que te puedo decir. Fui una idiota al dejarme convencer por ella y al ver que no regresabas con mi hijo a la casa, enloquecida le ped&iacute; consejos y en vez de asumir la responsabilidad por mis faltas, avergonzada por quedar ante mi familia como la puta que era, sin decirle a ella la verdad, por el contrario te culp&eacute; por todo. Acept&eacute; tontamente sus recomendaciones. Deb&iacute;a alejarme de ti y no dejarte ver m&aacute;s a Mateo. &iexcl;Otra m&aacute;s de mis cagadas! En verdad lo lamento mi vida. Como ves, es mi deber pedir de ti, m&aacute;s de un perd&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Lo incre&iacute;ble Melissa, es que la &uacute;nica que cambi&oacute; en este tiempo fuiste t&uacute; y aun as&iacute;, quisiste hacerme ver ante tu familia como un desalmado secuestrador. &iexcl;De mi propio hijo! No lo esperaba de ti.<\/p>\n<p>&mdash;Cegada por tu actitud distante y ese silencio eterno, fui culp&aacute;ndote sin justa raz&oacute;n, sin dec&iacute;rtelo a la cara. Evit&aacute;ndome a todas horas, no era la soluci&oacute;n a nuestros problemas, Camilo. En un principio pens&eacute; que te faltaba valor, neg&aacute;ndote a enfrentarme, pelearnos, discutirme o insultarnos. &iexcl;Lo normal! Luego entend&iacute; que con tu mutismo, tan solo proteg&iacute;as lo poco bueno que quedaba de m&iacute;, dentro de ti.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&#8230; Quise decirte muchas cosas Melissa, pero&hellip; &ndash;le respondo sin mirarla, avergonzado de lo que llegu&eacute; a pensar de ella&ndash;&hellip; Pero ninguna de esas palabras, eran buenas para la mujer que am&eacute;. &iquest;Gritarte? Ya no era necesario. &laquo;Despu&eacute;s del ojo afuera, ya no hay Santa Lucia que valga&raquo; &iquest;No crees? &mdash;Doy un sorbo pero no me sabe a bueno. Necesito algo m&aacute;s intenso, que le cause ardor a mi garganta, antes de concluir mi respuesta. &iexcl;Un &laquo;guarito&raquo; podr&iacute;a ser!<\/p>\n<p>Me dirijo hasta el mes&oacute;n y del lavavajillas tomo dos copas 10&deg;, alargados tubos de un cristal inclinado, obsequio de la pareja alemana a la cuarta o quinta noche de arribar aqu&iacute;. Mariana tambi&eacute;n lo desea y se coloca al otro costado del mes&oacute;n. La conozco. Nos conocemos muy bien. Casi las reboso de aguardiente, como acostumbra a decir ella&hellip; &laquo;Uno doble con cara de triple&raquo;. Y deslizo una, hasta colocarla en frente suyo. Sin brindis como acordamos, cada uno bebe sin asco de la suya, hasta vaciar el fondo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Buaghhh! &iexcl;Brrrrr! Juemadre si quema. Exclama Mariana arrugando los labios de su boca y achinando los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; se&ntilde;ora, el primero casi siempre entra en reversa. &mdash;Llenando de nuevo las copas para continuar, comparto su opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Golpearte? &mdash;Y ahora si presto atenci&oacute;n a su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mariana entre cierra los ojos y mueve la cabeza de izquierda a derecha, pero con la rapidez necesaria para, ante mi interrogaci&oacute;n, negarse a creerme capaz de algo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; nunca lo har&iacute;as&hellip; &mdash;Se le escapa d&eacute;bil la frase en alcoholizadas letras tras un corto sorbo del ardiente licor. &iexcl;Un punto a su favor!<\/p>\n<p>&mdash;Eso jam&aacute;s lo har&iacute;a Melissa, yo no me perdonar&iacute;a jam&aacute;s lastimarte y convertirme en un maltratador como t&uacute; ex novio. As&iacute; que asum&iacute; que el silencio ser&iacute;a una mejor manera de hacerte saber, como de roto me hab&iacute;as dejado. De hecho, lo &uacute;nico que te desee interiormente, fue que pudieras ser feliz con&hellip; el tipo ese. Ya que junto a m&iacute;, al parecer no te era suficiente.<\/p>\n<p>Mariana y yo nos observamos enmudecidos en estos escasos metros cuadrados que fueron tiempo atr&aacute;s, ocupados por compinches ojeadas, mimos y besuqueos, risotadas de complicidad y caricias premeditadas para fomentar posteriores encuentros sexuales, llenando de amor nuestro hogar. Y ahora cada uno ocupa su respectiva esquina, cual ring de boxeo.<\/p>\n<p>Tomamos aliento sin el agitar de la toalla, bebemos aguardiente en lugar de agua y fumamos apartados sin charlas sobre c&oacute;mo proteger la quijada o la indicada manera de lanzar el pr&oacute;ximo gancho al costado. Estamos perdiendo nuestra amorosa complicidad. &iquest;Qui&eacute;n iniciar&aacute; el siguiente asalto?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;Camilo&hellip; Ya que has aceptado verme y hablar, quiero decirte ante todo que te amo, que nunca he dejado de hacerlo. &mdash;En el rostro de mi esposo se dibuja una risita burlona, da media vuelta y bebe de una el resto de aguardiente. Se aleja hasta la entrada de la caba&ntilde;a, de nuevo d&aacute;ndome la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, espera mi cielo, d&eacute;jame seguir. &iexcl;Quiero pedirte que me perdones! Pero no solo una vez, ni dos o tres. Mil veces perd&oacute;n, mi amor. Te lo pedir&eacute; hasta el cansancio, hasta que t&uacute; puedas o quieras&#8230; &mdash;Quedo en suspenso y Camilo se detiene. Alza los brazos hasta aferrarse con ambas manos al travesa&ntilde;o de la puerta. Y renace en mis ojos, el conocido ardor tras tantas horas de llanto.<\/p>\n<p>&mdash;Pero necesito explicarte, cont&aacute;rtelo todo y antes de volver a juzgarme, aunque est&eacute;s en todo tu derecho de hacerlo y repudiarme, es preciso que sepas que no todo fue por mi maldita culpa. &mdash;Y se impregnan de h&uacute;medas congojas mis ennegrecidas pesta&ntilde;as.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero de que me hablas? No comprendo Melissa. &mdash;Mirando al exterior, &ndash;donde a&uacute;n permanecen recostados de espaldas al sol los dos alemanes bronce&aacute;ndose los culos. &ndash; le pregunto sin verle. Y en mi mente tintineando, aquella proposici&oacute;n de Rodrigo&#8230; &iexcl;D&eacute;jala hablar, solo haz de cuenta que no estas enterado de nada!<\/p>\n<p>&mdash;No he regresado para mentirte. &iexcl;Ya no, Camilo! Voy a ser lo m&aacute;s sincera posible, aunque la verdad nos duela. &iexcl;S&iacute; mi vida! No voy a ocultarte nada. Debo hablarte de frente, as&iacute; que m&iacute;rame&hellip; &iexcl;M&iacute;rame cari&ntilde;o! &mdash;Le ordeno con firmeza y mi marido lentamente se gira, aprieta entre sus dientes el consumido pucho y en su mano derecha, apenas sostenida con dos dedos, la copa vac&iacute;a.<\/p>\n<p>Me acerco hasta &eacute;l, con la botella de aguardiente en mi mano. Abarroto su acristalado cilindro y a continuaci&oacute;n el m&iacute;o. Lo miro fijamente, &ndash;mi respiraci&oacute;n est&aacute; algo agitada, moqueando un poco adem&aacute;s&ndash; y finalmente me inundo de valor para decirle&hellip; &mdash;La primera verdad es que soy culpable de traici&oacute;n, y fue por mi propia decisi&oacute;n el haber sido infiel. Te pido perd&oacute;n por ello. &mdash; Mi esposo ni parpadea.<\/p>\n<p>&mdash;La segunda, es que desgraciadamente para ti y para m&iacute;, por culpa del malparido de tu amigo, en una puta me convert&iacute;. Tambi&eacute;n te pido excusas por eso. &mdash;Camilo sigue serio e imperturbable, sin dejar de mirarme, luego da un sorbo.<\/p>\n<p>&mdash;Y la tercera verdad mi vida, es que estoy enterada de tus aventuras, &ndash;ahora si reaccionan sus pupilas&ndash; lo he asumido y te perdono mi amor. Comprendo que hubieses ca&iacute;do con una, pues yo lo propici&eacute;. &iquest;Pero con la otra? Con mi amiga, no me lo esper&eacute;. &iexcl;Me sorprendiste! &mdash;Ahora si perturbado, se cruza de brazos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Tres verdades. Han transcurrido unos pocos minutos y yo sigo aqu&iacute;, sentada de medio lado con las rodillas juntas y mis manos sobre ellas. Mi esposo ha terminado el desayuno y ahora me da la espalda nuevamente. 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