{"id":41912,"date":"2023-05-11T22:00:00","date_gmt":"2023-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-11T22:00:00","slug":"fuiste-infiel-y-te-agarraron-ahora-vas-a-cagar-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/fuiste-infiel-y-te-agarraron-ahora-vas-a-cagar-fuego\/","title":{"rendered":"Fuiste infiel y te agarraron, ahora vas a cagar fuego"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41912\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Laura, a sus treinta y cinco est&aacute; apetecible; la combinaci&oacute;n de una buena gen&eacute;tica con un moderado pero perseverante cuidado del cuerpo, ha dado como resultado que atraiga a cualquier hombre que no prefiera los hombres. A eso hay que sumar una exquisita femineidad, delicadeza en los movimientos y destacable aptitud para socializar.<\/p>\n<p>Leopoldo, su esposo, arriba por diez a&ntilde;os es poseedor de una viril apostura y algo retra&iacute;do en comparaci&oacute;n con su mujer, lo cual se evidencia en el tiempo que ambos dedican a reuniones, llamadas telef&oacute;nicas, intercambio de mensajes, etc.<\/p>\n<p>El pasar del matrimonio es muy bueno; el cargo jer&aacute;rquico de ella en una empresa le reporta buenos ingresos que solventan con creces sus necesidades personales, pues quien cubre los gastos del hogar es &eacute;l cuyo desahogo econ&oacute;mico es sensiblemente mayor, ya que adem&aacute;s de tener un estudio jur&iacute;dico junto a dos socios amigos de la adolescencia, hered&oacute; de sus padres la casa que habitan y un hotel.<\/p>\n<p>Entre las cosas que contribuyeron esa sana convivencia estaba el respeto de las relaciones personales anteriores a la uni&oacute;n. A ninguno se le ocurr&iacute;a pensar que la vida de cada uno hab&iacute;a comenzado en el momento del matrimonio, por lo cual ambos cultivaban esos lazos que enriquecen y ayudan a prevenir el tedio producto de la rutina, eso s&iacute;, respetando la prioridad siempre en favor del c&oacute;nyuge.<\/p>\n<p>Una cierta inquietud lo asalt&oacute; al marido cuando tom&oacute; conciencia de que los tiempos compartidos en el hogar hab&iacute;an disminuido en cantidad y calidad afectiva. Es sabido que cuando los cambios son lentos pero sin pausa resultan imperceptibles en el d&iacute;a a d&iacute;a, hasta que de un momento a otro se toma conciencia de que la variaci&oacute;n producida es enorme respecto de alg&uacute;n tiempo atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando te ense&ntilde;an la t&eacute;cnica para la soluci&oacute;n de problemas dicen que lo primero es averiguar la causa, y el m&eacute;todo comienza por contestar una pregunta simple &laquo;Qu&eacute; pasa ahora que, antes del problema, no pasaba&raquo;. La tarea de evocaci&oacute;n y b&uacute;squeda no le cost&oacute; mucho luego de ubicar el momento en que la intimidad empez&oacute; a declinar. Lo cambiante era la cantidad de tiempo fuera de casa y eso en las dos facetas, laboral y social.<\/p>\n<p>Siendo un tipo met&oacute;dico y poco amigo de estimaciones al boleo, tom&oacute; papel y l&aacute;piz para hacer simples sumas. El resultado dio que a las amigas antes le dedicaba tres horas y actualmente siete; referente al trabajo las cantidades dieron cuarenta antes, y ahora cuarenta y tres, siempre por semana.<\/p>\n<p>Si las amigas segu&iacute;an siendo las mismas es muy dif&iacute;cil que las costumbres hubieran cambiado tanto, entonces &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a cambiado en el trabajo? Pregunta sencilla de f&aacute;cil respuesta pues ella lo hab&iacute;a contado en su momento, el jefe era uno nuevo.<\/p>\n<p>Siguiendo el sabio dicho &laquo;Zapatero a tus zapatos&raquo; ni se le ocurri&oacute; oficiar de investigador, para eso tambi&eacute;n hab&iacute;a especialistas, as&iacute; que contrat&oacute; los servicios de una agencia cuyo due&ntilde;o conoc&iacute;a. El encargue fue buscar si entre jefe y subordinada hab&iacute;a alg&uacute;n v&iacute;nculo m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente laboral y, en caso afirmativo reunir todos los datos posibles acerca de la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En cuatro d&iacute;as estaban los primeros resultados. Los dos implicados ten&iacute;an la misma edad, &eacute;l casado, dos hijos, muy buena pinta y fama de mujeriego. Algo pagado de s&iacute; mismo, el buen nombre de sus conquistas le importaba menos que tirarse un pedo, y por tanto no disimulaba sus escarceos en el trabajo, a tal punto que varios estaban al tanto de quien era la que se abr&iacute;a de piernas; por otro lado hab&iacute;a un registro fotogr&aacute;fico de la pareja ingresando a un hotel por horas una noche en que, te&oacute;ricamente, ten&iacute;a reuni&oacute;n de amigas; adem&aacute;s estimaban que esta situaci&oacute;n se daba desde un mes y medio atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s de recibir las pruebas de la infidelidad de Laura, y habiendo pasado la crisis del dolor, se reuni&oacute; nuevamente con Julio, el titular de la agencia, para ampliar la tarea encomendada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto le va a salir muy caro doctor, vamos a tener que hacer intervenir a varios y comprar algunas voluntades para obtener buenos resultados&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Asegurada la reserva, la plata no es problema. Con vos puedo hablar tranquilamente. Si la muy cara venganza puede oficiar de escalera para salir del pozo en que me encuentro, y as&iacute; tratar de rehacer mi vida, el dinero estar&aacute; perfectamente gastado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay problema, lo voy a hacer de manera que usted quede ampliamente satisfecho&rdquo;.<\/p>\n<p>D&iacute;as m&aacute;s tarde, estando Laura en el negocio de su amiga Beatriz entr&oacute; un joven apuesto, vestido a la moda pero sobrio y elegante. Esperando ser atendido mir&oacute; a la mujer, que tambi&eacute;n esperaba, e hizo un manifiesto y detallado recorrido de su anatom&iacute;a, al punto que cuando le toco registrar las nalgas hizo un paso al costado para tener mejor enfoque. Estaba terminando el escaneo cuando la due&ntilde;a se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola, te puedo ayudar en algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro que s&iacute; se&ntilde;ora, al pasar vi la vidriera y record&eacute; la pasi&oacute;n de mi hermana por la lencer&iacute;a de calidad y, como en una semana ser&aacute; su cumplea&ntilde;os, pens&eacute; buscar aqu&iacute; el obsequio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no me trat&eacute;s de usted, mi nombre es Beatriz&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias, yo soy R&oacute;mulo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, tengo una buena variedad, cu&aacute;les son las medidas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ah&iacute; me encontr&aacute;s desnudo, no tengo idea&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces recorri&oacute; con la vista el sal&oacute;n, se&ntilde;alando a la amiga visitante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es como la se&ntilde;orita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quien lo dir&iacute;a, si es por la expresi&oacute;n facial y la lozan&iacute;a de la piel se podr&iacute;a pensar que reci&eacute;n sali&oacute; de la adolescencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esa exageraci&oacute;n es producto de tu galanter&iacute;a, esperemos que el marido no se entere&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Al contrario, mejor que se entere y la cuide bastante pues seguro que muchos quisi&eacute;ramos rob&aacute;rsela&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos tambi&eacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora que la miro con detenimiento, yo el primero&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Laura, por favor ac&eacute;rcate, ac&aacute; R&oacute;mulo quiere llevar un conjunto y no sabe las medidas pero dice que su hermana es como vos, &iquest;cu&aacute;les son las tuyas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te las dir&eacute; al o&iacute;do porque no hay que divulgar intimidades&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, no los present&eacute;, R&oacute;mulo, esta se&ntilde;ora es mi amiga Laura, y tampoco la trates de usted&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras Beatriz buscaba muestras sigui&oacute; el di&aacute;logo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Laura, un gran placer&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Siempre mir&aacute;s as&iacute; a las mujeres?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No siempre, en estos tiempos en que las mujeres tratan de ser iguales a los hombres, solo miro a aquellas que siendo lindas derraman femineidad, sin que ello les impida tener una personalidad bien afirmada. Gracias por ayudarme con las medidas, y ten&eacute;s raz&oacute;n en no divulgarlas pues pod&eacute;s estar alimentando la imaginaci&oacute;n de un desconocido que podr&iacute;a ser un violador serial&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo parec&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no lo soy, pero ante una curva pronunciada hasta el m&aacute;s equilibrado vuelca&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias por lo que me toca&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por nada eh. . .&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; ibas a decir?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que casi descarrilo en la curva con algo inconveniente, sobre todo si reci&eacute;n nos conocemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor no me dej&eacute;s con la intriga, te juro que escuchar&eacute; sin enojarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De todos modos si te sintieras molesta tendr&iacute;as raz&oacute;n, pues en cierto modo es un atrevimiento y m&aacute;s siendo casada. Te iba a decir que en lugar de que te toquen las palabras preferir&iacute;a que lo hicieran mis manos y, ya que el vuelco es inevitable, mi sue&ntilde;o ser&iacute;a que en lugar decir las medidas, hicieras de modelo&rdquo;.<\/p>\n<p>En eso lleg&oacute; Beatriz con varios conjuntos para elegir que despleg&oacute; sobre el mostrador.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De qu&eacute; hablaban?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le contaba de la buena calidad de tus prendas&rdquo;.<\/p>\n<p>Los conjuntos presentados eran preciosos, en una gama que iba de los muy sugerentes a los recatados, y en la elecci&oacute;n el comprador pidi&oacute; el parecer de ambas, agregando que el principal beneficiado ser&iacute;a su cu&ntilde;ado pues, sab&iacute;a por su hermana, que le encantaba verla con esa &uacute;nica vestimenta. Seleccionada la compra, profundiz&oacute; el galanteo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Laura, de todos estos, cu&aacute;l ser&iacute;a de tu gusto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Este&rdquo;.<\/p>\n<p>Y se&ntilde;al&oacute; uno que cubr&iacute;a muy bien tanto adelante como atr&aacute;s pero, en el sector de la entrepierna, era transparente. Cuando la interrogada tom&oacute; conciencia de que estaba haciendo part&iacute;cipe de una intimidad al reci&eacute;n conocido ya era tarde. La sonrisa del var&oacute;n, mir&aacute;ndola y mordiendo su labio inferior, fue m&aacute;s que elocuente.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s, un s&aacute;bado, estaba R&oacute;mulo tomando un caf&eacute; en el patio de comidas del centro de compras donde hab&iacute;a adquirido el regalo para su hermana, cuando le llama la atenci&oacute;n una pareja que se sentaba unas mesas m&aacute;s all&aacute;. Encontrando en ellos algo familiar prest&oacute; atenci&oacute;n cayendo en cuenta que la mujer era Laura; cuando se sentaron ella qued&oacute; en cuarto de perfil respecto de &eacute;l, mientras su acompa&ntilde;ante lo hac&iacute;a casi d&aacute;ndole la espalda.<\/p>\n<p>Naturalmente centro su vista sobre ella y, cuando las miradas se encontraron, la salud&oacute; sonriendo con una leve inclinaci&oacute;n de cabeza, siendo correspondido de la misma manera despu&eacute;s de constatar que el acompa&ntilde;ante miraba su celular.<\/p>\n<p>Los siguientes minutos fueron de intercambio de gestos de agrado, ostensibles en el var&oacute;n y velados en la mujer hasta que ella se levant&oacute; dirigi&eacute;ndose al sector de ba&ntilde;os. El perseguidor hizo lo mismo para encontrarla en el pasillo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s siguiendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso desear&iacute;a pero no s&eacute; d&oacute;nde viv&iacute;s ni donde trabaj&aacute;s, as&iacute; que debo rogar que la suerte nos re&uacute;na como ahora. En este papelito est&aacute; mi tel&eacute;fono, por favor, de vez en cuando un saludo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El que est&aacute; conmigo es mi esposo, ni se te ocurra acercarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No veo por qu&eacute;, soy incapaz de hacer algo que te perjudique&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo con tus intenciones, pero vos no me mir&aacute;s, sino que me com&eacute;s con los ojos, y eso se nota&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, pero no lo puedo evitar, me ten&eacute;s trastornado, he perdido los papeles con vos. Un pedido especial y casi inocente; ese vestido te cubre demasiado arriba y abajo, cuando vuelvas a sentarte, me dar&iacute;as el gusto inmenso de subirlo apenas arriba de las rodillas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s loco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, loco por vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me voy, no puedo demorarme m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te ruego, no olvides mi pedido&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo habitual en la se&ntilde;ora de Leopoldo es usar vestidos sueltos, con reducido escote y bajando un palmo de las rodillas. No necesita exhibir su cuerpo para cautivar, esa tarea est&aacute; a cargo de sus bellas facciones y el contraste entre la delgadez del f&iacute;sico, sus pechos medianos y las firmes nalgas que, insinu&aacute;ndose bajo la tela, hacen volver las miradas sobre su femenino y elegante andar.<\/p>\n<p>Vueltos cada uno a su mesa el macho sigui&oacute; con la vista clavada en el objeto de sus deseos, mientras la hembra deseada trataba de seguir la charla del marido sin poder sustraerse al placer de saberse observada y as&iacute;, cada vez que cruzaban las miradas recib&iacute;a gestos rogando que elevara el ruedo.<\/p>\n<p>Y tanto va el c&aacute;ntaro a la fuente&hellip; que baj&oacute; la mano y lentamente corri&oacute; la prenda hasta m&aacute;s arriba de las rodillas, todo sin dejar de prestar atenci&oacute;n al acompa&ntilde;ante. Permaneci&oacute; as&iacute; unos instantes y mir&oacute; al destinatario de la muestra, para encontrar su cara sonriente mordi&eacute;ndose los labios y pidiendo abrir los muslos que se mostraban firmemente apretados.<\/p>\n<p>Entre avergonzada y arrepentida con r&aacute;pido movimiento volvi&oacute; la tela a su lugar mostrando cara de contrariedad. Cuando nuevamente mir&oacute; al mir&oacute;n percibi&oacute; el gesto lastimero reiterando su deseo. Solicitud, y negaci&oacute;n con la cabeza, ocuparon algunos minutos hasta que la perseverante insistencia tuvo su premio, y el Lobo se comi&oacute; a Caperucita porque ella quer&iacute;a ser comida, de manera que movi&eacute;ndose en la silla se ubic&oacute; bien de frente bajando la mano mientras hablaba con su compa&ntilde;ero. Esa fue la se&ntilde;al para que R&oacute;mulo alistara la c&aacute;mara del celular y enfocara con el zoom.<\/p>\n<p>Como si fuera algo ensayado el registro de im&aacute;genes comenz&oacute; al aparecer las rodillas y sigui&oacute; hasta que los muslos, despu&eacute;s de mostrar en su nacimiento la transparencia de la bombacha durante un ratito, se cerraron lentamente para volver a ocultarse bajo el vestido. El &uacute;ltimo gesto visto por ella fue leerle los labios diciendo &laquo;Precioso, gracias&raquo;.<\/p>\n<p>Esa tarde Laura no pudo sustraerse a la tentaci&oacute;n de enviarle un mensaje.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me alegro que te haya gustado&rdquo;.<\/p>\n<p>En seguida se encendieron las se&ntilde;ales celestes de lectura, pero la respuesta se hizo esperar un poco. Lleg&oacute; mostrando dos textos y dos im&aacute;genes.<\/p>\n<p>La primera escritura dec&iacute;a &lt;Esta noche, al acostarme, esperar&eacute; el sue&ntilde;o mirando esta preciosidad&gt;, y a continuaci&oacute;n la foto de ella, abierta de piernas mostrando la parte transparente de la bombacha ubicada en la uni&oacute;n de los muslos, mientras su cara estaba vuelta d&aacute;ndole frente a su esposo.<\/p>\n<p>El segundo texto agregaba &laquo;Pero mientras miro esa delicia me dar&eacute; el gusto en soledad&raquo;, y m&aacute;s abajo la imagen de &eacute;l, tirado en la cama, mirando el tel&eacute;fono que sosten&iacute;a en la mano izquierda mientras la derecha empu&ntilde;aba el tronco de una majestuosa poronga que se alzaba desde la deprendida bragueta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por Dios, no vuelvas a enviarme algo as&iacute;, es muy peligroso y ya borro todo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y lo borr&oacute;, pero despu&eacute;s de ir al ba&ntilde;o y pajearse como una pose&iacute;da, mirando con ansias la pija del gal&aacute;n<\/p>\n<p>El viernes siguiente toc&oacute; reuni&oacute;n con amigas, programa frecuente que consist&iacute;a en cena y despu&eacute;s tragos en alguna discoteca; poco antes de salir lleg&oacute; un mensaje &laquo;Lo que dar&iacute;a porque fueras soltera y as&iacute; tenerte para m&iacute; toda la noche de este viernes&raquo;; la respuesta fue r&aacute;pida &laquo;Por m&aacute;s que fuera soltera no podr&iacute;a, con mis amigas cenamos en El Rancho y despu&eacute;s tomaremos algo en Cronopios&raquo;; la contestaci&oacute;n fue corta &laquo;Gracias por el dato&raquo;.<\/p>\n<p>Cuatro amigas, c&oacute;modamente ubicadas en sillones semicirculares alrededor de una mesa ratona, vieron acercarse por un costado al apuesto joven que, en una ojeada con gesto de sorpresa, par&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Beatriz, Laura, qu&eacute; coincidencia&rdquo;.<\/p>\n<p>Acerc&aacute;ndose para saludar a ambas con una beso en la mejilla les cont&oacute; que hab&iacute;a venido con dos amigos los cuales estaban ya emparejados y, para matar el aburrimiento pensaba repetir su consumici&oacute;n. Aceptado el ofrecimiento de invitarlas con algo sigui&oacute; camino a la barra para volver haciendo equilibrio con las cinco copas. Consecuencia l&oacute;gica de las bebidas ofrecidas fue que las damas le hicieran lugar entre ellas, ubic&aacute;ndose en medio de las dos conocidas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de agradecerles la ayuda en la compra les cont&oacute; que el regalo hab&iacute;a sido muy bien recibido as&iacute; que pensaba repetirlo cuando fuera la oportunidad. El peso de la charla lo llevaba Beatriz por lo cual el caballero giraba m&aacute;s la cabeza hacia la derecha, aunque sin desatender a Laura sentada a su izquierda. Esta llevaba el habitual vestido holgado, liviano y a media pierna, teniendo sobre la falda una camperita por si refrescaba a la hora de irse.<\/p>\n<p>El hacerle espacio en el asiento hizo que estuvieran casi pegados y as&iacute; R&oacute;mulo, mientras hablaba con la due&ntilde;a de la lencer&iacute;a, recorr&iacute;a suavemente con el dorso de la mano izquierda el muslo cuya piel conoc&iacute;a por la fotograf&iacute;a, pero ahora el tacto era quien se encargaba de la sensaci&oacute;n aunque hubiera ropa de por medio.<\/p>\n<p>Igual que en el caf&eacute; la insistencia logr&oacute; su cometido. La hembra deseosa, simulando acomodarse, corri&oacute; el vuelo del vestido para que no fuera apretado al sentarse. El macho al darse cuenta la mir&oacute; agradeci&eacute;ndole con una sonrisa y mientras su cabeza giraba hacia el otro lado la mano se internaba bajo la tela y hac&iacute;a contacto con la piel, provocando un estremecimiento en ella, que ubic&oacute; la campera disimulando el movimiento invasivo.<\/p>\n<p>Evidentemente el deseo de ambos hab&iacute;a entrado en espiral ascendente pero deb&iacute;an ser cuidadosos, as&iacute; que lentamente progres&oacute; la mano varonil hacia la cara interna de los muslos para encaminarse a la uni&oacute;n y ah&iacute;, comenzar la primera incursi&oacute;n en ese nido ajeno.<\/p>\n<p>El progreso de las caricias hizo que el flujo aumentara su caudal y tentara al invasor a saborear ese l&iacute;quido espeso. Para ello volvi&oacute; la cara hacia Laura y, sacando la mano, se llev&oacute; los dedos a la boca. La expresi&oacute;n de quien no puede creer lo que ven sus ojos dominaba la cara de la hembra que, estupefacta, contemplaba esos labios que alternaban palabras con lamidas.<\/p>\n<p>Saciado el saboreo la mano volvi&oacute; a la cueva, cuyo sabor hab&iacute;a probado, hasta que las u&ntilde;as femeninas se clavaron en el antebrazo que hab&iacute;a tenido apretado durante el ingreso de los dedos. Fue la se&ntilde;al para que el var&oacute;n decidiera avanzar de otra manera.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Laura, quer&eacute;s bailar conmigo?&rdquo;<\/p>\n<p>Al ver que asent&iacute;a sin hablar tom&oacute; una de sus manos para llevarla a la pista donde la abraz&oacute; y, a paso de baile la fue llevando a la otra punta; habiendo comprobado que la multitud de bailarines los ocultaban de la vista de las amigas la apret&oacute; desde las nalgas para besarla con urgencia, cosa que ella no solo acepto sino que colabor&oacute; decididamente. Sin necesidad de palabras esta mujercita mostraba su claudicaci&oacute;n, indicando que, carnalmente, ten&iacute;a un nuevo due&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora, lo que viste en foto, est&aacute; al alcance tu mano, agarralo con ganas como si fuera tu tabla de salvaci&oacute;n, como si tu felicidad dependiera de su dureza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, aqu&iacute; no&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mejor que lo hag&aacute;s porque de lo contrario, aqu&iacute; en la pista te voy a clavar como si fueras una mariposa. As&iacute; preciosa, recorr&eacute; con dulzura ese tronco que palpita por taponar tu conchita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n lo deseo pero aqu&iacute; no podemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, de hacerlo nos echar&iacute;an, pero as&iacute;, de pie y bailando vas a acabar como una burra&rdquo;.<\/p>\n<p>Y pasando del dicho al hecho se ubic&oacute; de espaldas a la pared, lentamente le subi&oacute; el ruedo del vestido y meti&oacute; la mano bajo la bombacha por segunda vez. Los que bailaban solo pod&iacute;an observar a un hombre hablando al o&iacute;do de una mujer, que miraba la decoraci&oacute;n del muro de en frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; putita, gem&iacute; tranquila con mis dedos adentro que nadie te va a escuchar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No sig&aacute;s que me voy a caer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No teng&aacute;s miedo, yo te sostengo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, de no ser por los brazos masculinos su &uacute;ltimo gemido y estertor la hubieran encontrado sentada en suelo.<\/p>\n<p>Repuesta de la corrida y con la voluntad anulada fue llevada a un sill&oacute;n desocupado en uno de los rincones, pero en seguida cambiaron por otro que dejaban libre y daba la espalda al sector destinado al baile. Al sentarse, arremango el vestido y se estremeci&oacute; cuando la piel de sus piernas hicieron contacto con la fr&iacute;a superficie.<\/p>\n<p>Nuevamente la boca de la infiel fue visitada por la movediza lengua del conquistador que, en seguida, la invit&oacute; a saborear algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora tesoro, busc&aacute; lo que est&aacute;s deseando comer para luego beber su jugo&rdquo;.<\/p>\n<p>Como una aut&oacute;mata bajo el cierre de la bragueta, sac&oacute; el miembro duro y, mir&aacute;ndolo embelesada se lo llev&oacute; a la boca. Mientras ella sorb&iacute;a con deleite &eacute;l entrando por atr&aacute;s alternaba caricias y entradas en culito y conchita. La lubricaci&oacute;n delantera facilitaba el ingreso en el anillo estriado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor, ahora no hay tiempo, pero la pr&oacute;xima este anito no se salva&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras las caricias renovaban su excitaci&oacute;n a pasos agigantados empez&oacute; a sentir la tensi&oacute;n en el cuerpo del var&oacute;n junto a un sonido gutural que anunciaban la pr&oacute;xima corrida, concretada en las palpitaciones de la pija escupiendo leche.<\/p>\n<p>Tragadas las emisiones fue levantada como si fuera una mu&ntilde;eca y en lo que dura un parpadeo se encontr&oacute; a caballo de los muslos de R&oacute;mulo, con el vestido en la cintura, la bombacha corrida y su vagina ocupada por el palo que antes ten&iacute;a en la boca.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora preciosa no hay que permitir que se ablande, removelo dentro tuyo que vas a acabar de nuevo&rdquo;.<\/p>\n<p>Una mano frotando el cl&iacute;toris y la otra oprimiendo por turnos las tetas lograron su cometido y esta vez s&iacute; qued&oacute; hecha una piltrafa abrazada y con el miembro todav&iacute;a duro en su interior. Al recuperarse, horcajada y chupando la lengua del que la hab&iacute;a sometido se sincer&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querido m&iacute;o, nunca hab&iacute;a gozado tanto en tan poco tiempo, te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos preciosa te tengo que devolver a tus amigas o se extra&ntilde;aran del lapso que llevamos alejados&rdquo;.<\/p>\n<p>Llegaron al sill&oacute;n que hab&iacute;an dejado cuarenta minutos atr&aacute;s, ella con paso vacilante y gesto de cansancio, cosa que preocup&oacute; a Beatriz.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parec&eacute;s agotada, te sent&iacute;s bien?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, creo que se juntaron la bebida con una bajada de presi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno chicas, les devuelvo la amiga, ha sido un placer, que sigan bien&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya sin la presencia de R&oacute;mulo, acerc&aacute;ndose y en voz baja, Beatriz le habl&oacute; a Laura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi sugerencia es que tengas cuidado con este muchacho, puede traerte alg&uacute;n dolor de cabeza&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;a la se&ntilde;a de asentimiento pensaba, qu&eacute; dir&iacute;a si supiera que todav&iacute;a tengo en la boca algunos grumos de su semen.<\/p>\n<p>El lunes siguiente lleg&oacute; un mensaje al tel&eacute;fono de Laura &laquo;Cuando puedas llamame, necesito tu ayuda&raquo;. Como estaba en el trabajo no adopt&oacute; precauci&oacute;n alguna para cumplir el pedido.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Recib&iacute; tu mensaje&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias por contestar, necesito el punto de vista de una mujer. La empresa me va a pagar el alquiler de un departamento peque&ntilde;o pero c&oacute;modo y, en la elecci&oacute;n hay cosas que a los hombres se nos escapan. El mi&eacute;rcoles a la tarde tengo que ver uno a estrenar pues el edificio se termin&oacute; hace poco. No nos llevar&iacute;a m&aacute;s de una hora y, de paso podemos tomar un caf&eacute;, me podr&aacute;s acompa&ntilde;ar?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo, a qu&eacute; hora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A las dieciocho en la esquina de Ayacucho y Maip&uacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, nos vemos&rdquo;.<\/p>\n<p>El mi&eacute;rcoles lleg&oacute; del trabajo a las quince, hora habitual, comieron y luego de una peque&ntilde;a sobremesa, el esposo se tir&oacute; un rato a descansar; al despertarse alrededor de las cinco de la tarde vio que ella se estaba arreglando.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s por salir?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, Juana anda algo deprimida y me pidi&oacute; que fu&eacute;ramos a tomar un caf&eacute;. No me digas que te has vuelto controlador&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, eso ser&iacute;a contradecirme, pues a lo largo de los a&ntilde;os hemos acordado y respetado la propia autonom&iacute;a, adem&aacute;s ning&uacute;n control sirve ya que esa atadura artificial transforma en obligaci&oacute;n lo que debiera ser voluntaria y jubilosa uni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si quer&eacute;s me quedo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para nada, yo deseo que en pleno uso de tu libertad hagas todo aquello que contribuya a tu felicidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante esas palabras se sinti&oacute; una mierda; &eacute;l preocupado por su felicidad y ella prepar&aacute;ndose minuciosamente para gozar la infidelidad. As&iacute;, con cierto sentimiento de culpa, fue al encuentro de quien la hab&iacute;a hecho gozar como una perra en la discoteca.<\/p>\n<p>En la esquina donde hab&iacute;an acordado &eacute;l la esperaba con su elegancia habitual y sonriente. Para disimular se besaron en la mejilla, aunque la lengua del var&oacute;n saliera un poco para recorrer esa porci&oacute;n de piel.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Loco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, estoy enloquecido con el recuerdo de esa boca, que ahora solo me roz&oacute; la cara, pero d&iacute;as atr&aacute;s hambrienta me comi&oacute; la pija y sedienta bebi&oacute; mi leche&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor no me record&eacute;s eso que todav&iacute;a no entiendo c&oacute;mo pude hacerlo. Hace un rato Leopoldo me despidi&oacute; diciendo que deseaba mi felicidad en lo que sea que haga. Me siento una basura&rdquo;.<\/p>\n<p>Pocos metros caminaron hasta la entrada donde los esperaba un se&ntilde;or que les franquear&iacute;a el ingreso. R&oacute;mulo la presento como su novia que lo ayudar&iacute;a a elegir el nidito de amor. El rubor, que empez&oacute; a insinuarse en la cara de la aludida, aument&oacute; s&uacute;bitamente cuando cay&oacute; en cuenta de la alianza que luc&iacute;a en el anular izquierdo.<\/p>\n<p>El departamento ten&iacute;a dormitorio, ba&ntilde;o y cocina comedor amplios y luminosos haci&eacute;ndolo atrayente. Mientras la pareja miraba el aparato proveedor del agua caliente el hombre que los acompa&ntilde;aba recibi&oacute; aviso de que otras personas quer&iacute;an ver un departamento m&aacute;s grande ubicado en un piso superior.<\/p>\n<p>R&oacute;mulo le dijo que atendiera tranquilo mientras ellos pensaban sobre los muebles y adornos que necesitar&iacute;an comprar y, mientras hablaba separaba con una mano las nalgas de Laura haciendo que el orificio del ano fuera presionado por alg&uacute;n dedo invasor. La hembra manoseada disimul&oacute; como pudo, aunque complacida por dentro, y apenas se escuch&oacute; el ruido de la puerta cerr&aacute;ndose se volvi&oacute; hacia quien hurgaba sus posaderas para recriminarle el atrevimiento pero no pudo, su boca fue tapada por los labios del que la acariciaba y que parec&iacute;a tener m&aacute;s de dos manos; sent&iacute;a que simult&aacute;neamente le tocaban los pechos retorciendo los pezones, dos dedos se introduc&iacute;an en la vulva, algo entraba en su culo y una &uacute;ltima le recorr&iacute;a la espalda buscando la cremallera.<\/p>\n<p>Al bajar el cierre trasero y hacer caer la prenda al suelo qued&oacute; en corpi&ntilde;o y bombacha con las manos tapando la cara y la cabeza gacha por la verg&uuml;enza, pues la luminosidad natural permit&iacute;a que cada parte del cuerpo fuera apreciada con nitidez. Los pezones tratando de perforar las copas y la tela transparente de la entrepierna mostraba el vello p&uacute;bico mojado por el flujo y cayendo lacio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me pueden ver a trav&eacute;s de la ventana&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me encantar&iacute;a que alguien pueda apreciar la belleza de la hembra que comparte placeres conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y tom&aacute;ndola de la mano la llev&oacute; frente a la puerta de vidrio corrediza que daba al balc&oacute;n haci&eacute;ndola arrodillar, para luego extraer el miembro y acerc&aacute;rselo a los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por lo que m&aacute;s quieras, no me hag&aacute;s esto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En este momento lo que m&aacute;s quiero es tu boca devorando mi pija que hace rato viene erguida esper&aacute;ndote&rdquo;<\/p>\n<p>Incre&iacute;blemente obediente lami&oacute;, chup&oacute; y se pas&oacute; por la cara el glande baboso en un gesto de atracci&oacute;n insalvable.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima tener tan poco tiempo disponible, hubiera querido que me alcance para distribuir semen en boca, vagina y culito, pero tendr&eacute; que conformarme con entrar un poco en cada uno y eyacular en el &uacute;ltimo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No por favor, va a regresar el encargado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te preocup&eacute;s mi cielo lo haremos r&aacute;pido, ahora toca conchita, ven&iacute; ac&aacute;, as&iacute; mi vida, medio cuerpo afuera de la ventana, ahora gir&aacute; un poquito el torso para que pueda ver el movimiento de tus tetas al ritmo de los empujones con que te clavo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor no me hag&aacute;s eso, alguien que me conozca puede, de casualidad, verme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te preocup&eacute;s hermosura, ni tu madre reconocer&iacute;a en esta puta a la se&ntilde;ora del doctor que no muestra las rodillas y mucho menos el canal que divide los pechos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Realmente sos malo conmigo, te aprovechas de mi debilidad, con vos s&iacute; soy una puta pero no lo puedo remediar. &iexcl;Ay madre santa, me viene, me corro, qu&eacute;date dentro un poquito, dame tiempo a terminar!&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; el orgasmo, agarrada al marco de la ventana fue bajando hasta el piso donde qued&oacute; sentada en la falda de R&oacute;mulo que le acariciaba la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Veo que gozaste bien mi cielo, ahora un minuto de descanso y hacemos la &uacute;ltima etapa, acostate con la colita para arriba y mientras te relaj&aacute;s lubrico bien el conducto que me va a recibir&rdquo;.<\/p>\n<p>Cumpliendo con el aviso hecho en la discoteca hab&iacute;a llevado un pote con vaselina l&iacute;quida. La laxitud de Laura facilit&oacute; la apertura del ano para verter el l&iacute;quido y hacerlo correr por las paredes.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor pon&eacute; cuidado para no lastimarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desde luego mi amor, voy a hacer todo lo posible para que no te represente un sufrimiento. Vos simplemente afloj&aacute; al m&aacute;ximo todo tu cuerpo, hace de cuenta que en lugar de recibir vas a evacuar&rdquo;<\/p>\n<p>Buena alumna result&oacute;, el ingreso fue apenas resistido y sobrepasado el primer tramo el resto fue f&aacute;cil. Para ella resulto una sensaci&oacute;n desconocida pero su buena disposici&oacute;n para la entrega hizo tolerable la incomodidad. El macho, con experiencia en el tema apel&oacute; en seguida al frotamiento de la vulva para que el placer opacara la molestia y diez estocadas fueron suficientes para regar con leche el recto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Menos mal que no me rompiste, pues mi marido se hubiera dado cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que al llegar no te toque, porque va a encontrar grumos que nada tienen que ver con lo que habitualmente sale. Arregl&eacute;monos que apenas llegue el encargado nos vamos&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Julio lo llam&oacute; a Leopoldo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola doctor, lo llamo porque creo que, para conseguir el objetivo, lo que tenemos es suficiente. Estimo que prolongar la actividad es gastar tiempo y dinero sin por ello modificar el resultado. Tendr&aacute; algo de tiempo para ver lo obtenido?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desde luego, podr&aacute;s venir al estudio?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En media hora estoy&rdquo;.<\/p>\n<p>Reunidos en el despacho conectaron la memoria port&aacute;til a la computadora y vieron lo filmado en la discoteca y despu&eacute;s en el departamento vac&iacute;o. Coincidiendo ambos en dar por concluida la actividad de reunir pruebas, acordaron empezar la etapa final.<\/p>\n<p>Sesenta d&iacute;as pasaron desde aquel encuentro fortuito en la lencer&iacute;a de Beatriz, fecha presente en la memoria de la ad&uacute;ltera que temprano, sentada orinando, antes de salir para el trabajo, mand&oacute; el mensaje aludiendo a la conmemoraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor, gracias por estos dos meses de afecto entra&ntilde;able, dicho en sentido literal, pues mis entra&ntilde;as a&ntilde;oran tu presencia&rdquo;.<\/p>\n<p>La ausencia de las dos tildes celestes indicando haber sido le&iacute;do no apareci&oacute; mientras estuvo en casa y tampoco al ocupar su escritorio en la oficina. El &laquo;D&iacute;a de la Dulzura&raquo; es un invento de los comerciantes para aumentar sus ventas, y las masas aborregadas siguen esos dictados de la moda para no sentirse marginadas. Por eso a nadie le extra&ntilde;&oacute; que, pr&oacute;ximos al festejo, esa ma&ntilde;ana, apenas empezada la jornada, llegara una caja conteniendo tantas bolsas como empleados, exhibiendo nombre y apellido del destinatario con un deseo de feliz d&iacute;a y atribuyendo el env&iacute;o al Directorio.<\/p>\n<p>Los m&aacute;s ansiosos abrieron r&aacute;pidamente, d&aacute;ndose con una peque&ntilde;a caja de bombones, que empezaron a saborear aplaudiendo tan exquisita iniciativa hasta que un empleado, que miraba fijamente la pantalla, fren&oacute; el festejo preguntando.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alguien abri&oacute; el pen drive que est&aacute; en el fondo de la bolsita?&rdquo;<\/p>\n<p>La que contest&oacute; fue Laura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En la m&iacute;a est&aacute;n solo los bombones&rdquo;.<\/p>\n<p>El que hab&iacute;a hecho la pregunta la mir&oacute; con una expresi&oacute;n que dec&iacute;a, &laquo;es l&oacute;gico&raquo;, y volvi&oacute; la vista a las im&aacute;genes que desfilaban, d&aacute;ndose cuenta que la jefa de divisi&oacute;n se aproximaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creo que te convenga mirar esto&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Santo cielo!&rdquo;<\/p>\n<p>Y se vio a s&iacute; misma, mirando la c&aacute;mara con la cara descompuesta y un rictus de dolor-placer ante las acometidas de R&oacute;mulo que, teni&eacute;ndola en cuatro, sepultaba una semejante poronga en su culo. Su paso tambaleante hacia la mesa de trabajo, tap&aacute;ndose la cara, fue interrumpido por la voz de una compa&ntilde;era dici&eacute;ndole que el subgerente la requer&iacute;a con urgencia. P&aacute;lida, llam&oacute; a la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pas&aacute; puta, no te imaginaba tan fotog&eacute;nica y adem&aacute;s una consumada actriz, esto explica el poco tiempo disponible para m&iacute; en los &uacute;ltimos dos meses. Ahora vas sentir lo que acarrea una traici&oacute;n, pues lo que en este momento est&aacute;n viendo tus compa&ntilde;eros me voy a encargar de que llegue hasta los barrenderos de la cuadra&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y vos sos el indicado para hablar de traici&oacute;n, basura&rdquo;.<\/p>\n<p>La salida del despacho fue seguida de un sonoro portazo, dirigi&eacute;ndose a juntar sus cosas y abandonar el edificio. Ya en la calle, abrumada por lo sucedido, lo llam&oacute; a su marido pregunt&aacute;ndole si pod&iacute;a buscarla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No querida, lo lamento, estoy en casa rumiando mi desgracia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pas&oacute;!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuando llegues te lo cuento&rdquo;.<\/p>\n<p>Al entrar al comedor y ver a Leopoldo frente a la port&aacute;til, con la caja de bombones al costado, comprendi&oacute; dolorosamente que hab&iacute;a tocado fondo.<\/p>\n<p>Y como las malas noticias vuelan, antes del anochecer el grupo de amigas ya estaba al tanto, algo que se hizo evidente cuando ninguna contest&oacute; sus intentos de comunicaci&oacute;n. Las personas que caen en desgracia son ayudadas cuando son inculpables respecto del motivo de su situaci&oacute;n. Cuando el calvario fue una elaboraci&oacute;n personal, el entorno escapa como de un apestado. R&oacute;mulo, que le hab&iacute;a prometido amor eterno, que hab&iacute;a lamentado conocerla ya casada, a quien acompa&ntilde;&oacute; para elegir el futuro nido de amor, ni siquiera abri&oacute; los mensajes.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana siguiente se formaliz&oacute; el pedido de divorcio y dentro de la semana se acord&oacute; con el juez la manutenci&oacute;n hasta la sentencia.<\/p>\n<p>El d&iacute;a despu&eacute;s de la hecatombe producida por el contenido de la bolsita, lleg&oacute; al mostrador del empleado de seguridad del edificio el joven que dejaba los cuadernillos de ofertas semanales de alg&uacute;n supermercado. Esta vez se trataba de un comercio pr&oacute;ximo a inaugurar. Como el muchacho ya era conocido, despu&eacute;s de recibirle algunos, lo dej&oacute; entrar para distribuir en oficinas de los pisos superiores; cuando sal&iacute;a le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La tapa muestra buenas ofertas, &iquest;sab&eacute;s cu&aacute;ndo inaugura?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni idea, seguramente adentro dir&aacute;, me los entreg&oacute; un se&ntilde;or que no conoc&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>El guardia separ&oacute; cuatro ejemplares para su familia y sigui&oacute; con la tarea. Media hora despu&eacute;s son&oacute; su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te habla Horacio, de la compa&ntilde;&iacute;a Serfin, entregaste las propagandas del supermercado?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se&ntilde;or, aquel que desea retira, nosotros no entregamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te quedan algunas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se&ntilde;or, otras veces permanecen toda la ma&ntilde;ana, pero hoy a los quince minutos ya hab&iacute;an desaparecido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La puta madre, perd&oacute;n, se me escap&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Intrigado, el empleado tom&oacute; uno de los cuadernillos y, abri&eacute;ndolo, entendi&oacute; todo. La hoja del medio estaba ocupada por fotograf&iacute;as del subgerente que reci&eacute;n hab&iacute;a llamado, en plena y variada actividad sexual con la jefa de divisi&oacute;n que le depend&iacute;a.<\/p>\n<p>Naturalmente ninguno de los ejemplares guardados fue recibido por su familia, dej&oacute; uno para &eacute;l y los otros a distribuir entre sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Como era de esperar a la secretaria del gerente general le faltaron piernas para hacerle conocer a su jefe el contenido del folleto, haciendo hincapi&eacute; en la imagen que mostraba al hombre apoyando las nalgas en el escritorio y, entre sus piernas abiertas, a la mujer de rodillas con una buena porci&oacute;n del miembro en la boca. Era el momento, largamente esperado, para vengarse de las insinuaciones repugnantes que hab&iacute;a recibido del engre&iacute;do hijo de puta.<\/p>\n<p>Y as&iacute; la desaparici&oacute;n de la ad&uacute;ltera fue seguida, un d&iacute;a despu&eacute;s, por la del gal&aacute;n que se ufanaba de usarla.<\/p>\n<p>Finalizada la tarea hubo una &uacute;ltima reuni&oacute;n entre Leopoldo y Julio, pues &eacute;ste quer&iacute;a entregarle las constancias que hab&iacute;an quedado en su poder para que el cliente dispusiera de ellas seg&uacute;n su parecer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Julio, quiero agradecerte lo bien que has manejado este asunto que exced&iacute;a mis fuerzas, adem&aacute;s tenemos que arreglar cuentas, seguramente te debo algo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No doctor, de lo que usted me adelant&oacute;, sobr&oacute; plata y mucha&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces voy a necesitar otro servicio, de lo que qued&oacute; hac&eacute;s dos partes, una para vos y otra para R&oacute;mulo, cuya excelente actuaci&oacute;n debo reconocer, aunque para m&iacute; fuera un dolor espantoso&rdquo;.<\/p>\n<p>Ahora a remontar la cuesta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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