{"id":41940,"date":"2023-05-13T22:00:00","date_gmt":"2023-05-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-13T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-13T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-7\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (7)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41940\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>7. Buenas razones.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y entonces despu&eacute;s de todo, ahora vienes a restreg&aacute;rmelo en la cara? &mdash;La enfrento aparentando tener confianza pero por ahora carezco de ella, pues estoy muy nervioso y obviamente arrepentido por lo sucedido. Mariana incluso da un paso hacia atr&aacute;s, ya que con seguridad he colocado mi pose de pitufo gru&ntilde;&oacute;n, cruzado de brazos y ce&ntilde;o fruncido, espant&aacute;ndola. No es mi intenci&oacute;n pero es lo que mi conciencia me dicta.<\/p>\n<p>&mdash;No mi cielo, en serio que no vine a eso. &iexcl;Para nada! &mdash;Le hablo con cari&ntilde;o y extrema delicadeza, &ndash;pretendiendo reconducir la situaci&oacute;n&ndash; pues me da la impresi&oacute;n que de no hacerlo as&iacute;, se me puede ir de las manos he intento tranquilizarlo. Camilo descruza sus brazos y termina de beber el poco aguardiente que estaba en el fondo de su copa.<\/p>\n<p>&mdash;Digamos que no te vine a ver con la mentalidad de juzgarte ni a requerir de ti, m&aacute;s explicaciones. Lo asumo porque yo me lo busqu&eacute;, cuando se lo propuse a ella a tus espaldas. Lo de Iryna, sinceramente si me sorprendi&oacute;, pero ella al confes&aacute;rmelo, se mostr&oacute; conmigo muy arrepentida, aunque para ser sincera, yo pienso que llevaba un tiempo obsesionada contigo. Eso fue el d&iacute;a que se enter&oacute; que hab&iacute;a decidido venir a buscarte y le pudo el remordimiento. &mdash;Camilo despliega su brazo y extiende frente a m&iacute; el vac&iacute;o recipiente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qui&eacute;n se lo dijo a ella? &ndash;Le pregunto a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Lo del viaje? &mdash;Me responde de inmediato sin mirarme.<\/p>\n<p>Se sirve primero y luego cae en cuenta de que mi mano a&uacute;n la tengo estirada y me mira con ese par de cielos azules bien abiertos, para luego achinarlos, arrugar su nariz y poner esa carita de ni&ntilde;a consentida que tanto me derrite, adorn&aacute;ndola con su perfecta sonrisa, alza los hombros para luego bajarlos y por fin deja caer con suma precisi&oacute;n, el chorro de aguardiente en mi copa.<\/p>\n<p>&mdash;Fue Natasha. Pero no quiero saber nada m&aacute;s, salvo que t&uacute;&hellip; &iquest;Me lo hubieras confesado? &mdash;Camilo ladea su cabeza y de nuevo se da la vuelta, para mirar hacia la piscina, &ndash;bajo el marco de la puerta de madera&ndash; por algo que le ha llamado la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hey, Johann!&hellip; Ah, ah. &mdash;Le pego un grito, moviendo mi dedo &iacute;ndice de izquierda a derecha en el aire, para hacerle saber que lo he visto y as&iacute; evitar que siga con su espect&aacute;culo.<\/p>\n<p>Siento como Mariana se me acerca por detr&aacute;s, peg&aacute;ndose a mi costado y curiosa asoma su cabeza. Para disminuir el impacto del sol al salir del oscurecido interior de la caba&ntilde;a y usa su mano derecha como visera, observando al horizonte. Intenta averiguar de qu&eacute; se ha perdido pero la acci&oacute;n ya la he interrumpido, y los dos alemanes van tomados de la mano hacia el interior de la casa, con las toallas atadas a la cintura. Entonces me toma del antebrazo y me pregunta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &mdash;Yo levanto los hombros y me dispongo a aclararle la pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>&mdash;Pues que&hellip; &laquo;Bueno es cilantro pero no tanto&raquo;. Estos dos que se estaban empezando a calentar demasiado y me di cuenta de que Johann, se la estaba chupando a Nikolaus.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Es en serio? &mdash; Dice Mariana sorprendida. Lleva una mano a su boca entreabierta y endereza la espalda. Entonces levanto los hombros, tuerzo la boca y le expongo mi punto de vista.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;. Y una cosa es permitir que se doren como pollos en asadero, las nalgas y las pelotas, pero otra muy distinta es aceptar que sus demostraciones de afecto sean tan subidas de tono.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te imaginas donde los hubiese llegado a pillar Kayra? Esa mujer es capaz de agarrarles por las vergas y hasta de cortarles los test&iacute;culos con su corta&uacute;&ntilde;as. &mdash;Finalizo mi comentario y me dirijo hacia el interior de la caba&ntilde;a, dejando a Mariana all&iacute;, pensativa.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpa. &iquest;Qu&eacute; me dec&iacute;as? &mdash;De nuevo pregunto pues no le prest&eacute; demasiada atenci&oacute;n. No me responde y entonces observo como Mariana sigue en la puerta, ri&eacute;ndose a carcajadas. &iexcl;De seguro que se debe estar imaginando la escena!<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iquest;Melissa? &mdash;Al pronunciar su nombre, ella me mira y de a poco deja de re&iacute;r. Levanta su brazo derecho, extendi&eacute;ndolo hacia m&iacute;, solicit&aacute;ndome un momento para respirar y poder hablar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Olv&iacute;dalo, olv&iacute;dalo! Ehmm&hellip; Estoy aqu&iacute; para confesar mis culpas y poner la otra mejilla. Si quieres contarme algo de eso o pedirme perd&oacute;n, hazlo despu&eacute;s de conocer&hellip; de saber lo que hice. &mdash;Le digo con algo de recelo.<\/p>\n<p>Camilo asiente positivo y en silencio se dirige hasta su habitaci&oacute;n. Desde aqu&iacute;, de pie aun en la entrada puedo escuchar que abre y cierra cajones buscando algo. Y luego de unos momentos regresa hasta ponerse en frente m&iacute;o, con un objeto negro en su mano.<\/p>\n<p>&mdash;Har&aacute; bastante calor Melissa, y como ves a&uacute;n no he comprado el bendito ventilador. Podemos seguir hablando afuera en el porche para estar m&aacute;s c&oacute;modos. &iquest;Te parece? Ten, esto es tuyo. &mdash;Y le entrego el pr&aacute;ctico abanico plegable de &eacute;bano, estampado con vistosos caracteres japoneses dorados que un d&iacute;a le ofreci&oacute; un vendedor ambulante en el muelle, observando como atracaban los cruceros, junto a nuestro peque&ntilde;o Mateo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Lo guardaste! Gracias mi cielo. &mdash;Le digo al recibir mi abanico y extenderlo para darme un poco de refrescante brisa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me parece perfecta tu idea! D&eacute;jame colocar aqu&iacute; la mesita de madera y traer la nevera port&aacute;til para enfriar nuestras bebidas&hellip; &iquest;Aun tienes hielo? &mdash;Le pregunto. Y entonces reparo en que es extra&ntilde;o para m&iacute;, para &eacute;l quiz&aacute;s tambi&eacute;n, esta muestra de familiaridad.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, creo que no pero en la cocina de la casa debe haber. &iexcl;Ya regreso! &mdash;Le digo a Mariana y del piso en nuestra cocina&hellip; &iquest;Nuestra? Ufff, en fin. Termino de recoger la peque&ntilde;a nevera por los costados, carg&aacute;ndola conmigo en direcci&oacute;n a la casa, y dejo a Mariana acomodar junto a mi silla mecedora, la mesita redonda.<\/p>\n<p>&mdash;Joven Camilo&hellip; &iquest;Qu&eacute; se le ofrece por aqu&iacute;? &mdash;Indaga curiosa mi negra hermosa cuando me ve ingresar a la cocina por la puerta posterior. La veo apurada sirviendo el desayuno para nuestros hu&eacute;spedes.<\/p>\n<p>&mdash;Solo un poco de hielo, Kayra. Necesitamos enfriar las botellas y&hellip; yo hacer un poco de tiempo para romper la tensi&oacute;n del momento, esa es la verdad. &iquest;A&uacute;n no llega Maureen? &mdash;Le pregunto a Kayra, mientras del congelador tomo dos bolsas de hielo picado.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra que se lo est&eacute;n tomando con tranquilidad. Siempre hay que hablar cuando existen problemas en la pareja, pero lo mejor mi ni&ntilde;o, es empezar reconociendo los de uno mismo. Vaya para all&aacute; y se desahogan, pero no se me vayan a exceder con los tragos. &iquest;Okey? &laquo;Mucho alcohol entumece la entendedera y afloja aparte de otras cosas, la lengua&raquo; &iexcl;Jajaja!&#8230; &iquest;Maureen? Esa bendita muchacha me sali&oacute; igualitica a su padre. &iexcl;Demorada para todo! &mdash;Me responde como siempre, risue&ntilde;a y despreocupada.<\/p>\n<p>Le hago caso y cuando estoy por atravesar la puerta, la escucho preguntarme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mi ni&ntilde;o&hellip; &iquest;S&iacute; estaba Dushi la limonada? &iexcl;Oopss!<\/p>\n<p>Sin contestarle, atravieso por el costado izquierdo el borde de la piscina y me doy cuenta de que Mariana en el porche, ha sujetado de los ganchos la hamaca colgante de tela, donde William suele echarse la siesta despu&eacute;s de almorzar y sobre la mesa est&aacute; colocada la botella de aguardiente, nuestras copas 10&deg;, las cajetillas de cigarrillos separadas por el cenicero de plata en el medio y su mechero Clipper. No la veo fuera y al empezar a ascender el primero de los tres escalones de madera, por la ventana abierta de la sala, observo solo su cabeza. &iquest;Qu&eacute; hace?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Mientras regresa camilo, acomodo la mesita y me doy ma&ntilde;as para colgar bajo el alero de la entrada, la colorida hamaca de William. Necesito crear un ambiente sosegado para poder relatarle mi historia sin que se le alteren los nervios, aunque preveo que con lo que va a escuchar, le van a explotar las neuronas. As&iacute; que, si Camilo se acomoda aqu&iacute;, balance&aacute;ndose, espero que se relaje lo suficiente y no me vaya a mandar de buenas a primeras a la mierda. &iexcl;Dios m&iacute;o, dame valor! Y a mi esposo templanza.<\/p>\n<p>&iquest;M&uacute;sica suave ayudar&aacute;? S&iacute;, pero&hellip; &iquest;Cu&aacute;l? &iexcl;Tal vez la que hace semanas atr&aacute;s me pas&oacute; Naty a mi tel&eacute;fono!&#8230; Solo espero no volverme un ocho para conectarme al peque&ntilde;o equipo de sonido.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Necesitas ayuda en algo? &mdash;Le pregunto al verla agachada manipulando el mini componente de sonido, mientras voy echando dentro de la nevera, las otras cervezas, un litro de Coca Cola y la botella de Ron.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, pues la verdad que s&iacute;. No he podido emparejar mi m&oacute;vil con este aparato. Me colaboras&hellip; &iexcl;&iquest;Please?! &mdash;Le respondo sin voltear a verlo pero luego al acercarse me roza con el pecho mi espalda y de su cuello, aparte de su c&aacute;lida respiraci&oacute;n, logro embriagarme del olor de su colonia preferida. Esencias de lima, pi&ntilde;a y un toque final a miel, jazm&iacute;n y rosas. &iexcl;Mi obsequio de cumplea&ntilde;os!<\/p>\n<p>Al recibir de sus manos el tel&eacute;fono, me doy cuenta de que le ha cambiado la funda. Ya no es el rosa fuerte de antes, en su reemplazo ha puesto una blanca pero por el respaldo tiene impresa el dibujo de una sexy Harley Quinn. Oprimo la tecla del bluetooth en el equipo, selecciono el &laquo;pairing&raquo; y espero a que detecte el m&oacute;vil de Mariana.<\/p>\n<p>&mdash;Listo, ya est&aacute;. No era tan dif&iacute;cil, &iquest;cierto? &mdash;Y le paso de nuevo su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, eres un am&hellip; &ndash;no contin&uacute;o la frase pues no deseo incomodarlo o que piense que a pesar de todo lo ocurrido, estoy aqu&iacute; y le hablo como si a m&iacute; me hubiese dado igual. &ndash; &iexcl;Soy muy lerda para estas cosas! &mdash;Termino por decirle y busco la carpeta de m&uacute;sica y en ella, los &uacute;ltimos hits que Naty me grab&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Okey, miremos a ver qu&eacute; gusto musical tiene esta chiquilla! &mdash;Y me giro pero ya no est&aacute; a mi lado.<\/p>\n<p>Lo busco con la mirada en la sala pero lo ubico por la ventana de la sala, afuera y de pie sirviendo los tragos, con un cigarrillo sin encender todav&iacute;a sujeto entre sus labios. Y me deleito al verle as&iacute;, con esa pinta que escogi&oacute; tan deportiva pero elegante y su actitud tan madura al recibirme. &iexcl;Mi hombre! &iquest;C&oacute;mo pude hacerte tanto da&ntilde;o, mi amor? &iexcl;Qu&eacute; est&uacute;pida fui!<\/p>\n<p>Cuando salgo al porche me llevo la primera sorpresa. Mi plan empieza a torcerse, pues camilo ha decidido acomodarse en la silla mecedora y entre sus piernas veo el libro de caratula blanca, sin abrir eso s&iacute;. Doy al play, subo al volumen y justo me llega la segunda, pues la primera canci&oacute;n que se escucha es &laquo;What About Us&raquo; de Pink. Camilo me mira de inmediato, extra&ntilde;ado levantando la ceja izquierda, pero no se incomoda. Buenooo&hellip; &iexcl;Nada mal para empezar!<\/p>\n<p>&mdash;Melissa&hellip; &iquest;Un guaro? &iquest;O prefieres otra cosa? Ni cerveza o Ron, porque apenas se est&aacute;n enfriando. &mdash;Una pregunta tonta, pues por su mirada, ya me doy por enterado de cu&aacute;l ser&aacute; la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Un chorrito de aguardiente mientras tanto. &iexcl;Pero uno doble con cara de triple! &mdash;Le respondo sonriendo y de paso de la mesa, tomo uno de mis cigarrillos y lo enciendo.<\/p>\n<p>Camilo me sirve el trago hasta el borde y me lo ofrece. Se lo agradezco con un &iexcl;Gracias! que se me escucha medio enredado, al mantener presionado del filtro entre mis dientes, el cigarro al mismo tiempo. Creo que me lo voy a tomar despacio, &ndash;pienso&ndash; mientras voy estirando la tela longitudinalmente te&ntilde;ida a rayas rojas, azules y amarillas de la hamaca que me va a servir de trono para balancear mis ideas, pensando por d&oacute;nde empezar. &iexcl;No quiero herirle m&aacute;s!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Mariana extiende un poco la hamaca y se acomoda. Recoge por los costados la tela de su vestido, arremang&aacute;ndola con estilo entre la mitad de sus piernas. Y apenas rozando con las puntas de sus pies el piso de madera, se balancea con suavidad y bebe un poco de su aguardiente.<\/p>\n<p>Ahora tengo tiempo de sobra para fijarme en su nuevo corte de cabello. Ya no lo peina por la mitad como antes. Una onda alta como una ola del mar, nace de su diestra creciendo a la izquierda, y se cruza alta dejando despejada su frente. Luego hacia el otro lado cae como una cascada, &ndash;en principio sinuosa&ndash; desbord&aacute;ndose al final en una ca&iacute;da lisa y recta, rozando la frontera de su albo hombro.<\/p>\n<p>Tras expulsar algo refinada, una estrecha bocanada de tabaco, Mariana cae en cuenta de que la observo y nerviosa se pasa la mano, perdi&eacute;ndose sus dedos precisamente por aquel lateral de su cabeza, despej&aacute;ndose la oreja con su candonga dorada, engalan&aacute;ndosela; y el arco de sus cejas negras y anchas, ahora se destacan mucho m&aacute;s con algo de iluminaci&oacute;n sobre sus dos hermosos ojos azules, enrojecidos un poco por haber llorado tanto.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; me miras?&#8230; &iexcl;Camilo no!&hellip; No me digas que tengo pegado un bichito raro, que me muero. &mdash;Niega con la cabeza y sonr&iacute;e. &iexcl;Me sonr&iacute;e!<\/p>\n<p>Levanto mi copa y mir&aacute;ndola en voz alta digo: &mdash; &iexcl;Salud!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No que no ten&iacute;amos nada por qu&eacute; brindar? &mdash;Me contesta mostrando en su cara de mujer bonita, un semblante de extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>&mdash;Pues cambie de opini&oacute;n. Creo que si podemos brindar por nuestra infelicidad. &mdash;Le respondo y en seguida, Mariana, baja avergonzada su mirada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes, Melissa? &ndash;Me mira y presta atenci&oacute;n. &ndash; Han sido muchas noches de insomnio, tratando de dilucidar en qu&eacute; te falt&eacute;. Dando vueltas por esta zona, rodeando la piscina, yendo hasta el jacuzzi y luego venir a sentarme en los escalones, cuestion&aacute;ndome&hellip; &iquest;Que hice yo para perderte? &mdash;Y dicho esto, bebo hasta el fondo de la copa, atragant&aacute;ndome con el aguardiente hasta toser ligeramente.<\/p>\n<p>&mdash;No mi cielo, tu no hiciste nada mal. No te culpes. Fui yo, quien por una estupidez de mi parte te fall&eacute; y con mis actos, tir&eacute; por tierra tus sue&ntilde;os y los m&iacute;os por igual. T&uacute; me has dado todo, mi cielo. Me has hecho la mujer m&aacute;s feliz del mundo. Me has brindado todo tu amor, tu compa&ntilde;&iacute;a, tu atenci&oacute;n, nuestro hijo&hellip; T&uacute; siempre me has consentido y hecho caso a mis deseos. &mdash;Camilo se pone en pie. Ahora deja sobre la mesa su libro y toma por el cuello, la botella de aguardiente. Se me acerca sin prisa para colmar de nuevo mi copa y se regresa en silencio para sentarse de nuevo, en espera de que yo contin&uacute;e con mi confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; Quiz&aacute;s si sea esa tu &uacute;nica culpa. Has compartido mis sue&ntilde;os, intentando hacerlos realidad. Nunca te negaste a cumplir mis infantiles caprichos, respetaste mis pensamientos; nunca neg&aacute;ndome nada, aun teni&eacute;ndolo todo contigo. Como aqu&iacute;, cuando los tres viv&iacute;amos felices en este ed&eacute;n. Est&aacute;bamos tan bien, goz&aacute;ndonos esta paz y tranquilidad&hellip; Y por hacerme caso para que respondieras a esa llamada y luego presionarte para que aceptaras ese trabajo en Bogot&aacute; y mudarnos de nuevo&hellip; &iexcl;Maldecir&eacute; por siempre ese d&iacute;a, mi amor! &mdash;Suspiro y hago una pausa, presiento que voy a volver a llorar.<\/p>\n<p>Y suena la siguiente canci&oacute;n. Ed Sheeran cantando &laquo;Perfect&raquo;. Esa s&iacute; que me encanta, se escucha en la radio a todas horas y s&eacute; que a Camilo tambi&eacute;n le agrada, pues la tarareaba cuando trabajaba en el estudio de nuestra casa hasta bien entrada la madrugada, y al llevarle su taza de caf&eacute;, &eacute;l dejaba lo que estaba haciendo para invitarme a bailar, sin importar que en el suelo, arrug&aacute;ramos con nuestros pies descalzos sus detalladas perspectivas de exteriores en medios pliegos de cartulina durex, o los borradores de sus planos, elaborados en gruesos pergaminos.<\/p>\n<p>&mdash;Eres culpable de hacerme caso en todo lo que digo o quiero. Ese ha sido tu &uacute;nico error, mi vida. Ning&uacute;n otro, lo juro. &mdash;Se lo digo mir&aacute;ndolo fijamente, &eacute;l no me aparta su mirada. Es extra&ntilde;o, pero su rostro no expresa se&ntilde;ales de asombro, aunque si percibo en el caf&eacute; de sus ojos, nacientes halos de melanc&oacute;lica humedad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Salud! &ndash;le digo a mi esposo y &eacute;l me mira. &ndash; Pero Camilo, mi vida&hellip; Voy a brindar primero por m&iacute;, al encontrar en ti al hombre de mi vida y en segundo lugar, por ti. Por hacer tan feliz durante todos estos a&ntilde;os, a esta mujer que ahora tienes al frente de ti. &iexcl;Tu mujer! &mdash;Yo levanto la copa y bebo, sin dejar de observarlo. Camilo no me copia la idea, no me sigue el brindis y por el contrario, acciona su zippo plateado y da fuego al cigarrillo, que hasta ese momento se hab&iacute;a librado de quemarse, aspirado por su boca. Eso me entristece, s&iacute;. &iexcl;Al parecer a mi esposo le importa muy poco lo que le acabo de decir!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero cu&aacute;l mujer de todas? &iquest;Aquella que por a&ntilde;os me fue fiel? O&hellip; &iquest;La que me puso los cachos con el hijueputa ese? &iexcl;Cu&aacute;l, Melissa! &iquest;Dime por favor a quien de ellas tengo ahora frente a m&iacute;? &mdash;Mariana permanece muda, llev&aacute;ndose eso s&iacute;, la mano izquierda a la frente cubierta con algo de sudor.<\/p>\n<p>Bebo otro sorbo, esta vez uno corto, pues recuerdo la recomendaci&oacute;n de Kayra. Me levanto y con tres pasos, me planto muy cerquita de ella, que al verme deja de balancearse. Estiro mi mano y le alcanzo el cenicero, aunque me importe poco que la ceniza de su cigarrillo se estrelle contra el piso y mejor presto mayor atenci&oacute;n al roce de sus rodillas cubiertas por la tela, contra mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes, Melissa? Eras mi prioridad y quien le daba sentido a mi vida en todo. Nunca te falt&eacute; al respeto, te entregu&eacute; sin dudarlo mi coraz&oacute;n y toda mi confianza. Tuviste siempre mi atenci&oacute;n, jurando estar de por vida a tu lado. Celebr&eacute; tus ocurrencias de ni&ntilde;a consentida con abrazos y sin reparos. Valor&eacute; la madurez con la que expresabas tus sue&ntilde;os y tus metas, eso siempre me encant&oacute; de ti. &ndash;en el rostro de Mariana se divisa la turbaci&oacute;n y algo de desconcierto. &ndash; Te brind&eacute; la seguridad de que har&iacute;a lo que fuera para que obtuvieras en tus noches y tus d&iacute;as, la felicidad m&aacute;s absoluta que toda mujer merece y sue&ntilde;a. Nunca tuviste quejas de mi lealtad, &iquest;o me equivoco? &mdash;Mariana niega con el movimiento de su cabeza, d&aacute;ndome la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Melissa, mutaste en otra persona. Una mujer mentirosa y manipuladora. &iexcl;Una completa desconocida! Y s&iacute;, tuve mucha culpa al no pedirte que&hellip; &iexcl;No! La verdad es que deb&iacute; haberte exigido que renunciaras y te quedaras en casa. O que buscaras otro lugar para trabajar. Por supuesto que me siento culpable de acabar con nuestro hogar. &mdash;S&eacute; que mis palabras la hieren, pero es que para m&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Eras t&uacute;, mi mundo y mi diario apoyo. &ndash;continuo habl&aacute;ndole sereno y sin moverme. &ndash; Apreci&eacute; toda la paz que con tu compa&ntilde;&iacute;a me brindabas. Esa si es la mujer m&iacute;a. La que am&eacute;, la &uacute;nica que he amado. &iquest;Era esto lo que quer&iacute;as escuchar de m&iacute;? &iexcl;Pues ya est&aacute;, hay lo tienes! &mdash;Mariana permanece callada, aceptando resignada mis planteamientos y aspira de forma tan apresurada su cigarrillo, que no se da cuenta de que ya no le queda tabaco por fumar.<\/p>\n<p>&mdash;Escucharte decir esas palabras, no solo han confirmado el dolor que te he causado, si no el amor que a&uacute;n sientes por m&iacute;. Yo tambi&eacute;n he sufrido con todo esto, no vayas a creer que no, mi vida. Con todos estos meses que pasaron sin saber de ti, de c&oacute;mo estabas, &iquest;d&oacute;nde?, &iquest;con qui&eacute;n? Mil preguntas que yo misma me respond&iacute;a todas las noches a solas, despu&eacute;s de dejar dormido a nuestro hijo en su cama, y todas ellas con una &uacute;nica y dolorosa respuesta para m&iacute;&hellip; &iexcl;Por infiel y por puta! As&iacute; que s&iacute;, mi cielo. Estoy aqu&iacute; no solo para pedir que me perdones, tambi&eacute;n para intentar recuperar tu confianza con verdades que te herir&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s. &mdash;Y mientras Camilo me escucha expectante, mis ojos encharcados por las l&aacute;grimas no han dejado de observarlo pues en su mirada veo que tiene ganas de llorar, pero se las aguanta.<\/p>\n<p>&mdash;He venido para declararte que nunca dej&eacute; de amarte, que te amo, y que te amar&eacute; por siempre. Pero aceptar&eacute; tu decisi&oacute;n, la que sea que tomes, pero mi amor&hellip; &iexcl;Tan solo te pido que me escuches! Como antes mi cielo, cuando eras tan solo aquel amigo que enamorado, me brindaba su hombro como apoyo. &mdash;Camilo suspira, levanta la vista hacia los barnizados listones de madera del techo y luego siento como nuestro peque&ntilde;o contacto f&iacute;sico se deshace.<\/p>\n<p>Muy despacio se aparta y en silencio marcha hasta bajar por la escalinata. Fuma lo que resta de su cigarrillo y con un r&aacute;pido movimiento de sus dedos, lanza su colilla lejos, traspasando el blanco muro; con la botella de aguardiente en su mano, camina pensativo bajo el cielo semi nublado de este casi medio d&iacute;a, virando hacia la izquierda de la caba&ntilde;a y busca la sombra que le ofrecen las arqueadas ramas del cocotero que plantamos entre los dos, arrim&aacute;ndose bastante hasta apoyar su frente contra la corteza gris del tronco, d&aacute;ndome as&iacute; nuevamente la espalda. &mdash; &iexcl;Fue el destino el que nos puso en estas! &mdash;Le digo casi gritando, reclamando su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues el m&iacute;o pintaba bien, Melissa. &ndash;Me responde desde su refrescante refugio. &ndash; Ten&iacute;a una mujer que amaba, un hijo al que adoro, esta bonita casa en el para&iacute;so, un hogar contigo en la sabana y un trabajo que aunque al principio no me agradaba, con el tiempo le tom&eacute; cari&ntilde;o y adem&aacute;s, por poco y logro que mi proyecto hotelero se hiciera realidad. Pero el tuyo Melissa&hellip; Ese te llev&oacute; por otro camino, distorsionando al m&iacute;o. &iquest;Casualidad? &iquest;Infortunio? O&hellip; Tu decisi&oacute;n. &mdash;Termina por decirme Camilo mir&aacute;ndome a la cara, pero no con ira o desprecio, m&aacute;s bien mostr&aacute;ndome aquella faz ya conocida por m&iacute;, de su resignaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Te recuerdo mi vida, que fue una decisi&oacute;n de los dos y bueno, que nos dejamos seducir por la loca idea que nos propusieron entre Fadia y el hijueputa de Eduardo. &mdash;Le respondo firme, aunque se me escuche a disculpas baratas. Intentar&eacute; que comprenda que tanto el como yo, nos vimos envueltos en aquel mundo de mentiras, &ndash;por mi capricho, es verdad&ndash; jugando a ser un par de desconocidos entre tanta gente que cre&iacute;an conocernos tan bien.<\/p>\n<p>Con cuidado de no echarme encima el trago, me pongo en pie y camino hasta la mesa. Otro cigarrillo saco de la cajetilla, pero no voy a encenderlo, tan solo lo sostendr&eacute; entre mis dedos para disimular los nervios. Por la ventana de la sala, se escapan los pegajosos sonidos jamaiquinos del reguet&oacute;n &laquo;Con Calma&raquo; de Daddy Yankee y Snow, la canci&oacute;n de moda que Natasha se empe&ntilde;&oacute; en ense&ntilde;arme a bailar, y que yo me goc&eacute; en varias rumbas junto&hellip; Junto a &eacute;l. &iexcl;Incluso una vez ante la presencia de mi disgustado esposo!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; dices que ellos dos tiene la culpa de todo esto? &iquest;Acaso que hizo Eduardo de mal? Tan solo me llam&oacute; para avisarme que en la empresa donde trabajaba, buscaban a un arquitecto que se hiciera cargo de concluir un proyecto que el anterior hab&iacute;a dejado a medias a causa de una enfermedad. &mdash;Cuestiono a Mariana que parece estar elevada recordando algo pero al escucharme, dirige su maquillada mirada, &ndash;iluminada por el sol de este medio d&iacute;a&ndash; hacia la sombra refrescante donde estoy medio recostado, para explicarme con calma&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Todo! Mi cielo. Ese asqueroso me&hellip; Chantaje&oacute;. Pero no me voy a adelantar pues todo tiene un comienzo y necesitas saberlo mi vida, pero en orden hasta el final, como te gusta y como debe ser. &mdash;Y sin que Mariana lo perciba, a pesar de estar casi al corriente de todo, escucharlo de su boca con seguridad s&eacute; que me va a lastimar.<\/p>\n<p>&mdash;Como bien dices, t&uacute; y yo lo hablamos, aqu&iacute; mismo. &iquest;Recuerdas? &mdash; Ahora s&iacute; le doy fuego al cigarrillo, bebo hasta el fondo vaciando mi copa y decido que es mejor sentarme en la segunda escalinata, antes de continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Sopesamos los pros y los contras e insist&iacute; en que era bueno para tu desarrollo profesional, volver a nuestra casa en Bogot&aacute; e integrarte en esa constructora. Otro cambio para nuestras vidas pues aqu&iacute; ya hab&iacute;amos pasado un a&ntilde;o largo y a m&iacute;, me hac&iacute;a falta mi familia y el ambiente de la gran ciudad. &mdash;Veo como Camilo se me acerca, inclina la botella de aguardiente y al servirme derrama un poco moj&aacute;ndome la mano. &iexcl;Pobrecito! Es que continua nervioso y por eso le tiembla el pulso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;D&oacute;nde estuvo lo malo, Melissa? Regresamos y nos organizamos de nuevo. Empec&eacute; a trabajar a mitad de diciembre y t&uacute; pudiste pasar las festividades junto a tu madre y tus hermanos. Mateo estaba feliz, t&uacute; tambi&eacute;n y yo igual de verlos a ustedes dos tan contentos esa navidad. &iexcl;No entiendo que te pareci&oacute; tan mal! &mdash;Le respondo y con cuidado paso por un lado, subo los escalones para recoger de la mesita de madera un cigarrillo y el cenicero. Me doy la vuelta y decido acomodarme al lado izquierdo de Mariana, pero un escal&oacute;n por arriba.<\/p>\n<p>Observo como la parte posterior de su vestido, me permite apreciar la parte alta de su espalda desnuda y bajo el contorno recto que forman sus cabellos sobre la nuca, unas vertebras m&aacute;s abajo, tatuados asoman los p&eacute;talos de la flor de Liz con la cual una noche se me apareci&oacute;, as&iacute; como si nada.<\/p>\n<p>Que ganas de acariciar a dos manos, la nacarada suavidad de su piel o de rozarla simplemente con las yemas de mis dedos como tantas veces sucedi&oacute; y con la amorosa paciencia de aquella primera vez. &iexcl;Pero no lo debo hacer!<\/p>\n<p>&mdash;No mi Cielo, en verdad no hubo nada malo. Est&aacute;bamos bien pero me fui sintiendo abandonada, aburrida de estar en casa todo el d&iacute;a sin hacer nada. Aqu&iacute; fue diferente pues lo que logramos, lo planeamos y construimos entre los dos. No fue tu culpa, te lo aclaro de una vez. &mdash;Siento como Camilo me escudri&ntilde;a por detr&aacute;s con su mirada. Es como si quisiera tocarme y abrazarme. Ojala lo hiciera y yo no tuviera que contarle todo y se terminara esta pesadilla ya. &iexcl;Ilusa, eso no suceder&aacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Pero dirig&iacute;as todo en nuestra casa. Te encargabas de Mateo e ibas al club. &ndash;Le refuto su punto de vista. &ndash; Te ve&iacute;as muy a gusto de pasar las tardes rajando con las vecinas. No parabas de hablar de tu amiga rusa y de lo divertida que era su hija adolescente, y c&oacute;mo por esa raz&oacute;n eras el eslab&oacute;n entre su rebelde juventud y la inconforme madurez maternal. &mdash;Mariana se gira de medio lado hacia m&iacute;. En sus mejillas noto el rubor producido por la alta temperatura, confirmado por las gotitas de sudor en su respingada nariz, y esa sonrisa leve trazada por sus labios ya despintados, con su hermoso rosa natural.<\/p>\n<p>&mdash;Adem&aacute;s Melissa, &ndash;contin&uacute;o&ndash; me colaborabas con tus ideas para las reformas y tus conceptos me sirvieron muchas veces para convencer a los nuevos propietarios de realizar otras adecuaciones antes no planeadas, generando satisfacci&oacute;n en ellos, ingresos adicionales para la constructora y por supuesto, una palmadita en mi espalda por parte de la junta directiva. &mdash;Levemente, a Mariana se le van entrecomillando latinas sus mejillas, y pensativa asiente al recordarlo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mi vida. Y estaba feliz de colaborarte pero&hellip; &iexcl;Algo me estaba haciendo falta! La verdad es que sent&iacute; algo de envidia, no solo de verte ocupado en lo que te gustaba, tambi&eacute;n de c&oacute;mo me hablabas de lo que suced&iacute;a d&iacute;a tras d&iacute;a en tu oficina o de tus salidas a beber por las noches con esos amigos desconocidos para m&iacute;, pero que con tus comentarios y variadas an&eacute;cdotas, me los hiciste tan cercanos. &iexcl;Y me dieron ganas de trabajar de nuevo! Tener igualmente un nuevo mundo para vivir otras experiencias y salir de la rutina; poder compartirlas en las noches contigo y que no me vieras como una m&aacute;s de aquellas amas de casa, mon&oacute;tonas y aburridas. &mdash;Camilo suspira y pensativo, deja descansar su ment&oacute;n en la herradura que se forma entre su pulgar y el dedo &iacute;ndice de la mano izquierda, antes de responderme.<\/p>\n<p>&mdash;Pero es que Eduardo era el que me obligaba a salir con ellos para fraternizar y dejar de lado de tanto traj&iacute;n. &ndash;le manifiesto como si fuese un chiquillo reprendido despu&eacute;s de cometer alguna travesura. &ndash; Adem&aacute;s me contabas cosas nuevas todos los d&iacute;as, de Mateo y tuyas, para nada aburridas. Como cuando ibas de compras con Fadia a conocer los almacenes de los nuevos centros comerciales, y se demoraban horas prob&aacute;ndose vestidos y zapatos o hablando de los &uacute;ltimos chismes de la far&aacute;ndula, cuando iban a la peluquer&iacute;a. &mdash;Intento justificarme, aclarando que me gustaba todo aquello que para ella era una mon&oacute;tona sombra en nuestra cotidianidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Lo ves ahora? Fadia y Eduardo, cada uno por su lado, s&iacute; que incidieron en nuestro destino. &Eacute;l te fue arrastrando a esa nocturna vida social y ella, se aprovech&oacute; de mis confidencias para incitarme a salir a buscar que nuevas rutinas fuera de casa. Me dijo que no te comentara nada y que te diera la sorpresa cuando ya tuviera algo concretado. Hasta me acompa&ntilde;&oacute; a algunas entrevistas y al ver que no me sal&iacute;a nada, se enter&oacute; de una vacante en la constructora y ah&iacute; empez&oacute; a maquinarlo todo. &iexcl;Para su l&eacute;sbico beneficio y el de su enfermo esposo!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Espera, espera! &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo? &iquest;Fadia lesbiana? &iquest;Eduardo entonces que pinta en todo esto? &iquest;Con eso te chantajeo? &mdash;Aparentando asombro le pregunto a Mariana, pero mantiene sellados los labios algo temblorosos y el lapisl&aacute;zuli de su par de iris, &ndash;que cuando habla emocionada encandilan cristalinos a su audiencia&ndash; ahora se van eclipsando bajo el pliegue de sus parpados maquillados con un tr&iacute;o de vivos colores difuminados que contrastan con su semblante, apagado y arrepentido.<\/p>\n<p>Y me quedo sentado a su lado en espera de una respuesta que no llega, porque unos gritos desaforados que provienen dos pasos adelante de la puerta de la cocina en la casa, se le anticipan y consiguen que nuestras cabezas roten al mismo tiempo, quedando los dos sobresaltados.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Meli?&#8230; &iexcl;Meliiii! &mdash;Es Maureen, que con sus brazos extendidos, euf&oacute;rica viene dando brincos hacia donde estamos, sonriente y dichosa de ver nuevamente a Mariana.<\/p>\n<p>No hac&iacute;a falta que soplaran del noreste los alisios para que los enrollados rizos marrones de su leonina cabellera, saltaran conforme al movimiento alocado de su cabeza. Mariana y yo nos ponemos en pie.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Es Maureen quien con su voz de ni&ntilde;a, pronuncia en voz alta mi nombre, evitando as&iacute;, que diera respuesta a las preguntas de mi esposo. No puedo creer la belleza de mujer que ahora da saltitos de felicidad al verme. &iexcl;Pero si cuando me fui era tan solo una ni&ntilde;a de quince a&ntilde;os, apenas desarroll&aacute;ndose! Y ahora veo la curvil&iacute;nea figura de una preciosa mujer adolescente qu&eacute; viene a mi encuentro, risue&ntilde;a e impetuosa.<\/p>\n<p>Sus cabellos ensortijados, que ahora lucen trenzados y enredados con un look de &laquo;rastas jamaiquinas&raquo;, que le sientan sencillamente espectacular, los lleva en un precioso peinado de media cola, con algunos mechones semi recogidos hacia un lado, atados por detr&aacute;s de la cabeza y el resto caen libres sobre su hombro izquierdo hasta cubrir algo de su pecho.<\/p>\n<p>Los rayos de sol en este medio d&iacute;a, hacen a&uacute;n m&aacute;s intenso el centelleo de sus negros ojos almendrados que resaltan bajo unas cejas rectas pero bien delineadas en ese hermoso rostro cuadrado, con su nariz peque&ntilde;a y ancha; boca amplia con labios carnosos, pintados de un llamativo anaranjado. Dentadura perfecta y blanca como la de Kayra, aunque el color de su piel si es bastante m&aacute;s claro que el de su madre, pero conservando los rasgos caracter&iacute;sticos de sus ra&iacute;ces afro-caribe&ntilde;as.<\/p>\n<p>Viste un top magenta sin mangas, tipo chaleco y de tela acanalada; con la parte del busto rodeado por un dise&ntilde;o coquetamente fruncido y un cordel atado en el frente a modo de un peque&ntilde;o mo&ntilde;o. Bastante ajustada y corta, dejando ver en su vientre plano y bien definido, un coqueto piercing en su ombligo. Maureen posee ahora una figura atl&eacute;tica, lejana a la de aquella infantil delgadez. Los senos le han crecido bastante, casi tan redondos como los m&iacute;os. Firmes y paraditas, sus bubis le suben y bajan al comp&aacute;s de sus apresurados pasos, y puedo adivinar que no trae sost&eacute;n, pues sus pezones templan altivos la delgada tela y se transparenta mediana, su areola caf&eacute;.<\/p>\n<p>Cintura de avispa con piel tersa y al caminar apresurada hacia m&iacute;, viene oscilando de manera sexi sus pronunciadas caderas, con una natural seducci&oacute;n. Personificada inocencia y sensualidad, enfundada en unos peque&ntilde;os shorts blancos de tela de jean, &ndash;deshilachados&ndash; que le brindan un toque bastante sexi a esas redonditas nalgas firmes y al continuar hacia abajo, termino por admirar sus muslos largos, brillantes y torneados. En los pies sin medias, unas rosadas zapatillas &laquo;Vans&raquo; ajedrezadas, que le brindan aparte de agilidad, juvenil comodidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bon bin&iacute; Meliiii! &mdash;Me da la bienvenida acompa&ntilde;ada de un fuerte abrazo y dos besos que me dejan con seguridad, mis mejillas coloreadas por sus carnosos labios naranjas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Gracias Maureen! Pues ya lo ves, yo por aqu&iacute; de pasadita, como visita de m&eacute;dico. &mdash;Le respondo feliz de verla, tom&aacute;ndola de las manos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Kon ta ba&iacute;? &mdash;Me pregunta con su tierna vocecita. Eso si no le ha cambiado para nada. Y sonriente, da un paso hacia atr&aacute;s y me observa de pies a cabeza, deteniendo su mirada en mis tetas, asombrada.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy muy bien mu&ntilde;eca, feliz de estar de nuevo en este para&iacute;so. Gracias por preguntar. Le contesto y luego cort&eacute;smente me intereso por su estado. &mdash; &iquest;Y t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Mi ta bon, Danki. &ndash;me responde al tiempo que sus manos se liberan de las m&iacute;as. &ndash; &iexcl;Estas divina, Meli! Muy &laquo;fashion&raquo; con tu vestido y el nuevo corte de cabello. Te hace ver m&aacute;s&hellip; &iexcl;Madura! Pero igual de Dushi. &mdash;Le sonri&oacute; pero pienso si es que&hellip; &iquest;Me est&aacute; diciendo vieja?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y tu mu&ntilde;eca, te ves divina!, le respondo. &mdash;Te ves muy &laquo;cool&raquo; con ese peinado y esos delicados atrapa sue&ntilde;os pendiendo de tus orejas. &iexcl;C&oacute;mo has crecido, por Dios! Te has convertido en toda una mujer. &iquest;No estar&aacute;s ya rompiendo corazones, o s&iacute;? &mdash;Le pregunto y de inmediato noto como nerviosa se lleva el dedo me&ntilde;ique hasta su boca, mordi&eacute;ndolo levemente y sus ojos caf&eacute;s, se desv&iacute;an hacia mi izquierda, como buscando refugio a mi pregunta&hellip; &iquest;En mi marido?<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s de uno la acecha, pero esas carnitas no son carro&ntilde;a para cualquier buitre. &iquest;No es as&iacute; Maureen? &mdash;Dice de repente Camilo, abriendo sus brazos para cobijarla en un afectuoso apret&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero la ya no tan peque&ntilde;a jovencita, ri&eacute;ndose a carcajadas, le rodea con sus brazos por el cuello, saltando sobre mi marido para afirmarse con sus largas piernas achocolatadas por la cintura, haciendo que mi esposo tambalee y se eche un paso para atr&aacute;s, a la vez le estampa un sonoro beso en la mejilla derecha. Camilo se da una media vuelta y la deposita con cuidado sobre el tablado del porche, un poco sorprendido por aquel saludo tan efusivo y&hellip; &iquest;Rom&aacute;ntico? &iquest;Pero qu&eacute; mierdas pasa aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Es verdad que varios compa&ntilde;eros de la universidad me han echado uno que otro piropo, pero Meli, yo tengo mis metas bien claras y primero est&aacute; el estudio, que el placer vendr&aacute; despu&eacute;s. &ndash;Me responde con sensatez. &ndash; &iexcl;Pero qu&eacute; calor hace hoy! Cami, de casualidad no tendr&aacute;s&hellip; &iquest;Algo frio y Dushi por ah&iacute;? &mdash;Y sonriente, Maureen pasa hac&iacute;a el interior de la caba&ntilde;a, como Pedro por su casa, con una acostumbrada confianza que se me hace extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cami? Aprovecho el momento de soledad y le hago el comentario a mi esposo, mir&aacute;ndolo con una furia disimulada en mis ojos y s&iacute;, algo celosa. Mi marido solo atina a levantar los hombros y decirme: &mdash;Es solo el desparpajo de la juventud. &iexcl;Tranquil&iacute;zate Melissa!<\/p>\n<p>Pero dentro de mi cabeza empiezan a barajarse miles de posibilidades. Tantos meses separados&hellip; &iexcl;Un hombre tiene sus necesidades! Esta calurosa y paradisiaca isla&hellip; &iexcl;Ellos dos aqu&iacute; solos! Una de joven tambi&eacute;n las tiene, no tenemos por qu&eacute; ser tan diferentes a los hombres&hellip; &iexcl;Este ambiente festivo! Mi esposo sin ser muy guapo, s&iacute; que es bastante atractivo y&hellip; &iexcl;Ella con esa belleza n&uacute;bil! Mierda&hellip; &iquest;Ser&aacute; que le quedaron gustando las &laquo;sardinas&raquo; a Camilo?<\/p>\n<p>Humm, siento celos, s&iacute;. Y bastantes, pero con todo lo que le hice&hellip; &iquest;Tengo autoridad para reprocharle algo?<\/p>\n<p>&mdash;Meli&hellip; &iquest;Y Mateo d&oacute;nde est&aacute;? &mdash;Me pregunta Maureen, mirando para todos lados y con dos latas de cervezas, goteando ambos envases, su fr&iacute;a y refrescante humedad.<\/p>\n<p>&mdash;No est&aacute; aqu&iacute;, Dushi querida. Lo dej&eacute; en Bogot&aacute; al cuidado de una amiga. &mdash;Le respondo y ella apaciguada, frunce los carnosos labios, provocando con ello que se asomen dos peque&ntilde;os hoyuelos en sus mejillas. Me ofrece una cerveza y ella destapa primero la suya. &iquest;No le trajo una a Camilo?<\/p>\n<p>&mdash;Es una l&aacute;stima, estaba emocionada por verlo. &iexcl;Debe estar inmenso mi chiquit&iacute;n pingu&iacute;n! &mdash;Y da un sorbo largo a su cerveza. Se acerca a mi esposo, pasa su brazo por la cintura, bastante cari&ntilde;osa y recuesta su cabeza sobre el hombro de Camilo, que me mira ahora con detenimiento.<\/p>\n<p>Yo destapo la m&iacute;a y con agrado siento el delicioso sabor a malta de la cerveza, bajando por la garganta refresc&aacute;ndome, pero eso s&iacute;, sin dejar de observar las afectivas muestras de cari&ntilde;o con las que se tratan estos dos. Finalmente, Maureen se separa de Camilo, le entrega la cerveza y baja las escalinatas, &ndash;meneando sus caderas&ndash; hasta llegar a mi lado para envolverme con sus brazos nuevamente.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno ya te salud&eacute;, Meli. Ahora me marcho a ayudarle a mam&aacute; con el almuerzo. Si me demoro m&aacute;s es capaz de darme un par de nalgadas. &iexcl;Feliz reencuentro, Dushi preciosa! &mdash;Me dice gui&ntilde;ando un ojo y sonriendo con picard&iacute;a. Sale corriendo como una exhalaci&oacute;n hacia la casa pero antes de entrar, desde all&iacute; nos grita: &mdash; &iquest;Y qu&eacute; van a hacer m&aacute;s tarde? Porque yo voy a sacar a estos alemanes de este encierro y darnos un buen paseo por Jan Thiel Beach para que conozcan. &iexcl;Y t&uacute;, gal&aacute;n!&#8230; &ndash;le grita a Camilo&ndash; Cu&iacute;dala mucho. Y le env&iacute;a por los aires, un beso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7. Buenas razones. &mdash; &iquest;Y entonces despu&eacute;s de todo, ahora vienes a restreg&aacute;rmelo en la cara? &mdash;La enfrento aparentando tener confianza pero por ahora carezco de ella, pues estoy muy nervioso y obviamente arrepentido por lo sucedido. Mariana incluso da un paso hacia atr&aacute;s, ya que con seguridad he colocado mi pose de pitufo gru&ntilde;&oacute;n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-41940","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41940\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}