{"id":41970,"date":"2023-05-16T22:00:00","date_gmt":"2023-05-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-16T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-16T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-8\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (8)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41970\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Y bien, &iquest;por d&oacute;nde and&aacute;bamos? &mdash;Le pregunto a Mariana, inst&aacute;ndola a continuar con sus explicaciones, pero no me responde de inmediato. Se mantiene all&iacute; de pie mirando hacia la casa, pensativa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ehhh? &iquest;Qu&eacute; dijiste? &mdash;Me contesta despu&eacute;s de unos segundos, abriendo mucho sus ojos d&aacute;ndome a entender que efectivamente, Mariana se hab&iacute;a apartado de este momento dentro de s&iacute; misma, &ndash;pensando en vaya a saber uno que cosas&ndash; m&aacute;s sin embargo por la expresi&oacute;n de su rostro algo contrariado, puedo percibir que esta disgustada, celosa&hellip; &iquest;Quiz&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Melissa, te pregunt&eacute; que si pod&iacute;amos continuar con nuestra charla. &mdash;Nuevamente le explico y ella lleva la mirada a la mu&ntilde;eca de su mano, para observar con detenimiento alguna notificaci&oacute;n en su smartwacht; acomoda gradualmente sus cabellos por detr&aacute;s de la oreja, &ndash;aunque para mi est&aacute; bien peinada&ndash; y en seguida dirige el azul intenso de sus ojos ad&oacute;nde me encuentro y me sonr&iacute;e de manera controlada.<\/p>\n<p>A dos manos, recoge a la altura de sus caderas la tela de su vestido colorido, alzando algunos cent&iacute;metros el negro dobladillo y ense&ntilde;ando la blancura de sus pies, &ndash;calzados por unas elegantes sandalias con tiras en forma de &laquo;T&raquo;, casi planas. &ndash; y empieza a subir de medio lado los escalones. Pasa por mi lado apenas roz&aacute;ndome con su brazo desnudo el costado derecho de mi pecho, pero no se detiene en el porche, por el contrario avanza hasta el interior de la caba&ntilde;a abanic&aacute;ndose coqueta la cara y se da media vuelta para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, pues para ser exacta, habl&aacute;bamos de c&oacute;mo empezaron nuestros problemas con aquellos cambios. Pero espera Camilo, dame un minuto y reviso algo. &mdash;Le contesto y lo dej&oacute; all&iacute; en el porche, bebiendo la cerveza que le entreg&oacute; Maureen, mientras me dirijo hasta el sof&aacute; en la sala y tomo asiento, para revisar con calma si tengo alg&uacute;n mensaje o llamada perdida en mi tel&eacute;fono. Me preocupa no tener noticias a&uacute;n del estado de salud de mi mam&aacute;.<\/p>\n<p>Al revisar la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a, me da alegr&iacute;a ver que tengo tres de mis hermanos y uno de Naty. El de mi hermano Antonio que est&aacute; en Bogot&aacute; al frente de la empresa, me informa que van a comenzar a exportar frutas a algunos pa&iacute;ses de Europa y el otro mes a Jap&oacute;n. Me alegra y sonr&iacute;o. Pero los otros dos me desconsuelan pues Juli&aacute;n, mi otro hermano que se encuentra con mi madre en Dallas, me informa que el tratamiento local no ha dado buenos resultados por el avanzado estado de la enfermedad, as&iacute; que lo que sigue ahora ser&aacute;n las quimioterapias y por supuesto que mi mam&aacute; se encuentra triste y su &aacute;nimo bastante bajo.<\/p>\n<p>Eso me angustia bastante y quiz&aacute;s tenga que viajar pronto a verla. Ninguno de ellos sabe que me encuentro ahora en Cura&ccedil;ao, tratando de arreglar m&iacute; matrimonio. As&iacute; que a los dos les escribo indic&aacute;ndoles que los llamar&eacute; despu&eacute;s. Quiz&aacute;s lo haga en la noche cuando regrese al hotel. Naty me ha escrito preocupada por la reacci&oacute;n de Camilo. Le explico en pocas palabras que me ha recibido bien. Hasta ahora sin gritos o groser&iacute;as. Esta &laquo;sardina&raquo; ha resultado ser una buena amiga.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Veo a Mariana adentrarse en la penumbra del interior de la caba&ntilde;a, y por la ventana de la sala observo como toma su tel&eacute;fono m&oacute;vil, revis&aacute;ndolo con detenimiento. La veo sonre&iacute;r y sus dedos se desplazan &aacute;giles sobre el teclado. Y se me revuelca el est&oacute;mago de nuevo, de solo imaginar que ella haya seguido vi&eacute;ndose con el malparido de su amante, a pesar de las advertencias que le hice antes de volar hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>No quiero pensar m&aacute;s en ello, as&iacute; que mejor me dar&eacute; la vuelta para no verle m&aacute;s la cara a Mariana y que sus gestos de alegr&iacute;a aparte de delatarla, me hagan sentir peor, record&aacute;ndome lo ocurrido entre ellos dos. Me siento de nuevo en la mecedora y me encender&eacute; otro cigarrillo para acompa&ntilde;ar lo que me resta de cerveza.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Listo! &mdash;Grita Mariana a mis espaldas y escucho el taconeo de sus pasos recorriendo el trayecto desde el sof&aacute; hasta detenerse de nuevo, al costado de la mesa redonda. Le miro ahora s&iacute; la cara, y en ella no hay rastro de emoci&oacute;n, al contrario, solo veo un gesto de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; tienes? &iquest;Pas&oacute; algo malo con Mateo? &mdash;Le pregunto intranquilo.<\/p>\n<p>&mdash;No cielo, el ni&ntilde;o est&aacute; bien. Es solo que me han escrito mis hermanos. Lo bueno es que van a exportar algunas toneladas de fruta a Europa, no es mucho pero es un comienzo. &iquest;No? Pero lo otro si me preocupa, pues me ha escrito Juli&aacute;n para contarme como va evolucionando mi mam&aacute;, despu&eacute;s de iniciar su tratamiento y al parecer est&aacute; m&aacute;s avanzado de lo que pens&aacute;bamos. &mdash;Me responde sinceramente compungida, y yo me siento un completo idiota por pensar tan mal de ella. Sin embargo, &ndash;pienso&ndash; que es la desconfianza y el desenga&ntilde;o que pesan tanto, inclinando en su contra la balanza.<\/p>\n<p>&mdash;Melissa, si quieres podemos dejar las cosas as&iacute; como est&aacute;n y t&uacute; mejor viajas para estar con ella. &iexcl;Te necesita! &mdash;Le comento poni&eacute;ndome en su lugar, pero ella se planta en frente m&iacute;o con esa mirada de determinaci&oacute;n que tanto conozco y s&eacute; que no cejar&aacute; en su empe&ntilde;o por terminar lo que apenas estamos comenzando, relat&aacute;ndome desde su punto de vista, esta dolorosa historia.<\/p>\n<p>&mdash;Lo &uacute;nico que quiero por ahora es permanecer aqu&iacute; contigo, aclarando lo que nos pas&oacute; y despejando para ti, la inc&oacute;gnita de esos porqu&eacute;s que te atormentan. Luego si me marchar&eacute; contigo o sin ti, pues yo lo tengo muy claro y ya decid&iacute;. Faltas t&uacute; mi cielo, si al terminar de escucharme hallas la paz que te rob&eacute; y tomas la decisi&oacute;n de perdonarme. Si logras entender mis motivos o condenarme por los mismos, a vivir sin ti. &mdash;Le respondo melanc&oacute;lica pero di&aacute;fana a mi esposo, que como siempre antepone mi tranquilidad a la suya.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, Melissa. &iexcl;Como quieras, quiero! Arranquemos con esto entonces. &mdash;Le sugiero y le pregunto a continuaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sigues con esa cerveza o cambiamos al aguardiente? &mdash;Se le dibuja una media sonrisa y sin responderme con palabras utiliza el llamativo azul de sus ojos fijos en plena conexi&oacute;n con los m&iacute;os; bebe de su lata, lento y con calma, confirm&aacute;ndome as&iacute; su respuesta.<\/p>\n<p>A m&iacute; no me queda nada, por lo tanto me sirvo un nuevo guaro y observo como sus dedos deslizan hacia fuera de la cajetilla blanca, un cigarrillo. Antes de llevarlo a su boca, yo ya tengo listo el fuego de mi encendedor y estiro mi brazo, acerc&aacute;ndole la llama. Aspira una sola vez y se da vuelta cerveza en mano, contoneando sus caderas. Hipnotizante y sexy, se bambolea el hilado tejido a diestra y siniestra, oblig&aacute;ndome a descender por sus redondas nalgas y de paso, secuestrando mi mirada.<\/p>\n<p>De nuevo extiende la gruesa tela, estirando aquel multicolor arco tejido, deshaciendo la comba y se acuesta de medio lado elongando sus piernas, hasta que sus pies sin sus sandalias, casi rozan la esquina; eso s&iacute;, sin importarle que al hacerlo por el declive, la falda de su vestido se le remangue y me muestre, &ndash;espont&aacute;neamente o no&ndash; la atractiva desnudez de sus piernas hasta un poco m&aacute;s arriba de las rodillas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;Camilo tu&hellip;, con esas salidas a rumbear y las llegadas tarde a casa por culpa de tu amigo, &ndash;meci&eacute;ndose suavemente, retoma la conversaci&oacute;n&ndash; y yo al salir en compa&ntilde;&iacute;a de Fadia, no solo al club o para arreglarnos el cabello y las u&ntilde;as, como te lo contaba, sino visitando empresas de construcci&oacute;n, oficinas de dise&ntilde;o y almacenes de decoraci&oacute;n, buscando trabajo, es que nos fuimos dejando enredar en aquella telara&ntilde;a. Fue como al finalizar febrero, un a&ntilde;o largo atr&aacute;s&hellip; &iquest;Recuerdas?<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, pero no fueron fiestas en s&iacute;. Te lo dije. &iexcl;Te cont&eacute; m&aacute;s o menos como fue! Sencillamente quiso que lo acompa&ntilde;ara a beber y hablarme orgulloso de los resultados de su equipo de ventas. Los deseos suyos por dirigir las ventas a nivel nacional. Luego insisti&oacute; en que yo deb&iacute;a conocerlos. &mdash;Le respondo, mientras a su lado de pie y fumando, me remonto al pasado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Buenas, buenas mi apreciado arquitecto! &iquest;Trabajando hasta tarde? Humm, creo que ya es hora de apagar los equipos y salir de estas cuatro paredes a respirar aires nuevos. &mdash;Estaba tan absorto trabajando en mi computadora, que no escuch&eacute; cuando entr&oacute; en la oficina.<\/p>\n<p>&mdash; Ahhh, hola Edu. &iexcl;Pero si apenas son las siete y media de la noche! &mdash;Le respond&iacute; observando la hora en la pantalla de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil y echando hacia atr&aacute;s mi espalda, estir&eacute; mis brazos a lado y lado para descansar, recogi&eacute;ndolos nuevamente para con mis manos cerradas, frotarme los ojos con los nudillos.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes raz&oacute;n pero resulta que hoy es viernes amigo m&iacute;o y tenemos una cita con un buen whiskey para este pecho tan estresado, y un par de cervezas fr&iacute;as para esas manos tan trabajadoras. &mdash; &iquest;Otra vez? Pens&eacute; de inmediato, negando con la cabeza, pero sonri&eacute;ndole asombrado por su invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;? &iexcl;No, no, no! Creo que te equivocas Edu. Ya salimos el mi&eacute;rcoles pasado, estuvo genial y te lo agradezco porque me despej&eacute; un poco de todo esto, pero ahora necesito terminar con las remodelaciones para poder irme a casa con Mariana y Mateo. Ha estado hoy sola en casa todo el dia y voy a llevarle una gran pizza napolitana, para ver una marat&oacute;n de dibujos animados juntos con Mateo. Los tengo muy descuidados &uacute;ltimamente. &mdash;Tal vez no fuesen las mismas palabras pero recuerdo haberle respondido m&aacute;s o menos as&iacute;. Sin embargo Eduardo no dio su brazo a torcer y me aclar&oacute; la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Error, querido amigo! Tu esposa y la m&iacute;a han salido muy temprano hoy al club. Estuvieron en el gimnasio, un rato largo en la piscina; luego sudando como yeguas en la sauna y por la tarde en su acostumbrada sesi&oacute;n de latoner&iacute;a y pintura con ese marica peluquero de cabecera que las mantiene al dia en la moda y los chismes de las famosas. &iexcl;Ahh! Y con servicio de masaje extra, adem&aacute;s. &mdash; &iquest;En serio? Le respond&iacute; algo extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&mdash;Recogieron a tu hijo en el jard&iacute;n preescolar y de hecho, &ndash;dijo observando su preciado reloj Longines&ndash; deben estar ahora mismo en el centro comercial dispuestas a comer crepes. Ya sabes sus gustos. Para Fadia el de lomo &aacute;rabe qu&eacute; es su pasi&oacute;n y el de pollo peruano para Melissa. A tu peque&ntilde;o Mateo, waffle de nutella y banano por supuesto. Dudo mucho que tu mujer y tu hijo tengan ganas m&aacute;s tarde de comer pizza. &iexcl;Jajaja! &iquest;No te lo conto? &iexcl;Camilo, por favor!&hellip; &iquest;No me digas que no la has llamado? &mdash;Me coment&oacute; con mucha seguridad.<\/p>\n<p>&mdash;Yo puse cara de extra&ntilde;eza, pues no lo sab&iacute;a. De hecho recuerdo sentirme enojado pero no contigo Melissa, sino conmigo mismo por no haberte hecho ni una sola llamada en todo el dia.<\/p>\n<p>Mariana me observa desde su elevado y c&oacute;modo lugar, sin decir nada. La ceniza de su cigarrillo forma un peligroso arco a punto de sucumbir y en su otra mano la lata de aluminio dorada, ocult&aacute;ndome su boca. Decido tomar el cenicero, igualmente mi copa de aguardiente y con solo dos pasos y medio, ya estoy de nuevo junto a ella. Con un breve toque de sus dedos, los vestigios consumidos del tabaco descansan en el platillo y mir&aacute;ndome antes de hablar, aparta de sus labios, la cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;No pareces hombre, Camilo. &ndash;Me sorprende y abro los ojos, pasando saliva. &ndash; &iexcl;Jajaja, no cielo, no es lo que piensas! Es solo que&hellip; &iexcl;Eres muy detallista! Lo recuerdas todo muy bien. S&iacute;, as&iacute; fue mi cielo. Ese viernes, al salir t&uacute; de nuestra casa, recib&iacute; un mensaje de Fadia para cuadrar la agenda de mi dia. No ten&iacute;a muchas ganas la verdad, ya que me encontraba muy baja de &aacute;nimo pues mis entrevistas aun no rend&iacute;an el fruto esperado. Por eso tras dejar al ni&ntilde;o con su profesora en el jard&iacute;n, le respond&iacute; el WhatsApp a Fadia para aceptarle su propuesta. Y yo tampoco te llam&eacute; porque ella me coment&oacute; que ese dia ibas a tener varias reuniones importantes con el gerente de proyectos, el supervisor y el ingeniero estructural. No te quise importunar.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, tambi&eacute;n me sorprendi&oacute; eso de ti Melissa. &mdash;Le contesto, a la vez que me pongo a pensar en qui&eacute;n manten&iacute;a a esa mujer tan bien informada. &iquest;Eduardo? &iquest;O alguien m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Como sea, Melissa. Ese viernes por la noche, tuve la desgracia de que el destino lo pusiera en mi camino, sin presentir que se aparecer&iacute;a en el tuyo un tiempo despu&eacute;s, para destrozar nuestro matrimonio y mi vida. &mdash;Mariana deja de mirarme, y a mi parecer ella algo avergonzada, desv&iacute;a su rostro hacia la entrada de la caba&ntilde;a, exactamente hacia el dintel de la puerta donde se pasea con cautela, una peque&ntilde;a lagartija azulada y antes de responderme se le escapa un suspiro corto, como si ese pasado, viviera en ella muy presente.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, s&iacute;. Recuerdo que me dijiste que esa noche entre todas las personas que te presentaron, &eacute;l te hab&iacute;a ca&iacute;do como una patada en tus pelotas. &mdash;Le contesto a mi esposo sin mirarlo, pues me averg&uuml;enzo ahora al recordarlo y mejor concentro mi atenci&oacute;n en un peque&ntilde;a &laquo;bombi&raquo; que temerosa, se mueve pegada en la entrada. &iexcl;Cu&aacute;nta raz&oacute;n ten&iacute;a sobre la personalidad presuntuosa y arrogante de Chacho!<\/p>\n<p>&mdash;Eduardo me dijo que en el bar de la esquina nos estaban esperando las personas que formaban su grupo de ventas y quer&iacute;an celebrar el que les hubiesen asignado la comercializaci&oacute;n de la &uacute;ltima etapa en el condominio de Pe&ntilde;alisa. Y fue cuando te llam&eacute; para avisarte que me demorar&iacute;a un poco y t&uacute; no pusiste problema, de hecho en el tono de tu voz te sent&iacute; alegre y bastante relajada.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que sucedi&oacute; cari&ntilde;o, es que Fadia durante la cena me dio esperanzas de una oportunidad laboral, pero que deb&iacute;a esperar unos d&iacute;as m&aacute;s a que se confirmara la vacante y que para la fecha de tu cumplea&ntilde;os ya tendr&iacute;a esa noticia para ti como regalo. No me dijo nada m&aacute;s, dej&aacute;ndome intrigada pero feliz y prometi&eacute;ndole que no te contar&iacute;a nada hasta que fuese una realidad. As&iacute; que pens&eacute; que t&uacute; ten&iacute;as derecho a distraerte esa noche. Yo ya lo estaba, aunque estuviera loca por compartirlo contigo. No te quise molestar. &mdash;Camilo asiente con su cabeza, observ&aacute;ndome. Y bebiendo de su copa me responde con un intrigante&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hummm, ya veo! &iquest;Por qu&eacute; no me di cuenta de eso antes?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Se me ha terminado la cerveza, as&iacute; que con cuidado hago un primer intento por sentarme, solo que no lo logro al mecerse bastante la hamaca por el movimiento y siento que me voy a ir de para atr&aacute;s. &iexcl;Doy un grito! Mi coraz&oacute;n se acelera y palpita muy r&aacute;pido, como las vertiginosas pulsaciones del comienzo de la canci&oacute;n que se escucha ahora. &laquo;Bad Guy&raquo; de Billie Eilish, que no me transmite mucho, pero por lo visto para Naty si, ya que esa chica es su artista preferida. Me gusta m&aacute;s &laquo;Ocean Eyes&raquo;, la verdad algo influenciada por el color de mis ojos.<\/p>\n<p>Camilo extiende caballeroso su mano y la tomo con firmeza. &iexcl;Pufff! Suspiro aliviada al sentir la fortaleza de su agarre, varonil su tacto y la inconfundible tibieza de la piel, con la seguridad que me ha transmitido siempre. Un repentino escalofri&oacute; me recorre la espalda hasta alojarse en mi nuca, erizando los poros de la piel y los vellos en mis antebrazos. Pienso que es debido a la angustia m&iacute;a, de que quiz&aacute;s no lo pueda recuperar al terminar con esta conversaci&oacute;n. Como quisiera poder cobijarme en sus brazos&hellip; &iexcl;Te extra&ntilde;o tanto, mi amor!<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, casi me caigo. &iexcl;Jajaja! &ndash;Le digo sonriente, afirmando mis pies sobre el tablado. &ndash; Voy a buscar otra cerveza&hellip; &iquest;Quieres una? &mdash;Le pregunto a mi marido y &eacute;l asiente cerrando sus ojitos caf&eacute;s, liberando como en c&aacute;mara lenta, &ndash;tal vez Camilo tampoco lo desee&ndash; su mano de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues sabes que s&iacute;. &iexcl;Te lo agradezco! Mojemos la palabra y de paso, calmemos esta sed. &mdash;Le respondo, admirando de nuevo sus curvas y la elegancia de sus pasos al caminar. &iexcl;Parece flotar!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pufff, que calor Dios m&iacute;o! Estoy desacostumbrada. &mdash;Dice Mariana, resoplando y entreg&aacute;ndome una lata fr&iacute;a de cerveza. En seguida la destapo con agilidad, para devolv&eacute;rsela y tomo la que tiene en su otra mano para m&iacute;. Ella me sonr&iacute;e agradecida.<\/p>\n<p>&mdash; Muchas gracias, Cielo. &ndash; &iexcl;Siempre atento e igual de bello! &ndash; Pero sigue cont&aacute;ndome, y entonces esa noche&hellip; &iquest;Te sac&oacute; a la fuerza o c&oacute;mo fue? &mdash;Le insto para conocer m&aacute;s detalles de aquel encuentro, aunque tuerza su boca en un claro gesto de disgusto. Como ha sido siempre, desde que el destino les hizo coincidir.<\/p>\n<p>&mdash;No para nada, solo hizo el amague de llamarte para pedir tu permiso, como si me diese miedo hablar contigo y avisarte de los nuevos planes. Finalmente, te marqu&eacute; al m&oacute;vil y ya. No pusiste reparos y finalmente salimos del edificio, caminando hacia ese bar.<\/p>\n<p>&mdash;Al dar el segundo sorbo a mi cerveza, se acerc&oacute; a la barra un hombre joven vestido con un traje de pa&ntilde;o todo de negro. Camisa de algod&oacute;n con doble pu&ntilde;o, sedosa corbata con un pisa corbata cromado y mocasines con punta de charol. A ese tipo lo hab&iacute;a visto minutos antes cuando llegamos con Eduardo al lugar. Estaba sentado en una mesa cercana a la entrada del bar, acompa&ntilde;ado por dos mujeres y otro hombre. Lo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n fue la manera en que estaba sentado. Al rev&eacute;s, con las piernas abiertas y los codos sobre el espaldar, entrecruzando los dedos y ri&eacute;ndose por algo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute;, es muy de su estilo! Siempre haci&eacute;ndose notar y d&aacute;ndoselas de importante. &mdash;Me comenta Mariana, y es lo que no logro comprender. &iquest;Por qu&eacute; con un tipo como ese?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y qu&eacute;, viejo Eduard! Pens&eacute; que ya no vendr&iacute;as. &iquest;Finalmente te dio permiso tu mujercita? &iexcl;Jajaja! &mdash;Le habl&oacute; a mi amigo colocando su mano sobre el hombro, con un dejo en su voz que me pareci&oacute; muy burl&oacute;n. Eduardo no se molest&oacute; para nada con ese saludo chancero, y sonriente le contest&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Muy gracioso Jos&eacute; Ignacio, pero creo que te est&aacute;s pasando de chistoso y se te olvida que as&iacute; no se le habla a un jefe. &mdash;Le respondi&oacute; simulando seriedad, retir&aacute;ndole la mano con un movimiento hacia atr&aacute;s de su hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Nah, nah. De eso nada. &iquest;Se te olvida que ya no estamos en la oficina? T&uacute; mismo nos dijiste que aqu&iacute; fuera, todos somos exactamente iguales. Las formalidades se quedan atr&aacute;s encerradas entre esas cuatro paredes, porque aqu&iacute; solo venimos a disfrutar de una sana amistad. &iexcl;Amigos para lo bueno y lo malo! Ese es tu lema. &iquest;O me equivoco? &mdash;Y ambos rieron, dej&aacute;ndome pensativo y bastante mosqueado con la actitud tan desinhibida entre ellos dos.<\/p>\n<p>&mdash;El tal Jos&eacute; Ignacio se gir&oacute; un cuarto de vuelta y me mir&oacute; de arriba para abajo, sin borrar de su boca esa sospechosa sonrisa, pas&aacute;ndose la mano diestra por el lateral desvanecido de su cabellos negros, para preguntarle a Eduardo sin mirarlo&hellip; &mdash; &iquest;Y este qui&eacute;n es?<\/p>\n<p>&mdash;Es el arquitecto Camilo Garc&iacute;a, quien se est&aacute; encargando de terminar la construcci&oacute;n de las casas campestres del condominio en Pe&ntilde;alisa. &iexcl;Y adem&aacute;s es mi mejor amigo! Nos conocemos desde hace tiempo, cuando trabajamos como asesores de seguros, pero luego emprendimos caminos diferentes en otras actividades. Camilo con sus dise&ntilde;os arquitect&oacute;nicos y yo en lo comercial. &mdash;Le respondi&oacute; Eduardo, ech&aacute;ndome su brazo derecho sobre mis hombros, apret&aacute;ndome hacia &eacute;l con fortaleza, para terminar d&aacute;ndome una palmada en el centro de la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho gusto, soy Camilo. &mdash;Respond&iacute; tras aquella concisa presentaci&oacute;n. Le estir&eacute; mi mano y me la tom&oacute;, d&aacute;ndome un fuerte apret&oacute;n, que dur&oacute; unos segundos mientras sub&iacute;amos y bajamos los antebrazos, en una fastidiosa sincron&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pues arquitecto, encantado de conocerlo. Soy Jos&eacute; Ignacio, pero mis amigos me dicen Nacho. Y por supuesto que usted tambi&eacute;n puede llamarme as&iacute;. Bienvenido al grupo de los vagos de la constructora. &iexcl;Vagos pero triunfadores! Jajaja. &mdash;Recalc&oacute; finalmente, carcaje&aacute;ndose y solt&aacute;ndome la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno vamos a sentarnos en la mesa, que aqu&iacute; solo se esconden los solitarios &laquo;cachoneados&raquo; y dem&aacute;s perdedores, para ahogar sus penas en el alcohol. &iexcl;Margaritaaa! &ndash;Le grit&oacute; a una empleada que se encontraba tras la barra sirviendo unas bebidas. &mdash;Bizcocho, necesito otra mesa y dos sillas para mis amigos. &iquest;Qu&eacute; van a tomar ustedes dos? Nos pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo otro amarillito y para Camilo, una cerveza fr&iacute;a. Le respondi&oacute; Eduardo. &mdash;Nahh, no vamos a empezar la noche con remilgos. &iexcl;Margaritaaa!&#8230; Una botella de ron y la jarra de Coca Cola. Ahh y suficientes rodajas de lim&oacute;n. &mdash;Nunca le pidi&oacute; el favor ni le dio las gracias a la joven mesera, yo por el contrario le sonre&iacute; y deslic&eacute; sobre la superficie de la barra, el envase de mi cerveza vac&iacute;o y bajo el, un billete de veinte mil pesos como propina.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, y conociste esa noche a los dem&aacute;s. A Elizabeth, a Diana y a Carlos. &iquest;No es as&iacute;? &iquest;Qu&eacute; te parecieron de entrada? &mdash;Le pregunto, aunque quiz&aacute;s para Camilo ellos no eran tan importantes, solo unas personas m&aacute;s a las cuales yo conocer&iacute;a un tiempo despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Elizabeth me cay&oacute; muy bien. &ndash;Le respondo, recordando lo mejor posible esa noche. &ndash; Es una mujer muy inteligente y objetiva, adem&aacute;s de hermosa. Tiene un gran parecido a Grace Kelly, con su peinado estilo &laquo;a&ntilde;os cincuenta&raquo;, pero con el cabello de color cenizo aunque con los mismos flecos ondulados. &iquest;No te parece? Es refinada, elegante y maneja muy bien los gestos y sus posturas al hablar; para que la atenci&oacute;n de quienes la escuchan, no se distraigan con sus otros encantos aunque siempre se vista tan recatada. En eso se asemejaba mucho a ti. &mdash;Le puntualizo a Mariana, que me observa pensativa y pendiente de cada palabra que he dicho sobre Liz.<\/p>\n<p>&mdash;Digamos que no se destaca por tener un humor estridente, al contrario que Diana, pero conoce bien como destacarse argumentando con bastante ingenio sus ideas y sobre todo es muy buena trabajadora. Cuando tiene que pararse en la raya, lo hace con decisi&oacute;n. Sobre todo cuando tu querido amigo, intentaba sobrepasarse con ella, a pesar de saber que ella estaba reci&eacute;n casada. Ella no cay&oacute; en la tentaci&oacute;n, como t&uacute;. &mdash;Mariana se coloca cerca de la hamaca, me mira y me contesta&hellip; &iexcl;Aha! Y&hellip; &iquest;C&oacute;mo estas tan seguro de eso?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes Melissa? Me precio de tener una buena intuici&oacute;n y con respecto a Liz, esa noche pude ver en ella a una mujer que sab&iacute;a hacerse respetar y que sin pasar por odiosa, repel&iacute;a los constantes avances, entre palabras y abrazos disimulados, que tu amante varias veces intent&oacute; sin darse por vencido. &mdash;Me contesta Camilo con un tonito que me son&oacute; a reproche. Y me quedo pensando en esa comparaci&oacute;n y en&hellip; &iquest;Liz?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No es mi amante! &mdash;Le respondo contrariada y herida, pues el hecho de que me lo est&eacute; restregando me hace sentir m&aacute;s culpable, pero no creo que sea el camino indicado para llevar a buen t&eacute;rmino mi postura de mujer arrepentida, infiel pero enga&ntilde;ada y sobre todo, de puta pero obligada.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquil&iacute;zate Melissa, no ha sido mi intenci&oacute;n herirte o incomodarte. Solo estoy recordando como pasaron las cosas y adem&aacute;s que como lo pediste, estoy en plan de amigo confidente y he dejado a un lado el papel de esposo traicionado. As&iacute; te hablar&iacute;a yo, si solo hubieras sido amiga m&iacute;a y pidieras mi consejo. &mdash;Mariana asiente pero en sus ojos observo algo de humedad, visos diversos de rabia, tristeza o angustia&hellip; &iquest;Dolor?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Okey, como digas! Pero quiero que entiendas que me molesta que hundas tu dedo en la llaga, pues tambi&eacute;n he sufrido con todo esto, aunque no te lo creas. Y sobre todo, te recuerdo que estamos hablando de una &eacute;poca en la que yo no lo conoc&iacute;a. Tiene un nombre y se llama Jos&eacute; Ignacio. Es m&aacute;s, para tu informaci&oacute;n no he vuelto a verlo. &mdash;Le explico, no tanto para justificar mis faltas, pero si para darle a mi esposo un poco de tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Estas segura de eso? &mdash;Me pregunta y de inmediato niego con la cabeza. He venido hasta aqu&iacute; para ser lo m&aacute;s sincera posible y la manera en que me interroga me hace pensar que sabe algo. &iquest;Pero c&oacute;mo? &iquest;Qui&eacute;n?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, solo lo vi una vez m&aacute;s despu&eacute;s de aquello. Cuando te marchaste sin decir ni una sola palabra, te busqu&eacute; por todas partes y al no hallarte, tuve que hacer de tripas coraz&oacute;n y comunicarme con el hijueputa de Eduardo. No sab&iacute;a nada de ti, pero me coment&oacute; que a Jose Ignacio lo hab&iacute;an hospitalizado y s&iacute;, fui a verlo preocupada. Despu&eacute;s de todo lo que paso entre ambos, me sent&iacute; en la obligaci&oacute;n de ir a visitarlo. Te juro que no ten&iacute;a otra intenci&oacute;n. &mdash;Mi marido no deja de observarme y nerviosa esquivo su mirada para encenderme otro cigarrillo. Camilo me imita y prende uno de los suyos.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, claro&hellip; &iexcl;Pobrecito! Y se puede saber que le pas&oacute;. &mdash;Responde expulsando a parte de su falso inter&eacute;s, una humareda gris por la nariz.<\/p>\n<p>&mdash;Pues casi no me habl&oacute;. No quer&iacute;a verme por all&iacute; y solo logr&eacute; sacarle unas pocas palabras. Me cont&oacute; que hab&iacute;a tenido un accidente en la motocicleta y poco m&aacute;s. Se hab&iacute;a dislocado el codo, y la mano derecha la ten&iacute;a inmovilizada desde arriba de la mu&ntilde;eca. Varios hematomas en la cara alrededor de los ojos y la boca. Ahh, y el tabique de la nariz roto. No me demor&eacute;, en serio. De hecho, &eacute;l mismo me dijo que no quer&iacute;a volver a verme en su puta vida. &iexcl;Tal cual! Y te juro que sent&iacute; alivio. No he vuelto a saber nada de &eacute;l ni me interesa. &mdash;Mi esposo se da la vuelta para mirar hacia la casa, pero alcanzo a ver como se le dibuja una sonrisa de satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hummm!&hellip; Huele delicioso. Kayra ya debe tener listo el almuerzo. &iquest;Quieres que nos sirva en el comedor de la casa, o mejor aqu&iacute;, en el nuestro? &mdash;Le pregunto y al girarme, sin querer al mover mi pie, la piso justo de medio lado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ayyy! Ouchh. Me pisaste. &iexcl;Juepu!&hellip; &mdash;No culmino la grosera palabra por respeto a Camilo, tap&aacute;ndome la boca con mi mano, pero preciso me ha pisado en el dedo chiquito, &ndash;el que m&aacute;s duele&ndash; haci&eacute;ndome brincar del dolor, dejando caer al piso el cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, en verdad. Perd&oacute;name. No me di cuenta que estabas detr&aacute;s de m&iacute; y tan cerca. &iexcl;D&eacute;jame ayudarte! &mdash;Y tomo a Mariana por el antebrazo y con ella dando saltitos en un solo pie, le acompa&ntilde;o hasta el interior de la caba&ntilde;a y en el sof&aacute; le ayudo a sentarse.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, ayayay. &iexcl;Flaco, pero pesas m&aacute;s que mi conciencia! jajaja. &mdash;Le digo cerrando con fuerza los ojos, arrugando la nariz y con esa risita est&uacute;pida que me causan las punzadas en mi dedito, mientras mi esposo con su rostro de preocupaci&oacute;n, se arrodilla ante m&iacute; y me frota con sus manos, mi empeine y los dedos de mi pie.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Mari&hellip; &iexcl;Melissa! Fue sin querer, lo juro. &iquest;Te duele mucho? &mdash;Le pregunto mientras le acaricio el pie y de paso me recreo en la curvatura blanca de su pantorrilla y en la redonda cima de su rodilla. Por supuesto que repaso la tentaci&oacute;n de su muslo descubierto hasta la cintura y&hellip; Nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Un pocototote, pero ya pasara! Sigue, por favor&hellip; sigue sob&aacute;ndome. &mdash;Le respondo y sin pudor alguno, levanto mi pierna un poco m&aacute;s, corriendo hasta mi cintura el ruedo de la falda, dej&aacute;ndole a mi esposo una clara visi&oacute;n de la desnudez de mi pierna, de manera inocente, claro est&aacute;.<\/p>\n<p>Y me pongo a pensar en los golpes que nos da la vida, pero este en especial, aunque duela y me haga ver estrellitas, me encanta. &iexcl;Camilo me est&aacute; acariciando!&#8230; Despu&eacute;s de tantos meses de a&ntilde;orarlo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te pongo hielo? No quiero que se te amorate. &iquest;O alguna cremita de manos? &mdash;Le pregunto pero al mismo tiempo recuerdo que no uso de eso. Tal vez Aceite de coco que es lo &uacute;nico que tengo para broncearme. &iexcl;S&iacute;, eso es!<\/p>\n<p>&mdash;Espera ya vengo, solo tardo un minuto. &mdash;Descuelgo con cuidado su pierna y salgo disparado hacia el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo mi cielo, no creo que sea para tanto. O&hellip; &iquest;Sera que se me va a inflamar? Ouchh, solo ven aqu&iacute; y fr&oacute;tame. &mdash;No quiero aprovecharme de la situaci&oacute;n pero&hellip; &laquo;A caballo regalado no se le mira el colmillo&raquo;. Quiz&aacute;s Camilo no requiera de un recuerdo m&iacute;o, teni&eacute;ndome aqu&iacute; a su lado, vivita y coleando. Pero s&iacute;, se lo voy a recordar. Y pensando en eso, es que lo veo venir con un frasco de &laquo;Hawaiian Tropic&raquo; en sus manos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no tengo cremas pero creo que con esto te aliviar&eacute; un poco el dolor. &mdash;Le digo y de inmediato Mariana vuelve a levantar su pierna, extendi&eacute;ndola hacia m&iacute;. En esta ocasi&oacute;n, puedo mirar un poco m&aacute;s alla. &iexcl;Son negros! Me arrodillo nuevamente y dejo que el tal&oacute;n de su maltratado pie izquierdo, repose sobre mi rodilla. Yo estoy preocupado pero a Mariana la veo&hellip; &iquest;Sonriente?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De qu&eacute; te r&iacute;es? &iquest;Qu&eacute; te parece tan gracioso? &mdash;Le pregunto intrigado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Camilo&hellip; Est&aacute;bamos hablando de aquella noche y justamente ahora nos pasa esto. &iquest;Es que acaso no lo recuerdas? Cuando llegaste a la casa de madrugada, todo prendidito por el ron y la cerveza, empezaste algo conmigo precisamente por los pies. &mdash;Listo, ya he puesto la carnada. Ahora a esperar y ver si mi esposo muerde el anzuelo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;ndo llegu&eacute; a casa esa noche? Ahhh, ya caigo. &iexcl;S&iacute;, s&iacute;! Pero no me demor&eacute; mucho, &ndash;que no llegu&eacute; tan de madrugada&ndash; y tampoco beb&iacute; tanto. Todo estaba en silencio y luego de revisar la alcoba de Mateo y confirmar que estaba bien dormido, te encontr&eacute; en nuestra habitaci&oacute;n, acostada de medio lado con tu cabeza sin apoyarla en la almohada y tus brazos extendidos hacia mi lugar; sobre la m&iacute;a un libro que seguramente le&iacute;as antes de quedarte dormida. &iquest;Cu&aacute;l era? &mdash;Le pregunto a Mariana, mientras continuo apretando el dedo m&aacute;s peque&ntilde;o de su pie; acariciando y friccionando su empeine y el tal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum&hellip; &iexcl;S&iacute;, lo recuerdo bien! Era &laquo;Afrodita&raquo;, de Pierre Louys. Estaba obsesionada por terminarlo y conocer el final de aquel enamoramiento entre el escultor apetecido por todas las mujeres de Alejandr&iacute;a, Demetrios, y su adorada efigie hecha carne, la cortesana deseada por todos, Crysis. Tres objetos anhelados y tres delitos cometidos por un ins&oacute;lito capricho. Ya pecador, se arrepinti&oacute; y terminaron los dos con sus codicias convertidas en pesadillas, y a pesar de sus primigenias ganas, con en el devenir de sus pasiones, acabaron con una inocente crucificada. &mdash;Le respondo a mi esposo, que contin&uacute;a frot&aacute;ndome los dedos de mi pie con una mano.<\/p>\n<p>&mdash;Que premonitorio, &iquest;no? &ndash;Le respondo y prosigo recordando. &ndash; En fin, que te vi all&iacute; con tus piernas ocupando el resto de la cama, una recogida y la otra bien estirada. Revueltas las cobijas, cubriendo tres cuartos de tu espalda. Tan solo sobresal&iacute;a de la sabana uno de tus pies, eso s&iacute;, con las u&ntilde;as bien pintadas y sabiendo lo friolenta que eres, intent&eacute; cubrirlo pero te moviste un poco y no quise despertarte. Me desvest&iacute; en silencio dentro del vestidor, quedando solo en calzoncillos, y me acerqu&eacute; a tu mesita de noche, para apagar la l&aacute;mpara. Te ve&iacute;as muy tierna, placida e iluminada con tu cara desmaquillada. Ya te lo he dicho mil veces, &iexcl;Eres m&aacute;s hermosa sin una gota de maquillaje y mejor desnuda que vestida y pintoreteada! &mdash;Y le sonre&iacute;, recordando aquella madrugada.<\/p>\n<p>&mdash;Reci&eacute;n llegaste no te sent&iacute;, pero luego algo somnolienta, me pareci&oacute; escuchar algo parecido al siseo de una serpiente y me despert&eacute;, cuando quiz&aacute;s eras t&uacute; que retirabas de la cintura del pantal&oacute;n, tu cintur&oacute;n de cuero. Me alegr&eacute; por saber que hab&iacute;as llegado e intente dormir de nuevo esperando que al acostarte, apartando las cobijas, observaras lo que me hab&iacute;a comprado para ti. Ehhh&hellip; &iquest;Me das un poco? &mdash;Le pregunto y Camilo mec&aacute;nicamente, me alcanza su cigarrillo y contin&uacute;a masaje&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Entrecerr&eacute; los ojos para jugarte una broma, mi cielo. Dejaste encendida la luz del vestier, pero apagaste la luz de la l&aacute;mpara de noche mientras acariciabas con ternura los cabellos que cubr&iacute;an mi frente, creando una atmosfera &iacute;ntima e inesperada. No te dej&eacute; un espacio libre donde pudieras recostarte, &ndash;lo hice a prop&oacute;sito&ndash; quer&iacute;a que me descobijaras y te deleitaras con el panorama de tu regalo. As&iacute; que intentaste sin &eacute;xito correr mi pierna estirada un poco y ah&iacute; fue que abr&iacute; los ojos, para sorprenderte, saludarte y de paso, yo estir&eacute; mis labios buscando que me besaras antes de que recostaras tu cuerpo a mi lado.<\/p>\n<p>&mdash;Y lo hice. Te dije cuanto te amaba y t&uacute; de improviso, sonriendo, con tus manos me apartaste con suavidad y yo equivocado, pens&eacute; que tan solo pretend&iacute;as seguir durmiendo. As&iacute; que retir&eacute; las cobijas y me llev&eacute; la sorpresa de ver tu cuerpo con ese conjunto de ropa interior que yo no conoc&iacute;a. De hecho me sorprend&iacute; de ver tus blancas pompis divididas a la mitad por ese lazo negro, que part&iacute;a de un diminuto triangulo de tela transl&uacute;cida, atada a tus caderas. No era usual en ti, utilizar ese tipo de prendas &iacute;ntimas tan peque&ntilde;as y sugestivas. Siempre prefer&iacute;as los cacheteros o los bikinis de estilo m&aacute;s ancho, para tu mejor comodidad. &mdash;Creo que sonr&iacute;e al recordarlo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja, s&iacute;! Recuerdo tu carita de asombro. Te quer&iacute;a impresionar y llamar de nuevo tu atenci&oacute;n, hacer que te dieran ganitas de nuevo. Me tocaste el pie, acarici&aacute;ndolo por la planta, luego el empeine y me los besaste. &mdash;Sonr&iacute;e, yo fumo y le paso la colilla acabada a Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, no lo recuerdo as&iacute;. De hecho creo que fuiste t&uacute; que girando el cuerpo, colocaste el pie derecho sobre mi pecho, con esa manera tuya de mirarme tan traviesa y sonriendo suspicaz, como ret&aacute;ndome. Brillaban esas u&ntilde;as por el esmalte, igualmente carm&iacute;n como las de tus manos. Decoradas con unos puntitos brillantes en el dedo gordo y en el siguiente. Me parecieron deseables y&hellip; &iexcl;Chupables! De hecho la delicada forma egipcia de tus pies siempre me ha fascinado. &mdash;Le confieso, mientras detallo que ya mis manos est&aacute;n acariciando un poco m&aacute;s arriba de su tal&oacute;n de Aquiles, abandonando al lastimado dedito.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Acaso yo te ped&iacute; que me lamieras la planta, caus&aacute;ndome cosquillas y luego que llevaras a tu boca los dedos, chup&aacute;ndolos de uno en uno? Y s&iacute;, aunque no lo dijeras, yo si lo note desde un comienzo. Fue morboso verte hacerlo con tanta pasi&oacute;n y sentirlo con los ojos cerrados, eso fue&#8230; &iexcl;Me excitaste! &mdash;Le reconozco.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y no fuiste t&uacute; Melissa, quien abriendo las piernas me incitaste a continuar? Recuerdo bien que empezaste a tocarte las piernas, ara&ntilde;ando con sensualidad las corvas y la parte interna de tus muslos, rozando las ingles; paseabas las yemas de tus dedos sin premura por sobre el transparente nylon negro con sus coquetos encajes, bordeando las fronteras del pubis y delineando la &laquo;W&raquo; que se forma en tu cuquita ya excitada, uniendo los p&aacute;rpados, gimiendo tan bajito. &mdash;Mariana tiene los ojos cerrados tal vez imagin&aacute;ndolo, sin querer o no, m&aacute;s relajada se le ha abierto el comp&aacute;s de sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me hac&iacute;as percibir cositas ricas y desconocidas! Sentir mis dedos humedecidos por tu lengua, babeados y chupados por tu boca, era una excitante novedad. Y tu mano roz&aacute;ndome, &ndash;las m&iacute;as entre tanto, van repitiendo lo recordado&ndash; desliz&aacute;ndose tan suave desde el tobillo hasta la parte posterior de mi muslo, manoseando con fuerza mi pantorrilla, era una necesidad. &iexcl;Ten&iacute;a mis ganas de ti, cinco d&iacute;as bien atrasadas! &mdash;Siento mi pierna caer lentamente y el calor de sus manos, desvaneci&eacute;ndose. &iquest;Se me acabar&iacute;a la suerte y Camilo ya habr&aacute; despertado de su letargo?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Era necesario levantarme y apartar esa sensaci&oacute;n que estaba haciendo palpitar y endurecer mi verga. Adem&aacute;s estaba transpirando por el calor y aquellos morbosos recuerdos. Algo fr&iacute;o necesito y un cigarrillo para entretener a mis dedos. &iexcl;Mariana ya est&aacute; bien del pie!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Otro cigarrillo y una cerveza? &iquest;Estas mejor? &mdash;Le pregunto medio nervioso y algo excitado. Mariana abre sus ojos, brillando aquel par de topacios en su hermoso rostro y ruborizadas las mejillas, pero con un gesto de decepcionante abandono noto en &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, si gracias. La que encuentres m&aacute;s fr&iacute;a, y no te olvides del cenicero. &mdash;Le respondo intentando que no se me note la decepci&oacute;n que me causa el que haya dejado de acariciarme el pie. Mientras lo veo ir hacia la cocina, yo recojo mi pierna y me reviso el colorado dedito, eso s&iacute;, sin cubrirme la pierna.<\/p>\n<p>Cuando me acerco al sof&aacute; para entregarle la cajetilla de cigarrillos, el encendedor y su cerveza, observo la tensa blancura de su muslo recogido. El tal&oacute;n reposa ahora al borde del coj&iacute;n, la quijada apoyada en su articulada rodilla y el rosa de sus labios, bien pegados a esa tersa piel, con sus dos manos frotando la planta y los dedos de su aceitado pie.<\/p>\n<p>Mariana enciende su cigarrillo y me ofrece su llama para el m&iacute;o. Yo enseguida, destapo una lata y se la entrego. Coloco el cenicero sobre el descansabrazos del sof&aacute; y me acomodo a su lado, estirando mi espalda y en el borde superior apoyo la nuca, liberando por la nariz dos fumarolas que se van uniendo, dispers&aacute;ndose un poco m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>Camilo est&aacute; muy callado, pero se acomoda justo al lado m&iacute;o. Ya no siento en &eacute;l, ese inicial rechazo. Lo siento m&aacute;s tranquilo en su papel de solo amigo. &Iacute;bamos bien recordando esos bonitos instantes, no creo que debamos dejar que se apague esa llama de pasiones antiguas, que nos ha tranquilizado y unido, todo gracias a su pisot&oacute;n, as&iacute; que despu&eacute;s de un trago de cerveza, me atrevo y me lanzo a continuar con los recuerdos de esa madrugada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hummm!&hellip; Quer&iacute;a que hicieras lo que quisieras de m&iacute; esa noche, besaras lo que besaras, tomaras de mi cuerpo lo que desearas. Nada me importaba m&aacute;s que sentirme tuya. &iexcl;Aunque llegaste m&aacute;s tarde de lo que esperaba! &mdash;Le hablo a mi marido con los ojos cerrados, rememorando la situaci&oacute;n, el ambiente y las acciones. Y pienso que finalmente lo he logrado. &iexcl;El pez grande ha picado!<\/p>\n<p>&mdash;Uhmmm&hellip; &iexcl;Que no llegu&eacute; tan tarde, Dios m&iacute;o! Adem&aacute;s te ve&iacute;as muy dispuesta a que sucediera lo que pas&oacute;. Yo tambi&eacute;n ten&iacute;a ganas de estar contigo esa noche. Necesitaba amar a mi mujer y adorarla como siempre, aunque hubiese comenzado por sus pies. &iquest;Todav&iacute;a te duele? &mdash;Le pregunto, pues Mariana a&uacute;n contin&uacute;a con su pierna recogida y la falda del vestido se mantiene resignada a permanecer enrollada entre mil arrugados pliegues, obsequi&aacute;ndome la visi&oacute;n completa de los m&uacute;sculos tensionados de su muslo, la comba de sus gemelos y la aceitosa brillantez de su lastimado pie.<\/p>\n<p>&mdash;Ya no tanto, pero descuida&hellip; No le dir&eacute; a nadie que me has golpeado. &iexcl;Jajaja! &mdash;De forma algo vanidosa le respondo sonriente, pero mirando hacia la ventana de la sala, al igual que mi marido lo hace en este momento.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&aacute;s muy graciosa! C&oacute;mo esa noche estabas y lo empezaste todo. &mdash;Le respondo incorpor&aacute;ndome un poco para dar otro sorbo a mi cerveza.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Yo? Aj&aacute;, si claro. &iexcl;C&oacute;mo no! &iquest;Qui&eacute;n era el que no dejaba de chuparme el pie, mir&aacute;ndome embobado?<\/p>\n<p>&mdash;Yo, pero es que t&uacute; no hac&iacute;as m&aacute;s que provocarme, dibujando c&iacute;rculos con los dedos en tu vientre, apretando tus senos por encima del sost&eacute;n y humedeciendo con la punta de la lengua, tus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Pero tu dijiste algo que nos termin&oacute; por encender. &iquest;C&oacute;mo era? &mdash;Le pregunto mir&aacute;ndolo fijamente y no es que yo lo hubiera olvidado, para nada. Lo que deseo es que Camilo me lo vuelva a decir, ahora, como en aquella ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes algo? &iexcl;Tengo ganas! Eso fue lo que te dije mientras ve&iacute;a como las u&ntilde;as rojas de tus dedos, jugaban a apartar casi hasta la mitad, la tela negra de esa tanga, dejando uno de tus ros&aacute;ceos labios a la vista, para luego volver a cubrirlo y posar tu mano en tu culo, estrujando la nalga, separ&aacute;ndola de la otra y mostr&aacute;ndome descarada un poquito m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De qu&eacute;? Yo te respond&iacute; mientras me acariciaba. Pero ya mis ojos hab&iacute;an descubierto la dura erecci&oacute;n que me aguardaba tras ese pantaloncillo y a pesar de las ganas, me contuve y te empec&eacute; a calentar. Continuaste dici&eacute;ndome&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;De que a ti igualmente te den ganas! Y dej&eacute; tu pie en paz y me lanc&eacute; por tu corva, lamiendo la parte posterior de tu muslo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja!&hellip; S&iacute;, yo intu&iacute; el lugar al cual quer&iacute;as llegar. Pero era para mi juego muy pronto, y cerr&eacute; mis piernas para apartarte, distanciarte de m&iacute; vulva y te pregunt&eacute; de nuevo&hellip; &iquest;Ganas de qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;De quitarnos estas ganas con m&aacute;s ganas! Te respond&iacute;, pero colocaste t&uacute; otro pie sobre mi rostro, y al sentir la tibieza tambi&eacute;n lo bes&eacute; y me lo llev&eacute; a la boca, para chuparte los dedos como hice con el otro. Al momento me vi con tus blancos pies ensalivados, tratando de penetrar mi boca al mismo tiempo y t&uacute;, bastante excitada por el sexo oral que les prodigaba, me respondiste entre gemidos&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uyyy s&iacute;, que rico ser&iacute;a eso, loco m&iacute;o! &ndash;Lo recuerdo muy bien. &ndash; Y t&uacute; me levantaste de las piernas, tom&aacute;ndome con fortaleza de los tobillos. Ah&iacute; fue cuando aprovech&eacute; para retirarme la tanguita y subirla hasta las rodillas. Al darte cuenta de mi reacci&oacute;n, me soltaste y te bajaste los pantaloncillos, dej&aacute;ndome apreciar tu poderosa erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, y yo quer&iacute;a pero por lo visto t&uacute; aun no estabas muy dispuesta a dejarme penetrar tu cuquita, aunque hubiese visto como estaba henchida por las ansias y humectada de tus ambros&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando te vi completamente desnudo y con la dureza de tu verga, separada de tu vientre solo un poco y apuntando hac&iacute;a el techo, decid&iacute; postergar lo que yo igualmente deseaba y con las plantas de mis pies aun humedecidas de tu saliva, arrop&eacute; tu pene entre ellas y te comenc&eacute; a pajear; al principio algo descoordinada, lo admito, pero luego de un rato ya lo hac&iacute;a mejor y se te escuchaban fuertes los gemidos. &iexcl;Jajaja! Que locura, &iquest;cierto?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ufff, Uhum! Ten&iacute;amos una fuerte conexi&oacute;n. Nos atra&iacute;amos como imanes, sin frases ni invitaciones, tan solo con una mirada y un gesto de tu boca. &mdash;Le comento mir&aacute;ndola all&iacute; tan cerca de m&iacute;, que hasta puedo oler su fragancia, pero no el de su habitual perfume &laquo;Coco Mademoiselle&raquo; de Channel, no. Huelo su aroma de hembra excitada, ese olor que conozco de memoria, capaz mi nariz de reconocerla entre muchas. Y lo pienso sin dec&iacute;rselo a Mariana obviamente, ya que de solo haberlo percibido, me estoy empezando a excitar tambi&eacute;n y no quiero que ella lo note.<\/p>\n<p>&mdash;Yo creo que a&uacute;n podemos, mi cielo. En serio que s&iacute;, tan solo es que tu&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Joven Camilooo! &iquest;Se puede? &mdash; &iexcl;Providenciales aquellas palabras! Y me pongo en pie como un resorte, a pesar de que la erecci&oacute;n bajo mis pantalones, &ndash;deseando algo m&aacute;s&ndash; le atestig&uuml;e a Mariana, mis crecientes deseos.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que si, Kayra. &iexcl;Sigue, sigue! &iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;Necesitas algo? &mdash;Le respondo, sent&aacute;ndome apresurado en la silla giratoria, frente a m&iacute; mesa de dibujo, mientras ella ya nos habla desde la entrada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pasa mis ni&ntilde;os, que ya est&aacute; el almuerzo! Y para celebrar tu visita mi ni&ntilde;a, te he preparado algo especial y Dushi. Ahh, y tranquila que no es &laquo;Yuana&raquo; ni nada que tenga que ver con las iguanas. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y Mariana se pone en pie, quiz&aacute;s cojea un poco pero mi negra hermosa no lo nota.<\/p>\n<p>&mdash;No ten&iacute;as por qu&eacute; molestarte ni ponerte en esas Kayra. Est&aacute;bamos pensando con Camilo en salir por ah&iacute;, para no molestar. &mdash;Le respondo abanic&aacute;ndome por el calor, s&iacute;. &iexcl;Pero el de la conversaci&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;Nada de eso mi ni&ntilde;a. &iquest;Almuerzan en el comedor de la casa o desean mejor aqu&iacute;? &mdash;Nos pregunta Kayra limpi&aacute;ndose las manos con su delantal.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aqu&iacute; mejor! &mdash;Respondemos mi esposo y yo, al mismo tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;Y bien, &iquest;por d&oacute;nde and&aacute;bamos? &mdash;Le pregunto a Mariana, inst&aacute;ndola a continuar con sus explicaciones, pero no me responde de inmediato. 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