{"id":41996,"date":"2023-05-18T22:31:03","date_gmt":"2023-05-18T22:31:03","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-18T22:31:03","modified_gmt":"2023-05-18T22:31:03","slug":"trio-bisexual-en-la-clinica-veterinaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/trio-bisexual-en-la-clinica-veterinaria\/","title":{"rendered":"Tr\u00edo bisexual en la cl\u00ednica veterinaria"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"41996\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No, no derrap&eacute; y estoy a punto de contarte una historia de zoofilia. Sigo estando cuerda, aunque por momentos muestre todo lo contrario. En una veterinaria pueden pasar muchas cosas, como todos sabemos. Esto fue lo que me pas&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>No me gustan los animales, pero he tenido varias mascotas. Quiz&aacute;s, para no sentirme tan sola y tener la sensaci&oacute;n de que alguien me quiere y me extra&ntilde;a cuando no estoy en casa. A pesar de que siempre le pongo onda, mis acompa&ntilde;antes no suelen vivir mucho tiempo. Hace un par de semanas, al llegar a casa, encontr&eacute; a mi gata Tinta cabizbaja y de muy mal humor. No me atac&oacute;, como suele hacerlo casi a diario, lo que me pareci&oacute; muy extra&ntilde;o. Intent&eacute; hablarle, decirle que todo iba a estar bien, pero me ignor&oacute; m&aacute;s que de costumbre. Decid&iacute; actuar de la misma manera, cosa que funcion&oacute;. Al rato ya andaba rond&aacute;ndome, mir&aacute;ndome de reojo, como si quisiera decirme algo. En un nuevo acto de instinto maternal, muy poco com&uacute;n en m&iacute;, intent&eacute; acercarme. Cosa a la que accedi&oacute;. Segu&iacute;a molesta, pero hizo todo lo posible por demostrarme que necesitaba mi ayuda. Opt&eacute; por lo m&aacute;s l&oacute;gico y la llev&eacute; al veterinario.<\/p>\n<p>Eran m&aacute;s o menos las nueve de la noche, por lo que tuvimos que ir por la guardia. Por suerte, no tuvimos que esperar a que nos atendieran. El joven m&eacute;dico nos hizo pasar a su consultorio y de inmediato revis&oacute; a Tinta. La pobre estaba agotada, por lo que se comport&oacute; de manera muy d&oacute;cil. Luego de un corto periodo de revisaci&oacute;n, el hombre dictamin&oacute; que mi amiga estaba intoxicada. Me dijo que un poco de suero le har&iacute;a muy bien, solo que tendr&iacute;a que dejarla o esperar no m&aacute;s que dos horas. Decid&iacute; quedarme y esperar. Me hizo pasar a una sala de espera bastante c&oacute;moda, con frigo bar, televisi&oacute;n, un acogedor y amplio sill&oacute;n, una m&aacute;quina de caf&eacute; y una nutrida biblioteca de cl&aacute;sicos. A pesar de la preocupaci&oacute;n por Tinta, el contexto me pareci&oacute; de lo m&aacute;s agradable.<\/p>\n<p>Pas&oacute; alrededor de una hora y cuarto, en la que mir&eacute; dos cap&iacute;tulos de una serie, com&iacute; papitas y tom&eacute; caf&eacute; con crema. Sent&iacute;a que estaba ah&iacute; desde hac&iacute;a d&iacute;as. No estaba aburrida, pero sent&iacute;a que en casa ten&iacute;a bastantes cosas que preparar para el d&iacute;a siguiente. Avanc&eacute; por los pasillos en penumbra en direcci&oacute;n a donde estaba Tinta. Quer&iacute;a saber si estaba bien y si faltaba mucho tiempo para que acabe su terapia. La encontr&eacute; recostada en la camilla, serena, con sus grandes ojos alertas. La acarici&eacute;, le hice notar que estaba cerca. No le import&oacute; demasiado. Comenc&eacute; a caminar por la sala, deteni&eacute;ndome en cada foto o lamina colgada en la pared. Nada me llamaba demasiado la atenci&oacute;n, hasta que un sonido me puso en alerta.<\/p>\n<p>Era una especie de chirrido constante, como de un mueble met&aacute;lico que se mueve y de inmediato vuelve a su lugar. El sonido era acompa&ntilde;ado por una respiraci&oacute;n agitada y un susurro que dec&iacute;a &ldquo;s&iacute;, s&iacute;, as&iacute;&rdquo;. De inmediato comprend&iacute; lo que estaba sucediendo, pero mi curiosidad fue m&aacute;s fuerte y segu&iacute; avanzando en silencio. Nunca antes hab&iacute;a visto a dos personas coger, por lo que la situaci&oacute;n de a poco comenzaba a tornarse cada vez m&aacute;s excitante. Siguiendo la direcci&oacute;n del sonido, llegu&eacute; a una habitaci&oacute;n que ten&iacute;a la puerta entre abierta. Estando a dos pasos de ella, los vi. Si ya me generaba demasiado morbo la idea de ver a una pareja heterosexual d&aacute;ndose placer, fue tremendo el impacto que me genero ver a dos hombres en esa situaci&oacute;n. El joven veterinario que me hab&iacute;a recibido estaba sentado en una vieja silla met&aacute;lica, mientras que, otro de una edad similar, o incluso un poco m&aacute;s joven, estaba de espaldas a &eacute;l, de frente a la puerta, cabalg&aacute;ndolo. Mi primera reacci&oacute;n fue susurrar un &ldquo;wow&rdquo;. El porno homosexual masculino jam&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n. A ese contenido siento que le falta algo (&iquest;tetas, quiz&aacute;s?), por lo que encontrarme tan de cerca con semejante escena encendi&oacute; en m&iacute; algo tan extra&ntilde;o como placentero. Necesitaba mirar, pero al mismo tiempo se me hac&iacute;a inmenso el deseo de meterme adentro de ellos y, al menos por un instante, sentir lo que estaban sintiendo<\/p>\n<p>Tan obnubilada estaba en mis cavilaciones, que no not&eacute; el momento preciso en el que advirtieron mi presencia. Segu&iacute;an en lo suyo, como al principio, pero sus miradas cargadas de morbo se posaban fuertemente en m&iacute;. Si ya me hab&iacute;an visto y no hab&iacute;an frenado ni me hab&iacute;an pedido que me fuera, lo tom&eacute; como algo positivo, por lo que, lentamente, ingres&eacute; a la habitaci&oacute;n, acerc&aacute;ndome hacia ellos. Me detuve cuando ya casi no pod&iacute;a avanzar, demasiado cerca. Con una mano acarici&eacute; el rostro del hombre que cabalgaba y con la otra su pecho. Llev&oacute; la primera mano a su boca, y la segunda a su pija, que estaba totalmente erecta. Comenc&eacute; a masturbarlo mientras me chupaba los dedos. &Eacute;l comenz&oacute; a tocarme por encima de la camisa. Poco despu&eacute;s me la desprendi&oacute; y meti&oacute; una mano adentro de mi corpi&ntilde;o, para apretar con fuerza. Me atrajo hacia s&iacute; por la cintura, mientras yo me quitaba la camisa y me desprend&iacute;a el corpi&ntilde;o. Comenz&oacute; a chuparme las tetas con voracidad, ansioso, sin dejar de cabalgar a su compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; chupar un poco, pero decid&iacute; ser un poco m&aacute;s activa. Me arrodill&eacute; frente a ellos y le com&iacute; la pija al que estaba arriba. Empec&eacute; por la cabecita, haciendo c&iacute;rculos con mi lengua. Del mismo modo baj&eacute; por su tronco una y otra vez, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Llegu&eacute; a su bolas, peque&ntilde;as y suaves, sin rastro de vello p&uacute;bico. Me fue muy f&aacute;cil met&eacute;rmelas a ambas en la boca y succionarlas. Esto pareci&oacute; encenderlo, porque sus gemidos de placer se hicieron m&aacute;s sonoros. De repente una pija, que no era la suya, me golpea en la cara. Era la del veterinario. Sab&iacute;a perfectamente lo que ten&iacute;a que hacer. Le saqu&eacute; el preservativo, lo paje&eacute; por cinco segundos y se vino sobre mi cara una oleada de leche tibia y espesa. Trat&eacute; de guiar la mayor cantidad hacia mi boca, para luego chup&aacute;rsela con ganas.<\/p>\n<p>El hombre que estaba arriba se puso de pie, d&aacute;ndome espacio, para luego, con algo de dificultad, desprender mi jeans y sac&aacute;rmelo. Corriendo mi tanga, fue directamente a chuparme el culo. La sensaci&oacute;n que me invadi&oacute; es indescriptible. Jam&aacute;s me hab&iacute;an dado una chupada de orto tan rica. Muy pronto mi culito empez&oacute; a abrirse, a lo que &eacute;l respondi&oacute; metiendo su lengua cada vez m&aacute;s adentro m&iacute;o, para luego meter un dedo. Lo met&iacute;a, lo sacaba, gener&aacute;ndome un placer totalmente extasiador. Luego de que el segundo dedo entraba y sal&iacute;a sin dificultad, me ayud&oacute; a ponerme de pie. Lo bes&eacute; con ansiedad en los labios, mientras me sentaba sobre la pija de su compa&ntilde;ero, inmediatamente despu&eacute;s de que este se colocaba un preservativo.<\/p>\n<p>Esa primera penetraci&oacute;n fue hermosa. Mientras me mov&iacute;a despacito, &eacute;l degustaba mis lindas tetas. El que ten&iacute;a detr&aacute;s, me acariciaba la espalda y apoyaba la cabeza de su pija en la entrada de mi culo. Ten&iacute;a tantas ganas de que me cogiera, que casi no not&eacute; cuando meti&oacute; su pija adentro m&iacute;o. Me llev&oacute; varios minutos encontrar el ritmo adecuado para moverme, ya que era la primera vez que recib&iacute;a una doble penetraci&oacute;n. Cuando lo consegu&iacute;, la sensaci&oacute;n de placer fue extrema. No hab&iacute;a ning&uacute;n indicio de dolor o de incomodidad. Era como si hubiese nacido para tener dos pijas adentro m&iacute;o. Busqu&eacute; la boca del que ten&iacute;a enfrente y lo bes&eacute; de manera salvaje, logrando ocultar a medias el volumen de mis gritos de placer.<\/p>\n<p>Estuvimos un rato as&iacute;, hasta que los hombres decidieron cambiar de ubicaci&oacute;n. El que estaba sentado cogi&eacute;ndome por la concha, se puso detr&aacute;s de m&iacute; para darme por el culo. El otro, ocup&oacute; el lugar del primero. Antes de eso, cada uno cambi&oacute; el preservativo. Por un instante pens&eacute; &ldquo;&iquest;de d&oacute;nde los sacan?&rdquo;, pero muy pronto volv&iacute; a concentrare en lo que est&aacute;bamos. Seguimos en la nuestra. A esa altura, ya hab&iacute;a perdido la cuenta de la cantidad de orgasmos que hab&iacute;a tenido. Porque la catarata de sensaciones iba m&aacute;s all&aacute; de mis orificios penetrados. Sent&iacute;a como si estuviese flotando entre esos dos cuerpos calientes y sudorosos. Sent&iacute;a como si los tres fu&eacute;semos una nube de gases que acababa de escapar de un volc&aacute;n en erupci&oacute;n. Esa sensaci&oacute;n febril que se apoderaba de mi existencia, por momentos, me hac&iacute;a olvidar de en donde estaba, de porqu&eacute; sent&iacute;a tanto placer.<\/p>\n<p>De repente, siento que la pija que ten&iacute;a en mi culo, luego de una de sus tantas salidas, no vuelve a entrar. De inmediato, la pija que ten&iacute;a en la concha tambi&eacute;n se queda afuera. Siento como desde atr&aacute;s alguien me toma por la cintura y me ayuda a ponerme de pie. Los preservativos de ambos hombres caen al piso, mientras ellos se ubican uno junto al otro, masturb&aacute;ndose. Se besan, cosa que me parece tan tierna como excitante. Me arrodillo ante ellos, esperando los lechazos, mientras les acaricio las bolas con delicadeza. Las de ambos est&aacute;n hinchadas, por lo que presiento que lo que se viene va a ser fuerte. Acaban al mismo tiempo, inund&aacute;ndome la cara y las tetas. Cuando terminan las descargas, ambos se arrodillan frente a m&iacute; y comienzas a chuparme la cara, el cuello y las tetas, juntando de mi cuerpo su propia leche. Ninguna escena me parece tan excitante hasta hoy. Luego de recolectar, se besan y me incluyen en el beso. Intercambiamos de boca en boca la tibia lechita, mientras siento como varias manos se empecinan en frotarme la concha hasta hacerme acabar de nuevo. Ca&iacute; totalmente extasiada al piso, en medio de ambos hombres. Beso a uno, beso al otro, los acaricio. Hasta que siento que alguien me llama desde la otra habitaci&oacute;n, con un potente y algo molesto &ldquo;miauuu&rdquo;. Los tres nos re&iacute;mos, aprovechando para darnos lo &uacute;ltimos besos.<\/p>\n<p>Ya vestidos, aunque con la ropa algo pegajosa, los tres nos encontramos con Tinta, de pie y con actitud aburrida sobre la camilla. Se la ve&iacute;a mucho mejor que dos horas antes. Se ve que el suero, que reposaba tirado en el piso, le hab&iacute;a causado buen efecto. Le pregunt&eacute; al doctor que cuanto le deb&iacute;a y me dijo que est&aacute;bamos a mano. No pude evitar sonrojarme, pero le respond&iacute; con una sonrisa. Coloqu&eacute; a Tinta en su jaula de viaje y nos despedimos. El aire fresco de la noche me gener&oacute; escalofr&iacute;os, pero me encant&oacute;. Manej&eacute; sonriente, sin poder dejar de hablarle a Tinta a trav&eacute;s del espejo retrovisor. Estaba mucho mejor, con su indiferencia caracter&iacute;stica, cosa que me puso contenta. Al llegar a casa, la liber&eacute; para que hiciera lo que le viniera en gana y me met&iacute; en la ba&ntilde;era. Los recuerdos del encuentro que acababa de tener estaban demasiado frescos, por lo que me fue inevitable no masturbarme reviviendo cada escena. Esa noche, la sensaci&oacute;n de paz y pacer fue mucho m&aacute;s fuerte que mi insomnio cotidiano, por lo que descans&eacute; muy pl&aacute;cidamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 No, no derrap&eacute; y estoy a punto de contarte una historia de zoofilia. Sigo estando cuerda, aunque por momentos muestre todo lo contrario. En una veterinaria pueden pasar muchas cosas, como todos sabemos. Esto fue lo que me pas&oacute; a m&iacute;. No me gustan los animales, pero he tenido varias mascotas. 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