{"id":42005,"date":"2023-05-20T00:44:31","date_gmt":"2023-05-20T00:44:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-20T00:44:31","modified_gmt":"2023-05-20T00:44:31","slug":"cuando-los-gemidos-de-una-mujer-son","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cuando-los-gemidos-de-una-mujer-son\/","title":{"rendered":"Cuando los gemidos de una mujer son&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42005\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8230; el peor sonido que puedes escuchar.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; un hombre llevar&iacute;a a una mujer a un show de strippers? En especial a una mujer que &eacute;l ama.<\/p>\n<p>Pues ah&iacute; estaba &Aacute;lvaro, llevando a Yazm&iacute;n, la mujer que m&aacute;s amaba y deseaba en el mundo, a un lugar as&iacute;.<\/p>\n<p>No hac&iacute;a mucho que se puso en contacto con ella gracias a Facebook, luego de no verse desde hac&iacute;a varios a&ntilde;os, desde la prepa. En ese tiempo de ebullici&oacute;n hormonal, Yazm&iacute;n era la musa de sus diarias chaquetas para aqu&eacute;l que, en aquellos d&iacute;as, no se atrev&iacute;a a declar&aacute;rsele por temor a que lo rechazara. Ella era lo m&aacute;ximo, en esos d&iacute;as en los que &Aacute;lvaro era un joven muy t&iacute;mido, se dir&iacute;a que est&uacute;pidamente cobarde.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l se conformaba con conseguir alguno que otro roce &ldquo;accidental&rdquo;. Furtivamente le lleg&oacute; a tocar algunas partes de su cuerpo, como sus piernas, sus destacados y bien formados pechos, e incluso le dio un roce ocasional a sus suaves nalgas; claro, discretamente.<\/p>\n<p>Le fascinaba su buen f&iacute;sico y su manera de mostrarlo. En aquellos d&iacute;as era la &uacute;nica en usar frecuentemente minifalda, una s&uacute;per cortita adem&aacute;s. As&iacute; mostraba unas morenas y bien delineadas piernas. Y hab&iacute;a detalles que enloquec&iacute;an al joven admirador de tal belleza. Aqu&eacute;l no sabr&iacute;a bien si por malicia, coqueter&iacute;a, o por cosa natural en ella, pero cada que iba a sentarse (ella se sentaba justo al lado suyo), pasaba su mano por la orilla de su falda, levant&aacute;ndola a&uacute;n m&aacute;s y as&iacute; revelando la parte alta de su muslo, hasta su cadera. Era algo que le incitaba.<\/p>\n<p>Pero su recuerdo m&aacute;s excitante fue cuando, en una visita a un museo que su grupo realiz&oacute;, yendo hasta all&iacute; en metro, tuvieron que enfrentarse a las grandes masas de gente. Mientras los otros compa&ntilde;eros alcanzaron lugar en uno de los vagones, Yazm&iacute;n y &Aacute;lvaro fueron los &uacute;nicos que quedaron rezagados, debiendo esperar al siguiente convoy.<\/p>\n<p>Qued&aacute;ndose solo con ella &Aacute;lvaro ya se sent&iacute;a afortunado, no obstante lo mejor le vino luego. El siguiente convoy ven&iacute;a m&aacute;s repleto que el anterior pero, como hab&iacute;a m&aacute;s gente a sus espaldas, una vez que se abrieron las puertas, tales personas los empujaron precipitadamente al interior del vag&oacute;n, quedando Yazm&iacute;n justo enfrente de &eacute;l, y tan apretados que no se pod&iacute;an ni mover.<\/p>\n<p>El sexo de &Aacute;lvaro qued&oacute; pr&aacute;cticamente incrustado entre los voluminosos gajos de nutrida carne que formaban el delicioso trasero de la joven. S&oacute;lo la tela de sus ropas separaba al pene de los bien formados gl&uacute;teos femeninos. En tales condiciones le fue inevitable tener una erecci&oacute;n al joven jarioso. Una que ella tambi&eacute;n percibi&oacute;, aunque no dijo nada.<\/p>\n<p>Ese recuerdo qued&oacute; grabado en su mente.<\/p>\n<p>As&iacute; Yazm&iacute;n se convirti&oacute; en un bonito e ilusorio anhelo. Pero, luego de concluir la prepa, no volvieron a verse. No supo nada de ella hasta la llegada de las redes sociales, en especial, por supuesto, Facebook.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n su perfil todav&iacute;a segu&iacute;a soltera, y se le ve&iacute;a muy bien. Como &eacute;l tambi&eacute;n segu&iacute;a soltero se hizo ilusiones.<\/p>\n<p>Sus fotos mostraban que Yazm&iacute;n segu&iacute;a siendo una bella mujer. Parec&iacute;a que su silueta no hab&iacute;a cambiado en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. De hecho dir&iacute;a que estaba m&aacute;s ensanchada en sus caderas. De hermosa piel morena, sus piernas y muslos manten&iacute;a buena forma y firmeza, sus redondeadas nalgas tambi&eacute;n eran evidentes en m&aacute;s de una foto, destacaban por su buen tama&ntilde;o, consistencia y contorno. Por algo &Aacute;lvaro, en su juventud, la comparaba con la entonces famosa &ldquo;Biby Gayt&aacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que &Aacute;lvaro le envi&oacute; solicitud de amistad, y, una vez ella acept&oacute;, inmediatamente le pidi&oacute; se vieran.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l estaba muy nervioso, le sudaban excesivamente las manos. En cuanto lleg&oacute; ella lo abraz&oacute;. Un saludo convencional para Yazm&iacute;n, pero para &eacute;l estar en sus brazos era lo m&aacute;ximo. Goz&oacute; de sus generosos senos; de sus delicadas curvas; del delicioso aroma que emanaba de su negro y largo cabello; era tal cual la recordaba.<\/p>\n<p>Conversaron, cada quien habl&oacute; de su vida. &Eacute;l, por supuesto, le indic&oacute; que segu&iacute;a soltero; ella tambi&eacute;n, s&oacute;lo que estaba por casarse.<\/p>\n<p>Saber esto devast&oacute; las ilusiones del esperanzado hombre. &Aacute;lvaro casi que le hubiera propuesto matrimonio all&iacute; mismo, pero luego de o&iacute;r eso se le baj&oacute; de un jal&oacute;n el buen &aacute;nimo.<\/p>\n<p>Tras despedirse no pudo despegar de su mente a Yazm&iacute;n. Sin embargo ahora la ve&iacute;a con odio en vez de ilusi&oacute;n; se sent&iacute;a traicionado.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; al perfil de ella, en Facebook, s&oacute;lo para buscar entre sus contactos al desgraciado con quien se casar&iacute;a; sin conocerlo ya lo odiaba. No pod&iacute;a evitar los celos, &Aacute;lvaro la amaba, en verdad la amaba y aqu&eacute;l se la&#8230;<\/p>\n<p>Verlo le increment&oacute; el encabronamiento. El muy mam&oacute;n se hac&iacute;a lucir ostentoso: autos, ropa, fotos en el extranjero. &laquo;Pinche Yazm&iacute;n, se ve que lo quiere s&oacute;lo por su dinero, &iexcl;maldita trepadora!&raquo;, pens&oacute;.<\/p>\n<p>Esa noche no pudo dormir carcomido por el odio y la rabia. Le hab&iacute;an jodido su anhelo m&aacute;s grande. En su cabeza los pensamientos eran una tormenta que no cesaba; no dejaba de imagin&aacute;rsela siendo cogida por aqu&eacute;l maldito con quien s&oacute;lo lo hac&iacute;a motivada por su dinero.<\/p>\n<p>Pero de repente se le ocurri&oacute; una idea. Un plan se le fue fraguando en la mente, y aquello le entusiasm&oacute; anim&aacute;ndolo nuevamente. Aunque ahora sus pretensiones eran m&aacute;s bien maliciosas.<\/p>\n<p>Pero para llevar a cabo aquello necesitar&iacute;a la ayuda de alguien. As&iacute; fue que, al d&iacute;a siguiente, acudi&oacute; a un conocido. Roberto era un amigo a quien conoci&oacute; en un gimnasio hac&iacute;a unos a&ntilde;os. Aqu&eacute;l era instructor all&iacute;, pero adem&aacute;s ten&iacute;a otra actividad, era stripper. Tras explicarle su plan, &Aacute;lvaro le pidi&oacute; encarecidamente su ayuda. Roberto acept&oacute;, no ser&iacute;a la primera vez que hiciera eso con una mujer.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; entonces a pedirle a Yazm&iacute;n verse de nuevo. Pero esa vez la cit&oacute; en un lugar muy diferente.<\/p>\n<p>&ldquo;Sorpresa, es tu despedida de soltera&rdquo;, le dijo para justificar la naturaleza del lugar donde la hab&iacute;a citado. Era un antro de strippers. &Aacute;lvaro le dijo que quer&iacute;a regalarle aquella diversi&oacute;n para que disfrutara de sus &uacute;ltimas noches de solter&iacute;a.<\/p>\n<p>Un tanto por compromiso Yazm&iacute;n acept&oacute; ingresar al lugar. Era evidente que estaba inc&oacute;moda, pero contuvo su molestia, con tal de no mostrarse grosera. Cuando inici&oacute; el show de algunos strippers, Yazm&iacute;n reconoci&oacute; que se divert&iacute;a. Los hombres de m&uacute;sculos aceitados, luego de retirarse algunas de sus prendas, invitaban a una que otra mujer a subir al escenario. Ah&iacute; jugaban con ellas en din&aacute;micas sexys y divertidas.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro se re&iacute;a junto con Yazm&iacute;n, pero el motivo de su risa era algo m&aacute;s que el show que presenciaban en ese momento. Bien sab&iacute;a lo que vendr&iacute;a y lo ansiaba. Su plan era que, el ya apalabrado Roberto, invitara a Yazm&iacute;n al escenario y ya ah&iacute;, mientras el hombre jugaba con ella, &Aacute;lvaro la grabar&iacute;a por medio de su celular para capturar las &ldquo;indecencias&rdquo; a las que ser&iacute;a sujeta. Su prop&oacute;sito era que, por medio de lo grabado, pudiese poner a Yazm&iacute;n en un predicamento ante su futuro c&oacute;nyuge. Pensaba que aquello crear&iacute;a un conflicto que destrozar&iacute;a sus planes de matrimonio.<\/p>\n<p>Era por ello que &Aacute;lvaro quer&iacute;a que ya llegara el turno de Roberto. Una vez aqu&eacute;l apareci&oacute; en el escenario, inici&oacute; su show exhibiendo sus habilidades. Con seguridad y agilidad se deshizo de sus prendas quedando s&oacute;lo en tanga. Mostr&oacute; as&iacute; su musculatura bien trabajada.<\/p>\n<p>La atenci&oacute;n de la compa&ntilde;era de mesa de &Aacute;lvaro, seg&uacute;n &eacute;l crey&oacute; ver, se enfoc&oacute; en el tremendo paquete que se guardaba en el interior de la tanga del hombre que, en ese momento, desconoc&iacute;a la relaci&oacute;n que guardaba con su compa&ntilde;ero de mesa.<\/p>\n<p>Roberto baj&oacute; del escenario y camin&oacute; entre la audiencia, como buscando a la mujer que invitar&iacute;a a participar, aunque bien sab&iacute;a que, una vez viera a &Aacute;lvaro, se llevar&iacute;a a la mujer que lo acompa&ntilde;ara. As&iacute;, una vez lleg&oacute; a su mesa, sin hacer ver que conoc&iacute;a a &Aacute;lvaro, Roberto le tendi&oacute; la mano a la mujer. Ella se mostr&oacute; renuente.<\/p>\n<p>&laquo;Pinche hip&oacute;crita, si bien se ve que le gusta&raquo;, pens&oacute; &Aacute;lvaro, quien si antes ve&iacute;a a Jazm&iacute;n como un &aacute;ngel inmaculado, ahora la ve&iacute;a como una imp&uacute;dica indecente que ocultaba su naturaleza.<\/p>\n<p>En ese momento &Aacute;lvaro experimentaba sentimientos contradictorios a su objetivo original. Si en un principio deseaba a Jazm&iacute;n para &eacute;l solo, en ese instante ansiaba que ella se fuera con Roberto con tal de conseguir su malicioso objetivo.<\/p>\n<p>Luego de la insistencia de Roberto, y de otras mujeres que la animaban, Yazm&iacute;n se dej&oacute; llevar de la mano por el musculoso macho.<\/p>\n<p>&laquo;No que muy fiel a tu noviecito&raquo;, pens&oacute; &Aacute;lvaro al verla ir tras Roberto.<\/p>\n<p>Una vez en el escenario Roberto le ofreci&oacute; una silla. All&iacute; ella se sent&oacute; y luego el hombre le bail&oacute; er&oacute;ticamente. De vez en cuando la sorprend&iacute;a coloc&aacute;ndole pr&aacute;cticamente sobre su cara su abultado fardo, sin dejar de menearse sexosamente. Yazm&iacute;n se ruborizaba, aunque tambi&eacute;n re&iacute;a.<\/p>\n<p>&laquo;Se ve que lo est&aacute; gozando&raquo;, se dijo a s&iacute; mismo &Aacute;lvaro quien, discretamente, sac&oacute; su celular y comenz&oacute; a grabar a su antigua compa&ntilde;era en la comprometedora situaci&oacute;n. El plan iba muy bien, seg&uacute;n cre&iacute;a.<\/p>\n<p>Roberto hizo que aquella se levantara y la carg&oacute; con pleno dominio. Se ve&iacute;a que no le costaba levantarla en vilo, y as&iacute; simul&oacute; fornicarla. Tras esto la recost&oacute; en el piso y all&iacute; tambi&eacute;n represent&oacute; una violenta c&oacute;pula ante un p&uacute;blico que vitoreaba tales acciones. Tras unas arremetidas a su zona genital del paquete sexual de Roberto, &eacute;ste se coloc&oacute; en un cl&aacute;sico 69 y as&iacute; el rostro de la dama fue el receptor del paquete genital que se embarr&oacute; en &eacute;l.<\/p>\n<p>De repente, Roberto la tom&oacute; de la cintura y la gir&oacute; s&oacute;lo para dejarla sobre sus cuatro extremidades. As&iacute;, ahora de a perro, la sigui&oacute; embistiendo desde detr&aacute;s, simulando un violento ataque.<\/p>\n<p>&laquo;Esto est&aacute; excelente&raquo;, pens&oacute; aquel testigo que grababa todo aquello, dispuesto a enviarle tales im&aacute;genes al pretendido novio de Yazm&iacute;n, y as&iacute; mostrarle lo puta que en realidad era.<\/p>\n<p>Claro que fuera de contexto as&iacute; parecer&iacute;a, pues, con todo y los pantalones puestos, Yazm&iacute;n recib&iacute;a fuertes empellones del macho que ten&iacute;a detr&aacute;s, acept&aacute;ndolos riendo, a pesar de ser tan en&eacute;rgicos que la hac&iacute;an irse para delante violentamente.<\/p>\n<p>Tras un rato de aquellos empellones, Roberto le meti&oacute; sus dedos en las trabillas del pantal&oacute;n vaquero que ella vest&iacute;a, y de ah&iacute; la levant&oacute;. Al ser elevada varios cent&iacute;metros de esa forma los pantalones revelaron las buenas curvas que envolv&iacute;an. El hombre embarr&oacute; su propio cuerpo al de ella en un abrazo netamente sexual.<\/p>\n<p>Ella, por iniciativa propia, se gir&oacute; para quedar frente a frente. Pareci&oacute; entonces que se dispon&iacute;a a besarlo, obnubilada probablemente por sus deseos sexuales excitados, sin embargo s&oacute;lo le dijo algo al o&iacute;do. &Eacute;l le replic&oacute;, como para corroborar que hab&iacute;a entendido bien su petici&oacute;n, y ella asinti&oacute; con una sonrisa p&iacute;cara, aunque un tanto avergonzada.<\/p>\n<p>Para pasmo de &Aacute;lvaro, luego del t&aacute;cito acuerdo entre ambos, Roberto llev&oacute; a Yazm&iacute;n con &eacute;l tras bastidores.<\/p>\n<p>Eso no estaba planeado.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;Carajo&#8230;! &iexcl;Los privados! &iexcl;Ese g&uuml;ey se la lleva a los privados!&raquo;, entonces pens&oacute;.<\/p>\n<p>Y es que &Aacute;lvaro record&oacute; esos espacios. M&aacute;s de una ocasi&oacute;n Roberto lo hab&iacute;a invitado a asomarse a &eacute;stos. Los privados eran peque&ntilde;os cub&iacute;culos a donde llevaban a las clientas que solicitaban un servicio de cierta &iacute;ndole, y ah&iacute;, pues bueno&#8230; dichas damas eran culeadas. Ellas pagaban por ello, de hecho.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo pueden pagar para que se las cojan?&rdquo;, le dec&iacute;a en voz baja &Aacute;lvaro a su amigo mientras ve&iacute;an eso. Aqu&eacute;l no pod&iacute;a entender como una mujer pagara por sexo, despu&eacute;s de todo all&iacute; hab&iacute;a mujeres de muy buen ver.<\/p>\n<p>Y es que hab&iacute;a manera de espiar hacia al interior de los cub&iacute;culos, pues estaban ubicados detr&aacute;s de una bodega, y desde &eacute;sta, si se trepaba por encima de un muro que no llegaba hasta el techo, hab&iacute;a la suerte de asomarse. Las clientas metidas en la situaci&oacute;n pocas veces notaban que eran espiadas, e incluso grabadas, por empleados del lugar, mientras disfrutaban de aquel delicioso servicio.<\/p>\n<p>Roberto le hab&iacute;a mostrado c&oacute;mo &eacute;l mismo disfrutaba de hacerles el servicio a varias.<\/p>\n<p>Ahora, con eso en mente, &Aacute;lvaro acudi&oacute; a un camarero para que, luego de ofrecerle una buena propina, le dejara pasar a la bodega. Una vez ah&iacute;, solo pudo escuchar gemidos que proven&iacute;an del otro lado de un muro. Coloc&oacute; nerviosamente unas cajas de madera sobre otras para poder trepar, y as&iacute; asomarse hacia los cub&iacute;culos.<\/p>\n<p>Cu&aacute;l ser&iacute;a su estupor al ver lo que suced&iacute;a en uno de esos peque&ntilde;os espacios. &iexcl;Yazm&iacute;n y su &ldquo;amigo&rdquo; ya estaban en plena faena sexual! &iexcl;Aquel no hab&iacute;a sido el trato!<\/p>\n<p>Roberto estaba sentado en una silla plegadiza y sobre &eacute;l Yazm&iacute;n, ya sin los pantalones ni calzones, lo cabalgaba desinhibidamente.<\/p>\n<p>Por su &iacute;mpetu y desenvolvimiento parec&iacute;a otra, no la reconoc&iacute;a. Nunca hab&iacute;a pensado que ella fuese capaz de actuar de tal modo. Le asombr&oacute; el atrevimiento sexual de su antigua compa&ntilde;era de estudios. Si bien su cuerpo despertaba ganas de cule&aacute;rsela, nunca hab&iacute;a concebido la idea de que aquella musa de juventud poseyera un car&aacute;cter sexoso. Jam&aacute;s hab&iacute;a imaginado siquiera tal agilidad e &iacute;mpetu en aquella mujer. Y es que montaba con apetito voraz a Roberto, como verdaderamente necesitada de aquello.<\/p>\n<p>Los gemidos de Yazm&iacute;n llenaban el lugar, las caracter&iacute;sticas auditivas del espacio creaban una reverberaci&oacute;n ac&uacute;stica que hac&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s cachondas y sensuales aquellas expresiones femeninas de placer. Escucharla gemir as&iacute;, y verla menearse de tal forma, le hizo pensar que aquella mujer disfrutaba de una buena cogida. Y tambi&eacute;n le hizo pensar en lo pendejo que hab&iacute;a sido al brind&aacute;rsela en bandeja de plata a su &ldquo;amigo&rdquo; Roberto.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, vio c&oacute;mo Roberto, tom&aacute;ndola de su cintura con ambas manos, la levant&oacute; hasta que su gordo pene escap&oacute; de lo que parec&iacute;a una apretada opresi&oacute;n vaginal.<\/p>\n<p>Yazm&iacute;n qued&oacute; parada frente a &eacute;l, contemplando, aparentemente at&oacute;nita, c&oacute;mo aquel enorme falo hab&iacute;a podido resguard&aacute;rsele en su interior, como si ella no pudiera asimilar a&uacute;n c&oacute;mo tal pedazo de carne; tan largo y grueso como el brazo de un ni&ntilde;o; hubiese podido entrar todo en su estrecha cavidad.<\/p>\n<p>Roberto se le ubic&oacute; detr&aacute;s, y conmin&oacute; a Yazm&iacute;n para que se subiera a la silla sobre sus rodillas. Ella ya estaba por hacerlo, pero a &eacute;l le sobrevino la idea de lo inc&oacute;modo que le ser&iacute;a a ella la dureza del asiento. Entonces tom&oacute; un coj&iacute;n de un rinc&oacute;n y lo coloc&oacute; para que ella no se lastimara las rodillas. Yazm&iacute;n le agradeci&oacute; el detalle.<\/p>\n<p>Ya ubicada sobre la silla, Yazm&iacute;n parec&iacute;a ofrendarle el suave y amplio trasero al musculoso macho que ten&iacute;a detr&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Es la primera vez que hago esto con alguien que acabo de conocer&rdquo;, le dijo sonri&eacute;ndole un tanto ladina. &Eacute;ste le sonri&oacute; en respuesta y tras ensalivarle la entrada, a manera de lubricante, le introdujo nuevamente su grueso pene.<\/p>\n<p>El muy cabr&oacute;n de &ldquo;el amigo&rdquo; sab&iacute;a su oficio, reconoci&oacute; &Aacute;lvaro, pues, desde las primeras embestidas ya la ten&iacute;a bufando de placer. Los embates eran cada vez m&aacute;s brutales, mientras que las manos de &eacute;l se aferraban a la cintura y a las hermosas nalgas de la dama. Las penetraciones eran abundantes y feroces.<\/p>\n<p>Las nalgas de Yazm&iacute;n, siendo todo lo hermosas que &Aacute;lvaro hab&iacute;a imaginado, recibieron tremendo castigo pues Roberto, no conform&aacute;ndose con la penetraci&oacute;n, la nalgue&oacute; violentamente hasta dej&aacute;rselas m&aacute;s oscuras de su tono normal, debido a la ruptura de los capilares sangu&iacute;neos. Carne prieta y martajada es lo que pudo ver &Aacute;lvaro en el trasero de su amada.<\/p>\n<p>Pese a los varios minutos que dur&oacute; tal c&oacute;pula, Roberto no parec&iacute;a agotarse, la bombeaba duro y constante, al mismo tiempo que Yazm&iacute;n expulsaba quejidos cada vez m&aacute;s ag&oacute;nicos de placer. Parec&iacute;a que Roberto podr&iacute;a seguir as&iacute; incluso por horas, sin embargo, Yazm&iacute;n, despu&eacute;s de unos minutos m&aacute;s ya no aguant&oacute; m&aacute;s y grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;Ya&#8230; ya por favor para, para!&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una &uacute;ltima y contundente estocada, el macho sac&oacute; su largo y carnoso miembro del apaleado cuerpo de Yazm&iacute;n, a quien amablemente ayud&oacute; a incorporarse.<\/p>\n<p>Por sus limitados movimientos, era evidente que Yazm&iacute;n se hab&iacute;a quedado engarrotada, pues haber estado en aquella posici&oacute;n durante tanto tiempo tuvo sus consecuencias.<\/p>\n<p>La hembra dio un amplio estir&oacute;n para desentumecerse, al mismo tiempo que expulsaba una especie de gemido bastante sensual. Hasta &Aacute;lvaro disfrut&oacute; escucharle expeler aquello, sin embargo apenas le dio tiempo pues tuvo que ocultarse instintivamente ya que Yazm&iacute;n movi&oacute; de tal manera su cabeza que por poco lo descubre al mirar hacia arriba.<\/p>\n<p>Sin atreverse a asomar inmediatamente los escuch&oacute; desde el otro lado del muro.<\/p>\n<p>&ldquo;Caray&#8230; ni mi novio me lo hace as&iacute;&rdquo;, dijo ella.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues cuando t&uacute; quieras coraz&oacute;n. Ya sabes, estoy aqu&iacute; a tus &oacute;rdenes para complacerte&rdquo;, le respondi&oacute; Roberto.<\/p>\n<p>&ldquo;No creo volver a&#8230; es que dentro de unos d&iacute;as me caso&rdquo;, coment&oacute; Yazm&iacute;n, con cierta picard&iacute;a.<\/p>\n<p>O&iacute;r esto pic&oacute; la curiosidad de &Aacute;lvaro y volvi&oacute; a asomarse.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, casada o soltera, da igual, yo te cumplo. &iquest;O qu&eacute;, no me crees capaz?&rdquo;, dijo Roberto y demostrando su virilidad hizo cabecear su pene sin usar sus manos.<\/p>\n<p>Yazm&iacute;n mir&oacute; con reconocimiento tal acci&oacute;n y le tom&oacute; del vergazo. Lo frot&oacute; y, sin &eacute;l ped&iacute;rselo, se hinc&oacute; para mam&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&Aacute;lvaro atestigu&oacute; c&oacute;mo entre ambos ya se hab&iacute;a creado una relaci&oacute;n m&aacute;s intensa que la que hab&iacute;a entre &eacute;l y ella. Yazm&iacute;n, la que hubiese conocido y deseado desde hac&iacute;a tanto, m&aacute;s de lo que Roberto tuviese de conocerla, se le estaba entregando a &eacute;ste, como &Aacute;lvaro hubiese deseado se le entregara a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>A dos manos masturb&oacute; al stripper, ya que el tama&ntilde;o de su miembro as&iacute; lo permit&iacute;a. Mamaba y restregaba con intensidad y, sin embargo, aqu&eacute;l no mostraba signos de estar cerca del cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&ldquo;Aguantas mucho&rdquo;, reconoci&oacute; la mujer sin dejar de frotar aquel pedazo de tiesa carne.<\/p>\n<p>&ldquo;Es mi oficio&rdquo;, le replic&oacute; aqu&eacute;l sin presunci&oacute;n, aunque muy seguro de s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&ldquo;Pero es que sigues enterito. &iquest;A poco te vas a quedar as&iacute;?&rdquo;, dijo Yazm&iacute;n sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>Roberto le acarici&oacute; la mejilla y le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Si quieres me vengo en tu hermosa carita&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, c&oacute;mo crees&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Es que quedar&iacute;a oliendo. Qu&eacute; tal si &Aacute;lvaro se da cuenta&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;A qu&eacute; quedar&iacute;as oliendo?&rdquo;, pregunt&oacute; Roberto innecesariamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues a qu&eacute; va a ser, a tu semen&rdquo;, dijo chiveada.<\/p>\n<p>Roberto le sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno. &iquest;Qu&eacute; te parece si me vengo en tu boquita?, as&iacute; te llevas un recuerdo de m&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Yazm&iacute;n se avergonz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Roberto tom&oacute; su miembro y apunt&oacute; la punta de &eacute;ste a los labios entreabiertos de Yazm&iacute;n. Su propia masturbaci&oacute;n fue m&aacute;s efectiva que la que le hiciera ella pues en poco tiempo le eyacul&oacute; entreg&aacute;ndole su semilla a la mujer.<\/p>\n<p>H&aacute;bilmente, y con total malicia, Roberto apret&oacute; las fosas nasales de Yazm&iacute;n no dej&aacute;ndole respirar por lo que &eacute;sta tuvo que tragarse sus espermas. Aquella le reclam&oacute; pero Roberto se limit&oacute; a re&iacute;r. Pese a todo Yazm&iacute;n tambi&eacute;n rio.<\/p>\n<p>Luego de limpiarse con una toalla, que el hombre le hab&iacute;a dado, ambos se dispusieron a colocarse sus prendas. Roberto, caballerosamente, sostuvo con ambas manos las pantaletas de la dama a quien se hab&iacute;a follado, ayud&aacute;ndole as&iacute; a vestirse. Ella introdujo primero uno y luego otro pie en dicha prenda y &eacute;l la subi&oacute; cuidadosamente hasta acomod&aacute;rsela. En agradecimiento, Yazm&iacute;n le dio un tierno beso.<\/p>\n<p>Ya vestida, Yazm&iacute;n sali&oacute; abrazada del hombre como si ambos fueran una pareja amorosa de novios.<\/p>\n<p>Tras verlos irse, &Aacute;lvaro r&aacute;pidamente baj&oacute; y sali&oacute; de la bodega. No obstante, ellos le ganaron. Cuando sali&oacute;, Yazm&iacute;n ya estaba en la mesa. En vez de ella, &Aacute;lvaro fue quien se excus&oacute; por su ausencia, diciendo que hab&iacute;a ido al sanitario. Debido a su sentimiento de culpa ni siquiera reflexion&oacute; que fue ella la primera en ausentarse al haberse ido con Roberto.<\/p>\n<p>Ni siquiera la cuestion&oacute; d&oacute;nde hab&iacute;a estado. Ambos guardaron silencio.<\/p>\n<p>Ya afuera del antro Yazm&iacute;n le dio las gracias y lo bes&oacute; en la mejilla como despedida. &Aacute;lvaro alcanz&oacute; a oler cierto tufillo que sin duda proven&iacute;a del esperma de su &ldquo;amigo&rdquo;. Percibir aquel aroma le produjo asco, pero guard&oacute; las apariencias.<\/p>\n<p>La vio alejarse contoneando aquella deliciosa figura, record&oacute; entonces la cachonder&iacute;a y la lujuria expuesta por Yazm&iacute;n en la faena sexual que &eacute;l mismo hab&iacute;a atestiguado. Una erecci&oacute;n le creci&oacute; bajo el pantal&oacute;n. Camin&oacute; a su auto con intenci&oacute;n de ir a casa y, por supuesto, masturbarse en honor de ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&#8230; el peor sonido que puedes escuchar. &iquest;Por qu&eacute; un hombre llevar&iacute;a a una mujer a un show de strippers? En especial a una mujer que &eacute;l ama. Pues ah&iacute; estaba &Aacute;lvaro, llevando a Yazm&iacute;n, la mujer que m&aacute;s amaba y deseaba en el mundo, a un lugar as&iacute;. No hac&iacute;a mucho que se puso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6778,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42005","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42005","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6778"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42005"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42005\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42005"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42005"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42005"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}