{"id":42065,"date":"2023-05-25T16:15:00","date_gmt":"2023-05-25T16:15:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-25T16:15:00","modified_gmt":"2023-05-25T16:15:00","slug":"sus-manos-su-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sus-manos-su-placer\/","title":{"rendered":"Sus manos su placer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42065\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Raquel estaba sentada leyendo otra vez un relato que la hab&iacute;a trastornado desde que lo vio aqu&iacute;, cambi&aacute;ndole un d&iacute;a m&aacute;s rutinario que otra cosa por otro lleno de posibilidades de alegr&iacute;a, amor y sexo. Estaba sola en su dormitorio, vestida con una minifalda que resalta tus piernas tostadas por el sol veraniego. con una pierna sobre la otra. sus muslos vi&eacute;ndose m&aacute;s apetecibles a&uacute;n, al punto que a ella misma le parecen excitantes y no puede apartar la vista de ellas, deteni&eacute;ndose en sus redondas formas, en los pliegues que se forman en el lugar en que su pierna se posa sobre la otra y en la estirada piel en el lugar en que se transforman en nalgas, donde se vislumbra la tela del tanga rosado.<\/p>\n<p>Su vista sigue la l&iacute;nea de aquel tanga y lo mira, palmo a palmo, con lentitud, hasta detenerse en la parte delantera del mismo, que cubre su sexo que se vislumbra abultado, reci&eacute;n depilado y por la redondez de sus labios sexuales, hinchados por el deseo naciente.<\/p>\n<p>Continua leyendo, mientras sus piernas se abren poco a poco, al final de las cuales su tanga muestra una leve mancha oscura, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que la naturaleza est&aacute; exigiendo lo suyo.<\/p>\n<p>Segura de lo que vendr&aacute;, se desprende de su blusa y de su falda, quedando vestida solamente con un sujetador y su tanga, los que pretende seguir us&aacute;ndolos para aumentar el erotismo del momento.<\/p>\n<p>Parada frente al espejo de su dormitorio, que refleja su figura hasta los muslos, continua leyendo, mirando de cuando en cuando la Raquel que el espejo devuelve: hermosa, tostada por el sol veraniego, con un cuerpo deseado por muchos hombres, una sonrisa que derrite a quien tenga la fortuna de ser de tu agrado, una mirada que puede enamorar o atemorizar pero que ahora est&aacute; llena de deseo.<\/p>\n<p>Una Raquel de rostro hermoso, de rasgos elegantes, labios carnosos, nariz respingada, pelo al hombro, casta&ntilde;o.<\/p>\n<p>Y sus pechos, esos hermosos pechos que desafiantes se yerguen bajo el sujetador, queriendo liberarse para que sus pezones firmes, duros por el deseo, puedan ser acariciados.<\/p>\n<p>Y su sexo, cubierto apenas por el tanga rosado (color que eligi&oacute; por considerarlo er&oacute;tico), pero insinuando un bulto que llama a que lo besen, lo toquen, lo penetren.<\/p>\n<p>Levanta la vista y observa su rostro serio, pleno de deseo y con un gesto decidido deja la Tablet a un lado y lleva una de sus manos a sus senos y los acaricia por debajo de la tela, en tanto sus ojos se cierran imaginando que esa mano es la del hombre que le escrib&iacute;a ese relato.<\/p>\n<p>La otra mano baja, lentamente, hasta posarse en su delicioso sexo, por encima del tanga, apretando suavemente en su palma el contorno de tela y labios vaginales.<\/p>\n<p>Sube la mano y acaricia su est&oacute;mago lentamente, en tanto que uno de sus dedos se insin&uacute;a por debajo de la tela, como preludio a lo que viene y que desea apurar.<\/p>\n<p>Toma uno de sus senos y lo lleva a su boca, bes&aacute;ndolo con fruici&oacute;n, chupando el pez&oacute;n que est&aacute; rosado de deseo, en tanto que la otra mano, sin que se percate de ello, empieza a explorar su piel bajo la tela en busca de la ansiada meta.<\/p>\n<p>Retrocede mientras continua chupando su seno y se recuesta en la cama, frente al espejo, para poder ver lo que seguir&aacute;, y sigue chupando, con lujuria, casi con desesperaci&oacute;n, el pedazo de carne que tiene entre sus labios.<\/p>\n<p>Mira al espejo y se ve sobre la cama, con las dos piernas abiertas, y una mano perdida entre ellas, pero oculta por el tanga y se ve gozando de su seno como si fuera el de otra mujer.<\/p>\n<p>&quot;Alicia, mi amor, no pares&quot;. Se dec&iacute;a Raquel mentalmente.<\/p>\n<p>Imaginando los labios de su amiga proporcion&aacute;ndole ese placer desconocido que nadie m&aacute;s puede darle.<\/p>\n<p>Alicia es la persona que firma la carta que estaba leyendo, anunci&aacute;ndole su pr&oacute;xima llegada a la ciudad para continuar su amor reci&eacute;n descubierto.<\/p>\n<p>Alicia, la amiga que se convirti&oacute; en su amante, desplazando a Sergio su amante de siempre, el hombre con el que cre&iacute;a haber logrado la mayor felicidad en la cama, sin pensar que ser&iacute;a una mujer la que lograr&iacute;a hacerla pasar esa barrera para sumirse en los placeres del sexo l&eacute;sbico.<\/p>\n<p>&quot;Alicia, mi vida, te amo, te amo&quot;<\/p>\n<p>Repite mientras su cuerpo se revuelca en la cama buscando el placer que solo ella misma puede proporcionarse, mientras Alicia siga ausente.<\/p>\n<p>Con desesperaci&oacute;n se desprendes del tanu y una de sus manos se dedica a acariciar su sexo, en pos del &eacute;xtasis del orgasmo onanista.<\/p>\n<p>Deja su seno y se dedica con las dos manos a acariciarse , mientras se observa en el espejo: las piernas abiertas y las dos manos cubriendo su vagina, en tanto su cuerpo se mueve arriba y abajo, sin pausa y sin ritmo.<\/p>\n<p>&quot;Sergio m&eacute;temelo, m&eacute;temelo por favor&quot;<\/p>\n<p>&quot;F&oacute;llame, deseaba tanto tener tu miembro dentro de m&iacute;&quot;<\/p>\n<p>&quot;m&eacute;telo todo, todo, mi amor&quot;<\/p>\n<p>Sin percatarse de que nombra a su amante, de que esta imagin&aacute;ndose que es su instrumento el que le penetra, continua masturb&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Raquel siente la necesidad de una verga penetr&aacute;ndola, como lo hace Sergio salvajemente, sin miramiento, buscando solamente su satisfacci&oacute;n pero que ella disfruta tambi&eacute;n debido a que su naturaleza la lleva r&aacute;pidamente al orgasmo.<\/p>\n<p>Si bien Alicia la ha llevado a limites incre&iacute;bles de placer, no se compara con el pedazo de carne en su interior, traspas&aacute;ndola y bombe&aacute;ndola hasta alcanzar su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&quot;dale ni&ntilde;o, dale&quot;<\/p>\n<p>&quot;culeame toda, Sergio, toda&quot;<\/p>\n<p>Como obedeciendo una orden, una de sus manos abandona tan deliciosas caricias y penetra en esa regi&oacute;n que esta entre su piel y la cama, en busca de sus nalgas, con manifiestas intenciones de encontrar su culo.<\/p>\n<p>Levanta el cuerpo levemente, lo suficiente para que esa intrusa mano llegue y abarque toda sus nalgas, que acaricia con desesperaci&oacute;n mientras su pulgar busca el hoyo del culo, que no logra alcanzar.<\/p>\n<p>Se mira al espejo, sudorosa, con los ojos llenos de lujuria y los labios resecos de deseo, mientras levanta sus nalgas y posibilita la penetraci&oacute;n del dedo violador, que le penetra completamente.<\/p>\n<p>Y mientras Alejandra se penetra manualmente, tanto por el sexo como por el culo, se mira al espejo: movi&eacute;ndose acompasadamente, disfrutando sus dedos violadores, en tanto sus senos se mueven libremente al comp&aacute;s de las subidas y bajadas.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;que rico, es exquisito!&quot;<\/p>\n<p>&quot;Follame por el culo tambi&eacute;n, que me gusta mucho&quot;<\/p>\n<p>&quot;M&eacute;teme ese miembro hasta el fondo&quot;.<\/p>\n<p>Repite con los labios apretados, en tanto las sensaciones propias del orgasmo se apoderan de ella, llen&aacute;ndola de temblores, preludio de la eyaculaci&oacute;n que anuncia el final feliz de este sexo en solitario.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;ya, yaaa!&quot;<\/p>\n<p>Y con un &quot;guaaau&quot; final Raquel abandona tan delicioso menester y se queda recostada, desnuda, so&ntilde;ando en sus amores lejanos, que tanto placer te dan de tan diferentes maneras, sin que ninguno de los dos la haya tocado.<\/p>\n<p>Espero os haya gustado y si pod&eacute;is dejar comentario se agradecer&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Raquel estaba sentada leyendo otra vez un relato que la hab&iacute;a trastornado desde que lo vio aqu&iacute;, cambi&aacute;ndole un d&iacute;a m&aacute;s rutinario que otra cosa por otro lleno de posibilidades de alegr&iacute;a, amor y sexo. Estaba sola en su dormitorio, vestida con una minifalda que resalta tus piernas tostadas por el sol veraniego. con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16206,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42065","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-masturbacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16206"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42065\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}